I Want You To Want Me

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Sinopsis

En donde BaekHyun es un cambiaformas conejo y ChanYeol un tigre.

Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
5.0 6 reseñas
Clasificación por edades:
18+

I. I Need You To Need Me


La manada estaba en calma, o al menos lo estaría por los próximos días hasta la siguiente luna llena.

ChanYeol estaba físicamente agotado. El día anterior hizo su rutina de entrenamiento de todos los días, corrió alrededor de las tierras de la manada, hizo flexiones y ayudó a cortar leña para fortalecer los músculos de sus brazos. Más tarde esa noche, su padre le encargó a él y otros dos de sus compañeros de manada, perseguir a un ex compañero de manada rebelde que se atrevió a huir con el hijo de su ex novia como venganza.

Lo habían cazado hasta el límite del territorio donde lo acorralaron. Y al momento de luchar fue una tortura, debido a que el hombre no había querido soltar al niño, usándolo como escudo. Por esto obtuvo varios arañazos en sus omoplatos y brazos.

Al menos lograron regresar con el chiquillo, estaba a salvo con una cantidad mínima de rasguños, nada que no sanara en un par de días.

Y el día no acabo para él en ese momento, se fue a dormir tarde porque su padre tuvo una reunión con los guardianes y el hermano mayor de ChanYeol, HyunSik, quien era el futuro líder de la manada.

HyunSik era un gran hombre. No parecía el más grande ni el más fuerte, al menos en su forma de humano; en cuatro patas y con la cabeza en alto, era el tigre más grande del grupo, incluso más grande que su propio padre.

Todos sabían que no faltaba ni un año para que el padre de ChanYeol decidiera dejar el mando y lo pasara a su hijo mayor. No se trataba de que el hombre fuera viejo y no pudiera hacerse cargo de todos, simplemente se debía a la fuerza, incluso si el hombre no era realmente mayor, su hijo era más fuerte y otras manadas se darían cuenta. No querían que considerarán esto como una posible debilidad o una ruptura dentro de todo el grupo.

A la siguiente mañana, ChanYeol estaba agotado. Ayer por la noche, tan pronto acabó la reunión se fue a casa a tomar una ducha y a dormir. En la mañana, HyunSik pasó el reporte de los daños en la misión y se encargó de dar a conocer la información a los demás involucrados, información que ChanYeol tuvo que levantarse a escribir a las seis de la mañana.

Bastantes personas estaban contentas con el resultado. La madre y los abuelos del niño se encontraban aliviados. Sin embargo, la madre del hombre no estaba para nada feliz con el fin que le dieron a su hijo. No podría haber pedido por más. Si capturaban al tipo lo iban a encerrar por años, posteriormente sería exiliado de la manada, de igual manera, fue su propia decisión el actuar de ese modo y el resultado no era más que la consecuencia de sus actos.

Era martes, las calles estaban llenas por los preparativos para la ceremonia de elección que se llevaría acabo el domingo por la noche durante la luna llena. Había guirnaldas adornando el frente de los hogares. Todo el territorio de la manada estaba más limpio de lo normal.

ChanYeol observó a varios jóvenes jugando en la sala de actos principal en medio del parque central. Este lugar contaba con una gran tarima y un espacio grande para colocar quince filas de asientos. Ahora los asientos habían sido colocados a los lados, junto a los grandes ventanales. Habría un baile esa misma noche y tenían que dejar el espacio suficiente para la improvisada pista.

El grupo de música de la preparatoria sería responsable del ambiente. Varias mujeres se habían ofrecido a hacer la comida, los jóvenes se tomaron la tarea de limpiar y adornar el lugar, y los hombres… ChanYeol no tenía idea de que estaban haciendo sus compañeros de manada.

Los guardianes estaban en misiones. El líder Park y HyunSik tenían demasiado trabajo haciéndose cargo de cosas importantes relacionadas a la manada. En cuanto a los demás, bien, ChanYeol no tenía idea. De hecho, había pasado un buen de tiempo desde la última vez que trató con algún miembro, con alguno que no perteneciera al grupo de guardianes, ni siquiera hizo el intento de relacionarse.

Se sentía un poco torpe en la entrada del recinto. Se encontraba solo, con las manos en el bolsillo, observando a todos a su alrededor, sin tener la más mínima idea sobre lo que podría hacer para ayudar.

