FANTASÍAS (KOOKMIN THREE SHOT)

Summary

Dónde Jimin es un chico común que mantiene una relación mediante mensajes de texto con un convicto. Manteniendo una única promesa cuando salga de prisión: Cumplir cada una de las fantasías que habían compartido en cada mensaje. 📱Prohibida su copia y/o adaptación 📱100% Kookmin 📱 Contenido muy explícito 📱+18

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Rape

El restaurante estaba usualmente lleno a ésta hora y aunque mi turno estaba por acabar, sentía que no podía más. Mi camisa blanca se pegaba a mi espalda por el sudor y mi cabello estaba húmedo. Ansiaba una ducha fría y recostarme. Había atendido tantas mesas que mis pies dolían y mi cuerpo clamaba por una cama. Mi cama.

Trabajaba en el turno de la tarde en el restaurante del hotel Mang cuyo dueño era mi mejor amigo Jung Hoseok. La paga era buena y aún mejor algunas propinas. Todo eso ayudaba a aumentar mi cuenta bancaria casi en quiebra, pues Hoseok me había permitido alojarme en una de las habitaciones del último piso. Un piso donde solamente habían habitaciones para su familia y su pareja. No voy a decirles que no lloré por tal ofrecimiento porque si lo hice, Hoseok había sido un gran amigo en mis peores momentos y estaba muy agradecido con él.

El reloj dió las diez y yo por fin pude dejar la charola y sacarme el delantal. Me despedí del bartender y tomé el ascensor hasta la última planta. Una vez allí, saqué mi uniforme pero antes de meterme a la ducha noté la pantalla de mi teléfono encendida, sonreí enormemente y corrí hacia la mesa.

Gguk:

Hermoso, estoy pensando en ti. Q tal el trabajo?

Mi corazón latió fuertemente como cada vez que hablaba con él.

Yo:

Cansado como siempre. Q cosas piensas cariño?

Gguk:

En qué me muero por verte. Daría todo por estar afuera. Toma un baño y recuestate bebé. Mereces descansar.

Yo:

Oh cariño, también desearía que estuvieras fuera. Pero no pensemos en eso. Estoy listo para la ducha mi amor, te escribiré apenas acabe.

Gguk:

Estaré esperando.

Dejé el teléfono nuevamente en la mesita y me dirigí a la ducha con él en mi pensamiento.

Jeon Jeongguk era un convicto que cumplía una condena injusta en una cárcel. Cuando mi ex me echó del apartamento porque me había encontrado vistiendo prendas femeninas, muy tonto para alguien que follaba conmigo, había encontrado consuelo en Jeongguk y sus mensajes de texto.

Despechado y casi en la calle, fuí recogido por mi amigo quien me dió un techo y trabajo. Lloré muchas noches por la desdicha que me causaba ser como era pero no todo había sido malo porque Jeongguk había aparecido. Recordaba aquel rostro serio en la pantalla siendo acompañado de un número telefónico. Un programa dentro de la prisión buscaba incentivar a los reos, otorgando celulares que solamente recibieran y enviaran mensajes de texto para la gente que deseara brindar palabras de apoyo al reo de su preferencia.

Y mi preferencia había elegido a Jeongguk. Por alguna razón me había parecido atractivo, eso y la razón de su condena me habían motivado a tomar su número y escribirle cosas sin sentido pero que expresaran algo significativo para él. Habíamos intercambiado muchas conversaciones durante un año, conversaciones que fueron subiendo de tono hasta convertirnos en dos personas que se sentían atraídas sin siquiera verse en persona. Yo sabía cómo lucia él en la foto pero él no sabía cómo lucia yo.

Había mentido unas cuantas veces sobre mi apariencia, exagerando uno que otro detalle pero debido a su condena creía fervientemente en qué no saldría de prisión pronto. Así, nos llevamos otro año más donde las conversaciones se tornaron sexuales y yo me sentí con el valor de contarle mis fantasías, aquellas por las que fuí botado y él había prometido cumplirlas una a una cuando saliera en libertad.

Esperaba creer eso pero para ser franco era difícil.

Acabé de enjabonarme y lavar el cabello. Me sentía muy limpio y supe que dormiría plácidamente pero mis planes cambiaron cuando corrí la cortina de la ducha y un tipo corpulento vestido todo de negro con la máscara de "V de Vendetta" se apostaba frente a mi.

Un frío recorrió mi espalda baja. ¿Qué demonios estaba pasando? Vi la máscara moverse lentamente de arriba hacia abajo e inmediatamente recordé que estaba desnudo. Por instinto quise salir de la ducha y correr a la habitación pero la mano del tipo se cerró en mi brazo y me hizo retroceder para empotrarme contra la pared, dejando su enorme pecho pegado a mi espalda.

— ¡Auxilio! — grité lo más fuerte que pude y forcejeé tanto como pude. Una mano enguantada se cerró sobre mi boca y un jadeo resonó en mi oreja a la misma vez que su cuerpo me aprisionaba más contra la pared.

