Unique
Minho era un simple cachorro, a pesar de sus diecinueve años.
Nunca tuvo su celo, y jamás llegó a presentarse de ninguna casta, solo era un maldito fenómeno.
Y en la escuela siempre se lo recordaban, sobre todo Hwang Hyunjin, quien siempre le hacía la vida imposible.
—Son muy lentos, ¡más rápido! Llegando aquí harán veinte flexiones y ninguna queja.
Hablaba el profesor, Minho solo maldijo en su interior.
—Uy, cachorrito, que torpe.
Sintió sus rodillas ceder y caer en el verdoso pasto falso cuando lo empujaron, apretó el césped en sus manos.
—¡Minho! levántate, te quedarás a recoger los balones!
Joder, solo pensó.
[...]
Estaba exhausto, después de mucho correr, hacer flexiones y recoger los balones, por fin podía tomarse una ducha tranquila.
Tranquila porque nadie estaba dentro de los baños, solo suspiró tocando su vientre que venía doliéndole desde hace rato.
Se desprendió de sus prendas y se metió en la regadera refrescándose.
Tenía que terminar rápido y luego ir a su clase de química.
Cuando salió envuelto en su toalla se asustó de ver a otros dos tipos ahí, lo miraban de arriba a abajo con ferocidad y burla.
—¿A dónde vas, ratita?
Le jalaron del brazo, Minho realmente intentó escapar y forcejear.
—¿No hueles ese aroma?, huele como... a vainilla fresca.
Le sonreían con maldad, fue cuando Minho conectó lazos, ¿en serio? ¿En su escuela? Este día no podía ser peor.
Se quedó paralizado y temblando al sentir las feromonas intensificarse y su calor aumentar.
Su abdomen y vientre comenzaron a doler, y joder, dolía como el infierno.
Sus piernas se debilitaron y cayó al suelo, gimió adolorido, sentía como su lobo rasguñaba su interior, pedía a gritos a su Alfa.
"Alfa, Alfa, Alfa"
—Pequeña perra.
Le tomó del cabello y solo gimoteó, sus lágrimas bajaban empapando sus mejillas sonrosadas.
Solo... tenía que resignarse.
La puerta rechinó y Minho olfateó aquel aroma, un delicioso aroma que hizo a su lobo chillar y mover la cola emocionado, té y madera.
Era Hyunjin, ¡por dios, Hyunjin!, y su lobo le pedía a gritos que fuera hasta él y se refugiara en sus brazos, pero se ahogó el instinto de llamarlo su Alfa, esto no podía ser cierto.
—Hijos de puta, ¿quién mierda les permitió tocar lo que me pertenece?
El tono de voz hizo a todos los presentes estremecerse, sobre todo al lobo de Minho, quien se removió emocionado por que su Alfa los defendiera.
—Vamos Hwang, ¿de qué hablas?, podemos simplemente compartirlo.
El chico sonrió con burla y Hyunjin solo le miró y gruñó, sus colmillos amenazantes se mostraron, al igual que sus feromonas que se intensificaron.
Los chicos no tuvieron más remedio que salir de ahí por lo fuerte que eran las feromonas.
—A-Alfa~
Se atrevió a decir, su garganta se sintió seca y el sudor frío lo empapó completamente.
—Tú Alfa.
Comentó con diversión. Ironia. Minho asintió en un frenesí.
—Tú Alfa está furioso por verte dejar manosear y pisotear por otros bastardos, ¿crees que es eso agradable para tú Alfa?
Estaba a su altura, sosteniendo el delicado mentón con fuerza.
—N-No, ¡no, Alfa!
—Bien, tú Alfa te tomará, calmará tu calor y a tu lobo, y me agradecerás por ello, ¿entendiste, Omega?
Minho asintió jadeando por los repentinos espasmos que aquellas palabras causaron en su pecho y vientre.
—Sí, Alfa, por favor haz q-que pare de doler.
Le dirigió una mirada llorosa, Hyunjin sonrió complacido.
—Levántate, Omega.
Usó su voz, el cachorro se levantó en contra de su voluntad, solo obedeciendo sin rechistar.
—Eso es, que obediente, cachorro.
Tomó aquella blanca tela que aún cubría el cuerpo del chico y la sacó fuera de su cuerpo.
—Alfa~
Gimió al sentir sus pequeños pezones ser apretados y retorcidos por los dedos ajenos.
Estaba en total desnudez frente a Hyunjin, su piel se ponía tersa por los roces, y se sintió ruborizar cuando Hwang agarró sus glúteos y los apretó.
—Joder, lubricas mucho. Fácilmente podría meter mi verga sin la necesidad de prepararte.
Minho gimió ante aquello. Oh, claro que quería que hiciera aquello, su Omega, y él sin quererlo admitir, pedía, ¡suplicaban por ello!
