💋. I can do a lot with 15 minutes
La gente se guiaba mucho por las apariencias, aunque negaran que esto fuera así. A MinGi le costaba hacer amistades o conseguir pareja, la mayoría de personas siempre se alejaban porque su aspecto de matón e hijo de puta espantaba por alguna razón a las personas.
Todos aseguraban que MinGi con su aspecto y su moto tosca golpeaba a cualquier persona que se le cruzaba enfrente, pero lo cierto es que no era así, sin embargo la gente no quería entenderlo y preferían irse por dónde vinieron. Cuando se hizo modelo para poder pagar su universidad y su rostro comenzó a salir en revistas, las personas comenzaron a acercarse como si de repente fuese una celebridad, pero MinGi que estaba acostumbrado a la soledad, esa extraña cercanía no le gustó en lo absoluto. Si pensaban que tenía amigos no era cierto, solo eran tipos que se paseaban a su lado y fumaban con él mientras prefería mantenerse callado y luego irse en el mismo silencio antipático. Hubieron chicas que quisieron ser sus novias, pegándose mucho a él mientras se hacían rulos con el cabello y sonreían coquetas, pero para MinGi eso nunca le importó. Hasta que lo vió a él. Estaba fumando en un parque cuando se dio cuenta de su existencia, con shorts, una gorra y una sudadera de alguna banda de rock. YunHo hacía trucos increíbles con la patineta, deslizándose como si el viento fuera su amigo, tan concentrado como para notar que alguien lo estaba viendo desde casi una hora atrás solo haciendo skate y saltando pese a que ya se le había acabado el cigarro. MinGi quería conocerlo, pero por alguna razón cuando se intentaba acercar, YunHo se quedaba paralizado, con el rostro rojo y luego huía. Más tarde se enteró que eran vecinos, y quería golpearse por no darse cuenta hasta que comenzaron a salir de sus casas a la misma hora y regresaban juntos con una diferencia de un metro de distancia. MinGi ansiaba por acercarse, dejarlo a cargo de su moto siendo una excusa tonta para hablarle sin tener a YunHo huyendo, pidiéndole su número como excusa para pedirle la moto devuelta, pese a que la moto no corría ningún riesgo en su casa como tanto se lo dijo. En su viaje familiar se debatió muchas veces de si debería mandarle mensaje o no y qué tan raro sería decirle que se sentía muy aburrido y que quería conocerlo. Lo cierto es que nunca se esperó que encontraría a YunHo frotándose encima de su moto. Y tampoco pensó que terminarían follando encima de ella. Ahora estando en Japón, observando el techo de su habitación de hotel esperando a que la hora para irse a la próxima sesión de fotos iniciará, se le salió una risita al recordar la maravilla visual que era YunHo, con sus chistes y palabras graciosas junto a esa naturalidad para dar gracia, luego el momento tan caliente que pasó con él y la promesa que le hizo en cuanto volviera. Estar lejos de YunHo, solo hablándose por videollamada, le hacía sentir un poco ansioso; ya llevaban así casi dos meses, y todo porque a su jefe se le había ocurrido convertirse en la imagen de la próxima temporada de la marca cuya pasarela estaría llevándose a cabo en Tokio. No quería ser malagradecido pero lo cierto es que extrañaba su casa, su cama, su familia y a YunHo. Revisó su reloj, faltaban quince minutos para ir a su trabajo, tal vez unos mensajes con YunHo no le harían daño. Extrañaba mucho al desgraciado. Es que era tan injusto todo, ¿Por qué justo cuando ya estaba con el chico que le gustaba tenían que llamarlo de su maldito trabajo? Iba a jalarse del cabello. Sacó su teléfono rápidamente, dando directo con el contacto de YunHo entre sus favoritos, siendo el primero entre sus padres y su jefe. Revisó primero su foto de perfil, tan adorable, y sin dudarlo le mandó mensaje. Mg: hey abejita, ¿Estás? Esperó un poco con el teléfono en la mano, observando la pantalla y luego la hora, si YunHo no contestaba su pequeña conversación antes de ir a su trabajo se arruinaría. Suspiró, YunHo no contestó con la velocidad que le gustaría así que se levantó para