Lilith
Tokio era tan tranquilo.
La vida de una cocinera no era la más emocionante, nunca lo había sido. La preparatoria era su única etapa memorable y ni siquiera por algo particularmente interesante, simplemente había sido una etapa buena.
Aquella noche de frío invierno, Inoue Shizuka había sido despedida de su trabajo por una disputa entre ella y el jefe, el maldito cerdo americano, como solía decirle. Detestaba con todo su corazón a ese extranjero que solo se aprovechaba de la necesidad de la gente, menores de edad y mujeres que buscaban trabajo siempre eran recibidos con miradas obscenas y se rumoraba que hasta contacto físico por parte de ese asqueroso americano.
Shizuka con todo su pesar y con conocimiento de que sus acciones la llevarían a perder el trabajo más estable que había tenido, decidió volcar una cantidad insana de sopa hirviendo sobre el hombre que intentaba aprovecharse de la joven que era su ayudante, la joven no había cumplido los dieciocho años siquiera, era una huérfana que sólo buscaba salir adelante en la vida de manera honrada, como todos los demás.
La joven iba sujeta de la mano de la mayor, gimoteando de manera incontrolable.
ーYa cállate, niñaー pidió la mujer exasperada, la realidad era que también se encontraba en una crisis interna, había perdido su único sustento ーPara tu desgracia, eres mujer, Hana. No será el único desgraciado que intente aprovecharse de ti ¿Entiendes?
ーPero señora Inoue, perdió su trabajo por mi culpaー se lamentó la niña ー¿Qué va a hacer ahora?
ーNo sé, pero de algo tenemos que vivir ¿No?ー respondió la mayor poniendo los ojos en blanco ーEres una tonta, niña.
ーSeñora Inoue... lo lamento mucho, no volverá a sucederー murmuró la joven cabizbaja.
Shizuka cayó en la cuenta de su error, hablarle así a la pobre niña que acababa de sufrir una experiencia traumática, era lo peor que podía hacer. Se recordó a sí misma, a pesar de que ella había sufrido solo golpes y tratos crueles, podía entender lo injusto que había sido todo para la pequeña Hana. Suspiró de manera pesada y contó hasta diez, tal vez no era responsable de ayudarla, pero tampoco se sentía bien dejándola a su suerte. Le soltó la mano y se puso de pie frente a ella.
ーEscúchame, niña, a partir de hoy soy tu hermana mayor ¿De acuerdo? Encontraré otro trabajo y regresarás a la escuelaー indicó Shizuka. Su negro cabello brillaba con la luz de las tenues farolas, era una mujer hermosa a pesar de tener una escandalosa quemadura en la mejilla derecha ーNo vas a sufrir como muchas otras personas dentro de una cocina, vas a estudiar algo que realmente te guste y entonces habré cumplido con mi única buena acción en la vida.
ーSeñora...ー gimoteó la rubia antes de romper a llorar.
Shizuka no entendía nada en absoluto, las emociones humanas le parecían complicadas pues desde que había decidido endurecer su corazón para protegerse a sí misma, solo podía pensar en ser la mejor en su trabajo y vivir una vida común y corriente, planeaba jubilarse una vez cumplidos los treinta años de servicio obligatorios e irse a China a buscar fortuna. Nunca había pensado en nada más.
Ahora tenía a una mocosa de dieciséis bajo su cuidado y no quería arrepentirse.
ーDeja de llorar, Hanaー gruñó la mayor.
La tomó de la mano nuevamente y avanzó sin rumbo fijo, sus planes a futuro se habían visto brutalmente modificados por una decisión impertinente que había tomado con la mente no tan clara. El estómago le gruñía, no había comido un solo bocado desde el inicio de su jornada laboral, siempre olvidaba comer durante las ocho horas que debía permanecer recluida en la cocina del restaurante donde trabajaba.
Pensó en todas las opciones, Hana seguramente estaría hambrienta también.
Los únicos lugares que conocía eran bares y tabernas de mala muerte, todos y cada uno de ellos, no solía pasar mucho tiempo en casa por estar ahogando sus penas en alcohol por las noches y muchas veces hasta el amanecer. Debía de recordar si existía algún lugar más discreto, un lugar donde pudiera entrar Hana sin sentirse incómoda pues a esa hora de la noche, nada estaba abierto por la zona restaurantera y viajar en tren subterráneo hasta el distrito comercial, no era algo que quisiera hacer.
