Beneath the Black | Jeon Jungkook

Summary

En medio de prejuicios y miradas juzgonas, Hannah y Jungkook luchan por su amor. Cuando una cena familiar se convierte en un desastre lleno de insinuaciones y drama, Hannah defiende a su chico con uñas y dientes. Al final, solo quedan ellos dos, su pasión y un amor que nadie puede romper.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Beneath the Black

Las miradas fijas en él lo ponían muy incómodo. Jeon Jungkook sentía cada par de ojos clavándose en su espalda como agujas afiladas mientras caminaba por los pasillos de la universidad. Los cuchicheos y susurros eran tan evidentes que casi podía escucharlos con claridad: “Ahí va el rarito otra vez”, “Mira esos tatuajes, parece un pandillero”, “¿Cómo alguien así puede estudiar aquí?”.

Él ya estaba acostumbrado. Vestía siempre de negro, con chaquetas de cuero que resaltaban los intrincados tatuajes que cubrían sus brazos y parte de su cuello. Para él eran arte, historias grabadas en su piel, pero para los demás era sinónimo de peligro. Metió las manos en los bolsillos de su pantalón y bajó la cabeza, ignorando los murmullos que crecían a su paso.

Sin embargo, había una persona que hacía que todo valiera la pena: Hannah. Pensar en ella dibujó una sonrisa genuina en su rostro. Apresuró el paso hacia el salón de clases de su novia, ansioso por verla.

Hannah guardaba sus cosas con una sonrisa radiante. La clase estaba por terminar y por fin podría reunirse con Jungkook. Estaba metiendo las últimas hojas de su tarea en el bolso cuando escuchó lo de siempre.

—Otra vez Jeon afuera esperando —susurró una compañera lo suficientemente alto para que todos oyeran—. Ese chico da miedo. Parece que acaba de salir de la cárcel.

Otra chica soltó una risa burlona.

—Con esos tatuajes y esa cara de malo… ¿Quién sabe qué habrá hecho? Hannah debe estar con él por lástima, pobrecita.

Hannah apretó los puños con fuerza hasta que los nudillos se le pusieron blancos. El corazón le latía con rabia. Odiaba con toda su alma que hablaran así de él. Azotó su bolso contra la mesa con un golpe seco que hizo callar momentáneamente al grupito.

—¿No se cansan de meterse en lo que no les importa? —espetó, mirando directamente a la líder del chisme—. Jungkook es mejor persona que todas ustedes juntas. Si vuelvo a escuchar una sola palabra más sobre él, no me voy a contener.

Empujó con el hombro a la chica principal al pasar, haciendo que esta tropezara y cayera al suelo con un grito indignado.

—¡Oye! ¿Qué diablos te pasa, salvaje? —gritó la chica sobándose el trasero.

Hannah se giró con fuego en los ojos.

—Eso es para que aprendan a cerrar la boca cuando no saben nada. Hablan pestes de alguien que no conocen solo para sentirse importantes. Escucho una sola babosada más sobre mi novio y les parto la cara a todas.

Las compañeras se quedaron mudas. Hannah salió del salón con la cabeza en alto y el corazón acelerado. Fuera, Jungkook la esperaba apoyado contra la pared, con esa sonrisa coqueta que siempre la desarmaba. Lo besó con intensidad delante de quien quisiera ver, y él la tomó por la cintura, apretándola contra su cuerpo.

—Mi defensora feroz —murmuró contra sus labios.

Se subieron al auto de Jungkook y se dirigieron al apartamento que compartían desde hacía dos años. Los padres de Hannah lo adoraban; lo veían como un hijo. Sabían de su corazón noble y no se dejaban influenciar por los prejuicios de los demás.

Esa noche tenían una cena familiar importante. Hannah se duchó y se arregló con esmero. Mientras se daba los últimos toques de maquillaje, sintió unas manos fuertes rodeando su cintura. Jungkook apoyó la barbilla en su hombro y comenzó a dejar besos suaves por su cuello, provocándole escalofríos.

—Ya es hora, cariño —susurró ella, aunque su voz sonaba débil por el placer.

—¿Por qué no cancelamos? —ronroneó él en su oído, apretándola más contra sí. Hannah sintió claramente su dureza presionando contra su espalda baja—. Estamos tan bien aquí…

Ella mordió su labio, tentada, pero se giró y lo abrazó.

—Lo siento, mi amor. Mi tía regresó de Argentina con mi prima. Es importante para mis padres.

Jungkook suspiró, pero sonrió y le dio una nalgada juguetona.

—Está bien… pero esta noche eres mía, preciosa. No te salvas.

La cena comenzó tensa. Desde el primer momento, la tía de Hannah y su prima, Eun-bi, no dejaron de lanzar indirectas venenosas.

—Qué… interesante look llevas, Jungkook —dijo la tía con una sonrisa falsa—. Esos tatuajes son… llamativos. ¿No te han dado problemas en la universidad? Se ve que has tenido una vida complicada.

Eun-bi lo miraba con descaro, mordiéndose el labio mientras recorría con los ojos sus brazos tatuados.

—Se ven peligrosos… pero sexys. Me encantan los chicos malos.

Hannah apretó la mano de Jungkook bajo la mesa. Sus padres intentaban cambiar de tema, pero los comentarios seguían llegando: “Con esa pinta cualquiera pensaría que sales con un delincuente”, “Menos mal que Hannah es una buena chica, seguro lo está ayudando a enderezarse”.