—Cachorrito sucio, te pones tan cachondo de solo escucharlo e imaginarlo.
Le susurró al oído, Minho se estremeció al escuchar la melodiosa risa ronca.
Lo siguiente que hizo Hwang fue sentarlo en las bancas de la habitación deportiva.
Minho realmente sintió pena, estaba a punto de ser follado en la escuela, por Hyunjin, y lo peor de todo era que... le encantaba la idea.
—Escúchame, cachorro, vas a chuparme la polla, así que haz tu mejor esfuerzo si quieres el nudo o la marca de éste Alfa.
Le sujetaba de la barbilla, y joder, Minho solo escuchó tres palabras: Alfa, nudo y marca. Sus ojitos le brillaron ante la petición.
Se relamió los labios viendo como Hyunjin se bajaba la bragueta y le mostraba su polla totalmente erecta, Minho jamás había visto un pene en la vida real.
Mucho menos había hecho una felación, si quiera masturbado uno, así que, solo acercó su lengua y lamió como a una paleta de hielo.
—¿Eso es todo, cachorro? ¿Así quieres ganarte la marca y el nudo de tu Alfa?
Se detuvo para analizar la situación, debía meterlo en su boca, tal vez eso ayudaría.
Agarró la gorda base del pene entre sus manos y sus labios se posaron en el glande, fue metiendo la longitud hasta donde le fue posible.
Maldición, se estaba ahogando, las arcadas se estaban haciendo presentes y solo terminó escupiendo aquel pedazo de carne fuera de su boca.
—N-No puedo, Alfa~
Chilló, el pálido tomó de los cabellos al Omega y le escupió cerca de los labios.
—Me decepcionas, Omega.
Minho solo se cohibió en su lugarcito.
Miró a Hwang arrodillarse a su altura, le obligó a abrir las piernas y mostrar el desastre entre ellas.
Vaya que era un desastre, su sonrosado coño lubricaba de a poco en poco, se contraía a la nada y se encontraba rojito, pidiendo, exigiendo placer y estimulo.
—Terminaremos con esto rápido.
Hyunjin le tomó los muslos, los posó sobre sus hombros y sopló contra la vaginita del Omega.
—¡Alf-ah!~
Sus manos tomaron los cabellos negros, los estiraba con fuerza. Joder, su lobo aulló de felicidad, éxtasis y placer.
—Sucio Omega, te revuelcas con solo esto.
La risa estremeció el caliente cuerpo de Minho, solo gimió por las palabras que empleaba Hwang.
—Tu agujero está tan lubricado que podría tomar mi polla de una sola, ¿eso harás, Omega? ¿Tomarás la polla de tu Alfa?
Mordió los labios vaginales, Minho chilló en respuesta, su mente se mantuvo en blanco mientras trataba de formular sus palabras.
—Sí Alfa, tómame, por favor~
Hyunjin succionó el pequeño botón sobresaliente entre los pliegues de la vulva.
Eso fue lo que llevó a Minho a chorrear sus jugos, más si se podían.
—Muy bien, Omega, más te vale complacer a tu Alfa.
—¡S-Sí!~
Sus ojitos se pusieron en blanco cuando el Alfa empujó su gorda y larga extensión dentro de su virgen vagina.
La lubricación natural ayudó mucho, pues apenas sintió el dolor del grosor de aquel falo penetrándolo.
—Estás tan húmedo, cachorro. Recibes tan bien a tu Alfa, ¿eh?
Minho casi aulló en respuesta, joder, sus gemidos eran incesantes como las embestidas que recibía.
Sus ojitos se ponían en blanco por el placer, su lengua colgaba fuera de su boca y su saliva comenzaba a escurrirle por la barbilla.
—Joder, Omega.
Hyunjin gruñó, salió del interior del chico y lo cargó, lo posó sobre sus piernas y tomó sus caderas con posesividad y fuerza.
—¡Alfa, Alfa!, me d-duele, ¡ugh~!
Minho sollozó, Hwang arremetía contra su agujerito tan duro y eso hacía que su cuerpecito le temblara, gimió y aferró sus manos en los hombros del Alfa.
—¿Te duele?, pero si tu sucio coño me aprieta. —Hyunjin dijo entre una risa. —Estás hecho para esto, Minho, joder, fuiste hecho solo para mí.
—¡Alfa, ngh!~
Y dicho eso, Hyunjin mordió a Minho, haciendo venir a este, causándole un temblor violento y sollozos.
Minho simplemente jadeó, apenas podía respirar, había perdido el aliento en cuanto Hwang lo mordió.
Sus ojitos lagrimearon cuando Hyunjin lamió la marca, limpiando los restos de la sangre que fluían.
—Eres mío, Minho.
Alcanzó a escuchar antes de caer rendido, con su cuerpo adolorido pero con su lobo totalmente feliz.









Necesito segunda parte de esto