¡Sorpresa, vas a ser papá! Imagina Hyunlix

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Summary

En una noche tranquila, Hyunjin regresa a casa después de un largo día de trabajo. Al entrar en la habitación, encuentra a Felix acostado en la cama, cubierto con una manta y actuando de manera inusual. Preocupado, Hyunjin intenta averiguar qué ocurre, pero Felix insiste una y otra vez en que está bien y que solo está cansado. Sin embargo, Hyunjin nota varios detalles que lo hacen sospechar: Felix está más pálido de lo normal, apenas ha comido, parece incómodo y se pone nervioso cada vez que le pregunta cómo se siente. Aunque Felix intenta ocultar lo que le sucede, Hyunjin percibe que guarda un secreto importante y que está reuniendo el valor para contárselo. La historia termina con Hyunjin convencido de que algo importante está ocurriendo, sin imaginar todavía que Felix está a punto de darle una noticia que cambiará sus vidas para siempre: va a ser papá. 🩷💙

Genre
Fantasy
Author
Zoe
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

¡Sorpresa, vas a ser papá!

La noche era tranquila.

Las luces de la ciudad brillaban a través de las ventanas del apartamento mientras el reloj marcaba casi las diez.

Después de un largo día de trabajo, Hyunjin llegó a casa agotado.

Dejó las llaves sobre la mesa de la entrada y se quitó los zapatos con un suspiro.

Hyunjin: Lix, ya llegué *llamó mientras aflojaba el cuello de su camisa.

No obtuvo respuesta.

Extrañado, caminó por el apartamento.

La cocina estaba vacía.

La sala también.

Entonces se dirigió hacia la habitación.

Al abrir la puerta encontró a Felix acostado en la cama, cubierto hasta los hombros con una manta.

La tenue luz de la lámpara iluminaba apenas su rostro.

Hyunjin: ¿Lix? *preguntó acercándose.

Felix giró la cabeza lentamente.

Felix: Hola...

Su voz sonó apagada.

Hyunjin frunció el ceño al instante.

Hyunjin: ¿Te pasa algo?

Felix: No.

La respuesta fue demasiado rápida.

Y demasiado poco convincente.

Hyunjin se sentó al borde de la cama.

Hyunjin: Te conozco.

Felix apartó la mirada.

Felix: Solo estoy cansado.

Hyunjin: ¿Seguro?

Felix: Sí.

Pero Hyunjin notó algo extraño.

Felix estaba más pálido de lo normal.

Y tenía una expresión incómoda, como si intentara ocultar algo.

Hyunjin: ¿Comiste?

Felix: Más o menos.

Hyunjin: ¿Más o menos?

Felix: No tenía mucha hambre.

Aquello hizo que Hyunjin se preocupara aún más.

Felix rara vez rechazaba una comida.

Hyunjin: ¿Te sientes enfermo?

Felix: No.

Hyunjin: ¿Te duele algo?

Felix: No.

Hyunjin: ¿Estás seguro?

Felix: Hyun, estoy bien.

Felix intentó sonreír.

Intentó.

Porque apenas unos segundos después una mueca cruzó su rostro.

Pequeña.

Breve.

Pero suficiente para que Hyunjin la viera.

Hyunjin: Te duele algo.

Felix: No.

Hyunjin: Sí te duele.

Felix: No me duele.

Hyunjin: Felix.

Ambos se quedaron mirando en silencio.

Finalmente Hyunjin suspiró.

Hyunjin: Está bien. No voy a insistir.

Felix pareció relajarse.

Pero solo por un momento.

Porque cuando Hyunjin se inclinó para darle un beso en la frente, notó algo más.

Su novio estaba temblando ligeramente.

Hyunjin: Lix...

Felix: ¿Mm?

Hyunjin: ¿Por qué estás tan nervioso?

Felix abrió la boca.

La cerró.

Y volvió a abrirla.

Como si quisiera decir algo.

Como si estuviera reuniendo valor.

Pero al final simplemente negó con la cabeza.

Felix: No es nada.

Hyunjin lo observó con atención, sin apartar la mirada.

Hyunjin: ¿Nada? ¿Estás seguro? *repitió, esta vez más suave, pero con evidente preocupación.

Felix tragó saliva.

Felix: Sí… es solo cansancio *mintió, evitando mirarlo a los ojos.

En la madrugada, el reloj marcó 02:10 a.m.

El apartamento estaba en completo silencio.

Hyunjin dormía profundamente, agotado por el día, con el brazo extendido hacia el lado de la cama donde normalmente estaba Felix.

Pero Felix ya no estaba ahí.

Se había levantado rápido, casi tambaleándose, con una mano sobre la boca mientras corría hacia el baño.

Cerró la puerta sin hacer ruido… aunque su respiración ya era irregular.

Se inclinó sobre el inodoro.

Y lo siguiente llegó sin aviso.

El malestar, intenso y repentino, lo obligó a vomitar.

Felix cerró los ojos con fuerza, apoyando una mano en la pared para no perder el equilibrio.

Felix: No… otra vez no… *susurró entrecortado.

Su cuerpo temblaba ligeramente cuando terminó, quedándose unos segundos quieto, respirando con dificultad.

El silencio del baño solo era roto por su respiración agitada.

Se incorporó lentamente, abrió el grifo y se enjuagó la boca con agua fría.

Se miró al espejo.

Su rostro estaba pálido.

Hyunjin se incorporó de golpe en la cama.

El lado vacío a su izquierda lo hizo fruncir el ceño de inmediato.

Se pasó una mano por el rostro, aún medio dormido, intentando orientarse en la oscuridad.

Entonces lo escuchó.

Un sonido débil.

Demasiado tenue para ser ignorado.

Hyunjin se quedó completamente alerta.

Hyunjin: Lix…? *llamó con voz ronca. ¿Mi amor?

No hubo respuesta clara, solo un silencio interrumpido por algo dentro del baño.

Su corazón se aceleró.

Se levantó sin pensarlo dos veces.

Descalzo, caminó rápidamente hacia la puerta del baño.

Hyunjin: Felix *volvió a llamar, esta vez con más preocupación.

Golpeó suavemente la puerta.

Hyunjin: ¿Puedo entrar?

Desde adentro, Felix intentó responder, pero su voz salió débil, casi quebrada.

Felix: Hyun… estoy bien…

Pero esa frase fue suficiente para confirmar lo contrario.

Hyunjin no esperó más.

Abrió la puerta con cuidado.

Y lo que vio lo hizo detenerse en seco.

Felix estaba apoyado sobre el lavabo, pálido, respirando con dificultad, como si estuviera intentando recuperarse de algo que su cuerpo no podía controlar.

Hyunjin entró de inmediato y cerró la puerta detrás de él.

Hyunjin: Lix… *su voz bajó por completo, ahora llena de preocupación real.

Se acercó despacio, como si tuviera miedo de asustarlo.

Felix: ¿Qué te está pasando?

Hyunjin se quedó quieto un segundo, sosteniéndolo con cuidado mientras lo guiaba para que se apoyara mejor contra el lavabo.

Hyunjin: ¿Qué tienes, mi amor? *preguntó de nuevo, más suave, pero con una firmeza que no dejaba espacio para esquivas.

Felix respondió casi de inmediato, como si lo hubiera practicado antes.

Felix: Nada… solo estoy cansado.

Hyunjin exhaló por la nariz, negando lentamente con la cabeza.

Hyunjin: No.

Felix parpadeó.

Felix: ¿No qué?

Hyunjin no alzó la voz, pero su mirada se volvió seria, llena de preocupación contenida.

Hyunjin: No me estás diciendo la verdad.

El silencio se volvió más pesado.

Felix bajó la mirada de inmediato, apretando los labios.

Felix: Hyun, en serio… no es nada.

Hyunjin lo observó durante unos segundos.

Sabía que estaba ocultando algo.

Lo conocía demasiado bien para no darse cuenta.

Aun así, también sabía que presionarlo en ese momento no serviría de nada.

Así que suspiró.

Hyunjin: De acuerdo *dijo finalmente.

Felix levantó la vista un poco, sorprendido por la rapidez con que había cedido.

Pero la siguiente frase lo hizo ponerse tenso.

Hyunjin: Pero si sigues así, te llevaré al doctor.

Felix: Hyun...

Hyunjin: Lo digo en serio.

Felix desvió la mirada.

Felix: No hace falta.

Hyunjin: Eso lo decidiré cuando vea cómo amaneces.

Felix soltó un pequeño suspiro resignado.

Hyunjin tomó una toalla pequeña, la humedeció con agua fresca y la apoyó con cuidado sobre su frente.

Hyunjin: Estás helado.

Felix: Estoy bien.

Hyunjin: Esa frase ya no funciona conmigo.

Felix no pudo evitar una pequeña sonrisa.

Felix: Terco.

Hyunjin: Aprendí del mejor.

Por primera vez en toda la noche, ambos soltaron una leve risa.

La tensión disminuyó un poco.

Hyunjin: Ven. Volvamos a la cama.

Felix asintió.

Hyunjin pasó un brazo alrededor de sus hombros y lo acompañó hasta la habitación.

Una vez allí, acomodó las almohadas y se aseguró de que estuviera cómodo antes de acostarse a su lado.

Hyunjin: ¿Mejor?