Un ruido a sus espaldas llamó su atención. Era un grupo de hombres, todos con grandes troncos de madera sobre sus hombros. ChanYeol miró el lugar alejado de la sala de actos. Alrededor estaban los hombres, acomodando los troncos en medio de lo que sería una gran fogata. Solo entonces, ChanYeol recordó que este era el cierre de la noche. Después de que las nuevas parejas se fueran a casa, los demás se quedaban conviviendo entre ellos hasta entrada la mañana. Ya sea contando historias o cantando.

En realidad, la mayoría se quedaba a hacer bulla y contar historias falsas de terror. Los mayores se iban primero, los jóvenes se quedaban hasta la mañana siguiente. Principalmente hablando sobre los hechos de la noche, bromeando por las nuevas parejas recién formadas, pensando en que era demasiado obvio cuando veían a dos chicos que habían coqueteado durante todo el año, finalmente unirse.

Era algo banal, sin embargo, parecía bastante importante, porque de algún modo los unía más como manada. ChanYeol estaba perdido en estos pensamientos, por eso no notó el aroma a caramelo que llenó el aire en cuestión de segundos.

El calor rodeó su pecho y suaves manos se colaron detrás de su espalda. El fino rostro de BaekHyun lo miró desde abajo mientras abrazaba el cuerpo de tigre con fuerza.

BaekHyun era todo labios rosas y mejillas sonrojadas. Sus pequeños ojos negros sonrientes estaban mirando a ChanYeol.

—Regresaste, gatito.

ChanYeol apretó los dientes. Sería bastante vergonzoso si lo escucharan llamarlo así, en especial a él, el líder de los guardianes de la manada.

—Baek–

—Te extrañe —lo cortó abultando los labios en un marcado puchero—. ¿Todo salió bien? Nadie quiso decirme por qué tuvieron que salir. Pregunté pero todos dijeron que no debía preocuparme—. ChanYeol suspiró y se mantuvo callado por unos momentos, escuchando lo que tenía para decir, de otro modo jamás iba a terminar—. Creo que no me dijeron, no porque realmente pensaran que era por mi bien, sino porque no soy de la manada. ¿Verdad?

ChanYeol esperó unos segundos antes de responder, por si el chico continuaba. No lo hizo, en cambio pegó la mejilla al pecho de ChanYeol y suspiró. El tigre gruñó e intentó deshacerse del abrazo.

Por supuesto, no lo logró. El agarre de BaekHyun se afianzó.

—No había razón para preguntar —dijo entredientes—. ¿No deberías de estar junto a tu hermano?

—Claro que no. Está en la oficina de tu padre, como todos los días —murmuró con irritación.

Si SeHun estaba en la oficina del padre de BaekHyun, eso quería decir que BaekHyun estaba compartiendo tiempo con JunMyeon, quien era su “niñero”.

Ciertamente no era un niñero, BaekHyun era quien pensaba que lo era. JunMyeon había sido asignado como la escolta del menor de los Byun, era el encargado de su seguridad, siempre y cuando SeHun no estuviera cerca.

ChanYeol lo buscó hasta que dio con él, recargado sobre un árbol, luciendo irritado y mirando a sus demás compañeros de manada haciendo su trabajo junto a la fogata. No parecía contento, no porque tuviera que estar viéndolos, sino porque no podía ayudar cuando se encontraba en medio de su trabajo cuidando de BaekHyun.

Considerando el malhumor de JunMyeon, ChanYeol dijo—: Y tú deberías de estar en casa, no aquí.

El chico castaño aún sujeto como una lapa al cuerpo de ChanYeol se encogió de hombros.

—Me escondí y escuché. Quería saber—. Por supuesto que lo haría. ChanYeol ya no tenía nada para decir a las travesuras de BaekHyun. Menos mal que era el único en saberlo, de otro modo, sin conocer la naturaleza curiosa del chico, otros podrían pensar que estaba en búsqueda de información—. ¿Es él verdad? Escuché que lo tomó de su casa mientras su madre dormía.

Los ojos de BaekHyun miraban hasta el otro lado del parque, donde el hermano mayor de ChanYeol, HyunSik, se encontraba hablando con Kim YunA y su pequeño hijo, DongYeon, quien había sido regresado sano y salvo a casa, después de haber sido secuestrado por el ex de su madre.

—Él está bien, así que no hay nada de que preocuparse.

BaekHyun alzó el rostro.

—No estaba preocupado. Sabía que lo traerías de regreso, sano y a salvo. Porque eso es lo que haces. Cuidas a todos aquí. Siempre. Además eres grande y muy fuerte —terminó con una sonrisa y ojos que demostraban que su cabecita estaba llena de pensamientos sugerentes. ChanYeol rodó los ojos por su tonto coqueteo—. Oh, se hace tarde.

