ONE SHOT
Narra Babe
Estaba pasando por el pasillo de la mansión en busca de Charlie.
Todo el personal estaba absorto en su trabajo de dejar impecable y presentable para la fiesta de reunión entre los socios de la Mafia.
Cosa que no me interesa mucho, pero también soy partícipe de ciertas actividades como manejar reuniones de estrategia en batalla y a la vez emboscada.
Soy excelente en combate cuerpo a cuerpo y en armas también.
Hasta que di con su despacho, entonces entró sin tocar y lo veo revisando unos papeles en su escritorio.
Sin mirar al frente dice.
—Toque la puerta antes de entrar.— su tono de voz sonaba molesta.
—Yo no necesito hacer eso.— me acerco con cuidado hacia él y alza la mirada al reconocer mi voz.
—Pues deberías.— mira nuevamente los papeles.
Rodeo el escritorio, me acerco a él y me subo encima de su regazo.
Reposo mis manos en su cuello.
—Soy tu novio, hay niveles.— reitero y él me acerca más a su cuerpo.
Sonríe con burla al ver la molestia en mi mirada ante sus palabras.
—Es broma.— me alejo cuando intenta besarme.
—Mierda de broma.— digo molesto y cuando estoy por bajarme de su regazo.
Me tomó del cabello con fuerza y suelto un quejido ante ello, pero del bueno.
Masoquista de primera, señoras y señores.
—No me gusta cuando me rechazas.— gruñe y sonrió con satisfacción ante su molestia.
—¿Me importa? No.— me salgo de su regazo y voy directamente a la salida.
Hasta que siento como me jalan hacia atrás.
Charlie me sube encima de su escritorio y se acomoda entre mis piernas.
—Otra vez probando mi paciencia.— inquiere molesto y pasa sus labios por mi cuello.
Lugar donde besa y chupa . Y grito cuando muerde con fuerza la piel de mi cuello.
—Charlie.— suelto en un quejido e intento alejarlo de mí, pero no me lo permite.
—Suéltame.— lo miro a los ojos.
—No.— sonríe juguetón.
—Suéltame.— digo nuevamente y me tomó de la cintura con fuerza.
—He dicho que no.— su voz resuena con fuerza en el lugar.
—Psicópata de mierda.— sonríe con sorna ante mi insulto hacia su persona.
—Gracias por el cumplido.— ruedo los ojos con diversión y dejo que haga lo que quiera conmigo en su puto escritorio.
—Mi amor.— lo llamó y sus ojos brillan cuando escucha esas palabras.
—Eso es trampa.— sonrió al ver como su mirada se suaviza.
Me lleva al sofá y me sienta encima suyo.
—Lo sé.— pasó mis labios por su cuello y besó la piel de la misma.
Saco mi lengua para lamer su mejilla y llegar hasta su oreja, donde beso y chupo la mencionada.
Gruñe cuando siente como muerdo y estiró con mis dientes su lóbulo.
Me saca mi ropa de la parte superior, dejando al descubierto mi cuerpo al desnudo ante su vista.
Pasa su lengua por mis pectorales y baja sus besos por mis pezones. Donde toma uno con su boca y lo chupa, acción que provoca que suelte gemidos tras gemidos.
Acarició con suavidad su cabello dejando que chupe con devoción mis pezones.
Cuando estaba por sacarme mi ropa inferior, se escucha como golpean la puerta.
Los dos soltamos un sonido de frustración debido a ello.
—No.— digo cuando veo que se quiere levantar.
—Debo ver quien es, mi amor.— acaricia con suavidad mi mejilla y besó el puchero que hago con mi boca.
—No te tardes.— besa con suavidad mis labios y suelta un jadeo ronco en mi boca cuando siente como tocó su entrepierna.
Me da un apretón en el trasero y con cuidado me baja de sus piernas, para luego sentarme en el sofá.
Escucho que habla con uno de sus hombres.
Ni prestó la más mínima atención a su conversión.
Pasaron varios minutos y entonces me levanté para ver lo que había en su escritorio.
Doy la vuelta a su computadora y flexiono mi cuerpo para ver bien la pantalla.
Observó con atención las láminas donde quiere comenzar a construir nuevos proyectos en su territorio.