Felix: Sí.

Hyunjin: Bien.

Hyunjin apagó la lámpara.

La habitación volvió a quedar en penumbra.

Durante varios minutos ninguno habló.

Felix permaneció mirando el techo.

Sabía que Hyunjin seguía despierto.

Y efectivamente, unos segundos después sintió una mano buscar la suya bajo las mantas.

Hyunjin la entrelazó con la suya.

Hyunjin: Lix.

Felix: ¿Sí?

Hyunjin: Sea lo que sea, puedes contármelo.

Felix sintió un nudo en la garganta.

Las palabras estaban ahí.

Tan cerca de salir.

Tan cerca de decirle que aquella no era una enfermedad, ni una simple molestia.

Tan cerca de contarle la noticia que llevaba días guardando.

Pero el miedo seguía siendo más fuerte.

Felix: Lo sé *susurró.

Hyunjin besó suavemente el dorso de su mano.

Hyunjin: Entonces cuando estés listo, te escucharé.

Felix cerró los ojos.

Y mientras sentía el calor de la mano de Hyunjin sosteniendo la suya, pensó que quizá ya era hora de dejar de guardar el secreto.

Al día siguiente...

Los primeros rayos del sol se filtraron por las cortinas de la habitación.

Hyunjin fue el primero en despertar.

Parpadeó varias veces antes de recordar lo ocurrido durante la madrugada.

De inmediato giró la cabeza hacia Felix.

Seguía dormido.

O al menos eso parecía.

Su rostro estaba relajado, pero se notaba cansado.

Hyunjin se incorporó con cuidado para no despertarlo y apartó algunos mechones de cabello que caían sobre su frente.

Hyunjin: Espero que te sientas mejor hoy... *murmuró.

Justo en ese momento, Felix abrió los ojos.

Felix: Buenos días...

Su voz sonó adormilada.

Hyunjin: Buenos días, dormilón.

Hyunjin sonrió y le dio un beso en la frente.

Hyunjin: ¿Cómo te sientes?

Felix tardó un segundo en responder.

Felix: Bien.

Hyunjin arqueó una ceja.

Hyunjin: ¿Bien de verdad o "bien" como anoche?

Felix: Bien de verdad.

Hyunjin: Ajá.

Felix soltó una pequeña risa.

Felix: Lo digo en serio.

Intentó incorporarse.

Pero apenas se sentó en la cama, una oleada de mareo lo golpeó.

Su expresión cambió de inmediato.

Hyunjin: Lix.

Felix: Estoy bien...

Felix apenas terminó la frase cuando se llevó una mano a la boca.

Hyunjin se levantó al instante.

Hyunjin: Felix.

Sin decir una palabra más, Felix salió de la cama apresuradamente y se dirigió al baño.

Hyunjin lo siguió de cerca.

Llegó justo a tiempo para verlo inclinarse sobre el lavabo mientras las náuseas regresaban.

Hyunjin: Mi amor...

La preocupación en la voz de Hyunjin ya era imposible de ocultar.

Felix se apoyó en el borde del lavabo y cerró los ojos.

Felix: Lo siento...

Hyunjin: ¿Por qué te disculpas?

Felix: Porque te estoy preocupando.

Hyunjin se acercó y colocó una mano sobre su espalda.

Hyunjin: Claro que me preocupas. Te amo.

Felix sintió un nudo formarse en su garganta.

Hyunjin guardó silencio unos segundos.

Hyunjin: Felix... mi amor.

Felix levantó la mirada y se encontró con esos ojos llenos de preocupación.

Felix: No, es nada, Hyunjin, en serio.

Hyunjin cerró los ojos un instante y soltó un suspiro.

Hyunjin: Lix...

Felix: Estoy bien.

Hyunjin: No lo estás.

La respuesta fue inmediata.

Felix se quedó callado.

Hyunjin se acercó un poco más y tomó sus manos entre las suyas.

Hyunjin: Y no te lo digo para discutir contigo.

Felix bajó la vista hacia sus manos unidas.

Felix: Entonces, ¿por qué?

Hyunjin: Porque te conozco.

El silencio volvió a instalarse entre ellos.

Hyunjin: Sé cuándo estás cansado. Sé cuándo estás triste. Sé cuándo algo te preocupa. Y ahora mismo veo que estás escondiendo algo que te tiene muy nervioso.

Felix sintió que el corazón le latía cada vez más rápido.

Felix: Hyun...

Hyunjin: No tienes que decírmelo si no estás listo.

Aquellas palabras sorprendieron a Felix.

Esperaba insistencia.

Esperaba más preguntas.

Pero no eso.

Felix: ¿No?

Hyunjin negó con la cabeza.

Hyunjin: No.

Luego le acarició los nudillos con el pulgar.

Hyunjin: Pero quiero que sepas que puedes confiar en mí.

Felix sintió cómo se le humedecían los ojos.

Porque ese era precisamente el problema.

Confiaba en Hyunjin.

Más que en nadie.

Y aun así, decirlo en voz alta le parecía aterrador.

Felix: ¿Y si cambia las cosas? *preguntó casi en un susurro.

Hyunjin frunció ligeramente el ceño.

Hyunjin: ¿Qué cosa?

Felix se dio cuenta de que había hablado más de la cuenta y bajó la mirada de inmediato.

Felix: Nada...

Pero Hyunjin había escuchado.

Y también había notado el temblor en su voz.

Con suavidad, levantó una mano y le acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja.

Hyunjin suspiró.

Hyunjin: Mi amor, tengo que irme a trabajar.

Felix se quedó quieto.

Había olvidado por completo que era un día laboral.

Felix: Lo siento...

Hyunjin ¿Por qué te disculpas ahora?

Felix: Porque te hice preocupar toda la noche.

Hyunjin negó con la cabeza y se inclinó para besar su frente.

Hyunjin: No digas eso.

Felix observó cómo Hyunjin intentaba decidir entre quedarse y marcharse.

Era evidente que no quería dejarlo solo.

Felix: Hyun...

Hyunjin: ¿Sí?

Felix: Ve a trabajar.

Hyunjin: No me gusta dejarte así.

Felix: Estaré bien.

Hyunjin le lanzó una mirada que claramente decía "no te creo".

Felix sonrió un poco.

Felix: En serio.

Hyunjin se cruzó de brazos.

Hyunjin: Prométeme algo entonces.

Felix: ¿Qué?

Hyunjin: Si vuelves a sentirte mal, me llamas.

Felix: Hyun...

Hyunjin: Lo digo en serio.

Felix: Está bien.

Hyunjin: Y si empeoras, iremos al doctor.

Felix tragó saliva.

Felix: ...Está bien.

Aunque aquella respuesta no sonó tan convincente como esperaba.

Hyunjin entrecerró los ojos.

Hyunjin: Felix.

Feix: ¿Sí?

Hyunjin: No desaparezcas, no ignores mis mensajes y no intentes convencerme de que todo está perfecto.

Felix soltó una pequeña risa.

Felix: Pareces mi mamá.

Hyunjin: Y tú pareces alguien que está ocultando algo.

La sonrisa desapareció lentamente del rostro de Felix.

Hyunjin lo notó.

Por un instante, estuvo a punto de volver a preguntarle.

A exigir una explicación.

Pero se contuvo.

En lugar de eso, lo abrazó.

Fuerte.

Con cuidado.

Como si quisiera transmitirle toda la tranquilidad posible antes de irse.

Hyunjin: Te amo.

Felix cerró los ojos.

Felix: Yo también te amo.

Hyunjin sonrió, aunque la preocupación seguía visible en sus ojos.

Tomó sus cosas y se dirigió hacia la puerta.

Hyunjin: Nos vemos esta tarde.

Felix: Cuídate.

Hyunjin: Tú también.

La puerta se cerró.

Y el apartamento quedó en silencio.

Felix permaneció inmóvil durante varios segundos.

Luego llevó una mano a su abdomen.

Todavía era pronto.

Todavía no había cambios visibles.

Pero la realidad seguía ahí.

Presente.

Innegable.

Y mientras observaba la puerta por la que Hyunjin acababa de salir, murmuró para sí mismo:

Felix: Hoy tengo que decírselo...

En la tarde...

La luz cálida del atardecer entraba por la ventana de la habitación.

El apartamento estaba en silencio.

Felix llevaba varios minutos sentado en el borde de la cama, mirando una pequeña caja que sostenía entre las manos.

Su corazón latía con fuerza.

Demasiada fuerza.

Felix: Vamos, Felix... puedes hacerlo *se dijo en voz baja.

Había pasado toda la mañana pensando en ello.

Y toda la tarde reuniendo el valor necesario.

Ya no quería seguir ocultándolo.

No después de ver cuánto se había preocupado Hyunjin.

No después de todas las veces que había intentado preguntarle qué ocurría.

Felix respiró hondo y se levantó.

Caminó hasta el armario.

En uno de los cajones, cuidadosamente escondida entre algunas prendas, guardaba una pequeña cajita decorativa.

La sacó con manos temblorosas.

La colocó sobre la cama y abrió la tapa lentamente.

Dentro descansaba la prueba de embarazo.

Positiva.

Felix la observó durante varios segundos.

Todavía le costaba creerlo.

Recordó el momento en que había visto aparecer el resultado.

El shock.

Las lágrimas.

