Mi bella flor | KookTae (RZ)

Summary

—No importa quienes seamos, ni si nos separará el océano...Voy a buscarte, te encontraré y seremos felices una vez más. —¿Lo prometes? —Lo prometo. —Entonces, te esperaré todo el tiempo que se sea necesario. Las promesas siempre deben de cumplirse. LEER LUEGO DE "REINO ZAFIRO"

Genre
Romance
Author
Goguito
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

Mi bella flor

Reino Zafiro. Casa de los panaderos Kim.


Aquella mañana no era como cualquier otra, y todos en el reino sabían el por qué. Una de las familias que más estaban al tanto de la situación eran los Kim: una familia conformada por una pareja de betas hombre y mujer, y sus tres preciados hijos; Kim Jiwoo, la hija menor de 6 años, Kim HongYoon, el del medio con 10 años, y Kim Taehyung, un bello y joven omega de 18 años recién cumplidos.


Éste último era quien había estado esperando este día tanto como su madre, aunque era una mezcla de miedo y emoción. Todo depende de cómo terminara aquel día.


—¡Taehyung, ven a ayudarme con la masa! —pidió la mujer de la casa, Dong Taeha de Kim, madre de los pequeños.


—¡Ya voy, mamá! —respondió éste desde su habitación, donde estaba terminando de prepararse.


El omega estaba despierto desde muy temprano. Y es que no había podido dormir mucho debido a la ansiedad. Habían esperado este día durante varios meses, y aunque fuera difícil porque las probabilidades de que todo terminara en una mala noticia eran altas, también podrían ser buenas y todo terminaría en un gran festejo.


Debía de mantener la mente positiva para que su corazón no se entristeciera con pensamientos pesimistas.


Salió de su habitación no sin antes pasar por la de sus hermanos pequeños para revisar si ya estaban despiertos. Debía de despertarlos para que se prepararan también, pero al verlos dormir tan profundo y a gusto, terminó dejando esa tarea para más tarde.


Continuó con su camino hacia la pequeña pero elegante y limpia cocina, para ayudar a su madre a preparar aquellos panes con semillas y almíbar que tanto le gustaba al beta mayor de la casa. Se paró a un lado de su madre, y cuando tuvo su atención le mostró su vestimenta dando una vuelta completa.


—¿Qué opinas, mamá? ¿Crees que a papá le guste?


Su madre lo observó de pies a cabeza, y finalmente le sonrió asintiendo varias veces. Su hijo era un omega muy hermoso, realmente.


Se acercó a él luego de limpiar la harina de sus manos, y sostuvo su rostro con tanto cariño, que el omega cerró los ojos para disfrutar mejor de su tacto.


—A tu padre le pondrá feliz y se sentirá orgulloso de ser padre de un chico tan hermoso y amable como tú —halagó totalmente sincera.


Taehyung le sonrió de vuelta, y su expresión cambió a una mucho más decaída luego de unos segundos.


—Es la que me regaló antes de irse… —recordó, y luego bajó la mirada hacia la camisa que traía puesta—. Él estará de vuelta sano y salvo…¿Cierto?


—Por supuesto que volverá, Cariño —aseguró ocultando su mismo miedo para darle seguridad a su pequeño ya no tan pequeño—. Él lo prometió. Y tu padre siempre cumple sus promesas, ¿No es así?


—Sí. Siempre lo hace…Las promesas siempre deben de cumplirse —suspiró hondo, y volvió a mostrar una gran sonrisa rectangular—. ¡Vamos a preparar muchos panes para que comamos juntos!


—Estará feliz cuando vuelva y vea lo que tenemos preparado para él. Ayúdame a poner las semillas en el pan mientras yo preparo al almíbar, por favor.


—En seguida.


Ambos se pusieron manos a la obra para preparar los panes favoritos del señor Kim. Tenían algunas horas para hacerlos con tranquilidad, así que decidieron tomarse su tiempo y hablar sobre lo importante de ese día, y el cómo estaría el ambiente en la calle principal en donde sucedería todo.


Pero, ¿Qué era lo que sucedía realmente?


Los reyes actuales recibieron una carta del general al mando del ejército que fue enviado a ayudar al Reino Esmeralda en la guerra contra un ejército de rebeldes de todas partes del mundo, anunciando que estarían de regreso ese día por la tarde luego de casi un año desde que la guerra comenzó y todos los soldados tuvieron que tomar sus armas, abandonar a sus familias y pelear a nombre del reino.


Su padre, Kim WoonHo, un soldado con más de veinticinco años de experiencia como soldado de la realeza, tuvo que ir a la lucha sin casi tiempo para despedirse de su familia correctamente. Prometió volver con ellos, a pie y no en una de las camillas de lona sin vida.


Su familia lo esperaba ansiosa, y confiaban tanto en las palabras de su padre, que no se estaban preparando para una mala noticia, sino para el regreso de su padre tal y como lo prometió.


Los Kim eran una familia que se podría llamar “bien acomodada”, debido a que el padre de familia es de los mejores soldados del reino, y su esposa poseía uno de los puestos más grandes de todo tipo de panes y postres, lo que significaba que ambos poseían buenos ingresos. No todos podían permitirse un terreno cerca del centro, y ellos eran unos de los afortunados.


Taehyung ayudaba a su madre con los panes y demás, cosa que le gustaba mucho hacer. Tenía pensado seguir con el negocio, aunque también estaba haciendo todo lo posible para completar sus estudios porque la literatura era una de sus actividades favoritas que podría hacer durante horas y horas.


—Oh, ya pronto será la hora de irnos —recordó su madre luego de observar el reloj de arena de doce horas al que le faltaba poco para acabarse—. ¿Puedes ir a despertar a tus hermanos y ayudarlos a prepararse?


—Claro, mamá.


Fue hacia la habitación donde sus hermanos seguían durmiendo plácidamente, pero debía de despertarlos ahora o no llegarían a tiempo para prepararse y estar a la hora que se suponía, el ejército regresaría.


—Vamos, vamos, pequeños —comenzó a repetir varias veces mientras quitaba las mantas de sus pequeños cuerpos para que despertaran—. Hoy vuelve papá y hay que ir a recibirlo, ¿Acaso no están emocionados por eso?


Ante la mención de su padre, los dos pequeños abrieron sus ojos y se levantaron de la cama como si sus vidas dependieran de ello. El omega los miraba entre divertido y ofendido porque para ir a las clases de lectura no eran así de rápidos.


Bueno, al menos la tarea de despertarlos estaba hecha. Ahora iba a regresar a la cocina para continuar ayudando a su madre, y esperar a que la hora pase.


—Mamá…


—Dime.


—Ésta será la última batalla a la que papá deba de ir, ¿Cierto? —preguntó algo ilusionado—. Ya está en la edad en la que puede retirarse o cambiar de puesto y ser simplemente un entrenador más debido a sus años de experiencia.


—Aún quedan dos años para que se cumpla con el límite de edad para ir al campo de batalla —respondió la mujer con algo de decepción—. Y aunque ya la tuviera, sabes que a tu padre le gusta lo que hace. Es la única actividad que le gusta llevar a cabo como trabajo, y quizás decida cambiar de puesto pero siga en los batallones de una u otra forma.


—Espero que decida simplemente quedarse en casa con nosotros —sonrió nostálgico—. Lo extrañamos tanto…


—Hoy regresará a casa —volteó a verlo con una sonrisa sincera—. Aprovechen para contarles todo lo que quieran y hacerle preguntas, porque seguro que mañana estará la mayor parte del día fuera.


—Ojalá que no muchas personas hayan salido heridas o hayan perdido la vida —deseó de forma sincera—. Chan, el chico del puesto de telas, siempre reza porque sus hermanos regresen a casa…Y por alguna razón siempre termina pensando lo peor y llorando en medio de la calle.


—Siempre hay bajas —afirmó la mujer con algo de tristeza—. No se puede hacer nada contra eso. Pero, si podemos alegrar o contener un poco a los familiares afectados, les haremos un favor a los fallecidos.


Taehyung asintió de acuerdo con ello. Aunque esperaba no tener que hacer eso muchas veces, y que regresaran la mayoría de los soldados posibles.


—¿Puedes ir a revisar que tus hermanos se hayan alistado, Cariño?


—Claro.


Cada minuto que pasaba lo hacía sentirse mucho más ansioso y nervioso. Confiaba en que regresarían siendo cinco nuevamente en casa.


〘 MI BELLA FLOR / Dre4msCometrue 〙


Calle principal.


Cientos de personas estaban reunidas a lo largo de la extensa calle principal que daba al castillo, esperando a que el ejército del reino regresara. Todos sabían que sus familiares y amigos podrían no regresar, pero estaban obligados a mantener la esperanza de que lo hicieran.


Taehyung caminaba a través de las personas con la canasta en una de sus manos y sosteniendo la de su hermana pequeña en la otra. Estaban buscando un espacio libre al frente para poder observar a los soldados en busca de su padre.


—HongYoon, no te alejes de nosotros —pidió la señora Kim, quien iba siguiendo a su hijo mayor porque éste era bueno encontrando camino entre las personas.


Caminaron durante varios minutos, hasta encontrar un lugar en primera fila para observar a todos los soldados que venían a pie, en caballos o en pequeños carruajes donde seguramente traían los restos de sus compañeros caídos en batalla.


Sin dudas, esos eran los que más asustaban a todos.


—¿Papá viene con ellos? —preguntó HongYoon a su madre.


—No lo sé, hijo —respondió sincera, pero no mostrándose preocupada para no preocuparlos a ellos—. Seguro que sí. Busquen bien, a ver si logran verlo.


Poco a poco, las voces de las personas esperando por sus familiares y amigos comenzaron a callarse. El silencio era una señal de respeto ante las vidas que fueron entregadas por la paz del reino, y todos respetaban ello aún si querían llorar a gritos al saber que sus seres queridos eran lo que regresaban sin vida.


El ambiente era tenso, y se volvía mucho más pesado cada que se mostraban más y más soldados heridos regresar con expresiones de cansancio, sin energías para más pero sin esa pizca de alegría por haber regresado finalmente. Los soldados podían sentir tantas cosas en momentos como ese, que nadie se animaba a juzgar la forma en la que cambiaban al regresar de cada batalla.


Por suerte éstas no eran seguidas, quizás una vez cada uno o dos años, dependiendo de las épocas y los cambios que los reyes hicieran en cada uno de sus reinos.


Taehyung trataba de observar todo con atención, pero al mismo tiempo aquello no le gustaba para nada porque eso significaba ver a las personas en ese estado en el que regresaban cada vez. Era triste, muy triste.


Aún así, comenzó con la búsqueda de su padre. Aunque si lo encontraba no iba a poder ir y abrazarlo sin más, sino que debía de esperar fuera del castillo o en ese mismo lugar a que regresara luego de que todos hablaran con los reyes para informar las bajas y dar los nombres de los fallecidos, que luego eran nombrados en la plaza central a sus familias.


Tenía el miedo constante de que su familia fuera una de ellas.


Cuando las primeras tropas de acercaron a donde ellos se encontraban, prestó atención a cada uno de ellos aunque de forma algo superficial porque reconocería a su padre incluso de espaldas y con una capa encima.


Aunque no pudo seguir sin detenerse en su búsqueda.


Como si hubiera sido algo automático, su mirada se movió por todos los soldados hasta fijarse en uno de ellos. No supo por qué, pero terminó observando con mucha atención al soldado de, al parecer, alto rango que avanzaba lentamente sobre un gran caballo de color blanco.


Reconocía la armadura gracias a las enseñanzas de su padre, por lo que supo que se trataba de un general. Pero lo que le sorprendió, fue que sea veía demasiado joven como para ser uno.


Sus ojos se posaron al mismo tiempo sobre la mirada ajena, y todo su cuerpo se estremeció de manera extraña. Su lobo, que nunca se manifestaba a menos que sean en sus celos y llamando a un alfa que nunca había visto ni conoce el nombre, reaccionó de inmediato comenzando a ladrar eufórico y a mover su cola de un lado a otro.


Una repentina y muy confusa emoción recorrió cada poro de su piel, y no pudo apartar la vista de aquellos ojos negros y profundos que lo veían con tanta intensidad que se sentía con el alma al desnudo. Su corazón se aceleró ante tantos sentimientos, y porque no era ciego para no notar la belleza de aquel rostro muy atractivo con una mandíbula marcada y una leve barba de un par de días que lo hacía verse muy varonil y fuerte.


Su expresión era sería y su postura firme, elegante incluso. Iba al frente de aquella primera tanda de tropas, con un semblante muy atrayente a ojos del omega peligris.


No supo que hacer o como tomar el hecho de que su lobo estaba comenzando a enloquecer y quería tomar el control. Notó que su aroma estaba siendo muy notorio, cada vez más como si estuviera intentando llegar al soldado.


Temió que su celo se haya adelantado. Junto con eso, el soldado avanzó hasta ya no poder verlo, lo que hizo que comenzara a reaccionar y a volver en sí.


—M-Mamá… —llamó a la mujer que estaba detrás suyo junto con su hermano—. Creo que se adelantó mi celo.


—Oh, hijo ¿Te sientes bien? —preguntó comenzando a preocuparse porque era peligroso para su hijo estar fuera en ese estado—. ¿Quieres que volvamos?


—No…Hay que esperar a papá —negó varias veces, y suspiró hondo intentando calmarse—. Espera…Estoy comenzando a sentirme mejor.


Y así fue. Sus latidos volvieron a su velocidad normal; ya no sentía calor y su lobo volvía a calmarse hasta quedarse quieto. Aunque ahora estaba triste, y Taehyung no entendía el por qué.


—¿Seguro? —preguntó la mujer acercándose para revisar su estado.


—Sí. Solo fue…Porque estoy muy nervioso —respondió dándole una razón totalmente aleatoria a lo que causó tanto en él.


De cierta forma no quería admitir que quizás aquél hombre llamó su atención de una forma que su madre llamaría “carnal”, como ningún hombre o mujer alfa lo había hecho. Simplemente iba a tacharlo como que se puso muy nervioso de tener su mirada encima porque era atractivo y él una persona muy tímida.


Sí. Eso fue.


—¿Papá aún no llega? —preguntó la pequeña Jiwoo.


—Debe de estar por aquí, cariño —respondió la señora Kim—. Busquen entre los soldados, ¿Si?


Los soldados avanzaban poco a poco. Podía escucharse cada vez más las voces de las personas que reconocían a sus familiares entre ellos; su llanto emocionado, sus rezos agradecidos e incluso las leves risas que producían los nervios comenzando a irse. Las demás personas respetaban aquél festejo, porque comprendían la manera en la que se sentían, y esperaban poder sentir lo mismo.


En un momento, los orbes grises del omega captaron una figura conocida entre los soldados que ayudaban a otros a caminar al estar aparentemente graves. El hombre en cuestión también parecía estar buscando algo entre las personas, y cuando su mirada chocó con la suya, una gran sonrisa se formó en ambos.


—Papá…¡Es papá! —avisó a su familia mientras apuntaba el lugar en específico.


