Begin Again | Yoonmin by Arias_15 at Inkitt
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Begin Again | Yoonmin

Summary

Jimin desde que nació pensó que mientras se esforzará al máximo podría alcanzar todos sus sueños, que solo tenía que seguir los pasos que dictaba la sociedad y luego el universo lo recompensaría con el fruto de todo su trabajo honesto, se graduaría con honores, encontraría el trabajo de sus sueños y se casaría con su primer amor. Pero cuando creció, entendió que la vida jamás sería así de fácil para alguien como él.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1 - I Almost Do

Jimin

Desde que tiene uso de razón, recuerda despertarse con el canto de un gallo por la mañana y dormirse con la melodía de los grillos cuando bajaba el sol. Vivir rodeado de naturaleza en un pequeño pueblo se podía sentir como algo mágico, hasta que se convertía en una pesadilla de cuento de hadas.

“Pueblo chico, infierno grande” era algo que repetía mucho su tía y nunca lo entendió hasta ese día que cumplió 16 años y se percató de lo agobiante que era su entorno. Los constantes cumplidos a los que estaba acostumbrado mientras crecía, se convirtieron poco a poco en pequeños comentarios pasivo-agresivos de sus vecinos y conocidos, “es tan lindo y brillante” se transformó poco a poco en un “es lindo e inteligente para lo que le conviene”.

Como si él tuviese la responsabilidad de sostener la autoestima de los chicos estúpidos que no entendían los límites o quería todo solo porque “conocían” a alguien. Estaba harto. La única razón por la que no mandaba todo a la mierda era porque Taehyung lo tomaba por los hombros y le recordaba que no valían la pena.

Tae era una de las pocas personas sensatas en su vida y por eso era su mejor amigo, se conocían desde que nacieron porque sus madres eran casi como hermanas y siempre planificaron que nosotros estuviésemos presentes en la vida del otro. Por lo menos ese era el plan hasta que tuvimos que entrar a la universidad y Tae ganó una beca para estudiar en otro país.

Lloramos un montón como dos idiotas tanto de felicidad como de tristeza, sabiamos que no sería para siempre y que podríamos hablar todos los días, nadie estaba muriendo pero jamás habíamos estado separados por más de un mes y no podíamos manejarlo de otra forma.

– Oh por dios, esto va a ser muy difícil, compartimos la misma neurona cómo se supone que estaremos separados por tanto tiempo Mochi – Tae era una masa de mocos y lágrimas que no dejaba de abrazarme. Esta sería nuestra última pijamada antes de que tuviera que tomar un avión. – Te prometo que adelantare todo lo que pueda y vendré a buscarte rápido para vivir nuestra vida en medio de los alpes Suizos lejos de toda esta gente envidiosa.

– Yo también te voy a extrañar Tae.

Y vaya que sintió la ausencia de su mejor amigo. Él también había comenzado su vida universitaria en el lugar más grande al que pudo aspirar a entrar con su promedio medianamente decente, lo cual no sería terrible si tan solo estuviera en una carrera que le gustase y no la que eligió después de discutir con sus padres.

¿Era agonizante? Un poco… bastante. Estaba encerrado en un salón de clases viendo cosas que no le interesaban en lo absoluto, junto con un montón de personas que se fijaban más en las apariencias que en las cosas que decía el profesor. Estaba a una conversación de algún viaje a europa de salir corriendo de ese lugar, Tae seguramente se hubiese burlado de sus intentos desesperados de ver quien era la persona más superior dentro de esos 50 metros cuadrados, pero él solo podía ser víctima de las miradas de superioridad y asco de sus compañeros cuando no podía integrarse a la charla.

Y como si eso no fuese suficiente, también debía soportar el berrinche constante de sus dos jefas en el trabajo que parecian nunca estar de acuerdo en nada que no sea culpar a alguien más de sus problemas. ¿Cómo es que había terminado trabajando en Chernobyl? Si tan solo su padre no hubiese decidido qué él debería comenzar a trabajar antes que los hijos de sus amigos.

Ah, las cosas que uno hace para ganar dinero Dios.

