Chapter 1
2:53 AM
Estaba como de costumbre en mí lugar de trabajo, desde que llegué a Corea gracias a esa beca no hago más que estudiar y trabajar para poder mantenerla y mantenerme, lo cual no es sencillo para una kamikaze latina como yo.
Me encontraba en la parte de atrás del 7/Eleven en el que trabajo durante la noche, turno que a nadie le gusta tomar, en pocas palabras soporto a ebrios en busca de alcohol y gente extraña que solo sale por las noches mientras otros duermen y sueñan calentitos en sus camas, a todo esto sumarle las bajas temperaturas que hace que algunos se queden más tiempo del que desearía en busca de abrigo y algo caliente.
Hacía inventario mientras mí mente se iba por allí pensando en el chico que solía venir a eso de las tres de la mañana, no sabía si solo lo hacía en mis turnos ya que me daba algo de vergüenza preguntarle a mí compañero, no quería recibir un par de días de burlas por eso, cuando como si lo hubiera llamado con el pensamiento oigo la campanilla de la puerta y rápidamente al llegar detrás del mostrador lo veo allí parado, de espaldas a mí ,en el refrigerador dónde están las leches saborizadas adivino que tomará lo de siempre : leche de plátano y bimbimbap.
-Hola! Que tal!- saludó a través del espejo antirobo por encima de él.
-Buenas noches- saludé con una voz casi inaudible.
Ese chico me ponía muy nerviosa, era el primero en llamar mí atención así y eso que me había prometido no dejarme llevar por cosas de muchachos.
-Dame una orden de bimbimbap, por favor- pidió acercándose al mostrador.
Bingo! Pensé, siempre pedía lo mismo y siempre a la misma hora, fui hacía el sector de comida para llevar a preparar su orden notando su mirada clavada en mí, realmente me ponía muy nerviosa.
-Que tal tu día?- preguntó despreocupadamente.
- Bien, normal supongo...- dije, era la primera vez que pasábamos del mero saludo de cortesía, y para empeorar mis nervios no había nadie más allí y había comenzado a llover, rezaba porque alguien más entrara, sino mis nervios me acabarían.
-Si no te molesta hoy comeré aquí, por lo visto la lluvia no cesará pronto- dijo mientras veía hacía afuera a través del cristal.
*Vamos Breysis!, Es solo un chico!* Me decía a mí misma pero mí cuerpo al parecer no opinaba igual, mucho menos mis manos que temblaban demasiado.
-Aquí tienes, disfrútalo- dije. entregando la pequeña bandeja con mis dos manos a aquél muchacho, gracias a dios en este país debía reverenciar, sino él hubiera notado mis mejillas hirvientes, aún así no pude evitar darle una pequeña y rápida mirada, de cerca se veía como los chicos malos de las películas, pero sus ojos tenían un brillo muy dulce e inocente que me derretía. Lo veía mientras iba hacía la mesilla que estaba contra el cristal, se sentó y quitó su chamarra de cuero, desde aquí podía ver su espalda amplia y su pelo revuelto por la lluvia, este era negro como la noche con las puntas grises, un poco más largo de lo convencional, sus muslos fuertes se dejaban ver gracias a sus jeans negros ajustados, que también le marcaban su fina cintura, sinceramente la imagen no podía ser más sexy para mí.
-Oye!, Si quieres apreciarme mejor acércate, no muerdo…- dijo de pronto – a menos que lo desees…- sus ojos se clavaron en mí a través del espejo que había a su izquierda.
*Oh no! Me ha descubierto!, Que hago? ,Que hago?, Oh si! Actúa normal* pensé, sonreí como pude y bajé rápidamente la cabeza para ir de nuevo hacía la sala de atrás, necesitaba poner mis ideas en orden y hacer que mí cerebro dejara de pensar en cosas sucias.
Comencé a acomodar y contar las cajas de chicles y dulces que luego debía reponer, juro que lo intentaba pero debía empezar la cuenta una y otra vez, no podía dejar de pensar en el chico que estaba fuera. Minutos después algo más tranquila luego de una botella de agua helada y varias reprimendas internas pude seguir con el inventario, hasta que….
-No te da miedo estar sola aquí por las noches?- Su voz algo ronca y profunda me llegó de pronto haciendo que me diera la vuelta rápidamente perdiendo el equilibrio, sin saber cómo en cuestión de segundos sus fuertes brazos me sostenían por la cintura, en el impulso para evitar mí caída me apretó a su cuerpo, pude sentir cada músculo debajo de las sutiles telas que nos cubrían, su duro abdomen y su pecho como piedra.
