Capítulo 1
Luhan corría alrededor de su departamento, tratando de tener todo listo. Saltando sobre un pie, luchaba por ponerse un zapato, con una rebanada de pan tostado sosteniéndola con la boca.
Tomó las llaves de la mesa junto a la puerta, la cerró, y corrió fuera del edificio de departamentos, como de costumbre iba tarde. Parecía que siempre iba tarde por una u otra razón.
—Mierda. —Corrió de regreso escaleras arriba y le puso llave a la puerta. Luhan podría olvidar la cabeza, si no la tuviera pegada.
Eso era algo que su mamá siempre le decía. Se quedó ahí por un momento tratando de pensar qué más había olvidado. Decidiendo que nada, bajó de nuevo las escaleras corriendo.
—Vernon va a matarme. —Luhan se apresuró hacia la tienda de tatuajes en donde trabajaba. Vernon le había llamado para decirle que tenía a un gran grupo para tatuajes y que necesitaba de su ayuda. Bueno, con tanto para ayudar a su jefe, él había olvidado colocar el despertador.
Luhan corrió dentro de la tienda de tatuajes y se detuvo. Ahí había dos de los más grandes hombres que hubiera visto en su vida. Tragó saliva y dio un paso hacia atrás. El que estaba más cerca de la puerta lo asustaba a morir.
Todo el mundo en el cuarto se giró a verlo. Maldición, eso era embarazoso. Sus ojos vieron al segundo hombre que estaba al fondo de la tienda. Su cabello era largo y plateado, realmente plateado. Luhan no estaba seguro si era por la luz pero los ojos del hombre se veían negros.
Cool.
—Hey, es Luhan, está bien —Vernon les dijo. Luhan se apartó lejos del tipo de la puerta, algo acerca de él le gritaba peligro. Su mirada regresó hacia el hombre de cabello plateado. Luhan se sentía atraído hacia él.
—Hecho. —Vernon se apartó del chico al que le acababa de realizar el tatuaje. La atención de Luhan fue una vez más hacia el hombre situado al fondo. ¿Por qué no podía dejar de verlo? Esta vez cuando lo miró, el hombre veía directamente hacia él. El señor tentación definitivamente era caliente, con su cuerpo como roca. Se veía como si viviera en el gimnasio. Se veía muy poderoso, su pecho era ancho y musculoso, pero era su cara la que atraía la atención de Luhan. Tenía una cara clásicamente hermosa, parecía tan suave mientras miraba a Luhan.
La mirada de Luhan se alejó del misterioso hombre, cuando vio a uno de los pequeños hombres pagar y entonces todos se dirigieron a la puerta de atrás. El extraño de cabello plateado miró sobre su hombro a Luhan una última vez antes de irse.
Maldición, él debió haberle pedido su número en lugar de quedarse ahí con su mirada llena de lujuria.
—¿Y dónde estabas? — Vernon estaba limpiando el área de trabajo, guardando todas las cosas. Luhan regresó a la tierra, miró a su jefe por un momento, la pregunta obviamente rompió su atención de la puerta.
—Olvidé colocar el despertador. Realmente lo siento. —Luhan se apresuró a ayudar a su jefe a terminar de limpiar. Miró hacia la puerta trasera deseando haber tenido el valor para aproximarse al hombre de cabello plateado. Oh, bien, de cualquier manera, no tenía tiempo para una vida social o personal.
—No es importante. Te perdiste de una gran propina, eso es todo —Vernon dijo mientras cerraba la registradora. Realmente Vernon no necesitaba ayuda, pero él sabía que Luhan necesitaba el dinero. Vernon estaba bien con eso.
—Maldición. Yo realmente necesitaba el dinero. —Luhan limpió y reorganizó el estante. Una vez que toda la basura estuvo en el bote, limpió la silla y el área de trabajo de Vernon. Su jefe era un gran fanático de un ambiente libre de gérmenes cuando se trataba de su tienda de tatuajes. Después de que todas las toallas de papel estuvieron en la basura, él se unió con Vernon en el mostrador.
