🍓parte unica🍓
Jungkook tenía cuarenta años. Rico, apuesto, con poder en cada palabra que pronunciaba. A su lado, los demás hombres parecían sombras. Desde joven había sido un líder natural, pero con los años, su presencia se volvió aún más imponente
Y sin embargo, todo eso no significaba nada frente a la criatura más hermosa que sus ojos habían visto
Jimin
El pequeño omega de rizos dorados, piel de porcelana y sonrisa tímida. El hijo de su socio y mejor amigo. Dieciocho años recién cumplidos y un aroma dulce que desde hacía meses le revolvía el instinto más primitivo
Jungkook había esperado pacientemente. Había visto crecer a Jimin como un espectador hambriento. Nunca cruzó una línea. No, hasta ahora
—¿Te gusta el apartamento, pequeño? —preguntó Jungkook mientras le ofrecía una copa de jugo natural. Jimin no tomaba alcohol
El omega asintió, acomodando su mochila sobre sus rodillas mientras miraba el piso de lujo
—Es enorme, Nunca había estado en un lugar así. Gracias por traerme, señor Jeon
Jungkook sonrió, apoyando su brazo sobre el respaldo del sofá para rodearlo sutilmente
—Llámame Jungkook, bebé. O hyung, si te da pena
Jimin bajó la mirada, ruborizado
—¿Hyung? No sé si está bien usted es el mejor amigo de mi papá
—¿Y eso qué tiene que ver? —murmuró el alfa con la voz más baja, acercándose a su oído— A mí me gustas desde que tenías aroma a leche ¿Sabías eso?
Jimin lo miró con ojos grandes y confundido
—¿Cómo que aroma a leche? ¿Eso es malo?
Jungkook rió bajo, ronco, con una nota peligrosa de deseo contenido
—Es perfecto, angelito no tienes idea de todo lo que provocas eres tan inocente tan malditamente dulce
Y sin más, lo acorraló contra el sofá sin tocarlo aún, respirando hondo el perfume que comenzaba a florecer en su cuello. Jungkook lo había olido apenas Jimin bajó de su auto.
—¿Tienes idea de lo que le haces a un alfa Jimin? —susurró rozando su nariz por el cuello del chico haciéndolo temblar.
—N-no ¿Estoy haciendo algo mal? Al contrario me estás volviendo loco
Y entonces lo besó Suave, al principio pero Jimin tembló sus dedos se aferraron al saco del mayor y ese fue el permiso que Jungkook necesitaba, lo besó con intensidad, profundo y húmedo como si quisiera robarle el alma. Jimin jadeaba bajo él perdido, con las mejillas ardiendo y el cuerpo tembloroso, cuando el alfa se apartó con la respiración agitada y los ojos brillando de deseo murmuró con voz ronca
—Quítate la ropa.
Jimin obedeció con timidez, temblando mientras bajaba los tirantes de su camiseta hasta quedar completamente desnudo. Jungkook lo observó con devoción, como si estuviera frente a algo sagrado
Pero cuando el alfa comenzó a quitarse su camisa, el omega no pudo evitar abrir la boca en asombro
- Hyung estás lleno de dibujos
Jungkook dejó caer la camisa al suelo y se acercó para arrodillarse frente a la cama
—Son tatuajes, bebé. ¿Te gustan?
Jimin asintió tocando con dedos temblorosos los músculos firmes del pecho del alfa, donde una serie de líneas oscuras y elegantes se entrelazaban sobre la piel bronceada.
Y entonces lo vio.
Justo sobre el corazón, entre líneas y sombras de tinta negra su nombre.
"Jimin"
En cursiva, limpio y hermoso como si siempre hubiera estado ahí —¿E-eso? ¿Eso dice? Tu nombre —interrumpió Jungkook mirándolo fijamente— me lo hice cuando cumpliste diecisiete. No aguanté más ya eras legal aquí y lo único que quería era gritarle al mundo que tú eras mío
Jimin se quedó sin palabras su pecho subía y bajaba con fuerza.
—Hyung yo...
Pero antes de que pudiera hablar, Jungkook se quitó el pantalón fue cuando el omega lo vio.
El miembro del alfa cayó pesado entre sus piernas. Grueso, largo, de venas marcadas, palpitando con hambre.
Y Jimin se quedó en silencio
Un segundo, Dos.
Y entonces, rompió a llorar
—¡Eso no va a entrar en mí! ¡Hyung eso me va a partir! —sollozó llevándose las manos a la cara ¡¿Eso es normal?! ¡¿Eso lo tienen todos los alfas?!