Antes de que se diera cuenta ya había pasado más de un año en esa constante odisea por no perder la cordura todos los días y la verdad es que estaba harto de todo. Se sentía demasiado agotado para alguien de su edad, se supone que debería estar viviendo la mejor etapa de su vida, esa que todos recuerdan cuando tienen más de 40 años y dicen todas las locuras que no podrían volver a repetir. Debería estar con un un grupo de amigos sentados tomando el sol después de clases en un parque, quejándose de lo aburrida que fue la clase o saliendo con algún universitario guapo a cometer alguna locura en un lugar apartado.

Debería estar embriagándose en fiestas y saliendo todos los fines de semana, podría estar besándose con desconocidos o saliendo a reuniones alternativas y bohemias donde aplauden chasqueando los dedos mientras descubre una nueva y refrescante personalidad de la que después se burlaria cuando llame a Tae.

De todas formas, la mitad de esos planes ni siquiera le interesaba realmente pero sentía que debería estar haciendo algo, lo que sea, menos sentirse miserable.

Sabía que no lograba encajar con las personas de su universidad, que no le gustaba el trabajo donde lo había metido su padre para quedar bien con unos conocidos, diablos que ni siquiera le gustaba el estupido horario donde tenía que ir a clases, pero ni siquiera eso podía cambiar. Lo intentó, si, pero eso solo había generado un problema enorme en su casa, como si ser un adulto funcional después de las 11 de la mañana fuese el equivalente a ser un bueno para nada y no se tratara de que todas las personas no funcionan bien al levantarse de madrugada.

El momento donde todo comenzó a irse a la mierda llegó más rápido de lo que tenía pensado. Había dejado de ser el chico brillante del que mi madre presumió toda la vida a solo “pasar” con suerte las asignaturas, el trabajo había comenzado a ser algo más parecido a un campo de guerra que me dejaba completamente agotado que a una pequeña oficina y los comentarios de todos en el pueblo no tardaron en llegar solo para hacerme sentir peor y con ganas de vomitar todos los días.

“Al parecer solo era una cara bonita”

“Siempre desprecio a mi hijo y miralo ahora, ni siquiera tiene amigos”

“Aún con contactos ni siquiera puede mantener un buen trabajo”

“Ni siquiera se arregla para salir, parece cualquier cosa”

“‘No parece hijo de los Kim, su hermano menor resultó ser el verdadero genio”

¿Se supone que tuviese que sentirse así?, ¿por qué el mundo parecía querer invalidar sus sentimientos haciéndolo sentir como un malagradecido cada vez que no estaba de acuerdo con algo?, ¿qué era lo que todos querían de él?, ¿qué es lo que esperaban de él cuando ni siquiera él mismo sabía la respuesta?

Esta no era la vida que quería, no era lo que había imaginado para él y todos a su alrededor lo único que hacían era ayudar a incrementar la ansiedad y ese sentimiento de desesperación que comenzó a crecer dentro de su pecho antes de que se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo.

– Eres la persona más inteligente que conozco Jimin, lo que digan los demás no cambiara la persona que eres y si no les gusta tu forma de ser pues que se jodan todos. Ellos jamás saldrán de ese lugar porque todos son iguales y tú eres especial — le había dicho Tae en una de sus video llamadas espontáneas mientras lo acompañaba virtualmente cuando hacía las compras – te juro que si pudiera traerte aca conmigo lo haría pero el dinero de la beca apenas me alcanza para comer, no hay forma de que pueda comprarte un boleto de avión.

No fue hasta una semana después que se dio cuenta de que él mismo se compró un boleto de avión a Seúl, no es como si su presupuesto le permitiera ir más lejos que la capital pero ahora ni siquiera tenía un presupuesto porque gastó todos sus ahorros en eso. ¿Había sido impulsivo? Puede ser, pero tenía 20 años y ya tenía edad para tomar sus propias decisiones, aun si todos le dijeran que era una locura.

– ¿Vas a abandonar todo así como si no importara nada? Ser adulto no es tan fácil como te lo estás imaginando deja que te lo diga de una vez. Acá no te falta nada, ¿aún así te quieres ir? – me dijo mi padre colérico del enfado cuando le dije que me iría en dos semanas.

– Esto no es lo que quiero para mi, ¿por qué estás tan molesto cuando ya lo sabías?, me siento asfixiado en este lugar, me estoy ahogando todos los días, necesito irme, déjame irme de aquí.

