Etapas de un embarazo. Imagina Minsung

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Summary

La vida de Han y Lee Know cambia por completo cuando descubren que están esperando un bebé. Lo que comienza con mareos, náuseas y una gran sorpresa pronto se convierte en una aventura llena de emociones, miedos y momentos inolvidables. La historia sigue sus experiencias como nuevos padres, aprendiendo entre risas, desvelos y pequeños errores, mientras descubren que el amor que sienten el uno por el otro se ha convertido en el hogar perfecto para su nueva familia.

Genre
Fantasy
Author
Zoe
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Etapas de un embarazo.

La noche había caído sobre el apartamento y todo estaba en calma. Las luces de la ciudad brillaban a través de la ventana mientras una suave lluvia golpeaba el cristal.

Han, un chico de 23 años, estaba acurrucado en el sofá con una manta sobre las piernas. Tenía el teléfono en una mano y una taza de té caliente en la otra. Frente a él, la televisión reproducía una película que apenas estaba prestando atención.

Lee Know: ¿Estás viendo la película o solo mirando la pantalla?*preguntó desde la cocina.

Han soltó una pequeña risa.

Han: Las dos cosas.

Lee Know: Mentiroso.

Lee Know apareció con un plato de frutas recién cortadas y se sentó a su lado. Han tomó una fresa y la mordió distraídamente.

Todo parecía normal.

Demasiado normal.

De repente, Han frunció el ceño.

Lee Know: ¿Pasa algo? *preguntó al notar el cambio en su expresión.

Han: No lo sé...

Han dejó la taza sobre la mesa. Una extraña sensación revolvía su estómago.

Al principio pensó que desaparecería, pero en cuestión de segundos se volvió más intensa.

Han: Ugh...

Lee Know: ¿Han?

Han: Creo que...

Antes de terminar la frase, Han se levantó apresuradamente del sofá y corrió hacia el baño.

Lee Know se puso de pie de inmediato.

Lee Know: ¡Jisung!

Cuando llegó al baño, encontró a Han arrodillado frente al inodoro, respirando agitadamente después de haber vomitado.

Lee Know: Oye, oye... tranquilo.

Lee Know se arrodilló a su lado y le sostuvo el cabello mientras le frotaba suavemente la espalda.

Han cerró los ojos.

Han: No sé qué me pasó...

Lee Know: ¿Comiste algo raro hoy?

Han: No...

Lee Know tomó una toalla húmeda y se la acercó.

Lee Know: Quizás fue algo que te cayó mal.

Han asintió lentamente.

Eso tenía sentido.

O al menos, eso era lo que ambos pensaban.

Sin embargo, cuando regresaron al sofá unos minutos después, Han seguía sintiéndose extraño. No era solo el malestar estomacal. Había estado cansado durante días, durmiéndose en cualquier lugar y sintiendo más hambre de lo normal.

Después de un rato, ambos decidieron irse a la habitación para descansar.

El reloj digital sobre la mesita de noche marcaba las 21:00 hs.

La lluvia seguía cayendo suavemente afuera, y la habitación estaba iluminada únicamente por la tenue luz de una lámpara.

Lee Know se acomodó en la cama junto a Han.

Lee Know: ¿Te sientes mejor? *preguntó en voz baja.

Han tardó unos segundos en responder.

Han: Un poco...

Pero no sonó muy convincente.

Acostado de lado, mantenía una mano sobre su abdomen mientras fruncía el ceño. Una molestia persistente seguía allí, como una presión incómoda que no terminaba de desaparecer.

Lee Know lo observó con atención.

Lee Know: Jisung.

Han: ¿Mm?

Lee Know: Sigues haciendo esa cara.

Han abrió un ojo.

Han: ¿Qué cara?

Lee Know: La de "me duele algo y estoy intentando fingir que no".

Han: No estoy fingiendo.

Lee Know: Claro que sí.

Han soltó un pequeño suspiro.

Era inútil intentar ocultarle algo a Lee Know.

Han: Me sigue doliendo un poco el estómago...

Lee Know se incorporó ligeramente.

Lee Know: ¿Mucho?

Han:;No... pero tampoco se ha ido.

El mayor llevó una mano a su frente para comprobar si tenía fiebre.

Lee Know: No estás caliente.

Han: Porque no tengo fiebre.

Lee Know: Lo sé, solo estoy revisando.

Han dejó escapar una pequeña risa cansada.

Aun así, la molestia seguía allí.

No era un dolor insoportable, pero sí lo suficiente para impedirle relajarse.

Pasaron varios minutos en silencio.

Lee Know apagó la lámpara y la habitación quedó casi a oscuras.

Lee Know: Intenta dormir *murmuró.

Han: Lo intentaré.

Han cerró los ojos.

Sin embargo, el sueño no llegaba.

Su estómago continuaba revuelto y una extraña sensación de náusea iba y venía.

Se acomodó una vez.

Luego otra.

Y otra más.

Lee Know: ¿No puedes dormir? *preguntó desde la oscuridad.

Han: No...

Lee Know: ¿Por el dolor?

Han asintió antes de darse cuenta de que el otro no podía verlo.

Han: Sí...

Lee Know suspiró suavemente y se acercó un poco más, rodeándolo con un brazo.

Lee Know: Mañana, si sigues igual, iremos al médico.

Han: No creo que sea necesario...

Lee Know: Lo decidiremos mañana.

Han quiso protestar, pero estaba demasiado cansado.

Finalmente se acomodó contra el pecho de Lee Know, escuchando el tranquilo latido de su corazón.

Poco a poco, sus párpados comenzaron a pesar.

Y aunque la molestia no desapareció por completo, terminó quedándose dormido.

La habitación permanecía en silencio.

Afuera, la lluvia seguía cayendo suavemente contra la ventana.

De repente, Han abrió los ojos.

La sensación de malestar había disminuido un poco... pero ahora había otro problema.

Su estómago gruñó.

Han parpadeó varias veces y se incorporó lentamente.

Han: Mi amor... tengo hambre.

A su lado, Lee Know abrió los ojos de golpe.

Lee Know: ¿Qué?

Han se frotó los ojos, todavía medio dormido.

Han: Tengo hambre...

Lee Know frunció el ceño y lo miró confundido.

Lee Know: Jisung, hace una hora estabas vomitando.

Han: Lo sé.

Lee Know: Y te dolía el estómago.

Han: Lo sé.

Lee Know: ¿Y ahora tienes hambre?

Han asintió con total seriedad.

Han: Mucha hambre.

Lee Know lo observó durante unos segundos.

Lee Know: Eso no tiene sentido.

Han: Mi estómago no está de acuerdo contigo.

Como si quisiera apoyar las palabras de Han, un fuerte gruñido resonó en la habitación.

Han bajó la mirada avergonzado.

Lee Know soltó una pequeña carcajada.

Lee Know: Increíble.

Han: ¿Podemos comer algo?

Lee Know: Son las nueve de la noche.

Han: Por favor...

Lee Know intentó resistirse.

Lo intentó.

Pero la expresión suplicante de Han era demasiado poderosa.

Lee Know: Está bien, está bien.

Los ojos de Han brillaron.

Han: ¡Gracias!

Lee Know: Pero algo ligero.

Han: Lo que sea.

Ambos salieron de la habitación y caminaron hacia la cocina.

Lee Know abrió el refrigerador.

Lee Know: ¿Qué quieres?

Han observó el interior durante unos segundos.

Han: Quiero algo dulce, amor.

Lee Know giró la cabeza para mirarlo.

Lee Know: ¿Dulce?

Han: Sí, muy dulce.

Lee Know frunció el ceño.

Lee Know: De acuerdo...

Revisó los estantes y encontró algunas opciones: yogur de vainilla, trozos de pastel que habían sobrado del día anterior y una caja de fresas.

Lee Know: ¿Te sirve pastel?

Los ojos de Han se iluminaron.

Han: ¡Sí!

Unos minutos después, Lee Know dejó un plato con una generosa porción de pastel frente a él.

Lee Know: Aquí tienes.

Han: Te amo.

Lee Know: Lo dices porque te traje comida.

Han: También.

Lee Know soltó una pequeña risa y se sentó a su lado.

Para su sorpresa, Han empezó a comer con bastante entusiasmo.

Lee Know: ¿No te sentías mal hace un rato?

Han: Sí...

Lee Know: Y aun así te estás comiendo eso como si fuera el mejor pastel del mundo.

Han tomó otro bocado.

Han: Porque lo es.

Lee Know: Lo compramos en el supermercado.

Han: Entonces es el mejor pastel del supermercado.

Lee Know negó con la cabeza, divertido.

Sin embargo, mientras observaba a Han, no pudo evitar notar algo extraño.

El menor parecía agotado. Tenía ligeras ojeras y, aunque estaba disfrutando la comida, seguía viéndose cansado.

Lee Know: Jisung, mi amor.

Han: ¿Mm?

Lee Know: ¿Hace cuánto te sientes así?