No lo recordaba, no había ningún lugar decente.
Debía arriesgarse, el lugar menos desagradable era un bar donde servían alimentos sin necesidad de que el cliente consumiera alcohol, a pesar de tener una pinta lujosa, era sorprendentemente barato ir, no era su lugar favorito, el gerente, un tipo de cara alargada y cabello teñido de gris siempre hacía mala cara, no lo conocía de nada, pero poco o nada le agradaba.
Era lo de menos, prefería lidiar con un gerente malhumorado que con una adolescente hambrienta.
Avanzó sin distracciones por la avenida principal hasta llegar a los callejones donde los rakuzas y bares de mala muerte abundaban, no se detuvo en ninguno hasta encontrar la puerta doble con luces neón abiertas. Para su desgracia, el gerente del lugar estaba inspeccionando a los que llegaban, no podía ponerse peor.
Se acercó lentamente y sin decir nada más que un “buenas noches” estuvo a nada de lograr su cometido pero el gerente la detuvo. Claro que no había sido agresivo, mucho menos grosero pero ella se sentía tan nerviosa que no encontraba la manera correcta de reaccionar, lo único que pudo hacer fue voltear sonriendo con incomodidad.
ー¿Su acompañante es mayor de edad?ー preguntó el de cabello platinado con voz severa.
ーTiene la edad suficiente para trabajar, de todas maneras, solo venimos a comer algo, no ha comido en todo el día la pobreー respondió la mayor ーSólo déjame comprarle un poco de comida y nos vamos.
ーImposible, no puedo admitirlaー insistió el hombre, no parecía querer lidiar con la mujer ーO la dejas afuera o no entras.
ーVamos, deja de hacer el tonto, tú y yo sabemos que dejas entrar a chicos menores que ella y les vendes alcoholー aseguró Shizuka intentando sonar lo más amigable posible ーElla solo viene por comida... prometo que ni siquiera notarás nuestra presencia.
El mayor sujetó a Hana de la muñeca, no estaba dispuesto a ceder ante las súplicas de Shizuka. Hana chilló horrorizada, no quería vivir otra experiencia desagradable.
ーSuelta a mi hermana, no está haciendo nada maloー siseó la mujer conteniendo su molestia ーla lastimas.
ーDebiste pensarlo antes de traerla, idiotaー habló el hombre arrastrando a Hana a la salida de manera brusca, una vez en la puerta, la lanzó con tal fuerza que la menor cayó de bruces al suelo.
ー¡Hana!ー exclamó Shizuka corriendo a auxiliarla. La pequeña rubia se incorporó nuevamente sujetando los hombros de la mayor ー¿Qué te ocurre, idiota?
ー¿A quién llamas idiota, mujer?ー cuestionó el hombre ー¿Sabes con quién te estás metiendo?
Shizuka se acercó a paso decidido, llamó su atención con un par de toques al hombro y cuando tuvo su rostro a la vista, soltó una fuerte bofetada que hizo que el hombre volteara el rostro de nuevo por la terrible fuerza con la que había sido golpeado.
ーPodrías ser Jesucristo en persona e igualmente te arrancaría las malditas manosー definitivamente, la Shizuka paciente no había prevalecido. Lo sujetó del cuello del abrigo y lo zarandeó con fuerza, parecía querer asesinarlo ーEscúchame bien, afeminado de mierda, tengo treinta años, diez de ellos he pasado mi vida metida en cocinas de mala muerte trabajando para bufones como tú que creen que por vestir elegantes y utilizar rolex son mejores que los demás. Perdí mi maldito trabajo porque un cerdo americano intentó abusar de esa mocosa con cara ratón y le vacíe encima toda una olla con sopa hirviendo, también dentro de los pantalones... vengo buscando comida para ella al menos antes de aventurarme a buscar un maldito trabajo nuevo en donde probablemente tendré que soportar la mierda que ya había soportado cuando inicié porque mi corazón es demasiado amable... algunas veces.
El hombre solo pudo tragar saliva con incomodidad, la había visto tan solo un par de veces en el bar y todas habían sido muy tranquilas pues podía pasar horas sentada sin meterse con nadie, pasaba tan desapercibida que ni siquiera se daba cuenta de cuando abandonaba el bar.
