ONE SHOT
Narra Babe
Mi relación con Charlie estaba mejorando.
La comunicación y confianza entre ambos es perfecta.
Siempre nos contábamos todo, sin importar que tan pequeño sea.
El amor seguía ahí, pero más fuerte que antes. Mucho más fuerte.
Cuando estaba en Tailandia íbamos mucho a salidas nocturnas o citas entre nosotros.
Íbamos al cine o solo veíamos películas en mi casa o en la suya por las noches.
Hasta que decidí mudar mis pertenencias a su casa.
Después de todo, no era la primera vez que vivíamos juntos.
Lo hicimos muchísimo antes de ser novios.
Así que no era un problema.
También íbamos al bar con los chicos.
La pasábamos increíble.
No faltaban las risas entre nosotros.
Todo era paz y felicidad.
Había regresado a Inglaterra hace unos meses.
El deber me llamaba.
Por eso todos los días me mensajeaba con Charlie y en las noches hacíamos videollamadas.
Me enviaba regalos también y yo hacía lo mismo con él.
Hablábamos de nuestra rutina diaria tanto fuera como dentro de nuestro trabajo laboral.
Nos dábamos ánimos.
Sabíamos equilibrar muy bien nuestros horarios de trabajo con nuestra relación.
Ninguno de los dos queríamos descuidar la misma.
Y estaba yendo perfectamente bien.
Escucho ciertos pasos hacia donde estoy.
Levantó la vista y tenía a Mason ante mi.
No pude evitar sonreír con felicidad al verlo.
Me levanté de donde estaba y fui a abrazarlo lo más rápido posible.
Lo había extrañado.
Tenía tiempo que no lo veía, ya que se había ido de viaje con su novio James.
—How have you been?— me separó de él.
Se encoge de hombros.
—Very well and you?— me pregunta con una sonrisa.— Excellent! And how's your relationship with James?— sus ojos brillaban cuando le preguntó por él.
Me encanta verlo así.
Me daba gusto por él.
Se lo merece. Es un hombre increíble después de todo.
—It's getting better and better, I'm so happy by his side.— confiesa con sinceridad.
Nos sentamos, mientras me platica sobre su convivencia con su familia.
Fueron muy amables con él, lo que me alegra y me tranquiliza.
La pasó muy bien con ellos.
—How are things with Charlie?— pregunta hacia mi.
No puedo evitar sonreír como idiota cuando escucho su nombre.
Jamás pensé volver a esa etapa de idiota enamorado otra vez y más con mi ex.
Hasta cierto punto es divertida la situación.
—So much better than before, I'm damn happy with him. He keeps proving to me that I made the right decision giving him another chance.— digo sincero.
Mason se alegra por mi.
Acaricia con cariño mi brazo.
Realmente me encanta la amistad que forme con él.
Estoy agradecido de haberlo conocido.
—I'm glad you're happy with him, Babe. You deserve it. You know I'll always be there for you, no matter what.— dice él.
Yo asiento a sus palabras.
—I know, you will always have my support too.— aseguró hacia él.
Su expresión cambia a una pervertida.
No cambia este hombre, joder.
—By the way, have you had sex yet?— pregunta con descaro.
Y se burla de mí cuando ruedo los ojos ante su pregunta.
—No, not yet.— admito y él me mira con asombro.— Given how addicted you are to sex, that surprises me. It's obvious Charlie's holding back.— suelta mirándome.
—I realize it when Charlie looks at me. I'm just waiting for the right moment.— contestó con tranquilidad.
Es obvio que pasó mucho tiempo desde que estuve con Charlie.
Quería empezar bien nuestra relación para luego dar ese paso nuevamente.
Charlie lo respeto, además él también quería hacer bien las cosas.
Para así no volver a caer en lo mismo.
Seguíamos platicando para luego ir junta a James.
Tenía tiempo que no lo veía. También lo extrañaba.
Una reunión entre los 3 no nos venía mal.
Narra Charlie
Estoy malditamente feliz, porque mi relación con Babe estaba yendo mejor de lo que pensaba.
No había discusiones o malentendidos entre nosotros.
Siempre hablamos de frente.
Para no volver a equivocarnos como en el pasado.
No quería volver a cometer los mismos errores de esa vez, no otra vez con él.
