Marzo 20 - Inicio de primavera
Marzo 20 - Inicio de primavera
No tiene mucho desde que T/N se unió a la Academia de la UA; siendo parte de los de segundo año, junto a los tres grandes Mirio, Nejire y su tan preciado amor Tamaki Amajiki. No tomó mucho tiempo para que se volvieran amigos e inseparables.
En un abrir y cerrar de ojos, ella ya se encontraba sentada en el comedor compartiendo una mesa con ellos; mientras charlaban de cosas no muy importantes, TN trataba de esconder su emoción por el estar justamente al lado de Tamaki, aunque el antes mencionado no se notaba muy cómodo con ello.
Tamaki: Co—con permiso... necesito ir al baño —dijo rápidamente.
Aunque los demás no lo noten, T/N sí lo ha hecho. Últimamente, Tamaki ha estado actuando muy extraño; ha estado muy distante de ella. Al principio no le tomó mucha importancia, ya que su comportamiento es así, pero el que le deje de hablar o ni siquiera le ofrezca compañía como antes no es para nada normal.
Lo primero que sospechó fue que el aroma de sus feromonas era muy fuerte y que probablemente no era de su agrado.
Mirio: ¿De qué hablas, T/N? Tu aroma es muy bueno. —Escondiendo su cara en T/N—.
T/N: Gracias, Mirio, pero baja la voz, no quiero que todos se enteren —le susurré apenada—.
Nejire: Mirio tiene razón; nunca pensé que el café pudiera oler tan rico —volvió al cuello de T/N.
T/N: Bueno, creo que es suficiente olfateo —dijo retorciéndose en su lugar—. Chicos, esto es vergonzoso.
Mirio: Perdón, T/N, pero tu aroma es muy adictivo —tomó un último respiro y se apartó—.
TN: Gracias (?) —no sabía si tomarlo bien o mal—. Es por eso que quiero usar parches.
Nejire: Oh, Dios mío... Se traspasó a mi mano. —Pasando su mano para que Mirio la oliera—.
T/N: Ven, ¿por qué tengo que usar parches? —dijo para luego reír un poco—.
Mucha plática después, ellos se ofrecieron a decirle al maestro por la tardanza de T/N, mientras que esta se dirigía hacia la enfermería, donde le contó su problema.
La enfermera, como solución, le dio unos parches delgados en los que conseguía unos gruesos, porque según ella no iban a aguantar lo suficiente, así que le aconsejó que se los cambiara cada 2 o 3 horas.