introducción.
.ᐟ 🪷
Los híbridos son la raza humanoide más antigua que aún habita la Tierra, experimentaron una mutación hace más de cuatrocientos mil años. Esta mutación fusionó sus genes con los de varias especies animales, lo que llevó a la evolución de seres cambiaforma.
Durante milenios, coexistieron en armonía con la humanidad, enfrentando desafíos, claro, pero la impresión que causaban era tal que en algún momento de su historia llegaron a ser venerados como deidades. Desafortunadamente, su fortuna cambió drásticamente cuando decidieron cazarlos, llevándolos al borde de la extinción con la introducción del plomo y las armas de fuego, tecnologías que ellos no poseían.
Un día, los pocos que quedaban desaparecieron misteriosamente, buscando refugio en las entrañas más profundas de la tierra.
Cansados del maltrato humano y las masacres a sus distintas especies, se ocultaron en lugares inexplorados, donde han permanecido hasta el día de hoy. Viajan solos, caminando en sus formas animales, lo que los hace irreconocibles y les permite explorar el mundo moderno.
Kim Taehyung, un híbrido de gato que se separó de su manada a los pocos años de nacer y que ha vivido en soledad desde entonces, jamás olvidará el momento en que conoció el amor por primera vez, con ese hombre.
Jeon Jungkook
Por años, había soñado con superarse a sí mismo y tener la oportunidad que marcaría una diferencia en su carrera gastronómica y casualidad o no, esa noche fue invitado en el evento más crucial de su trayectoria culinaria que lo llevaría al verdadero reconocimiento.
Esa cena fue el punto de partida del éxito profesional que había estado labrando por nueve años y aunque aún no tenía la estabilidad económica para presumir, si tenía un bello penthouse en una torre de lujo y su imagen debía impresionar así que se compró un precioso traje Armani a la medida. Con su excepcional físico y rostro, se aseguró la atención y las miradas que merecía.
Fué estrella de la noche.
Dejó el lugar casi al amanecer, la fiesta había estado buena y desde las afueras de Seúl, condujo felizmente de regreso a su hogar en la ciudad por la carretera montañosa.
Mientras daba la vuelta en una curva, su auto, una de las pocas cosas costosas que adquirió en una buena racha tuvo que frenar de golpe. Las intensas luces que proyectaba iluminaron un pequeño gatito marrón con manchas blancas, apenas moviéndose de un lado a otro de la carretera. Increíblemente lento, así lo describió en su mente. Algo andaba mal, a penas se movía. El gatito, asustado y pensando que estaba a punto de ser arrollado se asustó tanto que se cayó de lado y no pudo levantarse.
Su corazón se estrujó terriblemente.
Podía ver sus orejas moverse, y aunque no lo escuchaba veía desde el frente que maullaba desesperado, sus patitas ponían todo de sí para levantar su pequeño cuerpo, pero no lo lograba así que en menos de un minuto, bajó del auto corriendo, desafiando la lluvia y el aire frío, sabiendo que necesitaba su ayuda.
"Mierda..." dijo para sí mismo viendo al animal y al mismo tiempo con el agua helada empapando su cuerpo y pensando en que si él tenía frío este pobre gato estaba congelándose.
Exhausto y asustado, no paró de maullar, maulló y maulló hasta quedarse sin voz porque no quería que ser llevado por un humano, “¡¡¡No, no, no!!! ¡¡¡Espera!!!”
Pronto era demasiado tarde.
Aterrado, intentó defenderse, su cuerpo estaba tan débil por la falta de comida debido a su herida, no había podido cazar en todo el día, moría por un almuerzo. Su pequeña pata estaba terriblemente entumecida, y ya no la sentía y temía perder la movilidad total en ella, lo que lo condenaría a una vida de discapacidad permanente. Hace tanto frío.
El hombre lo mantuvo entre sus manos con mucho cuidado "No voy a hacerte daño pequeño, tranquilo… se que estás helado" le dijo mientras su pelaje chorreaba agua y temblaba en la caliente palma de su mano, en un segundo corrió de vuelta a su auto intentando cubrir al pequeño con el saco de su traje y al sentarse lo puso en el asiento del copiloto, Taehyung se quedó en posición fetal y cerró los ojos profundamente al sentir paz llegar a su cuerpo, el auto estaba tibio, el asiento así mismo también y la luz era cálida y muy tenue. Al mismo tiempo escuchaba al gran hombre que no había visto con claridad buscar algo en la parte trasera.
