Uno
Primer mes.
Positivo. Positivo. Positivo.
Harry lee las letras en las pruebas de embarazo en cuanto el tiempo determinado ha transcurrido.
Su corazón late con mucha más fuerza cuando su cerebro realmente entiende el significado de la palabra.
Positivo. Embarazo. Cachorro.
¡Va a tener otro cachorro, por el amor a Dios! Y él lo único que está haciendo en este momento es ocultarse de su familia en el baño más lejano de su camerino, porque ¿qué mierda va a hacer ahora con un embarazo en media gira mundial? Harry no tiene la menor idea, pero él toca su vientre para tranquilizarse a sí mismo y a su omega.
—Hola, cachorro —susurra como saludo, y su mente ya empieza a idear un plan.
...
Harry escucha los gritos de sus fans mientras se mantiene bajo el escenario a la espera del gran momento, su equipo de trabajo dando vueltas a su alrededor para dar los detalles finales a su presentación.
Los nervios recorren al omega de pies a cabeza, mientras muerde la uña de su pulgar derecho con preocupación. ¿Su plan funcionará como él realmente quiere? ¿Las cosas saldrán bien? Dios, espera tanto no arruinar su preciado momento.
—¡Jim! —grita cuando divisa al beta cargando una caja repleta de cables—. ¡Jim!
El pelinegro se detiene y levanta la vista, una sonrisa se posa en sus labios cuando Harry se acerca.
—Hola, Harry. ¿Puedo ayudarte en algo, necesitas otro micrófono? —el omega niega de inmediato y suspira—. Entonces, ¿qué sucede? ¿Está todo bien?
—Sí, sí —habla, viendo a todos lados, con temor de que alguien más escuche su conversación—. Eh... Tú... —el omega carraspea e intenta tranquilizar a su inquieto omega— ¿Hiciste lo que te pedí?
Jim frunce el ceño y piensa—. ¿Qué cosa exactamente? Porque he hecho varias a lo largo de la semana y-
—¡Jim! —Harry no tiene tiempo para el parloteo del beta, necesita respuestas ahora—. El favor de tú-ya-sabes-qué.
Entonces, el rostro de Jim se ilumina y asiente.
—¡Oh, sí! —confirma, colocando la caja sobre su cadera para que pese menos— ¡Puse todos-
Harry coloca su mano sobre la boca de Jim y frunce el ceño en su dirección.
—Shhh. ¡Alguien puede escucharte! —reprende y se asegura de que nadie tenga su atención en ellos.
—Lof sienfto —Jim trata de decir y entonces Harry retira su mano—. Pero, sí. Yo mismo me aseguré de que todo quedase como lo pediste.
—¿Nadie preguntó nada?
—En absoluto. Los de mantenimiento siguieron mis órdenes sin chistar.
Harry siente que sus hombros se relajan ante ese hecho y le da un ligero apretón de hombros a Jim.
—Perfecto. Gracias —le dice y le dedica una sonrisa cuando retrocede un par de pasos.
—¡No hay de qué, Harry! —y él sigue su camino, dejando al omega atrás—. ¡Mucha suerte con todo!
Harry no tiene tiempo de responder, porque un par de manos lo sujetan de inmediato por los hombros y alguien le está diciendo que es hora de iniciar el concierto.
...
Como todas las noches previas, Harry lo da todo sobre el escenario, sólo que esta vez, él es más cuidadoso con respecto de los movimientos que realiza al bailar. Aunque su vientre sigue teniendo la misma forma de siempre y su embarazo ni siquiera se nota, él ha decidido no tentar a la suerte y hacer sentir a su omega mucho más seguro.
—¡Hola, soy Harry! Y espero que esta sea una noche increíble para todos ustedes, ¡porque ya lo es para mí! —el omega sonríe mientras lo dice y el público grita con emoción al oírlo—. ¡Tengo muchas sorpresas preparadas y espero que les gusten!