Su madre observó a donde apuntaba, y al reconocer a su esposo, simplemente rompió en un llanto silencioso demostrando lo mucho que estaba sufriendo ante la posibilidad de no volver a verlo. El miedo siempre estaba, pero ella era quien menos dudaba de las promesas de su esposo, porque siempre las había cumplido.


Su esposo estaba aquí, al parecer sin ninguna herida grave. No había forma de explicar lo que significaba volver a ver al padre de sus hijos, a su esposo, al amor de su vida.


Taehyung quizás aún no podía comprender tal sentimiento, pero eso no significaba que no podía notar lo mucho que sus padres se amaban. Había crecido deseando una sola cosa con muchísima fuerza, y era encontrar el amor, pero uno tan fuerte y sincero como el de sus padres.


Quizás la luna le tenía preparado algo como eso.


〘 MI BELLA FLOR / Dre4msCometrue 〙


Dos horas después. Fuera del castillo Zafiro.


Los primeros en correr a los brazos del señor Kim fueron sus hijos, que a penas lo vieron salir del castillo se abalanzaron sobre él entre lágrimas de felicidad, diciendo lo mucho que lo habían extrañado. Kim Taeha les dio su espacio y permaneció cerca, disfrutando de la bella imagen de su familia reunida nuevamente.


—Papá, ¿Estás bien? —preguntó el pequeño HongYoon sin dejar de abrazar la cintura de su padre—. ¿Te lastimaron?


—No tengo nada preocupante, pequeño. Recuerda que soy fuerte —respondió tranquilizando a todos.


La pequeña estaba en sus brazos, abrazando con fuerza al hombre de su cuello, sin decir nada pero con una gran sonrisa. Había extrañado mucho a su padre, que jugara con ellos y la llevara a comprar por la calle principal.


Por su parte, Taehyung estaba intentando dejar de llorar para poder hablarle correctamente. Su padre al verlo de esa forma bajó con cuidado a su pequeña, para acercarse a él y abrazarlo con solo un poco de fuerza porque tampoco quería ensuciar su ropa.


—Mi pequeño… —llamó el hombre a punto de también comenzar a llorar—. Mira lo hermoso y grande que te has vuelto en estos meses, ¿Acaso no piensas dejar de crecer?


—G-Gracias…Gracias por regresar —fue todo lo que pudo decir.


—Siempre voy a regresar. Mis más grandes amores me esperan, ¿Cómo no hacerlo?


Si por él fuera, Taehyung estaría abrazando a su padre durante mucho más tiempo, pero sabía que había alguien más que estaba esperando su turno para hacerle saber lo mucho que lo había estado esperando, y cuánto lo amaba. Se alejó para retroceder un poco y darle espacio a su padre para que viera por completo a su madre.


Presenció éste momento muchas veces, pero nunca se cansaba de hacerlo, y era por una simple razón; sus padres siempre volvían a demostrar que su amor por el otro nunca cambiaba ni un poco, incluso cuando pasaran meses sin verse. Siempre se miraban con esa misma intensidad, el brillo en sus miradas no disminuía y el amor podía palparse en el aire a su alrededor.


Cuando su padre miró a su madre, sus ojos se humedecieron cuando algunas lágrimas de felicidad comenzaron a pedir permiso para salir. Taeha no tardó mucho más en correr a sus brazos, y fundirse en su pecho sin importarle ni un poco lo dura que fuera su armadura maltratada y algo sucia.


—Mi bella esposa… —sus brazos rodearon la cintura contraria con firmeza, sin querer soltarla nunca—. ¿Tienes idea de cuánto te he extrañado?


—Lo sé, porque yo te he extrañado igual —respondió sin separarse ni un poco.


—Mi vida, mi armadura está sucia y fría…


Intentó alejarse un poco porque no quería ensuciarla, pero la mujer no se lo permitió. Levantó la mirada para verlo a los ojos, y negó restándole importancia.


—Cállate, Kim WoonHo.


Acto seguido, acercó sus labios a los ajenos para besarlo como hace largos meses quería hacerlo. El beta no se opuso a aquello, y correspondió con la misma dulzura.


Los dos más pequeños se cubrieron sus ojos para no ver “cosas de adultos”, mientras que Taehyung sonreía enternecido. Uno de sus más grandes deseos, era amar y que alguien lo amara con esa misma intensidad.


〘 MI BELLA FLOR / Dre4msCometrue 〙


Casa Kim. Patio trasero.


Ya habían pasado cinco días desde que Kim WoonHo regresó del campo de batalla. La casa Kim estaba llena de felicidad, porque ahora estaban completos y sin sentir la preocupación de saber cómo se encontraría su padre.


Y, por otro lado, el señor Kim se encontraba caminando por los pasillos del castillo Zafiro hacia el campo de entrenamiento en busca de alguien en específico. Los soldados y guardias lo saludaban con simpatía ya que lo conocían desde hace años, y era una buena persona. Él les devolvía el saludo de igual forma.


Al salir al campo de entrenamiento, buscó con la mirada al general de su nueva tropa, encontrándolo sentado sobre un tronco cortado afilando su espada, al parecer muy concentrado en su tarea. Se acercó para saludarlo.


—General Jeon.


Jeon Jungkook es en general de la nueva tropa a la que el señor Kim fue incluido en la última batalla; tiene veinticuatro años, es un alfa puro prodigio en cuanto a lucha con toda clase de armas y el cuerpo a cuerpo. Éste levantó la mirada para verlo y le sonrió leve, amable al reconocerlo. Aunque, luego su olfato captó un aroma proveniente de él que llamó su atención.


—Arándanos…


El mismo que sintió el día que regresaron, que pertenecía al precioso chico de cabellos y ojos grises, vestido con una preciosa camisa, y una canasta en una de sus manos. Recordaba cada detalle de ese chico aunque solo lo haya visto por unos segundos, porque se sintió como muchísimo más, y porque era el chico más hermoso que alguna vez haya visto. Omega, al parecer.


Fue como si al conectar miradas todo pasara muy lento; su lobo, quien pasaba la mayoría de tiempo echado y sin moverse, despertó y se levantó para comenzar a aullar con intensidad, como si hubiera encontrado algo que pasó buscando toda su vida.


Todos sus sentidos se pusieron expectantes, y sintió un extraño deja vu que casi provoca lágrimas en sus ojos.


No comprendía su reacción al verlo, pero por alguna razón también se sintió feliz. Y ahora ese mismo aroma venía del señor Kim. Necesitaba saber como había llegado a él, porque si el hombre conocía a ese chico, debía de averiguar donde encontrarlo.


—¿Cómo dices? —preguntó WoonHo confundido al escucharlo.


—No, es que hueles a omega —respondió volviendo en sí—. Arándanos…Un aroma muy agradable.


Mucho más que agradable. Pero no iba a decirlo por las dudas.


—Oh, debe de ser el de mi hijo —respondió con orgullo—. Taehyung, mi hijo mayor de quien te hablé en el reino Esmeralda. Es omega, y creo recordar que ese es su aroma…No puedo recordarlo a veces porque soy beta y no puedo sentirlo.


—Taehyung… —repitió grabando aquél nombre en sus labios.


Pronunciarlo le era tan familiar, que lo hacía cuestionarse muchas cosas.


—Hablando de mi familia… —recordó la razón de su visita—. Quiero hacerle una invitación, general Jeon.


—Le he dicho que no me hable tan formal, es mayor que yo y es extraño —insistió algo apenado—. Aunque sea un general, usted tiene más años de experiencia. Por cierto, ¿Invitación?


—Tengo entendido que mañana es día libre de entrenamientos, ¿Es así?


—Sí.


—Quiero que venga a casa a cenar con mi familia —propuso con una leve sonrisa—. Les he hablado de ti, les comenté que salvaste mi vida en el campo de batalla y mi esposa insistió en que querían conocerte. Mis hijos quieren agradecerte por ello, también.


Jungkook en otro momento hubiera dicho que no por el simple hecho de que no estaba acostumbrado a convivir en un ambiente familiar y le parecía innecesario el agradecer por algo que debía de hacer en el campo de batalla, que era eliminar al enemigo e intentar salvar a los tuyos. Pero, iba a aceptar porque debía de confirmar si el hijo de WoonHo era aquel bello omega que capturó por completo su atención y la de su lobo.


—Supongo que puedo aceptar la oferta —respondió finalmente—. No tenía planeado nada en especial.


—Gracias por aceptar. Mi esposa insistió mucho en que viniera a invitarte, es una mujer muy agradecida.


—Aunque ya le dije que no debe de agradecerme por eso, es lo que debía de hacer.


—Jamás dejaré de agradecerte por eso, general. Porque no solo significa salvar mi vida, sino el permitirme regresar con mi esposa y mis hijos —sonrió al recordar a su familia—. Evitar que tengan que sufrir mi pérdida. Ellos son mi vida entera, y no sé que sería de mi hoy en día sin ellos.


El alfa puro podía notar la sinceridad de sus palabras en sus ojos. Pudo darse cuenta de que la familia del hombre era al parecer muy agradable, y entonces se preguntó cómo sería la suya el día que tuviera la propia.


Deseaba tener una hermosa familia en un futuro. Una no muy grande pero tampoco pequeña…Tres cachorros sonaban muy bien para él. No sabía por qué, pero ese número siempre aparecía en su cabeza cuando pensaba en cachorros.


Pero solo quería tenerlos con la persona correcta. Cuando conozca a alguien y caiga completamente enamorado, iba a hacer lo posible por verse igual de feliz que el señor Kim con su familia.


—¿A qué hora debería de estar allí?


—Por la mañana sería ideal. Así no te vas luego muy tarde, las calles a veces son peligrosas de noche.


Jungkook rió por lo bajo ante eso. Porque él era quien menos necesitaba preocuparse por los peligros de la noche.


—Estaré allí temprano, entonces, señor Kim.


—Gracias. Nos vemos, general.


Observó la figura del hombre hasta que se retiró del lugar, y luego volvió a observar su espada. Sonrió al sentir a su lobo ladrarle, como si supiera que algo bueno estaba por suceder.


—También tengo ese presentimiento.


〘 MI BELLA FLOR / Dre4msCometrue 〙


La mañana siguiente. Vivienda Kim.


La familia Kim era conocida por todos los ciudadanos que vivían en aquella ciudad. Y no era para menos, porque sus panes y demás preparaciones eran las más famosas, e incluso a veces los reyes les pedían algo. Pero, además de eso, eran conocidos por ser personas muy amables, generosas y buenas, según había escuchado de las personas cuando preguntó donde se encontraba su vivienda.


Aprovechando, y de manera disimulada, preguntó por ese tal Taehyung hijo de WoonHo. Estaba seguro de que esas eran las respuestas que esperaba escuchar: era un joven omega bello de gran corazón, una sonrisa que alegraba a quienes la vieran y un cariño especial por los niños.


No podía creer que alguien tan bello por fuera, también lo sea por dentro. Era inusual.


Cuando pasó por una tienda de lana con un ventanal mediano, revisó una vez más su vestimenta elegida para la ocasión. No tenía mucha ropa como para una ocasión especial o salir a pasear con alguien porque no hacia mucho ese tipo de cosas. Siempre estaba entrenando, o haciendo guardia.


Pero creyó que no estaba mal lo que había escogido hoy; una simple camisa negra al igual que sus pantalones.


Era simple y cómodo. Aunque no tenía zapatos simples o cómodos para acompañar, por lo que tuvo que colocarse sus botas hasta arriba de los tobillos con varias hebillas. Pero no creía que se viera mal.


Continuó su camino pensando en si debió de haber traído su espada, solo por las dudas. Luego de unos minutos y de notar que el día estaba muy agradable, típico de comienzos de primavera, decidió que iba a relajarse y no pensar en ese tipo de cosas.


Cuando llegó al terreno Kim, se paró frente a la casa y se dedicó a observarla con detenimiento. No era ni muy grande ni muy pequeña, perfecta para una familia de cinco; pero si tenían un extenso patio rodeando la parte trasera y a los costados de la casa, donde desde allí podía notar algunos tendederos con sábanas y ropa secándose a la luz del sol, y algunos árboles.


Se acercó a la puerta para tocarla, pero antes de eso cerró los ojos para escuchar mejor las risas algo lejanas que llegaban a sus oídos. Eran alrededor de tres risas, dos más agudas que la tercera. Y por alguna razón, sintió aquello tan familiar…


Decidió tocar la puerta de una vez antes de volver a sentir todas esas sensaciones extrañas, y esperó a que alguien abriera.


Unos segundos después la puerta fue abierta, y la figura de una mujer de unos cuarenta años se dejó ver. Piel canela, cabello castaño claro y ojos almendras, al parecer beta porque no podía sentir aroma alguno proveniente de ella. Ella le sonrió amable antes de hablar.


—Bienvenido. ¿Es usted el general Jeon?


—Buenos días, señora Kim —hizo una reverencia respetuosa junto a una mano sobre su pecho—. Mi nombre es Jeon Jungkook, general de la tropa de caballeros experimentados de la que su esposo fue parte en la última batalla.


—No seas tan formal —pidió haciendo un movimiento de negación con una de sus manos, luego se hizo a un lado—. Por favor, pasa. Ponte cómodo en lo que mi esposo regresa.


—Con permiso.


Ingresó a la vivienda, y lo primero que notó fue el aroma de la comida que estaba siendo preparada en la cocina. Luego observó el lugar a detalle, notando que los muebles y decoraciones eran muy bonitas, bien cuidadas y limpias. Sin dudas era un ambiente muy hogareño en el que se sentía cómodo aunque algo fuera de lugar.


Después de todo nunca tuvo una familia como tal con la que convivir.


—Mi esposo salió a buscar algunas cosas que le encargué, pero no debe de tardar en llegar —comentó la mujer—. Puedes tomar asiento donde gustes, ¿Quieres algo de beber mientras?


—No, no se preocupe.


—Hice unos pequeños panes con chicharrón que te van a gustar, espérame aquí, ¿Si?


—No es necesario…


Pero la mujer ya se había ido a la cocina nuevamente, sin escucharlo. Ante es simplemente soltó un suspiro intentando dejar de estar tenso, pero es que era la primera vez que venía a comer a casa de alguien, y en la que irrumpía en una vivienda familiar.


Se sentía algo fuera de lugar.


Lo que lo hizo dejar de pensar en eso, fue el escuchar aquellas risas nuevamente.


Observó que a unos metros suyo se encontraba una ventana que daba al patio de atrás. No pudo contener sus propias acciones luego de saber que seguramente el hijo mayor de WoonHo estaría justo allí.


Se acercó a ésta cuando el sonido de risas pudieron escucharse desde fuera. Su sentido de la audición era lo suficientemente bueno como reconocer, inexplicablemente, aquella risa como una muy familiar. Pero era la primera vez que la escuchaba, y aún así logró hacer que su lobo se emocionara comenzando a moverse de un lado a otro, aullando de manera fuerte, queriendo llamarlo.


