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Solo una vez | O.S |

Summary

Jungkook está de gira mundial mientras lidia con un enamoramiento que cree que no es correspondido. Entre pensamientos negativos, celos y posesividad sin control, sus sentimientos salen a flote sin poder evitarlo. Notita: este es un one shot (un solo capítulo)

Genre
Lgbtq
Author
Jaz Kim
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo


Sensual y descarado, y lo más sexi había visto en mi vida. Desde la primera vez supe que iba a caer por él. Park Jimin siempre fue el fruto prohibido que acechaba constantemente en mi vida. Es coqueto de maneras que solo puedes detenerte y admirar, preguntándote por qué. Por qué no lo tengo para mi. Por qué es inalcanzable.

No solo es por la belleza etérea y hermosa que es. Es todo lo demás. Su presencia, su sonrisa, sus actitudes, la forma en que es competitivo de maneras sanas y demuestra todo su valor , dentro y fuera del escenario.

Verlo siempre me pareció la mejor manera de lidiar con la frustración de no tenerlo. Pero al mismo tiempo los celos aumentaban en cada show. He lidiado por años con esto.

Hace un tiempo dije que me conformaba con ser su amigo pero no es cierto. No puedo verlo como veo a mis otros amigos. Simplemente mi corazón se niega a ello. Ya lo intenté, lo prometo.

Estuve en negación por mucho tiempo, en el principio de nuestra carrera. Jimin solía ser cercano y yo ignoraba los sentimientos que me golpeaban cada que lo tenía cerca. Bien, pude ocultarlo. Con los años, nos volvimos buenos amigos, pero esa sensación de querer ser algo más nunca se fue. Incluso le pedí consejos a Namjoon, así de desesperado estaba. Él, como buen líder, me dijo que debía escuchar mi corazón.

¿Qué consejo es ese? Por Dios, obviamente no hice caso. No era solo el miedo a recibir un rechazo y arruinar nuestra amistad, también era todo el problema que eso significaba. La empresa. Los fans. La homofobia.

Para mi suerte. Y lo digo de verdad. Mi bendita suerte. Una noche le pregunté qué opinaba de ir juntos al ejército. Se sorprendió y dijo que no, que era mejor si iba con Taehyung o con Nam, para apoyo emocional.

— Tú eres mi apoyo emocional también, Jims — le respondí y, aunque él nunca lo va a admitir, se que se sonrojó.

Así que fuimos juntos al ejército. Eso nos acercó más, estoy seguro. Nos acompañamos y ayudamos, él es un chico fuerte y estuvo para mí en mis momentos difíciles y quiero creer que yo también le ayudé a sobrellevarlo.

Creí que eso era un gran paso, tal vez tenía una oportunidad. Jimin solía ser atento y cariñoso, me mimaba mucho.

Tal vez confundí las cosas.

Al salir pensé en confesarme. Y me rechazó indirectamente. No con las propias palabras pero…

— ¿Saldrías con un hombre? — Era de madrugada y estábamos jugando. Taehyung estaba en línea también y soltó una tos sin disimular. Él sabe.

— No lo creo — negó super rápido.

Luego de eso, me lo llevé de viaje. Un pequeño viaje antes de iniciar las grabaciones de nuestro álbum y planear el tour mundial.

Ha sido un largo camino. Pero nada ha cambiado. Y eso me frustra.

Hemos estado en ciudades alrededor del mundo, hemos compartido cama y salido de viaje más veces de las que recuerdo. Le doy muchas indirectas y aún así, Park Jimin finge que no sabe. Es un chico listo. Y no soy tan discreto como me gustaría decir.

Incluso Jin y Hobi están hartos de mirarme babear por él. Taehyung me anima a confesar y Yoongi solo guarda silencio y dice “haz lo que tengas que hacer”. Yo lo tomo como un apoyo unánime de mis amigos.

Entonces estamos en el escenario y Jimin está en una de las plataformas cerca al público, ríe y baila para las chicas que gritan su nombre y yo estoy mirándolo fijamente. Es tan bromista y descarado, lo hace con toda la intención de hacerse viral. Lo ha hecho siempre desde hace años. Le gusta cuando halagan su actuación, le gusta que siempre digan lo hermoso y sexy que es.

Pero cuando yo lo hago, se queda callado o me ignora.

¿Me voy a rendir por eso? Claro que no. Soy muy paciente. Muchísimo.