Han dejó el tenedor sobre el plato por un momento.

Han: Hace unos dias...

Lee Know cruzó los brazos.

Lee Know: ¿Unos días?

Han: Sí...

Lee Know: ¿Y pensabas mencionármelo cuándo?

Han evitó su mirada.

Han: Pensé que se me pasaría.

Lee Know: Jisung.

Han: ¿Qué?

Lee Know: Vomitas, te duele el estómago, estás cansado todo el tiempo y ahora me dices que llevas días sintiéndote así.

Han hizo un pequeño gesto de disculpa.

Han: Lo siento...

Lee Know suspiró.

Han: Mi amor... ¿hay fresas?

Lee Know lo miró sorprendido.

Lee Know: Mi amor, te comiste una porción enorme de pastel. ¿Todavía tienes hambre?

Han asintió sin dudar.

Han: Todavía tengo hambre.

Lee Know se quedó en silencio unos segundos.

Lee Know: Eso es impresionante.

Han: ¿Entonces hay fresas?

Lee Know: Sí, hay fresas.

Los ojos de Han se iluminaron.

Han: ¿Me das?

Lee Know: Jisung...

Han: Por favor.

Lee Know abrió el refrigerador y sacó el recipiente con las fresas que había lavado esa misma tarde.

Las colocó en un pequeño plato y lo dejó frente a Han.

Lee Know: Aquí tienes.

Han: Gracias, amor.

Han tomó una fresa y la llevó a su boca.

Su expresión se iluminó de inmediato.

Han: Están deliciosas.

Lee Know apoyó un codo sobre la mesa y lo observó.

Lee Know: Nunca te había visto comer tanto en una sola noche.

Han: Yo tampoco.

Han tomó otra fresa.

Y luego otra.

Y otra más.

En menos de cinco minutos, el plato estaba vacío.

Lee Know miró el plato.

Luego miró a Han.

Luego volvió a mirar el plato.

Han: ¿Ya no hay?

Lee Know::No.

Han: Qué pena...

Lee Know::Jisung.

Han: ¿Sí?

Lee Know: ¿En serio sigues teniendo hambre?

Han se llevó una mano al estómago.

Lo pensó durante unos segundos.

Han: Sí.

Lee Know abrió mucho los ojos.

Lee Know: ¿Cómo es posible?

Han: No lo sé.

Justo en ese momento, el estómago de Han emitió un pequeño gruñido.

Ambos se quedaron mirando su abdomen.

Han fue el primero en hablar.

Han: ¿Ves? Mi estómago está de mi lado.

Lee Know soltó una carcajada.

Lee Know: Tu estómago está actuando muy raro.

Han también rio, pero la risa se transformó en un bostezo.

De repente, todo el cansancio volvió a caer sobre él.

Han: Estoy agotado...

Lee Know: Eso sí te lo creo.

Lee Know se puso de pie y le tendió la mano.

Lee Know: Ahora sí, a la cama.

Han tomó su mano y ambos regresaron a la habitación.

La lluvia seguía cayendo suavemente afuera, creando un ambiente tranquilo.

Apenas entró, Han se dejó caer sobre la cama como si hubiera corrido una maratón.

Han: Ugh... estoy lleno.

Lee Know cerró la puerta y soltó una pequeña risa.

Lee Know: No me sorprende. Te comiste una porción enorme de pastel y luego un plato entero de fresas.

Han se acomodó boca arriba.

Han: Valió la pena.

Lee Know: Claro que dirías eso.

Lee Know se sentó a su lado y observó cómo Han se llevaba una mano al abdomen.

Lee Know: ¿Te duele otra vez?

Han negó lentamente.

Han: No... solo me siento muy lleno.

Lee Know: Me alegra escuchar eso.

Por un momento, ambos permanecieron en silencio.

Han cerró los ojos.

El cansancio era tan fuerte que apenas podía mantenerlos abiertos.

Han: Mi amor...

Lee Know: ¿Sí?

Han: Gracias por cuidarme.

La expresión de Lee Know se suavizó de inmediato.

Lee Know: Siempre voy a cuidarte.

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Han.

Han: Lo sé.

Lee Know le acomodó algunos mechones de cabello detrás de la oreja.

Lee Know: Ahora intenta dormir.

Han: Voy a intentarlo...

Han se acomodó de lado, acercándose a Lee Know.

Sin embargo, apenas unos minutos después, volvió a fruncir el ceño.

Lee Know: ¿Jisung?

Han: Mm...

Lee Know: ¿Qué pasa ahora?

Han abrió un ojo.

Han: Creo que comí demasiado.

Lee Know soltó una carcajada.

Lee Know: Te lo advertí.

Han: No pensé que las fresas me derrotarían.

Lee Know: Las fresas no te derrotaron.

Han: ¿Entonces?

Lee Know: Tú mismo te derrotaste.

Han dejó escapar un pequeño gemido de protesta y escondió el rostro en la almohada.

Han: Qué cruel.

Lee Know: Y aun así mañana probablemente volverás a pedir más.

Han: Probablemente.

Ambos rieron suavemente.

Poco a poco, la habitación volvió a quedar en silencio.

Esta vez, el sueño comenzó a vencer a Han.

Su respiración se volvió más lenta y relajada.

Lee Know observó su rostro dormido durante unos segundos.

Aun así, una sensación de preocupación permanecía en el fondo de su mente.

En plena madrugada, el silencio del apartamento era profundo.

La lluvia había disminuido, dejando solo un leve murmullo a lo lejos.

Han se movió inquieto en la cama.

Frunció el ceño antes de abrir los ojos lentamente.

Han: Ugh...

Parpadeó varias veces, confundido.

La habitación estaba oscura, apenas iluminada por la luz tenue que entraba desde la calle.

Se incorporó un poco.

Y entonces lo sintió.

Una molestia leve en el estómago… diferente a la de antes.

No era dolor fuerte, pero sí una sensación extraña, como si su cuerpo estuviera “inquieto” por dentro.

Han se llevó una mano al abdomen.

Han: ¿Mm…?

A su lado, Lee Know seguía dormido profundamente.

Respiraba tranquilo, ajeno a todo.

Han lo miró unos segundos, dudando si despertarlo o no.

Pero la sensación no lo dejaba en paz.

Intentó recostarse otra vez.

Cerró los ojos.

Pero el sueño no regresaba.

Se giró hacia el otro lado.

Luego volvió a moverse.

Suspiró.

Han: No puedo dormir…

Susurró para sí mismo.

Con cuidado, se levantó de la cama sin hacer ruido.

Sus pies tocaron el suelo frío.

Caminó lentamente hacia la cocina, buscando un poco de agua, o tal vez algo que lo calmara.

Mientras tanto, Lee Know se movió ligeramente en la cama… pero no despertó.

Han abrió el refrigerador con cuidado.

La luz blanca iluminó su rostro cansado.

Se quedó mirando el interior sin saber exactamente qué quería.

Ni siquiera tenía hambre esta vez.

Solo… una sensación rara.

Se apoyó un poco en la puerta del refrigerador.

Han: ¿Qué me está pasando…?

Susurró.

Y por primera vez esa noche, no era el hambre lo que lo preocupaba.

Era que su cuerpo no estaba actuando como siempre.

Han volvió a la habitación después de unos minutos en la cocina. Se acostó con cuidado, intentando encontrar una posición cómoda.

Pero el sueño no llegaba.

Daba vueltas suavemente en la cama, suspirando en silencio, con la mirada perdida en la oscuridad del techo.

A su lado, Lee Know comenzó a moverse.

Poco a poco se incorporó en la cama, entreabriendo los ojos.

Lee Know: Mm...? Amor...?

La voz era suave, aún cargada de sueño.

Han giró un poco la cabeza hacia él.

Han: Sí, mi amor?

Lee Know lo observó con atención, parpadeando para despertarse del todo.

—Amor… ¿por qué todavía estás despierto?

Han soltó un pequeño suspiro.

—No puedo dormir.

Lee Know frunció apenas el ceño, ya más despierto.

Lee Know: ¿Otra vez el estómago?

Han negó lentamente.

Han: No… no es eso esta vez.

Eso llamó aún más la atención de Lee Know.

Se acomodó mejor en la cama, acercándose un poco a él.

Lee Know: Entonces, ¿qué pasa?

Han tardó unos segundos en responder.

Han: No lo sé… simplemente no puedo dormir.

Su voz sonaba cansada, pero inquieta.

Lee Know lo observó en silencio.

No era normal en él. Han siempre se dormía rápido cuando estaba agotado.

Le pasó una mano suavemente por el cabello.

Lee Know: Estás demasiado inquieto últimamente…

Lee Know suspiró y lo atrajo suavemente hacia él, abrazándolo.

Lee Know: Intenta relajarte. Estoy aquí.

Han se acomodó contra su pecho, escuchando el latido tranquilo de su corazón.

Por un momento, todo pareció calmarse.