Harry canta el setlist —yendo desde Music for a sushi restaurant a Cinema, atravesando Matilda hasta llegar a su sección favorita: el tiempo medio— y él sonríe y agradece cuando alguien le cuenta que su música le ha ayudado a sobrellevar la pérdida de su abuelo.
—¡Es un honor para mí ser de ayuda! —le dice a la omega que no ha dejado de llorar desde que él puso su atención en ella—. Espero que esta sea una noche reconfortante para ti.
Cuando la etapa de los intercambios de palabras finaliza, Harry decide que hará algo distinto esta vez como parte de su sorpresa.
—Sé que esto no es lo que acostumbro a hacer —él habla hacia el público que no hace más que gritar mientras camina sobre el escenario— pero tengo una sorpresa para ustedes y mi familia esta noche.
Y él mira hacia arriba, con dirección a la zona exclusiva que su alfa y cachorros ocupan siempre. Sabe que lo que hará dejará a todos asombrados, sobre todo a Louis y sus niños, y él no puede esperar para ver su reacción tomada en vídeo cuando la noticia salga a la luz.
Harry sonríe ensoñadoramente y levanta una mano que es capturada por las cámaras y, en segundos, proyectada en las pantallas gigantes que cuelgan sobre él. El omega no tiene que ser adivino para saber que sus cahorros lo están saludando de vuelta, con sus manos extendidas y bailes graciosos por haber obtenido la atención de su madre en medio de tantas personas.
—¡Por favor, démosle un gran aplauso a Mitch! —de ese modo, Harry presenta a cada uno de los integrantes de su banda.
Cada nombre es dicho y un centenar de aplausos y palabras que no consigue oír se dejan escuchar, rebotando entre las paredes del lugar. En su cabeza, lo único que se escucha es su propia voz dándole ánimos para no echarse atrás y hacer realidad lo que ha planificado.
—¡Wow! ¡Cuánta energía tenemos esta noche! ¡Absolutamente me encanta! —él retira su guitarra y se la entrega a alguien de su equipo mientras camina por el escenario, tropezando un par de veces con el cable de su micrófono—. ¿Quién está listo para una sorpresa? —él grita y el público grita ante las palabras, la sonrisa de Harry sólo crece más y más y todos pueden verlo a través de las pantallas—. Mmm, parece que nadie lo hace —él bromea y lleva sus dedos hacia su mentón, fingiendo pensar. El comentario no es bien recibido por el público, porque, en cuestión de nada, todos empiezan a gritar que están más que preparados para la sorpresa del omega.
Harry se ríe un poco y sólo puede negar por el ruido que sus fans generan, mientras mira hacia arriba. Es momento.
—¡Me retracto! ¡Me retracto! —dice fuerte y claro por medio del micrófono, pero nadie deja de gritar. Entonces, él lleva su mano hacia arriba, ganándose la atención de sus fans, para después dejarla caer, el público se calla de inmediato—. ¡Estoy seguro de que ni sus maestros pueden hacer esto!
El omega mira los rostros de todos y de la nada eleva su mano de nuevo, el estallido de voces es inminente. Harry hace el ejercicio un par de veces más, hasta que siente que está alargando de más el momento.
—¡Veo que todos están listos para la sorpresa! ¡Muy bien, muy bien! —él tira su cabello hacia atrás y se dirige hacia el centro del escenario—. ¿Quieren pistas sobre la sorpresa? Esta sorpresa va a ser enorme, ¿de acuerdo? ¡Así que ajusten muy bien sus sombreros y ayuden a sus amigos si los toma desprevenidos! —el público se ríe y lo miran con impaciencia, ya deseando saber.
Harry toma una honda respiración, permitiéndose absorber los últimos minutos de ser el único con el conocimiento de su estado.
Esto va a ser grande, y ya puede imaginar los titulares de las revistas escandalizadas por su sexto embarazo. ¿A quién más que a él y su alfa debería importarle si le gusta tomar el nudo de Louis? ¡La prensa es muy indiscreta!
