Inwaterland | Chanmin by ˖ Marennie ˖ at Inkitt
Customize readability
Aa

Inwaterland | Chanmin

Summary

Christopher Bang era un chico común que en un día de aburrimiento decidió ir a pescar, sin imaginar lo que se encontraría... O mejor dicho, lo que se encontraría con él. En el mar así como en la tierra, amar no es tan difícil si es con la persona (o bien, criatura) correcta. .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-. • Fantasía • Romance • Drama • Leve comedia • Historia Chanmin (Bang Chan & Seungmin) • Parejas secundarias. • No se intenta asumir la personalidad ni sexualidad de ninguna persona. • Solo entretenimiento.

Status
Ongoing
Chapters
15
Rating
n/a
Age Rating
16+

Uno

Si le hubiesen dicho a nuestro protagonista tan sólo un par de días antes que algunas criaturas de las historias de fantasía que su madre le relataba de niño eran reales, él no lo hubiera creído, ni de chiste. No fue hasta que vivió aquello en carne y hueso cuando dejó de dudar, casi por completo.


El evento que se menciona no ocurrió hace tanto, de hecho, Christopher aún se encuentra sentado en su nueva cama, balanceándose de un lado a otro con suma inquietud sin poder parar de pensar en lo de unas pocas horas atrás.


¿Fue real? ¿O definitivamente se está volviendo loco?... Pensándolo bien, está seguro de que si lo que sucedió resulta ser real, se acabará volviendo loco igualmente... En pocas palabras, la locura está asegurada, oh vaya que sí.


Chris llegó al pueblo apenas hacia un día con la intención de pasar unas vacaciones agradables en las que pudiera olvidarse de sus responsabilidades y preocupaciones.

Después de todo, tendría alrededor de dos meses sino es que más antes de reanudar su vida común, llena de estudios, posible trabajo y demás cosas que significan la vida adulta, algo bastante abrumador para el joven y en lo que realmente no quería pensar. De mientras, iba a descansar, despejar su mente, divertirse, entre otras cosas. Aprovecharía al máximo su tiempo vacacional, que a decir verdad le parecía muy poco a comparación de los largos periodos de estudio que venían para él, pero qué más podía hacer.


A diferencia de su hermana, el chico se decidió por ir al pequeño pueblo, al que iba casi cada año desde niño y en el que vivían sus queridos abuelos, pues ya estaba cansado de todo el ruido de la ciudad como para ir unas vacaciones enteras a otra, en donde sí, el ambiente sería diferente, pero a la vez tan igual. ¿Qué caso tenía? A veces en serio que no podía entender a Hannah.


Sus abuelos fueron quienes lo recogieron del puerto, con mucha alegría y emoción, ya que habia pasado un tiempo desde que no veían a su nieto.

Al verlo lo alagaron por supuesto, principalmente con su altura y atractivo, sin mentir con lo último, porque de la estatura mejor ni hablar.


—No sé si alguno de tus padres te haya contado que tu abuelo compró un bote hace poco. Es muy bonito... Lastima que haya sido una perdida de dinero —habló mirando a su esposo con breve enojó.


—Ya vas a empezar —bufó con molestia, sin dejar de caminar.


—Se desanimó porque según él no pesca nada, pero más bien no alcanza a atrapar peces por ser tan flojo y levantarse tarde.


Chan sonreía conmovido mientras escuchaba a sus abuelos discutir, eran tiernos al igual que las cosas por las que peleaban, porque aunque pareciera que no, se llevaban muy bien, siendo una de esas relaciones que ya han durado décadas junto al otro; algo admirable y tan lindo si se piensa detenidamente. Siendo sincero, Chris deseaba tener algo así algún día. Se imaginaba siendo feliz con y por esa persona y compartiendo esa misma alegría con la persona misma, amaneciendo todas las mañanas a su lado, apoyándose en cada paso ya fuera importante o por más mínimo que dieran y amandose con todo su ser... Pero aún no era tiempo, oh no; primero iba a estudiar, trabajar en el lugar de sus sueños y cumplir metas. El amor era algo que aún no sentía esencial u obligatorio en su vida, pues no había prisa. Y bueno, a decir verdad, quería disfrutar aunque fuera de un par de años como adulto soltero, sin responsabilidades más allá de las laborales y con mucha tranquilidad y diversión levemente libertina de por medio. En fin, temas adultos de los que definitivamente no quería hablar ni pensar todavía.


