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A GIFT FOR DADDY. ✧ (Heejake)

Summary

Es el cumpleaños número cuarenta de Heeseung y Jaeyun le prepara una sorpresa que sabe que él amará. #✩ heejake oneshot ! #✩ boypussy / boytits #✩ contenido explícito.

Genre
Lgbtq
Author
rin 🧸
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

✩ única parte.

advertencias❗️

✩ cross-dressing, diferencia de edad,

✩ daddy kink, bellybutton piercing,

✩ heeseung top (dom) / jake bottom (sub)

✩ boypussy & boytits.

Nota: este oneshot es como una parte extra de mi au original "family issues" publicado en wattpad. Si te gustaría pasar a leerlo, puedes encontrarlo en mi cuenta @senkouu . En este tramo de la historia Heeseung cumple 40 años mientras que Jake estaría pronto a cumplir 24.


. . .


Hoy era el cumpleaños de Heeseung.

Jake estaba perfectamente sentado en el centro de la cama, de rodillas, en una postura que evocaba una embarazosa sumisión. Tenía las manos entrelazadas entre sí sobre su regazo y la cabeza ligeramente inclinada, esperando pacientemente.

Traía puesto un tentador y provocativo vestido de sirvienta. Era increíblemente corto, la tela negra apenas cubría la parte superior de sus muslos, mientras que un ridículo delantal blanco estaba atado con un elegante lazo en la parte baja de su espalda. El ajustado corpiño acentuaba sus pequeños pechos, creando una delicada curva sobre el encaje blanco.

Parecía una muñeca, literal, un juguete perfecto y listo para usar.

Cuando la puerta del dormitorio finalmente se abrió, el corazón de Jake dio un violento vuelco dentro de su pecho. Heeseung entró, quitándose los lentes de estudio que utilizaba durante el trabajo, con los movimientos cansados tras un día largo. Se cortó a media frase, hablando sobre una reunión que había tenido con unos inversionistas para su nueva novela, cuando finalmente levantó la vista y vio hacia el centro de su habitación, justo donde se encontraba la cama que compartían el y Jake.

Se detuvo. En seco. Los lentes se le resbalaron de las manos y cayeron al suelo en un golpe silencioso.

Sus ojos se abrieron como platos con una mezcla de sorpresa y un hambre voraz, recorriendo lentamente la figura de Jake. Observó el atuendo tonto y perfecto, a su pequeño prometido con la cabeza gacha, la forma en que se le presentaba como un obsequio. Una pequeña sonrisa depredadora se extendió por su rostro, borrando todo rastro del cansado escritor que cumplía 40 años hoy y reemplazándolo con el hombre posesivo y enloquecido que era solo con su pareja.

—Bueno, bueno… Qué pequeña sorpresa tenemos por aquí.— la voz de Heeseung salió en un ronroneo bajo y peligroso.

Se tomó su tiempo. Cerró la puerta con un suave clic y comenzó a caminar lentamente hacia la cama. Dio una vuelta alrededor de esta, como un lobo admirando a su presa, sin querer perderse nada. Vio cómo la corta falda revelaba parte de la curva perfecta del trasero de Jake, los pequeños lazos de sus panties oscuras apenas visibles desde atrás. Vio cómo el vestido le acentuaba la cintura, dándole un aspecto increíblemente delicado.

Finalmente se detuvo frente a Jake, quien no se había movido ni un músculo. Sus grandes ojos apreciando a su pareja como si realmente esperaba servirle en cualquier momento.

—¿Qué es todo esto, amor?— preguntó Heeseung, con una voz suave pero firme.

Los ojos de Jake brillaron de adoración y susurró un pequeño: —Feliz cumpleaños, papi.

Las palabras impactaron en Heeseung como un golpe físico. No importaba cuántas veces la escuchara, esa palabra siempre lograba alterar su sistema.

Hace dos años comenzaron a usar esta excitante y nueva faceta durante el sexo. Era adictivo para ambos, y de alguna forma, tenía mucho sentido tomando en cuenta su dinámica desde que Jaeyun llegó y su diferencia de edad.

Extendió la mano hacia el vientre plano de Jake. Sus dedos se movieron cálidos mientras recorría la tela suave sobre su piel, bajando cada vez más hasta encontrar lo que buscaba. Su mano se metió por debajo de la falda, ignorando fríamente su intimidad, y sus dedos encontraron el pequeño piercing en el ombligo de Jake. Su mayor obsesión del momento.