—Como he visto que a todos les encanta la banda, tengo un anuncio—él empieza, sintiendo sus manos sudar. Harry se dirige hacia su banda y, en cuestión de segundos, el sonido del redoble de tambores empieza a sonar por lo alto. El omega no pierde el tiempo cuando grita—: ¡He agregado un nuevo integrante!
Absolutamente todos en el estadio se sorprenden por la noticia —¡incluso la propia banda!— y dejan ver su reacción a través de sus facciones.
—¡Les dije que era una buena sorpresa! —Harry continúa hablando, y ya puede imaginar las facciones de confusión de su familia en este momento, él no había dicho nada al respecto—. Y estoy seguro que todos quieren saber de quién se trata, ¿no es así? Entonces, ahora les voy a explicar lo que harán, ¿de acuerdo? Porque una buena sorpresa no puede darse sólo así —Harry da unos cuantos pasos sobre el escenario y se detiene frente a un par de chicas disfrazadas de bananas, en otras circunstancias él empezaría a entonar la canción que todos conocen, pero esta noche se trata de él—. Por favor, sigan mis instrucciones al pie de la letra, porque es muy importante para mí.
Él pide y coloca sus manos bajo su mentón, sonriendo tiernamente.
Por otro lado, a varios metros de distancia y sobre el público, sus cachorros no consiguen entender qué es lo que su mami ha preparado.
—Papi, no entiendo —Lucian habla mientras frunce el ceño, viendo atento a Harry sobre el escenario.
—Yo tampoco —acompaña Evan, saltando sobre el mueble de cuero para llegar hasta Louis.
—¿Mami contrató a alguien? —pregunta Lizzy con Owen en sus brazos.
El bebé balbucea un poco mientras patalea y grita “¡Mami, mami!“, llamando la atención de su melliza, queienchupa su pulgar en el regazo de Louis.
—No sé qué es lo que su madre tiene entre manos, cachorros.
—¡El micrófono, papi! —responde Evan, como su fuese lo más obvio.
—No se refiere a eso, Evan —dice Lizzy y niega con una sonrisa.
—¿Entonces? —él inclina su rostro y mira con sus brillantes ojos azules a Louis.
—Es un decir.
—¿Y eso qué es?
—Te lo explicaré luego, ¿sí? —responde Louis, y deja un beso sobre el cabello rizado y revuelto de su hijo.
—Está bien.
Entonces, la familia de alfitas presta atención de nuevo al lindo omega sobre el escenario.
—Me temo que, en esta ocasión, sólo las personas con asientos van a poder participar —Harry mira cómo quienes se encuentran en el sector más próximo a él denotan su tristeza—. ¡Pero todos los demás me van a ayudar a contar! Bien, bien, ¡sé que no es el mejor trabajo, pero es honesto!
El público se ríe, y Harry lo toma como una victoria; después de todo, su plan sólo incluye a aquellas personas con asientos. ¡Mejor suerte para la próxima!
—Entonces, cuando todos nosotros contemos hasta tres —él señala a quienes están frente a él, y después procede a hacer lo mismo con quienes restan—, todos ustedes van a tomar el papel que está bajo sus asientos y lo van a llevar hasta arriba, ¿de acuerdo?
Todos los presentes se ven los unos a los otros y asienten hacia el omega, la banda de Harry presta atención a sus palabras porque no tienen ni idea de lo que va a suceder. El propio Louis siente a su alfa revolverse ante la expectación y Harry puede sentirlo en su pecho; él espera que Louis no se preocupe tanto por los nervios que su omega emite hacia su alfa.
Las manos de Harry tiemblan un poco cuando suspira y cierra los ojos para tomarse un segundo, su noticia pronto saldrá a la luz y todos sabrán sobre su estado.
—Muy bien, ¡vamos a iniciar! Pero no podemos hacerlo sin un poco de música de ambiente, ¿no lo creen? —él juega un poco y pronto los instrumentos siguen una tonada armoniosa—. ¿Todos listos? —el público corea un “¡sí!” por lo alto y él asiente—. Bien. Entonces, a la cuenta de ¡uno! —él eleva un dedo en el aire y nota a las fans de los asientos inclinarse un poco en búsqueda del papel. Otro dedo se pone en alto—. ¡Dos! —él toma una bocanada de aire y sonríe.