Sigo mirando cada uno de sus trabajos y siento un cuerpo detrás mío.
—Que excelente vista.— dice con voz ronca Charlie, mientras toca mi trasero y me atrae a su entrepierna.
Me enderezó y me volteo encontrando la lujuria en sus ojos hacia mi cuerpo.
Sonrió con satisfacción cuando me tomó de la cintura y me llevó contra la pared, una vez me hizo rodear su cadera con mis piernas.
—Mierda.— suelto un gemido cuando embiste mi interior con fuerza.
Me toma con fuerza y rudeza contra la pared, Charlie nunca fue de ser delicado conmigo, cosa que me encanta.
Paso mi lengua por su cuello y chupo su piel, dejando marcas de chupones y mordidas.
Me sujeta del cuello para acercarme a su boca y toma mis labios en un beso desenfrenado.
Juega con mi lengua y chupa mi labio inferior.
Su oficina se llena de gemidos y jadeos de ambos, a la vez que se escucha el sonido de golpes debido a los movimientos pélvicos de Charlie.
Ya estaba todo terminado el lugar para la reunión de socios de Charlie. Ya estábamos abajo con los demás invitados y venían llegando los demás que faltaban.
De vez en cuando me unía a la conversación que Charlie tenía con esos hombres.
Tomaba mi bebida mientras observaba a Charlie. Se veía tan atractivo estando serio.
Solo me dan ganas de mandar todo a la mierda y encerrarme en nuestra habitación con él.
Lo que hicimos en su oficina, solo me dejó con ganas de más.
Hasta que observó a Jeff venir hacia mi, Alan estaba con Charlie hablando.
—¿Cómo has estado?— pregunta una vez está ante mí.
—Muy bien.— me encojo de hombros.— ¿Y tú vida de casado qué tal?— levantó una ceja mirándolo.
—Mejor de lo que esperaba.— contesta con una sonrisa, pero en cuestión de segundos desaparece.
—¿Sucede algo?— me preocupo al instante.
—Mira detrás tuyo.— hago lo que dice y siento una sensación de vértigo en mi estómago.
Como había dicho anteriormente, Alan estaba con Charlie. Pero vinieron otras mujeres más para hablar con ellos y por lo visto son omegas.
Se que son de la Mafia también, una de ellas toquetea descaradamente a Charlie y él no hace nada ante ello.
Miró nuevamente hacia el frente y suelto un suspiro ante ello.
—¿No harás nada?— me interroga Jeff.
La última vez que lo hice, casi mato a una después de que me insultó cuando lo beso.
—Casi nos trajo problemas y además tuve una discusión muy fuerte con Charlie. Casi termino con él debido a ello. Él sabe lo que hace, yo no puedo estar detrás suyo diciéndole esto y lo otro.— confieso con seriedad.
—Has aprendido a controlar tus impulsos.— sonríe con orgullo.
—Hago lo que puedo.— me encojo de hombros y entonces me disculpo con él para irme a fuera, para tomar aire fresco.
Estar aquí me sofoca, más con la escena vista que tuve anteriormente.
Estaba mirando alrededor mío y tocaba una que otra flor del jardín.
Intentaba despejar mi mente con ello y no pensar tanto en ello.
Sé que Charlie me ama y toda esa mierda cursi, pero me molesta que no se de a respetar así mismo y nuestra relación.
También me enoja lo lanzadas que son esas tipas con él.
Hasta que siento a alguien detrás mío y me volteo ante esa persona.
Es Alfa al igual que yo y es guapo no lo voy a negar.
Me sonríe y no puedo evitar sonrojarme ante ello. Tiene una sonrisa bonita.
Despejo esos pensamientos de mi cabeza.
—¿Qué hace esta belleza solo en un jardín?— pregunta al mirarme de pies a cabeza.
—Despejarme.— sigo mi mirada a la rosa ante mi.
—Un gusto, soy Willy.— se presenta.
—Lo mismo digo, soy Babe.— se acerca a mí y deja un beso en mi mejilla.
Acción que me tomó desprevenido y miró disimuladamente hacia mi alrededor esperando que una bestia no esté por aquí.
Se que se va armar quilombo si esos pares de ojos ven esto.