Sacudió su cabeza levemente para despistarse de todo pensamiento intrusuvo sobre el futuro que lo pudiera agobiar y giró su cabeza a su lado para observar el agua azul, admirando la belleza del mar y la calma que ese día presentaba. Tan bonito... Desde pequeño lo amaba, era como un enamoramiento que sabía jamás sería correspondido, pero no le importaba, Chan era feliz con sólo poder estar cerca de él, con respirar su típico aroma y sentir la brisa fresca, tan perfecta, como la playa en si lo era. De pronto se sintió inmensamente feliz por haber decidido ir a vacacionar ahí, le esperaban tantos días de tranquilidad y alegría, o al menos eso deseaba obtener.


—Ya, cómo sea. Lo que iba a decir desde un inicio era que, Christopher —nombró a su nieto llamando la atención del mismo—, siéntete libre de usar el bote y las cañas de pescar cuando quieras, siento que tú les vas a dar un mejor uso que este señor.


—Gracias, abuela. Lo tendré en cuenta —contestó amable aún con los reclamos de su abuelo de fondo.


Se dirigieron en camioneta al que sería el hogar del joven Bang por los próximos dos a tres meses. El camino no fue largo, de hecho, no hubiera sido necesario ir en auto de no ser por las varias maletas que Chris llevaba, pero aún así, para la suerte de Chan, este pudo apreciar el exterior con detenimiento. Los rumbos no habían cambiado al igual que el ambiente tranquilo y hasta podría decir que algo apagado, se podía respirar la calma y eso era perfecto. Las calles eran igual de bonitas así como las grandes casas de playa.


Al llegar, Chan vio con cariño la casa, era tal y como la recordaba: de un solo piso pero enorme, blanca, con un amplio porche donde se encontraban dos mecedoras y una pequeña mesa frente a estas. Todo tipo de flores y plantas que el clima de la playa podía permitir en bonitas macetas, acomodadas casi por las orillas del barandal de madera y la entrada de la casa. La decoración por dentro era algo anticuada si a Chan se lo preguntaban, pero también bonita y sutilmente elegante, cosa que juraría era por la abuela, y bueno, uno que otro adorno de pesca o barcos que recordaban de inmediato que el abuelo también vivía ahí. Era bastante espaciosa, con muchas y lindas ventanas, la mayoría corredizas que daban a diferentes exteriores, siendo su favorita la que se encontraba justo frente al mar, claro que a unos varios metros de distancia, pero podía ver a su gran amor cara a cara en todo su esplendor. La vista era la mejor.


—Todo está igual a como la última vez que vine —le habló a su abuela sin dejar de observar el bonito celeste del agua lejana.


—No seas exagerado, ha pasado menos de un año desde la última vez que viniste.


—Pues me pareció mucho tiempo —sonrió con diversión.


—En eso coincido, tuviste que haber venido más seguido a visitar a tu novio el mar —le sonrió a su nieto con burla y mandó su vista a afuera de la ventana un momento antes de darse la vuelta para comenzar a caminar en dirección a la cocina—. Ve a dejar tus cosas ya, para que vengas a comer —le habló la mujer, logrando que el muchacho saliera de ese extraño trance en el que se sentía placenteramente sumergido por estar observando aquel cuerpo azul de abundante agua.


—Ah, sí —miró una última vez por la gran puerta de cristal para después girarse y emprender su caminar.