Al observar que era lo que sucedía fuera, una sonrisa se formó en sus labios ante tal inusual pero preciosa imagen; Un bello omega de cabello gris al que reconocería en cualquier lado, correteaba a la que creía, era su hermana pequeña para intentar manchar su rostro con barro, mientras que el niño un poco más grande les lanzaba un poco a ambos algo alejado. El omega vestía una simple pero bonita camisa color crema con adornos en sus mangas, que ahora estaba manchado de barro por todos lados, al igual que sus manos; cuello y algunas partes de su rostro y cabello.


Su bella y tan peculiar sonrisa capturó su atención por completo; su risa era una caricia a su alma, su expresión de alegría ante algo tan simple era simplemente maravillosa y ma forma en la que su pantalón algo suelto se pegaba a su figura era lo suficientemente atrayente para cualquier hombre o mujer de la jerarquía que fuese. Su aura era algo incluso mágico, tan imponente que su aceleraba sus latidos y le generaban ganas de estrecharlo en sus brazos de manera posesiva.


Simplemente quedó aún más maravillado por ese omega manchado de lodo.


—¡Taehyung, trae a tus hermanos que tenemos visitas importantes! —gritó la señora Kim desde la cocina.


Su llamado fue escuchado por el omega, que detuvo a ambos de sus hermanos para tomar la mano de cada uno y llevarlos dentro ignorando sus quejas en contra. Al parecer nadie le había avisado que tendrían visitas, y mucho menos que se trataría de él.


El alfa puro se dio cuenta de ello cuando al entrar a la casa y tenerse para limpiar sus pies con los trapos a mano, algo lo hizo voltear hacía él. Como si en ese momento hubiera podido sentir su presencia y su aroma, volvió a conectar miradas. La sorpresa fue lo primero que el azabache pudo notar, luego los nervios y finalmente la vergüenza evidenciada tanto en el color rojizo de su rostro como en su aroma, que incrementó mucho de un momento a otro.


Jeon continuó mirándolo incluso cuando el omega apartó la mirada con algo de pánico.


Quiso reír porque podía notar lo apenado que estaba, quizás por las pintas o por sospechar que lo había visto revolcándose en el barro fresco post lluvia.


—¡M-Mamá, ¿Por qué no avisaste que habría visita?! —preguntó intentando evitar la sensación de la mirada ajena sobre su persona, tomando uno de los trapos para limpiar sus pies antes de entrar y no manchar mucho el suelo—. Santa luna, q-que vergüenza… —murmuró por lo bajo, sin saber que aún así había sido escuchado.


La señora Kim apareció limpiando sus manos con un trapo de cocina, y los miró a los tres con una mirada de reproche.


—Les dije que dejaran de ensuciarse de esa forma —regañó primero—. Y tu padre te dijo que en estos días vendría el general Jeon a comer a casa, ¿Lo olvidaste?


—¿¡Y yo como iba a saber que era justamente hoy!? —miró de reojo al alfa que observaba todo en silencio sin dejar de mirarlo, e hizo una reverencia sosteniendo a sus hermanos de los hombros para que supieran que debían de saludar—. E-Es un placer conocerlo, general J-Jeon. Lamentamos que tenga que vernos así…


Sus palabras eran temblorosas debido a la vergüenza, y parecía que con cada minuto su rostro de volvía más y más rojo.


—Es un placer, señor —saludaron los dos pequeños copiando la reverencia de su hermano mayor.


—También es un placer —respondió totalmente sincero, sonriéndoles a los pequeños antes de volver a fijarse en el peligris—. No te preocupes por eso.


—Tae, ayuda a tus hermanos a limpiarse y hazlo tu también —ordenó su madre luego de analizar un poco al azabache parado a un par de metros de sus hijos—. Tu padre estará por llegar en cualquier momento, y la comida no tarda en hacerse.


—Claro.


Solo pudo responder eso antes de tomar a sus hermanos de las manos y caminar hacia el baño. Efectivamente estaba aprovechando para huir de esa muy vergonzosa situación.


No podía creer que estaba viendo nuevamente al hombre que ahora sabía, si era un general, e hizo que su cuerpo y su lobo de pusieran locos aquel día. Estaba algo asustado porque su cuerpo estaba comenzando a reaccionar de la misma forma, y su lobo volvía a comportarse raro.


Tardó alrededor de una hora alistar a sus hermanos y él, por lo que al regresar al comedor. Aunque él tardo un poquito más, porque debía de secar bastante su cabello, peinarlo, elegir un atuendo adecuado a la ocasión y maquillarse un poco.


No estaba poniéndose bonito para la visita. Claro que no, umn.


—L-Lamento la demora… —fue lo que dijo cuando apareció en el comedor, donde los invitados ya estaban sentados y listos para comer.


A penas lo vio, Jungkook y su lobo no pudieron dejar de admirarlo. Se veía muy hermoso, tanto que no pudo controlar su aroma, que se expandió por el lugar queriendo llegar a él y hacer que se embriagara de él.


Su padre, que ya se encontraba de nuevo en casa, le dio una mirada tranquilizadora. Taehyung tomó asiento intentando ignorar con todas sus fuerzas el delicioso aroma a petricor que venía de ese hombre, que estaba invadiendo toda la habitación. Quería mirarlo, pero estaba seguro de que si lo veía a los ojos, éste se daría cuenta de que lograba ponerlo como un omega entrando en celo.


Quizás exagera, pero no tanto.


—Jeon, quiero presentarte formalmente a mi familia —habló el señor Kim, y apuntó primero a su esposa—. Ella es mi esposa, Kim Taeha.


La beta le sonrió amable, y continuó sirviendo la comida en los platos de sus hijos más pequeños.


—Ellos son mis hijos más pequeños, HongYoon y Jiwoo —apuntó a ambos, y éstos saludaron al alfa con un movimiento de mano, aunque la pequeña parecía sentirse algo intimidada por su presencia—. Y éste, es mi adorado hijo mayor del que te hablé, Taehyung.


El omega tuvo que llenarse de valentía para levantar la mirada y juntar ambas. Pero al hacerlo, sintió que no podía apartarla de ninguna forma.


Es que el hombre frente a él era simplemente el más hermoso que alguna vez haya conocido; tenía el porte y la figura de un soldado incluso más marcada que la de su padre, cabello azabache corto con la frente al descubierto, ojos grandes, oscuros e intimidantes, pero eran de esa forma los más hermosos que alguna vez haya visto. Su vestimenta oscura y simple lo hacía verse incomprensiblemente guapo, y ni hablar de su aura tan atrayente, misteriosa y atractiva.


Agradecía que sus padres no pudieran sentir su aroma, porque se había disparado como nunca antes, y no sabía de que forma detenerlo. Pero también quería salir corriendo de la vergüenza, porque el hombre frente a él al parecer era un alfa y sí podía hacerlo. Sentiría su aroma y sabría que se siente estúpidamente atraído hacia él.


—Es un placer conocerlos a todos —habló Jeon sin quitarle la mirada de encima al omega, reteniendo su sonrisa de satisfacción cuando su delicioso aroma a arándanos llegó a él—. El señor Kim ha hablado mucho de ustedes.


—Papá dijo que eres un gran soldado —habló el pequeño HongYoon, al parecer muy maravillado con el alfa—. ¿Mataste a muchos enemigos?


—HongYoon, no hagas ese tipo de preguntas —reprendió su madre.


Jungkook solo rió ante eso, y asintió.


—Es lo que debo hacer. Pero no es algo bonito.


—¿Por qué no te ves viejo como papá? —preguntó la pequeña Jiwoo—. Todos los soldados amigos de papá son viejos como él.


—Oye, ¿Cómo que viejo? —preguntó el anterior mencionado, muy ofendido—. Tengo solo cuarenta y dos años, ¿Eso te parece ser viejo?


—Sí.


—Jiwoo, no seas cruel con papá —regañó Taehyung aguantando la risa al ver a su padre incrédulo con lo dicho por su hermana—. El general Jeon se ve más joven porque lo es, ¿Verdad?


—Tengo veinticuatro años recién cumplidos —respondió el azabache, aprovechando para volver a mirarlo—. El cargo que me dieron es muy importante para mi edad. Aún no me siento del todo cómodo con ello.


—Eso es porque tienes la capacidad de liderar una tropa —halagó el señor Kim—. Tus habilidades en combate son inigualables, y eres inteligente, sabes liderar y formar estrategias. Creo que de no ser por ti, hubiéramos tenido muchas más bajas.


—Me halaga demasiado —admitió bajando la mirada algo apenado, sin saber que responder a eso—. Muchas gracias.


—Bien, ya pueden comenzar a comer —dijo Taeha cuando terminó de servir los platos—. Si quieren repetir, solo me dicen. Hice bastante.


Comenzaron a almorzar la deliciosa comida preparada por la señora Kim. Los mayores hablaron de muchas cosas que sucedieron durante el viaje al campo de batalla y al regreso, a excepción de Taehyung quien solo escuchaba atento e intentaba ignorar todo lo que causaba en el los intensos cruces de miradas con el alfa. El ambiente terminó siendo muy cómodo, y cuando terminaron sus platos, la señora Kim y Taehyung limpiaron la mesa rechazando la ayuda de los soldados.


Los más pequeños habían vuelto al patio trasero a seguir jugando, pero esta vez no con el barro porque ya se habían bañado.


—¿Seguro que no quieres que los ayude, mi vida? —preguntó WoonHo a su esposa.


—Claro que no. Aprovechen para tener una charla tranquila —respondió ella—. Con Taehyung terminaremos en un ratito e iremos con ustedes.


—De acuerdo…Pero cualquier cosa me avisan, ¿Sí?


—Sí, sí.


Ambos hombres fueron hacia la sala, pero no sin antes observar madre e hijo ir hacia la cocina. El señor Kim observaba a su esposa, y Jeon al omega peligris.


—Bueno, general… —volteó a verlo—. ¿Cómo te vas adaptando al reino?


Cuando el sol comenzó a descender poco a poco, Jungkook decidió que era tiempo de irse. Resultó ser aquello una tarea muy difícil para él y su lobo, porque alejarse del omega no era algo que les diera gusto en lo absoluto.


—¿Te sigues quedando en una habitación del castillo, general? —preguntó el señor Kim poniéndose de pie para acompañarlo a la salida.


—Así es —respondió algo apenado—. Pronto me pagarán el sueldo mayor. Tengo pensado comprar alguna vivienda en la ciudad. Pero por mientras, esa pequeña habitación sin ventana es mi hogar.


—Eso es bueno. Estás en la edad de comenzar a cortejar a personas y necesitas un lugar propio —respondió el beta soltando una risa divertida—. Iré a buscar la carreta con los caballos para llevarte allí hasta las afueras del castillo. Espérame aquí un momento.


Jeon rió de igual forma sin negarse a ello, y su mirada de posó en el omega que regresaba de la cocina con una canasta pequeña entre sus manos, la mirada baja y evidentemente nervioso. Por alguna razón, le encantaba verlo avergonzado y ser la razón de sus tiernos nervios.


—General, queremos agradecerle una vez más el haber salvado la vida de mi esposo —habló la mujer cuando se acercaron a él junto con su hijo mayor—. Por favor, acepte esta canasta con panes y mermeladas caseras. No es mucho, pero le aseguro que siempre tendrá un poco de nuestra parte.


—No tenían que hacerlo —respondió el azabache de forma humilde—. Se los dije; no iba a dejar morir a nadie de mi escuadrón, y su padre también me ha ayudado cubriendo mi espalda en el campo de batalla.


—A-Aún así… —habló Taehyung llamando por completo la atención del alfa, atreviéndose a mirarlo un momento—. Por favor, acepte. Siempre estaremos agradecidos…Trajiste a papá de vuelta. Eso no tiene precio alguno.


—De acuerdo —aceptó sin pensarlo dos veces.


Todo era culpa de esos preciosos ojos grises brillantes, ese bello rostro avergonzado y su preciosa voz hablándole con tanta delicadeza. Diría que si a todo lo que éste omega perfecto le pidiera, y no se arrepentiría.


Se acercó para tomar la canasta de sus manos, y no desaprovechó el tenerlo tan cerca. El señor Kim no estaba presente, y al parecer la mujer no tendría problemas en que se despidiera del omega de forma atrevida para el tiempo que llevan conociéndose.


Con su mano libre, tomó delicadamente la derecha del omega, que se sorprendió pero no se negó al gesto. Tan educado como podría ser un caballero de su rango, se inclinó levemente para dejar un beso sobre su dorso, manteniendo el contacto de sus labios contra su piel durante unos breves tres segundos.


De más está decir que Taehyung estaba totalmente avergonzado, emocionado y muchas otras cosas que no podía explicar. Simplemente sentía que su rostro estaba en llamas y que iba a darle un ataque al corazón de lo rápido que iba, y pareció aumentar de velocidad cuando el alfa puro lo miró a los ojos nuevamente y le sonrió de esa manera.


—Ha sido un placer para mí conocerte, Taehyung —admitió aún sin soltar su mano, totalmente cómodo con aquello—. Espero verte nuevamente pronto.


El omega abría y cerraba su boca intentando responder algo coherente, pero le era muy difícil aquello. Así que simplemente asintió varias veces, y no fue sino hasta que el azabache soltó su mano y él apartó la mirada, que pudo hacerlo.


—I-Igualmente, señor Jeon…


—Sé que tengo un par de años más que tú, pero aún soy joven y el “señor” me pone algo incómodo —admitió con algo de pena al recordar que le llevaba seis años al bello omega—. Puedes llamarme por mi nombre sin problema.


—Si, l-lo siento…J-Jungkook.


Decir un nombre nunca fue tan difícil como ahora.


—Espero que vuelvas a visitarnos, general Jeon —habló la mujer rompiendo con el extraño silencio y la peculiar atmósfera que se creó entre su hijo y el alfa—. Nuestras puertas siempre estarán abiertas para ti, y nunca dudes en pedirnos algún favor, ¿De acuerdo?


El azabache volvió a mirarla, e hizo una reverencia respetuosa antes de responderle.


—Muchas gracias. Fue muy agradable visitarlos —miró nuevamente al omega, con una clara sonrisa coqueta—. Vendré más seguido, definitivamente.


Taehyung solo bajó la mirada y jugó con la tela de sus mangas, sin atreverse a mirarlo una vez más sin que su rostro explotara y su corazón se detuviera. El aroma del alfa era algo que lograba activar sus sentidos por completo y agudizarlos, e incluso aumentaba el suyo.


Simplemente ese hombre era demasiado. Causaba muchas cosas que no sabía controlar ni identificar del todo, y le preocupaba su propio actuar frente a él.


—Nos vemos —se despidió el general Jeon antes de cruzar la puerta.


No sin antes respirar hondo para disfrutar del aroma a arándanos del omega. Un aroma que le resultaba tan maravilloso como familiar, como si estuviera acostumbrado a sentirlo, pero en realidad era la primera vez que lo hacía. Casi que alentaba a sus instintos más primitivos a disfrutarlo por completo y adueñarse de él.


Pero no podía hacer eso. Habían varias razones por que las debía de calmarse y calmar a su lobo, que estaba como loco y demasiado insistente en acercarse al omega.