Nos ponemos a charlar mientras seguimos caminando por el jardín.
Me cuenta un poco de su vida y yo hago lo mismo, nada importante obviamente.
Me cae bien, no lo voy a mentir.
Además me sale con cada ocurrencia y me hace reír con ello.
Agarra una de las rosas rojas y con eso se acerca a mi.
—Con el debido respeto, eres una belleza espléndida Babe.— me halaga con una sonrisa coqueta.
—Gracias y se lo bello que soy.— contestó sin pena ajena.
Se de la belleza y la sensualidad que desprendo, se de la infinidad de ojos que caen por mi cuerpo.
Pero no solo soy eso, también poseo una fuerza, inteligencia y destreza tanto en armas como en combate cuerpo a cuerpo.
—Me agrada tu personalidad y confianza.— dice y roza la flor por mi mejilla con lentitud.
Cuando estaba por recorrer mis labios, una presencia se sitúa ante nosotros y veo el nerviosismo de Willy ante ello.
—¿Interrumpo algo?— la voz de Charlie hace eco en mi oído.
—Para nada. Solo estábamos hablando.— me encojo de hombros y siento su cuerpo a lado mío.
—¿Él es tu pareja?— pregunta Willy.
—Si, lo es. Es mi novio.— contesta con seriedad.
—Posees un gran diamante a tu lado.— me sonríe un poco Willy y yo solo miro para el otro lado.
Willy se disculpa conmigo, no sin antes dejar un beso en mi mano.
Y se retira dejándonos solos.
—¿Te gusto charlar con él?— me tomó de la barbilla y hace que lo mire.
No le contesto nada, solo me quedo en silencio. Sabiendo bien que eso lo molestaría más.
Agarra su teléfono y hace que anuncien que la reunión había terminado, debido a ciertos problemas.
Observo como se van yendo los demás invitados y entre ellos veo a Willy irse.
Me guiña un ojo antes de irse y no puedo evitar sonreír un poco ante ello.
En parte debo agradecerle en hacerme olvidar lo que había visto adentro cuando estaba con Jeff.
Su conversación hizo mantener mi mente ocupada.
Y mi vista se enfoca en la de Charlie.
Él me estaba mirando con enojo visible en sus ojos negros.
Yo solo ruedo los ojos y pasó sobre él para ir a nuestra habitación, siento como me sigue.
Hasta que llegamos a nuestra habitación y suelta la bomba ahí mismo. Situación que ya me esperaba. Tengo a un Charlie celoso, enojado y posesivo con el que tendré que lidiar.
Narra Charlie
Estaba hablando con Alan y otras socias más.
Realmente tenía ganas de irme ya y Alan se daba cuenta de ello.
Había visto disimuladamente como Babe estaba hablando con Jeff, que después de unos minutos lo perdí de vista.
Me aleje de ellos y fui a buscarlo hasta que di con él en el jardín.
No estaba solo, estaba con alguien más.
Era un Alfa. Veo como hablaba con él, hasta que de pronto pasó una rosa por el rostro de Babe y me hervía la sangre debido a ello.
Llegue ante ellos juntos antes de que pase esa maldita flor por los labios de Babe.
No se que me enfurece más, lo descarado que es al hacer eso o que Babe se lo permita.
Babe ni se inmuta ante mi presencia, pero el tipo al lado suyo si. Era Willy después de todo, es otro de mis socios.
Pero también se lo rápido que es en flechar sus ojos en alguien y esta vez sus ojos dieron con Babe, con mi novio.
Su cuerpo se puso en alerta al saber que me tenía ante él y además de enterarse que esa persona, que Babe es mi novio. Se va, no sin antes dejar un beso en la mano de Babe y estuve a nada de mandar todo al carajo.
Pero me controle, se los problemas que podrían venir ante ello.
Lo encaro y Babe ni me contesta, acción que solo hace que me moleste cada vez más.
Le pido a mis hombres que desalojen la mansión, que la fiesta había terminado debido a unos problemas.
Observo la pequeña sonrisa de Babe cuando Willy le guiña un ojo antes de irse.
Apretó con fuerza mi mano ante ello y Babe pasa de mi, no sin antes voltearme los ojos.