—¿Necesitas un préstamo? — Vernon sacó los billetes y los colocó en una bolsa con cierre para llevarlos al banco. Miró a Luhan y esperó por su respuesta.
—No, tendré que devolverte el dinero. Además, quizás esto pueda ayudarme a recordar poner el despertador la siguiente vez. —Siguió a Vernon fuera del edificio esperando que cerrara.
—Bueno, necesito ir a mi otro trabajo. Lo siento, Vernon.
—No hay problema. Te veo mañana, hermano. —Vernon chocó los nudillos con los de Luhan y se dirigió al banco.
Joder, había al menos siete personas haciéndose un tatuaje. Hubiera ganado una fortuna. Estúpida memoria. Luhan metió las manos en sus bolsillos delanteros y caminó hacia su siguiente trabajo. Parecía que todo lo que hacía en el día era trabajar. Él no debería estar tan atascado a los veintitrés años. Sus pensamientos regresaron hacia el hombre de la tienda mientras caminaba hacia su segundo trabajo. ¿Quién era ese ángel de cabello plateado? Se había sentido inmediatamente atraído hacia él, algo que nunca había sentido antes. Eso había sido como un lazo invisible que lo jalaba a cruzar el cuarto y entrar en los brazos del sexy hombre. ¿Cuál sería su nombre? Se maldijo a sí mismo por ni siquiera haber conseguido su nombre.
Luhan entró en el mini-mercado, dirigiéndose hacia el fondo para checar la entrada en el reloj.
—Necesito un cuarto de baño. —Una mujer entró a la tienda, mirando frenéticamente para todos lados.
—Lo siento, no tenemos cuartos de baño públicos. —Luhan podía ver que su noche iba a estar muy entretenida. La mercancía había llegado, pero nadie se había molestado en acomodarla, sabiendo que Luhan podría hacerlo. Odiaba que la gente asumiera cosas.
—Bueno, si no tienes cuarto de baño, voy a usar tu piso de cuarto de baño —la señora gritó, sacudiendo su gordo puño.
—Señora, no puedo ayudarla. Hay un restaurante por esta misma calle. Sé que ahí tienen cuarto de baño. —Luhan bajó la cabeza cuando la señora le lanzó una bolsa de papas que había tomado del estante.
—Hablaré con tu gerente mañana. ¿Cuál es tu nombre? — ella colocó sus gordos puños en sus caderas, mientras hacía un puchero con sus labios en señal de desaprobación.
—Sam. —Luhan se rió consigo mismo. Ese era el imbécil que había dejado toda la mercancía arrumada. Él se merecía esto.
—Bueno, Sam, has sido un joven muy grosero. —Ella salió.
—Como sea. —Luhan se apoyó en el mostrador, rezando para que la noche pasara rápido.
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Sehun había sido reprendido por el Comandante Kai. Él había aceptado, estúpidamente, llevar a las siete parejas a la tienda de tatuajes sin que los guerreros se enteraran.
Un gran error y uno que no volvería a cometer. ¿Cuándo iba a aprender a no escuchar a Baekhyun? Pensó en el joven hombre que vio en la tienda de tatuajes. El artista dijo que se llamaba Luhan. Hombre, él amaba ese nombre. Era único, justo como su recién encontrada pareja[1].
Sehun necesitaba regresar ahí. Necesitaba ver a su pareja.
Odió haberlo dejado, pero las parejas necesitaban regresar a casa a salvo. Sehun planeaba regresar mañana. Su pareja era hermoso. Ese cabello castaño claro con tintes rojizos enmarcando su totalmente cautivante cara. Los tatuajes visibles solo incrementaban la belleza que Luhan poseía. Pero Sehun se había enfocado en los ojos que eran de un verde azulado simplemente impactantes.
Él pudo ver que no había miedo en los ojos de su pareja, estaban llenos de curiosidad y un profundo anhelo que Sehun también había sentido, pero había un tinte de miedo que había restado la belleza en ellos.
—Hey, Sehun, ¿quieres jugar al billar? — Sehun salió de entre sus pensamientos por la voz de Joshua. El shifter tenía los palos de billar en la mano y una curiosa expresión en su cara.