Jeon volvió a concentrarse en el, escuchando sus quejidos inconscientes de dolor, lo que lo asustó, mientras en sus manos tomaba una manta y una toalla pequeñita que había tenido sin bajar del auto desde hacía meses.
"No te asustes, solo voy a levantarte para poder calentarte, tranquilo, ¿si?" le dijo mientras le acariciaba la espaldita y lo cargó gentilmente.
Lo observaba y lo observaba impaciente grabando cada facción de su impecable rostro en su memoria y es el hombre más guapo que ha visto. "Wow" pensó.
Sus grandes ojos, casi negros, brillaban con una profundidad que no podía apartar la vista. Se veían extrañamente tiernos e inocentes para un hombre tan grande y fuerte como él. Sus labios, de grosor y forma perfectos, parecían jugosos e invitaban a un beso. Su mandíbula y rostro definidos le daban un aire de masculinidad.
Tiene un cuerpo enorme y largo, lo que es curioso ya que no se debía solo a su complexión atlética y bien trabajada, sino más a su estatura y proporciones amplias. Si tan solo pudiera usar su forma natural para abrazarlo y ser rodeado con esos brazos, pero se conforma con sus gentiles caricias.
No es ningún secreto que la atracción fue instantánea, a pesar de estar casi inconsciente. Un hombre gentil y de buen corazón con esa apariencia es todo lo que necesita.
Lo envolvió en la manta, le quitó toda el agua posible y lo volvió a poner en el asiento.
"Se que te lastimaste así que debo, revisar que es lo que te duele, no vayas a moverte ." Le dijo con calma mientras tocaba con cuidado cada parte de su cuerpo para localizar la herida, no podía evitar preguntarse cuánto debió haber caminado o cómo habría terminado lastimado. El estado del pobre animal cuando lo recogió era tan lamentable que sería inhumano no quedárselo y encargarse de su bienestar.
Estando boca abajo, revisó con su mano cerca de su patita trasera izquierda y la zona estaba dura e hinchada, era eso, ¿como no se dio cuenta antes? Pronto los alaridos llenaron el auto, tenía un hueso roto. "¡Ah, no! ¡perdón chiquito, perdón! Tu patita está rota.. si, ya veo, oh pobre pequeño. No te preocupes, llevaré con un doctor tan rápido salga el sol”
Todavía estaba asustado, pero su voz, tan cálida y dulce era un fuerte distractor para sus pensamientos. No podía evitar dejarse llevar porque nunca antes había sido protegido y sinceramente no es como que tuviera otra opción, no había escapatoria y su pobre extremidad estaba tan mal que no podría irse hasta sanar. Una sensación de calma en su pecho contrastaba el dolor de haber caminado por horas a un paso ridículamente lento por su patita rota, escondiéndose entre los rincones del bosque para evitar ser cazado y lo que más le pesaba era la distancia que lo separaba de casa.
La idea de explorar Corea le había sonado tentadora y llevaba un mes recorriendo hermosos prados, la realidad era que estaba al otro lado del país y después de esto, quién sabe cuando volvería. El es proveniente de la provincia de Mokpo, donde la rica vegetación y las playas cálidas eran su día a día, ahora se encontraba en la fría y organizada Seúl.
Aunque no tenía a nadie esperándolo en su pequeño hogar, la nostalgia se hacía presente al imaginar cuánto tiempo pasaría antes de volver, no podía aceptar la idea de pasar el resto de su vida como un gato doméstico en la casa de un desconocido.
Finalmente arrancó el auto y poco a poco Taehyung se fue quedando dormido intentando aceptar el destino que le esperaba. Se acurrucó en la suave mantita en la que lo había envuelto el hermoso hombre, quien lo protegería hasta que encontrara la manera de escapar de la casa donde ahora viviría. A pesar de todo, la idea de ser cuidado por un tiempo no le caía mal. Tener cariño y comida que no tuviera que cazar sonaba bien. Tal vez podría adaptarse a un estilo de vida donde no tuviera que luchar por sobrevivir todos los días, donde simplemente pudiera relajarse y disfrutar de un espacio cómodo.