ーKoko ¿Por qué le niegas el paso?ー se escuchó una áspera voz detrás de ellos ーEsta mujer viene a consumir alimentos con su hermana, no te pide imposibles ¿cierto? Estoy enterado de que entran menores a beber a mi bar ¿Por qué habrías de negarle el paso a ellas?
Shizuka se dio la media vuelta para arremeter contra el recién llegado jefe pero el alma se le fue a los pies en el instante en que se percató de las dimensiones de aquel individuo, con mucho esfuerzo alcanzaba el pecho de aquel hombre, tenía que levantar el rostro para poder verlo. Utilizaba un elegante traje color vino, no lucía demasiado ostentoso, pero estaba claro que era aún mejor que el de gerente.
Era escalofriante.
Su mirada afilada y severa se había clavado en ella con recelo, como si estuviera listo para responder cualquier tipo de comentario hacia su persona de la manera más cruel que pudiera ocurrírsele. Inclinó un poco su torso para poder quedar frente a frente con la mujer que parecía haberse quedado sin palabras al verlo.
ー¿Y bien?ー preguntó el hombre ー¿Alguna otra cosa que decir, señorita?
ーNada... gracias, señorー titubeó Shizuka en respuesta. Tuvo que desviar la mirada, si bien, estaba terriblemente enojada, los ojos de aquel hombre eran atemorizantes, era como si pudiera ver a través de ella y leer cada pensamiento que tenía ーNos iremos en cuanto mi hermana termine sus alimentos y no le causaremos problemas.
ー¿Problemas? Ya me has causado bastantes problemas, golpeaste a mi gerente y causaste un alboroto terribleー aseguró el hombre sonriendo de lado ー¿Por qué no me acompañan a mi mesa? Debemos ajustar cuentas, debes pagar por el caos que creaste.
ーYo... señor, yo...ー titubeó la mujer sintiendo como su valentía se convertía poco a poco en ganas de huir lo más lejos que pudiera.
El hombre se carcajeó al verla tan nerviosa, le ofreció el brazo como gesto de caballerosidad.
ーVamos, señorita valiente, no haré nada malo, simplemente me gustaría cenar acompañado, de esa manera saldará su deudaー insistió el hombre.
Shizuka dudó un buen rato hasta que Hana asintió enérgicamente con la cabeza, definitivamente era buena idea ganarse el favor del jefe del bar a pesar de que después de eso, no pretendía volver a poner un solo pie en aquel maldito bar.
El hombre le ofreció su brazo a Hana para que lo tomara, la chica no pudo rechazarlo, después de todo estaba siendo amable y su ayuda les iba a permitir comer algo después de tantas horas de trabajo.
Shizuka y Hana compartieron miradas de desconcierto, su fortuna había cambiado de un momento a otro. De estar en la calle gritándole a un gerente de actitud desagradable, ahora iban como invitadas del jefe del lugar y todo mundo las observaba como si de estrellas de cine se tratara.
Shizuka tuvo que contener sus ganas de huir, ese lugar estaba lleno de gente peligrosa, yakuzas y delincuentes de todo tipo y llamar la atención jamás había sido su intención a pesar de que con el disturbio en la entrada, probablemente ya había acaparado toda la atención.
Subieron unas escaleras al fondo justo al lado de la barra que los llevó directamente a un exclusivo balcón con vista a todo el bar. El hombre primero acercó a Hana a un asiento lejos de los fumadores debajo de ellos.
ーJovencita, tome asiento aquíー indicó el hombre con gesto sereno ーHaré que traigan algunos platillos para usted.
La menor asintió emocionada y agradeció haciendo una profunda reverencia antes de ir a sentarse donde le fue indicado. Taiju hizo un par de señas al único camarero presente en esa zona y fue quien acudió al servicio de la joven Hana.
El hombre y Shizuka avanzaron a una mesa más apartada, mortificar a una menor con asuntos como deudas no era lo correcto así que la mayor ni siquiera trató de resistirse.
Tomó asiento frente a su salvador y verdugo, aún no tenía la osadía de iniciar una conversación, el tipo daba verdadero miedo.
Él no pudo evitar reír de nuevo al notarlo.
ーSoy Taiju Shiba y no pretendo hacerte dañoー comenzó él ーAl contrario, me gustaría ayudarte, no pude evitar escuchar tu acalorada discusión con Kokonoi ¿Te has quedado sin trabajo?
ーOh, eso...ー respondió ella ーHoy mismo me han despedido, pero no pasa nada, de verdad no es necesario que se tome molestias por mí y por Hana.
