El Alfa de Park ||•Kookmin

Summary

Jimin era un Omega fuera de lo común: autoritario y feroz. Como líder de una poderosa organización delictiva, vivía para proteger a su equipo y hacer crecer su imperio. No buscaba un compañero, tampoco quería tener una vida color de rosa como los demás Omegas Pero sus planes se vieron interrumpidos cuando apareció él Podía jurar que Jeon Jungkook era el Alfa más bonito que había visto jamás. Y como todo lo bonito en el mundo... Jimin lo quería solo para él Una obsesión que nació desde lo más profundo de su ser, una obsesión que no lo dejaría dormir en paz hasta tener al Alfa bajo su mismo techo... y entre sus piernas Jeon Jungkook nunca pensó convertirse en el objeto del deseo de un Omega. Mucho menos en el blanco de una obsesión tan intensa que lo llevaría directo a ser secuestrado Pero quizás... solo quizás, ser capturado por un Omega mafioso era justo lo que necesitaba para volver a sentirse vivo '~•Omegaverse '~•Mafia Au '~•Enemies to lovers '~•Omega dominante x Alfa sumiso

Status
1mo ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

Todos estaban reunidos en el jardín trasero de la mansión Park, observando cómo un Alfa suplicaba por su vida. Park Bo-gum mantenía los ojos cerrados mientras murmuraba por piedad; nunca imaginó estar en esa situación

Nunca pensó que un desliz podría despertar la ira de un Omega. Park Jimin no perdonaba: era, por mucho, el Omega más temido en Corea. Con solo pronunciar su nombre podías sentir el poder que de él emanaba

Era uno de los Omegas más poderosos del país, hijo de una famosa actriz y del mafioso más nombrado de las últimas décadas. No había nada que lo parara, la policía estaba a sus pies, el gobierno obedecía a cada uno de sus caprichos... y sus aliados dormían tranquilos al no tenerlo de enemigo

Él era el imperio; era el poder personificado

Bo-gum vio a Taehyung: el bonito Omega pelinegro lo miraba con decepción. Taehyung se mantenía detrás de Jimin, abrazado por Seokjin, uno de sus mejores amigos. Si había algo que Jimin no toleraba, era el dolor de ellos... sus dos hermanos del alma

A diferencia de Jimin, Seokjin y Taehyung eran más sumisos. Ambos estaban bajo la protección y el cariño de Park, siendo intocables para el resto del mundo

Porque el demonio en persona los protegía; estaban bajo el abrigo del mismísimo diablo

—Taehyung... bebé, perdóname —Bo-gum extendió las manos hacia Taehyung, pero la suela de la bota de Jimin lo hizo caer al suelo —¡Piedad! —gritó entre lágrimas

—¡No tienes derecho a hablarle, cabrón! —Jimin estaba furioso. Sus feromonas agrias invadían el lugar —¡Eres un ser inferior, una escoria que eliminaré con mis propias manos!

Los ojos azules pasaron a un tono dorado. Los Alfas alrededor retrocedieron ante la muestra de poder; nadie era tan estúpido como para mantenerse cerca

Bo-gum se retorció en el suelo al sentir un dolor inexplicable en la cabeza. Las feromonas de Jimin eran cada vez más fuertes, más agrias y más letales. Soltó un grito cuando la boca de Jimin impactó directo en su rostro, haciéndolo caer hacia atrás entre gemidos lastimeros

—Dices llamarte Alfa, pero solo eres un gusano que no merece arrastrarse por el suelo que piso —dijo en voz baja —Dime, Bo-gum, ¿valió la pena revolcarte con esa perra? ¿Te divertiste en su cama? Espero que ella te haya cogido bien, porque nunca más volverás a sentir ese placer

Con pasos lentos se fue acercando al Alfa en el suelo. Bo-gum se arrastró tratando de escapar; sabía que algo peor que la muerte le esperaba si ese Omega lo alcanzaba