Fui un tonto por esperar su aprobación y aunque mi madre me hizo sentir que lo habia entendido más que él, mi papá ni siquiera se despidio de mi el dia que sali al aeropuerto, con miedo, mucho miedo de estar siendo impulsivo por decidir por mi mismo por primera vez. Pero no lo demostré, sonreí todo el camino y cuando ya me encontraba en el asiento del avión, me permití soltar todo lo que llevaba guardado por dentro desde que me desperté.

Estaría bien, lo lograría, todo saldría bien, les demostraría a todos que estaba tomando la decisión correcta.

Cuando aterrizó en Seúl lo primero que hizo fue enviarle un mensaje a Jin, el primo de Taehyung. Cuando le contó a su mejor amigo su plan de irse de casa casi pudo imaginarlo desmayarse por la noticia, pero después de diez minutos de preguntarle si estaba seguro de lo que estaba haciendo y de hacerlo prometer que si tenia un problema se lo diría de inmediato, le dijo las únicas palabras que necesitaba escuchar.

– Ya verás que todo saldrá bien Mochi, es más, creo que puedo ayudarte con algo. Mi primo me dijo hace semanas que necesitaba un nuevo compañero de piso porque el ultimo que tuvo era un idiota que solo le daba dolores de cabeza, puedo preguntarle si todavia esta buscando a alguien.

Por suerte Jin todavía no había encontrado a nadie, al parecer era bastante más complicado de lo que pensaba conseguir un roomie que se comportara como un ser humano decente o por lo menos, eso le había dado a entender Jin después de la llamada que tuvieron una semana antes de irse de su casa. Este también se había ofrecido a pasar a buscarlo una vez que llegara porque tenía miedo de que se perdiera y por más que quiso rechazar su oferta, él sabía que las probabilidades de que en efecto terminara en otro sitio por accidente, eran bastante altas.

“Tuve un problema para salir a tiempo Minnie, tardaré todavía unos 20 min en llegar:( Esperame frente a la puerta de salida”

Después de leer el mensaje, caminó arrastrando su maleta y sujetando su mochila como si llevara el peso del mundo sobre sus hombros hasta que encontró un asiento disponible para sentarse frente a la dichosa salida, recién entonces se dio cuenta que había comenzado a temblar ¿era posible que hiciera más frío en la ciudad que en el campo? No lo creía posible.

No sabía si seguía tan asustado como para no darse cuenta que ya habían pasado los 20 minutos o si Jin había calculado mal el tiempo, porque antes de poder fijarse en la hora de su celular, vio como el chico entraba corriendo en su dirección seguido de otro mucho más alto y que no conocía.

– ¡Perdóname Jimin! – decía mientras me apretaba entre sus brazos como si fuese un peluche – Seguro estás cansado y con frío. Estoy seguro que tampoco desayunaste nada porque es muy temprano, ven sígueme, te voy a comprar algo delicioso para que me perdones.

– Hyung no pasa nada, ya hiciste mucho ofreciendote a venir por mi hasta acá, solo fueron unos minutos – correspondi a su abrazo feliz y un poco asfixiado por la gruesa bufanda que usaba Jin – No tienes que comprarme nada, puedo preparar algo después.

– No puedes seguir siendo así de tierno Jimin, le hace daño a mi sensible corazón. No puedo creer que tu y Tae ya sean tan grandes, la última vez que los vi para mi seguian teniendo como diez años – Jin no había cambiado para nada en todo este tiempo, todavía era ese Hyung empalagoso que nos había adoptado como si fuésemos dos cachorros abandonados dentro de una caja en medio de la nada – Igual vamos a ir por un chocolate caliente, afuera está helado y no acepto un no como respuesta.

– Está bien, pero solo esta vez Hyung – sonreí y nos separamos lo suficiente como para notar la presencia de aquel chico detrás de Jin que no dejaba de vernos con un rostro amable. – ¿Me vas a presentar a tu amigo?

– Te presento al problema Minnie – decía Jin mientras le rodeaba el brazo con su cuerpo y se reía al ver como el otro chico arrugaba el rostro en señal de molestia por su chiste – Este es Nam, mi novio.