—Seguro. —Él tenía turno para su deber de patrullar más tarde, pero necesitaba algo que mantuviera su mente fuera de Luhan por ahora. Sehun tomó el palo de billar y empujó todo al fondo de su mente. No tenía sentido torturarse por el deseo de alguien a quien no sería capaz de ver hasta mañana en la noche.
—¿Quieres una cerveza? — Joshua le lanzó una. Sehun la destapó y le dio un gran trago. Muy malo que los lobos Timber no pudieran emborracharse. Si ellos bebían, era por el sabor. Se apoyó en la pared mientras el lobo tomaba su turno.
Pensamientos de esos tatuajes que recorrían el brazo de su pareja llegaron a la mente de Sehun. Él quería pasar su lengua por ellos desde la muñeca hasta el hombro, siguiendo el contorno del dragón. Maldición, tenía que alejar esos pensamientos.
Sehun sonrió cuando la pareja Minki entró corriendo al cuarto. Se le había pedido a nombre de Donghae, el primo de Minki, que mantuviera los ojos en el chico. Minki corría en cuanto veía algo brillante. Era un trabajo y medio, y un fuerte dolor de cabeza el vigilarlo.
—¿Haber tú ver a Kris?
Sehun se rió. El quebrado inglés de Minki estaba mejorando. —En la cocina. —Donde el guerrero se encontraba la mayoría del tiempo cuando no trabajaba.
Terminó su ronda de billar con el Centinela y subió a darse un baño antes de cambiar a su forma de lobo y recorrer la propiedad. Todo el tiempo habían seis Centinelas recorriendo el bosque, asegurándose de que las parejas de los guerreros afortunados que habían encontrado la suya estuvieran a salvo. Había lobos rebeldes y una manada al Este de qué preocuparse. Como estaban las cosas últimamente, Chanyeol necesitaba considerar enlistar más guerreros. Seis no parecían ser suficientes.
La piel de Sehun ardía en deseos de ir por su pareja, reclamarla, y traerla a casa. Sabía que tenía que esperar. Incluso si Kai le permitiera ir a buscar a Luhan, si su comandante lo hiciera, él no sabía dónde buscar.
El lugar estaba cerrado a esta hora, y su pareja estaría segura en su casa y en su cama, un lugar en donde Sehun quería estar, acurrucado con él. Haciéndole el amor, reclamándolo.
—Siempre hay un mañana —murmuró mientras se dirigía hacia arriba.
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Luhan maldecía mientras revisaba la alarma de su reloj despertador. Necesitaba invertir en uno mejor; o en una mejor memoria que le recordara que debía poner la maldita cosa. Ese lo tenía desde que era niño y tenía un trabajo de medio tiempo. Era eso o dormir bien.
Hizo las mantas a un lado y se duchó para prepararse para el trabajo.
Parecía que todo lo que hacía era trabajar. No tenía vida social, no tenía verdaderos amigos, a excepción de Vernon. Había tenido citas, pero ninguno de sus novios se quedaba cuando veían que Luhan luchaba con su economía, y se cansaban de que nunca tuviera tiempo para verlos.
—Tiene que haber algo mejor que esto —habló consigo mismo, Luhan se comió un plato de cereal y miró alrededor para asegurarse de que llevaba todo lo que necesitaba antes de ir a la puerta. Dejó el plato en el fregadero, se apresuró para salir del departamento, cerrando con llave.
¿Por qué el único día que no iba tarde, como casi todos los días, el camión se demoraba? Luhan quería gritar con toda la fuerza de sus pulmones ante la injusticia del mundo. Sabía que estaba exagerando un poco, pero ¿qué más podía hacer? Siempre se decía que era joven y que podía manejar esto, pero últimamente no estaba tan seguro. Días como hoy quería solo caminar y alejarse, ¿pero a dónde?
—Lo siento, Vernon. —Luhan dijo mientras entraba en su trabajo. Gracias a los dioses no había nadie en la tienda.
Él no necesitaba repetir la pérdida de dinero de ayer.