Lo sigo hasta la habitación y una vez dentro le pongo seguro a la habitación, no sin antes dar una orden de que nadie nos moleste.
Porque los mataría si llegaban hacerlo.
—¿Se puede saber qué hacías con Willy?— lo encaró y me despojo de mi saco.
—Solo estábamos hablando.— se encoge de hombros.
—¿Eso implica qué te coquetee con una puta rosa?— preguntó sarcástico.
—¿Por qué el enojo? No veo el problema.— me mira confundido.
Entonces lo agarró del cuello y lo llevó contra la pared.
—Muchísimo cuidado con dejar que alguien te toque o se pasen de listo contigo ¿me escuchaste?— mi voz sonaba con frialdad y él solo me sonríe con diversión.
—Yo te vi agusto con esa maldita omega. No me vengas con está mierda ahora.— intentó zafarse de mi agarre, pero no se la dejó fácil.
—A diferencia de ti, yo no lo estaba disfrutando.— inquiero con ironía y me mira con enojo.
Me empuja con fuerza y se safa de mi agarre.
Me aniquila con sus ojos azules grisáceos me encanta cuando saca ese lado suyo. Ese lado que me mostró por primera vez cuando nos conocimos. Babe nunca se doblegaba por mi, a menos que sea en el sexo.
—No te equivoques, Charlie. Recuerda muy bien quién era yo antes de estar contigo. Soy uno de los asesinos más buscados del país y más peligroso. No me busques, porque me vas a encontrar. A mi no me va temblar la mano en hacer mierda tu fiesta, para hacerme respetar ante esas personas que se te avientan encima. Porque si tu no lo haces, lo haré yo y no creo que les guste. Si tengo que matar para hacerles entender que eres mío, lo haré y lo sabes.— aclara furioso hacia mi.
Intenta irse de la habitación, pero lo tomo del brazo y lo atraigo a mi cuerpo con fuerza.
—Somos dos cariño, yo también haría mierda al mundo con tal de proteger lo que es mio y eso eres tu Babe. Eres mío, me perteneces. Cualquier hijo de perra que quiera tocarte a su antojo, es hombre muerto.— lo beso con brusquedad y Babe intenta empujarme.
Está celoso y enojado ante la escena con esa maldita mujer, cosa que no lo culpo.
Se que debí haber hecho algo, pero él tampoco se quedó atrás. Lo vi muy agusto con ese infeliz y me molesta de sobremanera eso.
Lo tomó en mis brazos y lo empotró con brusquedad en la pared, donde besó con hambre su cuello y dejó chupones en su piel.
—Suéltame.— pide Babe e intenta alejarme de él.
—No estás en posición de pedirme algo.— aclaro con enojo.
—Mi amor…— lloquirea de placer cuando siente una embestida encima de su ropa.
Le saco su ropa con cero delicadeza y Babe pone sus manos en mi pecho para empujarme, pero no puede.
Su cuerpo se rinde ante mi como siempre.
Agarro su cuello y lo beso con devoción en ese lugar. Entonces lo agarró y Babe se sujeta de mi.
Lo tiro en la cama con brusquedad y Babe me mira con lujuria ante ello. Se cuanto ama y le fascina cuando lo trato así en el sexo.
Odia y detesta que lo trate con delicadeza.
Babe siempre ha sido un masoquista, especialmente conmigo.
—Prepárate, mi amor. Porque luego de esta noche vendrán muchos cachorros.— rompo mi camisa con brusquedad y los botones salen volando debido a esa acción mía.
Lo agarró de los tobillos y lo acercó a mí para subirme encima suyo.
Mis besos pasan por su cuello, hasta llegar a sus pectorales y seguir el recorrido hasta sus pezones. Donde tomó uno con mi boca y lo chupo con cariño.
Escuchando los gemidos de Babe ante ello.
Apretó la piel de su muslo con fuerza y estoy seguro que dejará marcas.
—De rodillas, Babe.— ordenó con voz ronca y abro el cierre de mi pantalón.
Saco mi miembro y lo masturbo un poco.
Agarro mi pene y lo paso por su boca. La punta del mismo toca los labios de Babe. Y observó cómo le brillaban con lujuria sus ojos ante mi acción.