Harry siente que el tiempo se congela una milésima de segundo, y eso es suficiente para que su respiración se acelere aún más, para que sus nervios corran por sus venas y lleguen a su corazón, el que no ha dejado de latir con rapidez desde que puso un pie sobre el escenario.
Él sabe que todos van a sorprenderse ante la noticia, pero la única reacción que espera ver es la de su familia cuando el concierto termine.
Cuando él libera el aire de sus pulmones, la única imagen que llega a su mente es la de Louis y sus cachorros en la habitación de hotel durante la mañana, todos envueltos en las camas que unieron por la noche para compartir las sábanas y el espacio mientras tuvieran tiempo juntos. Sin que Harry se diese cuenta, su anidamiento había iniciado en ese momento.
Entonces, con el precioso recuerdo en su cabeza, el omega grita con todas sus fuerzas.
—¡Tres!
El sonido de los gritos nunca se hacen de esperar, y pronto, sus fans se están agachando y tomando los papeles bajo sus asientos.
Al principio todo es confuso —los primeros tres segundos— porque cada uno tiene una hoja, algunas en blanco y otras con trazos de color, pero, fieles como sólo los fans de Harry podrían ser, no se toman mucho tiempo para elevar los papeles sobre sus cabezas y que el plan de Harry cobre sentido.
El escándalo de las personas de pie cerca de él podría dejar sordo a cualquiera sin problema alguno, porque el mensaje que los papeles permiten leer es claro. Harry está embarazado de su sexto cachorro y ahora todo el mundo lo sabe.
—¿Tienen viejos recuerdos, no es así? —Harry dice, trayendo a su mente las viejas imágenes del concierto de San Siro.
Desde ese momento, lo único que el omega hace es sonreír y dejarse llevar por las emociones que se acunan en sus ojos como gotas saladas que besan sus mejillas al deslizarse. Todo estará bien.
...
El anuncio de su embarazo se viraliza en cuestión de segundos, y él ni siquiera empieza la siguiente canción del setlist, cuando su nombre y el de Louis ya son tendencia bajo los hashtags de #BebéLarry, #LarryStylinson y unos cuántos más que hacen alusión a la pareja.
En definitiva, las revistas tendrán material para primera hora de la mañana.
...
Harry está verdaderamente nervioso cuando se encuentra solo en su camerino, aguardando por Louis y sus cachorros, quienes no deben tardar en llegar, mientras repasa en su mente el origen de la idea de su anuncio.
Una par de toques en la puerta lo ponen alerta y él siente a su omega dar vueltas en su pecho vuelto loco.
¡Mi alfa! ¡Mis cachorros! Le grita su omega incansablemente.
Y Harry no se lo piensa dos veces cuando se pone de pie, atravesando la habitación en un ar de pasos, y abre la puerta él mismo.
Los brazos de sus hijos envuelven sus piernas y abdomen de inmediato, los cachorros ni siquiera tardan una milésima de segundo en abalanzarse sobre él y empezar a gritar.
—¿Vamos a tener otro hermano?
—¡Más bebés! ¡Más bebés! ¡Más pañales!
—Mami, ¿puedo elegir el nombre? ¿Se puede llamar como yo?
Harry no sabe cómo actuar, y tan sólo se ríe mientras se pone a su altura y besa las mejillas rosadas de sus hijos.
—¡Hola, cachorritos! ¿Se portaron bien? —él evade las preguntas y busca con la mirada a Louis, sin embargo, él alfa ni sus mellizos no se encuentran en ningún lugar—. ¿Y su padre? ¿Y sus hermanos?
El omega se preocupa de inmediato, elevando su voz y liberando feromonas con toques agrios. ¿Dónde se encuentra la otra mitad de su familia?
—¡Papi se fue, mami! —Evan le grita al oído y corre hacia el interior de la habitación al tiempo que canta una parte de Grapejuice.