Quiero ser el único en poder mirar a Jimin. En mirar esos movimientos, en verlo sonreír de esa manera tan adorable y sexy que hace latir mi corazón con fuerza.

Pero hoy, como los últimos shows, quienes se llevan ese regalo son los fans. Ah, adorados fans. Fans. Fans. Ojalá tener el respaldo de ellos también, así, Jimin dejaría de ignorarme. O yo tendría más valor para confesar mi amor.

Aprieto los puños un instante. Jimin dice algo y las chicas gritan, luego me doy cuenta que aparezco en la enorme pantalla. Sonrío. Corro y me uno a él para bailar a su lado, él me sigue los movimientos y retrocede cuando intento rodear sus hombros. Pero bueno, decido pasarla bien. Dejo pasar este sentimiento de rechazo que siempre invade mi cuerpo cuando me ignora. Pero esto se pone cada vez más difícil. Tal vez porque apenas tenemos tiempo de hablar o salir. El tour va en marcha y recién comienza.

Cuando Jimin deja de bailar y corre hacia el otro lado, los fans gritan y se centran en mi. Miro por la pantalla y me doy cuenta que Jimin me está mirando, él gira hacia el otro lado.

Siempre hace eso. Algunas veces creo que él sabe y siente lo mismo por mi. Solo a veces. La mayoría del tiempo me trata como, en sus palabras, su hermano menor. Odio esa palabra.

Aprieto los ojos unos segundos antes de volverme a unir al show. Dejo de lado esa sensación ridícula que me quema por dentro e ignoro los celos que me dan al ver como interactúa tan libremente con los otros miembros. Incluso los bailarines.

Al finalizar el show, soy el primero en salir del escenario. Jimin se sentó con Hobi. Quise ir a sentarme con él pero me negó con la cabeza y me mandó a mi lugar. Dió un bello discurso sobre el amor que siente hacia los fans y dijo que siempre hay que estar juntos.

Me siento en el sofá y dejo que estos sentimientos desaparezcan. No me sirven de nada. Los chicos van entrando y se acomodan para la foto final. Jimin me mira y me sonríe, le devuelvo la sonrisa porque sinceramente, no puedo ignorarlo. Estoy demasiado enamorado como para hacer eso. Pero mi sonrisa se borra cuando se sienta en las piernas de Taehyung.

Maldita sea.

Me levanto enseguida.

— Siéntate ahí — le digo, pero Jimin ni siquiera me escucha, está pendiente de Taehyung y jugando con él.

Mi interior se agita de una manera violenta.


— Jungkook siéntate — dice Nam, señalando el espacio vacío.

Me volví a sentar. Jimin me mira y su pequeña sonrisa crece. Este chico… suavizo mi entrecejo fruncido y miro a la cámara. La fotógrafa toma un par, luego pide una sonrisa a todos y en ese instante, Jimin rodea el cuello de Taehyung y pega su mejilla a la de él.

No. No puedo soportarlo. Él nunca hace eso. Rara vez, lo prometo. Quizá Taehyung es un juguetón y necesitado de mimos, pero no Jimin.

—¿Podrías sentarte bien, Jimin?

Mi voz sale con más dureza de lo que pretendía. Incluso la fotógrafa baja la cámara y mira a todas partes, fingiendo que no existe. Los maquillistas y los representantes dejan de hablar, el equipo completo mira en nuestra dirección.

Y Jimin está confundido, poco a poco su entrecejo se frunce y me mira pidiendo explicaciones. Es Namjoon quién interviene.

— Creo que ya tienes la foto — le dice a la mujer y ella asiente. Un segundo después, todos vuelven a lo suyo.

El regreso al hotel fue incómodo. Jimin debía subir conmigo a la camioneta pero se fue con Yoongi y Hobi. Jin pasó todo el camino hablando del mal comportamiento que demostré, lo infantil que soy y hace énfasis en que no debería hablarle así a mi mayor.

Acepté todo el error que cometí.

***

— ¿No me vas a pedir perdón?

Me sobresalté al escucharlo. Jimin está de pie en el pasillo a oscuras. En este tour se tiño el cabello de rubio y le queda precioso, lo hace ver tan hermoso que me dan ganas de llorar cada que lo veo.

No es posible que sea tan inalcanzable cuando lo tengo durmiendo en la habitación de al lado.