—Quiero que me la chupes. Come lo que es tuyo, mi amor.— toma entre su mano mi miembro y lo lame como si fuera una puta paleta.
Gimo roncamente cuando empieza a chupar mi miembro como todo un experto.
Agarro su cabello y empiezo a embestir su boca con rudeza, sin darle descanso alguno a su boca y observó como lágrimas se deslizan por sus mejillas ante ello.
Se agarra de mis piernas, cuando aceleró mis movimientos en su boca y echó mi cabeza hacia atrás mientras gimo roncamente.
Babe lame la punta de mi pene con fuerza y lame el largo del miembro, dejando saliva en el mismo y se lo mete nuevamente en su boca, chupando y gimiendo al tener lo suyo.
Sus ojos se enfocan en los míos y me seduce totalmente con ellos.
Babe siempre supo como usar sus ojos y su mirada para tenerme a sus pies. Sabe como seducirme con los mismos.
Y yo caigo rendido ante ello, entonces sin poder evitarlo me descargo en su boca.
Jadeo masculinamente cuando Babe traga todo mi semen y sigue chupando hasta dejarlo totalmente limpio.
Lo besa y chupa varias veces, no quiere soltarlo. Hasta que tengo que levantarlo para que lo suelte, suelta un quejido ante ello y me masturbo un poco. Cosa que no es necesario, ya que se puso erecto en cuestión de segundos cuando Babe estuvo desnudo ante mi.
Observó como Babe se acuesta en la cama y se abre de piernas para mi, solamente para mi y es así como debe ser.
Nadie tiene derecho a tocarlo o verlo a su antojo. Babe es mío, me pertenece únicamente a mi. Pondría el mundo en llamas con tal de tenerlo a mi lado siempre.
Y Babe haría exactamente lo mismo conmigo.
Me lo demostró y me lo dejó en claro, cuando casi mata a una jefa de la Mafia cuando lo insultó luego de besarme.
Lo volvió hacer otra vez, cuando me dejó en claro hace un momento lo que es capaz de hacer por darse su lugar y por proteger lo que es suyo, es decir, yo.
Me saco lo último de mi prenda y me subo nuevamente encima suyo.
Agarro mi miembro y lo llevó a su entrada, donde con brusquedad me adentro en él.
—Carajo, Charlie…— suelta con dolor y echa su cabeza hacia atrás.
—Estoy seguro que no podrás caminar por unos días después de esto, mi amor.— aseguro con sorna y detengo su golpe.
—Maldito.— me insulta debajo mio y gime cuando empiezo a moverme dentro de él con fuerza.
—Dime algo que no sepa.— entonces observo una sonrisa maliciosa en sus labios.
Esa sonrisa siempre busca problemas y lo peor, es que lo disfruta.
—Willy con una...sonrisa suya me sonrojo...y hasta beso mi mejilla, cariño…— esas palabras resuenan en mi cabeza una y otra vez.
Apretó su cuello, sin llegar a sacarle el aire.
—¿Qué dijiste?— mi voz sonaba ronca.
—Lo que...escuchaste...hasta me pareció....guapo…— se lame los labios al ver la expresión en mi rostro.
—¿Estás buscando qué lo mate?— inquiero con enojo y se reí cuando siente una embestida en su interior.
Pasa su mano por mi rostro y lo acaricia.
Entonces reposa sus brazos a los lados de su cabeza, mientras me mira con satisfacción al ver lo que provoca en mi.
—No me...interesa lo que...le pase...solo me importas tú…— aclara con un gemido y empiezo a moverme con más brusquedad en su interior.
—Eres mío, me perteneces solo a mi..— digo posesivo y beso su cuello.
—No lo soy…— suelta con burla y grita cuando embisto con brutalidad su próstata.
—Lo eres ¿verdad?— observó como lágrimas se deslizaban por sus mejillas debido al placer.
Se queda en silencio y arremeto con bronca en su interior, al no obtener respuesta.
Se muerde los labios al sentir como abuso de su punto dulce una y otra vez.
—Babe.— demandó con enojo encima suyo.
Hecha su cabeza para atrás cuando siente la brutalidad de mis movimientos en su próstata.
—Si...soy tuyo, mi amor…— gime agudamente cuando lo sigo penetrando sin descanso alguno.