Pasó uno de sus dedos por el arete, acariciando suavemente, haciendo que Jake jadeara. —Mi niño precioso… — murmuró Heeseung, con la mirada fija en sus ojos. —Mírate… todo arreglado para mí.— Se inclinó, no aguantando más, y sus dedos tiraron ligeramente de la falda hacia arriba para poder encontrarse con su piercing.

No fue lo único con lo que se encontró. Su pequeño portaba panties negras de encaje que poseían una pequeña mancha más oscura justo en el centro, revelando su excitación aún cuando Heeseung apenas y lo había tocado. Heeseung sonrió y se movió un poco hacia arriba, su aliento caliente rozando la piel de Jake, y sacó la lengua, lamiendo la fría plata del piercing. Jake se estremeció violentamente, sus caderas sacudiéndose por inercia.

La mirada de Heeseung bajó una vez más, hasta donde la pequeña pieza de encaje era lo único que le impedía ver. Con una sola mano agarró el centro de las panties y las movió hacia el lado, revelando así todo el bonito coño de su bebé. Era exquisito. Húmedo y brillante, con los labios interiores de un rosa intenso contrayéndose con excitación.

—Tan delicioso…— gruñó Heeseung, su voz cargada de lujuria. —Hiciste que tu coño se mojara justo para el cumpleaños de tu papi, ¿verdad? Que niño tan travieso— no esperó ninguna respuesta. Enseguida empujó a Jake suavemente sobre su espalda, abriéndole las piernas. Se arrodilló entre ellas, con la mirada fija en el piercing de su ombligo, como si fuera la octava maravilla del planeta.

Las piernas de Jake temblaron, sumisas y abiertas en modo de invitación, como si fuera una ofrenda para su amo. La corta falda del vestido de sirvienta se le apretaba alrededor de la cintura, de una forma tan deliciosa, lo que de cierta forma trajo un par de recuerdos al mayor sobre el tiempo en que Jaeyun trabajó como su criada. No lo hacía usar un todo vestido todos los días, obviamente, pero eso no quería decir que no hubiera fantaseado con ello.

Heeseung agachó la cabeza con lentitud y sin prisa. Su aliento caliente llegó primero, lo que provocó que las caderas de Jake se sacudieran nuevamente por reflejo. Heeseung movió una vez más sus panties hacia un lado, revelando una vez más su hermoso coño —Voy a comerte como si fueses mi puto pastel de cumpleaños.— murmuró Heeseung, rozando con sus labios la parte interna y sensible de su muslo. —¿Mm, amor? ¿Te gustaría que hiciera eso?

Jake solo pudo emitir un gemido ahogado como respuesta, apretando con sus dedos las sábanas debajo de sus cuerpos. Heeseung no necesitó otra respuesta. Sacó las panties rápidamente por sus piernas y acarició con su nariz el espacio entre los muslos de Jake, inhalando profundamente.

—Dios, hueles increíble— gruñó, y el sonido vibró por todo el cuerpo de Jake.

Sacó su lengua y comenzó a recorrer. Fue como una degustación lenta y agonizantemente perfecta. Saboreó cada parte de interior, separando sus labios con los dedos de ambas manos para recorrer y alcanzar cuanto más pudiera, y terminando su primera probada con una delicada succión sobre su brillante clítoris. Jake gritó, un sonido agudo y fuerte de puro placer, y arqueó la espalda sobre la cama, su cuerpo electrizado por la maravillosa boca de su pareja.

Cuanto agradecía que los mellizos asistieran ahora a la universidad y Riki saliera a buscar regalos para su padre.

—Shhh, bebé— lo tranquilizó Heeseung con una sonrisa, subiendo las manos para agarrar los muslos de Jake, sujetándolo firmemente en su lugar. —Apenas estamos comenzando.

Y regresó por más. Su lengua trazó el coño de Jake con movimientos lentos y deliberados, aprendiendo cada parte. Lamió círculos perezosos alrededor de su entrada, acariciando los pliegues resbaladizos, haciendo que Jake gimiera y se sacudiera sobre la cama. Los sonidos que llenaban la habitación eran sucios y obscenos. El sonido húmedo y hambriento de la boca de Heeseung en el coño de Jake, combinados con los gemidos desesperados y entrecortados de Jake.

—Tan mojado para mí— murmuró Heeseung, retirándose lo suficiente para admirar su trabajo. El coño de Jake estaba ahora de un rojo intenso, húmedo e hinchado. —Carajo, eres perfecto. Absolutamente perfecto.

