Stray Kids: Misión Guardería Caótica
La mañana comenzaba con calma en la guardería Pequeñas Estrellas. El sol entraba por las ventanas, iluminando las pequeñas mesas de colores, las estanterías llenas de juguetes y el rincón de lectura.
Los ocho miembros de Stray Kids observaban la sala vacía con una mezcla de emoción y nervios.
Han: Bueno, ¿qué tan difícil puede ser cuidar a niños de uno a cuatro años? *preguntó, acomodándose el delantal.
Bang Chan sonrió con confianza.
Bang Chan: Trabajamos bajo presión todo el tiempo. Podemos con esto.
Lee Know: Habla por ti *respondió, mirando una pequeña silla de plástico. Ni siquiera sé cómo sentarme en una de estas cosas.
Mientras tanto, Felix colocaba cuidadosamente los juguetes en su lugar, y Hyunjin decoraba una pizarra con dibujos de estrellas y nubes.
Changbin organizaba los bloques de construcción por colores, mientras Seungmin revisaba el horario del día.
Seungmin: Hora del juego, merienda, cuentos, siesta y actividades creativas *leyó en voz alta. Parece sencillo.
I.N asintió.
I.N: Creo que hoy será un día tranquilo.
En ese instante, la puerta principal se abrió.
Entró una niña de dos años abrazando un peluche casi tan grande como ella. Detrás de ella, un niño de tres años corría a toda velocidad por el pasillo. Luego llegaron dos gemelos de un año que lloraban al mismo tiempo, una pequeña de cuatro años que hacía preguntas sin parar y varios niños más llenos de energía.
Los ocho se quedaron inmóviles.
Lee Know suspiró.
Lee Know: Se acabó la mañana tranquila.
Y apenas eran las ocho en punto.
En ese momento un pequeña niña de dos años llamada Valentina con coletas desiguales y un osito de peluche entre los brazos, entró a la sala mirando todo con curiosidad. A diferencia de los demás niños, no corría ni hablaba demasiado. Sus grandes ojos observaban cada rincón mientras permanecía cerca de la puerta.
Entonces vio a Felix.
Él estaba acomodando unos bloques de colores en una alfombra, con una sonrisa tranquila en el rostro.
Valentina dio un paso al frente.
Luego otro.
Y otro más.
Cuando estuvo a pocos centímetros de él, se detuvo y apretó con fuerza a su osito.
Felix levantó la vista y le sonrió con dulzura.
Felix: Hola, pequeña. Soy Felix.
Valentina no respondió. Bajó la mirada, un poco tímida.
Felix se sentó en el suelo para quedar a su altura.
Felix: ¿Te gustaría ayudarme a construir una torre?
La niña lo miró en silencio durante unos segundos. Después, asintió muy despacio.
Felix le acercó un bloque amarillo.
Valentina lo tomó con cuidado y lo colocó encima de la torre.
Felix: ¡Muy bien! *dijo con entusiasmo.
La pequeña sonrió por primera vez.
Desde el otro lado de la sala, Han observó la escena.
Han: Vaya, Felix ya consiguió una amiga.
Bang Chan: No me sorprende. Tiene un talento natural con los niños.
Valentina se acercó un poco más a Felix y, sin decir una palabra, tiró suavemente de la manga de su delantal.
Felix: ¿Sí?
La niña levantó su osito y se lo mostró.
Felix abrió los ojos con sorpresa.
Felix: ¡Qué bonito! ¿Cómo se llama?
Valentina dudó un instante antes de responder en voz baja:
Valentina: Luna.
Felix: Hola, Luna *saludó al peluche con una pequeña reverencia.
La niña soltó una risita.
Mientras Felix seguía construyendo una torre de bloques junto a Valentina y su osito Luna, el resto de la sala comenzaba a llenarse de risas, pasos apresurados y voces infantiles.
Cerca del rincón de lectura, Han intentaba organizar unos libros de cuentos cuando sintió un pequeño tirón en la parte baja de su delantal.
Alejandra: Profesor...
Han bajó la mirada.
Frente a él estaba una niña de unos tres años, con el cabello recogido en dos pequeñas trenzas. Sujetaba el borde de su camiseta con timidez mientras evitaba mirarlo directamente.
Han: ¿Ah? *preguntó, agachándose para quedar a su altura.
La niña levantó la vista por un instante.
Alejandra: Me llamo Alejandra.
Han sonrió con dulzura.
Han: Mucho gusto, Alejandra. Yo soy Han.
La pequeña asintió despacio, pero siguió sujetando la ropa del joven.
Han: ¿Necesitas algo?
Alejandra jugueteó con sus dedos, un poco nerviosa.
Alejandra: ¿Puedo... estar contigo?
La expresión de Han se suavizó al instante.
Han: Claro que sí.
La niña sonrió tímidamente y se colocó a su lado.
Han tomó un libro ilustrado de la estantería y se sentó sobre la alfombra.
Han: ¿Te gustan los cuentos?
Alejandra asintió con entusiasmo.
Alejandra: Mucho.
Han: Entonces, ¿qué te parece si elegimos uno juntos?
Los ojos de la niña recorrieron la estantería hasta detenerse en un libro con la portada llena de animales.
Señaló el cuento con el dedo.
Alejandra: Ese.
Han lo tomó y abrió la primera página.
Han: Perfecto. Hoy descubriremos qué aventura viven estos animalitos.
Alejandra se acomodó junto a él, todavía sujetando suavemente una parte de su delantal.
Desde la otra punta de la sala, Seungmin observó la escena y sonrió.
Seungmin: Parece que Han también tiene una nueva amiga.
Lee Know: Y apenas llevamos diez minutos *comentó, cruzándose de brazos.
Mientras Felix seguía construyendo torres junto a Valentina y Han leía cuentos con Alejandra, Lee Know recorría la sala vigilando que todo estuviera en orden.
O al menos, tan en orden como podía estar una habitación llena de niños de uno a cuatro años.
De repente, escuchó unos pequeños gritos cerca del rincón de juguetes.
Dos gemelos de dos años estaban tirando del mismo camión de colores.
Esteban: ¡Mío!
Sebastián: ¡No, mío!
Ambos fruncían el ceño con determinación, aferrándose al juguete con todas sus fuerzas.
Lee Know se acercó rápidamente y se agachó a su altura.
Lee Know: Eh, eh, tranquilos.
Los niños dejaron de tirar del camión por un momento y lo miraron.
Eran idénticos: mismo cabello oscuro, mismas mejillas redondas y la misma expresión de enojo.
Lee Know: ¿Qué está pasando aquí?
Uno de los pequeños señaló el juguete.
Esteban: Yo lo tenía primero.
El otro negó con fuerza.
Sebastián: ¡Yo quería jugar!
Lee Know observó la situación durante unos segundos.
Lee Know: Entiendo. Los dos quieren el camión.
Los gemelos asintieron al mismo tiempo.
El joven tomó otro vehículo de una caja cercana: una excavadora amarilla.
Lee Know: ¿Qué les parece esto? Uno puede jugar con el camión y el otro con la excavadora. Después, cuando suene la canción de recoger juguetes, pueden intercambiarlos.
Los gemelos miraron la excavadora con interés.
Gemelos: ¿Hace "brum brum"? *preguntó uno de ellos.
Lee Know hizo una expresión seria.
Lee Know: Hace un "brum brum" de primera calidad.
Los dos niños soltaron una risita.
Finalmente, uno tomó el camión y el otro la excavadora.
Lee Know: ¿Trato hecho? *preguntó, extendiendo las manos.
Los gemelos chocaron sus pequeñas palmas con las suyas.
Gemelos: ¡Trato hecho!
Lee Know se levantó satisfecho.
Lee Know: Crisis resuelta.
Mientras Lee Know intentaba evitar que los bloques invadieran toda la sala, en el rincón de arte, Hyunjin ayudaba a varios niños a colorear dibujos de animales.
Estaba tan concentrado decorando una jirafa con pegatinas que no notó que dos pequeños se acercaban a él.
Uno era un niño de cuatro años llamado Liam. A su lado estaba Sofía, una niña de dos años que abrazaba una pequeña manta.
Ambos tiraron suavemente de las mangas de su delantal.
Liam: Profe... *dijo con urgencia.
Hyunjin levantó la vista.
Hyunjin: ¿Qué ocurre?
Liam señaló el pasillo.
Hyunjin lo miró confundido y se agachó a la altura del niño.
Hyunjin: ¿Qué pasa, Liam?
El pequeño apretó los labios y respondió en voz baja:
Liam: Baño...
Al escuchar eso, Sofía levantó la mano rápidamente.
Sofía: Yo también.
Los ojos de Hyunjin se abrieron un poco, pero enseguida recuperó la calma.
Hyunjin: Entendido. Vamos ahora mismo.
Liam asintió con alivio y Sofía extendió su pequeña mano hacia él.
Hyunjin tomó la mano de Sofía y les sonrió a ambos.
Hyunjin: Caminaremos despacio, ¿de acuerdo?
Los niños asintieron.
