💋. I get wet at the thought of you
Cerró empujando la puerta con el pie, manteniendo el equilibrio posible mientras cargaba a su ahora marido, vestido de blanco, con su bonito cabello negro alaciado y sus labios pintados por el vino, sus mejillas rojas de lo ligeramente ebrio y una sonrisa reluciente mientras se aferraba con las manos al cuello de su esposo.
—Hong, vas a tirarme — le reclamó, apenas viendo donde pisaba su príncipe azul que se empeñaba en cargarlo desde el auto hasta su habitación.
No se habría quejado si HongJoong no estuviera hasta el culo de borracho.
SeongHwa en sus tantos años trabajando para Kim más los otros tantos de relación, jamás había visto a HongJoong tan ebrio como ahora, riendo por todo, con la cara roja, los ojos brillosos y hablando como tonto, inclusive a mitad de la fiesta lo sacó a bailar y en frente de todos comenzó a manosearlo por encima del vestido. Le tuvo que pegar varias veces en la nuca porque tener que soportarlo se estaba volviendo una jodida molestia, pero se aguantó solo porque era apuesto y atento, y mierda, como le prendía eso.
Que fuera responsable y siempre pensara en lo que necesitará inclusive en un día tan importante como lo era su boda, solo le hacía pensar que había escogido al esposo perfecto y que lágrimas ya se escurrían por sus piernas de tan solo pensar en lo afectivo y responsable que sería cuando estuvieran solos o cuando su vida como casados comenzará.
Cuando estaban partiendo el pastel, HongJoong lo tomó de la cadera, lo acercó a su cuerpo y le susurró: en nuestra noche de bodas te haré ver estrellas. En ese momento anhelaba tanto que la fiesta se terminara ya, pero tuvo que aguantarse y seguir sonriendo lindo para las cámaras porque su boda fue pública y grabada para los medios. Para ese instante, cuando HongJoong le hizo esa promesa tan caliente y romántica, ambos no habían bebido tanto, se mantenían a raya y se divertían.
Hasta que varios amigos de la empresa pusieron todo el desastre y su adorado esposo terminó hasta bebiendo alcohol de su zapato.
SeongHwa solo lo veía beber como desquiciado mientras los demás le decían “eso te pasa por negarnos la despedida de soltero”. SeongHwa quería ponerse de pie y golpear a ese grupo de idiotas, pero no lo hizo porque pensó, de forma muy tonta, que HongJoong les pondría un alto y diría con todo orgullo que su bonito esposo le había dicho que si se iba a una despedida de soltero lo iba a rechazar en el altar y hasta le iba a arrancar las bolas.
Obviamente no dijo que le iban a arrancar las bolas, pero si dijo algo como “quería respetar a mi esposo”, y pone énfasis en el “quería” porque ahora mismo estaba tomando como si su boda fuera una fiesta cualquiera en la que podía beber y beber sin detenerse y ponerse a bailar ridículo con toda la bola de idiotas que tenía como amigos. SeongHwa lo entendía, también era boda de HongJoong, pero carajo, su boda era elegante, bonita, con gente importante y HongJoong la terminó convirtiendo en un puto circo, haciendo el ridículo frente a todos.
Lo peor de todo, es que a él ni siquiera le hizo caso por al menos unas dos horas, no entiende como es que no se hartó. O sea, era su boda, HongJoong bebió y no le hizo caso y se aburrió tanto que en su propia boda ¡Revisó instagram!
SeongHwa estaba molesto mientras veía reels, pero al final de la velada HongJoong estaba tan borracho que razonar con él era imposible, así que se resignó a esperar que la noche de bodas fuera mejor.
Tenía vagos recuerdos de una follada caliente que le dio HongJoong cuando estaba medio borracho, aunque no estaba como ahora, sí tenía algunas copas de más y recuerda lo mucho que lo folló, dejándolo sin moverse sobre la cama, tan duro que olvidó su nombre, tan caliente que su cuerpo tembló, tan delicioso que al día siguiente ni siquiera podía hablar ni mucho menos ponerse de pie.
Fue asombroso, y en su cabeza pensaba que HongJoong sería el doble de rudo que en esa ocasión, así que se aguantó el coraje.