– Es un placer conocerte por fin Jimin, Jin ha hablado mucho de ti – dijo estrechando mi mano en un saludo firme pero no demasiado rígido como para mostrarse incómodo – Perdón por el retraso, fue mi culpa por no escuchar mi alarma.

– No se hagan problema por esto, en serio no pasa nada.

– Bueno vamos por ese chocolate que ya me dio frío y tenemos que volver. Pasame tu maleta, te ayudo con eso.

Después de un rato entre risas y pequeñas discusiones entre los 3 que Jin siempre terminaba ganando, terminamos todos dentro del auto de Namjoon junto con 3 tazas humeantes de chocolate caliente y café para el frío. En el transcurso del viaje al departamento me enteré de que ambos apenas llevaban cuatro meses saliendo, por más que se trataran como un matrimonio que tenía diez años de casados.

Eran una pareja adorable. Namjoon era una persona reservada, todo lo contrario a Jin, pero aún así se le notaba a kilómetros todo el cariño que le tenía por la forma en que se fijaba en los pequeños detalles alrededor de su hyung, abrirle la puerta, sostener sus cosas mientras se acomodaba en ese pequeño espacio, buscaba su mano cuando esta no tenía que estar sobre la palanca del auto y la gente tendría que ser ciega si no notaba que estaba sonriendo cada vez que tenía que verlo mientras hablaba. Jin no se quedaba atrás en su nube de amor, lo conocía casi tanto tiempo como a Tae y jamás lo había visto con la mirada tan brillante como cuando veía al moreno.

Sabía que Jin era una persona sensible y amable, pero también era bastante terca y de carácter fuerte como su mejor amigo cuando las cosas lo ameritan, estaba seguro que Namjoon tendría que ser una persona increíble y que iban en serio porque de lo contrario, Jin jamás se hubiese molestado en presentarlo. No es como si el mayor jamás hubiera tenido una pareja, pero recuerda que todos sus efímeros enamoramientos de adolescente nunca pasaron de mostrarnos una fotografía a Tae y a mi.

Ahora comenzaba a dudar sobre cuánto tiempo realmente podría quedarse con Jin antes de poder encontrar un lugar para él solo, era un poquito obvio que si todo marchaba bien en algún momento ambos terminarian mudándose juntos y que si aún no sucedía, solo se debía al poco tiempo que llevaba la pareja. Pero eso sería algo por lo que se preocuparía después, por el momento solo debía concentrarse en instalarse y conseguir un trabajo con un sueldo que le permitiera hacer algo con su vida.

El departamento era mucho más lindo en persona, se podía notar el buen gusto que tenía Jin para decorar aquel enorme espacio blanco lleno de detalles en crema y colores tierra. También era obvio el por qué estaba buscando un compañero de piso, nada más cuando bajé del auto de Namjoon pude ver de reojo que la zona donde me mudaría era bastante bonita y probablemente costosa, era tranquila, con mucho verde y bastantes edificios que parecían brillar con el sol.

Era un mundo diferente a todo lo que estaba acostumbrado, ya no estaba rodeado de fachadas de diferentes colores, no habían tienditas en la calle donde te atiende algún vecino, no habían animales que te despertaban al amanecer y de seguro acá no tendría que preocuparse de que un río pudiese llevarse algo cuando llovía durante mucho tiempo.

No es como si él se considerara un chico super rural ni nada por el estilo, suponía que todo sería mucho más moderno y elegante que en su casa, pero el cambio de ambiente era algo abismal. Jin le había mostrado su habitación, era un cuarto mucho más grande que el de su casa y lo mejor de todo es que no tendría que compartirlo con nadie, por lo que tenía un montón de espacio libre para cosas que aún no estaba ni cerca de poder comprar. Por ahora tendría que conformarse solo con una pequeña cama individual y un closet.

Estaba listo para comenzar de cero, se había mentalizado durante todos estos días en que no sería algo fácil pero lo lograría, tenía que hacerlo.

Una semana, solo había necesitado de una semana para conseguir su primer empleo en una linda y tranquila cafetería, quizás no era el mejor empleo del mundo, pero le daría lo suficiente para pagar el alquiler y comer, lo cual era prioridad.