Entonces, volvió a sumergirse, pero esta vez con un propósito. Separó los delicados labios vaginales con la nariz y la lengua, y se concentró en su hinchado clítoris. Comenzó a succionarlo, primero una presión suave pero insistente que envió olas de placer directamente al vientre de Jake. Su lengua se movió como un remolino, el ritmo volviendo loco a Jake.

—Papi, por favor— lloró Jake con la voz rota. —estoy tan cerca...

—Todavía no— gruñó Heeseung contra él. Deslizó dos dedos profundamente en el centro resbaladizo y estrecho de Jake. Jake jadeó al sentirse lleno, estirado alrededor de los dedos de Heeseung. La sensación de ser llenado por dentro mientras al mismo tiempo su clítoris era acariciado por su boca era simplemente demasiado para Jake.

Heeseung movió sus dedos con firmeza, rascando sus paredes internas para acariciar el punto sensible de Jake mientras su lengua seguía adorando su clítoris. Era sencilla saber su misión. Quería llevar a Jake al orgasmo más intenso de su vida. Quería ser el causante de ello.

—Mírate— dijo Heeseung con voz ronca y cargada de lujuria. —Tan follable y hermoso con ese vestidito corto, dejando que te coman el coño como un niño bueno. Te encanta que papi te coma, ¿no es así?

—¡Sí! ¡Sí, me encanta!— sollozó Jake, con la mente desmoronándose. El placer se estaba convirtiendo en una sensación frenética e insoportable. Sus piernas temblaron sin control, sus dedos de los pies curvándose con fuerza. Podía sentir el orgasmo asomarse en lo más profundo de sus entrañas, como un calor ardiente a punto de explotar.

—Eso es— lo provocó Heeseung, acelerando sus movimientos con su lengua y dedos. —Córrete para mí, bebé. Déjame probarte.

Y eso fue todo lo que faltó. Con un último gemido gutural, mitad placer, mitad desesperación, el cuerpo de Jake se convulsionó. El orgasmo lo azotó con fuerza, una oleada de sensaciones que lo hizo ver estrellas. Su coño se apretó con violencia alrededor de los dedos de Heeseung antes que este los sacara, inundando su cara con varios chorros de su fluido caliente. Heeseung no se inmutó. Abrió su boca buscando probar, lamer y chupar con avidez, tragando cada gota del orgasmo de Jake como si fuera la cosa más exquisita del universo.

No se detuvo hasta que el último temblor de Jake se desvaneció, dejándolo jadeante en la cama, completamente agotado. Heeseung levantó lentamente la cabeza, sus labios y barbilla brillando con la humedad de Jake. Lucía sucio, y a la vez posesivo y completamente satisfecho con su trabajo.

Heeseung permaneció entre las piernas de Jake por un largo momento, simplemente admirando la vista. Su hermoso chico, acostado y abierto de piernas en ese ridículo traje, con el rostro sonrojado y los labios entreabiertos, su coño brillante e hinchado por el trabajo de su boca. Se inclinó y lamió los resbaladizos pliegues una última vez antes de apartarse.

Con tranquilidad y lentitud se incorporó y agarró unos pañuelos en la gaveta de la mesita a un lado de la cama, usándolos para limpiarse las evidencias del clímax de su amado en su boca y barbilla. La respiración de Jake volvió lentamente a la normalidad, pero todavía sentía las extremidades pesadas como cemento. Estaba completamente dócil cuando Heeseung se acercó a él, enganchando las manos bajo sus brazos y levantándolo sin esfuerzo como una muñeca hasta dejarlo sentado. La cabeza de Jake cayó recostada sobre el hombro de Heeseung, su cuerpo deshuesado y nada más que obediente.

Heeseung se acomodó detrás de él, atrayendo la espalda de Jake contra su pecho y rodeándolo con sus brazos.

Enterró la cara en la curva del cuello de Jake, inhalando su aroma: era una embriagadora mezcla de su piel limpia, el extracto de vainilla de su gel de baño y el intenso y salado sabor de su sudor.

—Hueles tan delicioso— gruñó Heeseung, su voz baja contra el oído de Jake.

Empezó a besar la sensible piel, empezando con suaves y amorosas presiones antes de que sus dientes salieran a probar también. Mordisqueó y succionó con fuerza contra su cuello tenso, marcando la pálida carne con lo que sin duda llevaría días hacer que desaparezca. Jake gimió, inclinando la cabeza para darle mejor acceso.