Regresando a la actualidad, HongJoong soltó una risita cuando se tropezó y dejó caer a su esposo sobre la cama, provocando que su cuerpo rebotara y casi cayera encima de él. SeongHwa estaba a nada de golpearlo, pero solo dejó que HongJoong se incorporara, viéndolo desde arriba con una sonrisa alargada y sexy.
Sí… tal vez estaría bien perdonarlo por hacer el ridículo.
HongJoong comenzó quitándose la corbata de un jalón, deshaciéndose del saco para arrojar ambos al suelo, tomando después las rodillas de su esposo, haciéndose espacio en medio de sus piernas para acercarse a su cuerpo después de quitarle los zapatos, rozando sus labios, soltando su aroma alcohol que a SeongHwa no le desagradó tanto como pensaba, mezclado con el perfume masculino de HongJoong y un ligero aroma a sudor fue bastante para marearlo, un elixir de dioses, ya quería pasarle la lengua por el pecho y probar sus gotas saladas como si fuera algún vino costoso de los que le gusta tomar mientras come sushi y ve programas de esposas caras en sus mansiones.
—¿Estás listo para ver estrellas, cariño? — le habló bajo, grueso, sin dejar de sonreír y viéndolo a los ojos como si fuera el villano más sexy que vio en su vida —¿Estás listo para temblar por mí? ¿Para gemir como la zorra que eres? ¿Estás listo para sentir mi pene lo más dentro de ti, follandote y haciéndote olvidar hasta tu puto nombre?
—Oh, sí — gimió, desabotonando la camisa de su esposo, ansioso por sentir el sudor bajo sus yemas —Quiero que me llenes, que cuando comencemos a follar ensuciemos tanto las sábanas que tengan que tirarlas. Quiero que me dejes sin respirar, sin moverme, sin memoria y sin voz, Hongie.
—Te daré lo que quieras cariño — acarició sus mejillas, arrastrando las palabras mientras hablaba —Y te daré tan duro que mi pene se verá en tu estómago.
SeongHwa gimió complacido, dejando ir a HongJoong que comenzó un extraño baile seductor mientras se quitaba la camisa y el cinturón, bajando el cierre de su pantalón, revelando el resorte de su ropa interior que estaba tan abajo que mostraba un ligero camino de vello desde el ombligo y desaparecía hasta la ropa. SeongHwa se mordió el labio inferior; desde que HongJoong había adoptado esa imagen de “Dilf” se veía tan caliente, inclusive si estaba cansado o se veía hecho mierda, SeongHwa siempre lo encontraba atractivo.
Así luciera antipático, cansado, con ojeras o inclusive ahora que se había dejado crecer vello en la zona pélvica, SeongHwa siempre lo encontraba atractivo, más maduro, más mayor. Y eso le fascinaba.
Sabía que su esposo se había descuidado un poco por la organización de la boda y además una temporada nueva de la que tuvo que encargarse por completo. SeongHwa se ofreció a ayudar con la boda, pero HongJoong no quiso, diciéndole que su único trabajo era buscar el vestido, elegir el pastel y ponerse bonito, que de lo demás se encargaba él. Insistió varias veces, pero no funcionó, aún así HongJoong fue el prometido perfecto en organizar todo por su cuenta, contratando personas por todos lados, haciendo nueva ropa para la temporada de otoño y llegando a casa para follar y dormir.
Esa noche SeongHwa vio todo lo que el descuido de HongJoong provocó, cansancio y vellos donde antes no había, pero aunque era un poco triste, también era prueba de su esfuerzo y tenerlo de recompensa en su noche de bodas le encantó.
Ahora que lo pensaba, tal vez HongJoong bebió de más porque estaba más cansado de lo que le gustaría admitir.
HongJoong lo vio desde arriba, haciéndolo sentir diminuto y mojado, luego se fue bajando el pantalón a una velocidad demasiado lenta, relevando por a poco sus piernas trabajadas, de muslos gruesos y grandes. SeongHwa se relamió el labio inferior, abriendo sus piernas por su cuenta, dejándose caer ligeramente en la cama y apoyándose con los codos mientras alzaba su vestido y se quitaba con una mano la lencería, tanteando su entrada, sintiendo su lubricante mojar su ano y deslizarse por sus glúteos y parte de los muslos.
