TENGO MI MUJER

Summary

Todo el mundo sabe que con Lalisa Manoban no se juega. Es impredecible, peligrosa y consigue siempre lo que quiere. ¿Y qué es lo que quiere ahora? A la novia de Jennie Kim. Aunque Rosé intenta mantenerse fiel y alejarse del peligro que Lisa representa, la atracción es una fuerza incontrolable. Lisa no planea quedarse de brazos cruzados viendo a Rosanné con alguien más; va a jugar sucio, va a acechar y hará lo que sea necesario para hacerla suya.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Luces Leon

Las luces de neón del club nocturno parpadeaban al ritmo de la música pesada, pero para Lalisa Manoban, todo el lugar estaba en absoluto silencio. Sus ojos oscuros no se apartaban de un punto fijo en la sección VIP.Ahí estaba ella. Park Chaeyoung.Rosé reía con timidez mientras Jennie Kim le acomodaba un mechón de cabello rubio detrás de la oreja para luego dejar un tierno beso en su mejilla. Eran la viva imagen de una pareja feliz. Una pareja perfecta.Lisa apretó su vaso con fuerza, sintiendo una chispa peligrosa encenderse en su pecho. Jennie creía que la tenía segura, creía que ese ángel le pertenecía. Qué ingenua. Con una sonrisa fría y calculadora, Lisa dio un sorbo a su trago. Las reglas nunca habían sido un impedimento para ella, y mucho menos una relación ajena.No le importaba jugar sucio, no le importaba el caos que provocaría. Lalisa Manoban había tomado una decisión esa noche: iba a arrebatarle a Rosé de los brazos a Jennie, sin importar las consecuencias.

—Vuelvo en un momento, amor. Iré por unas bebidas —escuchó Lisa que Jennie le decía a Rosé, teniendo que elevar la voz por encima de la música.Rosé le sonrió con dulzura y asintió, viéndola alejarse hacia la barra. Esa era la oportunidad perfecta. La única que Lalisa necesitaba.Lisa dejó su vaso sobre la mesa con un golpe seco, se arregló la chaqueta y caminó con paso firme y seguro hacia la zona VIP. Su presencia imponía respeto y un toque de temor a donde quiera que iba; la gente se quitaba de su camino casi por instinto. Al llegar a la mesa, no pidió permiso. Simplemente se deslizó en el lujoso asiento de cuero, justo al lado de una sorprendida Park Chaeyoung.—Hola, preciosa —soltó Lisa, con una voz ronca que vibró directo en el pecho de la rubia. Su mirada recorrió los labios de Rosé sin el más mínimo rastro de vergüenza—. Te ves demasiado hermosa como para estar aquí tan solita.Rosé se tensó de inmediato, abriendo los ojos de par en par. Sabía perfectamente quién era Lalisa Manoban: una mujer magnética, misteriosa y con una reputación sumamente peligrosa en la ciudad. El tipo de persona de la que Jennie siempre le decía que debía mantenerse alejada.—L-Lisa... ¿qué haces aquí? —tartamudeó Rosé, sintiendo que el aire se le escapaba ante la extrema cercanía de la pelinegra—. Jennie no tarda en regresar, deberías irte.Lisa soltó una risa baja, un sonido oscuro que erizó la piel de la menor. En lugar de alejarse, se inclinó aún más hacia ella, acorralándola sutilmente contra el respaldo del asiento. Su mano tatuada subió con lentitud por el muslo de Rosé, deteniéndose justo en el borde de su falda.虚—A mí no me importa Jennie Kim, Chaeyoung —susurró Lisa muy cerca de su oído, dejando que su respiración rozara su cuello—. Ella no sabe lo que tiene. Pero yo sí. Y no me voy a detener hasta que entiendas que tu lugar no es con ella... sino conmigo.


Rosé sintió un escalofrío recorrerle toda la espina dorsal. El toque de Lisa quemaba a través de la tela de su ropa, y aunque su mente le gritaba que se apartara, su cuerpo se había quedado completamente paralizado bajo esa intensa mirada oscura. Estaba jugando con fuego, y el peligro nunca se había sentido tan tentador.—¡Lisa! ¿Qué demonios haces aquí? —la voz cortante de Jennie resonó de golpe, rompiendo la burbuja de inmediato.Jennie acababa de regresar con las bebidas en la mano, con los ojos inyectados en furia al ver a la pelinegra prácticamente encima de su novia.Lisa no se inmutó. Con una lentitud exasperante, deslizó su mano fuera de la falda de Rosé, guiñándole un ojo a la rubia en secreto antes de ponerse de pie. Miró a Jennie con una sonrisa ladina, fría y completamente desafiante, sosteniendo las dos bebidas que traía.—Tranquila, Kim. Solo vine a asegurarme de que cuidaras bien lo que es tuyo... mientras puedas —soltó Lisa en un susurro cargado de veneno, rozando intencionalmente el hombro de Jennie al pasar por su lado para perderse de nuevo entre la multitud del club.Jennie dejó los vasos en la mesa con furia, girándose hacia una pálida Chaeyoung que intentaba normalizar su respiración acelerada. El juego de Lalisa Manoban acababa de comenzar, y ninguna de las dos estaba preparada para lo que venía.