Babe se veía totalmente feliz a mi lado y es lo que más me tranquilizaba.
Los chicos me decían que Babe se veía cada vez más feliz conmigo.
El amor que me tiene siempre estuvo ahí, solo que Babe decidió guardarlo y ahora lo está mostrando nuevamente.
Sus ojitos brillaban cuando me veía o me hablaba.
Esa sonrisa que muestra cada vez que está a mi lado.
Sus risas conmigo nunca faltaban.
Se enojaba conmigo cuando no le daba atención. Eso es algo que sumamente extrañé de él.
En ese sentido no había cambiado.
Me encantaban los berrinches que hacía.
Se veía malditamente adorable.
Cuando se quedaba a dormir conmigo, me usa como su oso de peluche todas las noches.
En las mañanas me despertaba con besos.
O desayuno en la cama.
O a veces lo hacía yo.
Costumbre que volvió en nosotros otra vez.
A veces nos arruinamos las sorpresas, porque despertamos antes de tiempo.
Lo que nos daba risa y nos ayudabamos con el desayuno para luego comer tranquilos.
Hasta íbamos a la playa para disfrutar del agua y la vista de la misma.
Nos divertíamos muchísimo.
Había terminado de hablar con Babe.
Tuvo que dejarme, ya que estaba ocupado con el trabajo.
Últimamente tenía menos tiempo que antes.
Pero Babe trataba siempre de hacer tiempo para mí.
Agradecí ese esfuerzo suyo, le dije que no se exigiera mucho que yo entendería, pero me había dicho que yo lo valía.
Sus palabras me pusieron feliz y de lo afortunado que soy al tenerlo conmigo.
Yo también ponía de mi parte para darle de mi tiempo y platicar con él.
Tanto en mensajes o videollamadas.
A veces Babe vestía camisas mías y joder, hacia todo un esfuerzo sobre humano para no caer ante él.
Babe se daba cuenta de ello y se burlaba de mí.
Aunque no lo dijera. Babe no es tonto, sabe lo provoca en los demás, especialmente en mi.
Igual me las cobraría cuando lo tenga ante mí otra vez.
Solo hay besos o toques entre nosotros.
Tenemos tiempo de no estar en forma íntima.
En parte Babe quería ir lento y yo también.
No queríamos acelerar las cosas.
Ya que esta vez queríamos comenzar bien nuestra relación.
Luego de salir del trabajo, fui un rato con Jeff.
Estaba con mi sobrino.
Jeff había tenido un hijo con Alan.
Me dio gusto por ellos.
Se veían felices.
Estaba muy feliz y orgulloso de la familia que formó Jeff con Alan.
Me tranquiliza saber que mi hermano está bien y protegido por Alan.
Se lo veía tan feliz a su lado.
Habíamos festejado cuando supimos de ello.
La pasamos muy bien entre todos.
Luego de estar un rato con ellos, decidí irme a mi casa.
Una vez llego, me adentro a la misma.
Note las luces prendidas.
Lo que me pareció extraño.
¿Acaso vinieron a robar?
Mierda.
Pero no se veía nada extraño.
Todo estaba en su lugar.
Me dirigí a mi habitación y me quedé sorprendido al entrar ahí.
Babe estaba durmiendo en nuestra cama, tenía una camisa mía puesta.
Trague saliva al ver un poco de su trasero a la vista.
Sus piernas desnudas.
Sentí mi cuerpo caliente de repente.
Me acercó a él.
Me siento a su lado.
Acarició con cariño su mejilla.
Se remueve y abre los ojos, su vista se enfoca en mí y sonríe al verme.
—Cachorro.— dice feliz y se levanta para abrazarme.
Correspondí con gusto ese gesto suyo.
—¿Por qué no me dijiste que vendrías?— preguntó.
Sonríe al ver mi expresión.
—Si te lo decía, no sería sorpresa.— contesta divertido.
Babe rodea mi cuello con sus brazos.
Se acerca más a mí.
—Te extrañé, Cachorro.— confiesa y besa con suavidad mis labios.
Tomó su cuello y chupo su labio inferior.
—Yo te extrañé más, mi amor.— correspondo a sus palabras.
Babe acaricia mi cabello y cuando íbamos tan bien.
Su celular suena, se queja ante ello.
Se separa de mí y mira el mismo.
