7. La Promesa de Minki

Sinopsis

El joven e ingenuo Choi Minki es secuestrado en Japón junto con su primo y otros tres hombres jóvenes. Luchando en hacer su hogar en su nuevo hogar, descubrió que lo los hombres con quienes los llevaron eran lobos shifters — y uno de ellos era su pareja. Desafortunadamente la pareja de Minki se rehusaba a reclamarlo. Si el humano permanecía sin ser reclamado, no iban a faltar lobos listos a dar el paso y mostrarle al hermoso e inocente Minki una o dos cosas sobre cómo hacer el amor. Cuando Minki es secuestrado y descubren que el príncipe de los vampiros lo tiene, el lobo de Minki enloquece y está listo para matar a cada vampiro del área. Pero los planes del lobo cambian cuando descubre que Minki tiene un pequeño secreto que ahora tiene a todo mundo luchando para proteger su vida.

Genero:
Fantasy/Erotica
Autor/a:
JacqueEH
Estado:
Completado
Capítulos:
9
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Minki y Kyungsoo corrían a través de los pasillos, Namjoon corría tras ellos.

Ellos rodearon la esquina y volaron hacia la recámara de Minki, cerrando la puerta con llave.

—Eso fue divertido. —Kyungsoo cayó al suelo riéndose.

Minki se reía graciosamente junto a él. —¿Viste su cara?

—Invaluable. No podemos evitar que no encontrara divertido tener mayonesa en su pastel en lugar de crema —se carcajeó más fuerte.

—Esa fue buena travesura —Minki agregó—. Hey, ¿Quién tomó libro?

—¿Qué libro? — Kyungsoo se levantó del piso.

Minki trató de recordar dónde había dejado su libro. No estaba en la cama donde él recordaba que lo había dejado. —Mi libro, lo dejé en la cama.

—Yo te ayudo a buscarlo.

Buscaron por todo el cuarto y no lo encontraron por ningún lado. Quizás lo llevó al estudio.

—Lo dejé aquí —Minki señaló la mesita de noche.

—¿Se lo prestaste a alguien? — Kyungsoo preguntó mientras buscaba debajo de la cama.

Minki se levantó del suelo y levantó los brazos. —¿Quién puede leer?

—Buen punto.

Solo porque no recordaba haber sacado el libro no significaba que no lo hubiera hecho. Minki a menudo hacía cosas sin pensar, solo pensaba en eso después—algunas veces demasiado tarde cuando su trasero ya estaba en problemas.

Abrió el cajón de la cómoda y sacaba la ropa, alguna cayó al suelo mientras buscaba el precioso libro que Seokjin le había dado. Se rascó la cabeza. Minki se giró y vio el lio en el suelo, esperando haber pasado algo.

—No levantaré esto —Kyungsoo señaló el lio.

No había nada, solo jeans y ropa interior.

Se puso en cuatro patas mientras buscaba bajo la mesa de noche. ¡Nada del maldito libro! Minki se frustró, ya no había dónde buscar.

—Mi estúpida suerte, no encuentro libro —le dijo a Kyungsoo bufando.

Sus pensamientos vagaron a Japón y a su vida ahí mientras buscaba en su armario, lanzando todo fuera de los anaqueles.

Su primo Donghae lo había rescatado más veces de las que podía contar. Él siempre confiaba en lo que la gente le decía y los seguía ciegamente. Nueve de diez veces terminaba arrepintiéndose. Minki no podía evitarlo. La gente debería de ser honesta como él.

Quizás porque él estaba tan desesperado por tener amigos saltaba al primer signo antes de que realmente pensara en eso. La gente en Japón nunca realmente quería ser su amigo. Ellos querían aprovecharse del ingenuo Minki, del confiado Minki, del Minki que se veía como chica.

Minki sabía eso, aun así, él seguía confiando en la gente, esperando que uno de esos bravucones quisiera ser su amigo. Él deseaba que alguno de ellos se sintiera mal por lo que le hacían y vieran a Minki como algo más que un blanco fácil.