La felicidad y también el miedo.

Porque aquella noticia cambiaría sus vidas para siempre.

Con cuidado, acomodó la prueba dentro de la caja.

Después añadió una pequeña nota doblada.

La había escrito varias veces hasta encontrar las palabras correctas.

Finalmente sonrió al leerla una vez más.

"La aventura más importante de nuestras vidas está por comenzar."

Felix cerró la tapa.

Luego la envolvió con un pequeño lazo blanco.

Sus dedos temblaban tanto que tuvo que intentarlo dos veces.

Felix: No puedo creer que vaya a hacerlo...

Se dejó caer sentado sobre la cama y abrazó la cajita contra su pecho.

Los nervios regresaron de inmediato.

¿Y si Hyunjin se sorprendía demasiado?

¿Y si tardaba en entenderlo?

¿Y si lloraba?

Bueno...

Conociéndolo, probablemente lloraría.

Felix soltó una pequeña risa al imaginarlo.

Justo entonces escuchó el sonido de unas llaves moviéndose al otro lado de la puerta principal.

Su corazón dio un vuelco.

Había llegado.

Hyunjin estaba en casa.

Felix se puso de pie tan rápido que casi dejó caer la caja.

La sostuvo con fuerza entre ambas manos.

Su respiración se aceleró.

Y mientras escuchaba los pasos acercarse por el pasillo, comprendió que había llegado el momento.

El momento de contarle la verdad.

El momento de decirle a Hyunjin que estaba a punto de convertirse en papá.

Felix dio un pequeño salto al escuchar la puerta abrirse.

Rápidamente guardó la cajita dentro del cajón de la mesita de noche y lo cerró.

Su corazón latía tan fuerte que estaba seguro de que podía escucharse desde el otro lado de la habitación.

Entonces oyó la voz de Hyunjin.

Hyunjin: ¡Amor, ya llegué!

Felix respiró hondo.

Felix: ¡Estoy en la habitación! *respondió, intentando sonar tranquilo.

Unos segundos después, Hyunjin apareció en la puerta.

Se veía cansado por el trabajo, pero al ver a Felix, una sonrisa apareció de inmediato en su rostro.

Hyunjin: Hola.

Felix: Hola.

Hyunjin se acercó y dejó un beso sobre su frente.

Hyunjin: ¿Cómo te sientes?

Felix sonrió.

Felix: Mucho mejor.

Hyunjin: ¿De verdad?

Felix: Sí.

Hyunjin pareció aliviado.

Hyunjin: Menos mal. Estuve preocupado todo el día.

Felix sintió una punzada de culpa.

Sabía que Hyunjin había pasado horas pensando en él.

Felix:Lo siento.

Hyunjin: Ya te dije que no te disculpes por eso.

Hyunjin se sentó a su lado en la cama.

Hyunjin: ¿Comiste?

Felix: Sí.

Hyunjin: ¿Descansaste?

Felix: También.

Hyunjin: ¿Y nada de náuseas?

Felix dudó apenas un segundo.

Felix: No muchas.

Hyunjin levantó una ceja.

Hyunjin: "No muchas" no significa "ninguna".

Felix: Estoy mejor, lo prometo.

Hyunjin lo observó durante unos segundos.

Luego suspiró.

Hyunjin: Está bien. Te creeré... por ahora.

Felix soltó una pequeña risa.

Felix: Gracias.

Hubo un breve silencio.

Entonces Hyunjin inclinó la cabeza.

Hyunjin: ¿Recuerdas que dijiste que hablaríamos cuando regresara?

El corazón de Felix se aceleró de inmediato.

Ahí estaba.

La conversación.

La que había estado evitando desde hacía días.

Felix: Sí... lo recuerdo.

Hyunjin tomó una de sus manos.

Hyunjin: No quiero presionarte.

Felix: Lo sé.

Hyunjin: Pero sigo preocupado.

Felix bajó la mirada.

Y en ese instante supo que ya no quería seguir ocultándolo.

No después de todo.

No después de verlo tan preocupado.

Lentamente se puso de pie.

Felix: Espera aquí un segundo.

Hyunjin lo miró confundido.

Hyunjin: ¿Eh?

Felix: Solo... espera.

Felix caminó hasta la mesita de noche.

Abrió el cajón.

Y tomó la pequeña caja decorada con el lazo blanco.

Su respiración se aceleró nuevamente.

Cuando regresó, la sostuvo frente a Hyunjin con ambas manos.

Hyunjin: ¿Qué es eso?

Felix sonrió nerviosamente.

Sentía que el corazón iba a salírsele del pecho.

Felix: Ábrelo...

Hyunjin levantó una ceja, pero obedeció.

Con cuidado, desató el lazo azul y abrió la cajita.

Al principio no entendió lo que estaba viendo.

Parpadeó una vez.

Luego dos.

Y entonces sus ojos se abrieron de golpe.

Dentro de la caja había una prueba de embarazo.

Positiva.

El tiempo pareció detenerse.

Hyunjin volvió a mirar la prueba.

Después a Felix.

Y nuevamente a la prueba.

Hyunjin: Lix...

Su voz salió apenas como un susurro.

Felix sintió que las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos.

Y, con una sonrisa temblorosa, finalmente dijo las palabras que había guardado durante tanto tiempo:

Felix: ¡Sorpresa, vas a ser papá!

Silencio.

Un largo silencio.

Hyunjin se quedó inmóvil.

Completamente inmóvil.

Hyunjin: ¿Qué...?

Felix dejó escapar una pequeña risa nerviosa.

Felix: Vas a ser papá.

Hyunjin: ¿De verdad?

Felix: Sí.

Hyunjin: ¿Esto es real?

Felix: Sí, Hyun.

Hyunjin bajó la mirada hacia la prueba una vez más.

Sus manos comenzaron a temblar.

Hyunjin: ¿Voy a ser... papá?

Felix asintió, con lágrimas resbalando ya por sus mejillas.

Felix: Sí.

Y fue entonces cuando Hyunjin rompió a llorar.

Hyunjin: ¡¿En serio voy a ser papá?!

Felix soltó una carcajada entre lágrimas.

Felix: ¡Sí!

La prueba quedó olvidada sobre la cama cuando Hyunjin se puso de pie de un salto y envolvió a Felix en un abrazo tan fuerte como cuidadoso.

Hyunjin: ¡Dios mío!

Felix se aferró a él.

Felix: Tenía tanto miedo de decírtelo...

Hyunjin se apartó apenas lo suficiente para mirarlo.

Sus ojos estaban llenos de lágrimas.

Hyunjin: ¿Miedo? ¿Por qué?

Felix: Porque no sabía cómo reaccionarías.

Hyunjin: ¿Cómo voy a reaccionar? *respondió , riendo y llorando al mismo tiempo. ¡Es la mejor noticia que me han dado en toda mi vida!

Felix terminó de llorar al escuchar eso.

Hyunjin apoyó ambas manos sobre las mejillas de Felix.

Hyunjin: Te amo.

Felix: Yo también te amo.

Hyunjin: Y ya amo a nuestro bebé.

Las lágrimas de Felix volvieron a aparecer.

Hyunjin bajó lentamente una mano hasta el abdomen de Felix y la dejó allí con infinita ternura.

La emoción de la noticia aún llenaba la habitación.

Después de un largo rato hablando, riendo y soñando con el futuro, Felix y Hyunjin se acostaron juntos en la cama.

Felix apoyó la cabeza sobre la almohada, todavía con una sonrisa imposible de ocultar.

A su lado, Hyunjin parecía incapaz de dejar de sonreír.

De pronto, se acomodó más cerca y se inclinó hacia el abdomen de Felix.

Felix lo observó con curiosidad.

Felix: Mi amor, ¿qué haces?

Hyunjin levantó un dedo, como si estuviera pidiendo silencio.

Hyunjin: Shhh.

Felix: ¿Hyun?

Hyunjin: Esto es algo entre el bebé y yo.

Felix soltó una carcajada.

Felix: ¿Ah, sí?

Hyunjin: Sí.

Hyunjin apoyó suavemente la mejilla sobre el abdomen de Felix.

Hyunjin: Hola, bebé.

Felix se cubrió la cara con una mano, divertido.

Felix: Hyunjin...

Hyunjin: Déjame hablar con mi hijo o hija.

Con toda la seriedad del mundo, Hyunjin se acomodó sobre el abdomen de Felix, apoyando con cuidado la cabeza.

Hyunjin: Hola ahí dentro... soy papá Hyunjin.

Felix soltó una risita.

Felix: Mi amor, ni siquiera puede escucharte todavía.

Hyunjin: Eso no lo sabes.

Felix: Creo que la ciencia está bastante de acuerdo en eso.

Hyunjin: Bueno, igual me voy a presentar.

Felix negó con la cabeza, incapaz de dejar de sonreír.

Hyunjin continuó.

Hyunjin: Hola, pequeñito. Quiero que sepas que tu papá Felix es muy lindo, pero también muy terco.

Felix: ¡Oye!

Hyunjin: Y que lleva días preocupándome.

Felix: Hyunjin.

Hyunjin: Estoy hablando con el bebé, no interrumpas.

Felix terminó riéndose más fuerte.

Felix: No puedo creer esto.

Hyunjin: Yo sí.