—Mio…— muerdo con fuerza su cuello y suelta un quejido ante ello.
—Tuyo…— jadea en mis labios y me besa débilmente debido a mis movimientos pélvicos.
Paso mis labios por su cuello y sigo bajando hasta llegar a su pecho.
Donde tomó uno de sus pezones con mi boca y empiezo a chuparlo. Babe acaricia mi cabello al sentir como le doy atención a uno de sus pezones.
Sigo succionando sin delicadeza sus pezones y disfrutando los gemidos que suelta.
Ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo folle y sigo teniendo hambre de él.
No me canso de él y nunca lo haré, soy totalmente adicto a su cuerpo. Todo de él es mi droga favorita.
Hasta que llegamos al orgasmo una vez más y observó las marcas en el cuerpo de Babe.
La piel de su cuerpo está roja debido a la brusquedad en mis agarres en él.
Hay marcas de manos en su muslo y cuello, como también en sus pectorales.
Tiene marcas de chupones y mordidas de dientes.
Estaba sudado debido a la actividad física brusca que estamos teniendo y tiene el cuerpo sudado también. Al igual que las lágrimas en sus mejillas, debido al placer que le estoy dando.
Que solo yo tengo el derecho de darle, nadie más puede tocarlo. Es mio y únicamente mío, me pertenece totalmente. Ni Babe podrá impedir eso.
Su destino es conmigo. Le gusta a quien le guste, le pese a quien le pese y moleste a quien moleste. Es así y nada, ni nadie podrá cambiarlo.
Observó como Babe intentaba alejarse de mí y lo volteo poniendo en cuatro para mi.
Gracias a esa posición tengo una excelente vista de su trasero.
Babe grita cuando me siento nuevamente en su interior.
—Charlie...basta…— suelta en un gemido y esconde su rostro en la frazada.
—Quiero seguir jugando contigo.— digo con voz ronca y arremeto en su interior con violencia.
Escucho los gemidos de Babe distorsionados, debido a la frazada que hace presión en su rostro.
Lo volteo nuevamente e intenta una vez más escapar de mí, pero no se lo permito.
—Mi amor…— solloza con placer y echa su cabeza para atrás cuando me siente nuevamente dentro de él.
Comienzo a moverme y arremeto con brusquedad en él.
—Te vas tan bello en el estado que te encuentras debido a mi.— confieso y lloquirea cuando detengo sus ganas de alejarme de él.
Beso su montón y muerdo con suavidad su barbilla. Paso mi lengua por sus lágrimas que cayeron por sus mejillas.
Se sujeta con fuerza de mi cuando aceleró mis movimientos.
—Me vas a matar…— se queja en un quejido.
—Pero en la cama, mi amor…— río roncamente cuando intentó golpearme, pero lo detengo para llevar sus dos manos encima de su cabeza.
—Psicópata..— gime en mis labios y agarra con sus dientes mi labio inferior.
Me muerde con fuerza y siento el sabor metálico en mi boca. Se lame los labios al ver que me hizo sangrar con su mordida.
Gruñó al ver la sonrisa descarada y cansada que me da al ver lo que ha hecho.
Mis embestidas se vuelven bestiales en su interior y solloza de placer cuando abusó con brutalidad su próstata sin parar.
Intenta cerrar sus piernas debido a ello, pero no se lo permito. Paso mis labios por su cuello y beso con amor esa parte de su piel.
La habitación se había llenado de nuestros gemidos y jadeos, como el golpeteo de mis movimientos.
Mis labios se dirigen a su boca y lo beso con posesividad.
Mi lengua juega con la suya e inicia una batalla de dominancia, que la gano yo cuando cambio mis embestidas a unas más certeras y rápidas en su interior.
—Te amo...te amo solo a ti..— dice Babe en mi oído y chupa mi oreja.
—Yo también te amo, mucho más de lo que tu crees.— suelto en su boca y beso sus labios.
—Eres mío..— me mira con los ojos cristalizados.
—Solo tuyo...Tú también eres mío…— muerdo su labio inferior y chupo la misma.
—Tuyo…— dice con una sonrisa coqueta y besa mi mejilla.
Pasa su lengua por mi mentón y chupa la misma, para luego morderlo.