Pero incluso así, el sueño seguía sin llegar del todo.

Y esa pequeña inquietud en su cuerpo… seguía ahí, silenciosa, como una señal que aún no sabían interpretar.

Los primeros rayos del sol se filtraron a través de las cortinas, iluminando suavemente la habitación.

La lluvia de la noche anterior había desaparecido, dejando una mañana tranquila y fresca.

Lee Know fue el primero en despertar.

Parpadeó varias veces y se incorporó lentamente en la cama.

A su lado, Han seguía profundamente dormido.

Muy profundamente dormido.

Lee Know observó la hora en el reloj.

Luego volvió a mirar a Han.

Normalmente, a esas alturas ya se habría despertado o al menos estaría dando vueltas entre las sábanas.

Pero esta vez no.

Seguía completamente inmóvil, abrazando una almohada.

Lee Know: Jisung... *murmuró suavemente.

Ninguna respuesta.

Lee Know sonrió un poco.

Lee Know: Está agotado...

Con cuidado, apartó algunos mechones de cabello de su rostro.

Han emitió un pequeño sonido adormilado y se acurrucó aún más entre las mantas.

Lee Know: Qué lindo... *susurró.

Decidió dejarlo dormir un poco más.

Después de todo, la noche había sido difícil.

Se levantó de la cama y salió de la habitación en silencio.

Minutos después, el aroma del desayuno comenzó a extenderse por el apartamento.

Lee Know preparó tostadas, fruta y una taza de té.

Mientras colocaba los platos sobre la mesa, no pudo evitar pensar en todo lo que había ocurrido durante los últimos días.

Las náuseas.

El cansancio.

Los cambios en el apetito.

Las molestias constantes.

Cada vez estaba más convencido de que algo ocurría.

Y esperaba que la visita al médico les diera respuestas.

Mientras tanto, en la habitación...

Han seguía dormido.

Acurrucado entre las mantas.

Hasta que, de repente...

Han: Mmm...

Frunció ligeramente el ceño.

Su nariz se arrugó.

Y unos segundos después, sus ojos comenzaron a abrirse lentamente.

Lo primero que percibió fue un olor.

Un olor que venía desde la cocina.

Han se incorporó un poco.

Parpadeó.

Y entonces sintió que su estómago reaccionaba de inmediato.

Aunque no sabía si era hambre... o náusea.

Han: Ugh...

Se llevó una mano a la boca.

Y de golpe se levantó de la cama.

La náusea apareció tan rápido que apenas tuvo tiempo de reaccionar.

Unos minutos después, salió del baño con el rostro algo pálido.

Se apoyó en la pared del pasillo y respiró profundamente.

Han: ¿Estaré...? *murmuró para sí mismo.

Se quedó pensativo unos segundos.

Han: No, no creo...

Pero una pequeña duda apareció en su mente.

Han:...¿O sí?

Han frunció el ceño.

Las náuseas.

El cansancio.

El hambre repentina.

Los antojos.

Todo era muy extraño.

Sacudió la cabeza.

Han: No, no, no. Estoy exagerando.

Intentó convencerse.

Sin embargo, la duda no desapareció.

Desde la cocina, la voz de Lee Know lo sacó de sus pensamientos.

Lee Know: ¿Jisung?

Han parpadeó.

Han: ¿Sí?

Lee Know: ¿Estás bien?

Han: Si...

Lee Know: ¿Qué pasa? ¿En qué piensas?

Han dio un pequeño sobresalto.

Han: ¿Ah? En nada.

Lee Know lo observó unos segundos antes de asentir.

Lee Know: De acuerdo... cámbiate y vamos a desayunar.

Han: Sí... ya voy.

Lee Know salió de la habitación para terminar de preparar el desayuno.

Cuando la puerta se cerró, Han permaneció sentado en la cama durante unos segundos, inmóvil.

Su mente no dejaba de repasar todo lo que había ocurrido durante los últimos días.

Las náuseas.

El cansancio constante.

Los cambios repentinos de apetito.

Los antojos.

Y aquella extraña sensación de que algo estaba cambiando.

Dentro del baño, el tiempo pareció detenerse.

Han sostenía la prueba con las manos temblorosas.

La observó una vez.

Luego dos.

Y una tercera vez.

Su corazón latía tan fuerte que podía escucharlo en sus oídos.

Han: No...

Susurró.

Volvió a mirar el resultado.

Seguía siendo el mismo.

Positivo.

Han se quedó congelado.

Han: No puede ser...

Se apoyó en el lavabo para no perder el equilibrio.

Miles de pensamientos comenzaron a cruzar su mente al mismo tiempo.

Las náuseas.

El cansancio.

El hambre repentina.

Los antojos.

Todo encajaba.

Todo.

Han: Oh, Dios mío... *murmuró.

Bajó lentamente la mirada hacia su abdomen.

Todavía era imposible notar algún cambio.

Pero ahora aquella pequeña duda que lo había acompañado durante días ya no era una duda.

Era una realidad.

Sus ojos comenzaron a humedecerse.

No sabía si llorar, reír o entrar en pánico.

La puerta del baño se abrió lentamente.

Han salió con pasos inseguros, todavía sosteniendo la prueba entre sus manos.

Su corazón seguía latiendo con fuerza.

Todo parecía irreal.

Llegó hasta la habitación y se sentó en el borde de la cama.

Miró una vez más la prueba.

Positivo.

Sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas.

Esta vez no intentó contenerlas.

Una sonrisa temblorosa apareció en su rostro mientras las lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas.

Han: No puedo creerlo...

Susurró.

Llevó una mano a su boca, intentando procesar lo que acababa de descubrir.

Estaba emocionado.

Nervioso.

Feliz.

Asustado.

Todo al mismo tiempo.

Bajó lentamente la mirada hacia su abdomen y apoyó una mano sobre él.

Todavía era demasiado pronto para notar algún cambio.

Pero saber que una nueva vida estaba creciendo allí hizo que las lágrimas cayeran con más fuerza.

Han: Hola, pequeño...

Murmuró entre sollozos.

En la cocina, Lee Know seguía esperando.

Cuando pasaron varios minutos sin que Han apareciera, comenzó a preocuparse de verdad.

Lee Know: ¿Jisung?

No hubo respuesta.

Lee Know: ¿Amor?

El silencio continuó.

Lee Know dejó lo que estaba haciendo y caminó rápidamente hacia la habitación.

Al llegar a la puerta, se detuvo.

Han estaba sentado en el borde de la cama.

Llorando.

El corazón de Lee Know dio un vuelco.

Lee Know: ¡Jisung!

Entró de inmediato.

Lee Know: ¿Qué pasó?

Han levantó la mirada.

Las lágrimas seguían resbalando por sus mejillas.

Pero no parecía triste.

Parecía completamente abrumado por la emoción.

Han: Mi amor... *susurró.

Y lentamente le mostró la prueba que seguía sosteniendo.

Lee Know bajó la mirada.

Al principio no entendió lo que estaba viendo.

Luego sus ojos se fijaron en el resultado.

Positivo.

Se quedó completamente inmóvil.

Lee Know: ...

Han observó cada una de sus reacciones, esperando alguna respuesta.

Pero Lee Know simplemente se quedó mirando la prueba.

Una vez.

Dos veces.

Tres veces.

Como si necesitara asegurarse de que estaba viendo bien.

Lee Know levantó lentamente la cabeza.

Sus ojos estaban abiertos de par en par.

Lee Know: ¿Es...?

Han asintió mientras una nueva lágrima caía por su mejilla.

Han: Sí...

El silencio llenó la habitación.

Ninguno de los dos sabía qué decir.

Era una noticia tan grande que las palabras parecían insuficientes.

Lee Know: ¿Es real...? *preguntó casi en un susurro.

Han: Eso dice la prueba...

Han soltó una pequeña risa entre lágrimas.

Lee Know volvió a mirar el resultado.

Y poco a poco, la sorpresa en su rostro comenzó a transformarse en algo más.

Emoción.

Pura emoción.

Sus ojos también empezaron a humedecerse.

Lee Know: Jisung...

Han: Vamos a tener un bebé... *susurró.

Escuchar esas palabras en voz alta hizo que la realidad terminara de asentarse.

Lee Know cerró los ojos.

Lee Know: Vamos a tener un bebé...

Repitió con una sonrisa temblorosa.

Cuando finalmente se separaron un poco, Lee Know tomó el rostro de Han entre sus manos.

Han: ¿Estás feliz?

Las lágrimas volvieron a aparecer en los ojos de Han.

Lee Know: Muchísimo.

Han: Yo también.

Lee Know apoyó su frente contra la de él.

Y por un momento, el mundo exterior dejó de existir.

No estaban pensando en las náuseas.

Ni en el cansancio.

Ni en las preocupaciones del futuro.

Solo en aquella noticia inesperada que acababa de cambiar sus vidas para siempre.

Lee Know soltó un suspiro, todavía con una pequeña sonrisa incrédula en el rostro mientras seguía abrazando a Han.