—No hay problema. Prepara las cosas, tengo una cita en media hora. —Vernon salió de su oficina del fondo.
Luhan sacó el equipo que Vernon podría necesitar. Los varios colores de tinta que normalmente utilizaba cuando hacía los tatuajes, agujas nuevas, la pistola y colocó todo en su estación de trabajo. Oyó el zumbido de la puerta anunciando que alguien entraba, el cliente debió de haber llegado antes.
Luhan se apresuró a tener lista el área de Vernon, no quería perder su trabajo. Su jefe lo entendía y era calmado, y eso era difícil de conseguir.
Terminó y fue a avisarle a Vernon que el cliente había llegado antes.
—Ve por algo de comida mientras trabajo. —Vernon le dio veinte dólares antes de ir al frente.
—Claro. —Luhan se dirigió a la puerta de atrás y cruzó la calle hacia uno de esos lugares de comida soul. The fried Catfish estaba lleno. Sabía que a Vernon le gustaban los sándwiches de carne. Parecía ser su comida cotidiana.
—Hey, sehun tatuado. Te metiste en la fila.
Luhan miró alrededor para ver a quién le hablaban los chicos. Él era el único tatuado ahí. Mierda, justo lo que no necesitaba. Luhan no podría escaparse de esta, pero él no quería que los chicos lo supieran. ¿Por qué parecía que los problemas lo buscaban?
—Lo siento. —Él se ubicó detrás del hombre que lo había acusado de meterse en la fila, aunque no estaba seguro de si lo había hecho, no estaba prestando atención.
—Puedes pagar por nuestra comida dado que eres tan considerado. —Las palabras del acusador eran amenazantes y sin humor.
Luhan se giró de lado, tratando de hacer su mejor esfuerzo para ignorarlo. Su corazón estaba latiendo en su pecho, y él podía sentirse temblar. Odiaba luchar porque nunca ganaba. Luhan pensó que una vez que fuera adulto dejaría todo eso atrás, pero aparentemente no era así.
—¿Me escuchaste? — El imbécil empujó con su mano el hombro de Luhan, el empujón hizo que diera varios pasos hacia atrás. Luhan necesitaba salir de ahí. Iría al lugar en donde vendían hamburguesas del otro lado de la calle. El Catfish no valía la pena como para esto. Dándose la vuelta para irse, el chico lo empujó de nuevo provocándolo, Luhan pudo sentir sus lágrimas brotar y se maldijo por su debilidad.
—Dado que no vas a comprarnos la comida…
Luhan vio estrellas cuando el chico lo golpeó en su ojo, destellos de luces explotaban detrás de sus ojos. Joder, eso dolió. Con un dolor de cabeza casi instantáneo y con la cara pulsante, salió corriendo. Olvidándose de que Vernon lo había enviado a comprar comida corrió a la puerta de atrás de la tienda y entró al cuarto de baño.
—¿Estás bien? — Vernon le gritó desde el otro lado.
—Si —Luhan le gritó mientras veía su ojo en el espejo, estaba de un rojo fuerte y empezaba a hincharse. El dolor de cabeza parecía empeorar mientras se miraba el ojo. Sabía que Vernon lo vería, y su otro jefe del minimercado se iba a poner histérico. Quizás podría usar esos lentes oscuros que la gente usa cuando sus ojos están lastimados por ir al doctor. Eso podría cubrirlo.
Diez minutos después, Vernon estaba de nuevo en la puerta del cuarto de baño. —Si no sales, voy a entrar —Vernon amenazó desde el otro lado de la puerta mientras movía la perilla.
Tomando una profunda respiración, Luhan entreabrió un poco la puerta y Vernon la empujó abriéndola totalmente.
—¿Quién infiernos te hizo eso, Luhan? — Vernon rugió. Su jefe era un tipo grande con tatuajes y todo. Él era alto como el infierno y musculoso. Le recordaba a Luhan a un rudo motociclista.
—Nadie. —Trató de alejarlo, pero Vernon lo tomó del brazo y lo jaló para tener mejor acceso al daño.