—¿Cómo qué se fue? ¿A dónde?
Harry frunce el ceño y se pone de pie, invitando a que sus otros chiquillos hagan lo mismo. Él cierra la puerta y sigue con la mirada las cabecitas rizadas de sus cachorros.
—Dijo que no tardaba —Lizzy le informa, y procede a tomar asiento en el amplio sillón en el que su hermano ya está saltando.
—Evan, no saltes, amor —él omega se acerca a su hijo y este obedece.
—¡Pero papá me deja hacerlo! —se queja, haciendo un pequeño puchero.
—¿Ves a papá aquí? —Harry contraataca mientras se cruza de brazos y eleva una ceja.
—No, mami —el alfita responde y toma asiento, porque entiende que no podrá convencer a su mami como suele hacer con Louis.
Por lo general, Evan consigue, con besos y abrazos amorosos, que Louis ceda a sus caprichos cuando Harry no se encuentra cerca; lo que sucede con frecuencia cuando el omega se encuentra en sus ensayos o sobre el escenario.
—Mami, ¿ya nos vamos? —escucha que Lizzy pregunta y él suspira—. Tengo hambre. ¿Podemos comer donas para la cena?
—No podemos irnos sin su padre, Liz. Debemos esperarlo y podrán cenar.
—¿Va a tardar mucho?
—No lo sé. Voy a llamarlo, ¿bien? —los niños asienten y empiezan a jugar entre ellos para distraerse.
Harry revisa su celular con la esperanza de que haya algún mensaje por parte de Louis, pero no hay ninguno. ¿Dónde demonios está ese alfa tonto? ¿Dónde están sus cachorritos de dos años? ¡Él los extraña mucho!
El tono de llamada suena dos veces antes de que Louis conteste.
—¿Omega, sucede algo? —Harry puede escuchar el balbuceo de Owen y la vocecita de Jazz diciendo “mami”.
—¿Dónde estás? —el omega no pierde el tiempo cuando pregunta. Sus hijos prestan atención a la conversación sin saber disimular.
—Los mellizos tuvieron un accidente; así que tuve que regresar al hotel, pero ya estamos yendo de nuevo.
—Bien. Los esperamos.
Y Harry cuelga la llamada. Él no está realmente contento porque su alfa haya tenido que salir en un momento como este, pero también entiende que fue por razón de sus cachorritos y que requieren de cuidados aún por ser tan pequeños. Sus cachorro siempre serán primero.
Mientras la familia espera por el retorno de Louis y los mellizos, Harry y el resto de sus cachorros conversan sobre el nuevo bebé.
—¿Y qué es, mami? — Lucian le mira con atención, como si el rostro de Harry tuviera todas las respuestas del universo.
Harry adora cuando sus cachorros lo miran de ese modo, con tanta admiración y esperanza en sus facciones, exteriorizando su amor hacia él de todas las maneras posibles con sus suaves palabras y sonrisitas sólo para él.
—Aún no lo sé, cachorro —él peina los rizos que comparte con su niño y le da un suave toque a su nariz de botón.
—Mami, mami, mami —Evan toma el rostro de Harry para obtener toda su atención—. ¿Seré hermano grande de nuevo?
El omega le sonríe y lo sienta en sus piernas.
—Sí, ¿te gusta ser hermano mayor?
—¡Sí! —el niño de cinco años dice emocionado y empieza a enumerar sus cosas favoritas—. Porque yo los cuido de todo, mami. Y les enseño muchas cosas a los mellis, ¡y ahora también al nuevo bebé!
El corazón de Harry se derrite de ternura y les echa un vistazo a sus otros cachorros que miren con atención el intercambio de palabras.
—¿Quieres mucho a tus hermanos? —Harry inquiere, dejando un besito en la mejilla de Evan.
—¡Amo a los mellis, mami! —el niño responde sin pensarlo dos veces y luego él frunce el ceño—. Aunque Jazz me muerda y Owen tire de mi cabello cuando jugamos.
El omega se ríe un poco y gira su dedo en un mechón de cabello.