Mientras avanzaban por el pasillo, Hyunjin recordó las indicaciones que habían recibido antes de comenzar su primer día: acompañar siempre a los niños al baño, hablarles con tranquilidad y ayudarlos cuando lo necesitaran.
Hyunjin: Liam, ¿puedes caminar solito?
Liam: Sí *respondió, aunque aceleró el paso con evidente prisa.
Hyunjin: Muy bien, pero sin correr.
Al llegar a la puerta del baño infantil, Hyunjin abrió la puerta y señaló los pequeños lavamanos decorados con dibujos de animales.
Hyunjin: Aquí estamos.
Liam suspiró aliviado.
Sofía observó el lugar con curiosidad y luego miró a Hyunjin.
Sofia: ¿Te quedas?
Hyunjin sonrió con ternura.
Hyunjin: Claro. Estaré aquí para ayudarlos.
Unos minutos después, ambos niños salieron mucho más tranquilos.
Hyunjin les ayudó a lavarse las manos.
Hyunjin: Primero el jabón. Después frotamos bien.
Sofía imitó cada uno de sus movimientos con mucha concentración, mientras Liam intentaba hacer espuma hasta los codos.
Liam: ¡Mira, profe! *dijo orgulloso.
Hyunjin: ¡Excelente trabajo!
Cuando regresaron a la sala, Sofía no soltó la mano de Hyunjin.
Desde el rincón de lectura, Han observó la escena y sonrió.
Han: Parece que Hyunjin ya tiene dos nuevos seguidores.
Desde la alfombra de juegos, Lee Know añadió:
Lee Know: Y sobrevivió a la primera misión del baño. Eso merece un premio.
Hyunjin soltó una pequeña risa.
Hyunjin: No sabía que cuidar niños pequeños incluía tantas aventuras.
En otra parte de la guardería, I.N intentaba ordenar unos peluches en una caja cuando sintió un peso inesperado en su pierna.
Miró hacia abajo.
Un niño de dos años lo abrazaba con fuerza, aferrándose a su pierna como si fuera un koala.
I.N intentó dar un paso.
El pequeño avanzó con él.
Intentó otro.
El niño siguió aferrado.
I.N: Eh... *murmuró, tratando de mantener el equilibrio. Chicos, ¿pueden ayudarme?
Bang Chan, que estaba organizando una actividad con bloques de espuma, se acercó de inmediato.
Bang Chan: ¿Qué sucede?
I.N señaló hacia abajo.
I.N: Creo que he sido adoptado.
Bang Chan miró al pequeño y sonrió.
Bang Chan: Vaya, sí que te quiere.
El niño negó con la cabeza y apretó aún más el abrazo.
Manuel: No.
Bang Chan se agachó a su altura.
Bang Chan: ¿Cómo te llamas, campeón?
El pequeño levantó la vista tímidamente.
Manuel: Me llamo Manuel
Bang Chan: ¿Por qué estás abrazando la pierna del profe?
El niño hizo un pequeño puchero.
Manuel: Porque no quiero que se vaya.
La expresión de I.N se suavizó al instante.
I.N: Oh...
Bang Chan sonrió con ternura.
Bang Chan: ¿Es tu primer día en la guardería?
Manuel asiente lentamente.
Manuel: Mamá se fue.
I.N comprendió enseguida lo que pasaba. El pequeño se sentía inseguro y había encontrado en él un lugar seguro.
Se agachó con cuidado para quedar a su altura.
I.N: Manuel, yo no me voy a ir a ningún lado, ¿de acuerdo? Voy a estar aquí contigo.
El niño lo observó unos segundos.
Manuel: ¿De verdad?
I.N: De verdad.
Manuel aflojó un poco el abrazo, aunque no soltó del todo la pierna de I.N.
Bang Chan sonrió.
Bang Chan: ¿Qué te parece si tú e I.N me ayudan a construir una pista de autos?
Manuel miró a I.N buscando aprobación.
Manuel: ¿Vamos juntos?
I.N asintió.
I.N: Juntos.
El niño finalmente soltó su pierna y le tomó la mano.
Bang Chan se levantó satisfecho.
Bang Chan: Misión rescate completada.
Mientras tanto, al otro lado de la guardería, se escuchaban dos llantos que sobresalían por encima del resto del ruido.
Seungmin y Changbin intercambiaron una mirada de preocupación.
Frente a ellos, dos niñas de tres años, Celeste y Tamara, estaban sentadas en el suelo haciendo un berrinche.
Celeste cruzaba los brazos mientras lloraba desconsoladamente.
Celeste: ¡Quiero a mi mamá!
A su lado, Tamara golpeaba suavemente el piso con los pies.
Tamara: ¡Y yo quiero irme a casa!
Changbin se agachó hasta quedar a su altura.
Changbin: Hola, chicas. ¿Qué tal si me cuentan qué pasa?
Pero las dos respondieron con un llanto aún más fuerte.
Seungmin respiró hondo.
Seungmin: Bien, plan A: escuchar. Plan B: improvisar.
Changbin asintió con seriedad.
Changbin: Entendido.
Seungmin tomó una caja llena de peluches y la colocó frente a las niñas.
Seungmin: ¿Quieren elegir un compañero especial para que las acompañe mientras esperan a mamá?
Celeste negó con la cabeza.
Tamara se secó las lágrimas, aunque seguía sollozando.
Celeste: No quiero un peluche.
Changbin pensó durante unos segundos y luego tomó dos marionetas de mano que estaban en una estantería.
Una tenía forma de conejo y la otra de osito.
Con una voz divertida, hizo hablar al conejo.
Changbin: ¡Hola! Me llamo Señor Saltitos y estoy buscando amigos para una misión secreta.
Tamara dejó de llorar por un instante.
Celeste miró de reojo al conejo.
Seungmin sonrió al notar el cambio.
Tomó la marioneta del osito.
Changbin: Y yo soy la Capitana Miel. Necesitamos dos ayudantes muy valientes.
Las niñas parpadearon, aún con algunas lágrimas en las mejillas.
Celeste: ¿Una misión? *preguntó entre sollozos.
Changbin: La misión más importante de toda la guardería respondió con solemnidad.
Tamara se acercó un poco.
Tamara: ¿Qué tenemos que hacer?
Seungmin intercambió una mirada triunfal con Changbin.
Changbin: Ayudarnos a encontrar las pegatinas de estrellas escondidas por la sala.
Las niñas se levantaron lentamente.
El llanto se había convertido en curiosidad.
Changbin sonrió aliviado.
Changbin: Funcionó.
Seungmin asintió.
Seungmin: Nunca subestimes el poder de una misión secreta.
Minutos después, la zona de lectura se había convertido en uno de los rincones más tranquilos de la guardería.
Han seguía sentado sobre la alfombra, leyendo cuentos con distintas voces para divertir a los niños. A su alrededor, Alejandra escuchaba atentamente, mientras Valentina, que se había acercado con su osito Luna después de jugar con Felix, observaba las ilustraciones en silencio.
Fue entonces cuando una pequeña niña de dos años llamada Jazmín se acercó lentamente.
Caminaba con pasos cortitos y nerviosos, cruzando sus lindas piernitas mientras miraba a Han con expresión preocupada.
La niña se detuvo frente a él y bajó la mirada.
Han cerró suavemente el libro al notar su incomodidad.
Han: Hola, Jazmín. ¿Necesitas algo?
La pequeña asintió muy despacio, apretando las manos contra su vestido.
Jazmin: Profe...
Han se inclinó un poco para escucharla mejor.
Han: ¿Sí?
Jazmín susurró tan bajito que apenas pudo oírla.
Han: Baño...
Han comprendió la situación al instante al ver cómo la niña seguía cruzando sus piernitas con nerviosismo.
Su expresión se suavizó.
Han: Está bien, vamos ahora mismo.
Jazmín levantó la vista con evidente alivio.
Han se puso de pie y extendió una mano.
Han: ¿Quieres que te acompañe?
La pequeña asintió rápidamente y tomó su mano.
Antes de irse, Han miró a Alejandra y a Valentina.
Han: Chicas, vuelvo enseguida. ¿Pueden seguir viendo las imágenes del cuento mientras regreso?
Ambas asintieron.
Valentina abrazó a Luna con fuerza y Alejandra pasó la página con cuidado.
Mientras caminaban por el pasillo, Han habló con voz tranquila.
Han: Lo hiciste muy bien al avisarme, Jazmín.
La niña lo miró con curiosidad.
Jazmín: ¿Sí?
Han: Claro. Cuando necesitamos algo, siempre podemos pedir ayuda.
Jazmín sonrió tímidamente.
Al llegar al baño infantil, la pequeña suspiró aliviada.
Unos minutos después, regresaron a la sala.
Jazmín tenía una gran sonrisa en el rostro.
Jazmin: ¡Ya estoy mejor!
Han sonrió.
Han: Me alegro mucho.
La niña soltó su mano por un momento, pero antes de volver a jugar le dio un pequeño abrazo alrededor de la cintura.