-Cuidado pequeña, perdona si te asusté- dijo dándome una sonrisa tierna pero juguetona al notar nuestra cercanía.
-E-esta b-bien, gra-gracias- titubeé al tiempo que todo mí cuerpo se tensó.
-Oye, estás bien?-
-S-si…b-bien, todo bien- sonreí como una tonta.
-Oye te noto nerviosa, hasta parece que te gusto- dijo soltando una sonora carcajada.
Un calor abrazador subió hasta mis mejillas haciendo que no pudiera mirar más que al piso, él notó mí gesto a lo que me dió la vuelta para que lo viera, cuando nuestros ojos se cruzaron, su rostro mostraba sorpresa.
-Te gusto?- preguntó en tono serio.
-N-no lo s-se, solo…- no pude terminar, traté de mirar hacía otro lado pero me lo impidió.
-Te pregunté algo – dijo mientras sostenía mí rostro para que lo mirara.
*Ya Breysis, escúpelo de una vez! hasta un ciego se daría cuenta!, Además la tensión aquí es innegable* y ahí estaba mí cerebro diciéndome de nuevo lo que debía hacer, Y su mirada oscura y profunda no ayudaba.
-A-algo así…- dije.
Su risa se escuchó leve antes de seguir.
-Algo así?, Algo así como “que chico guapo” o algo así como “ que chico sexy”?- preguntó sonriendo de lado.
-Ush!, Es lo mismo!- dije soltándome de su agarre.
-Nop, no es lo mismo- dijo acomodándose contra la pared al tiempo que cruzaba los brazos viéndome.
-Ah no?, Y cual es la diferencia?- * muy bien! Tenías que preguntar, verdad?*.
-Si piensas que soy solo un chico guapo podría decir que tienes buen gusto, ahora…-se acercaba lentamente a mi- …si piensas que soy sexy, es por qué has fantaseado conmigo-.
Al terminar su explicación su cuerpo me acorraló contra la pared, no podía escapar o más bien no quería, su aliento tibio con un leve aroma a esencia dulce de plátano golpeaban contra mí rostro mientras su pecho y el mío se tocaban.
-Q-que ha-haces?- dije con una voz apenas audible.
-Pruebo mí teoría…- dijo con un ronroneo.
-Cu-cual t-teoría?-
-Quiero saber si solo tienes buen gusto o…si eres una chica mala?- dijo acercando sus rosados labios a los míos. Sus palabras me ponían la piel de gallina, su cercanía no me permitía pensar con claridad.
-Si solo te parezco guapo me quitarás de encima….si eres una chica mala no harás nada y serás mí presa- prosiguió dejando pocos centímetros entre ambos.
Mí cuerpo se congeló en ese momento, no sé si era miedo o deseo solo no quería moverme, su calor me envolvía y no quería salir de este ensueño.
-Lo que pensé- dijo pocos segundos después al ver qué no me había movido.
Mis ojos viajaron a los suyos al tiempo que sus labios chocaron con los míos, un montón de sensaciones explotaron en mí, sus labios se movían lentos pero seguros sobre los míos mientras su lengua pedía entrar, era un beso cargado de deseo que hacía temblar todo mí ser, su cuerpo pegándose más y más casi dejándome sin aliento. Al separarnos en busca de aire me miró con ojos cargados de lascivia.
-Quieres cumplir una de mis fantasías?- preguntó.
Mí mente iba a mil por hora, acaba de oír bien?, a qué se refería?...
-Cu-cual es?- pregunté al mismo tiempo que me arrepentía de hacerlo.
-Siempre desee tener sexo en una tienda, además saber que nos pueden descubrir lo hace más divertido- dijo al tiempo que me hacía un guiño.
Mí cabeza dejó de funcionar tras aquellas palabras, un gemido involuntario salió de mis labios haciendo que sus manos comenzarán a acariciarme, tal gentilmente que mis ojos se cerraban, mí mente solo era capaz de disfrutar el momento deseando que nadie nos interrumpiera.
Sentí sus dedos fríos entrar debajo de mí sudadera, dando suaves caricias que hacían que escalofríos me recorrieran, mientras sus labios besaban y mojaban mí cuello, mordía mis labios para no demostrar lo mucho que me gustaba, hasta que sentí una de sus manos subir mí falda, acariciando mí intimidad por sobre mis bragas, allí un jadeo se oyó en el silencio de la trastienda.