—Estoy muy seguro que sus hermanos también los aman mucho a todos —él incluye a sus cachorros mayores y ambos le sonríen—. Y sé que el nuevo bebé estará muy feliz por tenerlos como sus hermanos mayores.
—Todos vamos a cuidar al bebé, mami —Lizzy comenta, y se reclina sobre el sillón.
—¡Y yo le voy a enseñar a jugar fútbol! —Lucian no se queda atrás y se tira sobre las piernas de su hermana.
—¿Y si no le gusta?
—¿Por qué no le gustaría? —el niño frunce el ceño sin entender. ¡A todos les gusta el fútbol!
—Porque lo puede encontrar aburrido.
Lucian jadea y se incorpora de inmediato, viendo a su hermana con una mirada decidida.
—¡Entonces lo obligaré!
Harry se ríe a su costado y posa una mano sobre la espalda de su hijo.
—No puedes hacer eso, cachorro —Harry interviene—. Todos tenemos gustos distintos, ¿recuerdas?
—Sí, Luci, no puedes hacer eso —Evan lo regaña, y en sus ojitos azules todos ven los de Louis—. A ti no te gusta el pastel de fresa, y a mí sí, pero yo no te obligo a comerlo.
—No lo como porque soy alérgico y me puedo morir.
—Oh —bien, esa es información nueva para Evan—. Mami, ¡Luci se puede morir! ¡Yo no quiero que se muera!
Harry suspira, ser madre de cachorros tan pequeños tiene sus consecuencias.
—De acuerdo, esto se fue en una dirección distinta —el omega libera feromonas para calmar al consternado Evan—. Les voy a explicar algo, ¿bien? No obligamos a las personas a hacer, o comer, cosas que no quieren porque respetamos sus opiniones y puntos de vista.
—Entonces, ¿por qué papá no puede cenar pizza todas las noches como quiere? —Lizzy espera su respuesta de inmediato.
—Porque no es sano.
—¿Por qué? —Evan ataca.
—Porque le hace mal a su cuerpo.
—Pero a él le gusta —Evan no va a detenerse.
—Sí, pero no está bien.
—¿Por qué?
—Porque no.
—Pero, ¿por qué “porque no”?
—Porque... porque su padre puede enfermar —a Harry le empieza a doler la cabeza para este punto. El omega suspira casi derrotado—. Miren, cachorros, debemos comprender que no a todas las personas les gustan las mismas cosas que a nosotros, pero eso está bien y debemos respetar eso, ¿de acuerdo? Y antes de que digan algo, hay excepciones —él ve las preguntas en los ojos de sus hijos y continúa antes de ser interrumpido—, como el cuidado en la alimentación que hacemos con papá y ustedes, o el bloqueador solar que no les agrada sentir en su piel pero que es importante. Respeto su opinión como su madre, aunque no les guste el bloqueador, pero lo hacemos porque necesario para su bienestar, porque les hace bien a sus cuerpecitos —Harry concluye con una pequeña sonrisa, esperando que a sus cachorros les quede claro el mensajes—. ¿Ustedes... entienden lo que digo?
Los cachorros se miran entre ellos y asienten.
—Sí, mami.
—Muy bien, mis cachorros listos.
Todos permanecen en silencio un segundo y después la voz de Lizzy se hace oír.
—Mami —ella llama su atención, picando su brazo con su índice—. ¿Y si lo que me hace bien no me gusta? ¿O alguien dice que es bueno para mí, pero no lo es?
Uh, esas son preguntas importantes a ser respondidas.
—Si eso llega a suceder, debes decírmelo a mí o a tu padre de inmediato para que te ayudemos o te expliquemos lo que sucede, ¿bien? —él coloca una mano sobre las de su niña—. Pero también debes decírselo a esa persona.
—Oh, bien. Les diré siempre todo, mami.
Harry le sonríe y se reclina en el sillón, con sus niños recostados a sus costados, esperando por la llegada de Louis.
...