No le molestaría mientras durara, porque no sería para siempre. O eso creyó, en ese momento.
Esa noche, durmió en su cama, en una casa mucho más lujosa de lo que jamás había imaginado. La habitación estaba bien, pero no podía evitar pensar en cómo la decoraría. Jungkook, debido a su herida, no le quitaba los ojos de encima, así que durmió poco para asegurarse de que estuviera abrigado y cómodo toda la noche, en una posición que no le causara dolor.
Fue la primera vez que lo vio desnudo, y sintió un pequeño flechazo, tenía un cuerpo hecho a mano.
De hecho consideraba un poco como una ventaja su condición actual, podía verlo todo lo que quisiera y jamás sería raro porque es solo un gato, ¿cierto? Lastimosamente no pudo ver nada más allá abajo.
"Dormiremos un poquito y cuando amanezca todo estará bien, no temas mas, ya estás a salvo, estas conmigo" le dijo dándole un besito en la cabeza. El no lo sabe, pero eso le hizo cosquillear su estómago.
En la consulta con el veterinario, descubrió que era hembra y no macho, ¡qué tontería! ¿Cómo pudo no darse cuenta antes? Pensó por unos días en un buen nombre y la llamó Bon, lo odiaba. "¡Idiota yo no soy una chica!”
Después de un mes, todo marchaba tan bien. Tenía un yeso, y tras usar muchísimo ungüento, por fin pasaron dos meses y su pata sanó lo suficiente para caminar y trotar sin problema.
Y de repente, habían sido tres, cuatro, seis meses.
Todo había pasado increíblemente rápido.
“¡Bon! Ven aquí” Bon esto, Bon lo otro, estaba harto de ese estúpido nombre, pero a veces le hablaba como si fuera un bebito y eso, lo hacía sentirse amado.
“Mi amor, que cosita tan tierna eres, te amo tanto, estoy tan feliz de tenerte conmigo”
Que lo llamara mi amor provocaba sentimientos en el que no podía expresar.
Esa casa se estaba convirtiendo en su hogar. Jungkook era un sueño, ya no quería ni oír hablar de volver a Mokpo. ¿Para qué? Nadie lo está esperando, nadie está extrañándolo. No tiene nada que lo retenga ahí. Quería que su lugar fuera con él, pero esto no podía suceder por más que lo intentara aunque no hubiera que lo atara a volver a casa.
No podía renunciar a su vida como una persona igual a Jungkook y tampoco iba a permitir que el viviera en más mentiras y embustes, estaba tan asustado de que creyera que todo este tiempo solo se estaba aprovechando de él. Le fue tan fácil caer en sus redes.
No sabe cuánto tiempo más va a durar esta dinámica de relación mascota-amo, y eso lo quema en el interior. Jungkook lo amaba y se esforzaba por pasar todo el tiempo posible con él. A veces, se recostaba y lo ponía en su pecho, contándole lo que pasaba en su vida en ese momento. Había cierta tierna rareza en saber que él mayor podía percibir que no era un gato cualquiera. Recuerda haberlo escuchado platicar con sus amigos, expresando su convicción de que Bon es más inteligente que cualquier persona que haya conocido, y que se siente escuchado. “La miro a los ojos y puedo ver que entiende cada una de mis palabras. Es como si viera en mi interior, directo a mi alma”.
Taehyung lo ama, pero si tan solo supiera por qué se lo manifiesta de esta manera.
Decidido a celebrar su cumpleaños número treinta a lo grande así que alquiló un yate y claro que Taehyung no estaría a bordo. Ya había ganado reconocimiento como un chef reconocido por su restaurante de cocina fusión japonesa-coreana. “Tú eres mi amuleto de la suerte, ¿no es extraño? el día que te encontré acaba de tener la mejor noche de mi vida y ahora las cosas no paran de mejorar, mi gatita ” Está tan abrazado a las cosas que le decía.
