Prólogo
Pasa su vida frente a sus ojos cuando ve a su esposo arrojarlo sin piedad desde el balcón del cuarto del hotel.
¿En que momento sucedió? ¿Cuando paso que la persona que mas lo amaba se convirtió en su verdugo?
Cierra los ojos y ruega al cielo justicia, karma o lo que sea que haga que su esposo pague todo esto.
Su último pensamiento al cerrar los ojos es el chico que le advirtió en primer lugar que donde se metía, no acabaría bien.
¿Como se llamaba?
《Katsuki...》
Si se ponía a pensar y recordar detalladamente, aun podía verlo, sus ojos rojos y el cabello cenizo, el chico extraño de esa tienda de baratijas a la que fue con Iida.
Mierda...
Me siento molesto ¿En verdad voy a morir así?
Oigo el susurro del aire, casi como si escuchara una voz llamarme, voy a morir.
《Izuku》
Un momento, eso no sonó como aire.
《¿Izuku?》
...
¿Mamá?
《¡Izuku!》
Abro los ojos sorprendido, sin entender que estar pasando, mi cabeza duele pero no estoy en el asfaltado. Me levanto y miro a mi alrededor, estoy en mi habitación, en casa de mi madre ¿Cómo?
- ¡Izuku, el desayuno se enfría! ¿No piensas bajar a comer? Tus amigos no demoran en llegar
Confundido decido responder en lo que aclaro mi mente.
- ¡Bajo en un momento, mamá!
Camino por mi antigua habitación, observando los detalles que resaltan lo que empezaría a ser los primeros años de mi adultez, el calendario es claro y ajustando cuentas, estoy de vuelta en mis diez y nueve ¿Cómo es eso posible? No puede ser un sueño todo lo que viví, estoy seguro de eso, todo fue demasiado real para ser un invento de mi imaginación.
Observo mi rostro en el espejo, rejuvenecido, vital. Todo lo que era ya no existe.
Volví de vuelta al día que ahora sé es el mas fatídico para mi.
La salida de hoy...
Trague saliva recordando mi final, los ojos fríos que me observaron caer sin importancia alguna, debía cambiar lo que había sucedido.
Baje las escaleras y me acerque a la cocina, viendo a mi madre de espaldas cocinando y sintiendo una felicidad enorme la abrace desde atrás.
- ¡Vaya! Parece que estas de buen humor
Sonreí, tenerla a mi lado significaba mas de lo que ella podía imaginar.
- Es que recordé que tengo a la mejor mamá del mundo - le respondí con la emoción desbordando de mi corazón.
Iba a cambiarlo todo, empezando por esto.
- Ay hijo, yo también te amo mucho ¡Eres lo mejor que me ha pasado en la vida, Izuku! - me respondió mamá con lágrimas cayendo por sus mejillas - Ahora ve a comer, como no despertabas Ochaco me aviso a mi que vendrían por ti, así que apresúrate.
- Esta bien, mamá.
Sonreí mientras me sentaba a desayunar, esta vez haré las cosas bien, empezando por valorar a la mujer que me ha amado desde que nací.
No. Ella me ama desde antes siquiera poder respirar por mi mismo.