arreglarse, cepillando sus dientes, ya vestido aunque no hacía falta algo demasiado elegante o elaborado porque iban a hacerlo cambiarse, arregló su cabello, se lavó la cara y cuando estaba colocándose de su colonia YunHo respondió. Yh: holaa :DYh: perdón, estoy en clase y el pelón que tengo por profe me saca al pasillo si me ve con el celuYh: pero soy sigiloso como un ninja 👊Mg: jaja perdón abejita, olvidé que estás en tu vida normal Mg: quería hablarte antes de irme al trabajo pero si estás ocupado te hablo más tardeYh: no pasa nada, está dando las calificaciones del examen de parcial. Yh: reza para que me vaya bien, en el pasado me fue de la mierda y si en este me iba mal voy a tener que repetir cuatriYh: otra vez 😔💔Mg: oh, bebéMg: deberías concentrarte, no puedes estar repitiendo siempreYh: créeme que lo intento pero parece que algún hámster en mi cerebro no está haciendo su trabajo Yh: si sigo así terminaré debajo de un puente vendiendo pulseras Mg: jaja si repruebas te mantengo Yh: no pongo queja 🛀Mg: jajajaja Mg: ¿Tal vez una recompensa? 🔥💌Yh: ah carayYh: abr dime más 🧚Mg: si este examen lo apruebas te mando un vídeo Mg: pero si no lo pasas te mando una foto nada másMg: así será para los siguientes, si quieres un vídeo como el de la moto tienes que aprobar muñeco Yh: ACEPTO Yh: AAAAAAAAA YA VOY YO, VE GRABANDO ESE VIDEO 👊Yh: estudié con San así que me tengo feYh: PERO CUMPLESMg: obvioooMg: suerte abejita 💘YunHo ya no le contestó, supuso que estaba escuchando sus calificaciones y parándose a firmar como lo tenían estipulado en el reglamento, tal vez se tardaría un poco. Revisó el reloj, le quedaban cinco minutos para irse, ¿Un vídeo corto para su abejita? Tal vez no iba a correrse pero algo era algo. Aprovechando que estaba en el baño, fue directo a la cámara, cerrando la puerta y sentándose en el WC ya con la cámara lista para grabar, enfocando sus piernas ocultas por un pantalón de chándal. Tomó el resorte del pantalón, bajándolo por sus muslos gruesos para ver su pene flácido y el piercing en la punta que tanto le encantaba a YunHo. Ese pillo se lo repetía siempre que tenían conversaciones calientes antes de dormir. No grabó de inmediato, buscó una foto de YunHo mientras tocaba su pene, rodeando la base con fuerza mientras navegaba por su galería hasta una foto que le mandó su abejita acostado lindo en su cama, mostrando su delicioso culo desnudo y alzado, esperando por él, tan blanco y delicioso que MinGi comenzó a morderse el labio al imaginarse esas lindas nalgas en sus manos, tragándose su pene, apretando con sus calientes paredes mientras lo hacía mojarse y lo montaba, su carne rebotando en sus muslos y sus bonitos gemidos tan altos que la vecina podría escucharlos. En la foto apenas se veía medio rostro de su abejita, siendo el foco de atención esos glúteos que le hicieron a MinGi excitarse, comenzando a pensar que viajar de inmediato no era tan mala idea, solo unas cuantas horas para llegar a casa y follarse a esa traviesa abejita con ese culo delicioso y la curva perfecta entre sus caderas y cintura que podía rodear perfectamente con un brazo para alzarlo y moverlo a su antojo, viendo a YunHo desecho entre sus brazos, rogando por más, viéndolo con sus ojitos llenos de lágrimas. Al ver su pene se dio cuenta que ya estaba duro como una maldita roca, de su punta rojiza se deslizaba un hilo diminuto de pre-semen que utilizó como una especie de lubricante que extendió por todo su falo, gruñendo bajito, sintiendo su piel caliente y pesada. Por mucho que quería seguir viendo esa foto y otras más que tenía ocultas en una carpeta, le debía a su abejita un vídeo, así que cambio de aplicación, dándole directo a grabar. En la pantalla del teléfono veía su propio pene moreno y rojizo, como si estuviera a punto de explotar. YunHo siempre lo ponía tan duro y rojo que parecía ocultar una bomba o algo así. Tan loco, YunHo lo volvía loco sin hacer absolutamente nada. Ese tonto, eran tan sexy aún si estaba haciendo la estupidez más tonta de todo el mundo, recuerda