Lee Know: Eso explica todos los antojos…

Han, todavía con los ojos húmedos, soltó una risa suave entre lágrimas.

Han: ¿Tú crees?

Lee Know se separó apenas lo suficiente para mirarlo bien, como si todavía estuviera procesando todo.

Lee Know: Han… te comiste pastel, fresas… y ahora entiendo por qué pasaste de las náuseas al hambre en cinco minutos.

Han bajó la mirada, acariciándose el abdomen con timidez.

Han: Yo pensé que solo estaba enfermo…

Lee Know: Y lo estabas… pero no de la forma que creíamos.

Lee Know le tomó las manos con suavidad, apretándolas con cariño.

Por un segundo, ambos se quedaron en silencio otra vez, dejando que la noticia terminara de asentarse.

Han respiró hondo.

Han: Tengo miedo…

Lee Know negó de inmediato, acercándose un poco más.

Lee Know: Es normal.

Han: ¿Y si no lo hago bien?

Lee Know le acarició el dorso de la mano con el pulgar.

Lee Know: Lo vamos a hacer juntos. No tú solo.

Han lo miró, y esa tensión en su pecho empezó a aflojarse un poco.

Lee Know dejó escapar una pequeña risa.

Lee Know: Además… ahora entiendo muchas cosas.

Han ladeó la cabeza.

Han: ¿Qué cosas?

Lee Know: Que de la nada querías fresas a las nueve de la mañana… y que anoche casi vacías el refrigerador.

Han se escondió el rostro con vergüenza.

Han: ¡No lo digas así!

Lee Know rió, acercándolo otra vez a su pecho.

Lee Know: Es adorable… aunque un poco caótico.

Han se quedó unos segundos en silencio, todavía entre los brazos de Lee Know, y de repente soltó como si nada:

Han: Amor… tengo mucha hambre…

Lee Know parpadeó.

Se quedó quieto.

Luego lo miró lentamente, como si necesitara confirmar que había escuchado bien.

Lee Know: ¿En serio?

Han asintió, con total naturalidad, aún con los ojos un poco rojos por el llanto.

Han: Sí…

Lee Know soltó una risa corta, incrédula, llevándose una mano a la frente.

Lee Know: Acabas de llorar por una prueba positiva hace dos minutos…

Han: Y ahora tengo hambre.

Han lo dijo como si fuera lo más lógico del mundo.

Lee Know lo miró un momento más… y luego negó con la cabeza, sonriendo.

Lee Know: Esto va a ser nuestro día a día, ¿verdad?

Han se encogió de hombros.

Han: Probablemente…

Lee Know suspiró, pero esta vez sin preocupación, más bien resignado y cariñoso.

Lee Know: Está bien, “mamá del futuro”.

Han: ¡No me llames así!

Lee Know: Entonces deja de pedirme comida cada cinco minutos.

Han lo empujó suavemente con el hombro, pero no pudo evitar reír.

Lee Know le acomodó el cabello y le dio un pequeño beso en la frente.

Lee Know: Vamos a hacerte algo ligero… otra vez.

Han levantó la mirada, más tranquilo.

Han: ¿Fresas?

Lee Know lo miró en silencio dos segundos.

Lee Know: …Sí, fresas.

Han sonrió inmediatamente.

Han: Te amo.

Se levantaron juntos de la cama y caminaron hacia la cocina.

La luz de la mañana entraba por las ventanas, llenando el apartamento de una calma distinta, como si todo lo ocurrido empezara lentamente a volverse real.

Han iba pegado a Lee Know, aún con esa mezcla de emoción y nervios.

Han: No puedo creer que esto esté pasando… *murmuró mientras se sentaba en la silla.

Lee Know abrió el refrigerador con calma.

Lee Know: Pues créelo… porque ahora toca desayunar.

Han apoyó la cabeza en la mesa.

Han: Siento que mi vida cambió en una noche.

Lee Know: Y apenas estamos empezando el día *respondió con una pequeña sonrisa.

Sacó fresas, yogur y algo ligero para Han, colocándolo todo sobre la mesa.

Lee Know: Hoy vas a comer suave.

Han levantó la cabeza de inmediato.

Han: ¿Otra vez suave?

Lee Know: Sí.

Han: Pero tengo hambre.

Lee Know lo miró con una ceja levantada.

Lee Know: Y también tienes que cuidar tu estómago.

Han suspiró dramáticamente.

Han: Esto es injusto…

Lee Know soltó una risa suave mientras preparaba el plato.

Lee Know: Bienvenido a tu nueva realidad.

Han tomó una fresa apenas se la puso delante y la mordió de inmediato.

Han: Ok… esto sí me gusta.

Lee Know: Lo sabía.

Lee Know se sentó frente a él, observándolo con una expresión más tranquila ahora.

Había pasado del shock a la emoción… y ahora a una especie de paz.

Han, en cambio, seguía comiendo con calma, aunque de vez en cuando acariciaba inconscientemente su abdomen.

Han: Amor… *dijo de repente.

Lee Know: ¿Mm?

Han: ¿Crees que lo haremos bien?

Lee Know dejó el tenedor a un lado y lo miró directamente.

Lee Know: No creo.

Han parpadeó.

Han: ¿No?

Lee Know: Estoy seguro.

Han bajó la mirada, con una pequeña sonrisa.

Han: …Eso suena mejor.

Lee Know asintió.

Lee Know: Vamos a aprender. Vamos a equivocarnos. Y vamos a hacerlo juntos.

Después de desayunar, Han dejó el tenedor sobre la mesa y de pronto hizo una pequeña mueca, llevándose una mano al pecho.

Han: Ugh…

Lee Know levantó la vista de inmediato.

Lee Know: Amor, ¿qué pasa?

Han frunció el ceño, incómodo.

Han: Siento acidez…

Lee Know parpadeó.

Lee Know: ¿Acidez?

Se inclinó un poco hacia él, preocupado.

Lee Know: ¿Te duele mucho?

Han negó lentamente, pero seguía haciendo una mueca.

Han: No es dolor… es como… ardor.

Lee Know suspiró suave, ya entendiendo que era otra cosa más de la larga lista de síntomas del día.

Lee Know: Ven aquí.

Se levantó y se sentó más cerca, pasando una mano por la espalda de Han en círculos lentos.

Lee Know: Respira despacio, ¿sí?

Han obedeció, apoyando la cabeza un momento en su hombro.

Han: Creo que comí muy rápido…

Lee Know: Y comiste después de estar con el estómago sensible desde ayer *respondió con calma.

Han soltó un pequeño quejido.

Han: Todo me está saliendo mal…

Lee Know: No.

Lee Know le apretó suavemente la mano.

Lee Know: Tu cuerpo solo está cambiando. Es normal.

Han lo miró de reojo.

Han: ¿Normal?

Lee Know: Sí… aunque no sea cómodo.

Han suspiró.

Han: Esto de verdad es… raro.

Lee Know soltó una pequeña risa.

Lee Know: Y recién estamos empezando.

Habían pasado varias semanas desde aquella mañana en la que Han descubrió que estaba embarazado.

Ahora ya estaban en el segundo mes.

Y aunque la emoción seguía siendo enorme, Han había descubierto una verdad muy importante:

Las náuseas no estaban de su lado.

Han: Ugh...

Han estaba sentado en el sofá con una manta sobre las piernas y una expresión derrotada.

Lee Know apareció desde la cocina.

Lee Know: ¿Otra vez?

Han: Otra vez...

Lee Know: ¿Náuseas?

Han: Sí...

Lee Know dejó un vaso de agua sobre la mesa.

Lee Know: ¿Quieres intentar comer algo?

Han hizo una mueca.

Han: No.

Su estómago gruñó.

Han: Pero tengo hambre.

Lee Know parpadeó.

Lee Know: ¿No quieres comer pero tienes hambre?

Han: Exacto.

Lee Know: Eso no tiene sentido.

Han: Mi cuerpo dejó de tener sentido hace semanas.

Lee Know no pudo evitar reír.

Últimamente aquella conversación ocurría casi todos los días.

Han tenía hambre.

Comía.

Le daba acidez.

Luego náuseas.

Y una hora después volvía a tener hambre.

Era un ciclo interminable.

Lee Know: ¿Y ahora qué se te antoja?

Han se quedó pensando.

Han: Fresas.

Lee Know: Otra vez.

Han: Y mandarinas.

Lee Know: Bien.

Han: Y algo dulce.

La tarde llegó tranquila.

Después de lidiar con las náuseas de la mañana, los antojos y el cansancio que parecía perseguirlo a todas partes, Han se acomodó en el sofá con la intención de descansar solo unos minutos.

Solo unos minutos.

Eso fue lo que pensó.

Pero apenas apoyó la cabeza en un cojín, sus párpados comenzaron a pesar.

Han: Amor, voy a cerrar los ojos un rato... *murmuró.

Lee Know: Está bien *respondió desde la cocina.