Después de marcar meticulosamente el cuello de Jake, Heeseung giró la cabeza, guiando la barbilla de su chico con una mano hasta que sus labios se encontraron. El beso no se parecía en nada a los que normalmente lo recibían en casa después de un largo viaje del trabajo. Este era profundo, hambriento y exigente. La lengua de Heeseung se hundió en la boca de Jake, saboreándolo y reclamándolo cada centímetro. Jake se derritió en él, devolviéndole el beso con toda la energía que pudo reunir, mientras sus manos subían para sujetar débilmente los antebrazos de Heeseung.

Cuando Heeseung finalmente rompió el beso, ambos estaban sin aliento. Miró a Jake, cuyos ojos estaban vidriosos por una nueva oleada de excitación. —¿Estás listo para recibir más, bebé?— susurró. Jake solo asintió, incapaz de articular una sola palabra. Heeseung sonrió —Buen chico.

El mayor arrojó a Jake boca abajo, acomodándolo como el quería. Levantó la corta falda negra, arremangándola hasta la parte baja de la espalda de Jake para exponer por completo su redondo y perfecto trasero y el coño que aún se recuperaba de su anterior orgasmo. El pene de Heeseung no aguantaba más detrás de la fina tela de sus pantalones. Se desabrochó el cinturón con rapidez, el sonido provocando que Jake se estremeciera en anticipación. Se quitó los pantalones y los calzoncillos, su erección liberandose al instante. Su pene ya estaba resbaladizo por el presemen, listo para usar el agujero de su pequeño. No buscó lubricante, en cambio, volvió a sumergir dos dedos en el húmedo y sensible coño de Jake, cubriéndolos con sus fluidos restantes y su lubricación. Luego llevó los dedos brillantes a la punta de su propio pene, empapándose con la esencia de su pareja.

Se colocó detrás de Jake, sujetándolo por la cadera con una mano para mantenerlo firme, y con la otra presionando la parte baja de su espalda, justo encima del lazo que sostenía el pequeño delantal sobre el vestido.

—Vas a ser un niño aún más bueno y vas tomar toda la polla de papi, ¿oíste?— declaró, dando la sensación de que no era una pregunta, sino un hecho.

Jaeyun soltó un sonido de afirmación amortiguado por las sábanas que no tenía el derecho de sonar tan adorable. Heeseung se tomó el tiempo de acariciar las suaves mejillas de su trasero con su mano libre como recompensa, regalando un par de cálidos besos sobre su delicada piel.

Se separó y empujó lentamente hacia adelante, la gruesa cabeza de su polla separando los labios hinchados de Jake. Jake gritó, un sonido ahogado ahora contra una de las almohadas, mientras sentía su interior estirarse, llenarse. Heeseung hizo una pausa, dejando que el cuerpo de Jake se ajustara a su tamaño antes de hundirse más profundamente, centímetro a centímetro, hasta que estuvo enterrado en lo más profundo de su interior.

La vista era tan jodidamente caliente. Su gran cuerpo todavía perfectamente vestido cubriendo la delicada figura parecida al de una muñeca de Jake, con el ridículo atuendo de sirvienta, el contraste resultando enloquecedor.

Finalmente, comenzó a moverse. Sus embestidas fueron largas y profundas, un ritmo castigador que se centraba en el placer, su placer. El sonido de sus cuerpos chocando llenó la silenciosa habitación. Entre cada embestida podía ver cómo sus testículos chocaban contra el clítoris de Jake. No importaba cuántas veces lo hiciera, jamás se aburriría de estar dentro de Jake. De llenar su interior como si fuera su hogar, el lugar al que pertenecía y por el cuál fue creado para vivir en.

Se inclinó y susurró contra su oído, su voz saliendo en un gruñido bajo y gutural.— Eso es, bebé. Me tomas tan bien, Jakey.

Heeseung empezó a follarlo con ganas, sus caderas embistiendo el culo de Jake con un ritmo constante y poderoso. Los sonidos eran de otro mundo. El húmedo y mojado roce entre sus cuerpos, los gritos ahogados de Jake contra las almohadas y los gruñidos y gemidos de satisfacción de Heeseung. Jake no podía pensar. Su mundo entero se redujo a la sensación de ser completamente llenado, estirado y usado por el hombre que adoraba. Las fuertes manos de Heeseung se aferraron a sus caderas, guiándolo, controlando cada movimiento, sus pulgares presionando la suave y pálida piel en un gesto posesivo.