Nadie lo había hecho. Ellos lo trataban como a un tipo que ellos podían empujar, del que podrían reírse y burlarse. Algunos incluso lo habían tirado al suelo. Eso enojaba a Minki. Solo porque ellos decían que él era diferente no tenían derecho a tratarlo de esa manera.

—Podemos buscar abajo —Kyungsoo sugirió.

—Esperamos Namjoon irse. —Minki entreabrió la puerta y se asomó. El pasillo estaba vacío así que Kyungsoo y él dejaron el cuarto.

Minki se sostenía del barandal mientras bajaba las escaleras, pensando en sus nuevos amigos. Él podía confiar en ellos. Ellos hacían que sintiera que pertenecía. Su amigo favorito era Kyungsoo, claro. Ellos pensaban igual, simple. Kyungsoo era un humano emparejado con un lobo guerrero llamado Jongin. Ahora, Jongin era un hombre atemorizante, era el Comandante de los demás Lobos y todos lo llamaban Comandante Kai, aunque no entendía muy bien. Parecía que podría quebrar tus huesos solo con la mirada, y eso es por lo que a Minki le agradaba.

—¿Has visto mi libro? — le preguntó a Minseok quien se dirigía al estudio.

—Lo siento, amigo.

Minki y Kyungsoo llegaron al estudio con Minseok. Empezó a pensar en Donghae.

Minki recordó cómo él y su primo, Donghae, habían sido tomados en las calles de Japón y metidos en una caja. Donghae decía que era una caja de carga. Ellos cruzaron el océano y fueron traídos a este otro continente donde un grande y feo americano trató de venderlos.

Donghae escapó con Minki, y terminaron aquí. Él tuvo nostalgia de su casa por un tiempo. Todo era diferente y extraño a como era donde él creció. Aun batallaba para comunicarse con la gente que vivía en esa gran casa.

—Toda la gente, alto —Minki los señaló. Junhui, Minseok, Seokjin, y Baekhyun se congelaron, nadie movía ni un dedo.

Minki rodó los ojos, los pequeños hombres aquí siempre bromeaban.

—Necesito encontrar libro.

—¿Deberías buscar en la biblioteca? — Baekhyun se reía.

—No, alguien lo tomó de mí. —Minki entrecerró los ojos ante el alborotador del grupo.

—Bien. —Baekhyun levantó las manos y todos empezaron a buscar por el estudio.

—Hey, encontré unos chicles. —Junhui levantó el paquete.

—Yo encontré una moneda y…eww. —Minseok dejó caer lo que fuera que hubiera encontrado y eso golpeó el suelo.

Minki arrugó la nariz. Eso era peludo y negro. Asco.

Cuando la búsqueda terminó sin resultados—aparte de monedas y dulces—Minki cerró las manos en un puño con frustración.

Los otros hombres se fueron, pero Minki siguió buscando, perdido de nuevo en sus pensamientos.

Una de las parejas, Seokjin, había sugerido que Donghae les enseñara a todos japonés. Eso ayudó mucho, pero él aún tenía en ocasiones problemas para entenderlos.

Minki estaba tan absorto en sus pensamientos que ni siquiera notó que su amigo Kris estaba jugando billar con otro lobo de nombre Jungkook. Minki pensaba que la mayoría de ellos tenían nombres divertidos. Él sabía que todos los grandes hombres eran lobos, los pequeños sus parejas. Realmente no entendía qué era una pareja.

Donghae trató una y otra vez de explicarle. Sabía que significaba que la gente que era pareja eran novios. Nadie más podría tenerlos. Minki también sabía que eso significaba que ellos se besaban y se tocaban mucho el uno al otro. Eso era todo lo que sabía acerca del tema de las parejas.

—Hey, amigo, ¿qué sucede?

Minki le sonrió a Kris.

—Perdí mi libro. —Minki buscó entre los sofás y detrás del bar de nuevo. El estudio era un lugar agradable. Había dos grandes sofás, una gran pantalla de televisión, una mesa de billar, un bar lleno, un tablero de dardos, una mesa de póker y el video juego de Baekhyun.