Es un mensaje de Instagram.
Los celos me ganan cuando veo el mensaje con la foto.
“Me encantaría volver a repetir lo de aquella vez”.
Eso decía el mensaje.
Era una foto de Babe besándose con un hombre.
Elimina la foto con el mensaje y lo bloquea.
Deja su celular y me observa.
Alza una ceja al ver mi mirada.
—¿Sucede algo?— preguntó preocupado.
Suelto un suspiro.
—¿Qué significa eso?— dirijo mi mirada a su celular.
Él hace lo mismo y entonces capta la pregunta.
Una sonrisa aparece en su rostro.
Por lo visto ese hábito tampoco cambió.
Como siempre.
—¿Celoso, mi amor?— me molesta.
Lo miró con seriedad.
—¿Debería?— mi voz sonaba malditamente seria.
Se encoge de hombros.
—Tal vez, ese hombre no ha parado de molestar.— dice con voz lastimera.
Juguetea con mi ropa.
—Babe.— digo molesto.
Se ríe de mí y se acerca nuevamente a mi cuerpo.
—Es broma, Cachorro. No tienes porque estar celoso. Ya me encargaré de ese tipo, así que no te preocupes.— admite con calma.
Lo miro curioso.
—¿Lo dices en serio?— estaba celoso y enojado.
Mi posesividad con él volvió otra vez.
Se muerde su labio inferior.
—Extrañaba tus escenas de celos. Extrañaba tú posesividad conmigo. En conclusión, extrañaba todo de ti.— expresa con una sonrisa.
Lo llevó a la cama y me subí encima suyo.
Babe se abre de piernas para mi y me acomodó en medio de ellas.
—Eres tan masoquista conmigo, Babe.— le saco su bóxer.
Babe me saca mi ropa de arriba y baja la cremallera de mi pantalón.
Saca mi miembro y lo lleva a su entrada.
—Me encanta cuando eres celoso y posesivo conmigo. Especialmente porque te desquitas conmigo en la cama.— jadea cuando logra meter un poco de mi pene dentro de él.
Suelta un quejido cuando me adentro por completo en él.
Bajo mi cabeza y llevo mi boca a su cuello.
—¿Realmente te encanta?— lo cuestionó con voz ronca.
Muerdo la piel de su cuello.
—Obviamente, por eso me encantaba cuando te ponías celoso. Me encanta cuando me dominas, mi amor.— expresa con deseo.
Su cabeza se va para atrás cuando mis movimientos golpean dentro de él.
Se agarra de mi brazo al sentir los golpeteos dentro suyo.
Chupo la piel de su cuello dejando chupones y marcas de dientes en ella.
Beso con cariño y muerdo de manera juguetona sus pezones.
La habitación se llena de sus gemidos.
Joder.
Extrañaba sus gemidos.
Extrañaba hacerle el amor.
Extrañaba como su cuerpo y el mío se volvían uno.
La belleza de Babe solo había aumentado con el tiempo.
Echaba de menos la pasión y la lujuria que nos envolvía.
Cuando nos provocamos.
Cuando nos seducimos mutuamente.
Babe nos da vuelta y ahora está encima mío.
Empieza a moverse y a darse autoplacer así mismo.
Observó con satisfacción como Babe se mueve encima mío.
Se agacha y besa con hambre mi cuello.
Siento sus dientes y como chupa la piel de mi cuello.
Agarro sus nalgas con mis manos y las abro para que mi miembro entre cada vez más.
Babe jadea agudamente ante ello y empieza a moverse con más rapidez.
Se endereza y se sienta por completo encima de mí, mientras mi pene queda dentro de él por completo.
Se toca sus pezones y se mueve en esa misma posición.
Su cintura junto con sus movimientos me vuelven loco.
Se mueve de una manera tan deliciosa y sensual.
Que me hipnotizan totalmente.
Así seguimos durante toda la tarde y noche.
Nos estábamos sacando las ganas de no haber estado juntos por tanto tiempo.
Ambos disfrutamos haciendo el amor como solíamos hacerlo siempre.
La habitación se llenaba del olor a sexo.
Nuestros cuerpos saben como darse placer mutuamente.
Recordaba perfectamente los puntos débiles de Babe.
Sabía como volverlo loco.
Lo mismo él.