Desde la otra punta de la sala, Lee Know observó la escena y sonrió con diversión.
Lee Know: Parece que Han se está convirtiendo en el experto de la zona de cuentos.
Mientras el resto de la guardería seguía lleno de risas, juegos y pequeñas aventuras, Lee Know continuaba recorriendo la sala para asegurarse de que todos los niños estuvieran bien.
En ese momento, una pequeña niña de un año y diez meses llamada Bianca se acercó lentamente a él.
Llevaba la mirada baja y sujetaba con fuerza la manga de su camiseta.
Lee Know se agachó hasta quedar a su altura y le sonrió con dulzura.
Lee Know: Hola, preciosa. ¿Qué pasa?
Bianca no respondió. Solo bajó aún más la mirada.
Lee Know la observó con atención y entonces se dio cuenta de que los pantaloncitos de la niña estaban mojados.
Comprendió la situación de inmediato.
La pequeña evitaba mirarlo, claramente avergonzada.
La expresión de Lee Know se suavizó por completo.
Lee Know: Oh, Bianca. Está bien, no pasa nada.
La niña levantó la vista con los ojos brillantes, como si estuviera a punto de llorar.
Lee Know negó suavemente con la cabeza.
Lee Know: De verdad. A veces ocurren accidentes.
Bianca se frotó los ojitos con una mano.
Bianca: ¿No estás enojado?
Bianca: Para nada *respondió con una sonrisa tranquila. Lo importante es que me avisaste.
La pequeña asintió despacio.
Lee Know extendió una mano hacia ella.
Lee Know: Vamos a cambiarnos y a ponernos ropa seca, ¿sí?
Bianca tomó su mano con timidez.
Antes de ir hacia la zona de cambio, Lee Know miró hacia Bang Chan.
Lee Know: Chan, ¿puedes vigilar aquí un momento?
Bang Chan asintió de inmediato.
Bang Chan: Claro, yo me encargo.
Lee Know acompañó a Bianca con calma, hablándole con voz suave durante todo el camino.
Lee Know: No tienes que sentirte mal. A todos los niños les pasa alguna vez.
La pequeña pareció relajarse un poco.
Unos minutos después, Bianca regresó con ropa limpia y una expresión mucho más tranquila.
Lee Know se agachó nuevamente frente a ella.
Lee Know: ¿Te sientes mejor?
Bianca asintió.
Bianca: Sí.
Entonces, sin decir nada más, la niña abrió los brazos.
Lee Know sonrió y le devolvió el abrazo.
Desde el otro lado de la sala, Han observó la escena.
Han: ¿El mismo Lee Know que decía que no sabía cómo tratar con niños?
Lee Know se puso de pie con Bianca tomada de la mano.
Lee Know: No te acostumbres.
Después de que Lee Know regresó con Bianca, la coordinadora de la guardería aplaudió suavemente para llamar la atención de todos.
Coordinadora: ¡Hora de salir al patio!
Los niños estallaron en gritos de emoción.
Celeste: ¡Sííí!
Tamara: ¡Quiero el tobogán!
Liam: ¡Yo quiero la pelota!
En cuestión de segundos, los ocho miembros de Stray Kids se organizaron para acompañar a los pequeños al exterior.
El patio de Pequeñas Estrellas estaba lleno de juegos coloridos: un pequeño tobogán, triciclos, pelotas, aros y una zona con arena.
Bang Chan: Recuerden las reglas *dijo con una sonrisa. Nada de empujar, compartimos los juguetes y levantamos la mano si necesitamos ayuda.
Los niños asintieron... aunque algunos ya habían salido corriendo antes de escuchar la última regla.
Seungmin: Eso cuenta como un intento.
Valentina tomó la mano de Felix sin soltar a su osito Luna.
Valentina: ¿Jugamos?
Felix: Claro. ¿Quieres probar los aros de colores?
La niña sonrió y asintió con entusiasmo.
A pocos metros, Alejandra seguía de cerca a Han, quien la ayudaba a buscar mariposas entre las flores del jardín.
Alejandra: ¡Mira, profe! *exclamó señalando una mariposa amarilla.
Han: ¡La veo! Creo que nos está saludando.
Mientras tanto, Bianca caminaba de la mano de Lee Know, observando el patio con curiosidad.
Lee Know: ¿Quieres subir al tobogán?
La pequeña dudó unos segundos, pero finalmente asintió.
Lee Know: Yo te acompaño.
Cerca del arenero, I.N intentaba construir un castillo junto a Manuel, quien seguía negándose a separarse de él más de un metro.
I.N: ¿Ves? Si hacemos una torre más alta, necesitaremos más arena.
Manuel sonrió.
Manuel: ¡Pero tú te quedas aquí!
I.N: Sí, aquí me quedo.
Por otro lado, Hyunjin ayudaba a Liam y Sofía a dibujar dinosaurios con tizas de colores sobre el suelo del patio.
Hyunjin: Este es un tiranosaurio rex.
Liam abrió los ojos con asombro.
Liam: ¡Hazlo más grande!
Changbin y Seungmin, por su parte, organizaban una pequeña búsqueda de estrellas adhesivas para Celeste y Tamara, que ya habían olvidado por completo el berrinche de hacía unos minutos.
Cerca del rincón de juegos, Han ayudaba a Alejandra a buscar hojas con formas curiosas, mientras Felix jugaba con Valentina y su osito Luna entre los aros de colores.
Fue entonces cuando una pequeña niña de tres años llamada Delfina se acercó lentamente hacia ellos.
Llevaba las manos entrelazadas frente a su pecho y caminaba con pasos cortitos, mirando al suelo.
Desde la zona del arenero, Seungmin la vio y levantó la mirada.
Seungmin: ¿Delfina...?
La niña se detuvo por un momento al escuchar su nombre, pero luego continuó caminando hasta quedar frente a Han y Felix.
La pequeña tiró suavemente de la ropa de Han.
Delfina: Profe... *murmuró con voz bajita.
Han se agachó de inmediato para quedar a su altura.
Han: Delfina, ¿qué pasa, princesa?
La niña bajó la mirada y colocó ambas manos sobre su pancita.
Delfina: Me duele mi pancita... *dijo haciendo un pequeño pucherito.
La sonrisa de Han desapareció al instante, reemplazada por una expresión de preocupación.
Han: Oh, cariño...
Felix también se acercó y se arrodilló junto a ellos.
Felix: ¿Te duele mucho?
Delfina asintió lentamente.
Han habló con voz suave y tranquila.
Han: ¿Puedes decirme si te duele aquí? *preguntó, señalando suavemente su propia barriga.
La niña volvió a asentir.
Felix le acarició la cabeza con ternura.
Felix: Lo hiciste muy bien al venir a contárnoslo.
Desde la búsqueda de estrellas, Seungmin levantó la mirada al escuchar el nombre de la niña y se acercó rápidamente.
Seungmin: ¿Delfina? ¿Qué ocurre?
Han miró a Seungmin.
Han: Dice que le duele la pancita.
La expresión de Seungmin se suavizó.
Se agachó junto a ella y le habló con calma.
Seungmin: Delfina, preciosa, ¿no quieres ir al baño?
Delfina asintió lentamente.
Los tres cuidadores intercambiaron una mirada de alivio.
Han: Creo que ya descubrimos el misterio de la pancita. *comentó con una sonrisa suave.
La pequeña volvió a hacer un pequeño pucherito y se abrazó a Han.
Delfina: No quería dejar de jugar...
Felix sonrió con ternura.
Felix: Lo entiendo, pero cuando nuestro cuerpo nos avisa que necesita ir al baño, tenemos que escucharlo.
Delfina asintió.
Felix: Vamos juntos, ¿sí? *preguntó, extendiendo suavemente su mano hacia Delfina.
La pequeña miró la mano de Felix por un momento.
Luego giró la cabeza.
Sus ojos buscaron a alguien detrás de ellos.
Delfina: Seungmin... *murmuró.
Sin soltar su pancita, caminó despacito hasta acercarse a Seungmin.
Han sonrió al comprender la situación.
Han: Ah, quieres ir con Seungmin.
Delfina asintió.
Seungmin se agachó a su altura y le sonrió con dulzura.
—¿Quieres que te acompañe yo?
La niña volvió a asentir, esta vez con más seguridad.
Seungmin: Está bien, vamos juntos.
Delfina tomó su mano de inmediato.
Felix sonrió enternecido.
Felix: Parece que ya eligió a su profe favorito.
Han asintió divertido.
Han: Sí, no hay nada que hacer contra eso.
Seungmin miró a Delfina con ternura.
Seungmin: Gracias por decírmelo, pequeña. Lo hiciste muy bien.
La niña apretó suavemente su mano.
Delfina: No quería ir sola.
La expresión de Seungmin se suavizó aún más.
Seungmin: Y no tienes que hacerlo. Yo te acompaño.
Con paso tranquilo, ambos caminaron hacia el baño de la guardería mientras Han y Felix los observaban alejarse.
Han: ¿Te das cuenta? Hace unas horas no conocíamos a ninguno de estos niños.
