• ° Night Dancer ° •
Eren nunca rompía sus promesas.
Y esa promesa se hizo el 8 de septiembre a las 6:27 pm.
El día había sido tranquilo, la primera semana de clases estaba por concluir y Eren estaba más que satisfecho con sus nuevos maestros y materias, sobretodo teniendo en cuenta que era el último año en preparatoria.
El castaño caminaba de vuelta a su hogar junto a su hermana adoptiva, Mikasa, y su mejor amigo, y crush, Armin. Ambos igual de felices.
- No puedo creer que estamos más cerca de la graduación, ¡Pronto nos iremos a la universidad! - Exclamó Eren con una enorme sonrisa.
- Eso si no repruebas. - Fue la burlona respuesta de Mikasa, seguida de risas por parte de Armin y ella.
Eren bufo ante las burlas de su hermana y mejor amigo.
- ¡No lo haré, por que tengo un arma secreta! - Gritó Eren con seguridad, logrando que tanto Mikasa como Armin se detuvieran para verlo.
Rápidamente, Eren avanzó hasta estar a un lado de Armin y abrazarlo con un brazo, juntandolos con una gran sonrisa.
- Con Armin de mi lado, ¡Ninguna materia podrá vencerme!
El rubio se congeló por un momento, su rostro sonrojandose ligeramente antes de girar y ver a Eren.
- Tampoco me pongas todos tus trabajos encima.
Armin se quejó con un pequeño puchero, Mikasa sonrió y Eren sólo se quejó más.
- ¡Vamos Armin, sólo hazme tutorías! - Rogó Eren patéticamente. - ¡Ah, ya sé! Sí paso todas las materias con más de 7, te sacaré a bailar en la fiesta de graduación, ¡Lo prometo!
Una vez más, fue como si el tiempo se detuviera para todos.
Armin soltó un resoplido y avanzó rápidamente frente a sus amigos, su rostro oculto en todo momento.
- No digas tonterías.
Fue lo único que dijo el rubio antes de continuar avanzando, dejando atrás a Eren y a Mikasa.
- ¿Eh? ¿Pues qué dije? - Murmuró Eren, completamente ignorante de la razón del actuar de Armin.
Mikasa lo miraba con el ceño fruncido, esa mirada de "Eres más tonto de lo que pensaba y no pensaba poco" Que la caracterizaba lo miraba antes de que negará con la cabeza y comenzará a caminar en la misma dirección que Armin.
Eren gruño, a veces deseaba que Mikasa fuera más habladora.
Y así, el año comenzó y se fue casi tan rápido como los sueños y esperanzas de un adulto de 30 quedándose calvo.
Armin accedió a darle tutorías a Eren con las materias que más se le dificultarán y Eren en cambio le compraba el almuerzo cada que podía sin que Armin se quejara.
Cuando el año comenzó a llegar a su fin, Eren había logrado obtener un sorprendente promedio de 8, lo que ameritó una fiesta en grande en la casa de los Jeager que terminó en un par de vasos rotos y una Carla muy enojada.
Y después llegó la fiesta de graduación.
Eren arreglaba su camisa viéndose en el espejo, no era fan de los trajes, ¡Pero era una ocasión especial! Así que plancho su mejor camisa, o mejor dicho la única, y sus pantalones de vestir, era una suerte que su madre insistiera en comprarlos.
No tenía saco a juego, así que sólo opto por una gabardina que no combinaba mal con la camisa y el pantalón y partió.
Originalmente iba a irse con Mikasa, pero ella decidió irse con Jean, por alguna razón. Así que se quedó sólo para ir a la fiesta.
Caminó por las calles hasta que vio una cierta cabellera rubia que conocía a la perfección, aunque este no lo ha notado aún.
Armin también tenía un par de pantalones de vestir negros y camisa blanca, pero a diferencia de la gabardina de Eren, Armin usaba un simple chaleco azul, era ajustado, su cintura pequeña se daba a notar por el mismo, y otros atributos que Eren decidió admirar por un rato antes de acercarse más.
Una vez estuvo a una distancia corta y antes de que Armin se diera la vuelta por su presencia, Eren envolvió su delgado cuerpo con sus brazos y lo levantó cariñosamente, causando un grito agudo por parte del más bajo.
- ¿¡Eren!? ¡Quítate de encima animal! - Chillo el rubio intentando apartar los abrazos del castaño de su cintura.
Eren se rió con fuerza antes de finalmente soltar a su rubio, sus ojos brillantes y hermosos como siempre.
- ¿Vas a la fiesta?
- No, voy a viajar a la Atlántida. - Respondió Armin sarcásticamente. - ¿Tú que crees?
Si fuera honesto, Eren admitiría lo mucho que adoraba ver a Armin así, por que sólo era así de sarcástico y descarado con él y nadie más, era especial, y le gustaba.
