Capítulo 1
-uno, dos y tres
Un giro torpe y un puntapié
-Dos tres
Un salto corto y una pirueta en el suelo
Harry sonrió dando brinquitos en su lugar haciendo una reverencia mientras sostenía el tutu rosa de su hermana entre sus manos evitando así que se cayera de su delgada cintura.
-“¿Ahora si soy Odette, mami?” La diadema entre sus revoltosos bucles chocolate lo hacía ver tiernamente hermoso a los ojos de Anne, además de la ilusión en los iris verdes que poseía el infante. Ella asintió sosteniendo con delicadeza el rostro aniñado.
-“Claro que sí, bebé” los dientes de conejito relucieron en dicha. “Eres mi Odette.”
Ambos comenzaron a bailar El Vals de las Flores por todo el salón con risas de por medio y dulces miradas, orgullosas y encantadas. Amando como el ambiente era tan armonioso y irreal con la nieve cayendo por el ventanal enorme y la melodía sublime del reproductor. Anne amaba esa pieza y al parecer el dulce doncel de tutu caído también lo hacía.
Los pies torpes del niño daban pequeñas vueltas en su propio eje, no logrando sostenerse por mucho tiempo, en cambio Anne lo hacía con majestuosidad escondida en torpeza para poder enseñarle de a pocos a su dulce niño como se debía hacer.
Ellos estaban solos en casa, Gemma se encontraba estudiando en la escuela pues aún era temprano. Harry no había ido al kínder por que le dolía el estómago y su madre no podía mandarlo en ese estado, además, adoraba pasar tiempo con sus hijos y no desaprovecharía la oportunidad de ver por onceava ves en la semana El lago de los cisnes en compañía de su pequeño bailarín.
Robin no tardaría en volver, así que con un puchero tuvieron que dejar el salón para ir a la cocina a preparar lo que seria el almuerzo. Dentro de ella, Anne revolvía un estofado de carne mientras Harry añadía unas chispas de chocolate en ademanes delicados. Había convencido a mami de hacer postre, así que el postre tenía que salir bonito.
La música se reproducía en la estancia así que el niño seguía dando pequeños saltos en su propio espacio , esta vez sin el tutu , esa cosa a pesar de ser muy linda, le complicaba moverse. La sonrisa de adoración de Anne se extendió por todo su rostro, mirando con ojos empañados a su hijo que seguía agregando chocolate a la masa de galleta con la lengua entre los labios, siendo ignorante del sentimiento tan grande que provocaba en su progenitora.
-Amor, ¿no crees que es suficiente dulce?
Le dedico una vistazo a su madre y luego a su creación. Negó efusivamente , haciendo que sus rizos se le vinieran al rostro. El único ojo que no estaba cubierto por los bucles marrones, vio la mirada de reproche de la mujer.
-Esos ricitos están muy largos , ¿no lo crees? Apago la estufa y se acercó a donde estaba Harry
Él negó
-Pero te quedarían mejor en unas trencitas ¿Qué te parece la idea? Sonrió a la vez que el infante asintió. Bien, entonces pongamos estas al horno y luego te hacemos tu peinado
Harry aplaudió y ayudo a su madre emocionado por tener el cabello largo como para tener trencitas iguales a las de Gemma.
Ambos caminaban apresurados por los pasillos del colegio de Gemma. Anne había sido llamada por la directora informándole de que su hija había tenido un altercado con una compañera un año mayor que ella. La mujer no perdió tiempo y agarro a su otra criatura para luego emprender viaje hasta la institución de la niña.
Ahora no podía dejar la preocupación de lado mientras avanzaba a lo que sería el despacho de la directora. Allí dentro estaba una llorosa Gemma que sostenía entre sus manos un peluche que reconoció a la perfección. Fue el primer regalo de Rob hacia su hermosa hija. Gemma cuidaba del osito día y noche, y siempre que se le extraviaba lloraba desconsolada.
Sintió su mano ser dejada por su hijo menor, quien corrió hacia su hermana para abrazarla. La niña la miro con sus ojos marrones llenos de tristeza y Anne sintió una opresión fuerte en el pecho.
Sin prestar atención al saludo de la directora fue y acobijo la cabeza de la niña entre sus manos
-¿Qué paso, amor?
