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Inside You | Jeon Jungkook

Summary

Quién habría imaginado que una chica común se convertiría en la obsesión de un vampiro. Jeon Jungkook no la eligió solo por su belleza. Aquella primera noche, entre sombras, supo que Gyul estaba destinada a sentir sus colmillos hundirse en la delicada piel de su cuello. Desde entonces, sus noches dejaron de ser vacías. Ahora un solo nombre ardía en su mente cuando el sol moría: Gyul. Y sus colmillos palpitaban, hambrientos de probar su sangre una y otra vez.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Gyul era una chica completamente normal. Pasaba sus días y noches encerrada en su pequeño apartamento, rodeada de pilas de libros que la transportaban a mundos lejanos. Su única compañía real era Max, su gato negro perezoso que dormitaba sobre sus piernas mientras ella leía hasta altas horas de la madrugada. No salía mucho. No buscaba atención. Solo quería paz.

Pero la paz se había roto.

Desde hacía semanas sentía una presencia. Ojos invisibles que la seguían por las calles, que la observaban desde las sombras de su habitación. Y luego estaban las marcas. Dos perfectas perforaciones en la piel sensible de su cuello que aparecían cada mañana, acompañadas de un calor traicionero que se extendía por su cuerpo: sus pezones se endurecían sin razón, su coño se humedecía lentamente y un palpitar constante latía entre sus piernas, como si su propio cuerpo la estuviera traicionando.

¿Quién demonios se estaba atreviendo a tanto? ¿Un acosador enfermo que entraba mientras dormía?

Lo que Gyul ignoraba era que, en el preciso instante en que sus párpados caían y su respiración se volvía profunda y tranquila, él aparecía.

Jeon Jungkook, un vampiro milenario, devastadoramente hermoso y peligrosamente obsesionado. Había vagado por siglos sin sentir nada… hasta que la vio a ella. Desde esa primera noche, Gyul se había convertido en su adicción más oscura. Su obsesión. Su puta droga personal.

Aquella noche, como todas las anteriores, Jungkook se materializó dentro del apartamento sin hacer ruido. La luz plateada de la luna se filtraba por la ventana, iluminando el cuerpo dormido de Gyul sobre la cama. Solo llevaba una camiseta fina y holgada que se había subido hasta la cintura, dejando al descubierto sus suaves muslos, el borde de sus bragas negras y la curva tentadora de su culo.

—Joder… mírate —susurró con voz ronca, acercándose como un depredador hambriento—. Tan inocente. Tan jodidamente perfecta. Mía. Solo mía.

Se arrodilló junto a la cama, sus ojos rojos brillando de pura lujuria. Con dedos fríos y reverentes, recorrió la piel caliente de sus muslos, subiendo lentamente hasta colar la yema de sus dedos bajo la tela de las bragas. Rozó apenas su coño, sintiendo la ligera humedad que ya empezaba a acumularse por el efecto de su mordida anterior. Un gruñido bajo y animal escapó de su garganta.

Se inclinó sobre ella, aspirando profundamente su aroma: dulce, cálido, irresistible. Sus labios rozaron el pulso acelerado de su cuello mientras una mano subía por debajo de la camiseta, ahuecando uno de sus pechos suaves, pellizcando el pezón hasta endurecerlo por completo.

—Cada noche vuelvo por ti… —murmuró contra su piel, la voz cargada de obsesión—. No puedo parar. Tu sangre me enloquece. Tu olor me pone tan jodidamente duro que duele.

Con una lentitud tortuosa, hundió sus colmillos afilados en la delicada carne de su cuello. El primer sorbo de sangre caliente y dulce inundó su boca, arrancándole un gemido gutural de placer. Su polla, gruesa y completamente erecta, presionaba dolorosamente contra sus pantalones. Mientras bebía con avaricia, su mano bajó de nuevo entre las piernas de Gyul, frotando lentamente su clítoris por encima de las bragas, sintiendo cómo su cuerpo dormido respondía con más humedad.

Bebía y la tocaba, perdido en su obsesión. Imaginaba cómo sería despertarla, abrirle las piernas y enterrar su verga gruesa y larga dentro de ese coño apretado y virgen mientras seguía bebiendo de su cuello. Follarla duro, profundo, marcándola por dentro y por fuera hasta que gritara su nombre.

—Si estuvieras despierta, mi pequeña puta inocente… —gruñó contra su cuello manchado de sangre, con la voz rota de deseo—, sentirías dos cosas entrando bien profundo en ti: mis colmillos clavados en tu cuello… y mi gruesa polla rompiéndote el coño una y otra vez, follándote hasta que no puedas caminar.

Se apartó solo lo necesario para lamer las gotas de sangre que corrían por su piel, marcándola con su lengua como si ya le perteneciera por completo.

Gyul era suya.

Y cada noche, Jungkook se hundía un poco más en esa peligrosa obsesión.

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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