Hyunjin volvió a apoyar la mejilla contra su abdomen.

Hyunjin: También quiero que sepas que te queremos muchísimo.

La sonrisa de Felix se volvió más suave.

Felix: Hyun...

Hyunjin: Y que voy a cuidarte siempre.

Por un momento, el tono juguetón desapareció.

Ahora hablaba con una sinceridad que hizo que Felix sintiera un nudo en la garganta.

Hyunjin: No importa si eres niño o niña. No importa cómo seas.

De pronto, bajó el tono de voz, como si estuviera compartiendo un secreto muy importante.

Hyunjin: Si eres niña, cuando seas grande te llevaré a una clase de danza e inventaré una excusa para estar con tu maestra.

Felix se quedó en silencio un segundo.

Luego giró lentamente la cabeza hacia él.

Y le dio un golpe suave en la cabeza.

Felix: Hey, lo escuché.

Hyunjin parpadeó, ofendido pero sin poder ocultar la sonrisa.

Hyunjin: ¡Oye! Era un plan estratégico de padre responsable.

Felix: ¿Estratégico? *repitió, incrédulo. ¿Qué clase de estrategia incluye coquetear con la maestra de tu hija?

Hyunjin se incorporó un poco, llevándose una mano al pecho.

Hyunjin: No es coquetear. Es… supervisión educativa.

Felix: Ajá.

Hyunjin: Quiero asegurarme de que sea buena persona.

Felix: Hyunjin…

Hyunjin: Y que no rompa corazones.

Felix soltó una risa.

Felix: El único que está rompiendo algo ahora eres tú… mi paciencia.

Hyunjin hizo un puchero exagerado.

Hyunjin: Estoy pensando en el futuro de nuestra hija.

Felix: Ni siquiera sabemos si es niña.

Hyunjin: Por eso dije “si”.

Felix lo miró con fingida seriedad.

Felix: Prohibido coquetear con nadie. Ni maestras. Ni profesoras. Ni nadie.

Hyunjin suspiró dramáticamente.

Hyunjin: Qué vida tan dura la de un futuro padre responsable.

Felix: Exacto.

Por un momento se quedaron en silencio.

Luego Hyunjin volvió a apoyar la cabeza sobre el abdomen de Felix, más tranquilo.

Hyunjin: Pero igual… si es niña o niño, los voy a amar igual.

La voz ya no tenía bromas.

Solo ternura.

Felix bajó la mirada hacia él y suavizó su expresión.

Felix: Lo sé.

Hyunjin sonrió, cerrando los ojos.

Hyunjin: Y tú no me pegues más en la cabeza.

Felix: No prometo nada.

La noche ya había caído por completo y la habitación estaba iluminada solo por la luz tenue de una lámpara.

Hyunjin seguía recostado junto a Felix, con una mano descansando suavemente sobre su abdomen, como si no quisiera soltar ese pequeño vínculo ni por un segundo.

Felix se removió un poco en la cama y lo miró de reojo.

Felix: Mi amor… tengo hambre.

Hyunjin parpadeó, como si le hubieran dado una misión urgente.

Hyunjin: ¿Hambre?

Felix: Sí.

Hyunjin se incorporó de inmediato.

Hyunjin: ¿Qué quieres comer?

Felix pensó un segundo.

Felix: No sé… algo.

Hyunjin: Eso no es una respuesta.

Felix: Es la mejor que tengo ahora mismo.

Hyunjin ya estaba de pie, buscando mentalmente opciones como si fuera una competencia.

Hyunjin: Puedo hacerte sopa, arroz, o pedir algo.

Felix lo observó con una pequeña sonrisa.

Felix: Hyun, son las diez de la noche.

Hyunjin: El hambre no respeta horarios.

Felix: Eso suena a lema tuyo.

Hyunjin: Lo es.

Felix soltó una risa bajita.

Hyunjin se acercó a la cama otra vez, inclinándose hacia él.

Hyunjin: Dime qué se te antoja de verdad.

Felix dudó.

Felix: Mmm…

Hyunjin: Te escucho.

Felix: Algo dulce…

Hyunjin abrió los ojos.

Hyunjin::¿Dulce?

Felix: Sí.

Hyunjin ya estaba girándose hacia la puerta.

Hyunjin: Perfecto. Haré algo dulce.

Felix lo detuvo tomándolo de la manga.

Felix: Hyunjin, no tenemos “algo dulce”.

Hyunjin: Sí tenemos.

Felix: ¿Qué?

Hyunjin sonrió con seguridad.

Hyunjin: Yo.

Felix lo miró en silencio un segundo.

Luego parpadeó lentamente.

Felix: Muy gracioso, Hyunjin.

Hyunjin se llevó una mano al pecho, fingiendo ofensa.

Hyunjin: No es un chiste. Soy dulce, responsable, y perfectamente comestible emocionalmente.

Felix: Eso no tiene sentido.

Hyunjin: Tiene todo el sentido.

Felix suspiró, pero ya estaba sonriendo.

Felix: Estás imposible hoy.

Hyunjin: Es la felicidad.

Felix: No, es el cansancio.

Hyunjin se acercó otra vez a la cama, inclinándose hacia él.

Hyunjin: Bueno, si no quieres “algo dulce” humano, puedo buscar algo real.

Felix: Eso sería ideal.

Hyunjin: Aunque insisto, yo sigo siendo una opción válida.

Felix negó con la cabeza, divertido.

Felix: Vas a ser papá y ya estás delirando.

Hyunjin: No estoy delirando. Estoy comprometido.

Felix: Claro…

Hyunjin se sentó a su lado otra vez, mirándolo con ternura.

Hyunjin: ¿Te sientes bien?

La expresión de Felix se suavizó de inmediato.

Felix: Sí… solo hambre.

Hyunjin asintió con seriedad.

Hyunjin: Eso sí lo puedo resolver.

Se levantó otra vez, pero esta vez más tranquilo.

Hyunjin: Quédate aquí. Voy a prepararte algo.

Hyunjin se fue a la cocina con toda la determinación del mundo.

Hyunjin: Esto es una misión importante… *murmuró para sí mismo.

Abrió el primer cajón.

Luego el segundo.

Y después el armario superior.

Hyunjin: Bien… bien… algo dulce, algo dulce…

Empezó a sacar todo lo que encontraba sin pensarlo demasiado.

Galletas.

Chocolate.

Dulces que ni recordaba haber comprado.

Un paquete de caramelos.

Y hasta un frasco de miel que ni sabía si contaba como “postre”.

En pocos minutos, la mesa de la cocina estaba llena como si hubiera preparado una fiesta improvisada.

Hyunjin miró su “botín” con satisfacción.

Hyunjin::Perfecto.

Detrás de él, Felix apareció apoyado en el marco de la puerta.

Felix: Hyunjin…

Hyunjin se giró orgulloso.

Hyunjin: Misión cumplida.

Felix observó la mesa llena de azúcar en completo silencio.

Felix: ¿Esto… es todo lo dulce que encontraste?

Hyunjin: Sí.

Felix: ¿Por qué parece que vaciaste una tienda entera?

Hyunjin: Porque no sabía qué querías exactamente.

Felix soltó una risa.

Felix: Te pedí “algo dulce”, no “todo lo dulce del país”.

Hyunjin se encogió de hombros.

Hyunjin: Es mejor prevenir que quedarse corto.

Felix caminó hacia la mesa y tomó una galleta.

Felix: Vas a convertir esta casa en un supermercado para embarazadas.

Hyunjin se quedó quieto.

Hyunjin: Eso suena como una buena idea de negocio.

Felix: Hyunjin.

Hyunjin: ¿Qué? Podríamos llamarlo “Dulces para dos y medio”.

Felix lo miró confundido.

Felix: ¿Dos y medio?

Hyunjin señaló suavemente el abdomen de Felix.

Hyunjin: Tú, yo… y el bebé.

Felix se quedó en silencio un segundo.

Luego sonrió, negando con la cabeza.

Felix: Eres imposible.

Hyunjin se acercó y le pasó un brazo por los hombros.

Hyunjin: Pero me quieres.

Felix: Desafortunadamente, sí.

Hyunjin fingió indignación.

Hyunjin: ¿Desafortunadamente?

Felix: Estoy bromeando.

Hyunjin lo miró con orgullo.

Hyunjin: Bien. Porque ahora vas a comer.

Felix levantó la ceja.

Felix: ¿Todo eso?

Hyunjin: No todo. Pero sí lo suficiente.

Felix suspiró, tomando otra galleta.

Felix: Este embarazo no solo me está cambiando a mí…

Hyunjin: ¿Qué?

Felix lo miró de reojo.

Felix: Te está volviendo peligroso.

Hyunjin sonrió satisfecho.

Hyunjin: Soy un futuro papá muy dedicado.

Meses después… 3 meses de embarazo

El apartamento había cambiado poco a poco en esos meses.

No de forma drástica… pero sí en pequeños detalles que ahora contaban una nueva vida.

En la mesa había vitaminas prenatales junto a una botella de agua.

En el sofá, una manta siempre lista.

Y en la cocina, snacks “de emergencia” que Hyunjin insistía en reponer cada vez que se acababan.

Felix estaba sentado en el sofá, con una mano apoyada suavemente sobre su abdomen.

Ya no era algo “imaginado”.