Chan se dirigió a su habitación para dejar sus maletas tal y como su abuela le dijo y en seguida regresó, viendo a unos cuantos metros a la mujer mayor en la cocina sirviendo la comida. Se acercó con ella para ayudarle con los platos y ambos se dirigieron al comedor para sentarse tranquilamente junto con el abuelo para comenzar a comer.


—¿Tenías mucha hambre?


—No tanta. Comí un sándwich antes del viaje... Aunque lo terminé vomitando en el barco. Todavía sigo algo mareado.


—Ay, sí, se siente muy feo —concordó la mujer comprensiva.


El abuelo negaba levemente con su cabeza con su ceño bien fruncido y sus ojos entrecerrados, decepcionado de los quejumbrosos de su esposa y nieto; no podía creer que no soportaran lo que a él tanto le gustaba.


—¿Qué le ha pasado a esta familia? Mi padre, hermanos, tíos, primos y demás, todos pescadores y ahora ustedes, exagerados, no pueden ni subirse a un ferri.


—Los barcos grandes son los que más marean, abuelo. Y para alguien que no está acostumbrado como yo, es muy común sentirse mal.


—Pues como sea, me sorprende cómo se ha perdido ya la herencia familiar.


—Ahora eres tú el exagerado. A Chris seguramente le gusta pescar y va a ir alguno de estos días a hacerlo, ¿verdad? —se dirigió a su nieto.


El joven asintió de inmediato mientras comía con calma.


—Pero sólo como pasatiempo —reclamó aún así el mayor.


—Pues sí, ¿qué esperabas? Chan sí va a estudiar la universidad —comentó burlona obteniendo una clara expresión de molestía por parte de su esposo—. Y hablando de eso, ¿qué es lo que vas a estudiar? tu mamá me lo dijo hace poco, pero ya se me olvidó —cuestionó al rubio quien había volteado a ver su comida mientras con su tenedor la movía y picaba.


De nuevo volvía a sentirse algo presionado y estresado por pensar en eso, sin embargo contestó, aún con una ligera mueca de incomodidad. Los señores se sorprendieron ante aquello pero a su abuela no le pareció raro, pues Chan desde joven amaba casi todo lo que tuviera que ver con el arte, en especial la música.


—Qué carrera tan-


—No hagas caso de lo que este viejo te diga. Tú sabes porqué escogiste esa carrera y yo pienso que te va a ir muy bien, tienes mucho talento para eso.


—Gracias, abuela.


El resto del día fue calmado y bastante agradable. Después de comer con sus abuelos y ponerse al día con ellos, Chris regresó a su habitación para arreglar su equipaje, con su música favorita de fondo sonando por horas hasta que la noche se hizo presente.

Cuando el sol terminó de ocultarse por completo, Chan salió a dar una pequeña caminata por la orilla del mar y mientras lo observaba con fascinación, decidió de pronto que al día siguiente, temprano en la mañana lo visitaría. Iría a pescar.


Su alarma sonó antes de las seis de la mañana poniéndolo alerta de inmediato; Chan se sintió espantado por creer que tenía que ir a la escuela, pero de inmediato se tranquilizó al ver el lugar y recordar todo, que por fin había salido de vacaciones. Se levantó, más tranquilo pero bastante adormilado y con algo de flojera, el sonido de los pájaros y la abundante luz entrando por la ventana que le daba directo a la cara lo ayudaron a despertar más rápido al menos y se sintió un poco más animado después, cuando miró afuera para ver el mar siendo tan lindo.

Tomó un ligero baño, se cambió con ropa cómoda, fue por cosas que creyó necesarias las cuales metió en una mochila y después de ir por las llaves del cobertizo a donde su abuelo le había indicado, salió de casa en dirección a la casa de herramientas.

El cobertizo de los Bang estaba prácticamente escondido, a un lado de la casa e igual que esta a pie de playa, pero cubierto a sus alrededores con grandes y altos arbustos que apenas dejaban que se pudiera ver. A pesar de eso, Chan pudo distinguir el bote, a un lado de la pequeña casa de jardin reposando boca abajo. El chico sonrió ampliamente al verlo, era bonito, como su abuela había dicho.