Definitivamente este alfa acababa de caer totalmente por ese bello omega. Pero, aún debía de pensar en qué paso dar con respecto a ello.


Debía de confirmar si aquella tensión entre ambos no había sido solo cosa del momento o de su imaginación. Porque un omega como ese, no podía estar soltero, o no podía no haber alguien cortejándolo.


Debía de esperar un poco más, conocerlo mejor.


〘 MI BELLA FLOR / Dre4msCometrue 〙


Un mes después. Calle principal del Reino Zafiro.


Ya había pasado un mes desde que Jungkook comenzó con la guardia en las calles.


Era un cargo que podría tener cualquier soldado que haya dominado el manejo de la espada y haya pasado el test de trato a los ciudadanos. Para alguien con su puesto como general de tropas, aquello era una tarea muy simple.


Muchos se sorprendieron cuando pidió hacerlo, pero la razón a ello era una muy simple. Su guardia era principalmente en la calle más transcurrida de todas, en la que se encontraba cierta panadería atendida por dos integrantes de la familia Kim; Taehyung y su madre.


Cuando supo aquello, no dudó en pedir un cambio de puesto al castillo. Y no se arrepentía ni un poco, porque a veces cuando no soportaba la ganas de ver al omega peligris, sacaba algo de dinero que le sobró luego de comprar su casa, ropa nueva y muebles, separando lo de la comida de cada día, e iba a la panadería solo para comprar cualquier cosa y poder verlo.


Siempre aprovechaba cuando la señora Kim salía a entregar pedidos, y el joven omega quedaba solo dentro de la tienda. Sabía que era muy tímido, y estando solos el menor solía soltarse un poco más con él y darle charla.


Solo pasaba unos minutos junto a él porque no debía de descuidar su guardia, y no quería que la señora Kim sospechara de sus recurridas visitas a la tienda. No sabía cómo iba a tomarse el hecho de que él estaba interesado en su hijo siendo mayor que él.


Pero definitivamente no se arrepentía. Eran los mejores minutos, los que lograban sacarle una sonrisa que duraba hasta que iba a dormirse.


Taehyung siempre estaba leyendo algo cuando ingresaba a la tienda, y al verlo se ponía automáticamente tímido y sonrojado. Lo saludaba amable, y luego poco a poco comenzaban una charla amena que terminaba en pequeñas risas, miradas poco disimuladas y en la última ocasión, Jungkook pudo tomar levemente su mano sin recibir ningún rechazo de su parte.


Día a día conseguía caer más y más por ese bello, encantador e inteligente omega con aroma a arándanos. Cada día se le hacía mucho más difícil el contenerse para no estrecharlo en sus brazos, besarlo y muchas otras cosas que moría por hacer.


Había estado pensando mucho en la idea de pedirle que dejara cortejarlo, pero no estaba del todo seguro de hacerlo.


Pero aquello no impediría que continuara yendo a verlo durante algunos minutos. Por eso, cuando vio desde lejos que la señora Kim salía de la tienda con una canasta en sus manos y se alejó de ésta, caminó hasta allí para ingresar.


Lo primero que vio, como siempre, fue al omega detrás del pequeño mostrador leyendo un libro. Aunque su concentración pasó de las páginas a la persona que había ingresado. La manera en la que una sonrisa tímida se instaló en sus labios, y caminó hacia el otro lado del mostrador para recibirlo, hizo al alfa sentir una calidez en su pecho que solo comenzó a sentir al conocerlo.


—Jungkook, bienvenido —saludó Taehyung luego de juntar sus manos ante los nervios de volver a verlo.


El mayor logro hasta ahora para el azabache, fue el lograr que el menor lo llamara por su nombre. Escuchar su nombre siendo pronunciado por su voz tan única y cautivante, era realmente satisfactorio.


—Buenas tardes, Taehyung —saludó también, sin ocultar una bella sonrisa.


—¿Cómo se encuentra hoy?


Taehyung ahora podía charlar de forma normal y mirarlo por mucho más tiempo. Pero eso no significara que sintiera menos nervios, vergüenza o muchas ganas de saltar a sus brazos para llenar sus pulmones de su aroma. Digamos que hora sabía controlarse un poco mejor.


Lo que era un gran logro, porque este alfa puro lo tenía totalmente en sus manos. No estaba seguro de si lo que comenzaba a sentir por él era lo que todos llamaban “amor”, pero de lo que si estaba seguro, era de que a veces el imaginarse a ambos juntos como una pareja, lo hacía sonreír con ganas.


Y de más estaba decir que su lobo pedía a gritos por él. Sin dudas éste estaba seguro de que él era la persona que a la que se entregaría.


¿Era normal sentir tantas cosas por una persona que conoces desde hace solo un mes? Porque ya comenzaba a preocuparle lo mucho que quería verlo y estar a su lado.


Sentía que él era el correcto.


—Estoy bien, ¿Y tú? —respondió acercándose disimuladamente un poco más a él—. ¿Me permites confesarte algo?


—¿C-Confesar? —preguntó algo sorprendido, pero muy curioso—. Claro.


—Puede ser algo muy directo, pero siento que necesito decirlo…


—Está bien…P-Puedes decirlo.


—Esto es cosa de todos los días, pero…Te ves hermoso hoy, Taehyung —confesó totalmente sincero.


Se sintió realmente liberador decirlo. Como si hace tiempo tuviera que haberlo dicho.


La manera en la que ese simple halago hizo sentir a Taehyung no fue normal. Su crazón un poco acelerado aumentó de velocidad al escucharlo, y sintió como si su alma tuviera una parte que despertó por primera vez luego de tanto tiempo.


Lo hizo tan feliz…


—Gracias —respondió permitiéndose regocijarse feliz ante el halago—. Umnn…¿Has venido a buscar algo en específico?


—Yo…No vine a buscar algo —confesó finalmente.


Ya no podía aguantar más sin poder confesarle cómo se sentía. Necesitaba saber si podía avanzar, si las cosas podrían funcionar entre ambos y todo aquello le permitiría poder cuidar, amar a tan perfecta y bella persona.


—¿No? —preguntó sorprendido—. Entonces…


Al alfa ahora se lo notaba nervioso, y su aroma demostraba lo mismo. El omega no pudo evitar preocuparse un poco por ello, así que decidió animarse y preguntarle que era lo que ocurría.


—Jungkook, ¿Está todo bien? —preguntó aguantando las ganas de acercarse más para tomar su rostro con suavidad, acariciar sus mejillas para intentar calmarlo—. Quizás no quieras contarme…Pero sea lo que sea, no te preocupes, ¿Sí?


—La verdad es que, en realidad vine para hablar contigo —confesó mirándolo directo a los ojos.


—¿C-Conmigo? —preguntó sorprendido.


—He pensado mucho en si hacerlo o no. Pensé en las razones por las que no debería, y dudé porque resultaban ser muchas más que las que me decían que debía de hacerlo.


—¿Hacer qué?


El azabache se paró firme en su lugar, dio un paso hacia él para tomar una de sus manos como acostumbraba a hacerlo cada que besaba el dorso al despedirse, pero esta vez simplemente la tomó para darse algo de valentía según la reacción del omega. Su lobo lo animaba a seguir, y el inexistente rechazo a su toque de parte del omega, junto con su expresión de timidez, decidió soltarlo.


—Puede que mi pregunta te parezca algo atrevida o fuera de lugar. Puedo entender si te molestas o si incluso me insultas…


—Y-Yo jamás lo insultaría —respondió sin saber como sentirse.


El tacto ajeno lo ponía feliz y enloquecía sus sentido, a su lobo y sus latidos. Lo emocionaba. Pero también le estaban asustando un poco las palabras que estaba utilizando.


—Es reconfortante saberlo —respondió a sus palabras, y luego le sonrió leve—. Taehyung, quizás es muy irrespetuoso de mi parte hacerte esta pregunta pero… ¿Alguien te está cortejando en este momento?


Tal pregunta tomó por sorpresa al omega. Abrió la boca levemente y lo miró evidenciando su sorpresa, pero cuando comprendió el significado de la palabra, pudo sentir como sus latidos golpeaban con fuerza su caja torácica. Sabía que sus mejillas estaban ardiendo y su aroma aumentó como si quisiera impregnar al alfa frente a él.


Su madre le había dicho que no debía de ilusionarse mucho, pero definitivamente lo estaba haciendo. Se estaba ilusionando como nunca antes.


—N-No. Nadie me está cortejando… —carraspeó un poco antes de seguir, sintiendo como sus manos comenzaban a temblar nerviosas—. Nadie me ha hecho tal propuesta aún.


Un suspiro de tranquilidad salió de los labios del mayor, y escucharlo hizo feliz al omega por alguna razón. En ese momento, Taehyung pudo notar como la emoción brillaba en los ojos negros y profundos de ese alfa que invadía sus pensamientos desde la primera vez que lo vio.


Sintiéndose un poco valiente, y mucho más seguro de sus posibilidades, fue él quien reforzó la unión de sus manos con más confianza, más firmeza y comodidad. Tal acción sorprendió al azabache, pero también logró formar una sonrisa en sus labios.


—¿Por qué me lo pregunta? —preguntó un poco ansioso.


Se estaba aguantando las ganas de sonreír como un tonto enamorado ante las leves caricias en el dorso de su mano que estaban siendo dadas por el mayor.


—Seré totalmente sincero contigo, Taehyung —aseguró un poco más calmado, pero la duda volvió a invadirlo cuando recordó ciertos detalles—. Sé que la diferencia de edad entre nosotros no es demasiada, pero es considerable teniendo en cuenta que a penas haz cumplido la mayoría de edad…


El omega quiso decir algo al respecto, pero se aguantó cuando notó que el otro quería seguir hablando.


—Soy un soldado muy dedicado a lo que hace, y como general seré el primero en ir al campo de batalla sin poder negarme. No gano mucho sino hasta que llegan las fechas de mi cobro mayor, y aunque ahora haya podido comprar una vivienda propia, no poseo mucho como para darte una vida con lujos…


Taehyung quiso decirle que no necesitaba lujos, no los quería tampoco.


—Sé que no soy perfecto. Conozco mis defectos mejor que nadie y estoy seguro de que hay muchas personas que están interesadas en un chico tan encantador, amable y bello como tú… —llevó ambas manos juntas hasta que sus labios dejaron un suave y delicado beso en la contraria, pero luego no la alejó sino que la mantuvo cerca de los mismos, sin dejar de mirarlo fijo—. Quizás no soy tu mejor opción. Pero, si tan solo me permitieras cortejarte, sería la persona más feliz y afortunada. Haría todo lo posible por enamorarte, haría todo lo posible por que te sintieras tan preciado, querido y feliz.


—J-Jungkook…


No podía creerlo aunque haya esperado por esto desde hace semanas. No sabía ni de que forma reaccionar.


—No tengo una flor que ofrecerte ahora mismo, porque no estaba seguro de llegar a hacerte esta propuesta. Pero, si aceptas, prometo darte las mejores a partir de hoy. Las más hermosas y dignas de ti, te lo prometo —aseguró un poco más nervioso ahora que debía de esperar una respuesta.


Taehyung no necesitaba tantos segundos para pensar en una clara respuesta, pero aún así se los tomó porque a pesar de querer responder una cosa, debía de responder otra. Entonces, bajó la mirada con algo de pesar antes de hacerlo.


—N-No puedo…No puedo aceptar… —dijo intentando hacer que su lengua no se trabara al intentar hablar correctamente.


Aquello fue como un puñal en el corazón del alfa. Toda la ilusión que había ganado por las acciones y reacciones del peligris, habían desaparecido como la espuma de mar.


Bajó el agarre en sus manos, y con tristeza lo deshizo.


—Entiendo —carraspeó, e intentó no mostrarse muy afectado—. Lo entiendo. Era de esperarse, pero al menos…


Fue el omega quien lo calló cuando sostuvo con ambas manos la manga de su camisa con firmeza, sin querer que se fuera con ideas equivocadas sobre lo su respuesta incompleta. Jungkook lo miró expectante.


—Q-Quiero decir…Que no puedo aceptar así como así —volvió a mirarlo a pesar de la vergüenza, queriendo luchar contra su timidez—. Necesito la bendición de mis padres para aceptar. N-No me gustaría comenzar con un cortejo y que ellos no estén felices por mí…Significaría mucho para mi si ellos no tienen problema con ello. En especial mi padre, porque te conoce y trabajan juntos… —ladeó un poco su cabeza, casi que pidiendo perdón con la mirada—. No te estoy rechazando. De hecho, s-soy muy feliz de saber que me ves de esa forma…En serio.


Se esperó algunas reacciones de parte del azabache, pero definitivamente no esperaba que la suya fuera el cubrir sus ojos con una mano y comenzar a reír leve.


—Obviamente, ¿Por qué no pensé en ello también? —se preguntó para si mismo, casi reprochándose aquello para luego volver a mirarlo—. Lo siento. Olvidé que lo más correcto es primero hablar con ellos para que no haya nada que te preocupara.


Totalmente feliz de saber que no sería rechazado, y con la confianza que nació de él de un momento a otro, se acercó un poco más solo para acariciar con suavidad una de sus mejillas, sintiendo el gesto tan familiar que podría ponerse a llorar de poder hacerlo una vez más.


Pero, ¿Cómo podría ser una vez más cuando era la primera vez?


Algo igual sucedió con Taehyung, quien automáticamente se apoyó en su tacto como si ya lo hubiera hecho muchísimas veces. Su lobo estaba muy a gusto, feliz y satisfecho.


Sus manos se apoyaron levemente sobre el pecho ajeno, intentando calmar un poco las ganas de saltar a sus brazos.


¿Cómo era posible que sintiera todas esas cosas solo con él? Era tan extraña la forma en la que parecía tener una conexión desde antes.


—Hablaré con tus padres —afirmó el mayor, admirando las perfectas facciones del omega—. Pediré su aprobación, y si su respuesta es afirmativa, volveré a hacerte esta propuesta de la forma correcta y con una bella flor, como tú.


Aquello hizo sonreír al omega también, quien se sentía realmente feliz al escuchar aquello.


—¿Y si…su respuesta es negativa? —preguntó algo preocupado por ello, aunque no temeroso porque sabía que sus padres no tendrían mucho problema.


Ambos sabían que Jeon era un gran hombre y alfa. Eso le aseguraba un poco el que todo terminaría bien.


—Entonces me esforzaré para hacerlos cambiar de opinión —aseguró—. Pero, definitivamente no me rendiré en volverme tu alfa. Pero…¿En verdad no tienes problema con la diferencia de edad, mi trabajo o mis ganancias? —preguntó queriendo asegurarse, sin dejar de acariciar su mejilla con suavidad.


Taehyung negó varias veces.


—Eres una gran persona, Jungkook. Eres un alfa puro, pero no tratas mal a nadie de cualquier otra jerarquía; eres caballeroso, respetuoso e inteligente. Quizás no llevamos mucho tiempo de conocernos, pero…No sé explicarlo… —cerró sus ojos por unos segundos antes de seguir, queriendo sentir lo que su lobo—. Cuando estoy contigo, siento que te conozco de toda una vida. No me siento incómodo o en peligro contigo, de hecho… —soltó un suspiro y bajó la mirada con algo de pena—. N-No sé explicarlo…


—No tienes que hacerlo —cortó sus palabras sin querer que se pusiera mal intentando hacerse entender—. Me pasa exactamente lo mismo contigo, Taehyung.


Aquello sorprendió al omega, que lo miró como preguntándole si hablaba en serio.


—Hablo en serio —aseguró soltando una pequeña risa—. Creo que no hay forma de explicarlo, pero… —la mano en su mejilla la abandonó para tomar ambas contrarias, y llevarlas a sus labios, donde besó cada una con estimo—. Supongo que con el tiempo podremos comprenderlo mejor…El por qué pareciera que encontré algo que estuve buscando toda mi vida.


Y el alfa no pudo haberlo dicho mejor. Esa misma sensación era la que sintió desde la primera vez que sus miradas se cruzaron, y a la que no podía darle una explicación.


Hubieran permanecido simplemente mirándose con intensidad el uno al otro por quien sabe cuánto tiempo más. Pero el alfa puro pudo escuchar pasos acercándose, por lo que decidió, con mucho pesar, soltar las suaves y cálidas manos contrarias. Retrocedió un paso también, y le guiñó un ojo para que supiera que era para evitar malentendidos no tan malentendidos a quien sea que estaba por ingresar a la pequeña tienda.


Cuando se escuchó la puerta abrirse, Taehyung miró detrás del alfa y reconoció a su madre que al parecer ya había entregado sus pedidos. La mujer al ingresar y ver que había alguien más con su hijo, le sonrió amable al reconocerlo y se acercó a ellos con la canasta ya vacía.


—Oh, general Jeon. Buenas tardes.


—Buenas tardes, señora Kim —devolvió el saludo inclinándose levemente, tan educado como siempre.


—¿Has venido a comprar algo?


—Tenía ganas de algo dulce —respondió no mintiendo del todo, porque había ido a por un poco de la dulzura no de sus delicias sino de la de su hijo.


Taehyung aprovechó su pequeña plática para ir en busca de uno de los pequeños pastelitos que había cocinado por la mañana. Calmarla un poco su alocado corazón y lobo, y de paso les daría algunos al mayor para que disfrutara y le diera su opinión.


—Cuando quieras algo, solo debes venir y pedirlo. No te cobraremos por nada —aseguró la mujer.


—No, no puedo simplemente aceptar cosas gratis. Ustedes deben de generar ganancias, señora Kim —negó amable.


Definitivamente no iba a aceptar cosas gratis de esa forma. Sabía que a ellos les costaba mucho preparar todo, tanto dinero como tiempo y esfuerzo.


—Por favor… —pidió Taehyung acercándose a él con una bolsa de cartón, donde dentro habían tres de sus pastelitos—. Acepte éstos, los hice yo esta mañana… —se los entregó con algo de timidez—. S-Son de limón con crema…


Oh, bueno. No podía negarse a ello si él se lo pedía de una forma tan linda. Carraspeó intentando no mostrarse tan obvio frente a la mujer.


—Bueno…Supongo que está bien en esta ocasión. Muchas gracias.


Tomó con cuidado la bolsa de cartón decorada con el apellido de la familia escrita con una linda y prolija caligrafía. Le sonrió leve al omega a modo de agradecimiento, y decidió que ya era tiempo para irse.


Debía de prepararse para ir a pedir la bendición de sus futuros suegros.


—Debo de irme ahora. Mi turno de guardia comenzará dentro de poco —dijo mirando a la mujer.


—Ven a cenar a casa en estos días —ofreció Taeha con la gran amabilidad con la que la caracterizaba—. Mi esposo cuenta mejores anécdotas cuando alguien que estuvo presente le ayuda a recordar.


—Definitivamente iré —miró de reojo al omega, que se mantenía en su lugar con la mirada baja ante la vergüenza—. Me gustaría hablar de algo importante con ustedes.


—Oh, pues, te esperamos.


—Adiós —se despidió el azabache, y finalmente volteó para caminar hacia la puerta.


—Adiós —despidieron madre e hijo al mismo tiempo.


Cuando quedaron solos, el omega se quedó en su lugar observando la puerta por donde se fue su caballero, disfrutando de su aroma que había quedado junto con el dulce que normalmente había. Quería saltar, gritar e incluso llorar de tanta emoción, pero solo podía contener la sonrisa.


—¿Por qué tengo la sensación de que algo ocurrió entre ustedes dos? —preguntó la mujer observándolo con ojos acusadores—. ¿Por qué sonríes de esa forma?


Bueno, quizás no era muy bueno conteniendo las sonrisas.


—N-No, no es por nada —respondió intentando evadir las preguntas—. ¿No hay más pedidos?


Pero su madre tenía muchos más años, y por ende más experiencia. Y por desgracia, conocía muy bien a su hijo.


—Taehyung, ese hombre tiene seis años más que tú y es un soldado de alto rango. Espero que sepas lo que eso significa y lo que tu padre podría pensar al respecto —dijo en un tono de advertencia.


Sus palabras hicieron que su sonrisa se borrara, y bajara la mirada sintiéndose atrapado al estar haciendo algo malo. Pero no había hecho nada malo, y estaba seguro de que no había nada de malo con lo que su madre resaltaba.


—Lo sé, mamá.


—Personalmente pienso que el general Jeon es un gran hombre, y no me molestaría que se convirtiera en mi yerno —admitió, y caminó hacia él hasta acariciar su cabello—. Pero no estaré del todo segura hasta conocerlo bien, y confirmar que no sería capaz de tratarte mal. Tu padre es mucho más celoso y estricto que yo, lo sabes.


—¿E-En verdad no tendrías problema si estoy interesado en Jungkook? —preguntó levantando la mirada para verla con ilusión—. Porque me gusta mucho, mamá. Y mi lobo reacciona al suyo como nunca lo ha hecho por nadie… —llevó ambas manos a su pecho, recordando el tacto de los labios ajenos sobre su dorso—. Nos hace sentir muy a gusto. Es dulce y respetuoso…


—Me alegra escuchar eso, cariño. Lo que más deseo es que encuentres a la persona adecuada para hacerte feliz —sostuvo con suavidad una de sus mejillas, tirando levemente de ellas—. Tu padre te cuida y mezquina mucho. No te dejará en manos de otro hombre tan fácil, y nunca verá a nadie digno de estar a tu lado.


—Y-Yo creo que si aceptará a Jungkook —aseguró—. Lo conoce, y salvó su vida…El mismo dijo que era un gran hombre y alfa.


—Puede que como general, soldado y compañero lo vea como alguien decente —coincidió en ello—. Pero es completamente distinto si de tratara del pretendiente de su adorado hijo omega.


—Confío en que va a aceptarlo si hablo con él.


—No pierdes nada con intentarlo. Pero, sumaría puntos que fue él quien primero hablara con nosotros antes de pensar en algún cortejo.


Aquello hizo sonreír a Taehyung, quien recordó las palabras y decisión del alfa cuando aseguró que primero hablaría con sus padres. La mujer notó ese peculiar brillo y emoción en su mirada, pero prefirió no decir nada por ahora.


〘 MI BELLA FLOR / Dre4msCometrue 〙


Una semana después.


El día había llegado. Jungkook pediría de bendición de los padres de Taehyung para poder cortejarlo.


No estaba nervioso, pero sí temeroso de que la respuesta de ambos fuera un rotundo “NO” hacia su, prácticamente, declaración de amor hacia su hijo. Se tomó el día libre, solo para esperar el momento en el que el omega salía junto con sus hermanos más pequeños hacia la calle principal para hacer algunas compras como cada inicio de mes.


¿Cómo tenía información sobre esto?


Obviamente fue un dato que contuvo en su cabeza de las muchas veces que pudo charlar con su enamorado. Ahora iba a darle a esa información, un buen uso.


Quería hablar a solas con sus padres, y ya luego dependiendo de su respuesta, tener tiempo para ir a comprar una rosa digna de intentar igualarse a la belleza del omega. Y dice “intentar” igualarlo, porque no había persona, flor o gema que pudiera ser igual de hermosa que Taehyung. De eso estaba completamente seguro.


Decidió incluso vestir para la ocasión. Porque si quería que lo tomaran en serio, debía de mostrar que podía verse como un buen hombre para su hijo, y no un simple soldado intentando conseguir algo de un rato. Él iba totalmente en serio a por la mano de ese chico único y bello.


Vestir tan formal le resultaba algo extraño, pero por otro lado no se sentía incómodo o fuera de lugar. Como si estuviera acostumbrado a vestir cosas de ese estilo muy seguido.


Mientras caminaba hacia la vivienda Kim, podía sentir como su lobo se preparaba también. Como cuando están a punto de ir al campo de batalla, está listo para ir y ganar, cueste lo que cueste. Aunque ahora era mucho más fuerte el sentimiento de tener que conseguir su objetivo, porque claro, su lobo estaba quizás más encantado que él con el del omega.


Sonreía de forma inconsciente al recordar al omega, tan perdido en sus pensamientos que no notó que ya había llegado a la vivienda de los Kim, frente a su puerta. Cuando volvió en sí, llamó a la misma y esperó que ésta se abriera.


Un minuto después ésta se abrió, y la figura del mismísimo señor Kim se dejó ver. Él lo miró con algo de sorpresa ante la inesperada visita, luego le sonrió amable.


—General Jeon. Que bueno verlo.


—Buenos días, señor Kim —saludó respetuoso como siempre, inclinándose un poco.


—¿Has venido a darme algún anuncio? —preguntó creyendo que su visita tenía algo que ver con temas del castillo o los reyes.


—No es nada de eso, señor —su expresión y tono se volvieron firmes luego de aquellas palabras—. He venido por algo personal muy importante. Por favor, permítame hablar con usted y su esposa un momento.


Ante sus palabras y la seriedad con la que habló, WoonHo asintió algo receloso ante tanto misterio en esa charla, al parecer relacionada con ellos. Se hizo a un lado y le permitió ingresar a su hogar.


A penas puso un pie en el lugar, a sus sentidos llegó el dulce aroma del omega peligris. Estaba bastante presente en cada rincón de la casa, señal de que pasaba mucho tiempo allí. Obviamente lo hacía, ya que ayudaba a su madre a preparar los alimentos para vender en la panadería, y jugaba con sus hermanos.


Se preguntó cómo de impregnado estaría su aroma en su habitación…En su cama…


—Oh, general Jeon —escuchó la voz de la señora Kim al regresar del patio trasero—. Que agradable sorpresa. Y que elegante.


—Buenos días, señora Kim —saludó al igual que con el beta.


—¿Has venido a visitarnos?


—No. He venido a hablar con ustedes sobre algo importante.


—Oh, bueno… —ella lo miró atenta, queriendo adivinar la razón de su visita, aunque ya podía hacerse una idea—. Traeré un poco de té, entonces.


—Tome asiento general —pidió WoonHo apuntando a uno de los pequeños sofás de la sala.


—Gracias.


Pasaron unos veinte minutos hasta que los tres estaban sentados frente a frente, envueltos en un ambiente algo extraño. El primero en romper el hielo fue el beta.


—Entonces, general… —tomó una de las tazas de té para darle unos sorbos—. ¿Cuál es el tema a tratar con nosotros?


Jungkook se sentó firme, observó a cada uno a los ojos durante algunos segundos y soltó un leve suspiro antes de responder a su pregunta.


—Señor y señora Kim, quiero pedirles algo muy importante para mí y tiene que ver con Taehyung —dijo finalmente—. Quiero cortejar a su hijo, y necesito su bendición antes de hacerlo.


WoonHo de atragantó con el té que estaba bebiendo y comenzó a golpear su pecho intentando calmarse mientras tosía, mientras Taeha golpeaba su espalda y le preguntaba si estaba bien. Jungkook permaneció en silencio esperando a que el hombre se recupere para continuar hablando.


—¿Qué fue lo que has dicho? —preguntó el beta cuando pudo recuperarse, mirándolo con ojos muy abiertos y el ceño fruncido, para nada feliz con lo que acababa de escuchar—. Creo haber escuchado mal, porque escuché que quieres cortejar a mi inocente hijo omega que a penas y es un adulto.


—Quiero cortejar a Taehyung —repitió sin dejar de lado su seriedad—. Mi lobo y yo queremos estar con él.


El hombre parecía no dimencionar en que alguien se estaba atreviendo a pedir la mano de su adorado hijo mayor, y estaba que se arrancaba los cabellos para contenerse y no echar a patadas al alfa.


—Definitivamente no puedo aceptar esto —negó varias veces moviendo su cabeza con rudeza, apretando los puños de impotencia—. Mi hijo no será cortejado por nadie.


—Me parece muy maduro y correcto de tu parte venir a buscar nuestra bendición —habló la mujer con una sonrisa calmada, para nada sorprendida luego de haber hablado con su hijo sobre el alfa—. Creo que eres un buen hombre y alfa para él, y confío en lo expresado por mi hijo con respecto a ti.


—Muchas gracias, señora Kim —agradeció un poco más el calma al tener la respuesta positiva de al menos uno de ellos.


—Cariño…¿¡Qué cosas dices!? —preguntó WoonHo totalmente incrédulo y hasta ofendido por las palabras de su esposa—. No está pidiendo uno de nuestros perros, ¡Está pidiendo la mano de nuestro hijo!


—A ver, Kim WoonHo —llamó firme y volteó a verlo con los brazos cruzados—. De primeras, no me hables en ese tono.


—Bueno, si…Lo siento, amor —se disculpó bajando la mirada.


—Y segundo, esto iba a pasar en un momento y otro. Tu hijo ya no es un niño; es un chico adulto y un omega responsable de si mismo, con la suficiente inteligencia para decidir por sí mismo con quien quiere pasar el resto de su vida —dijo como si lo estuviera regañando—. El general Jeon vino a pedir permiso para cortejarlo, pero quien tendrá la última palabra será él y ninguno de nosotros puede ir en contra.


—Pero Taehyung aún es muy pequeño e inocente, ¿Acaso no-


—¿Es que acaso conoces a otra persona que sea digna de nuestro hijo además del hombre que salvó tu vida y que ha demostrado ser una buena persona? —cuestionó sin querer escucharlo quejarse—. Simplemente dale tu bendición y advierte de lo que va a ocurrirle si es que se atreve a dañar a nuestro hijo.


—No entregaré a nuestro hijo tan fácil, mujer —respondió exasperado, y volvió a mirar al alfa—. Jeon Jungkook, no porque seas un general y hayas salvado mi vida, voy a entregarte a una de las personas que más amo en el mundo.


—No esperaba que lo hiciera —admitió—. No debe de darle el permiso de cortejarlo a cualquier persona. Y no sé si soy la mejor persona para él, pero estoy seguro de mis sentimientos por él y por eso estoy aquí el día de hoy. E incluso lo estaré los siguientes días si es que no logro obtener su bendición y que me confíe para cuidar y hacer feliz a su hijo —su mirada y palabras tan seguras y genuinas, lograron sorprender a ambos adultos mayores—. Taehyung no es cualquier persona. Sé lo especial y maravilloso que es, y quiero mantenerme a su lado para que jamás pierda su brillo, y me ayude a encontrar el mío.


