right where you left me
Matches burn after the other Pages turn and stick to each other
Wages earned and lessons learned But I,
I'm right where you left me....
right where you left me. taylor swift.
A Baekhyun le molestaban muchas cosas, el sonido de la alarma a las 6 de la mañana, el pepino que su madre escondía a veces en su comida, la gente abusiva y por supuesto la más importante, su cobardía. Hacía más de 12 años que conocía a Kim Jongdae. Aquel niño flacucho con sonrisa torcida que se atrevió a tirar su helado y reírse al respecto. Desde del primer día que se lo topó fue como una maldición, Kim Jongdae apareció en su vida tan recurrente que comenzó a creer que dios lo había mandado como un castigo a su persona, el karma a sus pecados, tal vez el castigo de su vida pasada había reencarnado en ese ser. Puede que estuviera exagerando y siendo un dramático como su mejor amigo, Jongin lo describía, pero Jongdae era un bocón de primera que se creía el rey del mundo, pero era el bocón del que se había enamorado.
Llevaba años cargando con el peso de su corazón que muy tontamente se había enamorado de la única persona que jamás lo vería de la misma forma. Jongdae lo quería, como se quiere a un primo lejano. Resultó ser que era nada más y nada menos que el hijo de la mejor amiga de la infancia de su madre, que para su fortuna acababan de volver para vivir en el pueblo, aquel pueblo que parecía una copia barata de Forks de crepúsculo pero con mucha nieve, donde Baekhyun había nacido, crecido y muy probablemente viviría por el resto de sus días hasta que un día muriera por el colesterol alto gracias a todas los dulces que comía o tal vez por una ingestión alcohólica, por que el Vodka y el jamás se han llevado bien. En primer lugar, ni siquiera le gustaba el alcohol, a menos que Jongdae se consigiera una novia nueva porque para su mala suerte, el hombre también era heterosexual.
Existían mil y un argumentos que alimentaban la cobardía de Baekhyun. Pero muy en el fondo, quería ser la excepción, como en todos los cuentos de fantasía donde la protagonista lograba enamorar a su amado a pesar de todas las circunstancias. Baekhyun soñaba eso, que un día Jongdae se despertara y se diera cuenta que el amor de su vida estaba ahí, justo a dos casas. Porque soñar es gratis, y donde de boca en boca se dice que querer es poder y Baekhyun quería, de verdad quería. Y cuando maratoneaba en su noche de películas cursis con Jongin, se prometía que el día siguiente sería el indicado, que tomaría toda la valentía que su pobre corazón pudiera darle y confesaría esos sentimiento que llevaban tiempo consumiendo su salud mental. Pero al día siguiente volvía a ser el mismo cobarde de siempre que se escondería en su pánico de ser rechazado, donde un Jongin harto pero comprensivo lo consolaría con muchos abrazos de osos y palabras bonitas que harían sentir a Baekhyun mejor, por que ya lo conocía.
Pero ese día era diferente, no solo porque era el último día de clases antes de las vacaciones de invierno, donde hacía más frío que de costumbre. Era el día, el indicado, lo sentía desde que despertó 10 minutos antes de que su alarma sonará, porque bajo 15 minutos antes de salir de casa y pudo desayunar con tranquilidad sin atragantarse con la comida por miedo a llegar tarde, donde su madre no intentó envenenarlo con pepino como solía hacerlo casi siempre. Llegó 5 minutos antes de que sonara el timbre de entrada, hasta el guardia de la entrada lo miró con sorpresa por su puntualidad, era raro no verlo corriendo por los pasillos con una hoja de retardo. Todo estaba a su favor, estaba de buen humor, había desayunado, llegado temprano, su madre le había dado dinero y hasta había un poco de sol que hacía un poco cálido el día pese aquel friolento clima. Así que con una sonrisa, caminó hasta su salón de clases, donde Jongin ya lo esperaba en el mismo lugar de siempre, tres mesas detrás del pizarrón.
—¿Es el fin del mundo y nadie me avisó?
—No seas tonto nini, porque el mundo te avisaria que es el fin.-exclamó sentándose. —Que estés aquí sin una nota de retardo es un claro aviso Baekhyun.
—Es solo un buen día, no.-golpeó la mesa con ambas manos molestando a más de uno de sus compañeros que estaban tomando una siesta antes de empezar las clases con el ruido del golpe. Jongin solo les dio una sonrisa de disculpa. —Es el día.
—¿De qué hablas tarado? No me digas que tu mamá logró hacerte comer pepino y tu perspectiva del mundo cambió gracias al pepino.
—Antes muerto, el pepino y yo somos enemigos mortales. Como Harry y Voldemort.
—Muy maduro de tu parte comprar tu odio injustificado hacia una verdura con un libro infantil.
—No es un libro infantil, tiene muertes.-le recordó Baekhyun.
—Pero no tiene sexo, que clase de saga juvenil no tiene escenas de sexo.
—No todo tiene que tener sexo Kim Jongin. Abre tu mente, usa tu ojo interior para ver mas haya del sexo.
—Muy gracioso. Dime el porqué de tu buen humor antes de que me colmes la paciente y olvide que eres mi mejor amigo.
—Eres muy malo nini, pero como soy un alma noble, caritativa y comprensiva voy a decirte.
—Dios eres demasiado dramático para tu propio bien.
—Ash, dejame hablar estupido.-Jongin rodó los ojos pero no dijo nada.—Voy a decirle a Jongdae lo que siento, hoy.
