Capítulo 1
Wooyoung tuvo que correr para alcanzar su celular, pues estaba esperando una llamada importante, pero al ver el nombre de Yunho en la pantalla sólo rodó los ojos y contestó.
─Espero que valga la pena esta llamada porque me he salido desnudo y con jabón en los ojos para contestar.
La risa de Yunho se escuchó por la bocina.
─¿Y por qué has hecho eso? ¿No está Jongho por ahí?
─Ya sabes que dejé solicitudes para conseguir trabajo y Jongho tiene los jodidos audífonos puestos ─Wooyoung observó a su hermano de mala forma, Jongho estaba frente a su computadora sin darse cuenta de que Wooyoung estaba con sólo una toalla en la cintura, cubierto de jabón y empapando el suelo.
─Ya, pero esta llamada es súper importante ─Yunho estaba emocionado y Wooyoung suspiró.
─Espero que no sean algunas de tus estupideces.
─Ignoraré eso, así que termina de ducharte que en media hora voy a tu casa, ah, y ponte guapo.
Yunho colgó antes de que Wooyoung pudiera decir algo más.
Rodó los ojos y regresó al baño.

No sabía por qué siempre terminaba haciéndole caso a Yunho, tal vez porque eran mejores amigos desde los siete años o porque temía que su alocado amigo hiciera alguna idiotez en la que no pudiera salir de ello. Wooyoung tenía que cuidarlo.
Cuando salió de su habitación fue directo al refrigerador, tomó un refresco y se sentó en el sillón frente al que estaba Jongho, que por cierto seguía con sus audífonos y haciendo quién sabe qué en su computadora.
Wooyoung agarró el cojín que estaba a su lado y se lo lanzó, provocando que su computadora casi se cayera. Jongho lo miró sorprendido y se quitó los audífonos.
─¡Hey! ─Reprochó Jongho y Wooyoung tomó de su refresco, restándole importancia─. Idiota.
─¿Qué tanto haces ahí? Te la pasas todo el día frente a esa pantalla.
Jongho lo miró incrédulo y le regresó el golpe con el cojín.
─¡Hago mi tarea, idiota! A mí sí me importa mi estudio, no como a ti.
─Me estoy esforzando, por si no lo sabías, de hecho estaba a punto de estudiar ─Wooyoung miró hacia otra parte para evitar las feas miradas que le daba su hermano menor.
─Pero estás aquí y seguro ya te irás por ahí con Yunho a perder el tiempo.
Fue como si Jongho lo hubiera invocado pues Yunho había entrado a la casa con una sonrisa. Él siempre estaba muy bien vestido, por eso atraía a muchos chicos y chicas.
─Hablando del diablo...
─¿Por qué sigues en pijama? ─Le dijo Yunho con el ceño fruncido.
─No es pijama ─contestó, pero Yunho ya había entrado a su habitación.
Jongho rodó los ojos y siguió haciendo sus tareas. Wooyoung siguió a su amigo, descubriéndolo sacando de su armario ropa ajustada que por supuesto le haría resaltar más su figura.
─Ponte esto ─Yunho señaló la ropa encima de la cama y sin decir nada más salió.
Wooyoung le obedeció, qué más daba de todas formas.
Cuando estuvo listo, Yunho lo tomó del brazo y ambos salieron del departamento. Wooyoung no se despidió de Jongho, él sabía que no debía esperarlo despierto.
─Sigo preguntándome por qué siempre te hago caso ─Estaban bajando las escaleras y lo que dijo Wooyoung hizo reír a Yunho.
─Porque me quieres, porque eres mi mejor amigo, porque si no estás conmigo no sería igual, porque...
─Cállate, ya entendí ─Wooyoung ignoró la risa del más alto.
Salieron por la puerta principal y se quedaron ahí un momento mientras esperaban un taxi.
─¿Y ahora qué tienes planeado? ─Le preguntó Wooyoung.
Un taxi se detuvo a la señal de Yunho y ambos se adentraron al auto.
─Llévenos a Ecstasy, por favor ─Le dijo Yunho al conductor y éste asintió, poniendo en marcha el vehículo.
─¿Ecstasy? ─Wooyoung alzó una ceja.
─Es una discoteca, nada del otro mundo ─Yunho se encogió de hombros.
Wooyoung no dijo nada más y sólo se dispuso a mirar por la ventana.
Veinte minutos después y ya habían llegado. Bajaron del taxi y Yunho pagó. Wooyoung sólo observó el lugar; había un letrero de luces neón formando la palabra Ecstasy, resaltaba un montón por la noche y había una fila formándose en la entrada que era cuidada por dos grandes hombres.
Ambos se formaron, la fila avanzaba rápido y cuando llegaron le enseñaron sus identificaciones a los hombres, ellos asintieron y los dejaron pasar.
La música sonaba fuerte, la pista estaba llena de gente bailando y más gente embriagándose en las barras y mesas. Las luces cegaron a Wooyoung por un momento y parpadeando varias veces avanzó por los cuerpos con Yunho.
─Está genial, ¿verdad? ─Dijo Yunho con voz alta para que Wooyoung lo escuchara sobre la música.
─¿Quién te lo recomendó? ─Wooyoung no podía negar que le gustaba el lugar.
─Sólo un conocido.
Llegaron a la barra y pidieron unos tragos. Comenzaron a beber enseguida y después fueron a bailar.
Wooyoung había notado que todos estaban muy apretujados, muy borrachos y muchas parejas se besaban los cuellos.
No sabía cuánto había tomado después de una hora, pero al parecer había sido bastante porque ya se sentía muy mareado.
Perdió a Yunho, como siempre, pero sabía que terminarían encontrándose así que no se preocupó.
Movía su cuerpo al ritmo de la música, hasta que vio a un hombre muy atractivo entre la gente, él sólo observaba a Wooyoung mientras bebía de su vaso. No sabía por qué, pero Wooyoung se sintió atraído por ese chico, tanto que se estaba acercando a él como si un imán lo atrajera.
El chico desconocido terminó de acercarse y Wooyoung sintió escalofríos cuando sintió las frías manos del chico tocar su brazo desnudo, recorrer las yemas de sus dedos por su piel lentamente hacia arriba, yendo a su hombro, después a su clavícula y por último a su cuello.
Entre las luces de colores del lugar pudo apreciar el bello rostro frente a él. Pómulos altos, mandíbula afilada, labios perfectos y ojos oscuros y dilatados que lo miraban con deseo.
La fuerte mano del hombre recorrió con un pulgar el costado de su cuello y acercó el rostro de Wooyoung hasta que sus frentes casi se tocaron. Wooyoung miró esos labios carnoso y se lamió los suyos al sentir como sus alientos se mezclaban. Solo unos centímetros más y podría devorar esa boca, pero al parecer el chico tenía otros planes.
Esa boca fue directamente a besar su mandíbula y después bajó hacia su cuello, repartiendo besos húmedos que lo hicieron suspirar.
Cuando creyó que aquello no podía ser mejor, estuvo más que equivocado porque de pronto pasó algo más, algo que Wooyoung nunca había experimentado y que le dejó la mente en blanco cuando aquella sensación lo recorrió de arriba a abajo haciéndole cerrar los ojos y sostenerse de los hombros del chico.
El desconocido tomó el cuerpo tembloroso de Wooyoung con fuerza, envolviéndolo con sus fuertes brazos. Los segundos parecieron ser eternos, pero eternamente fascinantes. Una lengua recorrió su piel sensible y cuando Wooyoung logró abrir los ojos, creyó haber visto un destello rojizo en los ojos del desconocido que lo miraban con satisfacción.