Su mundo se venía abajo cada día. Sus atisbos de felicidad, eran solo eso, pequeños momentos antes de que cada mañana la realidad lo golpeara. Ser tan feliz de las tardes a las noches lo hacían que a la mañana siguiente debía verlo reanudar la vida humana fuera de su cálido hogar que chocar con el hecho de que sus caminos no estarían unidos jamás, la soledad lo atormentaba, no poder ser parte de sus aventuras, tener que verlo salir reducido a vivir como una simple mascota que no puede tener más es la cosa más injustas y dolorosa que ha vivido. Ojalá pudiera, si tan solo pudiera ser parte de él.
Pero tenía bien claro que era imposible. No podía conocer la verdad, y no iba a permitir que pensara que lo había engañado. Si escapaba, solo asumiría que salió a pasear y se había perdido en la ciudad para que nunca más se vieran de nuevo, por más doloroso que eso fuera para los dos.
El no puede perder su humanidad.
Un mes después conoció a su novio, que de hecho era un un completo imbecil. Era tan falso y molesto que no podía entender cómo un hombre como Jungkookie podía sentir atracción por alguien así. Y no era por celos, de verdad; el tipo era simplemente una mierda.
Si tan solo pudiera conocerlo se daría cuenta de lo divino que sería para el. Era muchísimo mejor.
Como cada mañana, se daba un baño. Jeon, a ese punto, jamás habría imaginado que su gatita llevaba meses viviendo como una persona en su penthouse. Para cuando fue descubierto ya había pasado tanto tiempo, que logró convertirse en un año. Ahora tenía diecisiete, el también cumplió años y nadie se enteró, fue un día triste, pero lo tenía a él. Tan amoroso y dulce como siempre, así que eso aminoraba la pena.
Esa vez llegó temprano a casa lo que nunca había sucedido en todo ese tiempo, y si hubiera llegado antes, lo habría encontrado sin ropita y quién sabe qué habría pasado. Usaba su cómodas y grandes playeras, le llegaban casi a la rodilla y eran lo único que le quedaba entre un montón de ropa de hombre muchas tallas más que el, tener su olor tan cerquita de su cuerpo lo hacía sentirse conectado a él "Esto tocó su piel y la mía también..." pensaba el pequeño. Jungkook le gustaba tanto.
Se duchaba en su regadera porque era la única con productos de belleza y le daba miedo moverlos de lugar para usar otro baño de la casa, regresarlos y que el se diera cuenta. No se preocupaba por el desayuno, porque Jeon siempre le daba pescadito fresco antes de irse así que por las mañanas retozaba tranquilamente en su cama viendo series o películas que después eliminaba de las listas de reproducción, a demás de que aprovechaba para comerse unos cuantos de los ricos snacks que compraba en el supermercado, pero sobre todo, amaba mantenerse abrazado a la almohada que más intensamente olía a él, lo hacía sentir tan cerquita suyo y como si realmente le perteneciera, se imaginaba enredado entre sus brazos, siendo besado por el.
Pensando dentro de lo más profundo de su tristeza la realidad, deseando que a quién Jungkook encontraría de vuelta: no a un gato, sino a su precioso chico.
Lo más importante era que dejaba todo impecable en su lugar, sin rastro de que alguien lo hubiera tocado, por lo que nunca se dió cuenta.
Estaban tan cerca, y tan lejos al mismo tiempo.
Jungkook no estaba listo para lo que iba a encontrar esa tarde temprana, ¿cómo podría?
Recuerda perfectamente el atisbo de aquel figura con curvas notorias en su cuarto; los pies pequeñitos, preciosas piernas carnosas, firmes y la piel más lechosa que había visto junto a una peludita cola de gato.
Qué carajo.
Enmudecido entró a la habitación de enfrente y no había necesidad de usar ningún tipo de objeto que pudiera herir, Tae es pequeñito y fácilmente podría solo sostenerle con los brazos y dejarle inmóvil, pero eso era aún peor.
Tenía orejas ¿del mismo color y forma de su gatita y una playera bastante conocida en aquel cuerpo que acomodaba sus almohadas en su cama?
Después de tanto tiempo, por fin se dió la vuelta y se encontraron cara a cara.
