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Mi vida era perfecta a mi modo pero lo era, hasta que una noche todo cambió y todo gracias a la borrachera que me metí, fue un evento magnífico, muchas celebridades y gente de la gran élite, pero lo que me ocupa es que literalmente ha pasado un año y aún tengo una laguna mental, no recuerdo qué pasó, pero eso no es lo importante o tal vez si, el punto fue que terminé en la casa del amor de mi vida, enredado en su cama y con un dolor de culo demasiado fuerte, no recuerdo haberle dado mi hermosos trasero y que el me diera tan duro como cajón que no cierra.
La vergüenza más grande fue que su madre nos descubrió y dio el grito en el cielo, de hecho iba a reclamarle que lo vieran en ese evento a altas horas de madrugada y salir de forma muy melosa conmigo, a tal punto que nos obligó a casarnos, nos obligó a unir nuestras vidas y lo peor es que el no me ama.
—Minnie, ya no llores o terminarás todo deshidratado— susurro mi mejor amigo.
—Hobi, hoy es nuestro aniversario y no me ha mandado nada ¿que hice para merecer esto?— sentía mi corazón romper.
—Minnie de verdad que cada mes y hoy justamente me duele más, me duele haberte arrastrado a esa fiesta, que a ambos se nos pasan los tragos, pero sobre todo, que te pusieras necio al irte con él y yo no haberte cuidado por estar entretenido con ese chico que ni siquiera recuerdo, pero deberías de estar feliz ya que tienes tu academia de danza, eres el mejor de todo Corea y el éxito lo conseguiste por ti—
—Lo sé, pero en todos los medios de comunicación se había dado a conocer nuestro aniversario, mis niños me han traído regalos, tu me traes uno cada mes y el no me ha mandado nada, minino para aparentar que somos perfectos— sollozaba cada vez más
—Ese imbécil, deberíamos de ir y pedirle el divorcio, le decimos que estamos enamorados y que nos vamos a casar... Es más que estamos esperando un bebé— casi gritaba Hobi
Sonaba demasiado tentador, pero antes de que pudiera responder escuché mi nombre
—Profesor Minnie, en la entrada está un señor que lo busca— me informó un pequeñito de danza
—Gracias ahora voy, ve a cambiarte que ya es hora que vengan por ti— anime al pequeño que salió dando brinquitos.
—Debe de ser algún papá de algún, pequeño— susurre mientras secaba mis ojos
Viendo como Hobi se asomaba desde la puerta del estudio.
—Oh no creo, ¡Minnie es tu marido! Y viene para acá— corrió hacia mí, sentía como mis ojos se aguardaban aún más.
—Es momento de decirle lo del...— pero fue callado por la voz de mi amado
—Decirme ¿que?— cuestionó de forma tajante
Mierda sentía la vista de todos los niños y adolescentes en nosotros, detrás de él un inmenso arreglo llegó junto con su chófer
—¡Oh Kook! Ha es que… voy a invertir un poco de dinero en algunos detalles, necesito cambiar unos espejos y soportes— mis manos sudaban en gran manera
—¿Cuánto necesitas?— su voz sonaba ligeramente suave
—Aún no estoy seguro, necesito cotizar en estos días, pero podré cubrirlo por mi cuenta— respondí
—Solo avísame cuando tengas el presupuesto— y con ello hizo una señal para que me entregarán el arreglo de rosas blancas, casi eran 100 y en el centro 7 rojas que resaltan a la perfección.