Dios, Jake adoraba llevar sus marcas tatuadas en su cuerpo. Lo amaba.

Heeseung lo folló así durante un largo rato, sin descanso, llevando a Jake cada vez más alto hacia su segundo orgasmo. Pero justo cuando Jake sintió que el placer se asomaba a su vientre de nuevo, Heeseung se detuvo. Se retiró despacio, sin prisa, con una lentitud agonizante, dejando a Jake con una sensación de vacío de pronto. Un gemido de protesta salió de los labios de Jake, quien giró la cabeza para mirar hacia atrás, con los ojos nublados por la confusión y el deseo.

—Paciencia, mi amor— murmuró Heeseung, con la voz aún cargada de lujuria. —Aún no termino de usar mi regalo. Pero quiero verte.

Alcanzó el lazo blanco en la parte baja de la espalda de Jake y lo desató con un solo tirón experto. El delantal cayó. Entonces, sus dedos subieron y encontraron la cremallera del vestido negro. La bajó lentamente, el sonido resonando por la habitación silenciosa. La tela se abrió, revelando la piel sonrojada y sudorosa de Jake. Heeseung le bajó lentamente el vestido por los hombros, cómo si estuviera desenvolviendo su regalo de cumpleaños; luego bajó por las caderas, tirando todo el tonto y perfecto atuendo hacia el suelo.

Y allí estaba. Completamente desnudo, todavía en cuatro, temblando bajo la mirada ardiente de Heeseung. La luz de la habitación doraba su piel, resaltando los delicados músculos de su espalda, su delgada cintura y la perfecta curva de su trasero.

Cuándo Jaeyun se rindió en su posición, se sentó sobre sus rodillas y se volteó, la mirada de Heeseung se dirigió directamente a sus pechos. Eran pequeños, pero absolutamente perfectos. Su suave curva y los pequeños pezones rosados, endurecidos por la excitación y el ligero frío de la habitación hacían que se vieran perfectos, otra parte del cuerpo de su amado que merecía ser apreciada.

Heeseung se arrastró hacia adelante y se sentó a su lado. Estiró su mano y ahuecó uno de los pequeños senos, acariciando el pezón con el pulgar. Jake se estremeció, un temblor de puro placer en todo su cuerpo.

—Son tan bonitos, al igual que todo de ti— susurró Heeseung. Se inclinó y le dio un beso suave con la boca abierta en el otro pecho. Luego, sacó la lengua, trazando un círculo húmedo alrededor de su pezón, provocando un nuevo gemido en Jake. Pasó de un seno a otro, adorando el cuerpo de su pareja. Los lamió, los besó y mordisqueó suavemente la piel sensible.

Finalmente, obtuvo lo que quería. Apretó la boca sobre un pezón, succionándolo profundamente, su lengua danzando contra la punta. Fue una succión hambrienta y posesiva que envió rayos de placer directamente a la parte baja de Jake. El chico gimió de nuevo, alto y desvergonzadamente, arqueándose ante la sensación, sus manos sujetando firmemente la cabeza de Heeseung contra su pecho. Heeseung lo siguió succionando con fuerza, como un hombre hambriento, antes de pasar al otro pecho y dedicarle exactamente la misma atención voraz.

Cuando finalmente se apartó, ambos pechos de Jake estaban rojos, húmedos por su saliva, y los pezones estaban exquisitamente sensibles y erectos. Heeseung parecía completamente complacido.

—Ponte encima de mí, bebé. Quiero ver esas bonitas tetas rebotar mientras montas mi polla.— ordenó, su voz dulce pero sin dejar lugar a discusión mientras se recostaba en la cama, su polla dura apuntando hacia arriba, llamando a Jake con invitación.

Jake no vaciló. Se movió con sensualidad y práctica, sin apartar la vista de Heeseung. Se arrastró sobre su cuerpo, sentándose a horcajadas sobre sus caderas. La visión de su gruesa y ansiosa polla hacía a su coño contraerse con anticipación.

—¿Le gusta a papi la vista desde aquí?—preguntó Jake con un ronroneo bajo y sensual. Bajó la mano, envolviendo con sus delgados dedos la base de la erección de Heeseung, guiando la húmeda cabeza hacia su entrada.

—La vista es perfecta, bebé— gruñó Heeseung en respuesta, disfrutando la vista de Jake encima suyo, listo para montarlo. Heeseung se lo devoró con la mirada.

