1 La odio
¿Que tengo en común yo con el resto del universo? Que de verdad, de verdad, en serio odió a mí jefa. La odio tanto que a veces sueño que muere fatídicamente de una muerte natural, ¿Que te tiene de fatídica una muerte natural? Que yo soy quien la empuja de un risco y ¿Que tiene de natural empujarla de un risco? Que la gravedad es natural, si supiese volar no moriría. Aunque tengo la leve sospecha que si eso sucediera, la muy perra aprendería a volar mientras cae, solo para joderme la existencia.
Pero esto no siempre fue así, yo trabajé antes con su genial hermano, un tipo de además de buena persona, amable y gentil con todos, es guapo un tipo muy guapo... porqué ¿cuantas personas han visto que teniendo dinero se queden feas?
En fin, el año que trabajé para él como secretaria fue el paraíso, exactamente fue el mejor trabajo que había tenido hasta ahora, hasta que hace más de 3 meses que llegó esta perra de hielo, salida del último círculo del infiero del que habla Dante Alighieri. Una perra con todas las letras ¿Porqué está aquí? Mi amado jefe de amor platónico se casó y se fue de luna de miel, un mes (tipa afortunada su esposa, quien también es un amor), lo malo pasó cuando su padre decidió dejar a... ah!!! esta estúpida en su lugar para dirigir la compañía, dejando a Máximo, mi ex jefe en otra sucursal.
Déjenme que los ponga en situación, cuando ella llegó teníamos la ilusa esperanza de que fuese igual a su hermano o su padre, pero no, ella es... Julia Moore es una hija de... okay voy a tratar de usar la menor cantidad de adjetivos descalificantes posibles en esta perra, creó me va a costar más de lo que espero.
Ella es físicamente alta con el perfil para ser modelo, pero bien proporcionada por lo que dudo que algo de lo que tiene sea natural, su cabello castaño claro lacio y largo, se ondea con cada paso que da, su rostro la mayoría del tiempo serio e inexpresivo. Tiene la capacidad de insultarte con tanta gracia que no te darías cuenta hasta que terminó de hablar y te quedas procesando lo que te dijo, ¿tendrá unos 26? Años no lo sé con seguridad, pero no es muy grande, aunque parece haber vivido 50 vidas de amargura con su cara de culo que lleva todos los días.
Las únicas expresiones que delatan su rostro son ira, cansancio, soberbia, fastidio y tiene esa expresión que hace y me saca de quicio, levanta una ceja dibuja media mueca de sonrisa, antes de pedirme algo que seguro va a demorar mi hora de salida.
Su figura y rostro, como el de su hermano parecen talladas por los mismos ángeles, solo que a ella la talló Lucifer como el Ángel caído que es, porque de ninguna manera alguien bueno puede haber creado a esa mujer.
—Victoria espabila —chasquea los dedos frente a mí— cancela mí reunión de la tarde y reprograma mañana, el almuerzo con el abogado cancelalo, no tengo ganas de verle la cara mientras como.
Asi es ella hace y deshace como le viene en gana, se acomoda su cabello de costado sin despegar los ojos de los papeles que lee.
—¿Algo más señorita Moore? —me quedo parada frente a ella unos minutos, pero no responde, así que repito la pregunta levantando un poco el tono de voz— ¿Algo más señorita...
—Te escuché la primera vez Victoria, estoy terminando de leer no seas irrespetuosa —me muerdo la lengua para no soltarle la sarta de palabrotas que le dedicó siempre en silencio— quiero un café, de la cafetería de ya sabes de donde me gusta... y una pastilla para el dolor de cabeza, parece que se me va a partir —<<ojala se te partiera>> y Víctoria... —me freno de espaldas a ella— que sea rápido sabes que odio esperar —<<Sí, ya uso el código de teletransportación, estúpida>>.
—Respiró conteniendo aire en los pulmones, si vuelvo a morderme la lengua me la voy a terminar arrancando de la fuerza— Pero así sean 10 minutos lejos de la perra de hielo, son la gloria —le digo a mi mejor amiga por teléfono.
—¿Porqué no renuncias Vic? Esperas que encantador vuelva en tres meses más pero seguro cometes jefacidio y lo peor es qué habrá bastante personas disponibles para ayudarte a hacerlo, Dios sabe que yo sería una.
—No es por él, es que no puedo, alquile este nuevo departamento hace poco, tengo deudas que pagar y el sueldo es bueno. Lo único malo es esa hija de puta que tengo de jefa —suspiro— no sé que mierda hacer Deb, cada vez me lleva más al límite, me empuja a querer estrujarle el cuello.
—¿A quien quieres matar con tanta alevosía Víctoria? —Escucho la voz de Julia detrás de mí y me la quedo viendo congelada— muévete que la cola avanza —me toma de la cintura y empuja hacía adelante.
—¿Que tanto tiempo llevas detrás de mí?