—¿Puedes ayudarme ?

—En lo que quieras, Minki.

Kris le ayudó a buscar, pero terminaron con las manos vacías, igual que la primera vez. ¿Dónde lo habría dejado? Se exprimió el cerebro, tratando de recordar el último lugar en el que lo había tenido. La pareja, Seokjin, le había comprado mangas escritos en japonés. Él podría estar devastado si no lo encontraba.

Pateó el sofá con ira.

—Mejor cuida eso. Te puede regresar la patada —Kris se rió.

Minki le lanzó un dulce a Kris y se dejó caer en el sofá, con los brazos cruzados sobre el pecho.

Él no tenía un fluido Ingles como Donghae lo tenía, así que el libro le daba más consuelo que cualquier otra cosa. También era una buena historia.

—¿Quieres ir a la ciudad? — Kris preguntó mientras veía bajo el sofá, levantándolo mientras Minki seguía aun sentado ahí.

Minki se sostuvo, pensando en lo fuerte que Kris debería de ser para hacer eso. Minki medía solo un metro cincuenta y siete. Kris medía dos metros. Minki sabía que el guerrero pesaba más de ciento cuarenta kilos porque oyó a las otras parejas decirlo. Kris estaba construido de puro músculo. —Tú mejor no caer —Minki le advirtió.

Kris se rió y bajó el sofá. —Ahora, ¿qué puedo hacer por ti?

Sus ojos café siempre parpadeaban cuando le sonreía a Minki.

Su cabello café estaba realmente corto y a Minki le gustaba eso. Era diferente de su largo cabello negro. Los niños en Japón solían reírse de él y decirle que se veía como una chica. Minki no creía que se viera como una chica, pero si todo el mundo lo decía así debería de ser.

—Está bien, Kris, iré contigo, pero encuentro libro primero. ―Minki fue a la cocina. Recordó que había ido ahí anoche para buscar un refrigerio. Quizás lo dejó en la mesa. Minki vio la mesa vacía. Trató en el refrigerador, debió asegurarse de no dejarlo ahí cuando fue a tomar un jugo. No libro. Pero había dejado mucho jugo. Minki tomó la botella y le dio un trago, colocando la tapa de nuevo para después. Se sentó a la mesa y empezó a preguntarse si incluso tenía un libro.

No puede solo desaparecer, ¿podría?

—Hey, Minki.

Minki miró sobre su hombro y vio a JR. Ese lobo siempre era amable con él. No hablaba mucho con Minki, pero siempre lo estaba viendo. Cada vez que Minki lo encontraba viéndolo fijamente él se alejaba rápidamente.

El lobo era de cierta manera extraño.

—Hola, JR, ¿has visto mi libro? — Minki revisó la despensa, podría haberlo dejado ahí cuando tomó unas galletas anoche.

—No libro. Lo siento.

Cuando JR le hablaba, siempre trataba de hacerlo sencillamente. A Minki le agradaba eso. Eso hacía que pudiera hablar con él más fácilmente. Siempre sentía una fuerza moviéndose en su estómago cada vez que estaba alrededor de JR, como una fuerza invisible que lo jalaba de su ombligo tratando de hacer que se acercara al lobo. No importaba cuántas veces lo intentara, JR siempre se alejaba corriendo antes de que él se acercara lo suficiente.

Él sabía que JR era novio del lobo con el cabello rojo llamado Jaehwan.

Minki estaba de pie junto al mostrador, viendo al guerrero. Nunca había visto un cabello de ese color antes. Eso era hip[1]—usando la palabra de Seokjin—y sus ojos café le recordaban a Minki el chocolate. Pensó que JR era un muy hermoso lobo.

—¿Cómo te sientes? ¿Tu pierna? — JR se apoyó en el marco de la puerta, viendo a Minki. Él hacía eso mucho. Minki frotó sus manos en las piernas del pantalón. Cada vez que el lobo estaba cerca, le sudaban mucho. Minki no entendía las revueltas emociones que siempre hacían un lio en su estómago cuando veía a JR.