Me había quedado dormido.
Me removí en la cama y toque el lugar de Babe.
Pero no lo sentí.
Lo que me dejó confundido.
Abro mis ojos y enfocó mi vista, pero me doy cuenta que no está.
Estiro mi cuerpo.
Me fijo la hora y son las 10pm de la noche.
Me levanto de la cama, me pongo mi bóxer junto con un pantalón de pijama.
Me voy al baño a lavarme la cara.
Una vez hecho, salgo del baño y de nuestra habitación.
Voy en busca de Babe.
Voy hacia la sala y lo veo en la cocina.
Tenía puesta una camisa mía.
Observó con orgullo las marcas en su cuerpo.
Su cabello algo despeinado lo dejaba malditamente sensual.
Me acercó a él y lo tomó por su cintura.
Se sobresalta ante ello.
Y sonríe al saber que soy yo.
—¿Por qué no me despertaste?— preguntó.
Beso su cuello.
—Te veías cansado por el trabajo, Charlie. Por eso dejé que siguieras durmiendo.— confiesa con cariño.
Se da la vuelta y deja un beso en mis labios.
Sirve la cena para ambos en la mesa.
—Que considerado.— inquiero divertido.
Niega con la cabeza.
—Debo cuidar de mi hombre.— admite y lo tomó de la cintura. Babe jadea cuando lo tengo contra mi pecho. Su boca rozó la mía.— Repite lo que dijiste.— sonríe en mis labios.— Tengo que cuidar de mi hombre.— dice con dulzura.
—Me encanta cuando dices eso.— acaricia mi mejilla.— Entonces debo decirlo más seguido.— se safa de mi agarre.
Nos sentamos ambos en la mesa y cenamos la comida que hizo.
Comíamos tranquilamente en silencio.
Me encantaba la atmósfera entre nosotros.
La paz y la felicidad que nos envolvía era simplemente satisfactorio.
Me contaba de su día a día.
Lo que hizo estando en Inglaterra.
De la llegada repentina de Mason.
Me había dicho que no lo veía durante un tiempo.
Me dijo también que le estaba yendo muy bien en su relación.
Que hasta ya quería casarse.
Lo que me sorprendió.
Pero me daba gusto por él.
—Charlie, si yo andaba más ocupado últimamente era porque quería terminar los pendientes que tenía. Así yo tendría más tiempo para ti. Es por eso que decidí venir de sorpresa hacia Tailandia. Pasaré los últimos meses aquí contigo y luego regresaré a Inglaterra.— informa hacia mí.
Lo miró con curiosidad.
—¿A dónde quieres llegar con esto?— preguntó hacia él.
Suelta un suspiro.
Algo me ha estado ocultando.
Lo noto nervioso también.
—La única razón por la que suelo venir a Tailandia es por ti y los chicos. Mi vida en Tailandia terminó hace muchísimo tiempo, Charlie. Mi nueva vida está en Inglaterra. Es por eso que quería proponerte para que vengas a vivir conmigo ahí. Y si tú respuesta es un no, lo respeto y siempre vendré para estar contigo, como lo he estado haciendo hasta ahora. Pero si es un sí, puedes iniciar tú propio laboratorio ahí. Estoy dispuesto a ayudarte con ello, si quieres. Tú sabes que no tengo problema con ello.— aclara con sinceridad.
Acarició mi barbilla pensativo.
Pero a la misma vez observó la expresión de Babe.
Se ve nervioso y preocupado por mi respuesta.
Joder, es un encanto este hombre.
Realmente lo pensó todo.
Me encanta está versión de Babe.
Claramente no mentía cuando dijo que había cambiado.
Me alegro por él y estoy a la vez orgulloso de lo que se ha convertido.
—Babe, mi respuesta a ello….— digo.
Pero él me interrumpe.
—Supuse que sería un no. Pero no te preocupes, Charlie. Entiendo totalmente…— habla nervioso.
Me levanté de la mesa y lo tomé de la cintura.
Detengo sus palabras con un beso.
Me separó de él y sonrió ante su confusión.
—Déjame terminar.— digo divertido y beso su puchero.— Mi respuesta es un sí. Por lo visto tenemos mentes conectadas, yo estaba pensando lo mismo y decírtelo en persona. Sin embargo, tú me ganaste.— admito con una sonrisa.