La incomodidad de Jungkook era palpable. Hannah hervía por dentro.

Después de la cena, todos pasaron a la sala. Eun-bi no disimulaba las miradas cargadas de deseo hacia Jungkook. Hannah y su madre lo notaban perfectamente. Cuando Jungkook se disculpó para ir al baño, Eun-bi se levantó casi de inmediato.

—Voy a ver mi antiguo cuarto —dijo con una sonrisa inocente.

Hannah no se lo creyó ni un segundo. La siguió en silencio. Lo que vio al llegar al pasillo la llenó de furia: Eun-bi había entrado al baño sin permiso y estaba prácticamente encima de Jungkook, intentando besarlo mientras él la empujaba, sorprendido y molesto.

—¡¿Qué mierda crees que haces?! —gritó Hannah.

Corrió, agarró a su prima por el cabello con fuerza y la sacó del baño de un tirón. Eun-bi gritó de dolor. Hannah la arrastró escaleras abajo mientras la prima pataleaba.

—¡Suéltame, loca! —chillaba Eun-bi.

Hannah la lanzó al centro de la sala.

—¡Eres una maldita zorra! ¡Te vi lanzándote encima de mi novio!

—¡Mentira! —sollozó Eun-bi fingiendo ser la víctima—. ¡Él se me lanzó a mí! ¡Quiso besarme!

Las lágrimas falsas corrían por su cara. Su madre corrió a consolarla.

—¡Esto es inaudito! —bramó la tía—. ¡Ese delincuente tatuado intentó abusar de mi hija! ¡Mírenlo! ¡Es obvio que es un peligro!

Hannah perdió el control. Se abalanzó sobre Eun-bi y le dio una bofetada que resonó en toda la sala.

—¡Cállate, mentirosa! ¡Te seguí y lo vi todo! ¡No te quiero volver a ver en mi vida!

Eun-bi respondió con un empujón y un arañazo. Ambas terminaron en el suelo, tirándose del pelo y dándose golpes mientras gritaban insultos. Los padres de Hannah tuvieron que separarlas.

—¡Basta! —rugió la madre de Hannah—. ¡Tú hija es una descarada que se lanzó sobre el novio de su prima! Jungkook es parte de esta familia y lo conocemos perfectamente. No permitiremos que lo difamen. ¡Fuera de mi casa ahora mismo!

La tía intentó protestar, alegando que no tenían dónde ir, pero la madre de Hannah fue implacable. Tras un numerito dramático lleno de llantos y acusaciones, tía y prima terminaron marchándose en medio de la noche.

La cena fue un desastre total. Jungkook estaba avergonzado, apenas podía mirar a sus suegros. Louisa, la madre de Hannah, no paraba de disculparse con él, sintiéndose culpable por haber invitado a esas “víboras”.

—Hijo, lo siento tanto —le dijo abrazándolo—. Tú eres familia. No dejes que esto te afecte.

Jungkook solo asintió, agradecido.

De regreso en el apartamento, ambos estaban exhaustos pero cargados de emociones. Hannah preparó un baño relajante con pétalos de rosa y sales. Se sumergió primero. Minutos después, Jungkook entró, completamente desnudo, y se metió tras ella, rodeándola con sus brazos fuertes.

—Gracias por defenderme hoy —susurró contra su cuello, besándola con hambre—. A veces pienso que te cansarás de todo esto… de la gente, los juicios, los problemas.

Hannah se giró entre sus brazos, quedando frente a él. El agua caliente los envolvía.

—Nunca. Te amo, Jungkook. Me importan una mierda los chismes, los tatuajes, la ropa negra o lo que diga cualquiera. Eres mi persona favorita en el mundo.

Lo besó con pasión. Sus manos recorrieron el pecho tatuado de él, bajando lentamente. Jungkook gruñó contra su boca y la levantó, sentándola sobre su regazo. Su erección dura presionaba contra ella.

—Te necesito —murmuró él con voz ronca.

Hannah se hundió sobre él lentamente, gimiendo al sentirlo llenándola por completo. Empezaron a moverse con urgencia. El agua chapoteaba con cada embestida profunda y fuerte. Jungkook mordía su cuello, apretaba sus caderas con posesión, mientras ella clavaba las uñas en su espalda tatuada, jadeando su nombre.

—Más fuerte… por favor —suplicó Hannah.

Él obedeció, follándola con intensidad, una mano en su cabello y la otra en su trasero, guiándola salvajemente. Los gemidos llenaban el baño. Llegaron juntos al clímax entre temblores y besos desesperados, sus cuerpos fusionados.

Después, Jungkook la secó con cuidado, la cargó hasta la cama y la abrazó fuerte bajo las sábanas, aún desnudos.

—Eres mi todo, mi conejita linda —susurró besando su frente—. No sé qué haría sin ti.

—Y yo sin ti, mi chico malo de corazón de oro —respondió ella con una sonrisa cursi, acurrucándose contra su pecho—. Te amo hasta el infinito y más allá. Que el mundo hable lo que quiera… nosotros sabemos la verdad.

Se durmieron entrelazados, con el corazón lleno y la certeza de que juntos podían enfrentar cualquier tormenta familiar.

Let Punk1997 know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog