DOS POR NOCHE

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Sinopsis

Luego de un encuentro sexual fallido, decido ir en busca de mi siempre buena primera opción. Sexo salvaje en el auto, hace mi noche inolvidable… Comiendo doble esa noche.

Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
2.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Chapter 1


WARNING


Smut


*


Había dejado envolverme en los besos y caricias de ese hombre. Me deseaba, su respiración era agitada y sus manos temblorosas hacían notar su desesperación por penetrarme. Yo lo deseaba un poco debo confesar. Por lo menos besa bien.


Mi cuerpo estaba ahí, pero mi mente no. Yo solo lo escuchaba, y es que le encanta hablar. Nuestra intimidad duró poco, MUY poco. Entró, salió, se vino, me lavé, y listo.


La insatisfacción no está en mi vocabulario. Así que inventé un dolor de barriga, subí a mi auto y me fui.


*


Lo llamé ( al otro ) pedí su ubicación y gracias a Eros, él estaba a 20 minutos en una pizzería con algunos amigos suyos.


Mierda ! Estoy muy cerca y aún muy húmeda por mi primer encuentro. Benditos sean los wipes que tengo guardados en la guantera, saco un par del paquete y mientras manejo me voy limpiando.


Llegué a la pizzería, me estacioné atrás donde había poco alumbrado, a lado de un árbol. Le envío un mensaje de texto:


-Estoy aquí.


Él sale del lugar, lo veo caminar hacia mi auto; es alto, tez oscura, manos grandes y la verga también.


Entra a mi auto, y se acomoda en el asiento detrás del copiloto, mientras yo desabrocho mi cinturón de seguridad, no me dice nada, no pregunta cómo estoy, su rostro no es serio, pero puedo jurar que me mira con caútela. El silencio es tan incómodo en esos momentos.


Había tenido innumerables encuentros íntimos con él, y me daba mucho miedo que se diera cuenta que "olía" a otro hombre, sin embargo sólo nos mirábamos y sonreíamos, él sabía muy bien que es lo que yo quería.


*


Parte II


Rompí el hielo, bajando mi pantalón con la ropa interior apresurada, mientras él hacía lo mismo. Me acomodé en el asiento, y me tumbé boca arriba, abrí mis piernas dándole la bienvenida una vez más, y al separarlas un hilo de fluidos decoraban mi entrepierna.


Mierda ! Cómo es posible que pueda estar tan mojada si él ni siquiera me ha tocado ?! Y no ha mencionado ninguna palabra, es increíble, pero son pocos los hombres que pueden causar esto en mí.


Él ya tenía los pantalones bajos hasta las rodillas, creo que es obvio decir que los calzoncillos también. Se coloca suavemente encima mío, su mano derecha se apoya en el asiento, y con la mano izquierda coge su erecto y venoso miembro para encabezarlo en mi jugosa concha.


Entra a mi cuerpo solo un poco, muy poquito, su mano sostiene su miembro y lo mueve de arriba abajo, simulando ser su lengua, mi concha se contrae, cambia el movimiento, empuja suavecito, y sale.


Me desespera.


Él sonríe.


Entra otra vez, tiene la cabeza de su pinga, dentro de mi concha, y no se mueve, me queda mirando con esa maldita sonrisa y sé muy bien lo que significa. Cierro los ojos, relajo mi cuerpo, aguanto la respiración, aprieto los dientes y me atraviesa el cuerpo como una bestia.


Grito.


Se queda inmóvil dentro de mi, mi concha sigue mojándose más, me mira con cuidado, quiere asegurarse que no me ha lastimado, abro los ojos y por la expresión en mi rostro sabe que me gustó.


Él jadea, sabe que me gusta el dolor y me dice :


Buena niña


Empieza a moverse dentro de mi, me embiste con fuerza, yo gimo del placer que me causa la dureza de su miembro y contraigo mi vagina con fuerza, él siente como lo aprieto con mis labios, y eso no lo detiene, lo hace aún más fuerte. Duele.


Su vaivén de caderas me enloquece, entra y sale de mi repetidas veces, y me hace sentir tan suya, mis manos aprietan sus nalgas, y lo empujó más a mí en un intento de que pueda gozar lo más profundo de mi cuerpo, duele, duele mucho, pero lo soporto.


Con este hombre he descubierto que el dolor es tan placentero.



*



Parte III


No cambiamos de posición, tenemos poco tiempo, así que coloca sus manos en mi cuello, y aprieta lo suficiente para dejarme jadear y suplicarle que me llene..


Dame leche - le suplico.


Trato de arañarle la espalda, fallo.


Deja de apretar mi cuello, y sostiene mis muñecas, no me permite dejarle marcas. Y grita ... - quieta perra !


Me quejo...- Ya no puedo más del dolor, y susurra a mi oído: que estrecha estás, mi amor.




Sigue moviéndose, y mis caderas al compás con el suyo se vuelven uno, continúa dominando mi cuerpo, y me abofetea, abro mi boca y saco la lengua.


Me mira.


Escupe dentro de mi boca.


Me lo trago.


Mis piernas se tensan, no siento los pies, una corriente recorre mi cuerpo, echo mi cabeza hacia atrás, cierro los ojos, escucho que él hace un gemido estruendoso


*



Parte IV


Manejo de regreso a casa, bailando en mi asiento, cantando a todo pulmón con la ventana baja, mientras mi mano izquierda domina el timón.


Mi mano derecha y traviesa desabotona mi pantalón, meto mis dedos en lo más íntimo de mi ser, y me siento .... Dichosa.


Tengo la concha realmente llena, aún la leche de él ( y el anterior ) está caliente, la viscosidad de sus secreciones empapan mis dedos, y me los llevo a mi boca... - saboreo.


Mmmm saben a gloria.


Una sonrisa esboza mis pegajosos labios, mientras mi reputación silenciosamente se va quebrando.


Qué más da, ellos no lo saben, y ahora es tu secreto también.