ーClaro que debo preocuparme, eres responsable de una menor de edadー aclaró Taiju con severidad ーSi estuvieras sola, probablemente el panorama sería otro, ni siquiera me hubiera molestado en hablar contigo.
Shizuka se sintió aún más intimidada, la mirada de Taiju era terrible.
ーGra...gracias, de verdadー agradeció ella.
ーSoy un pésimo adulto responsable, pero tengo noción de lo que debería ser cuidar a un menor de edadー insistió Taiju ーSi trabajas para mí, yo me encargaré de los gastos de la pequeña Hana.
ー¿Trabajar para usted? Bueno, soy cocinera, de algo puedo servir aquíー se alegró ella ーSolo dígame que hacer y entonces estaré lista para cumplir.
ー¿Cocinera? Oh no, cariño, sería un total desperdicioー respondió Taiju entre risas ーNecesito una hostess eficiente, alguien que pueda poner en su lugar a los problemáticos tal como hiciste con mi gerente.
ー¿hostess? Eso implicaría muchas cosas, entre ellas cumplir con ciertos estándares de belleza y yo ni siquiera tengo noción de como utilizar un bálsamo labial correctamenteー confesó ella.
ー¿A qué clase de lugar crees que llegaste? Tú solo necesitas venir a trabajar, los vestuaristas y estilistas se encargarán de ti tal como lo hacen con los demás miembros del equipoー aclaró el hombre con voz confiada ーLo que necesito de ti, es tu carácter y fuerza, jamás había visto a alguien con tantas agallas enfrentando a mi gerente.
ー¿Mi carácter? Pero...
ーPero nada, es lo que necesita este lugar, permitir que menores de edad sigan ingresando puede traerme más problemas que beneficios y solo tú tienes el carácter para ayudarme a proteger mis interesesー insistió el hombre ーEl sueldo sería tan bueno como el de cualquier hostess, no tendrías que preocuparte por nada.
Shizuka se quedó en silencio un buen rato, la idea era verdaderamente tentadora y Taiju era de verdad persuasivo. Tuvo que mirar sus manos para calmarse y pensar con claridad, si aceptaba la oferta, probablemente tendría mejor suerte e irse a vivir a China probablemente ya ni siquiera sería una opción.
Levantó de nuevo la mirada, Taiju la observaba fijamente aún. Sus mejillas enrojecieron al instante.
Que jodidamente imponente era él.
ーDe acuerdo, lo haréー accedió Shizuka mordiéndose el labio inferior de manera nerviosa.
Taiju sonrió satisfecho, esa era la respuesta que deseaba.
ーPerfecto, es música para mis oídos... ¿Cuál es tu nombre?ー preguntó Taiju.
ーQue tonta soy, Inoue Shizuka, es un gusto, señor Shibaー respondió ella haciendo una discreta reverencia.
ーShizuka, es un buen nombre, me gustaー admitió Taiju. Era extraño ーComienzas mañana entonces, procura venir desde las cuatro, debes probarte el uniforme ¿de acuerdo?
Shizuka asintió.
Taiju se levantó del asiento e hizo una leve reverencia a modo de despedida.
ーNos veremos mañana entonces, Shizukaー dijo el hombre antes de darse la media vuelta y regresar por el mismo camino que habían llegado.
Shizuka no pudo evitar preguntarse que era lo que había hecho bien para conseguir esa oportunidad, pero la apreciaba, no iba a defraudarse a sí misma o a Hana que ahora dependía de ella.
Todo por un pequeño arrebato que le había costado diez años de trabajo.
Era tarde para arrepentirse, no había manera de revertir el daño que había causado, seguramente su jefe anterior se había encargado ya de hundirle la carrera como cocinera. Shiba Taiju era su única esperanza para salir adelante.
Se levantó del asiento y se acercó a la orilla del balcón, deseaba verlo una vez más, a ese que le había salvado el pellejo.
Estaba ahí charlando con algunas personas al azar; el hombre sintió la curiosa mirada de Shizuka sobre él, respondió el gesto y sonrió de lado antes de levantar su copa en dirección a ella de manera casi imperceptible, asintió y luego siguió en lo suyo.
Ella se sintió más agradecida que nunca. Jamás imaginó que la suerte le sonreiría después de un infortunio tan grande.









Silencio, volvió mi novela