Se alejó de ChanYeol de repente. Revisó la hora en su móvil y frunció el ceño.

— ¿Tarde para qué?

—Tengo asuntos que resolver, gatito —comentó golpeando la nariz del gran tigre de manera juguetona. Se alejó entre risas cuando ChanYeol emitió un profundo gruñido desde su garganta, parecido a un siseo—. El fin de semana es la ceremonia de elección. Te dije que participaría. Debo estar bonito para ese día, para que me puedas elegir frente a todos.

Dicho esto se dio la vuelta, buscando a JunMyeon. El joven guardián estaba por acercarse, solo que detuvo sus pasos en cuanto vio a ChanYeol detrás de BaekHyun, era seguro que la expresión del tigre no reflejaba felicidad.

ChanYeol sostuvo el brazo de BaekHyun, obligándolo a darse la vuelta y enfrentarlo.

—BaekHyun. Ya habíamos hablado sobre esto.

Los ojos de BaekHyun de pronto se pusieron algo húmedos, lágrimas atrapadas en las esquinas, porque no era la primera vez que tenían esta conversación. El resultado siempre era el mismo, BaekHyun ignorandolo porque no quería escuchar las razones ni la verdad de lo que sucedía entre los dos.

—Me tengo que ir. No tengo tiempo que desperdiciar. Te veré más tarde. —Era una excusa que había dicho muchas veces, si le funcionaba es porque ChanYeol no era cruel para detenerlo después de verlo en tal forma, como si en cualquier momento fuera a echarse a llorar.

Bajó la mirada y se deshizo del agarre del alto. Corrió a buscar a JunMyeon. No se dio la vuelta ni siquiera cuando ChanYeol lo llamó varias veces.

Desde hacía dos años que BaekHyun llegó a la manada de ChanYeol. Era joven y quería conocer tanto como le fuera permitido. Su padre creyó conveniente enviarlo con su hermano mayor, SeHun, mientras llevaban acabo asuntos que le importaban a ambas manadas, al igual que se encargaban de crear un trato que beneficiara a los dos. Evidentemente los dos hermanos no llegaron solos, sin embargo, después de unos meses, como acto de confianza, el líder Byun pidió el regreso de los guardianes que habían llegado como escolta de los dos chicos.

En cambio, la manada de ChanYeol les brindó la asistencia de dos de los suyos. De esta manera, JunMyeon terminó al cuidado de BaekHyun. MinSeok trabajaba en conjunto con SeHun, y en realidad no tenía mucho para hacer, ya que casi todo el día SeHun se encontraba en la oficina del líder Park, o en casa de los Park, hablando con HyunSik en el antiguo estudio del padre de ChanYeol.

Desde que ambos llegaron, BaekHyun fijó sus ojos en ChanYeol. Lo había seguido después de la primera semana. Haciendo comida para él, llevándole bebidas durante sus ejercicios, en especial cuando salía a correr por las mañanas. Parecía que fuera a caerse del sueño, pero ahí estaba todo el tiempo, listo para darle una botella de agua a ChanYeol, o incluso a veces le llevaba una taza de café caliente.

Lo buscaba en los almuerzos para comer junto a él cuando ChanYeol no estaba fuera en alguna misión. A veces tenía que regresar a casa por dos o tres semanas, y cuando estaba de regreso, se portaba aún más meloso, pegándose a ChanYeol y atreviéndose a abrazarlo.

ChanYeol siempre intentó poner un límite entre los dos, dejarle en claro lo que sucedía y lo que no iba a suceder entre ellos. En ese punto, BaekHyun ya debería saberlo mejor que nadie. ChanYeol no tenía sentimientos por él.

BaekHyun no sería la elección de ChanYeol.

—Parece bastante serio.

JunMyeon le dio una fuerte palmada en la espalda cuando se acercó. BaekHyun estaba hablando con los chicos que habían estado adornando el salón momentos atrás. Al menos no se veía tan triste como antes.

—Lo sabe. Se lo he dicho muchas veces.

—No luce como si realmente lo hubiera comprendido.

Sí, y ese parecía ser un futuro problema. Esperaba que no. Sinceramente, no quería verse como el malo del cuento. No es como si pudiera obligarse a quererlo cuando no lo hacía. Además los motivos de ChanYeol iban más allá de egoísmo o de motivos simples y banales.

