RELATO DE MI PEOR VERSIÓN

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Summary

Ariadna está en la veintena, con dos novelas publicadas y un sueño cada vez más cerca de hacerse realidad. Mientras trabaja en el tercer y último libro que cerrará su trilogía de fantasía, cree haber encontrado también estabilidad en su vida personal junto a Alex, un chico que formó parte de su infancia y con quien el destino pareció reencontrarlos años después. Sin embargo, todo se derrumba cuando su relación termina de forma inesperada y Ari descubre que Alex había desarrollado una conexión cada vez más intensa con una persona de su círculo. Lo que en un principio parece una simple ruptura, con el proceso se convierte en una herida profunda, cuestionando el hecho, de que fue real y que no en su relación. Porque a veces lo más difícil, es descubrir quién eres cuando ya no puedes esconderte del dolor.

Status
2d ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

“¡Toc, toc!” con un golpe seco en la superficie, sonó la puerta del camerino. Afuera la chica que formaba parte del equipo de producción, vestida de negro con una carpeta con fichas bajo su brazo, observaba la estrella rosa con acabado brillante que ponía en letras grandes “ARI” .

—¿Sí? —se escuchó la voz de la artista desde dentro.

—Ari quedan veinte minutos para que comience el concierto, la están esperando en la plataforma —avisó la chica, desde el otro lado de la puerta.

—Vale perfecto voy enseguida —la artista se daba los últimos retoques, dentro de su amplio camerino, mientras visualizaba su conjunto en el espejo. Era el primer concierto del tour, tenía que darlo todo para sus fans.

Lucía un vestido corto y ajustado, confeccionado en un tejido completamente cubierto de pedrería y cristales, en tonos plateados y champán. Terminando en una hilera de flecos finos de cristales, a conjunto llevaba una chaqueta de pelos blanca y unas botas de tacón del mismo tono.

Salió apresurada del camerino y se subió al carrito de golf, que la llevaría directa al escenario en un recorrido de varios minutos. Allí los de producción le entregaron su micrófono, los bailarines realizaban ejercicios de calentamiento, para subir al escenario y a la cantante le colocaban el monitor del in-ear. La artista se subió en el elevador, que la llevaría a la parte superior, donde sus admiradores la esperaban con ilusión.

“GREEEDYYY” .

“You know that I’m greedy for love”.

Los más de dos mil admiradores, venidos de diferentes lugares de Estados Unidos gritaron al unísono, cuando comenzó a sonar «Greedy». El single más famoso de la cantante, que la había llevado al número uno, en todas las listas de canciones y ganado un premio al mejor videoclip del año.

“Boy, you give me feelings, never felt beforeI’m makin’ it obvious by knockin’ at your doorI know that I’m comin’ tonight, you know I’m comin’ tonightDon’t want to deny it anymore”.

El público de la ciudad de Los Ángeles cantaba con fuerza la canción, mientras la artista lo daba todo en el escenario y los bailarines de fondo, movían el cuerpo en coreografía, al son de la música.

“Been in this state of mind, Been in this state of mind, Been in this state of mind, ooooohhhh”.

«ARI BAJA LA MÚSICA, QUE ESTÁ MUY FUERTE.»

Se escuchó un sonido incómodo, parecido al que hacen los micrófonos al tener interferencias. Un foco desde lo alto iluminó a la artista, con su potente haz de luz. El estadio se quedó en completo en silencio y los bailarines de fondo, mirándose los unos a los otros confundidos.

SEPTIEMBRE 2022

Ari volvió a la realidad mientras escuchaba los muchos golpes, que realizaba su madre en la puerta de su habitación, pidiéndole por favor que bajara la música, que estaba escuchando.

"Baby, you got lucky, ‘cause you’re rockin’ with the bestAnd I’m greedy.(’Cause I’m) so greedy (’cause I’m so),I ain’t talkin’ money, I’m just physically obsessedAnd I’m greedy.(’Cause I’m) so greedy (’cause I’m so) “.