Han ni siquiera tuvo tiempo de acomodarse mejor.

Se quedó dormido casi al instante.

Y siguió durmiendo.

Y durmiendo.

Y durmiendo.

Las horas pasaron.

Lee Know terminó algunas tareas de la casa, ordenó la cocina e incluso vio un episodio de una serie.

Cada tanto levantaba la vista hacia el sofá.

Han seguía profundamente dormido.

A las cuatro de la tarde...

Dormido.

A las cinco...

Dormido.

Finalmente, Lee Know dejó el libro que estaba leyendo y se acercó al sofá.

Lee Know: Jisung...

Nada.

Lee Know: Amor.

Han hizo un pequeño ruido adormilado y se abrazó más a la manta.

Lee Know sonrió.

Lee Know: Increíble.

Se agachó a su lado y le acomodó algunos mechones de cabello.

Han seguía completamente rendido.

El cansancio del embarazo estaba siendo mucho más fuerte de lo que ambos habían imaginado.

Casi una hora después, Han comenzó a moverse.

Han: Mmm...

Parpadeó lentamente.

Miró alrededor confundido.

Han: ¿Qué hora es?

Lee Know, que estaba sentado cerca, levantó la vista.

Lee Know: Las seis.

Han se incorporó de golpe.

Han: ¿Las seis?

Lee Know: Las seis.

Han: ¿De la tarde?

Lee Know: Sí.

Han abrió los ojos como platos.

Han: ¡Dormí toda la tarde!

Lee Know: Eso parece.

Han se quedó sentado unos segundos procesándolo.

Han: No puedo creerlo.

Justo entonces, su estómago emitió un fuerte gruñido.

Ambos se quedaron en silencio.

Han bajó la mirada hacia su abdomen.

Han: Tengo hambre.

Lee Know soltó una carcajada.

Lee Know: Debí haberlo visto venir.

Han se acarició el vientre distraídamente.

Han: Creo que alguien también tiene hambre.

La sonrisa de Lee Know se volvió más suave.

Se acercó y apoyó una mano sobre la de Han.

Lee Know: Entonces será mejor que les prepare algo de comer a los dos.

La noche llegó rápidamente.

Después de cenar, Han se sentía mucho mejor que por la mañana. Las náuseas habían sido más suaves durante las últimas horas, aunque el cansancio seguía presente.

El apartamento estaba tranquilo.

La televisión sonaba de fondo mientras Lee Know ordenaba algunas cosas en la sala.

Han estaba recostado en el sofá, abrazando un cojín.

Han: Amor...

Lee Know: ¿Sí?

Han: Creo que hoy dormí demasiado.

Lee Know soltó una pequeña risa.

Lee Know: Creo que sí.

Han se cubrió la cara con las manos.

Han: Qué vergüenza.

Lee Know: No tienes por qué avergonzarte.

Han: Parecía un oso hibernando.

Lee Know: Un oso muy lindo.

Han sonrió.

Últimamente se sentía más sensible de lo normal.

Cualquier muestra de cariño de Lee Know conseguía emocionarlo.

Lee Know: Ven aquí.

Han se levantó del sofá y caminó hasta él.

De inmediato recibió un abrazo.

Lee Know: ¿Mejor?

Han: Mucho mejor.

Lee Know apoyó la barbilla sobre su cabeza.

Lee Know: Has estado muy cansado estas semanas.

Han: Siento que podría dormir todo el día.

Lee Know: Y probablemente podrías.

Han soltó una pequeña risa.

Entonces, sin darse cuenta, apoyó una mano sobre su abdomen.

Era un gesto que estaba empezando a hacer cada vez más.

Todavía no había cambios visibles, pero para él era una forma de recordar que su bebé estaba allí.

El tiempo pasó más rápido de lo que ambos imaginaban.

Antes de darse cuenta, Han ya estaba en el tercer mes de embarazo.

Y había una buena noticia.

Las náuseas habían disminuido muchísimo.

Ya no corría al baño varias veces al día y podía disfrutar de la comida sin preocuparse tanto.

Pero había un pequeño problema...

Bueno, no tan pequeño.

El sueño.

Lee Know: Jisung.

Silencio.

Lee Know: Jisung.

Nada.

Lee Know suspiró.

Lee Know: Han Jisung.

La única respuesta fue un suave ronquido desde el sofá.

Lee Know se cruzó de brazos.

Eran las tres de la tarde.

Han había desayunado.

Luego había dicho que descansaría "solo diez minutos".

Y ya llevaba dos horas dormido.

Lee Know: Increíble.

Se acercó y le movió suavemente el hombro.

Lee Know: Amor.

Han abrió un ojo.

Han: Mm...

Lee Know: Te dormiste otra vez.

Han: No...

Lee Know: Llevas dos horas dormido.

Han: Solo estaba descansando.

Lee Know: Eso es dormir.

Han cerró el ojo otra vez.

Han: Cinco minutos más...

Lee Know: Eso dijiste hace una hora.

Lee Know no pudo evitar sonreír.

Últimamente era así todos los días.

Han podía quedarse dormido en cualquier parte.

En el sofá.

En la cama.

Durante una película.

Incluso una vez se quedó dormido sentado mientras esperaba que el microondas terminara de calentar comida.

Han: Todavía tengo sueño...

Lee Know: Lo sé.

Han: Mucho sueño.

Lee Know: También lo sé.

Han abrió lentamente ambos ojos y se sentó.

Su cabello estaba completamente despeinado.

Han: ¿Cómo puede una persona dormir tanto?

Lee Know se encogió de hombros.

Lee Know: Pregúntaselo al pequeño.

Instintivamente, Han llevó una mano a su abdomen.

Ahora comenzaba a notarse una pequeña curva.

Nada muy evidente.

Pero suficiente para que ambos la notaran.

Han sonrió.

Han: ¿Crees que está creciendo bien?

Lee Know se sentó junto a él.

Lee Know: Según el médico, sí.

Han: Todavía me cuesta creerlo.

Lee Know: A mí también.

Por un momento, ambos observaron el pequeño abultamiento.

Y aunque todavía quedaban muchos meses por delante, ya comenzaban a imaginar cómo sería cuando el bebé creciera aún más.

Justo entonces...

Grrr...

Un fuerte ruido salió del estómago de Han.

Los dos se quedaron en silencio.

Han: Tengo hambre.

Lee Know soltó una carcajada.

Lee Know: Por supuesto que tienes hambre.

Han: Dormir da hambre.

Han se levantó lentamente del sofá, estirándose después de su larga siesta.

Pero apenas dio un par de pasos, hizo una mueca.

Han: Ah... acidez...

Lee Know, que ya se dirigía a la cocina, se detuvo y giró hacia él.

Lee Know: ¿Otra vez?

Han asintió.

Han: Mm-hm...

Llevó una mano al pecho y frunció el ceño.

Han: Siento como si me hubiera comido un dragón.

Lee Know soltó una pequeña risa.

Lee Know: Qué comparación tan específica.

Han: Es la única forma de describirlo.

Lee Know: ¿Es muy fuerte?

Han se quedó pensando.

Han: No mucho... pero es molesta.

Lee Know se acercó y apoyó una mano en su espalda.

Lee Know: Siéntate un momento.

Han hizo un puchero.

Han: ¿Por qué mi cuerpo hace esto?

Lee Know: Porque tu cuerpo está trabajando mucho.

Han: No me gusta.

Lee Know: Lo sé.

Han suspiró dramáticamente y volvió a sentarse.

Después de unos minutos, la acidez comenzó a disminuir.

Lee Know aprovechó para traerle un vaso de agua.

Lee Know: Toma.

Han: Gracias.

Han bebió unos sorbos.

Luego apoyó una mano sobre su pequeño vientre.

Han sostuvo el vaso de agua entre las manos mientras la molestia iba disminuyendo poco a poco.

Luego levantó la vista hacia Lee Know.

Han: ¿Será normal que tenga acidez?

Lee Know se quedó pensativo unos segundos.

Lee Know: No lo sé.

Han hizo una pequeña mueca.

Han: Gran respuesta.

Lee Know: ¿Qué quieres que te diga? No soy médico.

Han: Tienes razón.

Lee Know se sentó a su lado en el sofá.

Lee Know: Pero podemos preguntárselo al médico en la próxima consulta.

Han asintió.

Han: Supongo.

Se quedó mirando su vientre durante unos segundos.

Últimamente cualquier sensación nueva lo hacía preguntarse si era normal o no.

Han: Es que todo es diferente...

Lee Know: Lo imagino.

Han: Hace unos meses ni siquiera pensaba en estas cosas.

Lee Know sonrió.

Lee Know: Hace unos meses tampoco te dormías en cualquier superficie disponible.

Han: Oye.

Lee Know: Te dormiste viendo una película.

Han: Estaba cansado.

Lee Know: Te dormiste mientras comías.

Han: Eso pasó una sola vez.

Lee Know: Dos veces.

Han lo miró indignado.