Aquello era realmente hermoso y logró cautivar hasta al beta, pero de igual forma no iba a dejarle las cosas tan fáciles. No iba a darle su bendición a menos que demuestre en verdad que puede cuidar y hacer feliz a su hijo.


—¿Qué le hace pensar que es digno de estar con mi hijo? —preguntó receloso.


Jungkook no podía responder a ello. Pero, su lobo sí.


Por eso pidió el permiso de su humano para tomar su lugar, y hablar desde el fondo de su alma, la cual estaba unida desde su creación con la del omega, y sabía mejor que nadie lo que era amarlo.


De un momento a otro los oscuros orbes del azabache cambiaron a un azul zafiro intenso, tomando por sorpresa a ambos betas que estaban algo en shock. Ellos, aún sin poseer lobos, conocían perfectamente la conexión que cada uno tenía con su parte humana, y en especial con la que decían tener con el de otra persona.


—He estado… —habló con calma el lobo del alfa puro, acostumbrándose a poseer el cuerpo del que muy pocas veces tuvo que tomar el control—. He estado mucho tiempo buscando a mi luna…Mucho. Lo he extrañado tanto…Aún lo hago, cada vez que no está cerca. Siempre lo hago.


—Santa luna… —murmuró la mujer totalmente impactada, y sobre todo emocionada por la forma en la que el lobo se refería a su hijo.


WoonHo estaba en shock.


—Pero la luna no nos ha mentido. Lo encontré —sonrió y llevó una mano a su pecho—. Ha vuelto a unirnos, como lo merecemos…Y esta vez será hasta que ambos corazones den su último latido de manera natural…Pero será igual; Juntos.


Miró a ambos con seriedad. El ambiente creado entre los tres era extraña, pero menos pesada que antes.


—Aunque no acepten, no pueden separarnos —continuó el lobo—. No pueden romper un lazo tan fuerte, así que acepten por las buenas para que pueda…


Los ojos del alfa volvieron a oscurecerse en señal de que regresó a tener el control su parte humana.


—Lo siento. Suele ser más educado, pero ahora está algo desesperado por ver a Taehyung —admitió pensativo, recordando las palabras de su lobo—. Lo que dijo…


—Tiene razón —habló la mujer mirándolo muy emocionada—. Somos betas, pero incluso nosotros conocemos lo que es la conexión de dos lobos…Es algo hermoso. Conocemos a personas con esa misma conexión.


—Pero eso no quiere decir nada —refutó WoonHo, aún sin querer dar su brazo a torcer—. Yo no confío mucho en esas cosas de lobos, y la luna, y todo eso. Mi hijo aún es muy joven para esas cosas.


—Kim… —llamó la beta con un tono de amenaza.


Éste suspiró y luego dejo caer sus manos en sus rodillas, mirando fijo al alfa con suma seriedad. Jungkook le mantuvo la mirada en todo momento.


—¿Juras por tu reino, que tus intenciones con mi hijo no son malas y que puedes hacerlo feliz?


—Lo juro por mi reino, por mi lobo y por todo lo que soy y poseo —respondió totalmente sincero—. No sé si seré el adecuado, pero puedo prometerle que haré lo imposible por verlo siempre feliz y hacerlo sentir amado.


Un silencio muy tenso se extendió durante un largo minuto, hasta que WoonHo finalmente desistió.


—Bueno, después de todo la última palabra la tiene Taehyung, y estoy seguro de que él piensa lo mismo que yo: que aún es muy joven como para dejar que lo cortejen —dijo confiando plenamente en sus palabras—. Seguirá aquí con nosotros muchos años más.


—¿Eso es un sí? —preguntó con una pequeña sonrisa esperanzada.


—Eso es un; Si mi hijo acepta, cosa que dudo mucho porque a penas te conoce y tienes seis años más que él —aclaró antes de seguir—. Entonces querré que en verdad cumplas con tu palabra y no dañes, ni uses a mi hijo, ¿Quedó todo claro?


—Más claro que el agua.


—Dicho esto, disculpa que te lo diga de esta forma, pero vete de mi casa antes de que cambie de opinión —se puso de pie y caminó hacia el patio trasero, casi huyendo para no arrepentirse de sus palabras.


Jungkook quedó con la mujer, que le sonrió en apoyo a sus acciones y creencia en sus palabras.


—Confío en que sabrás como cuidar y hacer feliz a mi hijo, siendo de igual forma para ti, Jeon —dijo antes de ponerse de pie—. Será mejor que te vayas ahora antes de que lleguen mis hijos. Nosotros no diremos nada sobre esto, así que puedes preparar el cortejo con paciencia.


—Muchas gracias a ambos —agradeció poniéndose de pie, e hizo una reverencia de noventa grados—. Estoy realmente feliz.


Y así era. Su aroma a felicidad estaba invadiendo todo el lugar, por lo que decidió irse de allí para que Taehyung no se diera cuenta de que estuvo allí cuando regresara. Su lobo estaba ansioso, porque ahora sí podría estar junto a su omega.


Taeha lo acompañó hasta la puerta y lo despidió allí. Cuando el alfa puro abandonó su terreno, regresó con su esposo quien estaba frente a una pequeña y precaria hamaca hecha de soga y madera, que había construido él mismo para su hijo mayor cuando éste era un pequeño cachorro que aprendió a caminar por si solo.


Había mucha melancolía en su mirada.


La mujer se paró junto a él y acarició sus grisáceos cabellos, sabiendo exactamente cómo se sentía su esposo en este momento. Era la primera vez que alguien venía a pedir permiso para cortejar a su pequeño ya no tan pequeño, ya que otras veces jóvenes hombres y alfas mujeres se acercaron a él los últimos dos años para mostrar interés en Taehyung, pero siempre dejaba en claro que su hijo no tenía ni permiso ni edad para fijarse en alguien.


Era difícil aceptar que tu polluelo estaba casi listo para volar lejos con alguien más.


—¿Tan rápido pasaron dieciocho años? —preguntó el beta con un tono apagado, sin dejar de mirar la hamaca muy usada—. Siento que solo fue hace un par de meses que lo tenía en mis brazos y lo veía por primera vez…Tan pequeño y adorable.


—El tiempo pasó rápido porque fueron los mejores y más felices, que luego mejoraron con la llegada de HongYoon y Jiwoo —respondió comprendiendo aquel sentimiento tan hermoso y doloroso a la vez—. Alégrate. Sabes que el general es un buen hombre, y si todo marcha bien, tendremos boda en un par de años.


—Sigo pensando que es muy pequeño para esas cosas de pareja…Además de que Jeon es un alfa puro y mayor por seis años —volteó a verla con obviedad—. ¿No crees que es suficiente para que tenga que decir que no?


—Pero nosotros nos casamos con veinte años luego de cuatro años de relación y estabas casi desempleado, ¿De qué estás hablando? —preguntó con tono acusador—. No seas hipócrita.


—No estamos hablando de nosotros, cariño.


—Anda, regresa dentro que los niños deben de estar por llegar —se paró frente a él para sostener su rostro y acariciar sus facciones—. Verás que todo valdrá la pena cuando veas a tu hijo feliz.


—¿Cómo tú y yo? —preguntó sosteniendo su cintura con mucha delicadeza, sonriendo al verla.


—Cómo nosotros.


〘 MI BELLA FLOR / Dre4msCometrue 〙


Dos días después.


Faltaban un par de horas para que el atardecer llegara, y Taehyung estaba muy al pendiente del paso del tiempo. Mejor dicho, a que la puerta de la tienda se abriera y la figura del general alfa apareciera para alegrar un poco más su día.


Hace tres días que no pasaba por la tienda como solía hacerlo, y eso lo hacía sentir un poco triste. Lo extrañaba demasiado a su parecer. Se preguntaba si estaría bien, o si estaría muy ocupado.


Soltó un suspiro desganado y se apoyó con ambos brazos sobre el pequeño mostrador. Quería verlo aunque fuera por unos breves segundos.


—¿Qué sucede, cariño? —preguntó su madre al verlo de esa forma—. ¿Estás aburrido?


—Jungkook no vino hoy tampoco… —respondió con completa libertad, ya que su madre estaba enterada de su enamoramiento por el alfa puro—. ¿Estará bien?


—Supongo que estará ocupado. Es una persona con varias responsabilidades.


—Cierto…


Taehyung solo esperaba que se encontrara bien, y que no se haya aburrido de sus pequeñas charlas…O de él.


Al ver su humor algo decaído, Taeha pensó en algo que quizás lo animaría.


—Cariño, ¿Quieres entregar las últimas tartas? —preguntó apuntando a la canasta que hace unos minutos había terminado de armar—. No es muy lejos, es en casa de los Min.


Taehyung volteó a verla y asintió sonriendo levemente. Pensó que quizás en el camino podría encontrarse con el alfa haciendo guardia por la zona. Aunque eso no iba a admitirlo a su madre porque le daba pena.


Tomó la canasta y un pequeño monedero de cuero donde llevaba algunas monedas por si necesitaba cambio y guardar el dinero que recibiría.


—Regreso en un rato —avisó antes de salir de la tienda.


—¡Espera! Llévate algún abrigo, estamos aún en invierno aunque falten dos semanas para la primavera —regañó ella.


—Está bien, no es lejos y no hace tanto frío —negó, y salió finalmente.


Fuera habían varias personas a pesar de la hora, ya que era la calle principal donde se encontraban muchos comercios de los más conocidos. El sol había comenzado a descender pero aún faltaban un de horitas para que se ocultara, por lo que no debía de preocuparse por que anocheciera muy pronto.


La casa de los Min estaba a unos diez minutos de su tienda, no muy lejos pero si debía de meterse por los pasillos para llegar a ella. Mentiría si dijera que no le daba algo de miedo caminar solo por lugares a los que no concurría, porque era un omega y eso significaba tener que vivir en alerta si no tenías una marca o el aroma de un alfa impregnado en ti. Pero hasta ahora no le había ocurrido nada, y esperaba que así siguiera.


Quizá luego no tenga de que preocuparse cuando tenga el aroma de cierto alfa.


Era soñar mucho, lo sabía. Pero nadie iba a negarle la oportunidad de al menos imaginarlo o verlo como una oportunidad luego de la propuesta del otro. Aún se preguntaba si es que hablaba en serio.


Continuó con su camino pensando en muchas cosas, imaginando escenarios bonitos junto al alfa y su familia, hasta que ya se encontró frente a la casa de los Min. Ellos eran una pareja de ancianos alfa y omega de unos setenta y tantos años que eran muy queridos por todos por su amabilidad y buena convivencia con sus vecinos. Ya no podían caminar mucho en épocas de invierno, por lo que siempre en esas fechas era cuando más pedidos a domicilio hacían.


—Que disfruten —dijo el omega como despedida luego de entregarles las tartas. Ahora solo debía de regresar.


Sostuvo la canasta con ambas manos, e iba observando el interior ahora vacío de ésta en busca de algo que le llamara la atención. Así estuvo por varios minutos hasta que volvió a la calle principal. Se detuvo solo cuando un aroma muy familiar y delicioso llegó a su nariz, y la figura de dos botas al parecer pesadas quedaron a su vista.


No tuvo que alzar la mirada antes de decir:


—J-Jungkook…


Efectivamente era él. Y al parecer estaba de guardia porque traía uno de los uniformes de los guardias. Y se veía realmente atractivo con él.


Sonrió automáticamente, al mismo tiempo que todo su cuerpo reaccionaba ante su presencia. Su lobo volvió a levantarse solo para comenzar a ladrarle eufórico, moviendo su cola de un lado a otro como si no lo hubiera visto en meses.


El alfa sonrió de igual forma, y se acercó hasta que sus labios se apoyaron con cariño sobre su frente, al mismo tiempo que una de sus manos fue a descansar a una de sus mejillas. Taehyung solo cerró los ojos disfrutando del gesto, y sin darse cuenta presionaba aún más el agarre en la manija de la canasta, evitando saltar a sus brazos.


Al separarse un poco solo para poder verlo, no apartó su mano sino que comenzó a acariciar levemente la sonrosada mejilla del omega. Sus miradas volvieron a encontrarse, y fue hasta preocupante la manera en la que ambos sintieron como si todo su cuerpo se reiniciara y las energías volvieran a ellos.


—Ya casi cae el atardecer, no deberías de ir por las calles solo tan tarde, Taehyung —regañó muy suavemente, sutil—. Los omegas tan bellos y con un aroma encantador son los blancos principales de los abusadores.


—A-Acabo de entregar el último pedido… —respondió a su duda, y luego surgió una en él—. ¿Tú estás bien?


—Por supuesto, ¿Por qué no lo estaría? —preguntó algo confundido por la pregunta—. Mucho mejor ahora que puedo verte.


El omega volteó el rostro con algo de vergüenza por tener que responder a eso, alejándose un poco de las caricias ajenas en el acto. Un puchero adornó sus labios, porque estaba a punto de hacer una especie de reclamo.


—No volviste a la tienda…Creí que algo te había sucedido —admitió algo avergonzado porque sabía que se estaba escuchando como un reclamo.


Y en parte lo era.


Jungkook solo pudo soltar una pequeña risa, luego mordió su labio inferior mientras luchaba realmente duro contra sí mismo para no ir con todo de una sola vez y besar ese adorable puchero. Era realmente hermoso, y ese atuendo que Lucía hoy le quedaba igual de hermoso que todos con los que lo había visto hasta ahora.


—Lo siento por eso, precioso. Estuve haciendo horas extra en la guardia —confesó—. Necesitaba algo de dinero extra.


Taehyung al escuchar aquello volvió a mirarlo pero ahora con preocupación en sus ojos.


—¿Era muy necesario ese dinero extra? Necesitas descansar correctamente, ya haces mucho en el castillo como para hacerlo también en las calles.


Aquello conmovió en demasía al azabache. No pudo resistirse mucho más, necesitaba hacer al menos una de todas las cosas que se le ocurrían en ese momento. Así que aprovechó que una excusa buena se le ocurrió, y se quitó su capa de piel para colocarla con cuidado sobre los hombros ajenos. En eso aprovechó para acercarse lo suficiente, y colocar algo más en su cuello, al mismo tiempo que disfrutaba de su delicioso aroma a arándanos que lo volvía loco.


—Era muy necesario e importante…—lo miró directo a los ojos, sin borrar su tonta sonrisa de alfa enamorado—. Debía de volver a hacerte una propuesta de la manera en la que creo que te lo mereces.


—Propuesta…


Jungkook miró hacia abajo, y él siguió su mirada. Al hacerlo se encontró con que en su cuello colgaba un precioso collar de alguna gema preciosa de la cuál nunca había sido poseedor. Un cristal circular con figuras de flores pequeñas dentro.