HongJoong soltó una risita deliciosa y grave, negando mientras se quitaba por completo el pantalón y luego dirigía sus manos al resorte de su boxer gris. SeongHwa mantuvo los ojos fijos en la tela, esperando la revelación, como si estuviera impaciente por descubrir un regalo sorpresa que estuvo ansiando por meses. HongJoong se deleitaba por la impaciencia de su marido, jugando con su cordura también, utilizando la misma lentitud de antes para bajar su ropa interior.
SeongHwa respiraba rápido, comenzando a meter un primer dedo a su entrada mojada al mismo tiempo que HongJoong se bajó el boxer y mostraba un ligero vello pubico, negro y grueso, que apenas hacía un ligero triángulo arriba de su pene, donde el camino ligero desde su ombligo terminaba. SeongHwa lubricó más, si es que era posible, tocando con su dedo su punto dulce y provocando que su boca soltara un gemido agudo y su cuerpo se sobresaltara. HongJoong lo tomó de la muñeca con una mano y con la otra su hombro, llamando su atención.
—Yo me encargo — le dijo, moviéndolo para que sacará su dedo —Tú solo gime y mójate para mí, es tu único trabajo, dulzura.
No asintió, no dijo nada, solo observó como HongJoong remplazaba su dedo por el suyo, metiéndolo para comenzar a moverlo en círculos alrededor de sus paredes, provocando que un sonido húmedo comenzará a salir por culpa de su dedo haciéndolo mojarse el doble, rozando constantemente su punto, tan pronto porque HongJoong sabía perfectamente dónde tocar para hacerlo delirar.
SeongHwa comenzó a abrir lo más que pudo las piernas, dejándose caer en la cama por completo, arqueando la espalda mientras sentía como HongJoong movía su dedo de arriba a abajo, golpeando constantemente un punto que lo estaba haciendo gemir desesperado. Se aferró a las sábanas, enterrando las uñas y jalando mientras gemidos y quejas salían del fondo de su garganta hasta que HongJoong tuvo piedad con él y se detuvo, sacando su dedo, dejándolo respirar completamente agotado sobre la cama.
HongJoong volvió a reír, ayudándolo a quitarse el vestido, dejándolo completamente desnudo sobre la cama, observándolo con deseo mientras se relamió los labios. SeongHwa sintió la intensa mirada en su cuerpo, comenzando a acariciar sus propios pezones, moviéndose en círculos y jalando bajo los ojos hambrientos de HongJoong que tomaron su pene y se comenzó a masturbar, jalando y apretando tan fuerte que soltaba gruñidos y su líquido pre-seminal caía en gotas y mojaba el abdomen de SeongHwa.
—Follame hongie — gimió, abriendo sus piernas y bajando sus manos hasta sus nalgas que abrió y mostró su entrada, liberando un chorro de lubricante por su cuenta que se deslizó por sus nalgas y terminó en las sábanas —Estoy mojado y listo para ti, Hongie, follame ya.
—Eres una perra desesperada — lo tomó con fuerza de las rodillas —Te follare duro, tranquilo bebé.
SeongHwa mordió su labio inferior, sintiendo la punta del pene de su esposo en su entrada, enterrandose con cada vez más fuerza al punto que sus cuerpos chocaron entre sí y sus gemidos se alzaron al mismo tiempo, satisfechos. HongJoong lo tomó de las piernas, dejando marcas de sus dedos y acariciando sus muslos al mismo tiempo, mientras que SeongHwa intentaba abrir los ojos y ver en medio de las lágrimas, atento a la forma en la que el cuerpo de HongJoong se flexionaba y sus músculos se tensaban con cada estocada fuerte, enterrado en lo más profundo de su cuerpo.