Han: ¿Las estás contando?

Lee Know: Por supuesto.

Han terminó riéndose.

La acidez seguía ahí, aunque más suave.

Lee Know tomó una de sus manos.

Lee Know: De todas formas, si algo te preocupa, lo preguntaremos.

Han: ¿Aunque sea una pregunta tonta?

Lee Know: Especialmente si es una pregunta tonta.

Han sonrió.

Han: Entonces tengo muchas.

Lee Know: Ya me di cuenta.

Esa noche, Han y Lee Know se prepararon para una de las citas que más ilusión les hacía.

Durante todo el día habían estado nerviosos.

Y emocionados.

Mucho más emocionados de lo que querían admitir.

Mientras se dirigían a la clínica, Han no dejaba de mover una de sus piernas.

Lee Know: ¿Estás nervioso?

Han: ¿Yo?

Lee Know: Sí, tú.

Han: Un poco...

Lee Know: Llevas diez minutos moviendo la pierna.

Han dejó de hacerlo inmediatamente.

Han: Perdón.

Lee Know sonrió y tomó su mano.

Lee Know: Yo también estoy nervioso.

Han: ¿De verdad?

Lee Know: Claro.

Han lo observó sorprendido.

Han: Pensé que eras el tranquilo de la relación.

Lee Know: Normalmente sí.

Han: ¿Y ahora?

Lee Know apretó suavemente su mano.

Lee Know: Ahora vamos a descubrir algo muy importante sobre nuestro bebé.

Eso hizo que Han sonriera de inmediato.

Minutos después, ambos estaban sentados en la sala de espera.

El corazón de Han latía cada vez más rápido.

Hasta que finalmente escucharon su nombre.

Lee Know: ¿Listo?

Han tragó saliva.

Han: No.

Lee Know: Yo tampoco.

Y aun así, ambos se levantaron.

Entraron juntos al consultorio.

Después de algunas revisiones, llegó el momento que tanto habían esperado.

Han estaba acostado mientras sostenía con fuerza la mano de Lee Know.

Los dos observaban la pantalla con atención.

La especialista sonrió al ver sus expresiones.

Dra: Veo que están muy emocionados.

Han y Lee Know: Mucho *respondieron ambos al mismo tiempo.

La especialista soltó una pequeña risa.

Continuó observando la pantalla durante unos momentos más.

Y finalmente sonrió.

Dra: Creo que ya puedo decirles el sexo del bebé.

Han sintió que dejaba de respirar.

Lee Know también se quedó inmóvil.

Han: ¿De verdad?

Dra: Sí.

La especialista volvió a mirar la pantalla.

Y luego levantó la vista hacia ellos.

Una sonrisa apareció en su rostro.

Dra: Van a tener... una niña.

Por un instante, el tiempo pareció detenerse.

Han se quedó completamente inmóvil.

Han: ¿U-una niña...? *preguntó en un susurro.

Dra: Sí *respondió la especialista con una sonrisa.

Han sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas casi de inmediato.

Giró la cabeza hacia Lee Know.

El mayor tampoco parecía capaz de hablar.

Simplemente estaba mirando la pantalla con una sonrisa enorme y los ojos brillantes.

Lee Know: Vamos a tener una hija... *murmuró.

Han soltó una pequeña risa entre lágrimas.

Han: Una niña...

La especialista continuó explicando algunas cosas, pero durante unos segundos ninguno de los dos pudo concentrarse demasiado.

Seguían procesando la noticia.

Su hija.

Tenían una hija.

Lee Know llevó una mano a sus ojos.

Lee Know: No estoy llorando.

Han soltó una carcajada.

Han: Sí estás llorando.

Lee Know: Solo tengo algo en el ojo.

Han: Claro.

Lee Know: Es verdad.

Han: Minho.

Lee Know: Está bien, estoy llorando.

Ambos terminaron riendo.

La especialista sonrió al verlos.

Era evidente cuánto amaban ya a aquella pequeña.

Cuando la consulta terminó, salieron de la clínica tomados de la mano.

Ninguno podía dejar de sonreír.

Han: ¿Escuchaste eso?

Lee Know: Sí.

Han: ¿Una niña?

Lee Know: Sí, una niña.

Han: Vamos a tener una hija.

Lee Know rio.

Lee Know: Lo has dicho como veinte veces.

Han: Porque todavía no me lo creo.

Mientras caminaban, Han apoyó una mano sobre su pequeño vientre.

Su sonrisa se volvió más suave.

Han: Hola, princesa...*murmuró.

Lee Know escuchó aquellas palabras y sintió que el corazón se le derritió por completo.

Se acercó y colocó una mano sobre la de Han.

Lee Know: Nuestra pequeña princesa.

Han volvió a emocionarse.

Han: Voy a llorar otra vez.

Lee Know: Eso tampoco sería una sorpresa.

Han: No te burles.

Lee Know: Nunca.

Antes de que terminara la consulta, Han levantó la mano tímidamente.

Han: Disculpe, doctora... ¿es normal que tenga acidez?

La especialista sonrió con amabilidad.

Dra: Sí, puede ser completamente normal durante el embarazo.

Han pareció aliviado de inmediato.

Han: ¿De verdad?

Dra: Sí. Los cambios hormonales pueden hacer que aparezca acidez o sensación de ardor en el pecho y la garganta. Algunas personas la sienten desde los primeros meses y otras más adelante.

Lee Know asintió.

Lee Know: Últimamente le pasa bastante seguido.

Dra: Es algo que conviene vigilar, pero no suele ser preocupante por sí solo. Intenta comer porciones más pequeñas, evitar acostarte justo después de comer y beber suficiente agua.

Han escuchó atentamente.

Han: Ah...

De repente recordó algo.

Han: Creo que eso explica muchas cosas.

Lee Know: ¿Como qué?

Han: Me acosté después de comer varias veces.

La doctora soltó una pequeña risa.

Dra: Eso podría estar contribuyendo.

Han se cubrió la cara con las manos.

Han: Genial.

Dra: No te preocupes. Siempre que tengas dudas sobre algún síntoma, es mejor preguntar.

Han: Aunque sea una pregunta tonta.

Dra: No existen las preguntas tontas cuando se trata del embarazo.

Lee Know miró a Han con una sonrisa divertida.

Lee Know: ¿Escuchaste eso?

Han: Sí.

Dra: Así que puedes preguntar todo lo que quieras.

Han hizo un pequeño puchero.

Han: No me molestes.

La doctora sonrió al verlos.

Dra: Por lo que veo, tienen mucho apoyo mutuo.

Han tomó la mano de Lee Know.

Han: Sí. Muchísimo.

Al llegar al departamento, ambos estaban agotados.

Había sido un día lleno de emociones.

La consulta.

La noticia.

Las lágrimas.

La felicidad.

Todavía les costaba creer que iban a tener una niña.

Apenas cerraron la puerta del apartamento, Lee Know dejó las llaves sobre la mesa.

Lee Know: Creo que necesito sentarme.

Han: Yo necesito acostarme *respondió inmediatamente.

Lee Know: Eso también.

Sin perder tiempo, ambos caminaron directamente hacia la habitación.

Han fue el primero en llegar.

Se dejó caer sobre la cama dramáticamente.

Han: Ahh...

Lee Know soltó una pequeña risa.

Lee Know: ¿Cómodo?

Han: Mucho.

Lee Know: Pareces una estrella de mar.

Han: Porque estoy feliz.

Lee Know se acostó a su lado.

Por unos momentos ninguno habló.

Simplemente permanecieron allí, mirando el techo.

Procesando todo.

Finalmente, Han rompió el silencio.

Han: Minho.

Lee Know: ¿Sí?

Han: Tenemos una hija.

Lee Know sonrió.

Lee Know: Sí.

Han: Una hija.

Lee Know: Sí, Jisung.

Han: Nuestra hija.

Lee Know giró la cabeza para mirarlo.

Han tenía una enorme sonrisa en el rostro.

Y los ojos brillantes.

Han: Todavía no me acostumbro.

Lee Know: Yo tampoco.

Han llevó una mano a su vientre.

Ahora que sabía que era una niña, todo parecía aún más real.

Han: ¿Te imaginas cómo será?

Lee Know se quedó pensativo.

Lee Know: Creo que será igual de adorable que tú.

Han se sonrojó inmediatamente.

Han: No digas esas cosas.

Lee Know: ¿Por qué?

Han: Porque me hacen llorar.

Lee Know: Otra vez.

Han: Otra vez.

Ambos terminaron riendo.

Después de unos minutos, la habitación volvió a quedar en silencio.

Un silencio tranquilo.

Cómodo.

Han cerró los ojos por un momento.

Apoyó una mano sobre su vientre y sonrió.

Han: Buenas noches, princesa.

Murmuró suavemente.

Lee Know escuchó aquello y sintió una ternura inmensa.

Se acercó un poco más y apoyó la cabeza junto a la de Han.