Felix sonrió al ver cómo Delfina no soltaba la mano de Seungmin.
Felix: Y ahora confían en nosotros.
Minutos después, Delfina regresó al patio junto a Seungmin, mucho más tranquila y con una gran sonrisa.
Delfina: ¡Ya no me duele la pancita!
Han levantó los brazos en señal de victoria.
Han: ¡Caso resuelto!
Felix chocó los cinco con Seungmin.
Felix: Buen trabajo, profe favorito.
Justo cuando Delfina volvió a sonreír y regresó a jugar junto a los demás niños, una mujer se acercó al grupo desde la entrada del patio.
Era la coordinadora de la guardería, quien observó la escena con una sonrisa amable.
Coordinadora: ¿Todo bien por aquí?
Los miembros de Stray Kids intercambiaron miradas.
Durante unos segundos, nadie supo qué responder.
Finalmente, Bang Chan dio un paso al frente.
Bang Chan: Sorprendentemente... sí.
La coordinadora miró a los niños, que corrían, jugaban y reían por todo el patio.
Valentina seguía junto a Felix y su osito Luna. Tomás construía castillos de arena con I.N sin soltarle la mano. Celeste y Tamara buscaban estrellas adhesivas con Changbin y Seungmin. Bianca esperaba pacientemente su turno para bajar del tobogán con la ayuda de Lee Know.
Y Delfina, que hacía unos minutos se quejaba de dolor de pancita, corría feliz cerca de Han y Seungmin.
La coordinadora asintió satisfecha.
Coordinadora: Parece que los niños ya confían mucho en ustedes.
Lee Know cruzó los brazos.
Lee Know: Eso explica por qué algunos ya no nos dejan caminar solos.
Manuel, que escuchó el comentario, abrazó la pierna de I.N con más fuerza.
Manuel: ¡Porque el profe Jeongin es mío!
Todos soltaron una carcajada.
La coordinadora sonrió divertida.
Coordinadora: Es una buena señal. Los niños pequeños buscan a las personas que les hacen sentir seguros.
Felix miró a Valentina, que le mostraba orgullosa una flor que acababa de encontrar.
Felix: Creo que estamos empezando a entender eso.
La coordinadora asintió.
Coordinadora: Y recuerden algo importante: no necesitan hacerlo perfecto. Solo necesitan estar atentos, escuchar y acompañarlos.
Han observó a Delfina jugar con tranquilidad y sonrió.
Han: Creo que hoy estamos aprendiendo tanto como ellos.
La coordinadora dio una última mirada al patio.
Coordinadora: Muy bien. Sigan así. En quince minutos será la hora de el almuerzo.
Los ocho se quedaron en silencio.
Hasta que Seungmin habló.
Seungmin: ¿El almuerzo?
Changbin lo miró con expresión de alarma.
Changbin: ¿Eso significa alimentar a veinte niños pequeños al mismo tiempo?
Lee Know suspiró.
Lee Know: Prepárense. Presiento que lo peor aún no ha empezado.
Quince minutos después, la coordinadora volvió a aplaudir para llamar la atención de todos.
Coordinadora: ¡Niños, es hora del almuerzo!
El patio se llenó de reacciones diferentes.
Liam: ¡Tengo hambre!
Valentina: ¡Yo quiero sentarme con el profe Felix! *dijo, abrazando a su osito Luna.
Delfina: ¡Y yo con el profe Min! *exclamó, corriendo hacia Seungmin.
Manuel, que seguía aferrado a I.N, levantó la mano.
Manuel: ¡Yo con Jeongin!
Los miembros de Stray Kids intercambiaron miradas nerviosas.
Changbin: ¿Cómo vamos a sentarlos a todos?
Lee Know: No tengo idea. Pero descubriremos la respuesta en los próximos treinta segundos.
Una vez dentro del comedor, pequeñas mesas de colores esperaban a los niños. Cada lugar tenía un plato, una cuchara y un vaso con agua.
La coordinadora repartió rápidamente las tareas.
Coordinadora: Bang Chan y Lee Know, supervisen la mesa de los más pequeños. Felix y Han, ayuden a quienes necesiten apoyo para comer. Changbin y Seungmin, vigilen alergias y porciones. Hyunjin e I.N, quédense atentos por si alguien necesita ir al baño.
Los ocho asintieron al mismo tiempo.
Y entonces comenzó el verdadero desafío.
Valentina se sentó junto a Felix, sosteniendo a Luna sobre sus piernas.
Valentina: Luna también tiene hambre.
Felix sonrió.
Felix: Entonces Luna nos acompañará durante el almuerzo.
A unos asientos de distancia, Delfina se sentó al lado de Seungmin y le mostró orgullosa su plato.
Delfina: Mi pancita ya está mejor.
Seungmin: Me alegra escucharlo.
Mientras tanto, Han ayudaba a Alejandra a sujetar correctamente la cuchara.
Han: Muy bien, así. Tú puedes sola.
La niña sonrió satisfecha al conseguir llevar la comida a su boca sin derramarla.
En la mesa de los más pequeños, Bianca observaba su almuerzo con curiosidad.
Lee Know se agachó a su lado.
Lee Know: ¿Quieres que te ayude?
La niña asintió tímidamente.
Cerca de ellos, Manuel seguía sentado junto a I.N.
Manuel: ¿Vas a comer conmigo?
I.N rio.
I.N: Claro que sí.
La coordinadora observó el comedor durante unos segundos, asegurándose de que todos los niños estuvieran sentados y tranquilos.
Entonces miró a los miembros de Stray Kids.
Coordinadora: Chicos, necesito que alguien pueda darle de comer a Bianca y a Jazmín.
Los ocho levantaron la vista al mismo tiempo.
Lee Know miró hacia la mesa de Bianca. La pequeña de un año y diez meses sostenía su cuchara con ambas manos, pero parecía no saber muy bien qué hacer.
A unos asientos de distancia, Jazmín observaba su plato en silencio, moviendo las piernas bajo la mesa.
Lee Know se levantó enseguida.
Lee Know: Yo puedo ayudar a Bianca.
La coordinadora sonrió.
Coordinadora: Perfecto.
Antes de que alguien más hablara, Han levantó la mano.
Han: Yo me encargo de Jazmín.
Coordinadora: Gracias, chicos.
Lee Know se sentó junto a Bianca y le sonrió.
Lee Know: ¿Lista para almorzar?
La pequeña lo miró y asintió tímidamente.
Él tomó la cuchara y le mostró un pequeño bocado.
Lee Know: Vamos despacito, ¿de acuerdo?
Bianca abrió la boca y comió tranquilamente.
Sus ojitos se iluminaron.
Bianca: Rico.
Lee Know sonrió satisfecho.
Lee Know: Me alegra que te guste.
Mientras tanto, Han se sentó junto a Jazmín.
Han: ¿Quieres que te ayude un poquito?
La niña asintió y acercó su plato.
Han le ofreció una cucharada pequeña.
Han: Muy bien, Jazmín.
La pequeña sonrió después de comer.
Jazmin: Gracias, profe.
Felix, que observaba la escena desde la mesa de Valentina, apoyó la mejilla sobre una mano y sonrió.
Felix: Son buenos en esto.
Bang Chan asintió.
Bang Chan: Mucho mejores de lo que imaginábamos.
Changbin se sentó junto a Celeste, que observaba su plato con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
Changbin: A ver, Celeste, vamos a comer.
La niña negó con la cabeza.
Celeste: No quiero.
Changbin intercambió una mirada con Seungmin, que estaba sentado al otro lado de la mesa ayudando a Tamara.
Seungmin: ¿Qué pasa, Celeste? *preguntó con voz suave. ¿No tienes hambre?
La pequeña hizo un puchero.
Celeste: Quiero seguir jugando.
Changbin asintió con comprensión.
Changbin: Lo entiendo. El patio estaba muy divertido.
Celeste bajó la mirada y movió la cuchara de un lado a otro sin tocar la comida.
Changbin recordó las palabras de la coordinadora: escuchar, acompañar y no presionar.
Así que sonrió y señaló el plato.
Changbin: ¿Qué te parece si hacemos un trato?
La niña levantó la vista con curiosidad.
Celeste: ¿Qué trato?
Changbin: Comemos unas cucharadas y, cuando terminemos el almuerzo, podrás contarme cuál fue tu juego favorito del patio.
Celeste lo pensó durante unos segundos.
Celeste: ¿De verdad?
Changbin: Prometido.
Seungmin tomó una servilleta y la colocó sobre la mesa como si fuera un mantel elegante.
Seungmin: Además, hoy tenemos un restaurante muy especial.
Changbin siguió la idea de inmediato.
Changbin: Bienvenida al restaurante Pequeñas Estrellas. Nuestro plato estrella es el puré mágico que da energía para correr, saltar y buscar estrellas escondidas.
Celeste miró la comida con más interés.
Celeste:¿Energía para buscar estrellas?
Seungmin: Muchísima *respondió con una sonrisa.
La niña tomó la cuchara y probó un pequeño bocado.
Los dos la observaron expectantes.
