Wifey?

Summary

Harry nunca fallaría en algo tan sencillo como dejar la ropa pulcra y perfecta. Es realmente bueno quitando hasta la más mínima arruga en la tela. Pero el día de hoy, mientras Louis estaba fuera, ensayando con su banda y preparando todo para el concierto que daría en 4 horas, Harry tendría que haber estado planchando el conjunto naranja que sabía que se vería exquisito en el cuerpo que tiene el honor de tocar. [...] -Me habría encantado llegar a premiar a mi esposa. Pero creo que muy tarde me di cuenta de que en su lugar tengo a una puta que no sigue instrucciones. Una puta que miente. Y una puta que se burla de mí.-

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

🍒

Prompt de @loouissgf en tw 🫶


La cocina huele a té a pesar de que el sol se cuela en una menor intensidad por las ventanas con cortinas de seda. Son las 5 de la tarde.


Louis ve a tráves de sus párpados sus manos adornando los muslos con vellitos erizados por las cosquillas que sus dedos dejan. Rodea el tatuaje de tigre con caricias trazando las partes oscuras. Siente los ligeros golpeteos en sus pantorrillas que los talones traviesos de Harry dejan mientras se carcajea por las mordiditas que son depositadas en su nuca al encontrarse en el regazo del mayor.


-Mi amor, me tengo que ir. Necesito salir a las 9. - lo baja al suelo y se levanta de la mesa acomodando sus shorts. Deja el plato sucio de puré en el mismo lugar y Harry corre a lavarlo.


Sus rodillas tiemblan ante la mirada de Louis, enjabona la suciedad, quitándola y perfumándola de "frutos del bosque" o al menos eso le encanta creer al rizado, recuerda la vez que su esposo le compró el detergente, así como la escoba de color lila como sus uñas, las esponjas con formas de estrellita y varios delantales con costuras delicadas. Así como las cajitas de tonos pasteles en las que acomoda las sudaderas de Louis por colores, sus propias braguitas en patrones, los pantalones doblados, los artículos de limpieza y todo lo que podría necesitar. Su compra favorita fue la tabla con cerezas en la que acomoda la ropa de Louis al planchar.


¡La ropa de Louis! Su pecho da un brinco casi doloroso y atrapa sus labios en sus dientes con mucho nerviosismo. A Harry le encanta poner lavadoras, cocinar, tender la cama y dejar la casa hermosa para Louis. De alguna forma se siente precioso cuando recibe cariños de aprobación. Basta un "gracias" para que sus mejillas se sonrojen y se sienta tan bueno. Louis sabe lo mucho que le encanta a su bebé ser servicial, finge no notar el entusiasmo con el que este hace todas sus tareas, solo para ser apreciado, también pretende desconocer lo húmeda que se pone la ropa interior del rizado cada que lo llama su buena esposa.


Pero Harry olvidó algo demasiado importante. Es por eso que sus ojitos se ponen llorosos y el esmalte de sus deditos es rascado con estrés. -¿Hiciste lo que te pedí Harry?- unos brazos envuelven sus caderas. -S-si Lou.- miente mientras se suelta del abrazo para correr arriba. Espera que Louis no note que lo desobedeció por haber estado tan distraído. Y es que Harry nunca fallaría en algo tan sencillo como dejar la ropa pulcra y perfecta. Es realmente bueno quitando hasta la más mínima arruga en la tela.


Pero el día de hoy, mientras Louis estaba fuera, ensayando con su banda y preparando todo para el concierto que daría en 4 horas, Harry tendría que haber estado planchando el conjunto naranja que sabía que se vería exquisito en el cuerpo que tiene el honor de tocar. Pero tuvo que ocuparse en él mismo. Se siente tan egoísta.


Sus muslos están suaves porque los untó con aceite de coco. Sus uñas brillan en lavanda. Su rostro es suave, desde los pepinos que cortó finamente para darle frescura a sus inexistentes ojeras hasta los pómulos que decoró con rubor de fresitas. Las mismas que utilizó en las galletas que le robaron 2 horas de preparación. Por supuesto que hubiera hecho su labor, pero en ese momento recibió una llamada de su mejor amiga y se acostó en el sillón boca abajo moviendo sus piecitos a la vez que platicaba y leía revistas de chismes. Es por eso que ahora se encuentra a sí mismo descolgando la camiseta y el short.


Mira las prendas con culpa al percatarse de las miles imperfecciones que adornan el material. Su mente trabaja con una rapidez impecable cuando escucha un grito.


-Harry, voy a llegar tarde y todavía faltan cosas, sabes que me gusta ser puntual.- Se escuchan los pasitos apresurados del mencionado cuando toma una maleta pequeña y con cuidado dobla la vestimenta, con la esperanza de que Louis no lo note. Quizás ni siquiera reciba un regaño. A su esposo le encantó la comida y sabe que ordenó el estante lleno de discos de la sala. Harry tiene la certeza de que será premiado y este inoportuno error pasará. Además Louis siempre llega de buenas después de un concierto.


Es con ese optimismo que se inunda de alivio y guarda todo en la ligera valija. Con una traviesa sonrisita, toma unas bragas de moños rosas y las guarda en el mismo lugar, para que Louis piense en él.


Baja corriendo y se la entrega. -Toma Lou.- deja un besito en la punta de su nariz y recibe un beso que lo deja suspirando a cambio. -Siempre eres tan buena, la mejor esposa, ni siquiera tengo que preocuparme por que otras personas hagan tu trabajo. Muchas gracias cariño.- con su pulgar pinta mimos en su pómulo. El de ojos verdes sonríe y lo acompaña a la puerta. -Anda, que llegas tarde. Nada de dejar que te toquen demás Tomlinson.- escuchó su risa y cerró la entrada.


Se siente despreocupado por las palabras que recibió, así que va a tomar una siesta.



💌💌💌


El cerrojo que protege la casa suena de repente y Louis entra. Arruga la nariz y mira la alfombra con rayas rosas del escalón que da paso adentro. Sus turquesas se enfocan en el cuadro que muestra un pajarito saliendo de su jaula. El tinte oscuro de sus ojos no se vuelve menos profundo cuando divisa el jarrón de orquídeas. Se dirige hacia las escaleras y aprieta la mandíbula cuando sube. Al llegar a la habitación adornada de plantas, perfumes, cremas y toda la cursilería que puede imaginar siente una ola de coraje atrapándolo.


Nota un cuerpo en la cama, tranquilo, con sus rodillas en el pecho y un estado de paz en sus facciones. Admira la mariposa de su abdomen revolotear casi como si volara con los suspiros de su Harry. Es así como toma los rizos entre sus manos y de un tirón lo pone boca abajo. Se deshace de su pijama de bolitas rompiéndola con brusquedad y aterriza un fuerte golpe que seguramente dolió tanto que obtiene un lloriqueo a cambio.


Mira los ojitos verdes confundidos y ahora abiertos, busca que la mirada sea recíproca pero Harry solo puede observar el suelo. -Párate.- Le ordena con el entrecejo marcado.

-Q-qué? Lou, yo no- es interrumpido con una fuerte palmada en los muslos y sus ricitos son jalados hasta levantar su barbilla de la almohada. -Te ordené que te levantaras, zorra desobediente.- Harry lo tomó como lo que era, una demanda, y asiente poniéndose de pie. -Me habría encantado llegar a premiar a mi esposa. Pero creo que muy tarde me di cuenta de que en su lugar tengo a una puta que no sigue instrucciones. Una puta que miente. Y una puta que se burla de mí.- registra vagamente a Harry con los ojos abiertos e inmediatamente arrodillándose. -No, no, Lou, yo no te mentí- es inclinado hacia adelante entre sus piernas abiertas, reposando su mejilla en el bulto marcado.


-Te hubiera follado de "cucharita"- marca las comillas con sus dedos para después presionar a Harry más cerca de su entrepierna.- Siempre haciendo las mierdas románticas que me pides. Lo hubiera llamado hacerte el amor. Te hubiera tenido toda la noche escuchando por qué me casé contigo, por qué eres la mejor esposa. Es una pena.- Harry trata de no gemir por el hecho de que solo está siendo humillado. Ser tratado como si fuera solo algo para ser usado para las necesidades ajenas lo lleva a presionar sus muslos.


-Salgo a trabajar todos los días, todo lo que hago es por y para ti, las canciones que nos dan de comer son tuyas, todo para poder darte todas las cosas hermosas que deseas. ¿Y así es como me agradeces? Llego a mi trabajo para encontrar mi ropa hecha mierda y unas bragas de puta a un lado. - Sostiene los rizos oscuros, cerrando los ojos. -¿En qué momento te sentiste con el jodido derecho de sobrepasarme? - pregunta Louis.

-No lo sé.- responde en un susurro.