La joven con rapidez bajo el volumen de la canción, se dio los últimos retoques antes de salir de su habitación, como echarse algo de spray fijador para mantener su maquillaje, o acicalarse con perfume dulce. De camino hacia la puerta se despidió de su madre, acarició al perro que estaba en brazos de Luis, la pareja de esta y en menos de dos minutos, salió de su casa.

Por el metro caminaba tranquila por el pasillo, sumida en la música que escuchaba, desde sus cascos inalámbricos.

"Kelly, can you handle this?Michelle, can you handle this?Beyoncé, can you handle this?I don’t think they can handle this! “.

La gente de su alrededor sobre todo chicos de su edad, o más mayores. Se fijaban en ella, no por provocativa, pero llamaba la atención su belleza, el estilo de ropa que llevaba y su manera tan femenina de caminar. Pero ella era completamente ajena, ya que estaba sumida en la música que escuchaba.

"Barely move, we’ve arrived,Lookin’ sexy, lookin’ fly,Baddest chick, chick inside,DJ, jam tonight. Spotted me, a tender thang,There you are, come on, baby.Don’t you wanna dance with me?Can you handle, handle me? “.

Tan ajena a todo que hasta una chica, unos cuantos años mayor, soltó un cumplido alabando su belleza, otra chica más o menos de su edad, le lanzó una mirada de asco sin cortarse, al pasar al lado de ella, cuando se percató de que su chico, la observaba con deseo.

Sentada en el vagón, un grupo de chicos que estaban pie cerca de la puerta de acceso, se percataron de la chica que tenia los ojos cerrados. Disfrutando al máximo de la música, que regaba su cerebro como un césped.

"Yo, New York, in da house, It’s Brooklyn in da house, uptown, in da house, Charlotte, are you in da house? Boogie-down, are you in da house?Sacramento, in da house? “.

—Madre mía, cómo está esa chica —comentó uno de los chicos, mientras la miraban con timidez y se reían entre ellos—. Jorge pidele el insta, va que me da vergüenza.

—¿Pero qué dices? —exclamó Jorge—. Ve tú listo.

—Esa chavala tiene pinta de ser difícil, las chicas muy guapas no suelen dar su insta a cualquiera, a menos que tengas pinta de futbolista.

—O qué seas un chaval muy guapo —exclamó Jorge.

—Yo se lo pido —exclamó uno de los chicos, alejándose de su grupo y acercándose con valentía, mientras sus colegas lo miraban entre risas.

"Baby, baby, come on, baby, come on, baby, come on “.

—Perdona —escuchó una voz de fondo, opacado por el ruido de la música y un leve golpe en su hombro.

—¿Sí? —exclamó Ari, saliendo de su estado de desconexión.

Un chico joven más o menos de su edad, estaba delante de ella. De ojos avellana, con un peinado actual y una amplia sonrisa.

—Espero no molestarte, pero es que te he visto y me ha molado tu rollo. Me has parecido una chica muy guapa —su tono era algo tímido, con toques sensuales en su voz—. ¿Me darias tu insta?

—¡Oh no, lo siento muchísimo! —fue la respuesta de la chica. Al instante, se colocó sus auriculares y prosiguió con la música, ignorando al chico.

"Oh, when you walk by every night, talkin’ sweet ‘n lookin’ fineI get kinda hectic insideOh, baby, I’m so into youDarlin’, if you only knewAll the things that flow through my mindBut it’s just a...“.

El chaval acostumbrado a que no le rechacen, volvió hacia donde se encontraban sus amigos, que se reían por la bajó de él.

—¿Pero está que se ha creído? —sonaba realmente ofendido.

—Da igual no ha querido dártelo —comentó el tal Jorge.

—A lo mejor tiene novio o algo con alguien —menciono otro.

En el instante en el que salía del vagón que la había transportado, alguien choco con ella por detrás, golpeando su hombro y pasando por su lado. El grupo de chicos se alejó, entre risas y burlas hacia ella. Ari los miró algo confusa, pero prosiguió su camino.

Ni por un pequeño instante iba a permitirse el enfado, por el simple hecho de que un chaval, se había picado porque ella no quiso darle lo que quería. Prefirió sumergirse en la música, evadiéndola de las personas que caminaban por el andén.

