FOLIE ✧ KookTae

Sinopsis

Un disparo que pone en alerta a toda una universidad, un estudiante miedoso queriendo ser valiente y una ¿chica?

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
DayaxKim
Estado:
En proceso
Capítulos:
21
Rating
5.0 4 reseñas
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

Jungkook:

Siento mi corazón pulsar desesperadamente contra mi pecho, cada latido se vuelve más y más pesado con el pasar de los segundos, más intenso cada vez que respiro. Mis manos están temblando, sudando frío y no puedo dejarlas quietas ni siquiera un instante. Siento que mi vista se nubla cada vez que parpadeo y mi garganta está cada vez más seca.

No quiero morir.

—¡Guarden la calma, chicos! ¡pronto nos iremos de aquí! ¡tranquilos!— Dijo Jisoo, parada en el escritorio vacío del profesor. Pasé saliva con dificultad.

Tengo miedo, tengo mucho miedo. No puedo parar de temblar, de pensar que todos estamos corriendo peligro aquí. La incertidumbre de saber qué pasará me está matando lentamente.

Cerré mis ojos con fuerza, me recosté sobre mi mochila en mi pupitre y empecé a llorar otra vez.

Hace menos de media hora se oyó un disparo en algún lugar de la universidad. El maestro que estaba dándonos la clase se fue, pero antes nos pidió que nos quedáramos aquí. ¡¿Cómo pudo dejarnos e irse corriendo?! No paran de sonar las sirenas de la policía rondando el lugar, de vez en cuando se escuchan personas corriendo o gritando.

Tengo mucho miedo, todos tenemos miedo.

—Hey, Kookie— La voz de Namjoon intervino en mis pensamientos de repente. Sentí su mano acariciar mi cabellera. Levanté la mirada y me encontré con sus ojos angustiados— Tranquilo...

—Quiero irme d-de aquí— Tomé sus manos suplicante. Me miró con pena— Por favor, no puedo s-seguir más aquí-

—Respira, respira— Me envolvió en sus brazos, dejando suaves palmadas en mi espalda— Yo sé que...esto te está afectando más a ti que a cualquiera de nosotros por los malos recuerdos que tienes, pero hey— Me separó un poco para verme— Estás seguro con nosotros ¿sí? Nadie dejará que abran esa puerta, así que nadie podrá entrar hasta que vengan a rescatarnos y nos vayamos a casa sanos y salvos.

—Lo siento, Namjoon. No puedo, no puedo seguir aquí— Lo aparté cuidadosamente y me levanté de mi asiento. Me miró confundido— Me voy.

—¿Qué?— Namjoon me siguió hasta la puerta. Me limpié mis lágrimas, sintiéndome decidio a hacerlo. Esto tal vez sea una reacción causada por el miedo extremo que siento, pero me da igual, no voy a quedarme aquí ni un minuto más— Jungkook, no es seguro salir aún-

—¿Jeon a dónde vas?— Jisoo se interpuso en mi camino, justo cuando me encontraba frente a la puerta del salón.

—Me iré a mi c-casa— Pasé por su lado para tomar la manija de la puerta y la abrí. Una corriente de nervios sacudió mi cuerpo en ese instante.

Las lágrimas volvieron a empañar mis ojos. No quiero recordar pero no puedo evitar hacerlo.

—Okey, ok-okey— Aspiré hondo, mirando aterrado a mis alrededores, notando que los pasillo lucen solitarios, muy silenciosos a pesar del sonido en la planta baja— Puedo hacerlo.

Comencé a caminar nervioso, hasta que terminé casi corriendo, pensando fuertemente en si debería regresar o no. Pero no lo hice, no puedo hacerlo, no puedo quedarme más aquí.

Tengo que hacerlo por Pepita. ¿Qué pasaría si muero? Jamás podría despedirme de ella y moriría esperándome, aún tiene su alita lastimada, no podría sobrevivir sin mí, ¿además quién le daría de comer?. Definitivamente no puedo dejar a mi pajarito solo.

Tampoco puedo morir sin confesarme a Jimin, no cuando hemos empezado a hablar y todo marcha tan bien entre nosotros.

Aunque...

Siento una extraña sensación en mi pecho desde que escuché el disparo, no solo es miedo, es algo más. Siento como si mi vida estuviera a punto de cambiar, y quiero pensar que será por atreverme a ser valiente por primera vez y salirme de un problema yo solo, pero...no lo sé. Tal vez esto que siento es eso que llaman "corazonada".

Seguí caminando hacia el estacionamiento. Gracias a Dios no me topé con nadie en el camino, es como si no hubiera nadie en la universidad, sin embargo se escucha mucha bulla afuera. Me pregunto si me dejaran salir así como si nada.

Oh Dios, no había pensado en eso...

Corrí hacia mi auto desesperadamente en cuanto lo vi, saqué las llaves y las metí, me costó demasiado porque mis manos no dejaban de temblar pero lo logré y una vez dentro, las ganas de seguir llorando se apoderaron de mí, pero esta vez de felicidad.

Lo logré, maldita sea, lo logré.

Encendí rápidamente el auto, y de pronto escuché dos ligeros toques en la ventana de mi lado. Sentí que se me fue el alma del cuerpo.

Giré a ver lentamente hacia el cristal. Me congelé de pies a cabeza al momento en que me encontré con un arma apuntándome fijamente, pegada a la ventana. No pude fijarme en la silueta de la persona, solo en el arma frente a mí.

Sentí que mi respiración se quedó estancada en mis pulmones y mi pecho pesó amargamente aterrado.

Soy un estúpido, soy un maldito estúpido por haberme ido.

Quién sostenía la pistola comenzó a caminar hacia la puerta del asiento de copiloto, sin dejar de apuntarme. Abrió la puerta como si nada pasara y entró cómodamente.

—Llévame al edificio de apartamentos a tres cuadras de aquí, rápido— Dijo de inmediato.

Es una chica con un vestido negro muy corto, con una chaqueta de cuero y cabello lila a la altura de los hombros. Su voz sonó bastante grave.

Y ella es...bonita.

—¿Me escuchaste, idiota?— Endureció su mirada de la manera más siniestra y ruda posible. Enseguida desvíe la mirada hacia delante, rogándome mentalmente no llorar, ser fuerte.

—L-lo sie-

—Llévame al maldito edificio ahora— Tomé temblorosamente el volante y me preparé para conducir— Necesito llegar en menos de diez minutos, así que si no te apresuras, te prometo que lo vas a lamentar.

Bajé lentamente la mirada y vi de reojo sus manos. Tienen sangre, sangre encima de toda esa joyería.


Estoy condenado, yo mismo me condené a esto