Taehyung se desmayó, abrumado por la impresión.
Su cuerpo no pudo soportarlo, cayó en los brazos de Jungkook, quien logró atraparlo justo a tiempo antes de que chocara contra el suelo.
En esa misma habitación, envuelto en sábanas lo recostó y permitió su descanso.
No hacía falta explicación; era evidente de quién se trataba y ansiosamente esperaba que despertara para poder aclarar todas sus dudas. Dormía con una placidez en el centro de su cama que le dejaba boquiabierto y quiso explorarlo, verlo más de cerca;
Era ella, su amada gatita que diferencia de su piel bronceada, la suya era tan blanca y suave como la leche, su cuerpo era pequeño pero muy bien formado y tenía el rostro más precioso que haya visto. También se veía peligrosamente joven.
Se sintió extrañamente atraído por él, y su curiosidad era insaciable. No podía comprender cómo era posible que esto estuviera sucediendo, y lo más complicado era que, por supuesto, lo quería. Todo lo que habían compartido como amo y mascota fue genuino, y no tenía la menor intención de lastimarlo. No entendía los sentimientos que esto le estaba provocando. ¿Era la necesidad de cuidarlo? ¿Qué es lo que realmente te define? ¿Son tus memorias, tu personalidad, tus ideales? Esta persona en su cama, ¿al final del día, sigue siendo su gatita o es alguien completamente distinta?
Al despertar, rompió en llanto frente suyo, aterrado como nunca antes. Jeon, incapaz de deshacer la conexión que ya tenían y simplemente mantenerse ajeno a la situación tuvo el parasítico instinto de deber abrazarlo en ese instante así que lo hizo y como si se conocieran desde siempre lo acuñó, protegiéndolo con sus fuertes y cálidos brazos sacándole un suspiro de sorpresa mientras escuchaba su llanto. Una vez más, sintió una sensación de protección y ese maravilloso aroma que le envolvía. Le trajo agua para que se relajara "explícate." le dijo.
No podía soportar escucharlo así, le dolía.
Taehyung contó todo a detalle sin saber muy bien por dónde comenzar. cómo había llegado a esa parte del país, quién era, su nombre, y sobre todo, que tenía un miedo terrible de lo que pudiera pasar ahora.
Y tenía diecisiete años.
La atracción desapareció por completo, es solo un adolescente.
Que fuera menor de edad complicaba todo. Había hecho y dicho tantas cosas inapropiadas para su edad en su presencia como lo haría cualquier dueño de un gato que lo ve solo como un gato. Ahora que lo piensa así, tiene tanto sentido. Cuando se masturbaba o tenía sexo, mágicamente desaparecía de donde estuviera y no volvía a saber de él hasta pasadas unas horas. Eran cosas que no debía ni quería ver por ser tan joven. ¡Lo había visto desnudo! Dios mío, esto estaba tan mal.
Le costó trabajo entender bien la situación. Este niño no representaba ningún peligro; no había hecho nada malo y no tenía intención de lastimarlo. Lo encontró por accidente, sin saber que era una criatura completamente diferente a lo que había imaginado.
Era puro, inocente, lo único que deseaba para él es su bien y se veía bonito en su playera.
"No tiene que preocuparse por nada señor Jeon, se lo que está pensando y me iré en cuanto haga una ruta más segura de regreso a mi casa, cada quien vivirá por su cuenta y será como si nunca nos hubiéramos conocido. De verdad aprecio mucho lo bien cuidó de mí cuando yo era solo un gato, muchas gracias"
Abrió los ojos de par en par, alarmando al menor. ¿A poco perdió la cabeza? ¿Qué clase de persona sería si permitiera eso? Es solo un niño, no podía abandonarlo así, a la deriva.
"Taehyung, ¿estás loco? De ninguna manera vas a poner un pie fuera de esta casa, te vas a quedar aquí y cuando seas mayor de edad... puedes irte si eso es lo que quieres, te llevaré yo mismo, pero mientras tanto, me haré cargo de ti, eres solo un jovencito, no puedo hacer eso, de ninguna forma, no va a suceder”.
"¡P-Pero señor! Escuche, déjeme explicarle".
Esta situación le ponía los pelos de punta a Tae.