-¡¿En qué momento?!- Pregunta haciéndolo estremecerse. -Levántate.- Obedece al instante sintiendo un cosquilleo recorrerlo cuando sus pantalones caen al suelo por si solos debido a lo rasgados que están. Escucha una risilla de pura molestia y se siente peor. Siente como una mano toma su barbilla con fuerza llevando sus ojos hacia arriba. -¿Qué te tenía tan ocupado?- Usa sus dedos para alisar la arrugada camisa.-Solo quería verme bonita- dijo en un intento de no sonar tembloroso, fallando.


Louis lo confronta con tanta ira que se le revuelven las entrañas en sensaciones de culpa, tristeza y arrepentimiento. Más es incapaz de ocultar la erección que se hace en su ropa interior. -Déjame tratar de entender. ¿Ser una puta niñita egocéntrica va primero que planchar mi ropa? No sabes lo ridículo que me vi. Apuesto que todos están hablando de la perra que tengo. Tan mala que tiene descuidado a su hombre. Deberías sentirte avergonzada.-

-¡No! Yo no quiero que se burlen de ti. Yo solo puse mis braguitas porque era un regalo, para que me disculparas.- hace un pucherito.

-Mi amor, muchísimas gracias. Eres tan considerado, acabo de olvidar tu error. Me desobedeciste, fuiste una floja inútil todo el día, me mentiste en vez de remediarlo, pero agregaste un trozo de tela empapado por tu sucio coño de perra desobediente. Eres tan buena. Gracias.- empieza a aplaudir observando de cerca los ojitos vidriosos de Harry que en segundos brillan con lágrimas. -N-no me ha-hables así Lou.- gimió avergonzado.


-Pinte mis uñitas y me puse cremitas y mascarillas en mi cara.- se aferra al cuello de Louis, sollozando en ese hueco que huele a palmeras en California.

-¿Si? Estoy completamente seguro de que fue una puta pérdida de tiempo. ¿Quieres verte bien? Zorra vanidosa. Esas cremas iban en tu culo, para que estuvieras bien abierta.- Lleva su mano a su short y se encarga de sacar su polla. La lleva a la naricita de botón de Harry y suelta un suspiro.-¿Te quieres ver bien? Voy a tratar bien esa puta carita de muñeca.- Admira como una mancha blanca adorna el pómulo rosado. Él abre los labios y saca la lengua con necesidad. Siente una mano presionando su cuello y gime en voz alta. -Miren a la puta ama de casa. Haciendo todo menos limpiar. Una criada lo haría mejor que tú. Quizás deba conseguir una que- siente como los labios ajenos lo envuelven y juegan con la punta. No puede evitar echar su cabeza hacia atrás en un jadeo ronco. -Deja de callarme puta escoria. Me tienes tan harto de tus humillaciones.- Luego vino una fuerte y pesada bofetada en su mejilla que le hizo llorar y estremecerse por la forma en que su entrada sintió cosquillas.


Estaba ansioso por complacer a Louis y ganarse su perdón. -Lo siento papi, perdóname por favor, yo nunca- su rostro chocó con la pelvis contraria y se aguantó una arcada mientras se apretaba alrededor del sabor agrio. -Cállate Harry.- presiona sus dientes guardándose sus gemidos. Sigue dando estocadas en su boquita hasta que siente un nudo de nervios en su estómago. Es cuándo sale del orificio húmedo y se envuelve en su puño. Soltando ruidos bajos y haciendo que el ojiverde se muela en sus propios talones anhelando contacto en su agujero mojado. -¿Querías una carita de perra reluciente? Hmm. Yo te la voy a dar. Abre esa puta boquita asquerosa.- Y así se corre en toda la cara de Harry. Admira cómo el líquido escurre de su lengua y cómo está agitado como un perrito moviendo la cola a su dueño.


Le quita la camiseta moteada y las bragas azules. El rizado automáticamente gatea hasta ponerse sobre sus manos y rodillas, hasta que la presión de Louis es ejercida en la zona baja de su espalda y tropieza, dejando solamente su culo arriba.