El omega no está muy seguro de cuánto tiempo pasa, pero él abre sus ojos cuando consigue escuchar los malos susurros que Evan mantiene con Lucian y Lizzy.
—¿Ya viene?
—Él dijo que sí.
—¡Ya quiero comer!
Harry simula continuar dormido para analizar el escenario. Sus cachorritos están sentados frente a la puerta cerrada, aguardando por algo.
—Quiero jugar con los mellis.
—Seguro están dormidos, no hicieron ruido cuando hablé con papi —Lizzy le responde y Harry puede ver su celular entre sus manos.
—Cachorros —murmura y los niños se ponen alertas. Sus ojitos se abren de golpe y ponen caritas asustadas—. ¿Qué hacen ahí?
—Jugando —responde Lucian instantáneamente.
El rizado ha conseguido detectar que su hijo de ocho años es el mejor en inventar excusas en segundos, seguro eso será un problema cuando sea mayor y quiera salir de fiesta durante su adolescencia.
Hum, adolescencia. Harry en serio no quiere pensar mucho en eso.
—Es malo mentir. Y Liz, ¿qué les he dicho sobre usar mi celular sin supervisión?
—Que no debemos hacerlo.
—Correcto. ¿Y por qué no pueden?
—Por culpa de Evan.
El omega contiene una carcajada.
—Plantea de nuevo la razón.
—Porque Evan subió una foto de papá durmiendo a Instagram.
El menor se ríe y agrega—. ¡Pero fue muy divertido, mami!
—Sí, lo fue —Harry está de acuerdo—. Pero no debemos hacerlo más, y tampoco debemos tomar las pertenencias de los demás sin permiso —él estira su brazo y su hija sabe lo que significa esa acción—. Mi celular, por favor.
La niña se pone de pie y se lo entrega, no sin antes advertir—. Papi, dijo que estaba estacionando.
—¿Llamó? —ella asiente—. Bueno, gracias por responder por mí, cachorra.
—De nada, mami.
Entonces, Harry ve el registro de llamadas y los par de mensajes que Louis había enviado, diciéndole que estará con ellos en menos de quince minutos, los cuales tienen casi veinte minutos de haber llegado a su buzón de mensajería.
Y, como si su omega se hubiese quejado en voz alta, la puerta del camerino es tocada y sus cachorros se ponen de pie y se apresuran a abrirla.
—¡Lucian! —reprende el omega en cuanto gira la manija de la puerta y deja al descubierto a su alfa.
Harry sonríe sin siquiera pensarlo, saltando casi del sillón y caminando con rapidez hasta su alfa, quien ya está siendo abrazado por sus cachorros. Y, la sonrisa de Harry no hace más que crecer cuando nota el ramo de tulipanes en la mano de Louis y el par de rosas en las manitos de sus cachorros menores que están siendo cargados por su alfa.
—¡Papi! —Evan grita a todo dar y eleva sus brazos para que Louis lo cargue como a sus hermanos.
—Dame un momento, cachorro —Louis le dice, y entonces él hace contacto visual con Harry.
Ambos se mantienen la mirada con amor, delineando los rasgos del otro y entendiendo cómo los años han pasado sobre sus pieles, dejando evidencia de su trascendencia en el tiempo.
—Omega —el ojiazul suspira en cuanto entiende que sigue parado fuera de la habitación.
Louis da un par de pasos hacia el frente y se planta cara a cara con Harry.
—¡Tardaste mucho, alfa! —Harry reclama, cuando ve que Louis intenta hablar primero, pero indudablemente toma en brazos a Owen y abraza a Louis—. ¿A dónde fueron?
Los mellizos de la pareja olfatean a su mamá y dicen alegremente “mami” y “papi” incontables veces.
—Siento si te hice esperar, omega —Louis se disculpa—. Pero no podía verte sin tener un regalo para ti.
Entonces, ellos rompen el abrazo y Louis extiende el ramo de tulipanes, sus hijos inmediatamente imitan su acción.
—Mami ’indo —Jazz dice con sus dedos en la boca.