Todo lo que hacía siempre era por el bien de la manada. Desde que se convirtió en guardián, juró hacer lo mejor para la manada. Su elección fue hecha con esto en mente. Necesitaban miembros fuertes. Solo podrían conseguirlo haciendo uniones entre parejas fuertes. Hizo su elección en base a esto y no iba a arrepentirse.

—El fin de semana lo hará. No puedo escogerlo. Jamás me daría crías fuertes —remarcó. No era un secreto para JunMyeon. No cuando lo había escuchado decir lo mismo por las últimas semanas.

Si había alguien en quien podía confiar para depositar sus dudas era JunMyeon. Crecieron juntos, se unieron al equipo de guardianes al mismo tiempo, de algún modo estaban en sintonia. Era lo más parecido a un mejor amigo que ChanYeol podría tener.

Los trabajos que hacía, las múltiples misiones que tomaba le dejaban un mínimo de tiempo en casa, no lo suficiente para ser sociable y crear lazos con otros. Necesitaba mantener a la manada a salvo. ChanYeol era alguien fuerte, cuando iba con los demás, era seguro que todo saldría bien porque podían contar con que ChanYeol jamás iba a joder las cosas.

Al parecer, JunMyeon seguía sin compartir su mismo pensamiento porque resopló antes de hablar.

— ¿Realmente importa? JongIn trajo a un humano, a nadie parece importarle que le dé hijos no cambiantes. No veo porque sería un problema para ti. De todas formas, es HyunSik quien debería de tener crías fuertes y darnos a nuestro siguiente al mando.

—No soy JongIn–

—Lo tengo bastante claro—, lo cortó de inmediato. JongIn, si bien era miembro de los guardianes, había dejado en claro que su pareja era cien veces más importante.

Tenía que ser una broma que JunMyeon estuviera molesto por algo como aquello.

—No soy JongIn, Jun. Es así de simple. Puede que también sea un guardián de la manada, pero no tienen sus ojos puestos sobre él, porque no es el segundo hijo del líder de la manada—. Era una verdad que no podía ignorar—. Incluso si HyunSik toma el mando por ser el más fuerte, la gente querrá algo seguro viniendo de mí por si le llegara a suceder algo a mi hermano, lo cual dudo que pase. Piensan lo mismo de los hijos. Si HyunSik no tiene hijos lo suficientemente fuertes, pondrán sus ojos en mí, si mis hijos no son ni un poco fuertes, no habrá tranquilidad. Incluso si jamás llegan a ser líderes de la manada, necesita haber un equilibrio. No puedo tomar una elección así a la ligera.

JunMyeon empujó su hombro, miró a ChanYeol por primera vez desde que llegó. No estaba contento. A ChanYeol, esto, tampoco le importó.

—Pero deberías. No es tu asunto. HyunSik es el siguiente al mando. HyunSik debe hacerse cargo de la manada y de los problemas que vengan cuando tome el mando. No tú. No deberías dejar que ese peso recaiga sobre ti, ChanYeol—. El tigre más alto iba a volver a hablar, estaba listo para rebatir, solo que JunMyeon lo cortó una vez más—. HyunSik encontrará la solución. Probablemente eres el único que piensa de esta manera. No creo que a tu padre le importe.

—Sería un gran problema en la manada.

El mejor amigo de ChanYeol rodó los ojos.

— ¿No tienes sentimientos por ese chico? ¿No te gustaría elegir a quién realmente quisieras?

¿Por qué lo haría?

—Ese no es el punto. JinWoo es un buen chico. Su padre y madre; ambos son fuertes. Los cachorros sin duda lo serán también.

Con el nombre de la futura pareja de ChanYeol al fin siendo revelada, JunMyeon se mantuvo callado y pensativo. Ambos lo sabían. JinWoo era perfecto para ChanYeol. Le daría a ChanYeol lo que tanto quería. Era seguro que todos esperaban que el chico se uniera con alguien de los guardianes debido al linaje de su familia. Siempre dieron tigres fuertes y grandes.

—Entonces, tu elección es JinWoo. Ya veo. ¿Se lo has dicho a BaekHyun?

Era bueno que lo entendiera. No quería a nadie cuestionando sus decisiones, le hacían sentir como si fueran erróneas cuando no lo eran.

—No tengo ningún acuerdo con él. Jamás le he dado indicios de que podría haber algo entre los dos. Incluso he desalentado sus ideas de unirse a la noche de elección. Lo tiene demasiado claro. Ya no es mi problema si no quiere entender.