Celeste masticó lentamente y luego asintió.
Celeste: Está rico.
Changbin levantó los brazos en señal de victoria.
Changbin: ¡Lo logramos!
Seungmin sonrió divertido.
Seungmin: Misión almuerzo: en progreso.
Sofía observó a Hyunjin y levantó la mirada.
Sofía: Profe...
Hyunjin: Que pasa Sofi?
Sofía bajó un poco la mirada.
Sofía: Estoy llena...
Hyunjin parpadeó un segundo, como procesando la frase, y luego miró el plato casi intacto frente a Sofía.
Hyunjin: ¿Llena de comida o llena de energía para jugar?
Sofía hizo una mueca y se acomodó en la silla.
Sofía: Llena de comida… ya no puedo más.
Desde la mesa de al lado, Han levantó la vista con curiosidad mientras intentaba ayudar a una de las niñas a no derramar el jugo.
Han: ¿Alguien dijo “no puedo más”? Eso suena a “postre obligatorio”.
Changbin, que pasaba con una bandeja, soltó una risita.
Changbin: Si está llena de verdad, no la obligues, Hyunjin. Después se nos duerme en el piso como hace I.N cuando come mucho.
I.N levantó la cabeza de golpe.
I.N: ¡Eso fue UNA vez!
Hyunjin sonrió y se agachó un poco a la altura de Sofía.
Hyunjin: Está bien, Sofi. Puedes descansar un poquito. Pero primero dime… ¿quieres guardar el resto o prefieres que lo terminemos juntos después?
Sofía pensó un segundo, moviendo lentamente la cuchara.
Sofía: …Después.
Hyunjin asintió con suavidad.
Hyunjin: Perfecto. Entonces misión cumplida por ahora.
La pequeña acarició su barriguita y soltó una risita.
En ese momento, la coordinadora, que pasaba revisando las mesas, escuchó la conversación y se acercó.
Coordinadora: ¿Terminaste de comer, Sofía?
La niña asintió.
La coordinadora observó el plato y sonrió.
Coordinadora: Muy bien. Comiste suficiente.
Hyunjin suspiró aliviado.
Hyunjin: ¿Qué hacemos ahora?
Coordinadora: Puedes ayudarla a limpiarse las manos y la carita. Después, puede quedarse sentada tranquilamente mientras los demás terminan.
Hyunjin: Entendido.
Hyunjin tomó una servilleta húmeda y limpió con cuidado las mejillas de Sofía.
La niña lo observó con atención.
Sofía: Profe.
Hyunjin: ¿Sí?
Sofía: ¿Después dibujamos dinosaurios?
Hyunjin sonrió.
Hyunjin: Por supuesto. Te debo un tiranosaurio rex gigante.
Los ojos de Sofía se iluminaron.
Sofía: ¡Sí!
Desde la mesa de al lado, Liam levantó la mano emocionado.
Liam: ¡Yo también quiero un dinosaurio!
Hyunjin soltó una pequeña risa.
Hyunjin: Parece que tendré mucho trabajo después del almuerzo.
Celeste terminó la última cucharada de su almuerzo y, en cuanto dejó la cuchara sobre la mesa, comenzó a levantarse de su asiento.
Pero una mano se apoyó suavemente sobre el respaldo de su silla.
Changbin la miró con una sonrisa divertida.
Changbin: ¿A dónde crees que vas, Celeste?
La pequeña lo miró como si la respuesta fuera obvia.
Celeste: De vuelta al patio.
Changbin soltó una pequeña risa.
Changbin: Celeste, en este momento no. Recién acabaste de comer.
La pequeña se quedó quieta junto a la silla.
Celeste: Pero ya terminé.
Changbin: Lo sé. Hiciste un gran trabajo terminando tu almuerzo.
Celeste pareció sentirse orgullosa por un segundo.
Celeste: Entonces puedo ir.
Changbin: Todavía no.
La niña hizo un pequeño puchero.
Celeste: ¿Por qué?
Antes de que Changbin respondiera, Seungmin se acercó y se apoyó en la mesa.
Seungmin: Porque después de comer necesitamos descansar un poquito.
Celeste: No estoy cansada.
Seungmin: No tienes que estar cansada. Solo vamos a darle tiempo a la pancita para trabajar.
Celeste bajó la mirada hacia su barriga.
Celeste: ¿Mi pancita está trabajando?
Changbin asintió muy serio.
Changbin: Muchísimo. Está ocupada transformando toda esa comida en energía.
La niña abrió los ojos con sorpresa.
Celeste: ¿En energía para correr?
Changbin: Exactamente.
Celeste: ¿Y para buscar estrellas?
Seungmin: También para buscar estrellas
Celeste pareció considerar la información durante unos segundos.
Celeste: Entonces mi pancita está haciendo una misión.
Changbin: Una misión muy importante.
La pequeña finalmente volvió a sentarse.
Celeste: Está bien.
Los dos cuidadores intercambiaron una mirada de alivio.
Sin embargo, apenas cinco segundos después, Celeste levantó la mano.
Celeste:¿Ya terminó la misión?
Changbin tuvo que contener una risa.
Changbin: No tan rápido.
Celeste: ¿Y ahora?
Changbin: Ahora toca lavarse las manos y esperar un poquito con los demás.
Celeste acababa de volver a sentarse cuando Tamara, que había observado toda la escena desde la silla de al lado, intentó imitarla.
La pequeña se deslizó hacia el borde de su asiento, lista para levantarse.
Pero antes de que pudiera dar un paso, Seungmin la llamó con suavidad.
Seungmin: Tamara, ven acá.
La niña se detuvo y lo miró.
Tamara: ¿Qué pasa, profe?
Seungmin se agachó a su altura y le sonrió.
Seungmin: ¿También quieres volver al patio?
Tamara asintió rápidamente.
Tamara: Sí.
Seungmin: Entiendo. Pero, igual que Celeste, tú también acabas de terminar de comer.
La pequeña frunció un poco el ceño.
Tamara: Pero ya no tengo hambre.
Seungmin asintió.
Seungmin: Y eso es genial. Significa que tu pancita está llena.
Tamara miró hacia abajo y apoyó sus pequeñas manos sobre su barriga.
Tamara: ¿Mi pancita también está trabajando?
Changbin, que seguía junto a Celeste, sonrió al escucharla.
Changbin: Claro que sí. Está transformando toda la comida en energía para jugar más tarde.
Tamara abrió mucho los ojos.
Tamara: ¿Y si corro ahora?
Seungmin negó suavemente con la cabeza.
Seungmin: Entonces tu pancita tendrá que trabajar demasiado rápido.
La niña lo pensó durante unos segundos.
Tamara: ¿Y qué hago mientras tanto?
Seungmin miró a su alrededor y tomó una servilleta de papel.
Con un lápiz, dibujó rápidamente una estrella sonriente.
Seungmin: Te propongo una nueva misión: cuidar esta estrella hasta que todos tus amigos terminen de almorzar.
Tamara tomó la servilleta con cuidado.
Tamara: ¿Tengo que protegerla?
Seungmin: Es una misión muy importante.
La pequeña asintió convencida y volvió a sentarse.
Minutos después, cuando la mayoría de los niños ya había terminado de almorzar y las mesas comenzaban a quedar limpias, la coordinadora entró nuevamente al comedor.
Con una sonrisa tranquila, aplaudió suavemente para llamar la atención de todos.
Coordinadora: Niños, es hora de la siesta.
Algunos pequeños sonrieron felices.
Bianca y Valentina: ¡Sí!
Pero otros reaccionaron de forma completamente distinta.
Liam: ¡No tengo sueño!
Celeste: ¡Yo quiero seguir jugando! *dijo, abrazando su estrella de papel.
Tamara asintió con energía.
Tamara: ¡Yo tampoco quiero dormir!
En medio de las distintas reacciones, Felix levantó la mirada, sorprendido.
Felix: ¿Hora de la siesta?
La coordinadora asintió.
Coordinadora: Así es. Después del almuerzo, los niños tienen un tiempo de descanso.
Felix intercambió una mirada con Han.
Han sonrió nerviosamente.
Han: ¿Y cómo hacemos para que veinte niños quieran dormir al mismo tiempo?
Lee Know cruzó los brazos.
Lee Know: Tengo la sensación de que esta será la misión más difícil del día.
La coordinadora soltó una pequeña risa.
Coordinadora: No tienen que obligarlos a dormir. Solo deben ayudarlos a relajarse.
Bang Chan asintió.
Bang Chan: Podemos hacerlo.
Coordinadora: Primero, ayúdenlos a ir al baño, lavarse las manos y buscar sus mantitas o peluches. Después iremos a la sala de descanso.
Al escuchar la palabra peluches, Valentina abrazó a Luna con fuerza.
Manuel se acercó aún más a I.N.
Manuel: ¿Tú también vas a dormir ahí?
I.N sonrió.
I.N: Yo me quedaré cerca.
Delfina levantó la mano.
Delfina: ¿Puedo acostarme al lado del profe Min?
Seungmin sonrió con ternura.