Harry se enternece y toma las flores que todos le entregan, dejando poco después un beso en la mejilla regordeta de Owen.
—¿No hay beso para mí? —Louis se queja y hace un puchero que sólo consigue que Harry ruede los ojos.
—No hasta que me expliques correctamente por qué llegan hasta ahora.
—Bien. Tienes un punto —él sonríe y guía a la familia al sillón. Cuando todos están cómodamente sentados, Louis inicia su explicación—. No sucedió nada con los cachorros, pero necesitaba una excusa para ir por tus flores.
—Podías haberlas comprado en cualquier momento.
—Sí, tal vez tengas razón en eso —Louis peina el cabello lacio de Jazz y continúa, esta vez viendo a Harry directamente—. Pero no todo el tiempo mi omega le dice al mundo que está embarazado de esa manera. ¡Y qué manera de hacerlo!
Las mejillas de Harry se tiñen de rojo en cuestión de segundos y Louis se siente como un adolescente de nuevo.
—Además, sólo para que lo sepas —al alfa se recuesta en el mueble y ve con una sonrisa ladina a Harry—, yo ya sabía que estás embarazado. Sólo estaba esperando que me lo dijeras
Y bien, eso toma medianamente por sorpresa al omega porque, ¿cómo diablos olvidó que Louis ha conseguido percibir todos sus embarazos que él? En definitiva, la emoción le nubló el pensamiento.
—¡No es justo! ¡Siempre lo notas antes que yo! —Harry no duda en recriminar.
—Sólo soy yo, siendo el mejor alfa del mundo —Louis lo molesta y siente un golpe en su mejilla por parte de Jazz.
No pasa ni un segundo, cuando sus hijos empiezan a quejarse.
—¡Papi! —Lucian y Lizzy levantan la voz ofendidos.
—¡Yo soy el mejor alfa del mundo y de mami! —Evan les dice a todos con el ceño fruncido.
El pequeño alfa se baja del sillón y corre a las piernas de Harry, abrazándolas y ocultando su rostro allí. El omega despeina su cabello cuando sacude su mano sobre la cabeza de Evan.
—Todos son los mejores alfas del mundo —él mira con ojos acusatorios a Louis por provocar el amargo olor que sus cachorros desprenden en la habitación.
—Pero yo soy mucho mejor que los demás, ¿cierto, mami? —Evan no se va a dejar vencer.
—Eres el mejor alfita de cinco año de todo el-
—¡El universo, mami! ¡El universo es más grande!
Harry se ríe y le da la razón.
—Sí, amor, del universo —Harry nota cómo las facciones de sus otros chiquillos cambian y acota—. Y ustedes también son los mejores alfas del universo de diez y ocho años.
Los hijos mayores de la pareja sonríen y se lanzan a los brazos de sus padres, aplastando un poco a sus hermanos menores en el proceso.
—¿Y yo? —Louis lo molesta, dejando un beso sobre su marca.
—Eres mi alfa, eso debe ser suficiente.
—Lo es, aunque siempre quiero más de ti, omega —susurra en su oído y Harry siente mariposas en su estómago.
¿El cachorro en su vientre también podrá sentir el amor de su padre hacia él?
Bien, piensa Harry, eso se sabrá en unos cuantos meses.
🧸
Les dejo acá abajo las características físicas de cada cachorro. (Todo fue hecho en una ruleta, así que fue un sorteo el cómo lucen y su sexo, menos su casta).
• Lizzy : 10 años. Ojos azules. Cabello rizado y oscuro. Nariz de botón y tiene 2 hoyuelos.
• Lucian : 8 años. Ojos verdes. Cabello rizado oscuro. Nariz de botón y tiene 1 hoyuelo.
• Evan : 5 años . Ojos azules. Cabello rizado oscuro. Naricita como la de Harry y sin hoyuelos.
• Jazz : 2 años. Ojos azules. Cabello lacio y claro. Naricita de Harry y sin hoyuelos.
• Owen : 2 años. Ojos verdes. Cabello rizado oscuro. Nariz de botón y tiene 1 hoyuelo.