Cubrí mi pecho por inercia. No soy tímido, algunas veces, pero ser abordado así nada más, después de horas de la interacción tensa que tuvimos al finalizar el show… sinceramente creí que estaba molesto. Se molesta algunas veces conmigo, y cuando lo hace, se aleja un par de horas. Luego me busca y dice lo que hice mal, me pide mi opinión y llegamos a acuerdos que no nos hagan sentir mal de nuevo. Él es así de genial.

Yo por otro lado, prefiero alejarme hasta que ese sentimiento desaparezca. Cuando estoy celoso hago lo mismo.

— Tienes razón — asentí. Él levantó las cejas, esperando algo más. Di un carraspeo —. No fue correcto hablar así. Pero…

— ¿Hay un pero? — se despegó de la pared y dió un paso al frente. Sus ojos recorrieron mi pecho desnudo antes de volver a mirarme a la cara —. Hoy me llamaste sin honoríficos, ¿cuál es tu excusa?

Me di cuenta cómo su mirada volvía a bajar por mi pecho, luego subía a mi cara y volvía a bajar. Estoy en forma, no quiero sonar engreído pero tengo el mejor físico según varias revistas. Suelo entrenar con Namjoon y Taehyung casi todos los días. Hoy decidí ir a nadar, por eso de mi falta de ropa. Solo tengo los shorts puestos.

— No me di cuenta. — respondí bajando la mirada. En realidad, es justo lo que hice. Pero no fue adrede.

Estaba tan molesto que olvidé que estábamos en presencia de todo el personal. A Jimin no le gusta cuando le hablo como a mi igual frente a la gente externa al grupo. En privado suelo llamarlo por su nombre o incluso apodos que, aunque no lo admite, le gustan.

A eso me refiero. Algunas veces parece que podría corresponder a mis sentimientos, otras veces es todo lo contrario.

Me sobresalto cuando me sostiene del mentón y me hace mirarlo a la cara. Su mano me acaricia la mejilla unos instantes antes de querer soltarme, pero no lo dejo. Agarro su mano y la dejo pegada en mi mejilla. Jimin traga saliva pero no hace el intento por retroceder, de hecho, acuna más mi rostro y su sonrisa bacila.

— ¿Qué debo hacer para que me perdones?

— Nada, está bien, todo está bien.

Vuelve a intentar alejarse. No lo dejo. Doy un paso más cerca y él mira a los costados. Estamos en un hotel que tiene cámaras por todas partes, el personal debe estar dando vueltas por ahí pero no puedo detenerme.

Si hago algo mal, si me rechaza, sé que habré cometido el peor error de mi vida.

— Lo siento — le digo y Jimin quiere preguntar por qué me estoy disculpando.

Mis labios se posan sobre los suyos. Y todo a mi alrededor desaparece. Mi mano sube para tomarlo del mentón y guiar sus labios a los míos otra vez. Y otra vez. Pequeños cortos besos , dándole la opción de que dé un paso atrás y me rechace como corresponde, pero Jimin no se mueve. Está estático. Su mano aún en mi mejilla. Sus mejillas están rojas y tiene los ojos apretados.

— Lo siento tanto — vuelvo a decir.

Mi dedo va a sus labios y los separo antes de besarlo como corresponde. El sonido que sale de sus labios me hace estremecer. Ese fuego en mi interior crece de manera sobrenatural, fundiendo desde dentro, justo en mi pecho. Chupo su labio inferior dando un pequeño mordisco. Jimin hace un ruido bajo, un gemido que va directo a mi entrepierna.

Sé que estoy rompiendo tantas reglas y expectativas, pero no puedo detenerme. He estado por años deseando esto, alejarme solo hará que salga de este sueño y nunca más vuelva a tenerlo así. Besarlo y disfrutar el sabor de sus labios. Se que no podemos involucrarnos de esta manera. Se que es prohibido.

Pero por Dios, sus labios son tan dulces y perfectos que me permito ser egoísta y seguir saboreando.

Jimin parece reaccionar ya que su mano va a mi pecho y da un empujón firme.

— ¿Qué estás haciendo? — Su voz es inestable y su respiración entrecortada.

— Besarte — Respondo y él frunce más el entrecejo.

Intenta volver hablar pero le agarro de las mejillas y uno mi boca a la suya otra vez. Y esta vez, él me devuelve el beso. Su mano en mi pecho se aprieta pero no se aleja, todo lo contrario. Esta vez es cooperativo y me besa imitando mis movimientos que van en aumento a cada instante.

