1: En la oficina
Alex x Laila
.
(CEO X ASISTENTE/SECRETARIA)
Narradora.
La oficina estaba en silencio, solo se escuchaba el tic-tac del reloj y el sonido de los dedos de Laila tecleando en su computadora. Alex Morgan, el CEO de la empresa, entró en la oficina con paso firme y seguro. Sus ojos grises se posaron en Laila...
Alex se acercó a su escritorio, su traje negro entallado resaltando su physique maduro y atractivo. Se desabrochó el primer botón de su camisa, revelando ligeramente su pecho bronceado. Laila, concentrada en su trabajo, no notó su presencia inmediatamente.
El mayor se inclinó sobre el escritorio de Laila, su voz profunda y suave como el terciopelo cuando habló:
—Laila, necesito que revises estos informes conmigo en mi oficina.—Su mano rozó ligeramente la de ella al entregarle los papeles.
Laila tomó los informes y se levantó de su silla, siguiendo a Alex hacia su oficina. Al adentrarse en el lujoso espacio, notó cómo él cerraba la puerta lentamente detrás de ellos. El aire se volvió denso con una tensión palpable.
—Siéntate.
Alex señaló hacia el sofá negro de piel que se encontraba junto a la ventana. Su mirada gris como el acero se clavó en ella mientras se sentaba en su sillón detrás del escritorio. Laila cruzó las piernas, su falda subiendo ligeramente para revelar una porción de muslo.
Alex tragó saliva al ver esa piel cremosa, sus ojos se oscurecieron con deseo contenido. Se levantó lentamente y caminó hacia ella, rodeando el escritorio. Se detuvo justo frente a Laila, bloqueando su vista de la ventana.
—Levantate.
Laila se puso de pie, su corazón latía acelerado mientras miraba fijamente a Alex. Él era tan alto y dominante que ella se sintió pequeña en comparación. Sin decir una palabra más, Alex la tomó de la cintura y la sentó sobre su escritorio.
Alex se colocó entre sus piernas, separándolas aún más. Sus manos recorrieron sus muslos, acercándose peligrosamente a su centro. Laila jadeó suavemente cuando él finalmente la tocó a través de sus bragas.
Estaba mojada, muy mojada.
Alex gruñó apreciativamente, sintiendo su humedad. Deslizó los dedos bajo el elástico de sus bragas, acariciando su clítoris hinchado. Laila echó la cabeza hacia atrás, sus manos aferrándose a los bordes del escritorio.
Con un movimiento rápido, Alex bajó sus bragas y las tiró al suelo. Separó aún más las piernas de Laila, exponiendo su sexo húmedo y rosado. Sin previo aviso, se arrodilló y enterró su cara entre sus muslos.
Su lengua experta comenzó a explorar, lamiendo y chupando su clítoris con una intensidad que la hizo gemir alto. Sus manos agarraban sus muslos, manteniéndola abierta para él mientras la devoraba sin piedad.
—Mmm...
Laila sintió cómo sus ojos se oscurecían de placer mientras Alex la comía sin piedad. Sus caderas comenzaron a moverse involuntariamente, empujando su sexo contra su boca. Él respondió clavando sus dedos en sus muslos y chupando más fuerte.
Laila jadeó y gritó, sus piernas temblando violentamente mientras un fuerte orgasmo la golpeaba. Alex no se detuvo, continuando su ataque salvaje contra su clítoris hipersensible. Cuando finalmente se levantó, su boca estaba brillante con sus jugos.
Alex se puso de pie, desabrochándose el cinturón y bajándose los pantalones junto con sus boxers. Su erección saltó libre, gruesa y larga. Tomó a Laila por las caderas y la arrastró hacia el borde del escritorio.
—Espere jefe... Esto no...
Alex la interrumpió, colocando su mano sobre su boca. Su otra mano guiaba su miembro hacia su entrada, frotándolo contra su clítoris sensible.
—Shh... no digas nada —susurra contra su oído antes de empujar dentro de ella de una sola vez.
Laila gritó contra su mano mientras Alex la penetraba profundamente. Su tamaño era impresionante, llenándola por completo y estirándola al límite. Comenzó a moverse dentro de ella con golpes fuertes y profundos, el sonido húmedo de sus cuerpos chocando llenaba la oficina.