—Pierna buena. Eso no duele. —Minki lentamente se movió hacia JR, queriendo cruzar el puente, pero cada vez que él daba un paso al frente, el lobo daba uno hacia atrás. Confundido, salió de la cocina y subió las escaleras hacia su cuarto.

—Yo pierdo mi mente aquí. —Minki sacudió la cabeza en confusa frustración

Dado que no entendía los sentimientos que tenía por JR, los hizo a un lado y se acostó en la cama. Quizás podría ir con Kris, e ir a la ciudad con él. Kris siempre se aseguraba de que se divirtiera. Él no tenía revueltos sentimientos por el lobo Kris, solo la cálida sensación de la amistad.

—¿Te sientes bien? — Donghae preguntó mientras entraba en el cuarto de Minki.

—Estupendo. —Minki levantó su pulgar.

—Mentiroso. —Donghae se sentó al lado de él en la cama—. Ahora dime qué te molesta.

—Células cerebrales.

—Estaaaá Bien. Mientras nadie te esté molestando. —Donghae le dio una elocuente mirada.

Minki no quería entrar en otro debate con Donghae acerca de los lobos de la casa. Estaba cansado de que su primo lo interrogara acerca de los guerreros que se acercaban demasiado a él.

—Vives del otro lado del pasillo. Te busco si te necesito. —Minki se rodó y le dio la espalda a Donghae, diciéndole a su primo que había terminado de hablar.

Donghae palmeó su pierna y se puso de pie, suspirando profundamente mientras salía.

Decidió que podría ir con Kris, se cambió con algo más caliente y fue a buscar al gran lobo. Lo encontró en la oficina de su Alfa Chanyeol hablando con el más alto lobo que hubiera visto. Chanyeol le recordaba a Minki un gentil gigante. Era casi tan alto como la puerta de la oficina, pero siempre le hablaba suavemente a Minki y contestaba todas sus preguntas lo mejor que podía. Le agradaba Chanyeol. Saludó al Alfa tímidamente inclinando la cabeza como siempre lo hacía y Chanyeol le sonrió e inclinó la cabeza como siempre lo hacía.

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—¿Yo ir contigo, Kris? — Minki preguntó cuándo Kris dejó de hablar y vio en su dirección.

—Tú ir, Minki. —Kris le sonrió y se disculpó.

—Vamos, Minki. Podemos irnos. —Kris lo guio hacia afuera a su camioneta de media tonelada. Pesando ciento cuarenta y cinco kilos, Kris necesitaba una súper fuerte camioneta. Él ayudó al chico del tamaño de una pinta a entrar y le abrochó el cinturón de seguridad, revisando el área por cualquier señal de intrusos. No necesitaba que se repitiera lo que le había sucedido al Centinela Namjoon.

Namjoon había llevado a su pareja, Seokjin, a cenar, invitando a Minki a acompañarlos. De camino a casa fueron sacados del camino por rudos lobos y Minki había sido atacado. La parte interna de su muslo había sido mordida, dejando una fea cicatriz.

Kris había luchado por Minki cuando su Alfa le había dicho que ellos estaban siendo atacados. Minki significaba el mundo para los Centinelas. Él era joven, ingenuo, hermoso desde un punto de vista andrógino. Todos ellos se tomaron como una obligación el vigilarlo y mantenerlo fuera de problemas, porque Minki era muy curioso y amigable. Demasiado malditamente confiado en opinión de Kris.

—Puedes poner música —Kris señaló el radio.

Minki brilló y comenzó a mover los botones.

—No hay manera, Minki. —Kris gruñó cuando Minki la dejó en la estación de música country.

—Me gusta.

—No hay manera, cambia eso.

—¿Entonces por qué me dices que yo pusiera? — Hizo puchero.

—Pon lo que quieras menos eso. —No había manera de que él fuera a escuchar música country.

—Bien. —Minki comenzó a hacer un lio con los botones de nuevo, dejándola en una estación de rock.

—Ahora tú habla —se rió—. Dame algo de dap.