Lee Know: Buenas noches, pequeña.

Los meses pasaron volando.

Ahora Han estaba en el séptimo mes de embarazo.

Su vientre había crecido muchísimo y la pequeña niña que esperaban ya se hacía notar con frecuencia, especialmente con sus pataditas.

Aquella mañana, Lee Know estaba ocupado limpiando la sala.

La música sonaba suavemente mientras ordenaba algunos libros y acomodaba los cojines.

Mientras tanto, en la habitación...

Han acababa de despertar.

Han: Mmm...

Se estiró con cuidado y trató de incorporarse.

O al menos, lo intentó.

Han: Ugh...

Volvió a intentarlo.

Nada.

El peso de su vientre hacía que levantarse fuera mucho más difícil que antes.

Han: Vamos...

Apoyó las manos sobre el colchón e hizo fuerza.

Han: Ugh...

Nada otra vez.

La pequeña decidió darle una patadita justo en ese momento.

Han: ¡Ay!

Han miró su vientre.

Han: ¿Ahora te divierte esto?

Otra patadita.

Han: Traidora.

Desde la sala, Lee Know escuchó la voz de Han.

Lee Know: ¿Jisung?

Han: ¡Minho!

Lee Know dejó lo que estaba haciendo y caminó rápidamente hacia la habitación.

Al entrar, encontró a Han sentado a medias, atrapado en una posición bastante incómoda.

Lee Know: ...¿Qué estás haciendo?

Han lo miró con expresión de derrota.

Han: Intentando levantarme.

Lee Know observó la escena durante dos segundos.

Y luego empezó a reír.

Han: ¡No te rías!

Lee Know: Lo siento, lo siento.

Pero seguía riéndose.

Han: Nuestra hija me está aplastando.

Lee Know: No te está aplastando.

Han: Sí me está aplastando.

Otra patadita.

Han señaló su vientre.

Han: ¿Ves?

Lee Know se acercó sonriendo y le tendió ambas manos.

Lee Know: Ven aquí.

Han tomó sus manos.

Después de un pequeño esfuerzo conjunto, finalmente consiguió ponerse de pie.

Han: Gracias.

Lee Know: De nada.

Han apoyó una mano sobre su espalda.

Han: Cada día pesa más.

Lee Know colocó una mano sobre su vientre con ternura.

Justo entonces, la pequeña volvió a moverse.

Ambos sonrieron automáticamente.

Lee Know: Está despierta.

Han: Y llena de energía.

Otra patadita.

Lee Know: Definitivamente llena de energía.

Han suspiró, aunque esta vez con una sonrisa.

A pesar del cansancio, del dolor de espalda y de las dificultades para moverse, cada movimiento de su hija le recordaba que faltaba cada vez menos para conocerla.

Luego de que Lee Know ayudó a Han a levantarse de la cama, Han caminó lentamente hacia el baño.

Cada paso era corto y cuidadoso.

Lee Know: ¿Estás bien? *preguntó desde la puerta de la habitación.

Han: Sí... solo voy al baño.

Lee Know: De acuerdo.

Han cerró la puerta detrás de él.

Sin embargo, había un problema.

Uno que llevaba varios días arrastrando.

Se sentó y suspiró.

Han: Ugh...

Esperó.

Y esperó.

Pero nada.

Han dejó caer la cabeza hacia atrás.

Han: No otra vez...

Llevaba días teniendo dificultades para ir al baño.

Cada vez se sentía más incómodo y pesado.

Después de unos minutos, salió del baño con una expresión de derrota.

Lee Know lo vio enseguida.

Lee Know: ¿Qué pasó?

Han suspiró dramáticamente.

Han: Nada.

Lee Know: ¿Nada?

Han: Literalmente nada.

Lee Know tardó un segundo en entender.

Lee Know: Oh...

Han cruzó los brazos.

Han: Llevo varios días así.

Lee Know: ¿Estreñido?

Han asintió.

Han: Mucho.

Lee Know frunció el ceño con preocupación.

Lee Know: ¿Por qué no me lo dijiste?

Han: Porque es vergonzoso.

Lee Know: Jisung.

Han: ¿Qué?

Lee Know: Estamos esperando una hija juntos. Creo que ya superamos la etapa de avergonzarnos por esas cosas.

Han terminó riéndose un poco.

Han: Supongo que sí.

Lee Know se acercó y le tomó la mano.

Lee Know: ¿Te duele?

Han: Un poco. Más que nada me siento incómodo.

Lee Know: Deberíamos comentárselo al médico.

Han asintió.

Han: Sí... creo que sí.

Justo entonces, una fuerte patadita llamó su atención.

Han: ¡Ay!

Lee Know bajó la vista hacia el vientre.

Lee Know: Parece que alguien quiere participar en la conversación.

Han apoyó una mano sobre su abdomen.

Han: Princesa, tu papá ya tiene suficientes problemas.

Otra patadita.

Lee Know: Definitivamente te escuchó.

Ambos soltaron una pequeña risa.

A pesar de las molestias, el momento consiguió aliviar un poco el mal humor de Han.

Lee Know le dio un beso en la frente.

Durante toda la mañana, Han se había levantado varias veces para ir al baño.

Finalmente, decidió preguntar.

Lee Know: Mi amor, ¿es normal que vayas al baño a cada rato?

Han levantó la vista.

Han: ¿Ah?

Lee Know: Has ido varias veces esta mañana.

Han se encogió de hombros.

Han: No sé, pregúntale a tu hija.

Lee Know asintió con total seriedad.

Lee Know: De acuerdo.

Antes de que Han pudiera reaccionar, Lee Know se acercó y se arrodilló frente a él.

Lee Know: Hola, princesa.

Han ya sabía exactamente adónde iba esto.

Han: Minho...

Lee Know apoyó suavemente una mano sobre el vientre.

Lee Know: ¿Es normal que hagas que tu papá vaya al baño cada cinco minutos?

Han soltó una carcajada.

Han: No creo que pueda responderte.

Lee Know: Estoy esperando una respuesta.

Justo en ese momento...

Pat.

Una pequeña patadita golpeó la mano de Lee Know.

Los dos se quedaron quietos.

Lee Know abrió mucho los ojos.

Lee Know: ¡Respondió!

Han: No respondió.

Lee Know: Claro que sí.

Han: Fue una coincidencia.

Lee Know: No, fue una respuesta.

Han negó con la cabeza, divertido.

Lee Know volvió a mirar el vientre.

Lee Know: Gracias por la información, princesa.

Otra patadita.

Lee Know: ¿Ves?

Han: Minho.

Lee Know: Tenemos una conversación perfectamente normal.

Han terminó riéndose tan fuerte que tuvo que sostenerse el abdomen.

Han: Ay, ay... no me hagas reír tanto.

Lee Know: ¿Por qué?

Han: Porque la señorita también se mueve cuando me río.

Como si quisiera demostrarlo, la pequeña volvió a moverse.

La sonrisa de Lee Know se volvió más suave.

Todavía le parecía increíble.

Hacía unos meses apenas estaban descubriendo el embarazo.

Y ahora podían sentir a su hija moverse todos los días.

Lee Know: Falta poco para conocerla *murmuró.

Han acarició su vientre.

Han: Sí...

Por un instante, ambos guardaron silencio.

Un silencio lleno de emoción.

Hasta que...

Han: Amor.

Lee Know: ¿Sí?

Han: Tengo que ir al baño otra vez.

Lee Know soltó una carcajada.

Lee Know: Definitivamente fue ella.

Han se puso de pie con esfuerzo.

Han: Voy a culparla de todo hasta que nazca.

Y mientras caminaba lentamente hacia el baño, Lee Know no pudo evitar sonreír.

Minutos después, la puerta del baño se abrió.

Han salió caminando despacio, con una expresión difícil de interpretar.

Lee Know, que estaba acomodando unos cojines en el sofá, levantó la vista de inmediato.

Lee Know: ¿Todo bien?

Han se quedó quieto unos segundos.

Han: Más o menos.

Lee Know: ¿Qué significa "más o menos"?

Han suspiró.

Han: Que fui al baño.

Lee Know: Eso es bueno.

Han: Pero sigo estreñido.

Lee Know: Eso ya no es tan bueno.

Han caminó lentamente hasta el sofá y se dejó caer con cuidado.

Han: Ugh...

Lee Know: ¿Te sientes incómodo?

Han asintió.

Han: Mucho.

Lee Know se sentó a su lado.

Lee Know: Definitivamente tenemos que comentárselo al médico.

Han: Lo sé.

Han apoyó ambas manos sobre su vientre.

Han: Además alguien ocupa la mitad del espacio disponible.

Como si hubiera escuchado el comentario, la pequeña se movió.

Pat.

Han: ¡Ay!

Lee Know sonrió.

Lee Know: Creo que está protestando.

Han: Pues que deje de usar mi vejiga como almohada.

Otra patadita.

Lee Know: ¡Lo hizo otra vez!

Lee Know ya estaba riéndose.