Alex la follaba duro y fuerte, como si fuera un animal en celo. Su mano seguía tapando su boca para silenciar sus gritos, mientras que su otra mano agarraba su cadera con fuerza para tener mejor palanca.
—Mmm... este coño es tan apretado...
Después de unos minutos de follarla brutalmente sobre el escritorio, Alex decidió cambiar de posición. Salió de ella abruptamente y la giró boca abajo sobre el mueble frío.
—Ahora te voy a coger como a un hombre de verdad sabe hacerlo a una mujer, sexy y hermosa como tú.
Alex separó sus nalgas y volvió a entrar en ella por detrás, esta vez aún más profundo. Laila sollozó contra el escritorio mientras él comenzaba a embestirla con fuerza desde atrás.
—Mira cómo te cojo, tu coño se traga mi polla con facilidad. Joder.
Alex le dio una cachetada en el culo mientras seguía penetrándola con fuerza. Sus testículos golpeaban contra su clítoris hinchado, estimulándola aún más.
—Este culo es perfecto para ser cogido...
—Jefe... por favor... ¡Ah.!
Alex ignoró sus suplicas y continuó follándola duro y profundo.
De repente, detuvo sus movimientos y sacó su miembro completamente. La levantó del escritorio y la llevó hasta la ventana, presionándola contra el cristal frío.
—Ahora te voy a follar contra la ventana.
La castaña miró hacia abajo, aterrada de que alguien pudiera verlos en los edificios vecinos. Pero Alex no se detuvo; volvió a entrar en ella brutalmente, usando su peso para mantenerla presionada contra la ventana.
—Mira cómo te folla tu jefe...
—No... Nos pueden ver.
—No lo haran.
Alex comenzó a follarla con más fuerza y rapidez contra la ventana, el sonido de sus cuerpos chocando resonando en la oficina vacía. Sus embestidas eran tan profundas que Laila podía sentir su miembro rozando su útero.
—Voy a preñarte...
Con un gruñido final, Alex enterró su verga lo más profundo posible y se vino dentro de ella, disparando su semen caliente directamente en su útero sin protección.
La sostuvo contra la ventana mientras continuaba empujando, asegurándose de dejar su semilla dentro.
Laila sintió cómo el semen de Alex llenaba su interior, marcándola como suya. Él se retiró lentamente, mirándola con una mezcla de lujuria y satisfacción. Su verga estaba semierecta y cubierta de fluidos.
—Vamos...
—Jefe... espere...
Alex la ignoró otra vez y la guió de vuelta al escritorio.
La sentó sobre el borde y le separó las piernas, observando cómo su semen comenzaba a gotear de su interior.
—Mira esto... tu coño lleno de mi leche."ñ
—Jefe... —Laila jadeo mientras lo miraba.
Alex vio sus ojos cafés y como imán la tomo de la nunca y la beso.
El beso de Alex fue apasionado y dominante, su lengua explorando su boca mientras sus manos agarraban su cabello con fuerza. Laila se derritió contra él, sintiendo cómo su semen seguía goteando entre sus piernas abiertas sobre el escritorio.
—Shh...
Alex la calló con otro beso intenso mientras su mano libre bajaba entre sus cuerpos. Comenzó a jugar con su clítoris hinchado, frotándolo en círculos mientras su lengua bailaba con la suya. "
—¿Te gusta esto...?
—Si jefe... —respondió ella con un leve jadeo.
Alex sonrió contra sus labios mientras seguía estimulando su clítoris sensible con sus dedos.
Sabía que estaba siendo demasiado íntimo después de haberla follado como un animal, pero no podía detenerse. Quería saborearla más, conocer cada sonido que hacía durante el sexo.
Él era brusco en el sexo pero quería conocerla mejor, Laila lo había atraído desde el primer día, era un hombre mayor para ella, pero ahora solo queria conocer a esa joven castaña que había cautivado su corazón.
.
.
.
Si quieres hacer un pedido de tu shipp frustrado de PP. (Pecados Placenteros) Dilo en los comentarios. ^^