Jungkook se le acercó de inmediato abrazándolo con ternura, conteniendo la risa entre sus propios jadeos de deseo
—Shhh, no llores, bebé no va a dolerte te juro que voy a ser tan lento que vas a rogarme que no pare —susurró, acariciándole el cabello— tu cuerpo está hecho para esto Para mí
—¿De verdad?
—¿Sientes eso en tu vientre? Ese calor, ese cosquilleo
Jimin asintió con ojos grandes y húmedos
—Eso es tu cuerpo pidiéndome que te marque, mi amor no tienes que entenderlo ahora solo confía en mí y con paciencia Jungkook se acostó con él, lo preparó con los dedos, lo abrió con dulzura, lo acarició por dentro hasta que Jimin se estremecía bajo él, mojadito, jadeando y gimiendo bajito como un conejito confundido
—Hyung... se siente... raro...
—Lo raro es que aún no te lo meto —rió Jungkook contra su cuello— ¿Puedo, bebé?
Jimin tragó saliva, nervioso
—Sí... solo... no me dejes solo
—Nunca.
Y con un empuje firme, lo enterró dentro
Jimin gritó. Las lágrimas corrieron de nuevo, esta vez no de dolor, sino por lo abrumador que era sentir a alguien tan grande y caliente llenándolo de esa forma
—Eres tan estrechito, Jimin... tan perfecto para mí...
Y entonces, empezó a moverse
Lento, profundo, como si quisiera moldearlo desde dentro. Jimin arqueaba la espalda, con la boca abierta en gemidos torpes, dejándose llevar por las olas de placer que no entendía, pero que lo hacían rogar sin saber por qué
—Hyung... hyung... no pares...
—Te lo dije, bebé... te iba a encantar...
Los jadeos llenaban la habitación
Jimin ya no lloraba. Gemía, se arqueaba, lo llamaba “hyung” con la voz temblorosa y húmeda, suplicando por más sin entender siquiera qué era ese más que necesitaba
Jungkook estaba a punto de estallar. El cuerpo del omega era tan estrecho, tan suave, tan húmedo y cálido, que el instinto le gritaba que lo tomara, que lo reclamara, que lo marcara
—Bebé... —jadeó, mordiéndose el labio para no hacerlo sin su permiso— Jimin... necesito morderte... ¿puedo?
Jimin, perdido en placer, asintió sin pensarlo
—Sí... haz lo que quieras, hyung... solo no pares...
Y fue entonces cuando Jungkook lo mordió. Justo en la unión del cuello y el hombro, profundo, mientras lo llenaba hasta el fondo con una última embestida
El nudo estalló en su base, atrapando a Jimin desde dentro. El omega gritó, se aferró al alfa con fuerza, temblando con cada onda de calor que se extendía desde su vientre
—Mío... —murmuró Jungkook, jadeando aún, con los colmillos manchados de su pareja—. Eres mío, para siempre
Y dentro de él, muy dentro, una vida comenzó a formarse.
Meses después...
—¡Jungkook, Mochi no quiere su cama nueva! ¡Quiere dormir en la tuya!
El alfa entró al cuarto con cara de sueño y el cabello despeinado, observando cómo su omega embarazado —con una barriga redonda y adorable— sostenía a un pequeño gato blanco en brazos.
—Amor... son las tres de la mañana —gruñó con ternura— ¿Otra vez no puedes dormir?
—Tengo hambre —respondió Jimin, frunciendo el ceño— Pero no quiero comer solo. Tú también vas a comer. ¡No voy a ser el único que engorde aquí!
Jungkook soltó una risa ronca, se acercó y lo besó en la frente.
—Está bien, vamos por cereal con helado.
—¿Y pizza? —agregó el omega con carita tierna.
—Y pizza —cedió el alfa.
Más tarde, mientras comían en la cocina desordenada, Jimin se acercó con una liga en los dedos y se acomodó sobre las piernas de Jungkook.
—¿Qué haces? —preguntó el alfa.
—Te voy a trenzar el cabello así me relajo
Y así, en pijama, con un gato dormido sobre la mesa, una pizza a medio comer, y el omega más hermoso trenzando su cabello con dedos suaves, Jungkook entendió que había logrado todo lo que quería.
Su omega, Su bebé en camino, Su hogar lleno de caprichos, ternura, ronroneos y amor.
—Gracias por dejarme amarte, Jimin.
—Gracias por nunca decir que no —respondió el omega con una sonrisa luminosa— Aunque engordes conmigo.
FIN
Gracias por llegar hasta el final de esta historia llena de ternura, deseo y antojos nocturnos 🍕🐱. dejen sus comentarios