Taehyung apartó el rostro, ocultándolo entre el pecho de Seokjin, incapaz de ver la escena. El Alfa que amaba estaba por ser asesinado por su mejor amigo. Bo-gum había despertado al demonio de ojos dorados. Jimin no perdonaba, tampoco daba segundas oportunidades; él solo sabía arreglar las cosas de una sola forma, y esa era con sangre

—Park Bo-gum, ¿sabes la historia del demonio de ojos dorados? —preguntó con voz serena, tan serena que causaba escalofríos

El Alfa negó con la cabeza en el suelo, incapaz de formular palabra

—Muy bien, te la voy a contar —se inclinó sobre su propio eje, quedando muy cerca del Alfa —El demonio de ojos dorados es un ser sin compasión, dispuesto a arrancar el corazón de sus víctimas con sus propias manos. Muchos dicen que las almas de aquellos que se atraviesan en su camino quedan atrapadas en la inmensidad de su mirada dorada, la cual es solo el reflejo del mismísimo infierno... un infierno hecho persona

Su delicada mano derecha se elevó hasta tocar la áspera mejilla sucia del Alfa. Bo-gum se sintió hipnotizado por el suave toque; una leve confusión ante la belleza que tenía frente a él lo invadió

—Hay algo que nunca se dice, mi querido Alfa de pacotilla —su voz contrastaba con la gracia y delicadeza que en ese momento demostraba —Nadie habla sobre su corazón —un deje de tristeza fingida se instaló en su voz. El Alfa frente a él frunció el ceño sin comprender —¿Por qué nadie piensa en su corazón? Es muy curioso, ¿sabes? Porque es lo más importante que ese lindo demonio tiene

—Y-yo quiero... y-yo, yo quiero saber sobre su corazón —dijo, embelesado por los ojos dorados del Omega

Jimin bajó un poco el rostro, sonriendo entre divertido y coqueto. Se inclinó aún más, hasta que sus suaves labios color cereza quedaron cerca de la oreja de Bo-gum

—Eres un chico muy curioso; solo por ese motivo te revelaré ese secreto —su mano izquierda subió hasta el cabello negro del Alfa. Con rabia tomó un puñado de cabello entre su mano, echando hacia atrás la cabeza del Alfa, lo que le hizo gruñir de dolor —El demonio de ojos dorados posee dos corazones, dos preciosos corazones que son intocables. Si haces sangrar a uno de esos corazones, ten por seguro que tu miserable existencia terminó...

El rostro de Bo-gum se contrajo con un dolor inexplicable; el aire en sus pulmones se esfumó junto al calor de su cuerpo. Trató de bajar la mirada hasta su pecho, pero el agarre en su cabello se lo impidió

—Dime Bo-gum, ¿Valió la pena hacer llorar a Taehyung?

La mano derecha de Jimin había atravesado el pecho del Alfa. ¿En qué momento había dejado de acariciar su mejilla?

—J-jimin... —Trato de decir. El Omega lo silenció al clavarse la mano más adentro, hasta sentir el latido de su corazón

—Hiciste sangrar uno de mis corazones —le dijo mientras el recuerdo de Taehyung llorando se avivaba en su mente —Por eso yo me quedaré con el tuyo —apretó su mano alrededor del órgano, sintiendo cómo este latía de manera desenfrenada contra su palma —Espero que tu alma sea destrozada en mi infierno... saluda a Lucifer de mi parte

Y luego de eso tiró de su brazo derecho, trayendo consigo el corazón desgarrado de Bo-gum. El cuerpo del Alfa cayó al suelo; siendo esos ojos dorados lo último que vio

Jimin se incorporó con el corazón entre sus manos. Se dio la vuelta hacia Taehyung y Seokjin; los dos omegas lloraban, asustados ante la escena

—Corran la voz —dijo serio. Todos los Alfas alrededor bajaron la cabeza al escucharlo; ninguno era digno de sostenerle la mirada —¡Digan que el demonio de ojos dorados no perdona a quien haga sangrar a sus dos corazones! ¡No habrá súplica que valga, no hay piedad para quienes hagan sufrir a Taehyung y Seokjin! Cada lágrima derramada por ellos dos será pagada con sangre, y todos... absolutamente todos quedarán atrapados en el infierno de mi mirada