Luego de un poco de forcejeo con el bote, lo pudo voltear apenas. No era demasiado pesado, solamente que se le dificultó un poco el hallar la manera para que no cayera tan bruscamente.

Una vez estuvo volteado, pudo llevarlo al agua por fin, aunque a rastras.

Aún en la orilla subió las cosas y comenzó a empujar con emoción, ya quería subirse a la pequeña nave para pasar ahí horas y horas, rodeado únicamente de agua, permaneciendo bajo el candente sol sólo para pescar de uno a tres pescados que por cierto regresaría, porque sí, ni siquiera tenia la intención de quedarse con ellos.


Remó un pequeño rato para adentrarse más en el mar, muy atras de donde las olas rompían y más allá, pasando la distancia en la que las mismas comenzaban a formarse. Navegó hasta que sólo hubo calma y la profundidad ya era tal que el agua no era clara, incluso la arena no se podía distinguir más. Fue ahí donde tiró la pequeña ancla.

Se inclinó a su derecha para tomar su caña y seguidamente un camarón chiquito que usaría como carnada, lo atravesó en el pincho con cuidado de no cortarse y lanzó el anzuelo para comenzar la larga jornada de pesca que le esperaba.


Y efectivamente, pasaron horas en las que Chan estuvo bajo el ardiente sol. Únicamente pescó seis peces, pero aunque pareciera poco, eso sirvió para que el chico se sintiera entusiasmado y motivado para continuar ahí un rato más, de todas formas le resultaba bastante relajante el ambiente.


—Qué grande eres, pero vas de regreso a tu casa —le sonrió al pescado y desenredó el pico de la boca del animal para lanzarlo de vuelta al mar.


Chan se sentó tranquilo y tomó una gran bocanada de aire mientras se agachó a su derecha para agarrar un camaróncito de su traste, lo pinchó mientras se levantó obsevando a sus alrededores, buscando un buen lugar para lanzar su anzuelo. El rubio se estaba mentalizando para tener buena puntería esta vez, porque en sus intentos anteriores, el hilo de su caña no había llegado ni cerca de donde él quería.

—Ahora sí —respiró profundo, dejó salir el aire e hizo tronar su espalda junto con su cuello—. Derecho y sin tanta fuerza, no es tan difícil —echó sus brazos para atrás dispuesto a usar toda su habilidad en ese lanzamiento, pero, de pronto paró todo su cuerpo en seco.


Con su ceño fruncido, Chris regresó su caña al frente suyo en lo que se agachó levemente, analizando el agua a la distancia. Christopher había visto aquello de re ojo, así que podía caber la posibilidad de que su vista le haya echo una mala jugada, ¿pero, y si no?... No, no fue un reflejo extraño del sol en el agua o que su vista estuviera fallando, porque lo vio de nuevo. El chico retrocedió del susto otra vez porque lo pudo observar, más cerca y mucho más claramente.

¿Era un tiburón?... No. La cola de lo que fuera esa cosa parecía la de un pez, pero entonces sería un pez enorme.

Sin sentir que le quedara de otra, lanzó el anzuelo al agua, a menos de dos metros de su bote, donde vio pasar varias veces al animal -o lo que fuera-.


Estoy loco, no hay peces así de grandes, o si los hay, no vienen acá arriba... Y todavía estoy intentando atraparlo.


Chan comenzó a pensar seriamente que el sol le estaba afectando. No le entraba en la cabeza que estuviera ahí inmóvil y en silencio, esperando a que volviera a haber otro movimiento en el agua. Creía estar delirando, pero de pronto reaccionó cuando sintió que algo empezó a tirar con mediana fuerza de su caña. Miró a sus manos, después hacia arriba y de inmediato empezó a enroscar el hilo.

No, no, no...


Chris casi entró en pánico al observar que dos dedos delgaditos estaban tomados del anzuelo y que a medida que se acercaba podía ver algo parecido a... A un cuerpo.