—Perdona la tardanza pero estuve demasiado ocupado y quise traerte este detalle— camino hacia mi y a un paso de distancia se detuvo al igual que mi corazón para acariciar mi mejilla y depositar un beso en mi frente
Los niños aplaudían y al ver de reojo a Hobi tenía una sonrisa de lo más forzada posible
—Te espero afuera para ir a casa— se giró para caminar por donde llego
—Dios!! Hobi sentí que me moría— solté un suspiro mientras caminaba hacia las flores para inhalar su delicioso aroma
—Si, si muy lindo y todo pero teníamos pensado decirle otra cosa— sentenció señalándome con el dedo
—Lo sé, pero mira él ha venido personalmente, anda deja me voy a bañar— me despedí a lo que asintió de mala gana para llevarse a su grupo de niños para dar su clase de urbano
Al salir me di cuenta del porqué había venido, no tanto para darme algo si no por los camarógrafos que se habían reunido, el bajo del auto con un ramo más pequeño para dármelo y tomarme de la cintura, todo esto era tan abrumador que estaba nada de llorar así que parpadee pero no me lograba contener y aprovechando el momento me aferre a su cuerpo escondiendo mi rostro entre su pecho, el me abrazo y así nos quedamos un poco hasta que una manita pequeña jalo de mi ropa
—Profesor Minnie— al separarme vi al mismo pequeño que me había avisado de su llegada
—Tomé, le pedí a mi mamá que comparará algo para usted, no es tan bonito como el anterior y el que tiene ahora, pero verlo triste hace que me sienta igual— susurró retorciendo sus manitas.
Le di a Kook el ramo para poder agacharme y estar a su altura
—Este— señale su pequeño ramito de margaritas. —Es el detalle bonito que me han dado pequeño, muchas gracias y no estaba triste, este día me hace sentir sensible— lo tomé entre mis brazos para dejarle un besito en la mejilla, unas cuantas lágrimas más corrieron por mis mejillas y más flashes llegaron.
Al subir al auto la opresión en mi pecho se intensificaban y tragaba todo el sentimiento, quería que me abrazara, que me dijera que me amaba y en dado caso si no me amaba ¿porque se casó conmigo? Podría haber inventado toda una historia y alejarme de su vida pero no.
En realidad no supe en qué momento me quedé dormido, si no hasta que sentí como mi fuente de calor se deslizaba eso hizo que abriera los ojos.
—¿Qué?— pregunté lleno de confusión
—Te has dormido y no quise despertarte, vamos entremos a casa— señaló Kook, ya que solo estábamos ambos en el auto.
—Oh si, perdona— le entregué su saco y comencé a bajar seguido de él.
Cuando entramos a casa estaba todo en orden, solo con el detalle que desde la cocina salía el aroma a comida.
—Tengo que hacer una llamada, por favor avísame cuando esté lista la cena— pidió y se fue al estudio.
Esto era algo regular de todos los viernes, una llamada o encerrarse en el estudio, la verdad me provocaba curiosidad saber con quien hablaba, descubrir si me era infiel y bueno para qué quiero saberlo, si no me toca.
Al final decidí subir y cambiarme de ropa, puse algo de música y comencé a enlistar lo que necesitaba para el estudio, pero cuando buscaba mi tablet no estaba por ningún lado, tenía que bajar al estudio si o si y armandome de valor llegue a la puerta estaba entreabierta así que toque pero no escuche respuesta, esperaba que él hubiera salido al jardín, pero estaba equivocado rotundamente.
—¿De verdad le gustó? Me alegra saber que iba a ser de su agrado, ya falta poco para vernos...— pero ahí fue cuando se dio cuenta de mi presencia y su sonrisa que era hermosa y perfecta, se desvaneció y volvió a un semblante frío.
—Dame un minuto— susurro para tapar la bocina del móvil —¿necesitas algo?— su mirada fría recorrió mi cuerpo deteniéndose en mis pies descalzos
—Venia por mi tablet— enfatice tomando el objeto —lamento interrumpirte— y salí corriendo del estudio.
Era demasiado estúpido de mi parte imaginarme que él me diera esa sonrisa, que sus ojos tuvieran ese brillo cuando me viera y que su voz fuera así de dulce, pero era aún más estúpido preguntarle con quien hablaba, con lágrimas en los ojos comencé a trabajar y hacer anotaciones, mi apetito se había esfumado, termine de enviar el último correo y me fui a acostar esperando que el sueño repara la nueva fisura que mi corazón había sufrido, no estaba seguro de aguantar este dolor y opresión en mi pecho por más tiempo.