¿Qué?, ¿de repente le ruega a un adolescente desconocido que no se vaya, diciendo "¿esta también es tu casa?" Bueno, sí, es cierto que como su mascota, es su casa. El ama a esa gatita, pero no le conoce como ¿¿persona?? Esto es tan confuso y estúpido.
Si no fuera solo un niño, las cosas serían distintas. Aunque sería bastante raro, si se fuera, sería un adulto y ese asunto no le tocaría. Pero la realidad es que solo es un adolescente.
Fue directo con sus palabras, y ver la expresión de angustia en su delicado e inocente rostro lo destrozó por dentro. No era su intención causarle daño.
"S-Señor, yo de verdad agradezco lo que me ofrece y entiendo su preocupación, pero las cosas no son como cree, no soy un niño, soy un adulto; así funciona nuestra forma de vida, si.. si yo tuviera mi c-celo en este momento podría y debería tener a mis bebés con un hombre, es lo usual, y aunque no es común yo nunca he vivido en comunidad, no tengo familia y he estado solo toda mi vida. Yo he estado bien desde que tengo uso de razón, llegué hasta usted por un error, y ahora debo pedirle.. que me deje ir"
¿Celo, bebés? De qué carajo esta hablando, esto es surreal. La idea de verlo con otro hombre le generaba incomodidad y no sabía de dónde provenía esto.
"No puedo permitirlo, Taehyung. Sigues siendo menor de edad, y no voy a dejar que te vayas en estas circunstancias. Entiendo lo que dices y lo respeto, te respeto a ti.. pero solo tienes diecisiete, no te puedo abandonar a tu suerte y cargar con ese peso, llevas viviendo aquí meses. Por favor déjame hacerme cargo de ti."
Una vez más, agradeció todo lo que había hecho por él, le imploró que entrara en razón pero no lo logró. “Por favor, Kim Taehyung, solo será un año, no puedes irte aún” Decidió no pelear más con él. No podía ser tan malo, y tampoco quería que se sintiera mal, sus intenciones eran genuinas. Al final, cedió a su petición, sabiendo que a penas fuera mayor de edad, se iría.
Ese mismo día comenzó a organizarlo todo para que viviera con el, ya no como una mascota, como una person. Otro ser de cierta forma, igual a él , necesitaba ropa así que se puso manos a la obra y lo dejó comprar todo lo que necesitara y quisiera, eso fue lo primero que hizo, después vendría el resto.
Tuvo que inventarle a Seonghyun que era su sobrino, y el no se lo tomó a la ligera. “¿Por qué debes hacerte cargo de un niño? Esto es estúpido Jeon, me tienes harto con tus excusas” , “Está aquí de intercambio, solo se quedará un año” “¡Ni siquiera me dijiste que tenías hermanos!” Y porque no tenía, pero no había razones para que se enterara.
Para mantener la mentira Jungkook de hecho tuvo que inscribirlo a una preparatoria privada, “Sé que no es lo que querrías pero, necesitamos proteger la historia de cómo llegaste a mi así que tómalo como una ventaja cariño, si deseas estudiar más después podrás hacerlo con el certificado, a demás, esto te ayudará a hacer amigos y a entretenerte con algo”
Crear la identidad de una persona que legalmente no es un ciudadano registrado en el país fue una tarea sumamente difícil.
Taehyung, aunque sin mucho ánimo, aceptó su petición sin chistar. Ya estaba haciendo un montón por él dejándolo vivir como un rey en su casa, así que lo menos que podía hacer era regresarle el favor y hacerle caso.
Por suerte, su edad y la posibilidad de disimular su tierna colita y sus orejas le permitían adoptar una apariencia completamente humana, a pesar de que no se parecían en nada.
La confianza entre ambos floreció gradualmente, como si se volvieran a conocer. Aunque todavía se sentía incómodo y asustado, el otro se esforzaba por protegerlo y hacerlo sentir como en casa. No lograba comprender qué veía Jeon en él que lo impulsaba a querer tenerlo cerca.
Su vínculo era intenso, fuerte, y su vida humana era divertida. Aprendió a apreciar la belleza de experimentar ambas cosas, reconociéndolo como un privilegio.