—¿Qué es dap?

—Cierra tu puño y chocas con el mío.

Minki lo hizo y Kris chocó sus nudillos.

—Hip —se rió graciosamente.

—Mucho.

El estómago de Minki gruñó lo suficientemente alto como para que se oyera por encima de la música.

—¿Hambriento? — Kris preguntó mientras entraban al estacionamiento del primer restaurante que vio. Kris tenía que recoger algunas cosas de la oficina de correos y el restaurante era la siguiente puerta a la derecha. En una pequeña ciudad todo estaba cerca una vez que llegabas a la plaza de la ciudad.

La villa Park era el perfecto lugar para vivir en opinión de Kris.

—Un poco. ¿Puedo tomar una malteada? — Minki brillaba hacia él.

—Cualquier cosa que mi pequeño amigo quiera. —Kris abrió las puertas y Minki bajó de un salto y caminó hacia el restaurante.

—Espera, Minki. Sabes que tienes que esperarme. —Los Centinelas se habían divertido pensando en conseguir una de esas correas que se usan con los niños para Minki. El chico vagabundeaba por todos lados y podía desaparecer en cinco segundos, cada vez que algo brillante captaba su atención. Kris amaba que Minki se asombrara, pero le causaba un dolor de cabeza cuando ellos tenían que buscarlo.

—Lo siento, Kris. —Minki tomó la mano de Kris mientras entraban en el restaurante. No es que Minki fuera demasiado joven—él tenía dieciocho años. Es solo que no conocía las costumbres de América y no veía los peligros de vagabundear solo. De nuevo, él era demasiado malditamente confiado y en un santiamén podría irse con un extraño que buscaba un inexistente cachorro. Los Centinelas no corrían riesgos con Minki.

Ellos tomaron una mesa junto a la ventana y Kris trató de explicarle el menú. Donghae había estado trabajando con Minki sobre la comida de América, los nombres y las variadas maneras de comerlas. Minki se decidió por las tiras de pollo y papas fritas con malteada.

—¿Encontraste tu libro? — Kris preguntó mientras él jugaba con un paquete de azúcar que tomó del pequeño contenedor de la mesa. Sabía lo mucho que esos libros de comic que parecían ser divertidos significaban para Minki. Después de todo, él se encontraba en un país extraño sin nada familiar a excepción de Donghae. Kris quería matar al hombre que los secuestró. Aunque agradecía tener a Minki aquí, era horrible lo que esos traficantes habían planeado.

Minki suspiró y negó con la cabeza. —Yo lo dejé en la cama. Ahora se fue. Poof. No más. —Minki tronó los dedos en el aire demostrando que había desapareció en el aire. Kris creía que el pequeño chico era divertido.

—Lo encontrarás. Trata de recordar el último lugar en donde lo viste —Kris sugirió—. Quizás alguien quería leerlo y no te encontró para preguntarte. —Eso podía explicar por qué no estaba donde Minki lo había dejado, pero eso no explicaba quién, porque estaba escrito en japonés.

—Traté, pero no lo encontré. ¿Quizás alguien lo usa?

—Quizás. Preguntaré cuando regresemos a casa. —Kris le dio su orden a la mesera cuando ella llegó. Kris odiaba la manera en que la gente se quedaba con la boca abierta cuando él ordenaba su comida. Ordenó tres platos de pollo frito y puré de papas. Era un hombre grande y requería muchas calorías. Minki al igual que ella, también estaba con la boca abierta. A él le agradaba el pequeño hombre, pero en ocasiones como esta le hacía sentirse incómodo.

—Lo siento, Minki, pero tengo que ir al cuarto de baño, y dado que no puedo dejarte aquí solo, tendrás que acompañarme. —Kris se deslizó de la banca, se rió cuando Minki parpadeó hacia él. En algunas ocasiones usar cortas y quebradas palabras era difícil, y esta era una de esas veces. Extendió la mano y Minki la tomó. Mostrárselo podría ser más fácil.