la cantidad de mensajes tiernos y tontos que le mandó y con los que MinGi sintió un cosquilleo en su entrepierna al imaginarse a su abejita abultando sus deliciosos labios rojizos con los que anhelaba sentir en su pene, jugando a su justo con el piercing para meterse el falo hasta el fondo de su garganta, aprisionado la base con los labios, dando arcadas y soltando lágrimas mientras él le tomaba del cabello y le susurraba cosas lindas y sucias. Soltó un jadeo, volviendo a la realidad donde estaba masturbando su pene, delineando las venas y empapando el glande con el pulgar, luego jugueteó con el piercing, moviéndolo en círculos, la argolla rozando con su piel le hizo gemir perfectamente audible para el vídeo y luego comenzó a moverlo de arriba a abajo, sacándole más gemidos. Comenzó a respirar errático, recordando la foto del culo de YunHo, también otra donde estaba en ropa interior frente a un espejo con una sudadera puesta que alzó para mostrarle un tatuaje que se había hecho en la pelvis. Tan desgraciado, aún no saca de su mente ese tatuaje. Quería tener su cuerpo con él ahora, pero por mucho que estuviera dispuesto a irse de inmediato no podía hacerlo, tenía trabajo, gente que confiaba en él, el futuro de una empresa en sus manos y echar todo eso por la borda por su maldito cerebro caliente era por mucho incorrecto. Suspiró, apretando con rabia la base de su pene, gruñendo mientras volvía a masturbarse con rapidez, sintiendo en su caliente carne el contraste frío de los anillos que portaba, imaginando que todo aquello era la boca de YunHo, que su lengua estaba chupando la punta de su pene hasta hacerlo explotar sobre su rostro, dándole una sonrisa por mucho inocente y tierna con esos ojitos bonitos. Recordó que seguía grabando para su abejita, moviendo su mano de arriba a abajo unas últimas tres veces antes de correrse en el piso del baño, su semen saliendo disparando al azulejo, manchando el tapete que tenía enfrente. Soltó una risita, recuperando el ritmo acelerado de su respiración para detener el vídeo y mandárselo a su abejita, sin parecerle del todo raro que aún no había contestado con su maravilloso resultado. Él confiaba en YunHo ciegamente, y si decía que le había ido bien él le creería. Se limpió la mano y su piercing con delicadeza, acomodó sus pantalones y lavó el pobre tapete en el lavamanos cuando recibió un mensaje de su jefe diciéndole que ya iba tarde. Hyunjin siempre le llamaba en los peores momentos, y lo peor es que el hijo de perra era el doble de molesto ahora que el otro modelo principal de la empresa se había tomado unas vacaciones. Le tenía envidia también. Limpió el suelo, guardó su teléfono y con la llave del hotel en la chaqueta salió directo al estudio donde le tomaron varias fotos, pidiendo algunas donde no llevaba camisa para mandárselas a su abejita. Sin embargo, aunque no quería preocuparse por la falta de respuesta en todo el día, pensó que solo estaba ocupado con trámites escolares y esas mierdas que a todos les daban dolor de cabeza, así que no insistió. Pero cuando la noche llegó y no contestó, le mandó unos cinco mensajes preguntando si estaba bien. Incluso le llamó, pero no hubo respuesta. Quería pensar que estaba bien, no quería ser de esos casi novios insistentes que querían todo el tiempo del otro para él, así que dejó de insistir hasta el otro día. Pero YunHo no contestó. —Tengo que regresar a Seúl — le dijo a Hyunjin por teléfono, ya desesperado de que su abejita no le contestara el teléfono por casi tres días —Es un problema personal, ¿Crees que pueda regresar? —Mm, no lo sé — hubo silencio por parte de Hyunjin, que le puso más suspenso del que MinGi estaba dispuesto a soportar —De acuerdo, mandaremos a otro modelo para allá. ¿Puedes terminar las promociones aquí?—Si, lo que sea — suspiró —Gracias. Hyunjin le restó importancia y colgó, MinGi usando eso para comenzar a hacer sus maletas y tomar el primer vuelo a Corea para buscar a su abejita. Solo esperaba que no le haya pasado nada malo.