—Eres una puta belleza, Babe..— confieso hipnotizado ante la belleza que posee este hombre.
Soy jodidamente afortunado de tenerlo conmigo. No solo fue su belleza lo que me cautivo, sino el carácter de mierda que se carga también. Esa inteligencia que posee y como sabe usarlo a su antojo.
Esa sensualidad que posee. Como sabe ser tan coqueto y seductor a la vez con sus ojos.
Esa sonrisa tan atractiva y sexy que posee, Babe sin duda es mi perdición.
Es mi pecado favorito. Y no me cansaría de repetirlo si él es ese pecado tentador.
Sonríe ante mi halago y se muerde los labios al ver lo que provoca en mi.
Veo satisfacción y orgullo en sus ojos.
Mis embestidas se vuelven violentas en su interior y sigo golpeando con brusquedad en su punto dulce.
Solloza de placer al ver que no le doy tregua y mucho menos descanso alguno debido a mis movimientos.
Sigo arremetiendo en él con brusquedad.
Lo beso nuevamente y meto mi lengua dentro de su boca. Se encuentra con la suya y juego con la misma.
Mis besos bajaron hasta sus pezones y lo chupo dejándole rojo debido a que lo succiono con fuerza.
Hasta que siento ese cosquilleo en mi estómago y Babe gime agudamente ante mis penetraciones.
Arremeto varias veces en su interior y disfruto al escuchar los sollozos de placer de Babe debido a ello.
Unos cuantos golpes con brutalidad en su próstata y llega al clímax Babe agudamente.
Solloza cuando aún siente mis movimientos dentro de él y sigo golpeando con violencia su próstata hasta que llegó al orgasmo.
Lo lleno totalmente y Babe gime al sentir mi dedo en su interior. Ya que agarre mi semen que quedaba en mi pene y lo que cayó en sus muslos para meterlos dentro suyo.
Ni una gota se iba a desperdiciar.
Babe se abre más de piernas y lleva su cabeza hacia un costado cuando siente como lo penetró con dos de mis dedos.
Observó como Babe gime al sentir mis dedos en su interior y se toca los pezones.
Hasta que gime agudamente cuando siente mi boca en su entrada y lo beso nuevamente hasta meter mi lengua en su interior.
Con mi lengua meto cada vez más mi semen en su interior.
Saboreo su entrada y soy un maldito adicto a ello.
Hasta que me levanto de entre sus piernas y me subo encima de él.
Y me mira con los ojos lagrimeados.
Lamo mis labios saboreando el sabor de Babe y es una puta delicia.
Lo beso para que sienta su propio sabor en su boca.
Muerdo y chupo sus labios con brusquedad.
Gime cuando siente nuevamente mis dedos en su interior y jadea en mis labios al sentir como los muevo dentro de él.
Hasta que finalmente lo dejó y suelta un suspiro tembloroso ante ello.
Beso con suavidad la piel de su cuello y beso sus labios con amor.
—¿Tuviste suficiente?— pasa su mano por mi pecho.
—De ti nunca y lo sabes.— sonríe ante mis palabras.
—Insasiable.— se muerde los labios.
—Contigo siempre.— beso sus labios y suelta un quejido.
—No me puedo mover.— dice y me mira mal al ver la burla en mis ojos.
—Te lo dije.— me golpea en el pecho y lo agarró conmigo para acomodarnos en la cama.
Lo subo encima mio y recuesta su cabeza en mi pecho, mientras acaricio su espalda.
Hasta llegar a su trasero y lo apretó un poco.
Me tienta las ganas de meter nuevamente mis dedos en su interior y disfrutar las expresiones que hace.
—Se lo que quieres hacer.— Babe levanta su mirada hacia mi.
—¿Cómo lo sabes?— inquiero con burla.
—Siento como pasas tu mano por mi entrada y lo tanteas con tus dedos varias veces.— muerde mi barbilla y besa la misma.
—Me conoces bien.— digo con una sonrisa.
—Solo déjame descansar un rato y ya luego me haces lo que tú quieras.— besa mi pecho.
—¿Estás seguro?— asiente con la cabeza y observó como Babe se levanta un poco.
Entonces agarra mi miembro y lo dirige a su entrada.