Siento que el corazón latirme tan rápido que logra sobrepasar el nivel del murmullo de los clientes ahí adentro, corto la llamada con Deb aún hablándome del otro lado, y mi respiración entre cortada, ya me hago renunciada, adiós departamento nuevo, buen sueldo y jefa hija de...
—Recién llego, decidí que mejor venía a tomarme un café aquí para despejarme. Siéntate y te llevo yo el café a la mesa.
—Estoy trabajando...
—Seguimos en horario laboral y soy tu jefa, aparte no te importa hablar mal de mí en horario laboral, no creo que una café sea tan dañino —me siento en una mesa, le texteo a Deb, para que no vuelva a llamarme y espero a Julia— aquí está tu capuchino de chocolate, con canela, sin azúcar y crema batida —la miro extrañada— se cosas Victoria, y no es un secreto para mí que me odias, como todo el mundo en la oficina, pero no soy así siempre —me guiña un ojo, wtf ¿En serio me guiñó un ojo?— no tienes que disculparte...
—No lo iba a hacer — la interrumpo— no es un secreto que me cae mal —<<Sí, Vicky era el momento de ser honesta con tu jefa, para que te haga aún más insoportable la vida>>— estaba acostumbrada a trabajar con su hermano.
—Por favor estamos fuera de la oficina tuteame, ya que pasamos la barrera del te odio Julia y yo confirme el que te caigo mal.
—Creo que mejor debería irme a la oficina, tengo que...
—Se una buena chica —pone su mano sobre la mía— y siéntate que estoy empezando a perder la paciencia y ambas sabemos que no soy nada agradable de mal humor —vuelvo a sentarme, sé que su pésimo carácter es aún más insoportable si está de mal humor y todavía quedan muchas horas por delante— ¿No hablas nada fuera de la oficina?
—Converso con gente que me agrada. — <<Bravo, así se hace, que alguien por favor me calle, antes de que la siga cagando>>—
—¿Porqué no finges que te agrado? Si conversamos un poco será más ameno tomar el café —le suena el teléfono, frunce el ceño y corta la llamada.
—Sonrío con cinismo, es más probable que me agrade Hitler que esta déspota de mierda— ¿De que quieres hablar?.
—No lo sé ¿El clima, tu signo del zodiaco, si estás saliendo con alguien? —dice todo tan casual.
—Nublado, Leo y no.
—Acá es cuando me haces preguntas a mí y comenzamos a hablar más fluido. Puedo no caerte bien en la oficina Victoria, pero ya no estamos ahí adentro.
—Pero estamos en horario laboral, así que cuenta como trabajo —no estoy dispuesta a qué me caiga bien, la odio. Me mira fijo con sus ojos color avellana, se muerde el labio inferior.
—Eres todo un desafío Victoria, está bien, si tantas ganas tienes de que sea la perra de hielo como me llamas, lo seré —abrí los ojos grandes, había estado mucho más tiempo del que pensaba detrás de mí. Toma su bolso, me toma de la mano y me saca casi a las rastras de la cafetería.
—Me sueltas la mano, sé cuál es el camino de vuelta a la oficina —ella me suelta y camina delante de mí apurada y con el ceño fruncido, genial ya la hice enojar.
—Entramos y detuvo el ascensor para mi, que voy unos pasos atrás— Apúrate princesa que no tengo todo el día —casi corro al ascensor para meterme adentro y me aparto un poco lejos de ella— no muerdo Victoria... al menos no al principio —da un sorbo a su café y se acerca más a mí acorralándome— ¿Te incómoda tenerme tan cerca? —no respondo— te hice una pregunta ¿o ahora eres muda también? —dice lo último con enfado.
—Me da igual.
—¿Te doy igual? ¿Te da igual tenerme cerca?
Se pone frente a mí y clavo mis ojos verdes en los suyos. Me lleva de un empujón hasta una de las paredes del cubículo de metal inclina su cabeza, acercando su nariz a mi cuello. Corro la cara a un costado pero no la aparto, no me a amedrentarme.
—¿Qué mierda crees que haces?
—¿Qué no es obvio? Me gusta tu perfume y quiero saber cual es.
—Eso lo puedes saber, preguntando cual uso. Como una persona normal lo haría —la empujo apartandola— ¿conoces el término acoso laboral?
—¿Tú vas a presentar una queja de acoso contra la presidente de la empresa? —sus ojos se tornan sombríos— suerte con eso.
Sus ojos se posan en mi boca y antes de que algo más pase, el ascensor para y las puertas se abren, salgo primero dejándola parada ahí mismo.
¿Que verga acaba de pasar? ¿Que le pasa a esta mujer? Se entera de que la odio y eso solo la exita ¿Estará jugando conmigo? Igual va pérdida, porque no me gustan las mujeres, si hay algún concurso de heterosexualidad yo iría en representación de mi país para la olimpiadas, así que está pérdida conmigo, porqué aunque ella huela muy bien, tenga un cuerpo de infarto, y una jugosa cuenta bancaria, no me interesa.