Cuando Minki vio que ellos se dirigían al cuarto de baño él jaló la mano de Kris. —Yo me cuido solo. Soy hombre adulto.

—No ahora, Minki.

Minki jaló su mano liberándola y cruzó sus brazos sobre su pecho. Sus labios en un puchero y giró los ojos. Kris notó que también palmeaba el suelo con su pie. —Malcriado.

—Habla con mi mano. —Minki levantó su mano.

—Bien. No sostendré tu mano, pero te quedarás parado justo a la derecha por dentro de la puerta.

—Bien. —Minki levantó sus manos y siguió a Kris.

Kris se encargó de su asunto muy rápidamente, se lavó las manos y se las secó.

—Ves que no es tan difícil.

Minki giró los ojos de nuevo y siguió a Kris a la salida.

Para cuando llegaron a la mesa su comida ya los estaba esperando.

—¿Kris? — Minki dejó de masticar su tira de pollo. Kris levantó la vista cuando la mesera trajo el tercer plato. Ellos habían hecho lugar moviendo el contenedor de azúcar y los condimentos a un lado para que todos los platos cupieran.

—¿Si, Minki? — Kris se limpió la boca con la servilleta y veía a su pequeño amigo.

Podía ver a Minki luchar para encontrar las palabras. Apestaba que no tuviera la fluidez de su primo, Donghae. Finalmente, Minki se llevó la mano a su estómago. —JR, él hace mariposas aquí. ―Minki bajó la cabeza como si se avergonzara.

Kris se quedó con la boca abierta, abriendo más los ojos. —¿Te sientes divertido con él?

—Sí. Mi estómago jala hacia él. ¿Por qué? — Minki imploraba con sus ojos en Kris.

—¿Estás triste cuando JR se va? — Kris hablaba con palabras simples, asegurándose que había entendido completamente lo que Minki estaba tratando de decirle. Si interpretó correctamente, era la respuesta a la pregunta que a la mayoría de los Centinelas les intrigaba. Ellos sabían que Minki era la pareja de uno de los guerreros. Solo que no sabían de quién, y ni Minki ni la parte culpable ofrecían esa información.

—Si, mi corazón siempre triste. —Minki llevó la mano a su corazón, sus pequeños dedos aferrándose a la camisa. Kris podía ver el dolor en los ojos del pequeño hombre.

—Creo que es tu pareja, Minki. —A Kris no le gustaba eso ni un poco. Jonghyun estaba demasiado ocupado corriendo tras Jaehwan. La peor parte es que Jaehwan tenía una pareja esperándolo: Taekwoon, el Alfa de la manada del Este. Era una maravilla que ellos no estuvieran en guerra porque Jaehwan se rehusaba a irse con él.

—¿Mi novio? — Minki lo veía confundido.

—Sí.

—Pero el cabello rojo novio. —Minki se veía incluso más confundido. ¿Cómo podía Kris explicar esa enredada relación? Él ni siquiera creía que teniendo a su primo Donghae interpretando podría ayudarlo a salir de ese lio.

Kris solo medio entendía a Jonghyun y a Jaehwan. Normalmente, él se quedaba fuera de eso, pero Minki tenía derecho de propiedad en eso. Y Kris no podía quedarse viendo a su amigo sufrir.

Kris se empezó a enojar. Si Jonghyun realmente era la pareja de Minki, entonces esto era una jodida situación y Minki merecía que Jonghyun dejara de actuar como un imbécil. Minki merecía que lo amaran y cuidaran. Kris casi deseaba que Minki fuera su pareja. No habría nada que Kris no hiciera por el pequeño humano.

Por alguna razón el destino decidió que debería ser Jonghyun y Kris pensaba que el destino debió haber estado totalmente borracho cuando decidió emparejar a este par.

—No sé qué decir, Minki. —Kris cerró sus manos en un puño. Jonghyun tenía que malditamente explicarle lo que hacía—. Termina tu comida, amigo.