Lee Know: Nuestra hija tiene carácter.

Han: Eso me preocupa.

Lee Know: ¿Por qué?

Han: Porque si sale igual que tú, estoy perdido.

Lee Know: ¿Yo?

Han: Sí, tú.

Lee Know: Yo soy muy tranquilo.

Han lo miró fijamente.

Han: Minho.

Lee Know: ¿Qué?

Han: No.

Lee Know soltó una carcajada.

Por primera vez en toda la mañana, Han terminó riéndose también.

Han estaba recostado en el sofá, intentando encontrar una posición cómoda.

Pero la incomodidad en su abdomen seguía allí.

De repente soltó un pequeño quejido.

Han: Mmm... ay... Minho...

Lee Know levantó la vista inmediatamente.

Lee Know: ¿Jisung?

Han cerró los ojos con fuerza.

Han: Me duele...

La preocupación apareció enseguida en el rostro de Lee Know.

Se acercó rápidamente y se sentó a su lado.

Lee Know: ¿Dónde te duele?

Han apoyó una mano sobre su abdomen.

Han: Creo que es por el estreñimiento...

Lee Know observó su expresión.

Han no parecía estar en peligro, pero sí bastante incómodo.

Lee Know: ¿Es muy fuerte?

Han: No... pero molesta mucho...

Lee Know tomó suavemente una de sus manos.

Lee Know: Ven, intenta respirar despacio.

Han asintió.

Respiró profundamente un par de veces.

La molestia seguía allí, pero al menos el dolor comenzó a disminuir un poco.

Han: Odio esto... *murmuró.

Lee Know: Lo sé.

Han: Entre la acidez, el cansancio y ahora esto...

Lee Know le acarició el cabello.

Lee Know: Has sido muy fuerte durante todo este tiempo.

Han hizo un pequeño puchero.

Han: No me siento fuerte.

Lee Know: Pues yo sí.

Eso hizo que Han sonriera un poco.

Justo en ese momento, la pequeña se movió.

Pat.

Han bajó la vista.

Han: Princesa... ¿también vienes a burlarte de mí?

Otra patadita.

Lee Know soltó una risa.

Lee Know: Creo que intenta animarte.

Han: Tiene una forma muy extraña de hacerlo.

A pesar de todo, Han terminó riéndose también.

Han permaneció unos minutos en el sofá, esperando que la molestia disminuyera.

Finalmente levantó la vista hacia Lee Know.

Han: Amor... ayúdame a levantarme.

Lee Know dejó inmediatamente lo que estaba haciendo.

Lee Know: ¿A dónde irás?

Han suspiró.

Han: Al baño...

Lee Know asintió.

Lee Know: De acuerdo.

Se puso de pie y le tendió ambas manos.

Han las tomó con fuerza.

Lee Know: Uno... dos... tres...

Con un pequeño esfuerzo conjunto, Han consiguió levantarse del sofá.

Han: Ugh...

Lee Know: ¿Todo bien?

Han: Sí...

Pasaron varios minutos.

Lee Know estaba en la sala intentando concentrarse en ordenar algunas cosas, pero cada tanto miraba en dirección al baño.

Finalmente se acercó y tocó suavemente la puerta.

Lee Know: Mi amor, ¿estás bien?

Del otro lado se escuchó un pequeño quejido.

Han: Mmm...

Lee Know frunció el ceño.

Lee Know: ¿Jisung?

Han: Sí, mi amor... ya salgo...

La respuesta sonó poco convincente.

Lee Know: ¿Seguro que estás bien?

Han: Sí...

La puerta del baño se abrió lentamente.

Han salió despacio, apoyándose un poco en el marco antes de enderezarse.

Han: *Suspira… lo logré.

Lee Know, que estaba esperándolo a pocos pasos, levantó la mirada de inmediato.

Lee Know: ¿Qué?

Han parpadeó, como si todavía estuviera procesando la sensación.

Han: Ya no me duele…

Lee Know se quedó quieto un segundo, y luego su expresión se suavizó al instante.

Lee Know: ¿De verdad?

Han asintió, claramente más relajado.

Han: Sí… al fin.

Lee Know soltó un pequeño suspiro de alivio.

Lee Know: Menos mal…

Se acercó y le acomodó el cabello con ternura.

Lee Know: Te ves más tranquilo.

Han dejó caer los hombros.

Han: Es que era muy incómodo…

Lee Know: Lo sé.

Justo en ese momento, una pequeña patadita se sintió en su vientre.

Han bajó la mirada.

Han: Eh…

Otra patadita.

Lee Know también lo notó y sonrió.

Lee Know: Creo que alguien está diciendo “hola”.

Han soltó una risa suave.

Han: O “ya era hora”.

Lee Know: Probablemente eso.

Lee Know le rodeó los hombros con un brazo.

Lee Know: Ven, siéntate un rato. Descansa.

Han caminó con él hasta el sofá y se dejó caer con cuidado.

Esta vez, sin quejas.

Sin dolor.

Solo alivio.

Han: Esto es mucho mejor…

Lee Know: Te lo dije, solo necesitabas tiempo.

Han lo miró.

Han: Y paciencia.

Lee Know asintió.

Lee Know: Y un poco de ayuda.

Han sonrió.

Han: Y una hija que no deja de patear.

Como respuesta, otra patadita apareció.

Ambos rieron al mismo tiempo.

Dos meses después...

La espera estaba llegando a su fin.

Han ya estaba en el noveno mes de embarazo y su vientre era mucho más grande de lo que había imaginado al principio.

Aquella madrugada, el apartamento estaba en silencio.

Hasta que...

Han: Minho...

Lee Know abrió un ojo.

Lee Know: ¿Mm?

Han: Minho.

Esta vez la voz de Han sonó más seria.

Lee Know se incorporó inmediatamente.

Lee Know: ¿Qué pasa?

Han respiró hondo.

Han: Creo que comenzaron...

Por un segundo, ninguno de los dos se movió.

Lee Know: ¿Comenzaron qué?

Han lo miró fijamente.

Han: Las contracciones.

El silencio duró exactamente dos segundos.

Luego Lee Know saltó de la cama.

Lee Know: ¡¿LAS CONTRACCIONES?!

Han: ¡Sí!

Lee Know: ¡¿AHORA?!

Han: ¡MINHO!

Lee Know: ¡LO SIENTO!

Los nervios aparecieron de inmediato.

Mientras Han intentaba mantener la calma, Lee Know corría de un lado a otro buscando las cosas que ya habían preparado semanas antes.

Lee Know: Bolsa.

Han: Aquí.

Lee Know: Teléfono.

Han: Aquí.

Lee Know: Llaves.

Han: Minho.

Lee Know: ¿Qué?

Han: Respira.

Lee Know se quedó quieto.

Lee Know: Cierto.

Han terminó riéndose a pesar de todo.

Horas después...

Ya estaban en el hospital.

Las contracciones se hicieron más frecuentes.

Y aunque el proceso fue agotador, Lee Know permaneció a su lado en todo momento.

Sosteniendo su mano.

Animándolo.

Recordándole que no estaba solo.

Lee Know: Lo estás haciendo increíble *susurró.

Han apretó su mano.

Han: No vuelvo a hacer esto.

Lee Know: Lo dices ahora.

Han: No, lo digo muy en serio.

Lee Know soltó una pequeña risa.

Finalmente...

Después de horas de esfuerzo...

Se escuchó un llanto.

Un llanto pequeño.

Pero suficiente para detener el mundo entero.

Han se quedó inmóvil.

Lee Know también.

Las lágrimas aparecieron inmediatamente en los ojos de ambos.

Han: Es ella... *susurró .

Momentos después, una enfermera colocó a la bebé en sus brazos.

La pequeña abrió los ojos apenas un instante.

Tan pequeña.

Tan perfecta.

Tan amada.

Han comenzó a llorar.

Han: Hola, princesa...

Su voz temblaba por completo.

Lee Know se acercó y acarició suavemente la cabecita de la bebé.

Los ojos también se le llenaron de lágrimas.

Lee Know: Hola, pequeña...

La niña cerró una de sus diminutas manos alrededor de un dedo de Lee Know.

Y eso fue suficiente para romper por completo las pocas defensas emocionales que le quedaban.

Lee Know: Dios mío...

Han soltó una risa entre lágrimas.

Han: Está aquí...

Lee Know: Sí...

Han: De verdad está aquí...

Lee Know besó la frente de Han.

Lee Know: Lo logramos.

Han observó a su hija dormida en sus brazos.

Recordó las náuseas.

Los antojos.

Las fresas.

La acidez.

El cansancio.

Las noches sin dormir.

Las pataditas.

Y cada una de las dificultades que habían superado juntos.

Todo había valido la pena.

Porque ahora, por fin, tenían a su pequeña princesa con ellos.

Y mientras los tres permanecían juntos por primera vez, una nueva historia comenzaba.

La historia de una familia.

Fin 🩷🎀

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