— no es correcto — Jimin murmura entre el beso. Su mano me aprieta un poco más y sus labios se abren para recibir mi lengua, empezando una pequeña lucha que no pienso perder. —. Jungkook… estamos en el pasillo…

Me separo al instante y veo a la cámara del rincón.

— Está oscuro.

El niega con la cabeza así que abro la puerta y lo meto a mi habitación. Ahí dentro está más oscuro, así que ya no hay excusas. Vuelvo a saborear sus labios, y él rodea su mano en mi cuello y su cuerpo se pega al mío, frotándose. Sus besos se vuelven igual de desesperados que los míos, sus manos recorren libremente mi pecho y me rodean la cintura, y yo paso mis manos por él con el mismo frenesí.

He soñado con esto por tanto tiempo que ahora me siento torpe, sin saber cómo tocarlo y besarlo, pero Jimin parece igual de nervioso a pesar de que ambos estamos desesperados. Está tan necesitado de mi como yo de él.

Metí mis manos debajo de su camiseta y la levanté. Jimin levantó los brazos para ayudarme a quitarla, y cuando la prenda cayó al piso, sus manos me detuvieron.

— No deberíamos estar haciendo esto.

— ¿Quieres que me detenga? — le pregunto, y él niega con la cabeza. No dudó ni un segundo. Eso hace que mi pecho se expanda con satisfacción.

Sus labios me reciben otra vez y hago un camino por sus mejillas bajando por su cuello y dando mordiscos en su clavícula, Jimin jadeó y se agarró a mí, murmurando mi nombre en voz baja.

— Solo una vez, ¿Si? — la voz de Jimin me trae de vuelta y me concentro en su rostro.

— ¿Qué?

— No podemos repetir esto.

Sus palabras se clavan en mi pecho como dagas. Quiero negar pero Jimin me empuja y me hace retroceder hasta la cama. Me senté y él se subió a horcajadas sobre mí. Su cadera se frotó con mi entrepierna y solté un gemido.

— ¿Por qué no? ¿Por qué me quieres quitar esto?

Baje mis labios por su pecho y rodee un pezón, lamí y mordí y seguí con el otro haciendo exactamente lo mismo. Sus sonidos me embriagaron, quiero seguir escuchando esto, quiero sentirlo mucho más. Mis manos sostienen su trasero y aprieto sus nalgas, Jimin se mueve intentando hacer fricción y le ayudo. Es sexo con ropa.

Invierto las posiciones, Jimin se acomoda en la cama y deja que desabroche su pantalón. Se muerde los labios hasta que noto como el rosa se vuelve más profundo. Rozo mis labios en su pecho y hago un recorrido hasta su cintura, lamo el pequeño lunar que tiene justo debajo del ombligo. Se estremece, sus ojos se cierran y sus manos me acarician el cabello, en una invitación para seguir bajando. Le quito los pantalones por completo y acaricio sus muslos gruesos, apretando y dejando mis huellas en esa piel perfecta. Jimin me atrae para besarlo y dejo que me guié y tome el control.

Sus piernas pasan por sobre las mías y en un instante me tiene con la espalda sobre el colchón. Su mirada lujuriosa recorre mi cuerpo antes de imitarme. Besa mis pezones y baja hasta mi cintura, mordiendo y lamiendo, dejando marcas rojas pero no me importa, estoy deseando que haga más. Que haga lo que quiera conmigo. Me quita el shorts y mi erección sale al descubierto. Se lame los labios sin apartar la mirada. El hambre reflejada en sus ojos, en la manera en que se agacha y me toma entre sus labios y me lame como si toda su vida hubiera esperado por este momento.

— Dios…

Jimin me lame con tal fervor que estoy delirando en pocos segundos. Siento que mi cuerpo se estremece cada vez más y debo tomarlo de los hombros para separarlo antes de correrme en su boca. Sus labios rojos me atraen y lo beso deseando unirme a él, ser uno mismo y consumirlo todo. Quiero todo. Lo necesito. Si esto será una sola vez, entonces que llegue hasta el final.

Lo acomodo en la cama e intento quitarle los boxers, él me ayuda en el proceso. Vuelvo a besarlo y mi cuerpo tiembla al sentirlo desnudo debajo de mi. Sus brazos pasan por mi espalda y mueve sus caderas haciendo que el placer recorra todo mi cuerpo, desde la punta de mis dedos a la punta de mis cabellos.

