Prólogo
Jungkook llegaba tarde casi todos los días. A veces no volvía hasta bien entrada la noche, y cuando lo hacía, traía consigo un cansancio que apagaba cualquier intento de conversación. Las fechas importantes se le escapaban de la memoria, y los aniversarios, las celebraciones, los pequeños momentos que antes compartían... ahora parecían ecos de un tiempo que ya no existía.
Jimin intentaba no pensar mal. Se decía que su esposo estaba ocupado, que la presión del trabajo era enorme. Pero cada día que Jungkook no estaba, dejaba un vacío más grande. Y poco a poco, ese vacío comenzó a transformarse en preguntas.
¿Todavía me ama? , ¿Tendrá a alguien más?
Jimin no quería admitirlo, pero la idea de que Jungkook pudiera estar con otra persona ya no parecía imposible.
Y mientras su hijo de tres años reía inocente en la sala, Jimin sentía que el hogar que una vez fue perfecto empezaba a resquebrajarse... silenciosamente.