Jake sonrió con suficiencia y comenzó a descender sobre su pene con una lentitud agonizante. Heeseung extendió una de sus manos buscando hacer contacto con la más pequeña de Jake. Entrelazó sus dedos con fuerza y con su mano libre lo sujetó de la cintura. Jake siguió hundiéndose en la polla del mayor, empalándose con un jadeo largo y estremecedor. La sensación de ser llenado por completo mientras Heeseung lo sujetaba con tanta fuerza era embriagadora.

—Mierda— siseó Heeseung mientras el calor apretado de Jake lo envolvía. —Te sientes tan malditamente bien. Tan apretado para mí.

Jake comenzó a moverse, sin rebotar todavía, solamente con un movimiento lento y determinado. Giró las caderas de manera sensual, apretando la polla de Heeseung dentro suyo y con la mirada fija en la del hombre mayor.

—¿Este era tu deseo, papi?— susurró con voz seductora, inclinándose—. ¿Que te montara en tu cumpleaños?

—Es justo lo que quería, bebé —dijo Heeseung con voz áspera, tirando de sus manos unidas para acercar la cara de Jake a la suya. Capturó sus hermosos labios en un beso profundo y húmedo, adentrando la lengua en la boca de Jake mientras su pequeño cuerpo se deslizaba por su miembro. Estuvieron besándose así por un rato, siguiendo el ritmo lento de sus choques, todo húmedo y obsceno.

Cuando se separaron para tomar aire, la mirada de Heeseung se posó inmediatamente en el pecho de Jake. —Muevete más rápido, amor—ordenó. Su mirada gritaba Quiero ver a tus bonitas tetas rebotando para mí.

Jake obedeció al instante. Aceleró el ritmo, subiendo y bajando, golpeando su coño contra la polla de Heeseung con cada vez más fuerza. Y tal como Heeseung le había ordenado, sus pequeñas tetas empezaron a rebotar, un movimiento hipnótico.

—Oh, Jakey, —jadeó Heeseung, apretando la mano y cintura de Jake con más fuerzas, sin despegar su mirada del busto de su chico. —Tienes un cuerpo tan maravilloso, mi amor.

—Es solo para ti… es todo tuyo— gimió Jake, con la voz entrecortada al sentir una nueva oleada de placer. Se inclinó de nuevo, sus frentes rozándose, sus respiraciones mezclándose. —Solo para tí, papi. ¿Te gusta? ¿Disfrutas de follarme así?

—No te imaginas, bebé. Me encanta. Me encanta follar tu coñito apretado, amor— confirmó Heeseung con un gruñido. Se aseguró de cumplirlo con un potente empuje de sus caderas hacia arriba, coordinándose con el movimiento descendente de Jake y hundiendo su polla hasta lo más profundo. —Me encanta mirar tu bonito rostro delirando mientras lo hago. Eres simplemente el mejor regalo que un hombre podría pedir.

Sus manos estaban empapadas de sudor, sus nudillos blancos por la fuerza del apretón. Se besaron de nuevo, esta vez frenéticamente, con los dientes chocando, las lenguas enredándose. Fue un beso caótico, desesperado y posesivo, unido con el choque constante entre sus pieles.

—Estoy cerca, papi— lloriqueó Jake contra sus labios. —Por favor, por favor, me quiero correr…

—Adelante, bebé, córrete para mí— ordenó Heeseung, perdiendo el control también. —Dámelo todo, amor. Muéstrame lo que mi polla te hace sentir.

Jake se corrió de inmediato con un grito que Heeseung ahogó entre sus bocas. Arqueó la espalda, su coño tensándose y palpitando alrededor de la polla de Heeseung, ordeñándolo con violencia. La sensación era asombrosa. Era todo lo que Heeseung necesitaba. Al segundo siguiente él también se corrió, con una última y brutal embestida, inundando el interior de Jake con su semen espeso y caliente.

Se desplomaron juntos, sus cuerpos enredados y sudorosos entre sí. Sus manos seguían entrelazadas, la cabeza de Jake apoyada sobre el pecho de Heeseung mientras respiraba entrecortadamente. Heeseung lo sostuvo allí, con el corazón latiéndole con fuerza. Llevó sus manos todavía unidas hacia sus labios y besó los nudillos de Jake con amor.

—Feliz cumpleaños, papi— susurró Jake con voz débil. —¿te gustó tu regalo de cumpleaños?— Heeseung soltó una risa baja enternecida y satisfecha. Jake sintió la vibración contra su rostro en el amplio pecho del mayor.

—Fue el mejor de todos, mi amor.


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