— Jungkook — Gime al sentir mi mano en su erección. Pero no me detengo. Muevo nuestras erecciones juntas a un mismo ritmo y él mueve las caderas para seguir los movimientos. Sus gemidos son cada vez más descontrolados y sus manos me sujetan con fuerza, se aferran a mí de una manera que me vuelve loco.

— Déjame entrar — susurro en su oído y siento como se tensa —. Prometo ser gentil, cariño.

Me agarra de la nuca y estampa sus labios en los míos, sus piernas se abren más dándome la señal que necesito para dar otro paso más en esta incorrecta noche. Pero se siente tan bien…

Apretó los ojos y mordió sus labios con fuerza al sentir mi dedo acariciando su agujero. Lo hice lento, tanteando para que no sea incómodo para él.

— ¿Has hecho esto alguna vez? — pregunto, para distraerlo y porque este lado maníaco en mí quiere saber la respuesta.

— No — niega enseguida, abrazándome más y dejando que mi dedo recorra con más libertad la zona —. Se siente extraño. Duele.

— Está bien, cariño, haré que te sientas bien.

Retiro mi dedo y escupo en la palma de mi mano y vuelvo a llevar mis dedos a su parte baja. Jimin no aparta los ojos pero empieza a ruborizarse. Me gusta como se avergüenza. Me gusta todo de él.

Añadí un segundo dedo y él jadeó soltando maldiciones en voz baja. Le besé profundo, lamiendo su lengua y él me devolvió el beso con intensidad. Lo vulnerable que se veía solo me alentó a continuar, abriendo el camino para mí, haciéndolo lento y con cuidado para que se sienta bien. Y Jimin estaba jadeando, sus caderas empezaron a moverse conmigo y supe que estaba listo.

Me separé lo suficiente para lubricar mi erección con mi saliva. No tengo lubricante, no es que vaya por ahí teniendo sexo. Y Jimin no parece reacio a hacerlo sin condón, así que continuó. Él me toma la erección y la guía a su entrada.

— ¿Estás bien, cariño?— pregunto. Me gusta la palabra. Cariño. Suena hermoso cuando se lo digo. Ya lo he hecho antes y él siempre está bien con eso, pero ahora mismo, esta palabra toma un significado totalmente diferente. Para mi. Para los dos. Lo sé.

— Quiero sentirte, Jungkook. No sabes las veces que me preguntaba cómo se sentiría tenerte dentro de mi. Así.

Entro poco a poco, sintiendo como sus paredes se expanden para mi, como luchan por cerrarse. Pero Jimin respira profundo e intenta relajarse. Y noto el esfuerzo que hace. En cómo muerde sus labios y como aprieta las sábanas. Me detengo un instante para que se acostumbre.

— Tus manos sobre mi — le pido, y él me rodea por la nuca y me atrae a besarlo.

En ese instante entro en él por completo y Jimin jadea como lloriqueo. Beso las pequeñas lágrimas que salen de sus ojos. No me muevo, espero a que él me indique lo contrario. Mientras tanto, dejo cortos besos en sus mejillas y labios haciendo que se relaje. Lo conseguí unos minutos después. Jimin respira profundo y mueve sus caderas de forma lenta, su cuerpo se estremece y jadea.

— Muévete a tu ritmo, cariño — le digo, aún dejando cortos besos en sus labios. — haz lo que quieras. Usame.

Jimin se mueve más profundo, sus caderas haciendo círculos en mi erección, entrando y saliendo y yendo cada vez más rápido hasta que está gimiendo debajo de mi. Le agarro una pierna y la subo un poco para dar más acceso, eso lo vuelve sonoro con sus gemidos.

— Jungkook — me llama, me besa y sus movimientos se aceleran. — dame más. Quiero más.

Salgo hasta la mitad y me hundo en él. Jimin suelta un grito pero sus caderas no se detienen, yo tampoco. Embisto una vez, dos veces hasta tres veces con el pequeño desespero de tenerlo así, dispuesto a recibirme y dejarme perderme entre sus piernas.

— Sí — gime, su voz subiendo en el tono. Estábamos siendo ruidosos. — Justo así, Jungkook, quiero más. Dios…

Alguna persona que estuviera pasando por el pasillo lo escucharía. Habrían rumores. Hay una cámara afuera y me vieron besarlo, pero en ese instante, no estoy interesado en las consecuencias. Lo único que quiero es escucharlo maldecir y gemir por mi culpa. Por mi.