—Quiero tener lo mio, mientras duermo.— se encoge de hombros y se abraza a mi para descansar.
Suelta un gemido cuando me muevo a propósito.
—Descansa, mi amor.— beso su cabeza.
—Tú también, cariño.— deja un beso en mis labios y se acomoda para dormir.
Luego de unos minutos sentí la respiración tranquila de Babe, lo que me dejó claro que se había dormido.
Acariciaba con suavidad su espalda y empezaba a quedarme dormido también yo.
Estaba viendo unos papeles que debía firmar con unos socios para la expansión de territorio.
Lo revise todo hasta terminar de firmarlo con calma. Una vez hecho eso, me estire con cansancio debido a estar sentado en esa maldita silla.
Hace una semana que siento a Babe raro y me preocupa. Es decir, nuestra relación va bien pero su actitud me confunde.
Lo noto más cansado de lo normal y bastante emocional. Ni hablar de los berrinches que me hace cuando no le doy la atención que quiere.
Entonces salgo de mi oficina en busca de Babe y no lo encuentro. Voy a la habitación y me saco la ropa que tengo.
Para ponerme algo más liviano y esperar a Babe para dormir, sino lo tengo a mi lado no puedo dormir.
Hasta que lo observo entrar y veo lágrimas en sus ojos.
Me acerco a él preocupado.
—¿Qué pasó mi amor?— él me observa con atención.
—Tengo que decirte algo.— confiesa nervioso.
—Dime.— asiento a sus palabras y se muerde los labios.
Suelta un suspiro y entonces me mira con determinación.
Su silencio me desespera.
—Estoy embarazado. Vamos a ser padres.— suelta con emoción Babe.
Y yo me quedo totalmente en shock.
Como si el mundo se hubiera parado en este preciso momento.
Siento una montaña de emociones ahora mismo.
Pero la emoción más grande es la felicidad.
—Voy a ser papá.— digo como niño chiquito.
Entonces Babe salta en mi brazos con alegría y lo agarró con fuerza.
Lo abrazo con euforia latiendo dentro de mi, sin llegar a lastimarlo.
—Tendremos nuestra pequeña familia, mi amor.— suelta en mi oído y deja un beso en mi mejilla.
—Por fin voy a tener eso que tanto quería contigo.— digo con la voz quebrada.
—Me rindo, ya me amarraste.— dice con diversión Babe.
Y suelto una risa ronca ante sus palabras.
—Te lo había dicho esa noche y se cumplió.— suelta una carcajada.
—Casi me matas esa noche.— dice con burla.
—Pero en la cama.— rueda los ojos y me besó varias veces en la boca.
—Que se repita.— dice divertido Babe y se ríe cuando lo llevo a la cama.
—Te amo, te amo muchísimo mi amor.— lo miró con amor y felicidad.
—Yo también te amo mucho, cachorro.— responde con cariño Babe.
Beso varias veces su mejilla y nariz.
Me acuesto a su lado y él pone su pierna encima de mi cadera.
Acarició con suavidad su mejilla y lo beso con cariño, él me corresponde con gusto.
Mientras los dos sonreímos en el beso.
Sin duda la noticia que acaba de darme Babe me subió el ánimo por completo.
Sentía que en cualquier momento mi cuerpo iba a explotar de felicidad.
Ahora más que nunca debo mantenerme con vida y protegernos de todo peligro que nos rodea afuera.
Y se que Babe haría exactamente lo mismo.
Sé que él haría todo lo posible en cuidarse a él y al bebé, como también me protegería.
De eso no tengo duda.
Ahora la seguridad de nuestro hijo o hija y Babe iba incrementar el triple de antes o más.
Ningún error debía pasar, no se lo perdonaría a nadie si les llegará a pasar algo.
En este momento mi prioridad es velar por ambos. Amarlos, cuidarlos y protegerlos de todo peligro.
Mi pequeña familia por fin va a comenzar y que felicidad me da que sea con Babe. Con el amor de mi vida, con mi mundo entero.
¡FIN!
Dedicado a @MariaYsabel1401 es sobre la idea que me pediste...Me costó hacerlo, hice lo mejor que pude..Gracias por tu apoyo y comentarios..