Introducción
“La belleza de una mujer está en sus sentimientos y maneras de pensar, no en su físico.” Algunas veces es lo que esperamos que nos digan y lo demuestren con hechos. Cuando alguien lo dice a la ligera dudamos, pero cuando lo demuestra nos hace pensar que no solo son dulces palabras que se las llevará el viento. Confiamos a ciegas, dejamos que nos guíen las emociones y lo que dicta nuestro corazón… olvidándonos así de la razón.
Tu primer amor, tu primera decepción. Das todo de ti y sientes que por fin tienes alguien para estar a tu lado. Pero solo son puras mentiras. Ni siquiera le importas, no te ve como una mujer, te usa y engaña a su antojo. Una vez que retiran la venda de tus ojos te das cuenta que no todo es como lo pintan en las novelas, en los cuentos. Separar la ficción de la realidad es lo que había olvidado... sus sentimientos le ganaron más que el pensar que todo podía ser un simple juego.
“No es mi tipo, no tiene tantos atributos esa chica plana. Solo quería robarle algo valioso y satisfacerme aún si era poca la carne.” Esas palabras me queman en lo más profundo de mi ser. Dar tu confianza a alguien que no la merecía, tener una experiencia amarga. Quedándote en ese mar de recuerdos dulces y tragos amargos, como si de un veneno se tratase. No ver la luz, no saber qué hacer.
Pasan los días y los años, continuas sin dejar el pasado atrás. Ahora nadie te va a volver a engañar, tú harás el primer movimiento y demostraras como se siente que te lastimen... que te quiten algo que para la sociedad es lo más valioso, que para ti era el mundo entero. Una vez que eso termine, una vez que lo veas arrastrarse de dolor te sentirás satisfecha.
Al menos eso es lo que se esperaría: una venganza donde aquellos que te hicieron daño paguen el precio de la justicia propia por el mal que han causado en tu vida. No obstante, no siempre se puede vivir del odio ni mucho menos del pasado. A veces uno cuando crece debe aprender a ir soltando para superar lo ocurrido porque olvidarlo es algo que nunca podría pasar ni en la mejor de las fantasías contadas por un niño inocente.
Las personas con un corazón oscuro como retorcido solo esperan el momento adecuado para atacar porque no han podido perdonar y eso no es para juzgar, pero quizá si para reflexionar ¿Somos capaces de aprender a perdonar verdaderamente a aquellos que nos lastimaron? O ¿Fuimos obligados a otorgar el perdón por cuestiones de reglas sociales? ¿Tu podrías perdonar a alguien que en un principio te alzó para acariciar las nubes mientras confiabas ciegamente en esa persona y termino por soltarte para dejarte fracturas internas que durarían hasta el último de tus días?
Me siento ahogada en mi propio llanto, en ese “océano” profundo y salado que gradualmente consumirá hasta el más mínimo recuerdo de mis alegrías. En vez de querer escapar o luchar por salir de él, me dejé hundir cada vez más esperando que en algún momento la oscuridad me envolviera en su manto. Había encorvado mi espalda para tratar de abrazar mis piernas queriendo no sufrir demasiado durante el proceso, pero era una mentira pues conforme iba descendiendo más me estaba quedando sin oxígeno.
Mis parpados se iban cerrando lentamente hasta que un brillo inesperado había golpeado contra mis pupilas de la nada, haciendo que mis ojos busquen con desesperación y agonía aquella esperanza que se estaba presentando ante mí. El sentido auditivo que desde hace días me había dejado a mi suerte, regreso a mi lado para permitirme escuchar esa voz que me alentaba a continuar porque decía que yo no tenía que rendirme, aun no era el momento de tirar la toalla.

“Sentía hundirme, nadie venía a ofrecerme ayuda. Aprendí a salir sola y no fiarme de nadie, pero tuviste que llegar tú.”
Abrí mi boca tratando de hablar, sin embargo, dejé escapar las ultimas burbujas que me mantenían en flote. En ese preciso instante tu cuerpo rompió las barreras invisibles para abrazarme, regresarme a la vida y subir una vez más a respirar aire. Todo se veía distinto, nada parecía ser igual y eso es a lo que estaba dispuesta a vivir: aceptar el cambio sin negar mis propias raíces, tenía que volver a aprender, aunque no quisiera entenderlo al principio. Ojalá sigas a mi lado para verme crecer una vez más.
Es hora de que te atrevas a leer la historia de una chica que tuvo que aprender a vivir con su pasado para conseguir que su presente no se vea afectado por el mismo. Una joven que entrego su corazón en las manos equivocadas mientras tenía a alguien que daría su vida por ella. Puedes pensar que con esto que te digo ya tienes una idea de lo que ha de ocurrir en esta historia, pero la verdad es que eso es solo apenas el comienzo de lo que se avecina pues bien dicen que: “Después de la tormenta, viene la calma.” Para mí esto sería más como: “Cuando creas que la lluvia solo está presente en los aspectos negativos de la vida, recuerda mirar a tu horizonte. Admira el paisaje y empápate de ese rico olor a lluvia: tu humor dependerá de que color quieres ver las cosas.”
Te recomiendo que vayas preparando tu paraguas, una caja de pañuelos a tu lado y quizá algún aperitivo que más te guste a la hora de leer. Que tu viaje apenas acaba de empezar, buena suerte.