—Probablemente después de esto, BaekHyun se vaya. Creo que su hermano no le dejará quedarse por más tiempo. Todos aquí saben lo mucho que te quiere y por cuánto tiempo ha tratado de gustarte. Es un buen chico. Algo cabeza dura –comentó con una sonrisa, probablemente recordando todas las cosas que lo había hecho pasar desde que empezó a hacerse cargo de él.

Y por supuesto que ChanYeol sabía que BaekHyun era un buen chico. Todos lo podían ver. Sus sentimientos si bien eran sinceros no eran bienvenidos.

Y justo mientras pensaba en BaekHyun, pudo sentir su mirada intensa incluso estando varios metros lejos, por eso mismo evitó mirar en dirección a él, no queriendo crear más malentendidos.

El problema era que si no veía a BaekHyun, solo había un lugar más para mirar. Y no fue el único que lo notó.

—No está feliz. —Las palabras de JunMyeon salieron tensas. Los hombros de ChanYeol se pusieron rígidos cuando sintió la mirada de la mujer posarse sobre él.

La señora Kang era la madre del ex miembro de la manada que había tomado al niño de su ex, al mismo que ChanYeol se encargó de quitarle la vida cuando se dio cuenta de que no estaría dispuesto a regresar de buena manera.

La mujer siempre se mantuvo alejada de los demás, incluso cuando su hijo vivía como un miembro normal de la manada, todo el tiempo se mantenía en un rincón, casi nunca asistió a los eventos especiales, ni se aseguró de hacer lazos con los demás. Siempre fueron ella y su hijo desde que llegaron al territorio cuando el tipo tenía la edad de tres años. Había trabajado como profesora en la preparatoria del lugar por los últimos diez años, hasta el año pasado cuando su hijo desapareció por primera vez.

Estuvo callada durante los últimos días, tampoco dijo mucho cuando le informaron que su hijo había secuestrado a un niño pequeño. Si bien colaboró en el interrogatorio, sus respuestas no fueron precisas.

—Escuché que estaba enojada porque tu padre dio permiso de que cazen a JiHoon. Hizo un alboroto cuando le dijeron que murió. Aunque lo entiendo, aún así no creo que sea muy sensato el enojarse sabiendo que su hijo hizo demasiado mal y puso en peligro a un miembro de la manada solo por rencor.

ChanYeol recordó que HyunSik había mencionado algo respecto a ella en la mañana cuando le entregó el reporte. —Estaba furiosa porque no lo enterramos en las tierras de la manada.

—No se lo merecía. No después de todo lo que hizo. Obtuvo su merecido. —JunMyeon resopló. ChanYeol estaba de acuerdo con él, porque era lo justo, ella no podía esperar un trato digno después de sus acciones.

Sin embargo, la mirada enojada que le estaba dando a ChanYeol le causó una picazón extraña en la nuca.

— ¿Crees que cause problemas?

—Mmmh… tal vez—. No era la respuesta que ChanYeol esperaba—. Es seguro de que se pondrá en contra de las órdenes del líder, al menos por un tiempo, pero más allá de eso... dudo que haga otra cosa.

ChanYeol sostuvo la mirada de la mujer hasta que ella se dio la vuelta y se fue. Realmente esperaba que no causara ningún problema.

—ChanYeol—. JooHeon lo llamó desde el otro lado de la calle. Como siempre estaba enojado por ser el de los mandados—. El líder Park te llama —murmuró al final. Se fue antes de obtener una respuesta. Estaba pronto a tomar un puesto como guardián y tenía ciertas tareas para hacer antes de lograrlo. Ser el chico de los mandados era uno de sus pequeños y muchos trabajos a realizar por el próximo mes.

—Te veo después —dijo JunMyeon al escuchar esto. BaekHyun también parecía estar despidiéndose de sus amigos.

—Hasta luego.

Se despidió de JunMyeon sin decir nada más. En realidad no tenía mucho para decir. Si mencionaba algo, JunMyeon saldría con otros asuntos que ChanYeol ya no quería tratar.

De verdad no quería hablar de ello por más tiempo. Pero JunMyeon era JunMyeon.

— ¡ChanYeol! —se volteó sin ganas ante el llamado—. Piensa en el asunto del fin de semana. Deberías hacer una buena elección. La mejor para ti, no para la manada. De verdad, piensa en ello.

No había más para pensar. ChanYeol se dio la vuelta, ignorando la mirada de preocupación en el rostro del joven guardián. Caminó en dirección a la oficina de su padre. Ya había tomado su decisión. Nada lo haría cambiar.