-Mmm, estás mojada….-susurro en mí oído- me pregunto si lo suficiente para mí?- mientras su mano entraba en mí ropa interior, sus dedos separaban mis pliegues para llegar a mí centro y comenzar tocarme.
Mis gemidos eran audibles, ya no me importaba nada más que él y lo que sea que pudiera pasar, busqué desesperadamente sus pantalones con mis manos, y pronto me encontré con su miembro duro pidiendo salir, lo notaba demasiado grande y eso si bien me daba temor también me excitaba muchísimo el preguntarme si me entraría todo.
-Mmm, encontraste lo que buscabas?- dijo cerca de mí oído haciéndome temblar al tiempo que aceleraba el movimiento de sus dedos, mí mano apretó su erección en respuesta haciendo que un sonido ronco escapara de su garganta.
Antes que pudiera darme cuenta me tumbó sobre la mesa, bajando mí pecho contra está con su mano en mí espalda, deslizándola hasta el borde mí falda la cual levantó, para luego bajar mis bragas.
-Abre las piernas…- dijo en un tono bajo, casi autoritario.
A esta altura mí cuerpo obedecía sus palabras y movimientos por cuenta propia, pronto sentí su mano cerca de mí boca ,introdujo dos dedos entre mis labios.
-Pruébate….estás deliciosa- dijo con voz grave.
Mí lengua jugueteó con sus falanges hasta que las quitó de mí boca, pronto las sentí entrar en mí, dios! Dolía!, Pero no podía negar que el morbo y las ganas me podían, así que abrí más las piernas y elevé el trasero dándole más espacio.
-Vaya, si que eres una niña traviesa…y que apretada estás…- su voz iba haciéndose más y más grave.
Sus dedos resbalaban dentro de mí, dentro, fuera, dentro…haciendo mis piernas temblar.
Sentí su cuerpo sobre mí espalda, quitando mí sudadera, dejándome solo en brasier.
-Estas lista?- preguntó en mí cuello.
Asentí levemente, no quería que parara, sus caricias habían iniciado un incendio en mí interior, oí el sonido del papel metálico rasgarse y luego el zipper de sus jeans al bajar.
-Lo haré lento, quiero sentirte- dijo mientras agarraba mis caderas.
Sentí como su miembro caliente se acomodaba en mí entrada latiendo, suavemente fue adentrándose en mí, podía sentir como mis paredes lo apretaban mientras leves gemidos escapaban de su boca, dolía pero me gustaba, cuando estuvo dentro de mí por completo comenzó a moverse suavemente, pronto el dolor se fue haciendo fuego, un placer como nunca antes había sentido haciendo que mí cuerpo se tensara.
-Te gusta así, pequeña?- preguntó al tiempo que tomaba mis muñecas y las llevaba sobre mí espalda, Presionándolas con su mano, mientras con la otra tapaba mí boca.
-Ya fui muy suave contigo, ahora lo haré a mí manera..- dijo contra mí cabello.
Pronto sus embestidas se volvieron cortas, rápidas y profundas, haciendo que mis gritos quedaran atrapados contra mis labios sellados por su mano, lo sentía bombear hasta el fondo, tocando puntos sensibles que me hacían delirar , pronto explotaría si él seguía así, mis paredes empezaron a contraerse, apretándolo más y más, lágrimas caían de mis ojos fuertemente cerrados mientras un potente orgasmo me devoraba por completo.
-Asi nena, córrete para mí…oh si!- gruñó elevando su rostro.
Sentí su semilla caliente explotar dentro de mí, haciendo que poco a poco bajará la velocidad y fuera acomodando su pecho en mí espalda tratando de recuperar el aliento. Sacó su mano de mi boca y juntos respiramos agitados intentando recuperarnos, sentí vacío cuando salió lentamente de mí unos minutos después.
Me vestí rápidamente mientras él acomodaba sus jeans, junté mis manos avergonzada mientras miraba el suelo al terminar, lo sentí acercarse a mí, cuando sus botas quedaron bajo mis ojos, su mano elevó mí rostro por la barbilla.
-Gracias por darme la mejor noche de mí vida, pequeña- dijo en un susurro antes de darme un tierno beso. -puedo saber tu nombre?-
- Brey….Breysis …- apenas respondí obnubilada por sus ojos oscuros de venado.
-Hermoso nombre, princesa. soy Jungkook, mucho gusto- susurró contra mis labios – me das tú número?-.
Sacó su teléfono e intercambiamos información, esa fue la primera noche de muchas que volvieron a mí trabajo y mí turno mí lugar favorito en el mundo.