Sus ojos brillan al escuchar mis palabras.
Me sonríe totalmente feliz.
—Mi lugar siempre fue a tú lado, Cachorro.— besa mis labios.— Y tú el mío, mi amor.— digo con seguridad.
—Créeme te encantará Inglaterra.— afirma con seguridad.
Pero mi expresión cambia totalmente.
—Tal vez, pero sé que te liaste con varios hombres ahí.— le recuerdo.
Babe capta lo que digo.
—¿Aún recuerdas eso?— pregunta sorprendido.
Me cruzo de brazos.
—Por supuesto, lo presumías muy orgulloso.— añado serio.
Babe sonríe divertido ante mis palabras.
—Cómo no hacerlo, si estaban re guapos. Además cuando me follaban….— se calla cuando lo tomó de su cuello.
Lo acercó a mí.
Mis ojos lo miraban con enojo.
Los celos me carcomen por dentro.
Como le encanta burlarse de mí.
—¿Seguirás?— lo amenazó con frialdad.
Alza una ceja sugestiva ante mi advertencia.
Me toma de la camisa y me acercó con fuerza.
—¿Y qué si sigo? ¿Qué me harás?— me desafía.
Se ríe cuando lo cargo y enreda sus piernas en mi cadera.
Lo llevó contra la pared.
Jadea ante ello.
—Veremos si mañana logras caminar.— sonrió con diversión.
Babe me mira con seriedad.
Intenta bajarse, pero se lo impido.
—Ni se te ocurra, Charlie.— refuta.
Me río ante su desesperación de bajarse.
—En el sexo no mandas y lo sabes.— aclaro.
Intenta golpearme, pero falla.
Saco mi miembro y lo llevó a su entrada.
Babe no tenía ropa interior.
Eso me facilita las cosas.
Me adentro en él con brusquedad.
Babe grita ante ese movimiento.
—Idiota.— me insulta.
Sonrió ante ello.
—Idiota que te dejara sin caminar.— me burlo.
Lleva su cabeza hacia atrás cuando siente mis penetraciones en su interior.
Beso su cuello y muerdo a la misma la piel del mismo.
Se aferra a mi cuerpo cuando siente que abusó de su próstata con brutalidad.
—Charlie...— lloriquea ante mis movimientos en su interior.
—Voy disfrutar follarte, mi amor.— confieso con voz ronca.
La sala se llena de sus gemidos agudos y mis jadeos roncos.
Paso mi lengua por su mejilla y él muerde mi oreja.
Solloza cuando embisto con violencia dentro de él.
Lo que le esperaba.
No lo dejaré descansar.
Me voy a cobrar todas sus provocaciones.
Y Babe lo sabe muy bien.
Sabe perfectamente lo que le espera.
Es por eso que quiso escapar de mí, pero no pudo.
Una lástima para él.
Voy a gozar jugar con su cuerpo.
Ya era hora de que lo haga.
Teníamos tiempo de sobra.
Realmente agradezco que me haya dado una oportunidad más.
Las cosas pasan por algo.
Me alegro que me hayan invitado esa noche al bar y poder encontrarme con Babe.
Sabía que no sería fácil con él.
Ya que Babe me ignoró por semanas cuando estuvo acá.
Más teniendo en cuenta los años que estuvo fuera de Tailandia.
Le había demostrado que su oportunidad valía la pena.
Que nosotros valemos la pena.
Que merecíamos intentarlo una vez más.
Que podíamos volver a ser felices juntos.
Como lo eramos antes.
Que nuestra historia solo tuvo una pausa.
No un final.
Esa pausa, se volvió un comienzo para ambos otra vez.
Lo amaba muchísimo.
Lo amaba tanto.
Es lo mejor que me pasó en la vida.
Lo más preciado que tuve la dicha de tener otra vez.
Lo más importante.
Mi mundo entero.
¡FIN!
Dedicado a @PanditaPooh41 la continuación que querías…Espero te guste…Gracias por el apoyo en ambas plataformas…









me encantan los detalles 🤭🤭 me encantan los chicos, amo a PoohPavel ❤️
Me encantó la continuación. Aparte esas provocaciones de Babe hacia Charlie son las mejores jejejejeje.
Muchas gracias 🫶🏻