— Calla pequeño. No queremos intrusos. — su voz, una rica melodía malévola y viril provocó un escalofrío en todo mi cuerpo. Estaba en una situación bastante peligrosa y se me ocurría excitarme. Ésto no estaba bien, pero nada en mi estaba bien.

Quise hablar pero todo lo que salió fué un balbuceo, pues la mano en mi boca no dejaba escapar nada. Sentí como el tipo recorría mi cabello con su nariz, pasando por mi cuello y subiendo a mi oreja. Sentí mi pene despertar lentamente. Era una reacción normal ante una situación como ésta.

No, no lo era.

Lo que si sabía es que mi subconsciente tenía miedo, el miedo común que debes sentir cuando alguien irrumpe en tu cuarto, vestido sospechosamente y te acorrala.

Pero yo no tenía miedo. Yo estaba excitado, porque una de mis fantasías era ser tomado por la fuerza por alguien desconocido y que me follara contra mi voluntad. Pero ésto era la puta realidad y por cómo el tipo restregaba su cuerpo contra el mío sabía que me iba a violar y el pánico se apoderó de mi. Intenté forcejear otra vez pero era inútil. Era enorme y muy fuerte. Lagrimas de pánico se acumulaban en mis lagrimales y sabía que lo peor estaba por venir.

— Haz silencio o esto acabará muy muy mal para ti. — la mano en mi boca bajó hacia mi cuello y se deslizó hacia mi vientre, tenía mucho miedo pero de igual forma estaba muy excitado. El hombre corpulento seguía sobre mi, acariciando mi cuerpo a sus anchas con el áspero guante. Se separó un poco de mi y yo aproveché para correr, estaba desnudo y necesitaba cubrirme con algo para salir al pasillo, pero no había sido necesario.

Fuí derribado sobre la cama boca abajo, aquel hombre ahora se encontraba sentado a horcajadas sobre mi. Su dura erección golpeaba mis glúteos. Vi un par de guantes caer frente a mi y seguidamente sus manos calientes y húmedas deslizarse por todo mi cuerpo.

El sonido de una tela rasgarse hizo eco en la habitación, mi corazón latía fuertemente en mi pecho. Su enorme mano tomó mis muñecas para atarlas con la tela que había rasgado, acto seguido levantó mi trasero dejándome completamente a su merced. El miedo y la anticipación habían hecho algo extraño en mi. Necesitaba liberarme de ésto pero a la misma vez necesitaba más de ésto.

¿Qué diablos me ocurría? ¿Cuán roto debo estar para desear algo así?

— ¡Ahhhh! — un fuerte jadeo escapó de mi boca al sentir unas enormes manos abrir mis nalgas y una suave y húmeda lengua profanar mi entrada. ¿Qué era ésto? ¿Quién era él? ¿Por qué yo? En medio de mi lucha interna entre mi pudor y mi deseo, mi pánico y mi descaro, me permití disfrutar de esa deliciosa comida de culo.

Era justamente tal cual me encantaba. Me comía el culo con ansias, como si lo estuviese deseando desde hace mucho. Mis manos atadas en mi espalda no me permitían moverme, mis piernas querían abrirse para dar más acceso a su lengua.

La sensación era tan exquisitamente inquietante. Un desconocido me hacía rimming y yo no me estaba oponiendo en absoluto. Sentí como mi pene latía y mi vientre se arremolinaba para dar paso al orgasmo, una sensación exquisita que fué impulsada aún más allá, un grito desgarrador salió de mi garganta al momento de sentir el falo de mi abusador entrar en mi cavidad anal y empezar a embestir con fiereza y pasión. Sus gruñidos eran jodidamente lascivos y yo solo quería correrme otra vez.

Me sentía enfermo por estar disfrutando de una maldita violación. Porque eso era. Sentí como su pene endurecía más y más, como sus embestidas aumentaban mientras deslizaba su mano por mi cuello para tomar mi garganta. De una estocada final se corrió en mi culo lanzando una sonora maldición y provocando en mi otro jodido orgasmo.

Dejé que mi respiración se normalizara, sentí como el tipo salía de mi y desataba mis manos. Con lo más rápido que mis piernas pudieron moverse me levanté y salí disparado al otro extremo de la habitación. El tipo se acomodó su ropa y se quedó frente a mi. Podía ver a través de los huecos en su máscara como sus ojos estaban clavados en mi.

— ¿Quién eres y qué quieres? — grité. Hacerse el digno después de dejarme follar tenía poco sentido.

Vi como lentamente sacaba su máscara dejando ver aquel rostro que me hizo estremecerme de pie a cabeza por milésima vez en una noche.

— ¿J-Jeongguk? —

— Hola bebé.


***


Hola corazonas 😌 Después de unos largos meses en Hiatus por fin vuelvo con algo de Smut.

Espero me hayan extrañado porque yo a ustedes si. 🥰

Espero les guste.

KA 💜