—Qué hermosa… —dijo con sinceridad. Muy fascinado por el diseño del colgante, porque se veía muy real—. Jungkook, es realmente precioso…Pero, ¿Por qué me das esto?


—Hace unos días fui a hablar con tus padres y les pedí su bendición —dijo luego de tomar una de sus manos para llevarla a sus labios, y dejar un pequeño beso—. Tu madre me dio el sí primero, y aunque a tu padre le costó más, finalmente respondió que si tú me elegías, entonces esperaba que te haga feliz.


—¿L-Lo dices en serio? —preguntó sin apartar la mirada del colgante, comenzando a sentir una felicidad que no podía poner en palabras—. Jungkook, yo…


—La razón por la que decidí darte esto en lugar de una flor fue porque cuando fui a comprar una no podía decidir entre tantas flores hermosas, cual de todas era la adecuada para proponerte esto… —con su mano libre fue hasta el dije del collar, para admirarlo unos segundos, satisfecho con su elección—. Así que decidí invertir un poco más, para darte algo que se acerque a lo que mereces.


—Yo iba a aceptar así no me entregaras nada —admitió con algo de pesar al recordar que tuvo que trabajar de más para darle esto—. Cualquier flor, todas son bellas.


—Pero ninguna se compara contigo —con ambas manos sostuvo delicadamente su rostro, para admirarlo como era debido, sin borrar su inevitable sonrisa enamorada—. Podrán haber muchas flores hermosas, pero tú siempre serás la más hermosa… —sintiendo algo en su pecho y unas palabras viniendo a su cabeza como un rayo, soltó—: Mi bella flor.


Un sentimiento muy abrumador invadió a Taehyung al escucharlo. Uno lleno de otros tantos; felicidad, euforia, melancolía, júbilo. No supo la razón, pero solo esas simples palabras bastaron para provocar lágrimas en sus ojos, unas que no tenían una razón coherente de ser, pero que definitivamente no eran tristes. Su lobo aulló al mismo tiempo, al parecer sintiéndose de la misma manera.


Temeroso de haberlo asustado con sus palabras, Jungkook lo soltó y se apartó un poco. No había sentimiento malo en su aroma, pero sus lágrimas estaban allí presentes por alguna razón.


—¿Por qué lloras, precioso? —preguntó preocupado—. Lamento si dije algo indebido…


Taehyung negó varias veces, limpiando el rastro de lágrimas que bajaban por sus mejillas. Pero era en vano porque éstas no dejaban de caer, como si las hubiera estado guardando para éste momento.


No conseguía poner en palabras todo lo que estaba sintiendo para hacerle saber que estaba feliz. Realmente feliz. Por eso simplemente soltó la canasta que sostenía, e hizo lo que llevaba queriendo hacer desde hace tiempo: se lanzó a sus brazos.


Instintivamente Jungkook lo estrechó en su pecho de manera delicada pero firme, sintiéndose como en casa como nunca antes. El aroma de los suyos juntos, la calidez de sus cuerpos unidos. Todo se sentía tan maravillo que era abrumador.


—Puedes usarlo si aceptas mi cortejo, y quitártelo en estos días si es que no logro hacer que quieras estar a mi lado.


—Claro que a-acepto tu cortejo, Jungkook —dijo luego de unos largos segundos en los que calmaba su llanto un poco—. Me siento tan feliz…No sé cómo describir como me siento cuando estoy contigo.


El azabache sonrió aún más al escucharlo. El omega lloraba debido a todas las emociones que estaba sintiendo, que estaba seguro, eran las mismas que él sentía. Se separaron un poco para volver a mirarse, y con delicadeza limpió el rastro de lágrimas de sus mejillas sonrosadas.


—Haré que esa felicidad dure todo este mes, y que aumente luego de ello —prometió.


—Estoy emocionado —admitió disfrutando de la calidez del cuerpo ajeno, no quería alejarse.


El alfa acomodó la capa sobre los hombros ajenos que estaba a punto de caer al suelo, la ató a su cuello y acomodó para que no tomara frío, ya que estaba comenzando a anochecer y cada vez más fresco. Conteniendo las ganas de besarlo, dejó un dulce beso en cada una de sus mejillas, antes de volver a verlo.


—Está oscureciendo. Déjame acompañarte hasta casa.


—Debo de volver a la tienda, mamá está esperándome…¿No tienes frío?


—Soporto el frío más que otras personas, y estoy acostumbrado a las bajas temperaturas —respondió simple—. Tú estás muy ligero de ropa y aún estamos en invierno.


—No iba a tardar mucho —se excusó.


—Vamos a la tienda entonces. Las acompañaré a casa.


—Está bien…


Eso respondió, pero no se alejó del cuerpo contrario. No quería soltarlo o alejarse, era como si su cuerpo tuviera voluntad propia, la cual era abrazar al alfa hasta que éste le pidiera que lo soltara. Jungkook al notarlo tan a gusto aún abrazándolo y sin intenciones de soltarlo, solo pudo sonreír encantado, corresponder al gesto y aceptar ese acuerdo silencioso de seguir de esa forma un poco más.


El mayor aspiró el aroma de su cabello, mientras que el menor dejaba la vergüenza de lado y apoyó una de sus mejillas sobre el fornido pecho ajeno. El aroma a petricor era tan placentero y calmante que lograba hacerlo sentir como si estuviera en casa.


Muy pocos podían llegar a sentir lo que era el volver a encontrarse luego de tanto tiempo, con el amor de sus vidas. Y aunque ambos desconocían el reencuentro de sus almas, sus lobos lo sabían perfectamente.


〘 MI BELLA FLOR / Dre4msCometrue 〙


Al día siguiente. Casa Kim.


Hoy comenzaba el cortejo, y Taehyung no podía estar más feliz en ese momento.


Estaba terminando de alistarse, observando su figura en el espejo en busca de lo más cercano a la perfección. Quería verse muy bonito para el alfa. Su madre estaba sentada en el borde de su cama con Jiwoo sentada en sus piernas, ambas disfrutando de ver al omega tan radiante y emocionado por su primera cita.


—Sabía que ese broche iba a quedarte hermoso, cariño —dijo ella.


—¡Tae lindo! —halagó la pequeña.


Taehyung se observó completo una vez más, y luego volteó a verlas con timidez.


—Gracias por obsequiármelo, mamá. Está precioso.


—Ese fue el broche que usé en la primer cita que tuve con tu padre —recordó con cariño—. Solo lo utilicé esa vez y luego lo guardé esperando una ocasión para volver a utilizarlo. Pero luego me olvidé de él por completo.


Aquél dato causó ternura en el omega. Se imaginaba a sus padres juntos, a su madre tan carismática junto a su padre que ella aseguraba, antes era bastante tímido pero aún así se esforzaba para demostrarle cuánto la amaba.


Recordando a su padre, miró a su progenitora con algo de pena.


—¿Crees que papá siga molesto?


—No está molesto, Cariño —aseguró—. Se le hace difícil aceptar que ya estás grande y alguien más se hará cargo de cuidarte tanto como él. Es bastante celoso, lo sabes.


—Ayer parecía que iba a desmayarse cuando le dije que acepté el cortejo de Jungkook…


—Pero no lo hizo. Es buena señal —respondió divertida.


El omega decidió hacer una pequeña prueba para confirmar si su padre estaba molesto con él. Así que caminó hasta la cocina donde su padre estaba sentado en el sofá limpiando su armadura para luego ir al castillo. Se detuvo frente a él para que levantara la mirada, y cuando lo hizo sintió ganas de llorar.


Recordaba perfectamente ese broche, ¿Y cómo no hacerlo? Si su esposa lo vestía el día en el que tuvieron su primera cita. Recordaba cada momento vivido con ella y sus hijos.


—¿Me veo bonito? —preguntó jugando un poco con el cuello de su camisa.


—Tú eres bonito, hijo. Uses lo que uses —respondió apartando la mirada para seguir con su tarea—. Lo malo es que lo vistes para una cita con un alfa puro con intensiones de llevarte lejos.


—Papá, no seas exagerado. A penas ayer me pidió cortejarme, ¿Por qué dices que me llevará lejos? —preguntó cruzándose de brazos con un leve puchero, sabiendo que su padre se sentía bastante afectado por esta nueva etapa de su vida—. Tú aceptaste que lo hiciera.


—Creí que ibas a darte cuenta de que estás pequeño aún y que somos mejor opción que una pareja —respondió validando su actitud.


Taehyung suspiró y decidió sentarse a su lado. Abrazó uno de sus antebrazos e hizo que lo mirara, para luego sonreírle mostrando su preciosa sonrisa rectangular heredada de él. El beta relajó sus facciones y permitió que el menor besara su mejilla con cariño.


—Ya no soy un niño, papá. Pero, aunque pase el tiempo, consiga pareja, me case y me mude, no será lejos y siempre vendré a verlos. Son mi familia —recostó su cabeza sobre el hombro ajeno—. Pero, ¿Por qué te adelantas? No sabemos como resulten las cosas con Jungkook…


—¿Crees que no resultarán?


—Claro que sí. Yo y mi lobo estamos convencidos de que él es el indicado —respondió avergonzado pero queriendo ser sincero.


—Ya veo…Ahora hay un hombre más importante que tu padre en tu vida. Entiendo —dijo con exagerado dolor.


—Papá, deja de ser tan dramático —respondió rodando los ojos.


—¡El futuro esposo de Tae está aquí! —avisó HongYoon, quien estaba viendo por la ventana esperando a ver al alfa acercarse solo para decir eso—. ¡Viene a besar a Tae!


Y aquello solo lo decía para molestar a su padre y avergonzar a su hermano. Cosa que logró.


—¡Nadie va a besar a nadie! —respondió el beta—. Y menos en el primer día de cortejo, ¿Qué cosas son esas?


Taeha apareció en la sala junto con su hija, y lo miró con una ceja alzada.


—No seas hipócrita. Nosotros nos besamos en la primera cita.


—No siempre ellos deben de seguir nuestro ejemplo, cariño —defendió.


Taehyung no los escuchaba, de hecho estaba muy concentrado observándose una vez más frente al espejo antes de ir a recibir al alfa. Sostuvo con cuidado el dije de su collar, y sonrió, con muchas ganas de volver a verlo.


Cuando estuvo satisfecho, y escuchando a lo lejos a su madre saludando a alguien, decidió finalmente salir camino a la entrada. Con cada paso que daba su lobo se emocionaba cada vez más, porque sabía que el alfa estaba allí.


Su alfa, aunque todavía su humano no lo supiera.


—Oh, aquí está —dijo Taeha al escuchar y ver a su hijo acercarse a ellos.


Taehyung observó al alfa cuando quedó frente a él, con una sonrisa que se instaló automáticamente en su rostro. Jungkook también lo miró, y ocurrió exactamente lo mismo. Pasaron algunos segundos simplemente observándose el uno al otro, hasta que la voz de la pequeña Jiwoo detrás de la falda de su madre, los sacó de su pequeño trance.


—Dile que se ve bonito —regañó ella aún con algo de temor por la presencia imponente del alfa puro—. Estuvo mucho rato poniéndose bonito.


—¡Ji-Jiwoo! —regañó Taehyung volteando a verla con el rostro sonrojado, luego volvió a ver al alfa con mucha vergüenza—. N-No es cierto…No fue tanto.


Jungkook solo rió leve al escucharlo. Luego se acercó sin que le importara mucho la presencia de las otras dos, y tomó ambas manos del omega para besar el dorso de cada una a modo de saludo.


—Te creo. No necesitas mucho para verte bien —aseguró, y lo miró fijo con un sentimiento único ante las palabras que diría—. No te ves bonito…Te ves hermoso.


〘 MI BELLA FLOR / Dre4msCometrue 〙


Calle principal.


Era como si el día hubiese estado de acuerdo en que ese era especial y debía de ayudarlos a que disfrutaran la mayor parte de éste. El sol se veía por completo, el viento era leve y por ende no hacía frío, tampoco calor. Estaba muy agradable.


—¿Dónde iremos, Jungkook? —preguntó el omega volteando a verlo.


Caminaban al lugar donde los carruajes podían pagarse y éstos los llevaban a donde quisieran. El alfa también lo miró, y con valentía se atrevió a tomar su mano para entrelazarla con la suya, para continuar caminando de esa forma. Ante el gesto y esa hermosa sonrisa, Taehyung no pudo evitar sonrojarse y bajar la mirada avergonzado.


Y obviamente no se negó a ello.


—Iremos a uno de los pueblos vecinos. Allí en éstas épocas hay ferias artesanales, eventos musicales, entre otros tantos y puestos —respondió recordando lo que una de las empleadas del castillo le había dicho cuando le recomendó lugares para tener una primer cita muy agradable—. Nunca he ido, pero dicen que es muy bonito.


—Suena muy emocionante —respondió sincero.


—Es la primera vez que cortejo a alguien, así que no tengo mucha experiencia ni conocimiento sobre a qué lugares llevarte o qué actividades hacer juntos…Así que de ante mano me disculpo si fallo en elegir alguna de ellas —dijo dándole una mirada apenada.


—No digas eso —se detuvo sin soltar su mano, lo que hizo que el otro también lo hiciera, a lo que aprovechó para pararse frente a él—. Incluso si solo nos sentamos en el césped y charlamos, yo sería feliz… —no pudo aguantar el mantenerle la mirada sin sentir que quería lanzarse a sus labios—. N-No necesito cosas materiales o que vayamos a lugares muy exóticos.


El alfa puro sonrió al escucharlo, y asintió de acuerdo. Con algo de atrevimiento sostuvo cada lado de su cintura para atraerlo hasta que sus rostros quedaron muy cerca, tanto que sus narices rozaron. Taehyung sintió todo su cuerpo tensarse y su corazón golpear a lo loco, más solo pudo relajarse cuando un tierno beso esquimal fue lo que el mayor le dio. Cerró sus ojos por un momento, disfrutando del leve y cariñoso roce en la punta de su nariz.


—Al menos por hoy, quiero que nuestra primera cita sea especial —dijo Jungkook luego de unos segundos cuando se apartó un poco para verlo, sin soltarlo—. Estoy seguro de que te gustará el lugar.


—Siento que cualquier lugar al que vaya contigo me gustará —respondió casi automáticamente, sin nada de mentira en sus palabras.


—Yo siento que me gustas —respondió coqueto.


—J-Jungkook… —soltó junto a una risa avergonzada, bajando la mirada.


—¿Estoy siendo demasiado sincero?


El omega asintió cohibido, pero aún así se animó a volver a mirarlo y acercarse con atrevimiento para besar su mejilla. Ese acto sorprendió al alfa de forma muy positiva, que con una sonrisa brillante le devolvió el gesto de igual forma, logrando hacer que incluso ambos lobos se emocionaran.


No supieron de qué forma lo lograron, pero consiguieron aguantar las ganas de besarse en un lugar mucho más significativo. Decidieron volver a tomar sus manos para continuar con su camino hacia en lugar donde su primer cita de muchas, se llevaría a cabo.


Se acostumbrarían a pasar mucho, mucho tiempo juntos a partir de ahora.