Iba directa a las escaleras mecánicas, cuando vio como una figura bajaba por las escaleras convencionales. Esta figura percibió su presencia, la llamó en voz alta y ni se molestó en pisar los últimos escalones, bajandolos con un fuerte saltó.

—¡ARI! —exclamó satisfecho el chico, mientras la chica se quitaba los cascos de sus oídos, sumergiéndose en el ruido del ambiente—. ¡TÍA! ¿Pero cómo estás?

La chica dio unos cuantos pasos atrás en estado de conmoción, al ver a esta persona que hacía muchísimo tiempo que no veía y que tantos buenos recuerdos, compartió con él. Pero que por diferentes cosas de la vida, su relación de amistad se debilitó.

El chico se fijó en su amiga de la adolescencia, seguía igual tal como la recordaba, aunque el cabello le había crecido unos cuantos centímetros más. Llevaba puesto un top amarillo pálido, de tirantes finos con un estampado floral, con unos vaqueros de tiro bajo, ajustados en las caderas. Le cogió con ternura las manos y observó que su amiga se sonrojaba, sus ojos brillaban luchando por no llorar. Se fijó en la manicura de sus manos, algo característico de su persona. Eran largas y puntiagudas, pero no de manera excesiva, con forma almendrada, con flores en relieve, en tonos suaves y detalles en dorado, con pequeñas piedras y diminutas perlas.

—¡Me encantan! —exclamó alabando con una amplia sonrisa, sus para nada discretas uñas.

—¿Estás bien, qué es de tú vida? —le preguntó Ari, con la voz conmocionada.

—Pues este año, he empezado un curso en teatro musical, la verdad es que estoy muy ilusionado. Espero que en un futuro me vaya bien.

—Bueno siempre fue tu sueño, eso de ser actor.

—¿Y tú, sigues escribiendo?

—Sí, bueno llevo ya dos libros publicados.

—¡Joder! Que bien tía, es que yo creo que siempre fue lo tuyo. ¿Vas a seguir escribiendo? ¿no?

—Bueno en 2021 publiqué el primero, que eso sí que ya lo sabes, que es «Acechadas por la sombra». Este 2022 publique el segundo, que se llama «Acechadas por la penumbra». Mañana tengo una reunión con la editorial, para preparar o más o menos tratar, el tema del tercer libro. Seguramente sea el final de la saga, eso sí la editorial no quiere extenderlo a más libros.

—¡Jo! Me alegro tanto por tí —dijo el chico, frotándole con ternura los brazos—. Tenemos que vernos, hace mucho que no se de tí.

—Sí, me encantaría que un día nos viéramos y pasáramos el rato juntos, como antaño —exclamó la chica, con lágrimas en los ojos.

—¡Ay! Pero no llores, que me vas hacer llorar a mí —expresó abrazándola con ternura.

—Si no lloro con más fuerza, es porque no quiero, que se me estropee el maquillaje —dijo entre risas.

—¡Ahhh, bueno! Eso es algo normal en tí. ¿Pero tú maquillaje no era a prueba de agua?

—Sí, la verdad es que la gran mayoría de productos que tengo lo son.

—Claro, para casos como este —entendió el chico, con una sonrisa—. ¡Oye! Me encantaría quedarme más tiempo aquí, hablando contigo. Pero es que a mí tren, le quedan más o menos dos minutos para que llegue —mencionó con la mirada en la pantalla del techo, que indicaba el horario de los trenes.

—Vale pues vete, no quiero que pierdas el tren —manifestó preocupada—. Ya aclaramos por mensaje el dia que nos veremos.

—Sí por supuesto —el chico le dió dos besos—. ¿Con tú novio bien, no?

—Sí todo bien ¿y con el tuyo?

—Ahora voy a ir a verlo.

—Yo igual —expresó con una sonrisa.

—Bueno me voy, me alegro de haberte visto Ari —expresó el chico mientras se marchaba a paso rápido, hacia el andén.

—Adiós Lucas —la chica elevó la voz y se dirigió a las escaleras mecánicas.

En el exterior del metro a unos pocos pasos, la esperaban su novio Alex acompañados de Jem y Pablo, amigos de su clase.