- Maldita perra.- gruñó comenzando a golpear su piel blanca, que comenzaba a tornarse roja.-Un ama de casa que solo usa el título para exhibirse. - El cuerpecito siempre da un pequeño salto con cada golpe agresivo. Conscientemente agita sus caderas buscando contacto. Su hombre azota su culo ansioso y lleva su mano hacia su parte delantera, robándole un grito que quiebra su voz. -¿Te gusta que juegue con tu coño? Que zorrita. ¿Sabes? A veces pienso que eres toda una mujercita. ¿En dónde lo escondes?- Su pene tiembla en sus manos- ¿No te apena tener un clitoris entre las piernas?- Juega con la cabeza de su polla con el índice y el pulgar, burlándose del tamaño. Oyendo lloriqueos penosos. -S-si señor, soy tú esposa, mi coño es tuyo.-


Es silenciado cuando siente su entrada ser devorada con agresividad. Sincronizando su lengua con los azotes, Louis lo tiene hecho un desastre de gimoteos. Jura que puede describir el sabor, traga con ganas y se llena de placer por la simple cercanía. Los muslos de Harry comienzan a temblar y sabe que está cerca. Lo toma del pecho y lo pega más a su boca. El contrario toma el atrevimiento de sostener los cabellos lacios de Louis y enterrar su rostro en él, mirando sobre su hombro como le comen el culo de la manera más deliciosa que conoce. Se recarga en su otra mano y así como puede, como la gata codiciosa que es, se permite montar su cara, acercándolo a su calor cada vez más, importándole poco si necesita aire. Así chorrea en las sábanas, desarmándose en el colchón y es testigo de como su voz se rompe con sus gritos. Termina y las lágrimas corren por sus orbes.


No puede descansar ni un segundo porque es arrastrado de su nuca a la esquina más cercana. -Quítame la ropa que arruinaste perra. Te faltó correrte y orinarte en ella para dejarla peor. Solo eso te faltó. Eres una zorra tan estúpida. Tan inútil.- Sus cachetes siendo presionados, lastimando su quijada. -Pero vas a enmendar tu jodida mierda porque no voy a soportar a una desconsiderada perra. Yo quiero una esposa que me sirva. ¿La tengo o no?-


-¡Si! ¡Si, señor!-

-Pruébate entonces.- Louis se siente ser despojado completamente de las prendas y su polla reluce en su estómago. Harry muerde sus labios ante la vista que tiene.


Siempre amó como esa polla podía follarlo de la forma más amorosa, marcándose en su pancita, llenándolo de cachorros en su mente. Cómo Louis lo hacía juntarse los pechos y se los follaba llamándolo milf cuando empezó a hacer ejercicio. Le encantaría alimentar a Louis de su leche. Ser llamada mami. Lo transportaba a un estado de fascinación montarlo en el estudio, gimiendo en su oído. Ser empotrado en la cocina. Boca abajo en el sillón. Louis lo satisfacía completamente.


Gimió con sorpresa cuando Louis lo tomó de las orejas y lo hizo arrastrarse en el piso. Pisó su entrada con delicadeza observando el semen escurrir en sus muslos, haciendo un charco. -Chupa, sé una ama de casa.- La lengua de Harry limpió cada gotita. Louis se dirige al armario y se encarga de montar la tabla con cerecitas, conecta la plancha y la coloca en su lugar. -Anda puta. Arregla tu mierda. Pídeme perdón.- El de uñitas lilas recoge la ropa arrugada del suelo y corre a plancharla no sin antes sentir como Louis escupe su columna. Jadea con satisfacción al sentirse un juguete. La saliva baja y se encuentra con su agujero. Inesperadamente Louis se alinea al borde y entra completamente soltando un gemido reprimido. Harry grita y empieza a llorar cuando obtiene otro golpe en su culo ya rojo. -Te voy a follar perra. Quema mi ropa y tu culito va quedar con marcas por semanas.- Mueve sus caderas hacia adelante, entra y sale, observando el borde del trasero de Harry adherirse a la piel de su pene como si nunca quisiera soltarlo.


Este plancha la camisa tratando de concentrarse, ignorando los temblores de sus piernas. -Bien, preciosa. Estás volviendo a ser mi mujer. ¿Te gusta que te llame mami?- Cuestiona jugando con sus pezones. Le es obsequiado un asentimiento casi desquiciado. -Gánatelo zorra. Eres solo una cosita sucia.- Las embestidas de Louis son tan agresivas y desenfrenadas que Harry se siente vulnerable. Solloza y siente escalofríos en los huesos. Termina su tarea y orgullosamente nota lo perfecto que quedó. El empujón que le da a Louis es despreocupado pero acaba guiándolo al tocador, su espalda llena de lunares choca con el espejo y se sienta de una sola estocada en la polla que ya gotea. Rebota desprolijamente. El sudor en sus rizos. Los moretones de sus caderas sostenidas con una fuerza innata. El constante llamado de "mami" lo lleva al límite. Y finalmente se corre de nuevo cuando siente los chorros interminables de su marido en su culo apretado. Es llevado a la cama y sus labios son devorados. -Jamás podría conseguir una mejor esposa que tú.-