Le parecía lindo que fueran ellos dos y nada más casi todo el tiempo cuando no trabajaba o estaba con su novio, en esos momentos el y su atención eran suyos. Los abrazos nunca hacían falta por parte de Jeon, y a Taehyung también le sorprendió lo mucho que disfrutaba el contacto físico, aunque no naciera de el, la cuestión era que, Jungkook quería tocarlo y eso le gustaba.
A pesar de su agenda tan apretada, el mayor siempre se las arreglaba para pasar tiempo de calidad con él. No había hombre más dulce, atento y amoroso. Lo cuidaba en exceso y genuinamente se interesaba por él, escuchándolo con atención.
Un par de meses transcurrieron y Jeon durante la hora de la cena le comentó que había terminado su relación con Seonghyun. "Uhm, hyung.. ¿y, van a regresar o algo así?", "No Tae, ¿por qué la pregunta?", "Mm, no, por nada, solo me preguntaba si estabas triste", “Hace tiempo dejé de quererlo por motivos personales así que decidí terminar la relación por qué era el momento, es todo cariño” Para un Taehyungie más que enamorado fue lo mejor que pudo decirle, el necesitaba tener camino libre para poder demostrarle sus sentimientos porque pronto sería mayor de edad.
Llegó abril y faltaban tan solo dos meses para su cumpleaños número dieciocho, era algo que nunca mencionaban, solo fingían demencia juntos y hablaban de esa fecha como un cumpleaños más, por dos motivos: el primero era que esto haría la constante tensión entre ambos aún más insoportable y la obvia atracción del mayor hacia el pequeño a la que se resistía aún más y el segundo era que nadie quería tener que tocar el tema de la partida de Taehyung.
Fue un cumpleaños maravilloso, lleno de regalos, pastel y alegría. Después de una semana cardiaca evitando la pregunta, Jungkook lo sentó a la fuerza no para intentar convencerle sino para abrir la conversación de cuál era su plan, y saber por fin, si se quedaría o se iría.
Taehyung le preguntó avergonzado, jugando con sus dedos y la mirada baja. “¿Sería un problema si yo le pido que me deje vivir con usted por m-más tiempo? Puedo conseguir un trabajo, no quiero estar aquí como un arrimado”
Recibió una mirada llena de ilusión y un exquisito e íntimo abrazo, diferente a muchos que había recibido antes.
Tres meses después, el gatito se armó de valor y le confesó que estaba enamorado de él.
A pesar de ser rechazado por la cuestión de la edad, se volvió atrevido porque sabía lo valioso que era para el y que lo deseaba. Quizá con palabras le hubiera marcado los límites, pero la forma en que buscaba constantemente maneras sutiles de tocarlo era innegable. Subía los tirantes de sus vestiditos con escote en la espalda, rozándole la piel, o lo cambiaba de lugar sujetando su cintura. Incluso acariciaba sus brazos o muslo en medio de una conversación. No podía estar lejos de él, y él lo sabía así que él le confesaba sus sentimientos sin tapujos: "Jungkookie, estoy enamorado de ti, quiero estar contigo". Sin embargo, seguía recibiendo rechazos amables.
"Nuestra diferencia de edad es grande, pequeño", o "Ah, tú... eres demasiado joven para mí, debes conocer a alguien apropiado".
Era una tortura tener que escuchar eso mientras al mismo tiempo era tratado como si fuera lo más preciado e importante en su vida, no podía sacarlo de su cabeza y corazón.
Jungkook tenía la compañía perfecta del chico más precioso que había visto, atento y cariñoso. ¡Los hombres son tan estúpidos! Estaba negado a aceptarlo, “No, esto no está bien, yo soy un hombre y él, es excesivamente más joven, aunque no me ponga más duro que una piedra y no pueda evitar adorarlo” se prometió a sí mismo que mantendría todo en una amistad. Era demasiado grande para él, y debía entenderlo sin importar cuán tentador fuera.
La norma para los híbridos es formar parejas de por vida aunque esto tiene sus excepciones, el sexo no es un tabú para ellos ya que es parte fundamental en la vida de cada persona así como el amor.