Dejó caer el corazón sangrante sobre el suelo y, sin remordimiento alguno, lo pisó hasta que dejó de latir. Con una sonrisa de superioridad, avanzó hacia ambos Omegas, dejando atrás la escena más cruel que jamás había protagonizado

🌷🌷🌷

Jungkook terminó de atender la última mesa del día. El reloj de la cafetería marcaba las nueve de la noche, haciendo que los tres trabajadores del lugar sonrieran al saber que la hora de salida había llegado

El Alfa se acercó al chico de la caja.

—Yoongi, ¿te irás ya? —preguntó con timidez

El beta peli-menta asintió sin decir una sola palabra

—¿Podría irme contigo?... Es un poco tarde

El beta rodó los ojos ante las palabras del pelinegro. Jeon no le caía mal, pero su personalidad asustadiza le resultaba un tanto irritante

—Si tienes miedo, solo dilo. No le des tantas vueltas —dijo sin mirarlo directamente

Jungkook detuvo su acción al escucharlo. No tenía miedo, solo se preocupaba por la seguridad de su amigo

—Yo no tengo miedo —respondió sin titubeos —Lo digo porque las calles, a esta hora, son un poco inseguras

—No tienes que fingir conmigo, Kook. Eres un Alfa asustadizo, diferente al resto. No te avergüences, amigo. Todos aquí sabemos que eres un Alfa con corazón de Omega

Yoongi soltó una carcajada después de decir eso. Se dio la vuelta, terminando el cierre de caja, dejando a Jungkook de pie con el corazón doliendo y las manos apretadas en puños

—No soy un Alfa asustadizo —murmuró más para sí mismo —No soy un Omega

Se dio la vuelta al terminar su labor. Quitó el delantal de su cuerpo y, con el enojo aún a flor de piel, tomó sus cosas para salir de la cafetería sin esperar al beta

Odiaba cuando lo hacían sentir diferente. Sabía que lo era, pero no necesitaba que se lo recordaran a cada instante. El aire helado golpeó su rostro apenas cruzó la puerta, haciéndolo sonreír con ironía. Sus mejillas se tiñeron levemente de rosa por el frío, dándole un aspecto más suave, casi inocente

—Tonto lobo de pacotilla —dijo para sí mismo, dando dos golpes leves en su pecho mientras el enojo se apoderaba de su cuerpo —¡Es tu culpa que me pase esto! ¿Te parece bien dormir mientras yo cargo con las burlas de tu inmadurez?

Y es que, días después de presentarse como Alfa, su lobo se había sumido en un sueño del que nunca despertó. Diez años habían transcurrido desde entonces... diez largos años de humillaciones, de miradas de burla, de comentarios que lo reducían a nada por tener a un lobo dormido

Su cuerpo era débil, incluso más que el de un beta. No estaba completo, y eso lo destrozaba un poco más cada día

¿Qué chiste tenía ser de la casta líder si solo era un don nadie que no sabía ni defenderse?. Aún recordaba la última relación que tuvo, la cual no duró ni un mes al revelar el problema que padecía

Su corazón había sido pisoteado en más de una ocasión. Ningún Omega quería a un Alfa incompleto a su lado

Llegó finalmente a la calle del edificio donde vivía. Sacó las llaves del bolsillo y, cuando estaba a unos metros de la puerta, lo sintió

Volvió a sentir esa mirada sobre él

Sus pasos se detuvieron abruptamente. Un escalofrío recorrió su espalda mientras giraba lentamente hacia atrás. La calle estaba vacía. No había ni un alma. Solo estaba él y el sonido del viento arrastrando hojas secas

Jungkook tragó saliva y apresuró el paso, su respiración se volvió más rápida, casi ansiosa. Abrió la puerta del edificio con torpeza e ingresó sin atreverse a mirar atrás

Por alguna razón, su instinto -ese que llevaba años dormido- despertó lo suficiente para advertirle algo