Un carraspeo llamo su atención
-Sra. Styles
-¿Qué paso con mi hija ? Elevó un poco mas la voz hacia la mujer. Harry no dejo de sostener el brazo de Gemma, ella jugaba con la pequeña trencita que Anne le había hecho al infante, girándola entre sus dedos. De reojo, pudo ver a una niña que se encontraba sentada al otro extremo del escritorio. Sus ojos negros lo analizaron por unos segundos antes de ser barrido con la mirada. Al doncel no le gusto eso, presentía que ella tenia algo que ver con el hecho de que su hermana estuviese llorando y Snow tuviese el bracito roto, le debía doler mucho.
Anne mientras tanto escuchaba lo sucedido con una impotencia contenida, no podía perder los estribos con una niña de 10 años, pero ver a su criaturita tan desconsolada le hacia dudar de si podría seguir aguantando sus impulsos.
Al final, se le hizo un reporte y ambas madres de familia llegaron a un acuerdo. Agradecía el haber salido de ese lugar, ahora podía consolar mejor a Gemma e intentar reparar a Snow, a pesar de ser muy mala en costura.
Al llegar a su hogar , puso en marcha un tutorial de como coser el brazo de un osito de felpa , Harry intentaba insertar el hilo en una aguja, pero no lo lograba y Gemma seguía mirando a su osito. Todos sabían el valor emocional que tenia ese peluche para la niña, fue su favorito desde bebé, el menor de los styles comprendía muy bien a su hermana. Si algo le pasara a Bolita de nieve el rompería en llanto y ni las galletas de chocolate lo ayudarían.
Para cuando Anne concluyo su arduo trabajo que le costo ciertos pinchazos , Desmond no llegaba. Y eso la tenía inquieta. Los niños veían caricaturas en la tele mientras comían galletas y chocolate caliente, mientras tanto, la mujer revisaba la hora con la uña entre los dientes. Serian las 5 y su esposo debía estar aquí desde la 1 de la tarde, más tardar 1:30. El pecho lo tenia oprimido y aunque tratara de sobar la zona, el nudo y le presión que sentía no se iba. Estaba angustiada.
La noche había caído y los niños no dejaban de mirar la puerta con anhelo. Anne se encontraba hablando con Patrick, el jefe y amigo de Robin, su voz temblaba y no dejaba de rascar con intensidad su brazo con la mano que tenía libre.
-No ha llegado. ¿y si llamamos a la policía?
_No creo que sea necesario, Anni. Ya aparecerá.
Harry abrazaba a Bola de Nieves y Gemma a Snow, ambos sentados frente a la chimenea sosteniéndose el uno al otro , viendo con preocupación el reloj que se encontraba encima de la piedra falsa que recubría la fuente de calor. Las 12 de la noche y ellos no estaban en sus camas durmiendo después de haber sido arropados por Rob y Anne, en cambio la inquietud era lo que los albergaba
-¿Dónde está papi, gems?
La niña apretó el agarre en su hermano. Tenía un mal presentimiento
-No lo sé, hazz.
Ambos guardaron silencio. Una lagrima descendió de la mejilla del infante y callo en el rostro de su conejito, su peluche favorito que al igual que Gemma, su padre le regalo cuando era un bebé, él lo adora, al igual que la cadena con una cruz de oro que Anne le heredo. Ambos hermanos poseían regalos de parte de sus padres, ambos los apreciaban con el corazón, eran invaluables. Mas lagrimas cayeron de los ojos verdes cuando se le vino algo a la mente que lo hizo temblar.
-¿Y si papi se perdió, gems?
La dulce niña abrió la boca en “O”, igual de aterrada por esa posibilidad.
-¿crees que papi este perdido?
Los hermanos comenzaron a sollozar sosteniendo con fuerza a sus peluches. Anne al escuchar a sus hijos fue corriendo hacia ellos y sin poder evitarlo , ella también lloro.
Algo no iba bien.
Los niños le comentaron sus pensamientos aun con los labios temblorosos y las mejillas húmedas , Anne también sentía que algo malo le había pasado a su esposo, tal vez no se perdió, pero presentía en lo mas profundo de su corazón, que era algo mucho mas grave. A su mente llego miles de imágenes de diferentes escenarios posibles, y ninguno de ellos fue de su agrado.
Ignorando las palabras de Patrick, llamo a la policía.
Buenas noches, usted ha marcado a la oficina policial de Doncaster ¿en qué puedo ayudarle?
Su corazón se aceleró. Rogaba en su interior que todo sea un sueño o solo un susto, de verdad lo hacía.
Bien, me quedo del asco JASHAJH