Ya empezaba a notarse.

Apenas un poco, pero suficiente para que Hyunjin lo mirara como si fuera lo más valioso del mundo.

Felix: Estás mirándome otra vez *dijo sin levantar la vista de su teléfono.

Hyunjin, sentado frente a él, sonrió.

Hyunjin: No es mirarte. Es supervisión.

Felix: Eso suena ilegal.

Hyunjin: Es amor responsable.

Felix soltó una risa baja.

Felix: Hyun, estoy de tres meses, no de cinco años.

Hyunjin se inclinó hacia adelante.

Hyunjin: Igual necesito asegurarme de que estés cómodo.

Felix: Estoy cómodo.

Hyunjin: ¿Seguro?

Felix lo miró.

Felix: Hyunjin…

Hyunjin: Sí.

Felix: Si me sigues preguntando eso cada cinco minutos, voy a moverme de casa.

Hyunjin fingió alarma.

Hyunjin: No puedes hacer eso.

Felix: ¿Por qué no?

Hyunjin: Porque… *se detuvo, pensándolo. porque el bebé necesita su entorno estable.

Felix arqueó una ceja.

Felix: ¿El bebé o tú?

Hyunjin evitó la respuesta con una sonrisa inocente.

En ese momento, Felix dejó el teléfono a un lado y se recostó un poco más en el sofá.

Felix: Ya estoy mejor de las náuseas.

Hyunjin se relajó un poco.

Hyunjin: ¿De verdad?

Felix: Sí. Mucho mejor que al principio.

Hyunjin asintió lentamente, como si aún no terminara de confiar.

Luego, con cuidado, se acercó y colocó su mano sobre el abdomen de Felix.

Hyunjin: Hola *susurró.

Felix lo observó con ternura.

Felix: Otra vez hablando con él…

Hyunjin: Con él o ella.

Felix: Todavía es muy pequeño para entenderte.

Hyunjin no lo miró.

Hyunjin: No importa.

Hizo una pausa.

Hyunjin: Quiero que se acostumbre a mi voz.

Felix se quedó en silencio.

Esa vez no se burló.

Solo sonrió.

Felix: Ya se acostumbró a la mía.

Hyunjin levantó la mirada.

Hyunjin: ¿Ah, sí?

Felix: Claro. Soy yo quien le habla todo el día.

Hyunjin hizo un pequeño puchero.

Hyunjin: Injusto.

Felix rió.

Felix: ¿Injusto?

Hyunjin: Sí. Quiero ser su favorito también.

Felix negó con la cabeza, divertido.

Felix: No es un concurso.

Hyunjin: Para mí sí.

Felix lo miró con suavidad.

Luego tomó su mano y la apretó.

Felix::Ya lo eres.

Hyunjin se quedó quieto.

Y por primera vez en el día, dejó de bromear.

Hyunjin: ¿En serio?

Felix asintió.

Felix: En serio.

Hyunjin bajó la mirada hacia su abdomen, más tranquilo.

Hyunjin: Entonces le voy a hablar aún más.

Felix: Ya estás exagerando.

Hyunjin: No lo suficiente.

Felix suspiró, pero sonreía.

Felix se levantó del sofá con calma, estirando un poco la espalda.

Hyunjin lo siguió con la mirada de inmediato, como si el movimiento activara una alarma interna.

Hyunjin: Mi amor, ¿a dónde vas?

Felix lo miró como si la respuesta fuera obvia.

Felix: Al baño.

Hyunjin asintió lentamente.

Hyunjin: Ah… bien.

Se quedó quieto.

Demasiado quieto.

Felix dio dos pasos y se detuvo al notar que no dejaba de mirarlo.

Felix: Hyunjin…

Hyunjin: ¿Sí?

Felix: Voy al baño.

Hyunjin: Lo sé.

Felix: Entonces no me sigas con la mirada como si fuera a desaparecer.

Hyunjin parpadeó.

Hyunjin: No te estoy siguiendo.

Felix: Sí lo estás.

Hyunjin: Estoy… verificando.

Felix soltó una risa corta.

Felix: ¿Verificando qué exactamente?

Hyunjin se levantó del sofá también, dando un paso hacia él.

Hyunjin: Que estés bien.

Felix: Voy al baño, Hyunjin.

Hyunjin: Y en el camino puede pasar cualquier cosa.

Felix lo miró en silencio un segundo.

Luego negó con la cabeza, divertido.

Felix: Eres increíble.

Hyunjin: Gracias.

Felix: No era un cumplido.

Hyunjin fingió no escucharlo.

Hyunjin: ¿Quieres que te acompañe?

Felix abrió los ojos.

Felix: No.

Hyunjin: Puedo quedarme afuera.

Felix: Tampoco.

Hyunjin: ¿Y si te mareas?

Felix: Hyunjin…

Hyunjin: Solo estoy siendo precavido.

Felix se acercó y le dio un suave toque en el pecho para que se detuviera.

Felix: Estoy bien. Voy al baño. Vuelvo en dos minutos.

Hyunjin lo miró con duda.

Pero finalmente asintió.

Hyunjin: Está bien… pero si pasa algo...

Felix: Te llamo.

Hyunjin: ¿Promesa?

Felix sonrió.

Felix: Promesa.

Unos minutos después, la puerta del baño se abrió.

Felix salió con tranquilidad, secándose las manos con una toalla pequeña.

Antes de que pudiera decir nada, escuchó una voz desde el sofá.

Hyunjin: ¡Volvió!

Felix parpadeó.

Felix: ¿Volví?

Hyunjin dejó el teléfono a un lado y abrió los brazos dramáticamente.

Hyunjin: Sí. Ya estaba empezando a preocuparme.

Felix: Hyunjin, estuve cinco minutos en el baño.

Hyunjin: Fueron siete.

Felix lo miró sorprendido.

Felix: ¿Los contaste?

Hyunjin evitó responder.

Hyunjin: Lo importante es que regresaste sano y salvo.

Felix soltó una carcajada.

Felix: No puedo creer que hayas cronometrado mi visita al baño.

Hyunjin: La seguridad es importante.

Felix: Estoy empezando a preocuparme por ti.

Hyunjin: Eso es imposible. El que recibe preocupación aquí eres tú.

Felix caminó de vuelta al sofá y se sentó a su lado.

Inmediatamente, Hyunjin pasó un brazo alrededor de sus hombros.

Como siempre.

Como si fuera el lugar más natural del mundo.

Hyunjin: ¿Todo bien?

Felix: Sí.

Hyunjin: ¿Seguro?

Felix giró la cabeza lentamente.

Felix: ¿De verdad vas a preguntarme eso otra vez?

Hyunjin: Sí.

Felix: Estoy perfectamente bien.

Hyunjin sonrió satisfecho.

Hyunjin: Excelente.

Felix apoyó la cabeza en su hombro.

Durante unos segundos permanecieron en silencio, disfrutando de la tranquilidad de la tarde.

Entonces Hyunjin bajó la mirada hacia el abdomen de Felix.

Y sonrió.

Hyunjin: Hola, bebé.

Felix se echó a reír.

Felix: No te rendirás nunca, ¿verdad?

Hyunjin: Jamás.

Hyunjin apoyó una mano con ternura sobre su abdomen.

Hyunjin: Tres meses ya.

La sonrisa de Felix se volvió más suave.

Felix: Sí.

Hyunjin: Se pasó rápido.

Felix: Un poco.

Hyunjin asintió lentamente.

Y por primera vez en varios minutos, se quedó callado.

Simplemente disfrutando del momento.

Pasaron los meses...

El tiempo siguió avanzando.

Las visitas al médico, las compras impulsivas de Hyunjin y las interminables conversaciones con el bebé se habían convertido en parte de la rutina.

Aquella mañana, Hyunjin tuvo que ir a trabajar temprano.

Hyunjin: Desearía poder acompañarte *dijo mientras se preparaba para salir.

Felix: Estaré bien *respondió con una sonrisa. Además, es una revisión normal.

Hyunjin besó su frente.

Hyunjin: Llámame cuando salgas.

Felix: Lo haré.

Hyunjin: Y no me hagas esperar horas.

Felix: Lo prometo.

Con eso, Hyunjin se marchó.

Horas más tarde, Felix se encontraba en la consulta médica, observando la pantalla durante la ecografía.

Había ido con la ilusión de descubrir si el bebé era niño o niña.

Nada más.

Pero la especialista permaneció observando la pantalla unos segundos más de lo habitual.

Felix empezó a ponerse nervioso.

Felix: ¿Todo está bien?

La doctora sonrió.

Doctora: Todo está perfectamente bien.

Felix soltó un suspiro de alivio.

Felix: Entonces... ¿puede decirme el sexo?

La doctora soltó una pequeña risa.

Doctora: Bueno... antes de eso, hay algo más que debería saber.

Felix parpadeó.

Felix: ¿Algo más?

La especialista giró la pantalla ligeramente para mostrarle mejor la imagen.

Doctora: No estamos viendo un bebé.

Felix frunció el ceño.

Felix: ¿Qué?

Doctora: Estamos viendo dos.

Por un instante, el mundo pareció detenerse.

Felix: ...¿Dos?

Doctora: Sí.

La sonrisa de la doctora se amplió.

Doctora: Felicidades. Son gemelos.