Con el paso de las semanas le fue perdiendo el miedo a la máquina de expresos, con la cual se había quemado varias veces, pero ahora podía presumir de lo lindo que le quedaban los lattes. Había descubierto que el aroma a café recién molido y a tortitas recién hechas le traían un momento de paz, efímero, pero real.

Podría decir que su nueva vida en general le daba paz, ya no había comentarios maliciosos a su alrededor, no debía terminar ninguna carrera para complacer a nadie y tampoco tenía que participar en ninguna carrera de egos imaginarios para ser mejor que nadie. Por primera vez en mucho tiempo, podía decir que estaba tranquilo.

Con el paso de los meses y ahorrando cada moneda que conseguía logró comenzar a remodelar su habitación, las paredes blancas y vacías ahora se encontraban llenas de posters y cuadros coloridos, su cama ahora estaba llena de diferentes sabanas y almohadones de distintos estampados, también había logrado comprar una pequeña biblioteca que soñaba con llenar con muchos libros y cómics y bajo sus pies, ahora tenía una mullida alfombra que evitaba que se congele cuando se despertaba medio dormido para ir al baño.

En la semana, aprovechaba su unico dia libre para poder dormir hasta tarde, para salir a caminar o hacer compras para su habitación, también llamaba a Tae cada vez que sus horarios lo permiten porque ahora su amigo, había logrado conseguir un trabajo de medio tiempo y ya no tenían tantas horas libres como antes.

– Creo que necesito más horas en el dia si tengo que seguir manteniendo este horrible y nefasto promedio, te juro que me voy a quedar pelado antes de terminar la carrera Jimin y tendrás que ser amigo de un pelado – decía Tae pasándose las manos por el rostro en señal de frustración – Pero bueno, ya hablamos suficiente de mi tragedia, ahora me tienes que contar de tu semana, te toca.

– Todo sigue igual de tranquilo Tae, es un poco monótono todo por ahora pero no me molesta – dije acomodandome sobre las almohadas de mi cama – Por ahora lo más interesante que me ha pasado fue que casi me muerde el perro de la señora del primer piso.

– ¿El chihuahua escandaloso del que siempre te quejas?

– Ese mismo, supongo que no le caigo bien pero no puedo no pasar frente a su puerta, tengo que usar el elevador para llegar.

– Mi querido Jimin tu vida ahora es tan interesante como lo puede ser un plato de avena, ¿qué pasó con lo de alocarse y vivir la juventud desenfrenada?

– Estoy demasiado cansado como para desperdiciar mis valiosas horas de sueño en salir a bailar con desconocidos — bufé.

– ¿Y el amor alocado de verano del que le contarás a tus nietos? No puedes solo quedarte a ver como Jin sale a un montón de citas con su novio y tu solo estas acostado leyendo.

– Tae, solo trabajo y existo por el momento, si no tengo tiempo para buscar nuevos amigos ¿de donde piensas que sacaré a una persona para encontrar un fogoso amor de verano?

– … No es imposible – mencionó en un tono de voz sospechosamente bajo, antes de dejar de ver fijamente a la cámara

– ¿Me estoy perdiendo de algo TaeTae? – acerque la pantalla a mi rostro, lo suficiente como para que la cámara solo enfocara mis ojos – Estoy bastante seguro que ahora tienes algo que no me estás contando.

– No es nada, solo es un tonto crush totalmente imposible, ya se me pasara – decia aun sin verme – Te prometo que son solo cosas que estan en mi cerebro, no ha pasado nada.

– No te creo nada pero esta bien, sabes que no te obligare a hablarme de algo que no quieres.

– Bueno no es como si estuviera huyendo de esta conversación pero casualmente terminó mi descanso y debo volver al trabajo.

– Aja.

– Es en serio Jimin.

– Por su puesto.

– Ugh no te aguanto, sabes que es verdad así que quita tu mirada juzgona con hambre de chismes y déjame ir a trabajar.

– Hablamos luego Tae, no me extrañes.

– Lo intentare – Y después solo colgó.

– Un fogoso amor de verano dice, si claro, como si esas cosas pasaran de verdad. – murmuró después de acomodarse entre sus sábanas mientras comenzaba a quedarse dormido.

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