Dios no, no...

Chris no quería, no se sentía bien para seguir jalando el hilo, pero su cuerpo se desconectó de su mente por completo tal vez por el shock del momento.

Ya quería ir por su teléfono lo más rápido que pudiera para llamar a emergencias, creía haber encontrado un cadaver... Pero lo que vio momentos después fue más o menos peor...

Ya a pocos centímetros del bote, Chan miró con toda su atención una cabellera cafe que se asomó ligeramente, tenía mechones rubios al parecer sólo en la parte delantera del fleco y el chico casi gritó al ver unos ojitos marrones que lo estaban mirando fijamente. Eran preciosos pero, ¡¿qué demonios?!

Sintió un último tirón a la caña pero esta vez pudo admirar detalladamente al causante y es que el castaño la estaba jalando. Un momento después, sacó su cabeza casi por completo, con intención de mirar mejor al pescador.

Chan abrió la boca sin terminar de procesar lo que veía, sus manos le habían empezado a temblar y comenzó a sudar frío por el pánico. Pero, a la vez, sintió profundamente que sus ojos fueron bendecidos, pues eso era tan bonito, con sus ojos grandes pero alargados, su nariz respingada, sus labios rosados y rellenitos con forma de m bien definida. Su cuerpo era delgado pero no en extremo, los músculos de sus brazos se marcaban incluso, igual que los de su abdomen.

Por dios, esa criatura era la cosa más preciosa que los jóvenes ojos de Chris habían visto jamás, era simplemente perfecto y el collar de perlas que adornaba su delgado y blanquesino cuello le daba un toque aún más lindo. Abajo del bonito abdomen de ese precioso individuo se podía distinguir la cola que Chan había visto, siendo tan colorida y hermosa... La... ¿La qué?... ¿Cola?


El rubio agarró aire y su cuerpo al fin dejó salir el impulso que tuvo desde que vio el supuesto cadáver que ahora sabía que de muerto no tenía nada— ¡AAAH!


—¡AH! —Sin dejar de observar los ojos del muchacho del bote, quitó el camarón del anzuelo y se lo llevó a la boca rápidamente para darle una buena mordida.


—¡AAH!

El que estaba en el agua dió un pequeño brinco del susto y después, lo miró serio por un instante, en lo que intentaba calmarse—. No hagas eso, me asustas —reclamó con el ceño levemente fruncido mientras terminaba de masticar su comida.


Chris no podía creerlo. Sus ojos iban de los del otro hacia abajo del cuerpo de ese ser con sumo temor. Estaba bajo el agua, sí, pero además de que esta era bastante clara, los colores brillantes de la mitad baja de su cuerpo relucían bastante, y por la forma podía decir que por supuesto que eso no eran piernas.


—¿Tienes más camarones? —cuestionó tranquilo mientras se acercaba aún más al bote.


—Ehh —se quedó pensando unos instantes y después asintió. Chris estaba sintiendo que cada palabra que el "chico" decía, lo calmaba, pues su voz era increíblemente melodiosa, además, le resultaba muy adorable por como sostenía la mitad restante de su camaroncito y lo miraba fijamente, esperando a ser alimentado.


Chan tomó el traste de carnada y lentamente se agachó lo máximo posible para extenderlo hacia el otro.

La criatura estiró sus brazos con emoción para recibir el bowl y seguidamente comenzar a comer, casi serenamente, porque el muchacho rubio se había lanzado al agua de pronto y le salpicó un poco en la cara, cosa que le molestó, pero a la que no tomó demasiada importancia, sólo esperaba que el chico supiera nadar.


El rubio había hecho la cosa más estúpida que pudo hacer en esa situación, pero en su defensa, en ese momento no estaba razonando, se sentía como poseído y ya casi no tenía miedo sino una enorme curiosidad por ese bello ente, quería estar cerca de él.


—No se requiere por la calma que en este instante se tiene- murmuró a Chris y luego, siguió comiendo.