—Si, a mi también me gustaría saberlo.
Luhan inclinó la cabeza a un lado. El hombre del cabello plateado llegaba al fondo, viéndose como si quisiera asesinar a alguien, tenía la mandíbula tensa y los ojos entrecerrados. Si el boogeyman[2] fuera real, ese tipo podría ser él.
Luhan retorció sus dedos juntos nerviosamente. —Mierda. Había unos tipos en el restaurante. Dijeron que me metí en la fila y trataron de que pagara por su comida. Me golpearon cuando traté de irme.
Luhan estaba humillado. El hombre que había acechado sus sueños durante la anoche, estaba compartiendo su vergüenza. “Simplemente genial”. No podía dejar de pensar en el hombre de cabello plateado y ojos negros, pero podría hacerlo sin que él viera a Luhan en su estado de cobarde.
—¿Qué apariencia tenían? — Vernon tomó su chaqueta de piel, poniéndosela sobre sus hombros.
—No, está bien. Tienes un cliente. —Luhan se giró hacia su dios soñado de cabello plateado—. ¿Tú eres un cliente, no es cierto?
—No, vine a verte a ti. Al parecer no fue lo suficientemente pronto. Descripción, Luhan.
Luhan describió a los dos tipos que lo habían acosado y al que lo había golpeado. Vernon y Silver[3]; el nombre que Luhan le había dado; salieron de la tienda y recorrieron la calle.
Eso era incluso más embarazoso. Tener a dos fuertes hombres saliendo a defenderlo. Él era un hombre adulto, tenía veintitrés años. No necesitaba que nadie corriera a matar sus dragones.
Luhan se sentía como una desamparada chica en alguna torre mientras los caballeros salían a proteger su virtud, si es que aun la tuviera.
Luhan se paseaba de un lado a otro, mirando a través del gran ventanal, preguntándose qué estaría sucediendo. ¿Por qué no podía ser más como Vernon? ¿O como Silver?
Era casi como si el destino hubiera marcado en su frente que era un cobarde al nacer. Siempre había un abusador molestándolo, hasta donde podía recordar, como si supieran que no tenía valor.
No había más que autodesprecio, sabiendo que no podía defenderse. Si solo pudiera ganar una pelea, solo una, él podría sentirse mejor consigo mismo. Debió haber ido con ellos. No, él debió quedarse en casa hoy.
Luhan recordó a los abusadores de la preparatoria. Ellos siempre parecían tenerlo en la mira porque él era alto y desgarbado.
Su físico gritaba “perdedor”.
Siempre dejó que los chicos se aprovecharan de él y nunca trató de defenderse. La graduación no había llegado lo suficientemente rápido. Su mamá siempre decía que pusiera la otra mejilla, que usara su cerebro en lugar de sus puños. Bueno, él no era quien necesitaba que su mamá le dijera eso.
Luhan miró el reloj, ellos llevaban fuera treinta minutos. ¿Qué les estaba tomando tanto tiempo? Quizás los tipos se habían ido y Vernon y Silver no dieron con ellos. Eso esperaba.
La cita de Vernon había llegado y llevaba esperando sus buenos diez minutos. Luhan estaba tratando de calmar al chico lo más posible. Esperaba que no se fuera.
Eso significaría que Luhan hizo que Vernon perdiera un negocio, Luhan deseaba ser más fuerte y ser capaz de defenderse a sí mismo, pero el destino pensó otra cosa.
[1] En el libro original el nombre de Luhan es Luhan, que significa mandarina, por eso se refiere a que es único.
[2] Boggieman, boogyman o boogerman, es un monstruo de leyenda, no tiene forma específica y su nombre y características varía con la comunidad, se usa metafóricamente cuando algo causa un miedo irracional, los padres suelen decir a los niños que si hacen travesuras el bogeyman vendrá por ellos, en un esfuerzo para lograr que se comporten. Esta leyenda se inició en Escocia. En Latinoamérica se conoce como el cuco, coco, el hombre del costal etc. por lo que se dejará el original.
[3] Silver, plateado como es usado como nombre se deja el original.