—¿No vas un poco ligera? —mencionó Alex mirándola de arriba abajo de manera sútil, percatándose que algunos chicos y hombres de mediana edad, la habían mirado de una manera lasciva.

—¿Ligera? —dudó Ari mirándose al completo su outfit, compuesto de un top de tejido vaporoso, con estampado floral y unos vaqueros de tiro bajo.

—Bueno lo digo por si luego más tarde, coges algo de frío —aunque en pleno mes de septiembre en el que se encontraban, poco frío haría más tarde.

—Qué va —negó Jem, acercándose a la chica—. A mi me encanta el conjunto que llevas, es muy tú y te pega muchísimo —le regaló una sonrisa cómplice—. Pero tía, lo que más me gusta de hoy son tus uñas nuevas.

Le cogió ambas manos y admiró la manicura, aunque para nada fueran su estilo o pensase hacérselas.

El aroma a café recién hecho se esparcía por la cafetería, de estilo moderno con un toque minimalista en su decoración, que se encontraba en pleno centro de la ciudad. El aroma, se mezclaba con la música suave Lo-fi de fondo, mientras las conversaciones de los clientes, predominaban en la acústica del local.

—Seguro que estarás contenta, de haberte encontrado con Lucas de nuevo ¿No? —Alex sorbió de su café, servido en una taza de gres esmaltado. En el trayecto que hicieron hacia la cafetería, la chica les informó del encuentro.

—Fue algo muy casual y bonito al mismo tiempo, el destino lo tenía preparado —respondió cortando con un cuchillo y tenedor, el croissant de pistacho que compartía con su novio—. Pensad que hace casi dos años, que no lo veo. La última vez que lo vi fue bachillerato —sintió que el corazón se le encogió—. Me hizo darme cuenta de cuánto tiempo había pasado desde el instituto y de la importancia de mantener el contacto con las personas, aunque la vida nos separe —se encogió de hombros y le dió un mordisco a su trozo de croissant.

—¡Vaya! —comentó Pablo—. Bueno si el destino ha provocado vuestro encuentro, significa una buena señal para retomar el contacto.

—Sí, yo espero que sí —añadió ilusionada—. Hemos acordado en vernos, ponernos al día respecto a nuestras vidas, aunque sepamos más o menos por lo que publicamos en Instagram. Fue agradable volver a verlo, después de tanto tiempo.

—Mañana tengo una reunión con la editorial, para zanjar todos los asuntos, respecto a la tercera parte de Acechadas por la Sombra. Para comenzar a escribir, ¡Ya! —comentó contenta, cambiando de repente la conversación. Ya que así funcionaba a veces, su dispersa cabeza.

—¡Wow! —exclamó Alex, aún estupefacto por el cambio tan drástico de charla—. Eso suena genial, ¿Como te sientes, con este final de saga? —le guiño un ojo con complicidad.

—No sé si les convencerá del todo mi propuesta, para lo que será la estructura del futuro desarrollo de la novela. Aún me cuesta creer que con este tercer libro, vaya a tener mi primera trilogía.

—¿Y sabes, como se va a llamar este tercero? —preguntó Jem.

—Pues la verdad es que no lo tengo muy claro, ni lo tendré, hasta que más o menos no vaya finalizando el libro. Lo que sí sé, es que tiene que llevar el acechadas al inicio del título.

—Seguro que les encantará, eres una chica con mucha imaginación. Has creado un gran universo mágico tú sola, lo de crear historias es lo tuyo Ari —intervino Pablo, con una sonrisa amable.

—¡Ainsss! —Alex con los dedos palpó la mano del chico, dándole varios toques, como si tocara las teclas del piano. Mientras le miraba sonriente—. Qué buenas palabras tienes siempre, para todo el mundo.

Pablo rió y asintió con complicidad hacia el chico, mientras le comentó que esa era la educación que le habían dado sus padres. Jimena observaba a los dos, como si hubiera gato encerrado y disimulaba su expresión dándole sorbos a su taza, aunque su mirada analítica la delataba. A su vez, Ari notó un incómodo escalofrío en su nuca, advirtiéndole.