〘 MI BELLA FLOR / Dre4msCometrue 〙


Veintinueve días después.


Jungkook tuvo muchísimos deja vus cuando, vagando en caballo buscando un camino más corto hacia una de las aldeas a las que lo enviaron a vigilar. Se quedó maravillado con el lugar que no estaba demasiado lejos del lado trasero del castillo, y tuvo muchísima emociones atacándolo al mismo tiempo.


Su lobo y él tenían una misma idea: llevar a su omega a ese lugar cuando regresara y pasaran su último día de cortejo allí.


El mes pasó extremadamente rápido a su parecer, lo que solo le confirmaba una vez más que el tiempo que pasaba con el omega era maravilloso y único. No fueron a muchos lugares interesantes porque los padres del omega no le permitían alejarse demasiado, pero pasaron tiempo de calidad en casa del omega, los pequeños jardines de la zona e incluso lo acompañaba a veces a repartir los pedidos de la tienda.


Día a día, caía más y más por el omega de ojos y cabello gris. No tenía duda alguna de que era con él con quien debía de pasar el resto de su vida.


Ahora mismo estaba regresando de dos días de estar lejos de donde su omega vivía, con muchísimas ganas de verlo y compensarlo por este tiempo lejos. No sabía si el omega también lo había extrañado, pero esperaba que al menos le dijera que extrañaba un poco pasar el tiempo juntos.


Tardó un poco más en ir a verlo, pero porque debía de cambiar su atuendo a una simple camisa de color crema junto a unos pantalones color negros y zapatos del mismo color. No tuvo tiempo que comprarse algo mucho más “decente” y costoso para la ocasión, pero estaba algo corto de dinero por el momento hasta su próxima paga.


Recorriendo el camino que ya se sabía de memoria, llegó a la vivienda de la querida familia Kim. Tocó la puerta tres veces, y esperó a que le abrieran la puerta.


Unos segundos después fue el pequeño HongYoon quien lo recibió, y al verlo le sonrió amigable. Los dos pequeños le habían tomado mucho cariño al alfa puro, que a pesar de no saber muy bien como comportarse o comunicarse con niños, siempre que estaba en casa jugaban y les enseñaba cosas muy interesantes.


—Volviste, cuñado —saludó el pequeño.


Aquél apodo le gustaba mucho.


—He vuelto —saludó de la misma forma, y luego olfateó un poco al aire en busca del aroma de su omega—. ¿Tu hermano está en casa?


—Sí. Lo llamo.


Dejando la puerta abierta, corrió dentro gritando el nombre de su hermano mayor.


Jungkook esperó paciente en su lugar, hasta que levantó la mirada cuando escuchó algunos pasos apresurados y sintió el aroma del omega más hermoso de los reinos.


Taehyung casi que corrió hacia él, y sin saludar o preguntar antes, se lanzó a sus brazos para estrecharlo con fuerza, hundiendo su rostro en su pecho para llenar el suyo de su aroma.


El azabache lo sostuvo con firmeza y también disfrutó de su aroma buscándolo en la curvatura de su cuello y hombro. Sonrió contento porque pudo confirmar con ello que el peligris también lo había extrañado, al parecer.


—Hola, precioso —saludó luego de unos segundos, sin soltarlo.


—Hola… —se separó sin soltarlo, lo suficiente para mirarlo, con sus preciosos ojitos brillantes de emoción y un ligero llanto retenido—. ¿Por qué no viniste estos días? C-Creí que…te habías arrepentido… —admitió un poco triste al recordarlo.


—Lo siento mucho, mi bella flor —se disculpó sincero, y dejó un beso en su frente antes de seguir—. Me enviaron a otro pueblo vecino a hacer guardia, y no tuve tiempo de venir a avisarte —explicó—. Pero, ¿En serio creíste que pudiera existir alguien que se arrepienta de cortejarte? —preguntó con un tono de falsa ofensa—. Si existe alguien, definitivamente no sería yo. No creo poder dejar de enamorarme cada día más de ti, ¿Sabes?


Taehyung terminó apoyando una de sus mejillas sobre su fuerte pecho ante la vergüenza y su expresión de felicidad al escucharlo.


—N-No pude evitarlo, simplemente no viniste el día anterior, ni el siguiente…Creí que ya no vendrías.


—Vendré siempre que tú me quieras aquí, precioso —comenzó a acariciar su cabello con una de sus manos—. ¿Adivina qué? Descubrí un lugar muy bonito no muy lejos de aquí, donde quiero llevarte hoy. Creo que será un lugar especial perfecto para un día tan especial como el de hoy, ¿Quieres ir?


—¡Sí quiero! —respondió volviendo a mirarlo, con una sonrisa emocionada.


—Entonces, vamos.


〘 MI BELLA FLOR / Dre4msCometrue 〙


Taehyung permanecía con sus ojos cerrados, dejándose guiar por el alfa puro los últimos metros hacia ese lugar especial del que hablaba. Antes de ir allí, prepararon una canasta para un almuerzo juntos, y una manta donde comerlo.


—¿Ya llegamos? —preguntó el menor con muchas ganas de abrir sus ojos.


—Solo un poquito más, precioso.


Habrá dado unos treinta pasos más antes de que se detuviera junto con el alfa puro, y éste soltó sus manos pero aún así permaneció con sus ojos cerrados hasta que el otro le dijera que puede abrirlos. Lo que ocurrió luego de que escuchara sonidos que le indicaban que Jungkook estaba preparando todo sobre el césped que podía oler.


Sintió dos brazos rodear su cintura desde atrás, y finalmente abrió los ojos. Y simplemente quedó maravillado por lo que su mirada captó: un precioso campo de margaritas brillando con la luz del sol.


No pudo explicar o poner en palabras simples, todo lo que estaba sintiendo en ese momento. Tuvo un deja vu muy fuerte, con algunas imágenes poco nítidas de él junto a una persona más allí, y luego junto a cuatro personas, pero no podía decir quienes eran, ni que eran esas imágenes invadiendo su cabeza.


Solo logró darse cuenta de lo mucho que estaba sintiendo cuando pudo sentir la humedad de sus mejillas, producto de lágrimas llenas de emoción y melancolía.


—Sabía que iba a gustarte —dijo Jungkook al notar su reacción—. Creo saber qué es lo que estás sintiendo, y quiero confesar que he sentido lo mismo la primera vez que lo vi.


—N-No entiendo por qué… —cubrió su rostro con ambas manos, intentando detener sus lágrimas de esa forma—. Pero…Estoy feliz.


—También yo, cariño… —besó su mejilla—. También yo.


Le dio su tiempo para que se calmara, y luego ambos tomaron asiento sobre la manta perfectamente estirada con los alimentos y jugo sobre la misma. Se sentaron uno frente al otro, y como era costumbre charlaron de todo tipo de cosas, sin aburrirse ni un momento. Disfrutaron del almuerzo algo improvisado antes de salir de casa, y un par de horas después terminaron observando el cercano atardecer en una posición en la que les gustaba mucho estar últimamente; con el omega sentado entre las piernas del mayor, apoyando su espalda el su pecho mientras sus manos entrelazadas disfrutaban del tacto.


—Sabes…Hace unos días tuve un sueño algo extraño —dijo llamando la atención del omega entre sus brazos—. Se trataba sobre ti.


—¿Sobre mí? —preguntó muy curioso, volteando un poco para verlo pero sin alejarse de la calidez de su pecho—. ¿De qué se trataba?


—Era un chico de cabello rosado, bajito y con cara de querer golpearme —comenzó a contar, mientras dejaba leves caricias en la mano contraria—. Me decía que hice las cosas mal; que tú merecías un adecuado cortejo, un lindo comienzo de relación y finalmente una boda correcta. Se veía realmente molesto, y no entendí el por qué de sus palabras pero me sentí culpable.


—Vaya, que raro…¿Un chico de cabello rosa? —pensó en ello—. Nunca conocí a alguien así. Y si es raro que te haya dicho eso…Pero no debes de hacerle mucho caso —tranquilizó regalándole una bella sonrisa—. Solo fue un sueño. Nadie llega al matrimonio sin haber pasado por el cortejo y todas esas cosas.


—Por supuesto —estuvo de acuerdo con ello—. Pero, gracias a ese sueño me he animado a hacerte esa propuesta. Así que, sea quien sea ese chico, le estoy agradecido.


—Entonces yo también —respondió genuinamente agradecido. Luego volvió a mirar al frente y a apoyarse en el pecho ajeno—. Sabes…Yo también he tenido algunos sueños raros desde que nos conocimos.


—¿Sí? ¿Cómo cuáles?


—Pues…E-Es un poco raro de explicar —dijo bajando la mirada al recordar de qué se trataba el sueño—. Tú estabas sentado frente a un escritorio grande de madera oscura, y vestías un traje como los que utilizan los reyes y nobles…


—Oh, me gusta como suena eso —respondió divertido—. ¿Y luego?


—Yo me acercaba a ti…Y era raro porque yo estaba envuelto por completo en una manta y…U-Umn… —suspiró hondo antes de continuar con la parte más vergonzosa—. Y-Yo me…Sentaba en tu regazo, diciendo que no podía dormir sin ti…Pero el sueño en sí no es lo más raro, sino lo que sentía en él. Era como si…


—…¿Cómo un recuerdo? —completó.


Taehyung se giró por completo soltando el agarre de sus manos para quedar de rodillas frente a él, aún en el pequeño hueco que formaban las piernas del mayor. Lo miró con un destello especial en sus ojos, y asintió varias veces.


—Exactamente eso. Y no ha sido cosa de una sola vez…No lo comprendo —bajó la mirada a sus manos—. Siento muchas cosas cuando sueño ese tipo de cosas contigo, e incluso a veces…A veces despierto llorando y no entiendo por qué.


Jungkook comprendía por completo sus palabras, porque le ocurría exactamente lo mismo. Volvió a tomar una de sus manos, mientras que con la otra levantaba su mentón con delicadeza para que volviera a mirarlo.


—Yo tengo una teoría sobre eso…¿Quieres escucharla?


El omega asintió, disfrutando de la leve caricia ahora en su mejilla izquierda.


—Desde que me presenté como un alfa puro, he tenido una conexión fuerte con mi lobo. En todos éstos años, nunca jamás se ha sentido atraído hacia ninguna persona, mucho menos algún otro omega u alfa…Hasta hace una tiempo, cuando tu aroma me hizo voltear y te vi por primera vez.


Sus palabras hicieron sonrojar al omega, que no pudo evitar sentirse muy identificado con esa declaración. No dijo nada porque el mayor parecía tener más para decir.


—Desde que mis ojos se posaron en ti y tu aroma llegó a mí, mi lobo y yo estuvimos de acuerdo en una sola cosa, y es que tú eres quien hemos estado buscando durante toda mi vida —soltó una leve risa debido a los nervios, pero aún así no dejó de observarlo, acercándose un poco más a su rostro—. Todo contigo se siente tan familiar, tan bello y único que solo puedo suponer que quizás esos sueños son más que ello. Quizás en otra vida o la anterior a ésta, no puedo decirlo con exactitud pero… —suspiró hondo cuando estuvo lo suficientemente cerca como para sentir perfectamente su delicioso aroma—. Definitivamente fuiste mío en otra vida, y yo lo fui de igual forma. Me lo confirma mi cuerpo y mi lobo cuando estás conmigo, mi corazón cuando pienso en ti y mis incontrolables ganas de estar contigo todo el tiempo…¿Suena muy imposible?


Taehyung negó leve. No había nada en sus palabras que él lo haya sentido o creído, nada que su lobo negara. De hecho, éste ladraba totalmente de acuerdo con cada una de sus palabras.


—Creo que es muy posible…Pero si es de esa forma, quizás en aquella otra vida las cosas terminaron tristes…


—¿Por qué lo dices, precioso?


—Mamá dice que hay una leyenda sobre los destinados algo triste pero hermosa… —recordó, y decidió contársela—. Dos personas están destinadas a encontrarse una y otra vez, a amarse siempre en todas sus vidas…Pero no en todas siempre hay un final feliz o duradero. Entonces, si una termina antes de tiempo o sin que ellos puedan estar juntos, en sus próximas vidas sus lobos llorarán ante los recuerdos, pero intentarán cambiar ese final en la próxima.


—Suena muy hermoso…¿Crees que podría ser nuestro caso? —preguntó pensando mucho en ello—. Porque siempre que estás lejos, siento que podría llorar.


—Cuando estoy contigo, solo quiero eso…E-Estar contigo —confesó a pesar de la vergüenza, sintiendo tanta emoción en su corazón que si no liberaba algo de ella sentía que estallaría—. No solo yo, mi lobo también…Se siente como en casa.


Jungkook no pudo evitar sonreír al escucharlo. Entrelazó una de sus manos con la suya, para luego bajar la contraria por su cuello hasta acariciar el dije del collar en el cuello contrario. Notando que el sol comenzaba a descender poco a poco en aquel mágico campo de margaritas, decidió finalmente hacer la pregunta final para acabar con el cortejo y dar paso a una relación formal.


A poder llamar a éste maravilloso chico su omega, y presumir ser su alfa.


—Tae…Mi bella flor —corrigió, sin quitarle la mirada de encima—. He disfrutado cada día a tu lado, me he enamorado más a más de ti sin poder evitarlo porque eres la definición de una persona bella por dentro y por fuera. Puedo asegurar sin ningún tipo de duda que eres la persona con la que quiero vivir mi vida, formar una familia y morir a mi lado en mis últimos días. Pero, ¿Cuál es tu respuesta a ello?


Palabras tan hermosas como sinceras, llegaron a su corazón como la misma sangre bombeando en él con cada latido. Lograron hacerlo sentirse tan feliz, que hizo lo posible por no comenzar a llorar de felicidad, de amor.


Actuando instintivamente, sus manos fueron hacia el rostro contrario; acarició sus mejillas con sus pulgares antes de acercarse hasta quedar muy cerca del otro. Las del alfa bajaron hacia su cintura, la cual sostuvo con familiaridad. Se miraron el uno al otro, casi que pudiendo ver las imágenes de momentos no vividos pero muy reales.


No tuvo que pensar palabras antes de soltarlas, porque salieron solas de sus labios:


—Ya he aceptado una vez, y lo haré las veces que volvamos a encontrarnos, Kook —sonrió sin razón aparente al utilizar aquel apodo—. Mi alfa…Te amo.


—Mi omega…Te amo tanto —respondió de la misma manera—. Te ves hermoso con la luz del atardecer sobre ti, ¿Sabes?


Solo eso bastó para que finalmente, rodeados de aquellas margaritas y el sol escondiéndose en el horizonte, la distancia entre sus labios se acortó hasta que fue inexistente. El comienzo de su nueva historia juntos comenzó oficialmente cuando pudieron unir sus labios una vez más, completándose el uno con el otro.


Sus lobos aullaron al unísono, finalmente disfrutando de volver a sentirse como esperaron durante tantos años. La luna los observaba satisfecha con su buen trabajo, y silenciosamente les prometía una historia mucho más duradera, pero igual de feliz y plena como la anterior.