— Eres tan precioso cuando gimes mi nombre, cariño — Entro profundo una vez más y Jimin vuelve a gritar mi nombre. Le tomo de las mejillas y mis labios están a centímetros de los suyos. — Eres todo mío, Jimin.

Me besa al instante y su lengua vuelve a jugar con la mía, y lo tomo como una aceptación. Como una declaración de que piensa exactamente como yo. Porque esto no es solo deseo, es amor. He estado enamorado de Park Jimin desde hace tantos años que esta escena, en esta cama, debía pasar. Si o si. Tenerlo para mi. Que me tenga para él. Es así como debe ser.

Rodeo su erección con mis dedos y bombeo al mismo ritmo que mis movimientos y Jimin se deshace en mis brazos. Ahogo su gemido en mis labios y siento como se corre. Lo sigo un segundo después sintiendo los espasmos por todo mi cuerpo. Quiero retirarme pero Jimin me abraza con las piernas.

— Espera — murmura, su voz saliendo ronca por el esfuerzo —. Solo espera un poco. Quiero tener más tiempo.

— Puedes tener todo de mi, cariño — Respondí, acariciando sus mejillas y él cierra los ojos. — todo el tiempo que quieras.

Veo la contradicción en su rostro. Sus ojos me miran con una tristeza que me rompe el corazón. Este momento no era eterno. Solo una vez, dijo.

No estoy seguro que esperaba escuchar, pero no dijo nada. Solo se acomodó en mis brazos y habló sobre los planes que tenía al día siguiente, quería ir a un restaurante en la zona con los chicos. También mencionó los saludos de sus padres y que siempre preguntan por mi, le dije que les salude de mi parte.

Luego se quedó dormido. Lo observé por mucho tiempo antes de dormirme.

Al otro día estaba solo en la cama. Me di una ducha larga, me preparé mentalmente para verlo otra vez y obligarme a reprimir mis sentimientos, de nuevo. Tendí la cama, dejé las sábanas a un lado y una notita pidiendo perdón a la mucama. No estoy avergonzado ya que esa era nuestra última noche antes de ir a otra ciudad. Y si alguien se hace preguntas, pueden sacar las conclusiones que quieran.

Bajé a la cafetería donde estaban todos reunidos. El staff había apartado la zona por una hora para que podamos comer tranquilos. Estaban todos ahí. Desde los managers hasta el equipo del tour. Los bailarines estaban con Hobi en una mesa siendo ruidosos, mientras los chicos hablaban en voz baja y se veían entretenidos. La única silla libre, en esa mesa, estaba justo al lado de Jimin. Cuando me vio, el sonrojo subió hasta sus mejillas pero nunca apartó los ojos de mi.

– Te reservé esta silla — me dijo. Fui yo quién se sonrojó en ese instante. Jimin me acarició la mejilla sonriendo y volvió su atención a los chicos.

Hobi soltó un silbido y me di cuenta que me estaba señalando. Los bailarines empezaron a reír e imitarlo, mientras que Namjoon sólo me miró en silencio. Luego asintió.

¿Eso era una aceptación? No estaba seguro. Sé que los chicos están bien con esto. Saben de mi enamoramiento de años. Pero la gente externa puede ser más cruel. Sin embargo, los que me rodean no parecen disgustados.

Jimin solo sonríe sin decir nada, sigue comiendo y charlando. Quiero hacer preguntas, quiero saber que significa ese toque tan íntimo y cariñoso, pero al mismo tiempo puede que solo sea él siendo amable. Como todas las otras veces.

Sin embargo, hay algo en su mirada. Es la misma, claro, pero sus ojos suaves y satisfechos me miran de vez en cuando como si no pudiera evitarlo. Como si por fin pudiera hacerlo.

Entonces me doy cuenta que probablemente él también se sentía como yo. Todo este tiempo.

Me relajo un poco más cuando me toma de la mano por debajo de la mesa. La mesa es de vidrio, cualquiera puede verlo. Pero él no parece preocupado por eso.

Esto no es solo una vez. Lo sé. Lo atraigo más a mí y él se apoya en mi pecho con tanta naturalidad que me hace sonreír. Antes ya hemos hecho esto, pero ahora se siente muy diferente. No es solo camaradería, lo sé, es todo lo demás. Es todo el amor que ayer dejó ver que tenía por mi y yo por él.

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Good Writing

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Great Character

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Strong Dialog

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