Sus mandíbulas estaban tensas mientras trataban de comer. Minki estaba primorosamente sentado mientras comía. Jonghyun era un maldito tonto. Kris veía la mesa mientras terminaba de comer, dejó los restos de la comida en el contenedor de la salida mientras guiaba a Minki a la camioneta y se dirigió a la casa olvidándose de la oficina de correos.

Kris llevó a Minki al interior de la casa y se dirigió directamente a la habitación de Jonghyun. Golpeó la puerta, hirviendo porque Jonghyun no se había mostrado y reclamado lo que era suyo en lugar de actuar como un lobo retardado.

—¿Qué? — JR ladró abriendo la puerta.

Kris lo empujó y entró al cuarto. Se giró hacia Jonghyun.

—Sé que estás consciente de quién es Minki para ti. ¿Por qué jodidos él sigue sin ser reclamado? — Kris quería ahorcar al lobo.

—Ese no es tu asunto. —JR pareció en shock por un momento, entonces rápidamente se recuperó. Kris se preguntaba si el shock era porque él lo sabía o porque Minki era su pareja. No, JR tenía que saberlo.

—Es mi asunto cuando Minki está sufriendo. Él siente la atracción y no puede entenderlo. Está triste cuando tú no estás alrededor, Jonghyun. Deja tu mierda o yo tomaré a Minki por ti —Kris amenazó.

—Inténtalo —JR bufó mientras golpeaba el pecho de Kris.

—¿Por qué debería de importarme? Estás demasiado ocupado con tu cabeza entre tu culo como para preocuparte de tu pareja. Alguien necesita hacerlo. —Kris lanzó a JR a la cama y fue a buscar a Minki. Él tenía que asegurarse de que el pequeño no sufriera. Ahora que él sabía por lo que Minki estaba atravesando, no podía permitirlo más tiempo.

Encontró a Minki sentado junto a Sehun el lobo al que Hyukjae, la pareja de Donghae, le pidió que lo apoyara. En otras palabras, él era la niñera de Minki.

Sehun estaba viendo un libro mientras Minki se reía y el pecho de Kris se oprimió ante la angustia impuesta a Minki. JR era un maldito imbécil.

—¡Encontré libro! — Minki emocionado se reía graciosamente.

Kris jaló a Minki y lo sentó en su regazo, sentándose al lado de Sehun.

—¿Minki? ¿Puedes decirle a Sehun acerca de tu estómago? — Kris presionó su dedo ligeramente en el abdomen de Minki.

Minki se enderezó viendo a Kris y luego a Sehun, su expresión era vacilante. Kris pensó que Minki estaba asustado.

—¿Qué está mal con su estómago? — Las cejas de Sehun se juntaron.

Minki asintió hacia Kris.

—Nada, excepto que está lleno de mariposas cuando cierto lobo se acerca a él.

Las cejas del Sehun se elevaron. —¿Quién? — El guerrero gruñó amenazadoramente. Kris sabía cómo se sentía.

—JR. —Kris frotó la espalda de Minki.

—¿Entonces por qué está en tu regazo? Está prohibido tocar a otra pareja tan íntimamente, especialmente cuando esa pareja no ha sido reclamada —Sehun lo veía fijamente desaprobándolo.

—Aparentemente JR no lo quiere, así que la ley no se aplica. —Kris se encogió de hombros.

—¿Esto es una jodida broma? ¿Quién en su sano juicio no iba a querer a Minki? — Sehun veía al pequeño hombre—. Él es el más impactante hombre que he visto. JR debe ser un estúpido. Un ciego. Acaso perdió la cabeza. Algo como eso podría explicar la conducta de JR.

—Creo que quizás nosotros deberíamos darle a Minki atención extra, y solo quizás, un cierto lobo podría ver la luz y sacar su cabeza de su culo. —Kris le dio un guiño a Sehun.

—Eres diabólico. Pero tienes razón. —Sehun tenía un brillo en su mirada.

Kris asintió intencionadamente. Dejaría que Jonghyun creyera que su pareja estaba siendo reclamada por otro. Vamos a ver si el J-Man iba a renunciar ante eso.



[1] Hip, si bien es cadera también se usa coloquialmente como sinónimo de cool.