Seungmin: Veremos dónde podemos acomodarnos.
Celeste miró a Changbin con desconfianza.
Celeste: ¿Y si no tengo sueño?
Changbin se agachó a su altura.
Changbin: No pasa nada. Solo descansaremos un ratito.
Tamara levantó su estrella de papel.
Tamara: ¿Ella también puede descansar?
Seungmin: Por supuesto *respondió con una sonrisa. Los guardianes de estrellas también necesitan recuperar energía.
Mientras algunos niños ya habían terminado de almorzar y comenzaban a prepararse para la siesta, Han seguía sentado junto a Jazmín.
La pequeña observaba su plato en silencio, moviendo despacito los pies bajo la mesa.
Han le ofreció una cucharada con una sonrisa amable.
Han: Vamos, Jazmín.
La niña negó con la cabeza.
Jazmín: No...
Han dejó la cuchara sobre la mesa y se inclinó un poco hacia ella.
Han: ¿No vas a comer, Jaz?
Jazmín volvió a negar.
Han: ¿Qué pasa? ¿Por qué no quieres comer?
La pequeña bajó la mirada y apretó sus manitas sobre su pancita.
Han esperó unos segundos, sin presionarla.
Recordó las palabras de la coordinadora: escuchar primero.
Con voz suave, volvió a preguntarle:
Han: ¿Te duele algo?
Jazmín asintió lentamente.
Han se inclinó un poco más para quedar a su altura.
Han: ¿Qué te duele, mi niña?
La pequeña señaló su barriguita con una de sus manos.
Jazmín: Mi pancita...
Han frunció ligeramente el ceño, preocupado, pero mantuvo un tono tranquilo.
Han: Entiendo. ¿Te duele mucho?
Jazmín hizo un pequeño pucherito y asintió.
Han tomó una servilleta y limpió con cuidado una pequeña mancha de comida de su mejilla.
Han: Gracias por contármelo. Lo hiciste muy bien.
La niña levantó la vista hacia él.
Jazmín: ¿Sí?
Han: Claro. Siempre puedes decirnos cuando algo te molesta.
En ese momento, la coordinadora regresó al comedor y notó a Han sentado junto a Jazmín, que seguía con sus manitas sobre la pancita.
Se acercó con tranquilidad.
Coordinadora: ¿Todo bien por aquí?
Han levantó la mirada.
Han: Jazmín me dijo que le duele la pancita.
La coordinadora se agachó hasta quedar a la altura de la pequeña.
Coordinadora: Hola, Jazmín. ¿Puedes decirme dónde te duele?
La niña señaló su barriguita sin levantar mucho la vista.
Jazmín: Aquí...
La coordinadora le sonrió con dulzura.
Coordinadora: Gracias por contárnoslo.
Han: Ven, Jaz.
Han tomó a Jazmín en brazos con cuidado. La pequeña apoyó la cabeza sobre su hombro y siguió sujetando su pancita con una de sus manitas.
Mientras caminaban hacia el baño infantil, Han comenzó a balancearse suavemente de un lado a otro para tranquilizarla.
Han: Ya vamos, pequeña. Todo estará bien.
Jazmín asintió despacito, aunque seguía con el ceño ligeramente fruncido.
Desde la entrada del comedor, Lee Know observó la escena y se acercó.
Lee Know: ¿Todo bien, Han?
Han levantó la mirada.
Han: Jazmín dice que le duele la pancita.
Han y Lee Know acompañaron a Jazmín por el pasillo hacia el baño infantil.
Han la llevaba en brazos, balanceándola suavemente para tranquilizarla.
Pero cuando llegaron a la puerta del baño, la pequeña se aferró con más fuerza a su cuello.
Han: No... *murmuró, escondiendo el rostro en su hombro.
Lee Know se agachó a su altura, manteniendo un tono tranquilo.
Lee Know: ¿No qué, Jaz?
La niña apretó los labios y negó con la cabeza.
Han le acarició suavemente la espalda.
Han: Está bien, pequeña. No hay prisa.
Jazmín levantó un poco la mirada. Sus ojitos mostraban nerviosismo.
Jazmín: No quiero entrar sola...
La expresión de Han se suavizó de inmediato.
Han: No tienes que entrar sola. Nosotros te acompañaremos.
La pequeña miró a Lee Know, todavía dudosa.
Él le sonrió con calma.
Lee Know: Estaremos aquí contigo todo el tiempo.
Jazmín pareció relajarse un poco, aunque seguía abrazada a Han.
Jazmín: ¿De verdad?
Han y Lee Know: De verdad *respondieron al mismo tiempo.
La niña asintió lentamente.
Han dio unos pasos hacia el interior del baño infantil.
Han: Vamos despacito, ¿sí?
Jazmín apoyó nuevamente la cabeza sobre su hombro.
Jazmín: Está bien...
Lee Know abrió la puerta y los acompañó.
Lee Know: Lo importante es que nos dijiste cómo te sentías. Eso fue muy valiente.
La pequeña dejó escapar un pequeño suspiro.
Mientras Lee Know se quedaba junto a la puerta del baño infantil, Han entró con Jazmín en brazos para ayudarla con tranquilidad.
—Estoy aquí contigo, Jaz. No te preocupes.
La pequeña asintió y aflojó un poco el abrazo alrededor de su cuello.
Fuera del baño, la guardería estaba cada vez más silenciosa. La hora de la siesta se acercaba y muchos niños comenzaban a mostrar señales de cansancio.
Unos minutos después, unos pequeños pasos se acercaron por el pasillo.
Lee Know bajó la mirada.
Era Bianca.
La niña de un año y diez meses caminaba despacito, abrazando una pequeña mantita entre sus brazos.
—Profe... —murmuró.
Lee Know se agachó hasta quedar a su altura.
—Bianca, ¿qué pasa?
La pequeña comenzó a frotarse los ojos con sus manitas.
Bianca: Tengo sueño...
La expresión de Lee Know se suavizó de inmediato.
Lee Know: ¿Sí?
Bianca asintió lentamente.
Bianca: Mucho sueño...
Lee Know le sonrió con ternura.
Lee Know: Entonces llegó la hora de descansar.
La niña extendió los brazos hacia él sin decir nada más.
Lee Know la tomó en brazos con cuidado.
Bianca apoyó la cabeza sobre su hombro casi al instante, aferrándose a su mantita.
Lee Know: Vamos a la sala de siesta, ¿te parece?
La pequeña asintió, ya con los ojos medio cerrados.
En ese momento, Han salió del baño con Jazmín de la mano.
La niña parecía mucho más tranquila.
Lee Know: ¿Ya te sientes mejor?
Jazmín asintió.
Jazmín: Mi pancita ya no duele.
Han sonrió aliviado.
Han: Lo hiciste muy bien.
Lee Know observó a las dos pequeñas adormiladas y soltó una pequeña risa.
Lee Know: Parece que la misión ahora es llevarlas a la siesta antes de que se queden dormidas en nuestros brazos.
Han miró a Jazmín, que comenzaba a bostezar.
Han: Creo que llegamos justo a tiempo.
Han tomó la mano de Jazmín, mientras Lee Know llevaba a Bianca en brazos, envuelta en su pequeña mantita.
Caminaron despacio por el pasillo en dirección a la sala de siesta.
Jazmín bostezó varias veces durante el trayecto y apretó suavemente la mano de Han.
Jazmín: Profe...
Han: ¿Sí, Jaz?
Jazmín: Tengo sueño.
Han sonrió.
Han: Ya casi llegamos.
Lee Know miró a Bianca, que tenía los ojos cerrados y la cabeza apoyada sobre su hombro.
Lee Know: Creo que alguien se adelantó a la siesta.
Han soltó una pequeña risa.
Al llegar a la sala de descanso, abrieron la puerta con cuidado.
La habitación estaba en penumbra, iluminada solo por una suave luz cálida. Una música tranquila sonaba de fondo.
Y, para sorpresa de ambos, todos los niños ya estaban dormidos.
Valentina abrazaba a su osito Luna junto a Felix, que permanecía sentado a su lado.
Manuel seguía aferrado a la mano de I.N incluso dormido.
Celeste y Tamara descansaban abrazando sus estrellas de papel, mientras Changbin y Seungmin las observaban con una mezcla de sorpresa y alivio.
Sofía dormía plácidamente con un dibujo de dinosaurio apoyado junto a su almohada, mientras Hyunjin la contemplaba con una sonrisa orgullosa.
Desde una esquina, Bang Chan levantó la vista y susurró:
Bang Chan: Lo logramos.
Han y Lee Know intercambiaron una mirada de asombro.
Han: ¿Todos están dormidos? *preguntó en voz baja.
Seungmin asintió con una sonrisa cansada.
Seungmin: Ni nosotros entendemos cómo pasó.
Con mucho cuidado, Lee Know acomodó a Bianca en su pequeña colchoneta y la cubrió con su mantita.
La niña ni siquiera abrió los ojos.
Han ayudó a Jazmín a acostarse en la colchoneta de al lado.