Felix se quedó completamente inmóvil.

Felix: ¿Gemelos?

Doctora: Así es.

Felix: ¿Dos bebés?

Doctora: Dos bebés.

Felix abrió la boca.

La cerró.

Y volvió a abrirla.

Exactamente igual que Hyunjin el día de la sorpresa.

Felix: Yo... ¿voy a tener dos?

Doctora: Sí.

La doctora señaló la pantalla.

Doctora: Y además ya podemos ver el sexo de ambos.

Felix sintió que el corazón se aceleraba.

Felix: ¿Ambos?

Doctora: Un niño... y una niña.

Las lágrimas aparecieron en sus ojos antes de que pudiera detenerlas.

Felix: ¿Un niño y una niña?

Doctora: Sí.

Felix se llevó una mano a la boca.

No podía creerlo.

Había ido esperando una respuesta sencilla.

Niño o niña.

Y estaba saliendo con una noticia completamente diferente.

Dos bebés.

Un niño y una niña.

Una familia que estaba a punto de crecer más de lo que jamás había imaginado.

Mientras observaba la ecografía, no pudo evitar pensar en Hyunjin.

En la cara que pondría.

En el grito que seguramente daría.

En el caos que se desataría cuando descubriera que no estaba esperando un bebé... sino dos.

Después de salir de la consulta, Felix regresó a casa con la mente completamente llena de emociones.

Todavía le costaba creerlo.

Había salido de casa esperando descubrir el sexo de su bebé.

Y había regresado sabiendo que no era uno.

Eran dos.

Un niño y una niña.

Sus hijos.

Al entrar al apartamento, dejó las llaves sobre la mesa y caminó directamente hacia la habitación.

Todo estaba en silencio.

Hyunjin aún seguía trabajando.

Felix se sentó en la cama y sacó de su bolsillo las imágenes de la ecografía.

Las sostuvo con cuidado, como si fueran el tesoro más valioso del mundo.

Y, en cierto modo, lo eran.

Durante varios minutos no hizo nada más.

Solo observarlas.

Una y otra vez.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

Felix: Hola, ustedes dos... *susurró.

Apoyó una mano sobre su abdomen.

Ya bastante más notorio que meses atrás.

Felix: ¿Saben que acaban de darle a su papá la sorpresa más grande de su vida?

Miró nuevamente las imágenes.

Allí estaban.

Sus pequeños.

Todavía diminutos.

Pero completamente reales.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos.

Esta vez de felicidad.

Felix: Un niño y una niña...

Ni siquiera sabía cómo describir lo que sentía.

Era alegría.

Era emoción.

Era nervios.

Era amor.

Todo al mismo tiempo.

Se recostó sobre la cama sin dejar de mirar las ecografías.

Imaginó a Hyunjin descubriendo la noticia.

Probablemente primero se quedaría en silencio.

Luego lloraría.

Después intentaría hablar con los dos bebés a la vez.

Y seguramente empezaría a planear nombres antes de terminar la conversación.

Felix soltó una risa suave.

Felix: Sí... definitivamente harás eso.

Con cuidado, acomodó las imágenes sobre su pecho.

Su mirada se suavizó.

Felix: Tienen mucha suerte, ¿saben?

La habitación permaneció en silencio.

Felix: Porque tienen al mejor papá del mundo.

En ese momento, el sonido de la puerta principal sacó a Felix de sus pensamientos.

Escuchó unas llaves, unos pasos conocidos y luego la voz que tanto esperaba.

Hyunjin: ¡Mi vida, ya llegué!

Felix sonrió de inmediato.

Instintivamente apretó las ecografías contra su pecho.

Su corazón comenzó a acelerarse.

Otra vez.

Porque, al parecer, las sorpresas importantes se estaban convirtiendo en una costumbre.

Felix: ¡Estoy en la habitación!

Unos segundos después, Hyunjin apareció en la puerta.

Llevaba el cabello algo despeinado después del trabajo y una sonrisa cansada pero feliz.

Hyunjin: Hola, amor.

Se inclinó para darle un beso en la frente.

Felix: : Hola.

Hyunjin se sentó a su lado en la cama.

Hyunjin: ¿Cómo te fue en la cita?

Felix sintió un vuelco en el estómago.

Ahí estaba la pregunta.

La que había estado esperando toda la tarde.

Felix: Bien.

Hyunjin: ¿Todo salió bien?

Felix: Sí.

Hyunjin: ¿Y el bebé?

Felix bajó la mirada hacia las imágenes que sostenía.

Una sonrisa apareció en sus labios.

Felix: También está bien.

Hyunjin soltó un suspiro de alivio.

Hyunjin: Menos mal.

Luego notó algo.

Hyunjin: Espera.

Hyunjin entrecerró los ojos.

Hyunjin: ¿Qué tienes en las manos?

Felix levantó las imágenes.

Felix: Es la ecografía del bebé.

Hyunjin: A ver.

Hyunjin tomó las ecografías con curiosidad y comenzó a observarlas atentamente.

Durante unos segundos reinó el silencio.

Luego frunció el ceño.

Se acercó más la imagen.

La alejó.

Y volvió a acercarla.

Hyunjin: ¿Ah?

Felix tuvo que contener la risa.

Felix: ¿Qué pasa?

Hyunjin señaló la imagen.

Hyunjin: ¿El bebé tiene dos cabezas?

Felix soltó una risita.

Felix: No.

Hyunjin: Entonces...

Felix: Sí... mi amor, son gemelos.

Silencio.

Completo silencio.

Hyunjin parpadeó.

Una vez.

Dos veces.

Tres.

Hyunjin: ¿Gemelos?

Felix: Sí.

Hyunjin: ¿Dos bebés?

Felix: Dos bebés.

Hyunjin: ¿Un niño y una niña?

Felix: Un niño y una niña.

Hyunjin abrió la boca.

La cerró.

La volvió a abrir.

Hyunjin: ¿Dos?

Felix: Dos.

Hyunjin: ¿DOS?

Felix: Dos.

Hyunjin se quedó mirando la ecografía como si estuviera intentando convencer a su cerebro de procesar la información.

Hyunjin: Felix...

Felix: ¿Sí?

Hyunjin: Voy a ser papá...

Felix: Sí.

Hyunjin: Dos veces.

Felix: Bueno... al mismo tiempo.

Hyunjin: DOS VECES.

Felix ya estaba riéndose abiertamente.

Felix: Hyun...

Y de repente, Hyunjin cayó hacia atrás sobre la cama como si hubiera perdido todas sus fuerzas.

Felix: ¡Hyunjin!

Felix dejó las ecografías a un lado y se inclinó sobre él de inmediato.

Felix: ¡Hyunjin, mi amor!

Hyunjin permaneció inmóvil durante dos segundos.

Tres.

Y cuatro.

Felix empezó a preocuparse de verdad.

Felix: ¿Hyun?

Entonces uno de los ojos de Hyunjin se abrió apenas.

Hyunjin: ¿Estás llorando?

Felix se quedó congelado.

Felix: ¿Qué?

Hyunjin: Porque si estás llorando, me siento culpable.

Felix parpadeó.

Y comprendió.

Felix: ¡No estabas desmayado!

Hyunjin abrió ambos ojos y sonrió.

Hyunjin:No.

Felix: ¡Me asustaste!

Hyunjin: Lo siento.

Felix: ¡Pensé que te había dado algo!

Hyunjin comenzó a reírse.

Hyunjin: Solo estaba procesando la información.

Felix: ¡Acostado como si te hubieras desmayado!

Hyunjin: Es una técnica avanzada de procesamiento.

Felix tomó una almohada y le dio un suave golpe en el brazo.

Felix: Dramático.

Hyunjin: Muy dramático.

Felix: Lo admites.

Hyunjin: Lo admito.

Los dos terminaron riéndose.

Pero unos segundos después, la sonrisa de Hyunjin se suavizó.

Miró nuevamente las ecografías.

Luego apoyó una mano sobre el abdomen de Felix.

Y finalmente volvió a mirar a su pareja.

Hyunjin: ¿De verdad son dos?

Felix asintió.

Felix: De verdad.

Hyunjin tragó saliva.

Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas.

Esta vez no por impresión.

Sino por felicidad.

Hyunjin: Somos cuatro...

Felix sintió un nudo en la garganta.

Felix: Sí.

Hyunjin sonrió.

Hyunjin: Somos una familia de cuatro.

A los 7 meses de embarazo...

La luz de la mañana se filtraba por las cortinas de la habitación.

El reloj sobre la mesita marcaba las 08:00 a.m.

Todo estaba en silencio.

Bueno... casi todo.

Porque desde hacía unos minutos, Hyunjin estaba profundamente dormido abrazando una almohada que había confiscado durante la noche.

Felix abrió los ojos lentamente.

Parpadeó un par de veces.

Y, como cada mañana desde que había avanzado el embarazo, se tomó unos segundos para reunir fuerzas antes de levantarse.

Felix: Buenos días, pequeños... *murmuró, acariciando suavemente su abdomen.

A los siete meses, la barriga ya era imposible de ignorar.

Y con dos bebés creciendo ahí dentro, moverse se había convertido en toda una aventura.

Con cuidado, Felix se incorporó.

Felix: Bien...

Primera misión del día.

Salir de la cama.

Lo logró.

Segunda misión.

Ponerse de pie.

También lo logró.

Felix: Excelente.

Justo cuando dio el primer paso hacia la puerta, sintió una pequeña patadita.

Luego otra.

Felix: ¿Ya están despiertos ustedes dos?

Felix sonrió.

Las respuestas llegaron en forma de otro movimiento.

Felix: Tomaré eso como un sí.

Caminó despacio hacia el baño.

Pero antes de que pudiera salir de la habitación, una voz somnolienta se escuchó detrás de él.

Hyunjin: ¿Lix...?

Felix giró la cabeza.

Hyunjin seguía acostado, con el cabello completamente despeinado y los ojos apenas abiertos.

Felix: Buenos días.

Hyunjin: ¿A dónde vas?

Felix soltó una pequeña risa.

Felix: Al baño.

Hyunjin asintió lentamente.

Hyunjin: Ah.

Silencio.

Hyunjin: ¿Solo al baño?

Felix: Sí.

Felix estaba en el baño cuando se dio cuenta de que iba a necesitar ayuda.

A los siete meses de embarazo, y esperando gemelos, algunas cosas que antes eran sencillas se habían vuelto bastante más complicadas.

Así que suspiró y llamó desde el baño:

Felix: ¡Mi amor, puedes venir!

Desde la habitación se escuchó un ruido repentino.

Como si alguien hubiera saltado de la cama.

Hyunjin: ¡Sí, ya voy!

En menos de diez segundos, Hyunjin apareció en la puerta del baño con el cabello aún despeinado y una expresión de alarma.

Hyunjin: ¿Qué pasó? ¿Estás bien? ¿Los bebés están bien?

Felix parpadeó.

Felix: Sí.

Hyunjin: ¿Seguro?

Felix: Sí.

Felix sintió que las mejillas se le calentaban un poco.

No era una situación grave, pero sí algo que le daba algo de vergüenza admitir.

Miró a Hyunjin y, después de unos segundos de duda, habló:

Felix: Puedes... subirme los pantalones. No puedo por los bebés.

Hyunjin parpadeó.

Luego miró el abdomen de Felix.

Y después volvió a mirarlo a él.

Su expresión cambió inmediatamente a una de absoluta ternura.

Hyunjin: ¿Es eso?

Felix asintió, avergonzado.

Felix: Sí...

Hyunjin: Mi amor.

Felix: ¿Qué?

Hyunjin: Pensé que era una emergencia.

Felix: Para mí sí lo es.

Hyunjin soltó una pequeña risa.

Hyunjin: Está bien. Déjame ayudarte.

Con toda naturalidad, lo ayudó con cuidado, procurando que Felix estuviera cómodo.

Hyunjin: ¿Así está bien?

Felix: Sí.

Hyunjin: ¿Seguro?

Felix: Sí, Hyun.

Hyunjin apoyó una mano sobre su hombro.

Hyunjin: Lix, estás cargando a dos bebés. Si necesitas ayuda para algo, me la pides.

Felix bajó la mirada.

Felix: A veces me siento inútil.

La sonrisa de Hyunjin desapareció de inmediato.

Hyunjin: Ni se te ocurra decir eso.

Felix levantó la vista.

Felix: Pero...

Hyunjin: No.

Hyunjin tomó sus manos.

Hyunjin: Estás haciendo algo increíble. Estás cuidando a nuestros hijos todos los días. Que necesites ayuda para algunas cosas no te hace inútil.

Felix sintió un nudo en la garganta.

Felix: Lo sé, pero a veces es frustrante.

Hyunjin: Eso lo entiendo.

Hyunjin sonrió con suavidad.

Hyunjin: Pero para eso estoy aquí.

Felix terminó sonriendo también.

Felix: ¿Para subirme los pantalones?

Hyunjin: Para todo.

Después de que Hyunjin le acomodó los pantalones a Felix, ambos se dispusieron a salir del baño.

Pero apenas Felix dio un par de pasos, se detuvo.

Llevó una mano a la parte baja de la espalda y cerró los ojos un momento.

Felix: Ay... mi espalda.

Hyunjin se giró de inmediato.

Hyunjin: ¿Te duele?

Felix hizo una pequeña mueca.

Felix: Un poco.

A los siete meses de embarazo y esperando gemelos, aquello no era precisamente raro.

Hyunjin: Ven aquí.

Hyunjin se acercó enseguida y colocó una mano en su espalda con cuidado.

Hyunjin: ¿Aquí?

Felix: Un poquito más abajo.

Hyunjin: ¿Aquí?

Felix: Sí...

Hyunjin comenzó a masajear suavemente la zona.

Felix soltó un suspiro de alivio casi instantáneo.

Felix: Mucho mejor.

Hyunjin: Lo sabía.

Felix: No empieces.

Hyunjin: ¿Qué?

Felix: A decir que siempre tienes razón.

Hyunjin: Pero siempre tengo razón.

Felix soltó una risita.

Felix: Claro que sí.

Hyunjin siguió masajeando su espalda unos segundos más.

Hyunjin: Estás cargando a dos pequeñitos muy activos.

Como si hubieran escuchado la conversación, una pequeña patadita se hizo sentir.

Y luego otra.

Felix bajó la vista hacia su abdomen.

Felix: Hablando de activos...

Hyunjin apoyó una mano allí también.

Hyunjin: Buenos días, revoltosos.

Otra patadita.

Felix: Creo que te respondieron.

Hyunjin: Definitivamente son mis hijos.

Felix: ¿Porque no paran quietos?

Hyunjin: Exactamente.

Felix negó con la cabeza mientras sonreía.

La molestia en la espalda seguía ahí, pero el masaje ayudaba bastante.

Hyunjin: ¿Mejor?

Felix: Sí.

Hyunjin: Bien.

En la tarde...

La casa estaba tranquila.

Después del desayuno, algunas tareas pendientes y una buena dosis de descanso obligada por Hyunjin, la tarde transcurría con calma.

Felix estaba recostado en el sofá del salón, rodeado de almohadas.

A los siete meses de embarazo y esperando gemelos, había aprendido que la comodidad era una prioridad absoluta.

Tenía una mano apoyada sobre su abdomen mientras observaba distraídamente un programa de televisión.

De vez en cuando, alguna patadita lo hacía sonreír.

Mientras tanto, en la cocina, Hyunjin estaba ocupado limpiando.

O al menos intentándolo.

Hyunjin:¿Por qué hay tantos platos? *se quejó desde la cocina.

Felix sonrió sin levantar la vista.

Felix: Porque los usamos para comer.

Hyunjin: Respuesta incorrecta.

Felix: ¿Ah, sí?

Hyunjin: La respuesta correcta es que alguien no me ayudó.

Felix soltó una risita.

Felix: Estoy ocupado.

Hyunjin: ¿Haciendo qué?

Felix miró su abdomen.

Felix: Fabricando personas.

Desde la cocina se hizo un breve silencio.

Luego Hyunjin apareció en la puerta con una esponja en una mano.

Hyunjin: Eso fue injustamente difícil de refutar.

Felix: Lo sé.

Hyunjin intentó mantener una expresión seria.

No lo logró.

Hyunjin: Está bien, ganaste.

Felix sonrió satisfecho.

Felix: Gracias.

Hyunjin volvió a la cocina.

Pasaron unos minutos.

El sonido del agua y los platos llenó el apartamento.

Entonces Felix sintió una serie de movimientos seguidos.

Felix: Oh.

Hyunjin: ¿Qué pasó? *preguntó inmediatamente desde la cocina.

Felix: Nada.

Hyunjin: ¿Nada bueno o nada malo?

Felix: Nada bueno.

Hyunjin: Eso no me ayuda.

Felix soltó una carcajada.

Felix: Se están moviendo mucho.

En menos de cinco segundos, Hyunjin apareció nuevamente.

Hyunjin: ¿Dónde?

Felix: Hyun...

Hyunjin: ¿Dónde?

Felix señaló su abdomen.

Felix: Ahí.

Hyunjin: Gracias por la precisión.

Con una sonrisa enorme, Hyunjin se arrodilló junto al sofá y apoyó una mano con cuidado.

Casi al instante sintió una pequeña patadita.

Sus ojos se abrieron.

Hyunjin: ¡La sentí!

Otra.

Hyunjin: ¡La sentí otra vez!

Felix no pudo evitar reír.

Felix: Llevas meses sintiéndolas.

Hyunjin: Sí, pero sigue siendo increíble.

Hyunjin apoyó la cabeza suavemente junto al abdomen.

Hyunjin: Hola, pequeños.

Una nueva patadita pareció responderle.

Felix: Creo que te reconocen.

Hyunjin: Por supuesto que me reconocen.

Felix: Qué modesto.

Hyunjin: Soy su papá favorito.

Felix arqueó una ceja.

Felix: ¿Favorito?

Hyunjin: Bueno... compartimos el primer puesto.

Felix: Mejor.

Hyunjin sonrió y dejó un beso suave sobre el abdomen de Felix.

Luego levantó la vista hacia él.

Y durante unos segundos no dijo nada.

Simplemente sonrió.

Felix estaba acomodado entre varias almohadas en el sofá cuando intentó incorporarse.

Lo intentó una vez.

Luego otra.

Y una tercera.

Sin mucho éxito.