—¡¿Qué?! ¡¿Cómo?! ¡¿Por qué?! —un Chan en pánico comenzó a aletear desesperado en el agua para intentar mantenerse a flote mientras mandaba sus ojos del bote al chico pez con un miedo que ya estaba alcanzando otros niveles.


—Ya me voy, gracias por alimentarme —regresó el traste a su respectivo dueño manteniendo los camarones echos puño en la otra de sus manos y se dio la vuelta para seguidamente sumergirse en el agua.


El chico mitad pez nadó con tranquilidad cada vez más lejos en la profundidad del mar, con una linda sonrisa plasmada en su cara en lo que comía sus camarones como botana para el camino.

"Lindo, muy lindo." Pensó un pequeño rato después, mientras giraba su cabeza para mirar a donde el humano se había quedado... O a donde él pensaba que Chan se había quedado.

Se giró completamente y nadó frente al humano viendo con una sonrisa al muchacho que lo había seguido.


—¿Acaso quieres acompañarme a mi casa? —cuestionó sintiendo sus mejillas calentarse levemente, con una pequeña pero hermosa sonrisa.


Pero en vez de responder, el otro estaba dejando salir el poco oxígeno que le quedaba en diminutas burbujas sin dejar de observar a la criatura con tanta fascinación, estando como...


—¿Sigues... hipnotizado?... Pero rompí eso antes de irme —se acercó más para verlo de cerca notando claramente que Chris no reaccionaba— cegado no estarás, con mente propia reaccionarás.


Chan miró a sus lados y luego hacia arriba. Con una terrible desesperación, volteó a ver al castaño.


—Ya. Entonces... ¿Me vas a acompañar a mi casa? —juntó sus manos en su pecho con una mirada coqueta dirigida a Chan.


Y nuevamente, en lugar de contestar, Chris lo estaba mirando, pero ya no con deslumbramiento, sino con terror absoluto mientras comenzaba a toser levemente y sentía el agua entrar cada vez más en su sistema. La sensación de no poder agarrar el aire que su cuerpo necesitaba en ese momento era increíblemente desesperante, pero en vez de hacer algo, se quedó ahí, esperando que la criatura entendiera que algo estaba muy mal, pues él ya no creía tener la fuerza y el tiempo suficiente para intentar subir por su cuenta.


—Mira, es por aquí —aún sin notar la gravedad de la situación se dió la vuelta para comenzar a nadar con calma, sin dejar de observar de re ojo a Chan, quien en vez de avanzar se estaba desvaneciendo en su lugar—. No seas tímido, yo te estoy invitando, así que no pasa nada —le sonrió juguetón pero a pesar de eso, notó que el humano permaneció quieto.


Oh no, tal vez...

Nadó con agilidad cerca del chico y comenzó a examinarlo con detenimiento, dándose cuenta de que en efecto, Chan no poseía branquias.


Ah, pues con razón.


Lo tomó de la cintura con suavidad teniendo que soltar sus camarones y seguidamente comenzó a nadar hacia arriba durante un par de minutos. Ya estaban bastante profundo así que la presión del agua a su alrededor lo hacía todo más complicado, pero nada que fuera imposible para alguien con una cola tan larga y fuerte como la suya.


Al llegar a la superficie, pudo sentir al fin el peso real del chico al que tenía entre sus brazos, era lógico que fuera tanto, suponía que principalmente por los músculos del joven. Así que, en lugar de cargarlo para subirlo al bote, más bien se dirigió a la orilla en donde lo arrastraría por la arena hasta estar afuera del agua. Posteriormente, tomó asiento a un lado del chico, a quien por cierto ya se le notaban los labios levemente morados. Sabía que Chris estaba agonizando, porque obvio que a los de su especie también les pasaba, ya fuera cuando tragaban mal un pedazo de comida, por ejemplo, y había visto técnicas de reanimación, de esas en las que se dan golpes o... Eran apretones, al pecho, o al estómago y se daba agua de boca a boca (en este caso, aire)... Cómo fuera, de algo estaba seguro y era de que él no tenía la más mínima idea de cómo llevar esos conocimientos a la práctica.


Sólo es darle al corazón y/o pulmones y pasar aire... Aire mejor no. No le daré mi primer beso a un desconocido.


Levantó su brazo y sin pensarlo mucho, dejó caer su mano hecha puño sobre el pecho de Chan con fuerza, una, dos e incluso tres veces hasta que creyó que ya no era suficiente. Se acomodó boca abajo y haciendo fuerza en ambos brazos se levantó, recorriendose hasta Chan. Se subió en el rubio, colocó sus manos una sobre el pecho y otra sobre el estómago del chico y empezó a dar saltitos, sintiendo más y más desesperación con el pasar del tiempo porque el hombre simplemente no despertara.

Al no ver resultados, juntó ambas manos únicamente en el estómago de Chan para intentarlo nuevamente y otro poco rato después, las pasó al pecho.

Despierta, chico tonto.

Por un maldito momento se replanteó la idea de sentarse sobre el estúpido muchacho y brincar sobre él, tal vez así despertaría ¡Maldita sea!

Pero dejó esa idea y los insultos de lado cuando empezó a ver resultados con lo último que estaba intentando. En cuanto vio que Chan comenzó a moverse, se apresuró a la orilla del mar y se hundió en el agua, a la suficiente distancia como para poder seguir viendo al chico. Observó por un momento a Chan, antes de darse la vuelta para nadar con todas sus fuerzas hacia el pequeño bote del muchacho y empujarlo a la orilla con el mismo, luchando con el ancla sin darse cuenta. Pensaba dejarle el bote a Chan para que uno: el chico no tuviera problemas, y dos: no dejar rastro de si mismo, en caso de que el muchacho estuviera molesto con él por si pensaba que lo había hipnotizado con la intención de ahogarlo. Aunque no quisiera, no se mostraría hasta que pasara un tiempo en el que creía que las aguas se podían calmar.

Siguió viendo por un momento más a Chris, quien estaba con una tos desesperada volteado hacia el suelo mientras escupía toda el agua que previamente había entrado en su sistema, hasta que por fin se dió la vuelta para alejarse con rapidez, dejando a Chan solo, con las demasiadas preguntas que se estaban formulando en su mente en lo que se seguía intentando recuperar.


El rubio se levantó de la arena con una terrible sensación de pesadez por todo su cuerpo y un ardor horrible en sus ojos, mientras jadeaba con dolor e intentaba respirar con normalidad. Observó a su alrededor, como si por ahí hubiese a haber alguna pista que le pudiera dar indicios de lo que le sucedió, pero nada, el bote y una de sus chanclas tirada por ahí eran las únicas cosas que resaltaban del panorama, pues todo lo demás era normal, lo natural, el paisaje del cielo encontrándose con el mar, las rocas puestas en él a su orilla, la arena que lo decoraba y la vegetación tan verde en esta y atrás de su persona.

Se quedó observando el paisaje un momento más hasta que cansado, decidió que una siesta no le caería nada mal, pero no ahí, porque podía llegar un tiburón o quien sabe si cocodrilo a comerlo, o bien, sino terminaba como el desayuno de algún animal salvaje, tal vez sí con alguna enfermedad de la piel, porque a pesar de la gran cantidad de bloqueador que se puso, querer darle más uso sería un abuso para el producto, no era tan caro como para que aguantara tanto.

Arrastró el barco de regreso al ático -el cual le quedó un poco más lejos, pero no demasiado-, y al igual que a las cañas, lo resguardó en su respectivo lugar.

Regresó a la casa directo a su habitación, tomó un baño, se cambió de ropa por una sin arena, se sentó en la cama, acomodo sus sábanas y...


Ahh... ¡¿Qué mierda?!


De pronto recordó casi todo lo que pasó.

Su mente bloqueó el recuerdo por un rato de forma extraña, pero logró recuperarlo y aquí, venimos de regreso al presente, en dónde un Chan nervioso se mantenía inquieto en su cama casi rodando de un lado a otro sin poder dejar de pensar en lo sucedido.


¿Fue un sueño?... Sí, eso fue.


Como conclusión, se convenció de que a causa del sol tuvo alucinaciones, que se desmayó y que después, el mar lo mando a la orilla. Sí, así de fácil, pero... ¿Por qué termine afuera del barco y sin una chancla?

Tantas cosas lo estaban inquietando, así que pensando que no le quedaba de otra, decidió mentalizarse para dejar de darle tantas vueltas a lo sucedido.


Son cada vez más preguntas y ninguna tiene respuesta, así que por mi bien, ya.


Pero con toda la sinceridad del mundo, no podía... O más bien, no quería. No se sentía dispuesto a olvidar lo que pasó; su supuesta alucinación, porque hubiese sido como hubiese sido, esa criatura de ojos cafés, cabello bicolor y labios tan lindos era la cosa más preciosa que los ojos de Chan hubieran observado nunca. Le daba mucho miedo, más que nada, pero aún así, deseaba con toda su alma que fuera real, que ese ser de verdad existiera.


Se dice que los humanos no podemos generar rostros desde cero, es decir, no podemos imaginar o soñar caras que no hayamos visto... Entonces él realmente existe... Espero que así sea.



Hola, buenos días, buenas tardes o buenas noches.


Esta es la primera historia que hago sobre stray kids y me emociona mucho poder compartirla, espero que te guste.


Si alguien lee esto, muchas gracias. He de decir que me haría realmente feliz que comentaras y votaras ★~★


Tengo curiosidad...


¿Quién es tu bias de Stray Kids?

El mío es I.N y mis wreckers son Han y Lee Know. A los demás también los quiero mucho (a veces hasta siento que soy ot8), pero ellos son con los que siento más conexión por así decirlo.


¿Con cuál de los chicos te identificas más?


En mi caso, definitivamente sería Han, soy igual a él en demasiados aspectos.


Esto es todo por ahora.


Hasta el próximo capítulo...

Let ˖ Marennie ˖ know what you thought about this chapter!
Love this

7

Love this

Funny

1

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

1

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

1

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

2

Great Character

Strong Dialog

1

Strong Dialog

author

Holaaa, mi bias es Han, aunque soy tmb ot8 jajaja pero es que Han y yo nos parecemos mucho 😍

2 years
1

Further Recommendations

Stripped Shadows

bm: Sehr gutes Schreiben. War total in der Geschichte und habe mitgefiebert, wie es weiter geht. Konnte das Buch kaum zur Seite legen Sehr spannend geschrieben. Freue mich auf Band 2 Hätte gern das Ruby mit Beiden lebt.Und es fehlen noch sehr viel Antworten

Read Now
My Playboy Roommate

luisasabato: Spitze! Sehr zu empfehlen und hoffe auf ein Happy End

Read Now
The Orc's Pet

mtasker: I really loved this story. Author, please keep writing such amazing and interesting stories.

Read Now
Off limits to fate, My Alpha, my sin

Susan Morris: I liked the flow of the story.

Read Now
Ruthless Lord

franny_panchis: Su padre la separó de ella por que no soportaba verla ya que se parece a su madre.Su padre, un lord, le arregla un matrimonio con el mejor soldado del rey .

Read Now
The Grumpy Next Door

lfayenrock: This book was absolutely great. I loved the fact that it was short, easy to read and complete. Look forward to reading more of your books. Thank you!

Read Now
My Blacksmith Savior

Martina partsch: Eine liebenswerte,nette Liebesgeschichte mit einem emotionalen Happy End,fast wie im Märchen.Danke für die schöne Geschichte .

Read Now
Alien Claim: Book 1

Cynthia Foley: Loved this story. Fast-paced and well-written. On to book 2.

Read Now
A Blessing in Disguise

sandra: This was a good short book. You can get a little lost in who is talking. But overall short and sweet.

Read Now