Han: ¿Tu pancita está mejor? *susurró.
La pequeña asintió lentamente.
Jazmín: Sí...
Han: Me alegro mucho.
Jazmín tomó la mano de Han por un momento.
Jazmín: Gracias, profe.
Han le acarició suavemente el cabello.
Han: Descansa, pequeña.
Unos segundos después, Jazmín cerró los ojos.
Han se incorporó despacio y miró a la sala en silencio.
Hacía apenas unas horas, todo era carreras, risas, juguetes por el suelo y pequeñas emergencias.
Ahora, solo se escuchaba la suave respiración de los niños dormidos.
Lee Know observó la escena y sonrió.
Lee Know: Por primera vez en todo el día...
Han terminó la frase en un susurro.
Han: Hay silencio.
La sala de siesta estaba en silencio.
Las luces tenues iluminaban suavemente las pequeñas colchonetas, mientras una música tranquila sonaba de fondo.
Han y Lee Know acababan de acomodar a Jazmín y Bianca cuando se quedaron observando la escena con asombro.
Todos los niños dormían profundamente.
O casi todos.
En una de las colchonetas del fondo, una pequeña niña de dos años llamada Tanya se incorporó lentamente.
Con su peluche entre los brazos, se frotó los ojos y miró a su alrededor, todavía adormilada.
Entonces se levantó despacito y caminó hasta donde estaba I.N.
Tanya: Profe...
I.N levantó la mirada de inmediato y le sonrió con ternura.
I.N: ¿Tanya?
La pequeña asintió y se aferró a su peluche.
Tanya: Sí...
I.N se agachó para quedar a su altura.
I.N: ¿Qué pasa, pequeña? ¿Tuviste un mal sueño?
Tanya negó lentamente con la cabeza.
Miró la sala en silencio y luego volvió a mirarlo.
Tanya: Me desperté...
I.N asintió con comprensión.
I.N: A veces pasa.
La niña se acercó un poco más y estiró los brazos hacia él.
Tanya: ¿Me abrazas?
La expresión de I.N se suavizó de inmediato.
I.N: Claro que sí.
La tomó en brazos con cuidado, y Tanya apoyó la cabeza sobre su hombro.
Casi al instante, su cuerpo se relajó.
Desde el otro lado de la sala, Lee Know sonrió al ver la escena.
Lee Know: Parece que Jeongin tiene otro admirador.
Han asintió en voz baja.
Han: Los niños saben perfectamente con quién se sienten seguros.
I.N comenzó a balancearse suavemente de un lado a otro mientras acariciaba la espalda de Tanya.
I.N: ¿Quieres volver a tu colchoncito?
La pequeña asintió, pero no aflojó el abrazo.
Tanya: Contigo...
I.N sonrió.
I.N: Está bien. Te acompaño.
Dos horas después, la sala de siesta seguía en calma.
La suave música continuaba sonando de fondo y varios niños seguían profundamente dormidos, abrazando sus mantitas y peluches.
Sin embargo, algunos comenzaban a despertarse poco a poco.
En una de las colchonetas, Sofía abrió los ojos lentamente. Parpadeó un par de veces, todavía adormilada, y se incorporó con cuidado.
Miró a su alrededor.
Valentina seguía abrazando a Luna. Manuel dormía aferrado a la mano de I.N. Celeste y Tamara continuaban abrazando sus estrellas de papel.
Entonces Sofía vio a Felix.
Sofía: Profe...
Felix bajó la mirada hacia ella.
Felix: ¿Sí?
Sofía cruzó sus piernitas con urgencia y bajó la vista.
Felix observó el gesto y frunció ligeramente el ceño.
Felix: ¿Pasa algo, Sofi?
La pequeña se movió un poco incómoda sobre sus piernas y asintió despacito.
Sofía: Necesito ir al baño...
Felix comprendió de inmediato y le sonrió con tranquilidad para no preocuparla.
Felix: Gracias por decírmelo.
Sofía levantó la vista, todavía algo nerviosa.
Sofía: ¿Vamos ahora?
Felix: Claro que sí. Vamos enseguida.
Mientras Felix llevaba a Sofía al baño, la sala de siesta seguía despertando poco a poco.
Algunos niños continuaban profundamente dormidos, pero otros comenzaban a moverse entre bostezos y ojos soñolientos.
Cerca de las colchonetas, dos pequeñas figuras se acercaron despacito.
Liam caminaba frotándose los ojos, mientras Delfina abrazaba su mantita contra el pecho.
Ambos se detuvieron frente a Changbin y Hyunjin.
Liam: Profe...
Delfina: Profe... *dijo con voz bajita.
Hyunjin se inclinó para quedar a su altura.
Hyunjin: ¿Qué pasa, niños?
Delfina bajó la mirada y movió nerviosamente los dedos sobre su mantita.
Delfina: Quiero ir...
Changbin le sonrió con suavidad.
Changbin: ¿A dónde quieres ir?
La pequeña cruzó un poco sus piernas y respondió casi en un susurro:
Delfina: Al baño...
Liam levantó la mano rápidamente.
Liam: ¡Yo también!
Hyunjin y Changbin intercambiaron una mirada de comprensión.
Hyunjin: Parece que alguien se despertó con una misión importante *comentó con una sonrisa.
Delfina asintió tímidamente.
Changbin se agachó a su lado.
Changbin: Gracias por avisarnos, Delfina. Lo hiciste muy bien.
La niña sonrió un poco, aliviada.
Hyunjin miró a Liam.
Hyunjin: ¿Crees que puedes caminar hasta el baño o necesitas ayuda?
Liam: Puedo caminar *respondió, aunque seguía bostezando.
Hyunjin: Perfecto.
Changbin extendió su mano hacia Delfina.
Changbin: ¿Quieres ir conmigo?
La pequeña tomó su mano de inmediato.
Delfina: Sí.
Hyunjin se levantó y miró a los niños que seguían dormidos.
Hyunjin: Nosotros los llevamos. Volvemos enseguida.
Desde su silla, Bang Chan asintió.
Bang Chan: Aquí los cubrimos.
Mientras Changbin y Hyunjin acompañaban a Liam y Delfina al baño, la sala de siesta seguía tranquila.
Lee Know estaba acomodando una mantita sobre uno de los niños que aún dormía cuando notó unos pequeños pasos acercándose.
Se giró y vio a Bianca.
La niña de un año y diez meses caminaba un poco incómoda, abrazando su mantita con una mano.
Bianca: Profe...
Lee Know se agachó enseguida para quedar a su altura.
Lee Know: ¿Qué pasa, Bianca?
La pequeña bajó la mirada y se movió inquieta de un pie al otro.
Bianca: Baño...
Lee Know recordó que Bianca aún usaba pañal, pero sonrió al notar que estaba identificando sus necesidades y tratando de comunicarlas.
Lee Know: Gracias por decírmelo, preciosa.
Bianca lo miró con atención.
Bianca: ¿Vamos?
Lee Know: Claro que sí.
Han observó cómo Lee Know sostenía a Bianca en brazos, lista para ir al cambiador.
Con una sonrisa divertida, levantó una ceja.
Han: Espera, ¿sabes cambiar pañales?
Lee Know lo miró por encima del hombro.
Lee Know: No, pero lo voy a intentar.
Desde la sala de siesta, Seungmin soltó una pequeña risa.
Seungmin: ¿No vas a necesitar ayuda?
Lee Know se quedó pensativo unos segundos.
Lee Know: Bueno...
Seungmin cruzó los brazos y sonrió.
Seungmin: ¿Sabes qué? Han, ayuda a Lee Know. Yo me quedo con los niños.
Han abrió los ojos con sorpresa.
Han: ¿Yo? ¿Y por qué yo?
Seungmin: Porque fuiste el único que logró convencer a Jazmín de ir al baño sin una negociación de veinte minutos.
Han suspiró resignado.
Han: Supongo que eso tiene sentido.
Bianca miró a ambos profesores y levantó su pequeña mano.
Bianca: ¿Van los dos?
Lee Know asintió.
Lee Know: Sí, iremos los dos.
La niña sonrió satisfecha.
Mientras caminaban hacia el cambiador, Han se acercó a Lee Know y le habló en voz baja.
Han: ¿Estás nervioso?
Lee Know miró a Bianca, que jugaba distraídamente con el bolsillo de su delantal.
Lee Know: Un poco.
Han sonrió.
Han: Tranquilo. La coordinadora nos explicó cómo hacerlo esta mañana, ¿recuerdas?
Lee Know: Recuerdo la teoría.
Han: Entonces ahora toca la práctica.
Lee Know soltó una pequeña risa.
Lee Know: Eso es justamente lo que me preocupa.
Han suspiró y se remangó las mangas del delantal.
Han: De acuerdo... comencemos. Muy bien. Lo primero es mantener la calma. Bianca necesita sentirse cómoda y segura.
Lee Know asintió mientras acomodaba a la pequeña sobre el cambiador.
Han preparó los materiales que la coordinadora le iba indicando: pañal limpio, toallitas húmedas y una muda de ropa por si era necesaria.