No estaba solo

Y aunque intentó convencerse de que era solo su imaginación... en el fondo, lo sabía

Algo lo estaba siguiendo

Algo de lo que no podría escapar

🌷🌷🌷

La mañana llegó más pronto de lo que Jungkook esperaba. Después de tomar su jugo favorito, agarró sus cosas y salió rumbo al trabajo

El turno de la tarde le agradaba, pero el de la mañana siempre había sido su favorito. Se sentía más tranquilo al salir: podía pasar al súper por provisiones y hasta le daba tiempo de ver alguna película al llegar a casa

¿Qué película veré hoy?, pensó mientras caminaba

—Enredados no estaría mal —se dijo a sí mismo con una sonrisa —Puedo pasar por el súper y comprar helado. Tendré una tarde conmigo mismo, y será grandiosa

Soltó una leve carcajada al sentirse idiota por estar hablando solo

Si tuviera amigos, no tendría que estar planeando una tarde conmigo, pensó, bajando un poco la mirada

Al llegar a la cafetería, pasó directo al pequeño cuarto donde dejaba sus cosas. Tomó el delantal con su nombre bordado en una esquina y, con la mejor de sus sonrisas, salió para comenzar su jornada

—Jungkook —escuchó que lo llamaban desde la caja. Yoongi estaba allí, de pie, con una pequeña caja entre sus manos

Jungkook se acercó lentamente, sin mucho ánimo de hablar con el beta

—¿Necesitas algo? —preguntó con voz baja. Todavía se sentía dolido por las palabras del peli-menta

Yoongi apretó los labios en una mueca, no de disgusto, sino de incomodidad por la tensión que flotaba en el aire. Soltó un suspiro tembloroso y, con toda la valentía que pudo reunir, tomó la caja del mostrador y la extendió hacia el alfa

Discúlpame por mis palabras. No debí decirte esas cosas... Me agradas mucho, y no quiero perder la relación que tenemos. Eres un gran alfa... un poco diferente, pero eso te hace único y lindo

Jungkook tomó la caja entre sus manos, sintiéndose un poco tímido ante las palabras del beta. No podía negar que le hacían sentir mejor

Al abrir la caja, vio varias galletas de diferentes sabores

—Gracias por el detalle... Y no tengo nada que disculparte. Sé que no soy el típico prospecto de alfa tradicional, y eso está bien. Soy feliz así

Yoongi soltó el aire que había estado conteniendo, aliviado

—¿Entonces, amigos?

—Amigos —respondió Jungkook con una sonrisa ligera

Se alejó del mostrador con la caja entre las manos, la guardó junto a sus cosas y volvió a su puesto. Limpió varias mesas, recogió algunos platos y barrió el espacio. Luego tomó la basura para salir a tirarla

Al abrir la puerta, se topó con dos omegas. Ellos hicieron una leve reverencia antes de entrar al local. Jungkook cruzó la acera hasta llegar al otro lado de la calle

Mientras tiraba la basura en el contenedor, sintió nuevamente esa sensación incómoda... la de ser observado. Un leve revoloteo en el pecho lo hizo tensarse. Miró a su alrededor, pero la calle estaba casi vacía

Lo único que alcanzó a oír fue la risa de los dos omegas que habían entrado al local cuando él salía

—¡Seokjin, a él no le gustará ese pastel! —dijo uno de ellos riendo —Minie odia las cosas dulces

—Verás que lo comerá. Puede decir que no le gusta, pero eso no significa que sea verdad

Ambos cruzaron la calle y subieron a una camioneta negra que los esperaba

¿De dónde salió esa camioneta? Jungkook no recordaba haberla visto antes

Sin perder más tiempo, cerró el contenedor de basura y cruzó la calle con prisa, sin mirar atrás

Esa simple acción le impidió notar la mirada que seguía cada uno de sus movimientos. Desde el interior de la camioneta, unos hermosos ojos azules lo observaban con calma a través del vidrio polarizado

El cazador ya había encontrado a su presa