Y moría por al menos una noche con Jungkook.
Era algo obvio pero que necesita ser mencionado el hecho de que su despertar sexual había sido mucho más intenso de lo que esperaba, y que se estaba convirtiendo en una absoluta tortura tener que ver a diario al perfecto responsable de ello, pero nunca había probado la penetración, le daba miedo que doliera demasiado lastimarse y se sentía delicioso frotar su coñito montando sus almohadas, peluches y usando sus mismos deditos anhela
Pero deseaba conocer el sexo, conocerlo con Jungkookie y quería que el primero en explorar su apretadito y virgen cuerpo fuera el. siempre y atarse a él, nunca dejarlo ir.
Su trato no ayudaba en nada, y su alarmante físico distraía muchísimo, lo que hacía que fuera difícil conversar con él, hacer cualquier cosa y divertirse. A pesar de eso, lo tenía consentidísimo; era su gatito, después de todo. Le compraba lo que quisiera, iban a donde quisiera y cocinaba sus platillos favoritos.
Con cada día que pasaba, Tae se esforzaba más por hacerse notar, era un descarado, no tenía vergüenza alguna y eso lo volvía loco, Jungkook lo acariciaba, a veces dejándose llevar por la tentación y explorando suavemente su piel. Sin embargo, esto era muy distinto a que Taehyung tomara la iniciativa y comenzara a “inocentemente” buscar cada vez más cercanía física entre ellos. En ocasiones, se sentaba peligrosamente en sus piernas para platicar con el o se acurrucaba en su pecho cuando tenía sueño.
Jungkook empezó a corresponder sus sentimientos, se estaba enamorando, pero era algo inevitable. Kim era todo lo contrario a lo que estaba acostumbrado y eso lo llenaba de gusto, tanto en lo físico como en lo intangible. Su fisionomía, ese cuerpo, sus divinas orejas y cola, su belleza de otro mundo, lo cautivaban. Se sentía atraído por esa naturaleza salvaje y la agilidad que lo definían.
Era perfecto y el paso final para el menor fue decirle que quería tener su primera vez con él, lo deseaba como loquito "Jungkookie, Jungkookie.. por favor, te necesito solo a ti, quiero que sea contigo"
Jeon ya se lo imaginaba y la propuesta era sin duda alguna estúpidamente erotica, pero la forma en que se lo dijo fue poco convencional y eso lo volvió mucho más atractivo. Recuerda haberlo pensado, "Ver a alguien como él no es común, un chico de rostro precioso con un cuerpo pequeño y curvilíneo, no hay manera de que cualquiera que tenga ojos no lo desee y no soporto ver como lo miran otros hombres, él es mio”.
No puede evitarlo. Le hierve la sangre ver al personal masculino de cualquier establecimiento sobrepasando los límites del decoro y la amabilidad, queriendo quitarle lo que le pertenece. Las miradas lascivas, ver a la horda de imbéciles desnudando con la mirada a su pequeño enfrente de él sin ningún pudor, lo consumen. Es un hombre celoso y posesivo.
Un mes más bastó, y se lo dijo, le hizo saber que era mutuo pero qué tenía que esperar para tener sexo con el. Su primera vez debía ser especial y debía pedirle ser su novio antes de ello, Taehyung lo merece todo. Y, para cuando llegó ese momento, su amor por él había alcanzado una intensidad que ya no podía controlar. Lo reclamó, pues ninguna palabra ni acción podía expresar la profundidad de sus sentimientos por Taehyung. Jungkook, completamente entregado y más devoto que nunca a su gatito. Su único amor.
Tae anhelaba profundamente que fueran uno por siempre, aunque no estaba seguro de si era posible emparejarse con un humano.
Ya en la universidad, Taehyung estaba feliz con sus amigos. Mientras tanto, la carrera de su novio iba perfectamente: abrió dos sucursales más de su restaurante y compró un pequeño edificio viejo que ahora estaba en remodelación completa. El lo acompañaba o lo recogía de la universidad para pasar tiempo juntos de vez en cuando mientras él trabajaba. Si peleaban, lograban superar esos problemas.
Ahora llevan un año y medio de relación.









¿Qué les parece el fic?