Han: Equipo de apoyo listo *anunció con una sonrisa.
Lee Know miró a la niña.
Lee Know: Bianca, vamos a cambiar tu pañal para que estés más cómoda, ¿de acuerdo?
La pequeña lo observó con atención y asintió.
Bianca: Está bien.
Siguiendo las indicaciones de la coordinadora, Lee Know comenzó el cambio con cuidado, mientras Han le alcanzaba lo que necesitaba.
Lee Know: Toallita.
Han: Aquí tienes.
Lee Know: Pañal limpio.
Han: Listo.
Lee Know comenzó a limpiarla cuidadosamente, siguiendo las indicaciones de la coordinadora.
En cuanto la toallita tocó su piel, Bianca hizo un pequeño gesto de sorpresa.
Bianca: Está frío...
Lee Know levantó la mirada de inmediato y le sonrió con ternura.
Lee Know: Lo sé, preciosa. Las toallitas a veces se sienten un poco frías.
La pequeña hizo un pequeño puchero y abrazó con más fuerza su mantita.
Han se acercó un poco más al cambiador.
Han: Ya casi terminamos, Bianca.
Lee Know siguió limpiándola con movimientos suaves y cuidadosos.
Lee Know: Voy a hacerlo despacito, ¿de acuerdo?
Bianca asintió, aunque seguía arrugando un poco la nariz.
Bianca: Frío...
Han sonrió y tomó una de sus pequeñas manitas.
Han: ¿Quieres que te cuente un secreto?
La niña levantó la vista con curiosidad.
Bianca: ¿Qué?
Han: Los superhéroes también tienen que pasar por misiones incómodas a veces.
Bianca lo pensó unos segundos.
Bianca: ¿Como esto?
Han: Exactamente.
La pequeña soltó una risita.
Bianca: Entonces soy una superheroína.
Lee Know terminó de limpiarla y tomó el pañal limpio.
Lee Know: Y una superheroína muy valiente.
Bianca sonrió orgullosa.
Bianca: ¡Sí!
Minutos después, Lee Know salió del cambiador con Bianca en brazos, mientras Han caminaba a su lado.
La pequeña abrazaba su mantita contra el pecho y se veía mucho más cómoda y relajada.
Han: ¿Mejor? *preguntó con una sonrisa.
Bianca asintió.
Bianca: Sí.
Lee Know sonrió orgulloso.
Lee Know: Misión superhéroes completada.
La niña soltó una pequeña risita y apoyó la cabeza sobre su hombro.
Caminaron en silencio por el pasillo hasta llegar a la sala de siesta.
Al abrir la puerta con cuidado, encontraron la habitación igual de tranquila que antes. Algunos niños seguían profundamente dormidos, mientras otros comenzaban a despertarse poco a poco.
Felix acababa de regresar con Sofía del baño. La pequeña estaba sentada junto a él, abrazando sus rodillas.
A unos metros, I.N ayudaba a Tanya a acomodar su peluche, mientras Changbin y Hyunjin regresaban con Liam y Delfina.
Desde una silla cercana, Seungmin levantó la vista.
Seungmin: ¿Cómo les fue?
Han sonrió.
Han: Sobrevivimos.
Lee Know asintió.
Lee Know: Y aprendí a cambiar un pañal.
Seungmin abrió los ojos con sorpresa.
Seungmin: ¿En serio?
Lee Know: Sí *respondió con una sonrisa orgullosa. Y no estuvo tan mal.
Desde el otro lado de la sala, Bang Chan y I.N, que acababan de acomodar a algunos niños que seguían despertando, escucharon la conversación e intercambiaron una mirada cómplice.
Bang Chan arqueó una ceja.
Bang Chan: ¿Nada mal?
I.N soltó una pequeña risa.
I.N: Hay cosas peores cuando uno cambia pañales, Minho.
Lee Know se quedó inmóvil.
La sonrisa orgullosa desapareció lentamente de su rostro.
Lee Know: ¿Cómo que hay cosas peores?
Han, que estaba a su lado, lo miró con curiosidad.
Han: Ahora que lo dices... ¿a qué te refieres?
Al escuchar la pregunta, Seungmin y Changbin intercambiaron una mirada inmediata.
Ambos parecían haber entendido perfectamente a qué se refería I.N.
Changbin soltó una pequeña risa nerviosa.
Changbin: Digamos que los niños pequeños son impredecibles.
Seungmin asintió con una sonrisa divertida.
Seungmin: Muy impredecibles.
Han frunció el ceño.
Han: Eso no responde mi pregunta.
I.N cruzó los brazos, intentando mantener la compostura.
I.N: A veces, cuando les cambias el pañal, justo en ese momento deciden que todavía no han terminado.
Han abrió los ojos.
Han: ¿Cómo que no han terminado?
Bang Chan se llevó una mano a la frente, divertido.
Bang Chan: Exactamente como suena.
Lee Know se quedó completamente inmóvil.
Lee Know: Esperen...
Hyunjin, que acababa de sentarse después de acompañar a Liam al baño, sonrió.
Hyunjin: Ahora lo entendió.
Lee Know miró a Bianca, que seguía descansando tranquilamente en su colchoneta.
Luego volvió la vista hacia sus compañeros.
Lee Know: Entonces... ¿podría haber pasado mientras la cambiaba?
Changbin asintió lentamente.
Changbin: Sí.
Seungmin añadió:
Seungmin: Y por eso siempre hay que tener todo preparado antes de empezar.
Han soltó una exclamación de sorpresa.
Han: ¡Eso sí que es una misión difícil!
I.N se encogió de hombros.
I.N: Por eso dije que hay cosas peores.
La tarde fue pasando entre cuentos, dibujos de dinosaurios, bloques de construcción y muchas risas.
Después de la siesta, los niños recuperaron toda su energía, y los miembros de Stray Kids descubrieron que trabajar en una guardería significaba estar preparados para cualquier cosa.
Ayudaron a encontrar peluches perdidos, secaron lágrimas por juguetes compartidos, acompañaron a los niños al baño una y otra vez y repartieron incontables abrazos.
Cuando el reloj marcó el final de la jornada, los padres comenzaron a llegar.
Valentina se despidió de Felix abrazando a Luna contra su pecho.
Valentina: ¿Vuelves mañana, profe?
Felix sonrió.
Felix: Si me invitan, claro que sí.
Delfina corrió hacia Seungmin y le entregó la estrella de papel que había cuidado todo el día.
Delfina: Para que no te olvides de mí.
Seungmin tomó la estrella con una sonrisa emocionada.
Seungmin: La guardaré muy bien.
Liam chocó la mano con Hyunjin.
Liam: ¡La próxima vez dibujaremos más dinosaurios!
Hyunjin: Es una promesa.
Bianca, abrazada a su mantita, extendió los brazos hacia Lee Know antes de irse.
Bianca: Adiós, profe superhéroe.
Lee Know la abrazó con cuidado.
Lee Know: Adiós, Bianca.
Jazmín se acercó a Han y tomó su mano.
Jazmín: Gracias por ayudar a mi pancita.
Han sonrió con ternura.
Han: Siempre puedes pedir ayuda, ¿de acuerdo?
La pequeña asintió antes de marcharse con su familia.
Manuel se aferró por última vez a la pierna de I.N.
Manuel: No quiero irme.
I.N se agachó y le revolvió suavemente el cabello.
I.N: Nos veremos pronto.
Poco a poco, la guardería quedó en silencio.
Los juguetes volvieron a sus cajas, las colchonetas quedaron ordenadas y el patio se vació.
Los ocho se dejaron caer en las pequeñas sillas del comedor, agotados.
Changbin suspiró profundamente.
Changbin: Creo que nunca había corrido tanto en mi vida.
Bang Chan soltó una risa cansada.
Bang Chan: Y eso que no tuvimos ninguna emergencia grande.
Lee Know miró a sus compañeros y sonrió.
Lee Know: Aprendí a cambiar un pañal.
Han: Y sobreviviste para contarlo.
Todos rieron.
La coordinadora se acercó con una sonrisa orgullosa.
Coordinadora: Lo hicieron muy bien.
Felix levantó la vista.
Felix: ¿En serio?
Coordinadora: En serio. Los niños se sintieron seguros con ustedes. Y eso es lo más importante.
Las palabras de la coordinadora hicieron que todos guardaran silencio por un momento.
Porque, entre el caos, los berrinches, las carreras y el cansancio, habían descubierto algo inesperado.
No se trataba solo de cuidar niños.
Se trataba de escucharlos, comprenderlos y estar ahí cuando necesitaban ayuda.
Bang Chan miró a sus compañeros y sonrió.
Bang Chan: ¿Entonces podemos decir que la misión fue un éxito?
Los siete levantaron la mano al mismo tiempo.
Todos: ¡Misión cumplida!
Y mientras las luces de la guardería se apagaban lentamente, los miembros de Stray Kids salieron del lugar con una certeza compartida:
Había sido un día agotador.
Pero también uno que nunca olvidarían.
Fin ✨️💫