Sin intercambiar palabras, ambos caminaron juntos rumbo a la escuela. El baile de graduación se iba a hacer en las canchas ya que la mayoría quería que el baile fuera al aire libre.
Casi todos sus amigos ya estaban ahí, Sasha y Connie estaban en la mesa de banquetes, la primera comiendo todo lo que podía y el segundo intentando vertir alcohol en el ponche sin ser atrapado. Jean estaba junto a Mikasa, parecían tener una conversación amistosa, pues ella no se veía molesta en absoluto. Ymir y Historia estaban tomadas de la mano paseando hacía la sesión de fotos, probablemente idea de Historia. Incluso Bertholdt y Annie estaban presentes, ambos tomados de la mano, el más alto parecía estar a punto de morir mientras que Annie sonreía ligeramente. El resto estaba disperso en las canchas.
Tanto Armin como Eren fueron recibidos con sonrisas juguetonas.
- ¿Vinieron juntos? - Preguntó Mikasa a Eren, quien se sentó junto a ella.
- No, nos encontramos en el camino.
Eren miró a Armin acercarse a Marco, quien estaba parado al otro lado del lugar. Una pequeña punzada de celos pegó justo en el corazón del castaño, pero lo dejo pasar con un suspiro, a fin de cuentas, él no es nadie para reclamarle a Armin.
- Oye idiota, deberías confesarte y ya.
La molesta voz de Jean sonó a un lado de Mikasa. Eren frunció el ceño, si había algo que odiaba más que a Jean, era cuando tenía razón.
- Aún tengo que cumplir mi promesa.
Dijo Eren dándole un suave golpe en el hombro a Mikasa, fue suficiente para que ella misma recordará su absurda promesa y sonriera.
- Hazlo, pronto van a comenzar a poner la música para bailar. - Dijo ella mientras señalaba al equipo de música barato que la escuela obtuvo para la fiesta.
- ¡Voy! - Exclamó Eren apuntando con su puño al oscuro y nublado cielo.
Comenzó a avanzar en dirección a Armin, su rostro llenó de determinación cuando vio a su lindo rubio platicar con Marco, probablemente sobre algún videojuego nuevo.
Fue cuando sonó el primer trueno.
Todos en el lugar se congelaron, no podía llover ese día, ¡Toda la semana ha estado normal! O esa fue la lógica de la mayoría de los estudiantes.
Pero cuando el segundo trueno sonó seguido de las primeras gotas de advertencia, todos los estudiantes comenzaron a correr al interior del gimnasio.
Eren gruño antes de correr también junto a Armin y Marco, así era su suerte.
- ¿Por qué hoy decidió llover? ¡De todos los días!
- ¡La comida sigue afuera! ¡Hay que rescatarla!
Las pocas gotas de advertencia pronto se convirtieron en una lluvia fuerte y apropiada, terminando de mojar todo lo que seguía afuera.
- ¡Nooooooooo! ¡La comidaaa!
Un decepcionante final para la fiesta de graduación.
Pero, Eren no se iba a dar por vencido, el recuerdo de la promesa volvió a su mente con fuerza, entonces se dio vuelta y avanzó rápidamente hacía Armin que sólo veía la lluvia con decepción.
- ¿Bailamos? - Preguntó Eren, extendiendo su mano hacía el rubio.
Sus ojos brillaron en el momento en que se cruzaron, la luz en sus ojos azules hicieron que el corazón de Eren latiera con fuerza.
El tiempo de los dos se frenó, y el sonido de la lluvia era su única música en aquella noche supuestamente extraordinaria.
Armin miró detrás de Eren, la lluvia caía sin aparente intención de parar, pero viendo de vuelta a Eren, su determinación y clara intención de bailar incluso bajo la lluvia fue suficiente para Armin.
- Si me enfermo va a ser tú culpa.
Fue lo único que dijo el rubio antes de tomar la mano ofrecida con timidez.
Ambos corrieron en dirección a la puerta del gimnasio, tropezando con sus pasos pero sus risitas eran suficiente para que no se detuvieran.
Una vez fuera, no paso ni un segundo afuera cuando ambos ya estaban goteando por la lluvia.
Las manos de Eren envolvieron la cintura del más bajo, a lo largo del año había crecido más, pero ese no iba a ser impedimento para abrazar así de cerca al rubio, cuyos brazos se levantaron para envolver al castaño en un abrazo más cercano.
Una repentina melodía atrajo la atención de ambos y pudieron ver a Mikasa con un pulgar arriba y una bocina salvada.
Eren y Armin rieron agradecidos antes de volver a ver al otro.
- Espero que me veas como a nadie más, por que estoy enamorado de ti.
- Y yo de ti.
La joven pareja comenzó a bailar la música bajo la lluvia, moviéndose lentamente al ritmo, felices de poder estar juntos de esta manera.
La fiesta continuó dentro del gimnasio, y después del prometido baile, Eren y Armin finalmente se dieron su primer beso.
Al final, no fue tan mala la fiesta.