Felix: Amor, ayúdame a levantarme.

Desde la cocina, Hyunjin respondió al instante:

Hyunjin: Sí, amor, ya voy.

Apareció unos segundos después, secándose las manos con un paño.

Hyunjin: ¿Problemas?

Felix lo miró con expresión resignada.

Felix: Los gemelos decidieron que levantarme solo ya no es una opción fácil.

Hyunjin sonrió con ternura.

Hyunjin: Entendido.

Se acercó al sofá y le ofreció ambas manos.

Hyunjin: Listo.

Felix las tomó.

Hyunjin: A la cuenta de tres.

Felix: ¿Tan serio es?

Hyunjin: Estoy mentalizándome.

Hyunjin soltó una risa.

Hyunjin: Uno... Dos... Tres.

Con un pequeño esfuerzo conjunto, Felix consiguió incorporarse.

Felix: ¡Lo logramos!

Hyunjin: Como si hubiéramos escalado una montaña.

Felix: Para mí lo fue.

Hyunjin se aseguró de que estuviera bien equilibrado antes de soltarlo.

Hyunjin: ¿Todo bien?

Felix: Sí.

Entonces Felix se llevó una mano a la espalda.

Felix: Bueno... casi todo.

Hyunjin: ¿La espalda otra vez?

Felix: Un poco.

Hyunjin negó con la cabeza con una sonrisa cariñosa.

Hyunjin: Ven aquí.

Colocó una mano en la espalda de Felix para darle apoyo.

Felix: Gracias.

Hyunjin: No tienes que agradecerme cada vez.

Felix: Lo sé.

Hyunjin: Además, pronto tendré que ayudarte a levantarte de todos lados.

Felix se echó a reír.

Felix: No exageres.

En ese momento, una patadita llamó la atención de ambos.

Hyunjin bajó la mirada.

Hyunjin: ¿Escucharon eso?

Felix sonrió.

Felix: ¿Qué cosa?

Hyunjin: Su papá diciendo que no exagera.

Otra patadita.

Hyunjin: Creo que tampoco le creyeron.

Felix terminó riéndose mientras Hyunjin lo rodeaba con un brazo para acompañarlo a donde quisiera ir.

Finalmente... 9 meses de embarazo

La habitación estaba llena de conversación y risas.

Después de tantos meses de espera, los gemelos podían llegar en cualquier momento.

Aquella tarde tenían visitas.

Sus amigos habían pasado a verlos y a comprobar que Hyunjin seguía cuerdo.

O al menos lo intentaban.

En la habitación estaban Han Jisung, Bang Chan y Seungmin.

Felix decidió levantarse de la cama.

Hyunjin: ¿Necesitas algo? *preguntó inmediatamente.

Felix: Solo voy a caminar un poco.

Hyunjin: ¿Seguro?

Felix:Sí.

Hyunjin: ¿Completamente seguro?

Han se tapó la cara.

Han: No puedo creer que siga preguntando eso.

Felix soltó una pequeña risa y se puso de pie.

Pero apenas dio un paso...

Se detuvo.

La sonrisa desapareció lentamente de su rostro.

Una mano fue directamente a su abdomen.

Felix: Ah...

El dolor llegó de repente.

Intenso.

Diferente.

Felix cerró los ojos.

Hyunjin fue el primero en notarlo.

Hyunjin: ¿Lix?

La habitación quedó en silencio.

Bang Chan se incorporó de inmediato.

Bang Chan: ¿Qué pasa?

Felix respiró profundamente.

Intentando procesar lo que acababa de sentir.

Felix: Creo...

Otra punzada lo obligó a detenerse.

Hyunjin ya estaba a su lado.

Hyunjin: ¿Mi amor?

Felix abrió los ojos lentamente.

Y lo miró.

Felix: Creo que fue una contracción.

Silencio absoluto.

Todos se quedaron congelados.

Hyunjin incluido.

Hyunjin parpadeó.

Una vez.

Dos.

Y tres.

Hyunjin: ¿¡CONTRACCIÓN?!

Felix: Sí.

Felix apretó con fuerza la mano de Hyunjin, respirando entrecortado.

Felix: Creo… que van… a nacer.

La frase cayó en la habitación como un golpe de realidad.

Bang Chan abrió los ojos de inmediato.

Han se llevó las manos a la cabeza.

Han: ¡¿AQUI?!

Seungmin reaccionó al instante, más rápido que todos.

Seungmin: ¡No, no aquí, vamos a movernos YA!

Pero antes de que pudieran dar un paso, Felix sintió otra contracción más fuerte.

Su cuerpo se tensó.

Felix: Ay… duele…

Bang Chan ya estaba colocando cosas en el suelo, improvisando un espacio seguro con toallas y mantas.

Bang Chan: Tenemos que acostarlo aquí, despacio.

Con mucho cuidado, entre Hyunjin y Han, fueron guiando a Felix hacia el suelo, colocándolo sobre las mantas que Bang Chan había preparado.

Felix respiraba cada vez más rápido.

Felix: No… no puedo…

Han: Sí puedes. Estás muy cerca. Solo sigue respirando conmigo.

Hyunjin se arrodilló a su lado, sosteniendo su mano con fuerza.

Hyunjin: Estoy aquí… no te voy a soltar…

Felix apretó los ojos con fuerza.

Otra contracción.

Más intensa.

Seungmin se quedó completamente inmóvil por un segundo al mirar la escena con más atención.

Seungmin: No puede ser… ESTÁN NACIENDO.

Bang Chan giró de inmediato, alarmado.

Bang Chan: ¡Mantengan la calma!

Hyunjin se desplomó hacia atrás, cayendo al suelo, desmayándose dramáticamente ante el impacto emocional del momento.

Han: ¡HYUNJIN!

Bang Chan reaccionó al instante, sin perder la calma.

Bang Chan: ¡Dejen a Hyunjin, ayuden a Felix!

Seungmin ni siquiera se movió hacia Hyunjin, manteniéndose enfocado.

Seungmin: Respira con nosotros, Felix. Sigue, estás haciendo increíble.

Han tragó saliva, mirando a Hyunjin inconsciente un segundo.

Han: No puedo creer que se haya desmayado…

La habitación quedó en un silencio extraño por una fracción de segundo… roto inmediatamente por un sonido pequeño, agudo y completamente nuevo.

Un llanto.

Fuerte.

Real.

Seungmin se quedó congelado.

Luego sus ojos se abrieron con sorpresa.

Seungmin: Ya nació…

Bang Chan levantó la vista de inmediato, respirando hondo, concentrado en la situación.

Bang Chan: ¡Sigan con cuidado!

Han, con manos temblorosas pero atento, miró rápidamente.

Han: ¡Espera… aquí está el otro!

El ambiente cambió por completo.

Felix, exhausto, respirando entrecortado, apenas podía abrir los ojos.

Hyunjin abrió los ojos de golpe.

Lo primero que escuchó fue el llanto.

Dos llantos.

Pequeños, reales, llenando toda la habitación.

Se incorporó de inmediato, desorientado, mirando alrededor.

Hyunjin: ¿Desperté…? ¿Qué… qué pasó?

Su voz salió quebrada, aún procesando todo.

Bang Chan fue el primero en notarlo.

Bang Chan: Hyunjin, tranquilo, respira.

Seungmin lo miró brevemente, sin apartarse de los bebés.

Seungmin: Están bien.

Han levantó la vista con una sonrisa nerviosa pero feliz.

Han: Hyunjin… ya nacieron.

Hyunjin se quedó congelado.

Hyunjin: ¿Qué…?

Su mirada bajó lentamente.

Y entonces los vio.

Los dos pequeños.

Uno siendo sostenido con cuidado, el otro envuelto suavemente.

Su respiración se cortó.

Hyunjin: No…

Se llevó una mano a la boca.

Hyunjin: ¿Ya…?

Su voz tembló.

Se quedó inmóvil unos segundos, como si su cerebro aún no pudiera aceptar lo que veía.

Hyunjin: ¿Están… vivos?

Seungmin lo miró con calma.

Seungmin: Sí. Están bien.

Hyunjin parpadeó.

Una vez.

Dos veces.

Y de repente, como si todo le hubiera caído encima a la vez, se levantó tambaleándose.

Hyunjin: ¡Felix!

Corrió hacia él.

Felix estaba agotado, pero al verlo sonrió débilmente.

Felix: Hyun…

Hyunjin se arrodilló a su lado al instante.

Hyunjin: ¿Estás bien? ¿Duele? ¿Están bien? ¿Los bebés están bien?

Felix asintió lentamente.

Felix: Estamos bien…

Hyunjin soltó una risa pequeña entre lágrimas.

Hyunjin: Un niño… y una niña…

Felix: Sí…

Hyunjin bajó la cabeza hasta apoyar su frente cerca de la mano de Felix.

Hyunjin: Te amo…

Felix acarició suavemente su cabello.

Felix: Yo también te amo…

Hyunjin sonrió, con lágrimas aún en los ojos.

Y en ese momento, todo encajó.

Las noches largas.

Los miedos.

Las risas.

Las contracciones.

El caos.

Todo había llevado a esto.

Una familia de cuatro.

Y en ese momento, el mundo pareció detenerse.

Porque todo lo que alguna vez soñaron…

por fin era real.

Fin 🩷💙