HongJoong gruñó, mostrando los dientes y gimiendo bajo y grueso mientras veía como su pene entraba y salía de la entrada de su esposo, dejando que un bulto en su vientre bajo se alzará con cada estocada y sus nalgas rebotaran contra sus muslos. HongJoong estaba fascinado por la forma en la que su pene levantaba la piel de SeongHwa cada vez que lo penetraba profundo, levantando su cadera como si fuera posible enterrarse lo más posible hasta sentir el tope de sus entrañas y arrastrarlo al placer. Su pene llegaba hasta unos centímetros arriba del ombligo de su esposo, apareciendo y desapareciendo cada vez más constante hasta que comenzó a escuchar gemidos agudos y SeongHwa lo tomó de los brazos llamando su atención.
SeongHwa también veía ese bulto en su estómago, golpeando contra su punto y maltratando cada parte de su ser hasta llevarlo a la cima del placer y hacerlo soltar lágrimas, luego bajó hasta la pelvis de HongJoong, donde su vello púbico ya estaba mojado y lleno del lubricante ajeno, tan sucio que lo único que hizo fue mojarse como si quisiera empapar lo doble de lo que ya estaba a su adorado marido.
HongJoong repentinamente lo tomó de la cintura, comenzando a penetrar más fuerte y brusco, provocando que un ardor naciera en las nalgas de SeongHwa y que inclusive sintiera el vello en su entrada haciéndole cosquillas. Respondió alargando el cuello, volteando los ojos y doblando los dedos de los pies, soltando al mismo tiempo un largo gemido agudo y fuerte mientras se corría sobre su abdomen y el de HongJoong, apretando con sus paredes el pene de este, permitiendo que con unas pocas estocadas se corriera explotando toda su esencia en su interior.
SeongHwa sintió como HongJoong se dejaba caer sobre su cuerpo, besando su cuello, respirando su aroma y relajándose de inmediato. Él quería seguir, quería levantar a su esposo, acorralar su delicioso y atractivo cuerpo contra la cama para dejarlo inmóvil y chupar su pene mientras sentía el roce de sus vellos en los labios.
Anhelaba hacer eso, probar cada parte cambiada del cuerpo de su esposo, verlo exhausto después de correrse y aún así manteniendo una de sus sonrisas alargadas y atractivas que lo hacían soltar lágrimas que se deslizaban por sus piernas.
Pero no lo hizo porque cuando se dio cuenta, los besos sobre su cuello se habían detenido y en su lugar un ronquido se apareció.
—¿HongJoong? — lo llamó, moviendo el cuerpo de su marido ligeramente, pero no obtuvo respuesta —¿Hongie? ¿Estás despierto?
Un ronquido fue la respuesta a su pregunta. Lo que le faltaba.
Terminó suspirando frustrado, volteando a HongJoong y obligándolo a dejar salir su flácido pene de su interior, haciéndolo soltar un gemidito apenas lo sintió deslizarse fuera una vez que ya estaba a su lado, boca arriba sobre la cama y completamente dormido.
El alcohol, por supuesto, olvidó por completo que HongJoong estaba hasta el culo de ebrio.
—Y yo que quería follar hasta el amanecer — susurró, levantándose de la cama para tomar los pies de su esposo y acomodarlo correctamente —Tienes suerte de que soy compasivo y que te dejaré dormir — luego acomodó las sábanas, cubriéndolo con ellas —Pero en nuestra luna de miel te lo voy a cobrar Kim HongJoong.
Otro ronquido fue la única respuesta a sus quejas, su esposo tan plácidamente dormido y con la boca abierta que no parecía estar ya en este plano. SeongHwa suspiró derrotado, metiéndose a las sábanas y recostandose a su lado, ayudándolo a acomodarse de lado para quedar frente a frente.
Lo observó un rato, su esposo lindo se veía más cansado de lo que pensó, pero ya descartando esa faceta “sexy” de Tired Dad, su pequeño esposo se veía demasiado exhausto, con ojeras pronunciadas bajo los ojos y su cabello descuidado. Tan ocupado estaba con perfeccionar la boda que no le dio tiempo de arreglarse, pobre bebé.
—En nuestra luna de miel te lo compensaré — le dijo, aunque era probable que no lo escuchara. Sonrió —Eres el mejor esposo de todos, Hongie.
Terminó besando la punta de su nariz, cerrando los ojos mientras tenía una sonrisa en el rostro y, sin darse cuenta, se quedó profundamente dormido.