Jongin lo miró asombrado. Generalmente Baekhyun decía exactamente las misma palabras en dos circunstancias, cuando se encontraba llorando ebrio y vomitando en algún parque rumbo a su casa o llorando también (porque Baekhyun lloraba por absolutamente todo) después de ver películas extremadamente cursis que mataban de cringe a Jongin pero aun así las veía por que eran las favoritas de Baekhyun. Pero jamás lo había dicho en sus cinco sentidos. Le dolía el corazón de ver a su alma gemela sufrir, por que si, Baekhyun era su alma gemela, la única persona que ve a su lado por el resto de su vida, porque a veces los amores vienen y van, pero el era para siempre, y no lo decía románticamente, pero su amistad estaba tan conectada desde raíz espiritualmente que para Jongin vivir sin Baekhyun sería lo equivalente a vivir sin alma, como un caparazón vacío. Porque aunque se casará algún día, tuviera hijos y se fuera lejos, siempre volvería, por Baekhyun, el único que estuvo con él cuando su padre se suicidó. Cuando su mundo se torno negro con tonalidades girses, y no econtraba la salida, Baekhyun estaba ahi, como un razo de luz abriendose paso entre las nubes grises que le oprimian el pecho y no lo dejaban respirar. Porque sin Baekhyun, muy probablemente hubiera seguido los pasos de su padre y no hubiera conocido a Kyungsoo, el amor de su vida. Así que si, odiaba con todo su corazón lo susceptible que era su mejor amigo a desmoronarse por un amor no correspondido.
—Baek...
—Ya lo sé, sé lo que vas a decir nini. Pero lo necesito, necesito soltar esto antes de que mi corazón explote. Solo te necesito ahí.
—Siempre Baekhyun.
Decir que haría algo era fácil, pero hacerlo era la parte complicada. Las clases habían terminado hace un rato, por lo que Baekhyun se encontraba en la puerta principal dando vueltas esperando a Jongdae, generalmente después del club de canto, en que el ambos estaban inscritos, iban juntos a casa debido a la cercanía de sus hogares, pero Jongdae ese día le pidió esperarlo afuera puesto que había olvidado su carpeta en su salón y debida volver por ella para hacer su tarea. Así que Baekhyun esperó pacientemente por su amado. El miedo se abría desde su estómago hasta su garganta con fuerza, le temblaban las piernas, quería correr a su casa y esconderse en su cuarto, bajo las sábanas de su cama hasta que Jongin llegara y pusiera A Walk To Remember en loop hasta que a Baekhyun se le acabarán las lágrimas, su plan se vio interrumpido con el estruendo de la puerta al abrirse, era Jongdae, sintió las náuseas asentarse en la boca del esófago y respiro profundo. Venia riendo a carcajadas con uno de sus compañeros de clase, Kim Minseok, un chico más bajito que Baekhyun que tenía unos característicos ojos gatunos que llamaban la atención de todo mundo, Jongdae pareció despedirse con una sonrisa de Minseok y trotó hasta donde Baekhyun estaba parado.
—Lo siento, me encontré a Minseok de camino, ¿Me tarde mucho?-preguntó con una sonrisa.
—Nop.
—Bien, vamos a casa antes de que comience a nevar, escuche que hoy caerá una tormenta.
—De hecho y-yo..-tartamudeó con nervios.—¿Podemos ir al café de siempre? Me gustaría decirte algo.
Jongdae pareció sorprendido, Baekhyun no era mucho de tomar la iniciativa en cuanto a salidas pero rápido sonrió y asintió con la cabeza.
—De hecho, yo también quería decirte algo Baekhyun. Así que andando, antes de que se haga más tarde.
En un parpadeo ya estaban en la entrada del café, Jongdae se había adelantado para abrir la puerta y ofrecerle a Baekhyun pasar primero, lo que hizo que su corazón brincara de emoción. A sus ojos, era como una cita, su primera cita con la persona que le gustaba desde hacía tanto, no podía no evitar que su emoción fuera menos. Todo el camino hasta la una de las mesas del fondo, que estaba pegada al vidrio que daba a las calles que se encontraban muy poco transitadas. Sorpresivamente, hasta el café estaba solo, muy poco habitual, pero para Baekhyun era como el escenario perfecto, como si el universo estuviera confabulando a su favor para hacer de ese su momento especial. Después de pedir cada uno un chocolate caliente especial de la casa, era el momento de hablar. Baekhyun estaba tratando de formar una oración corta, pero que pudiera expresar todo lo que sentía.
—Soy gay.-rompió el silencio Jongdae.
Baekhyun lo miró sorprendido, porque Kim Jongdae en todos los años que conocía jamás había dado indicios de ser gay, tal como Baekhyun lo era. Así que si antes sentía que todo estaba a su favor, ahora lo creía. Casi podía sentir las lágrimas de felicidad salir de sus ojos, podía ver al Baekhyun de mañana tomando la mano de Jongdae en la escuela, dándole todas las cartas de amor que tenía guardadas en una caja en el armario de su cuarto y dando un respiro a su corazón. Con una sonrisa, tomó la mano de Jongdae que estaba en la mesa.
—Me gustas Jongdae.
—Me gusta Minseok.
Baekhyun sintió la bilis subir por su garganta y su pecho cerrarse de dolor, como si no pudiera respirar. Su cuerpo se congeló. Ahí sentado frente a Jongdae, que lo miraba sorprendido. Soltó su mano lentamente. Y solo se quedó ahí. Sentado.
—Baek, y-yo, lo siento. Eres muy lindo, divertido y me gusta mucho hablar contigo, pero mi corazón no puede verte de otra forma que no sea como un hermano y amo a Minseok, yo de verdad lo siento muchísimo, de haberlo sabido hubiera sido menor directo, lastimarte es lo último que quiero.-hablo apenado.—¿Baekhyun?
Escucho a Jongdae disculparse e irse rápidamente del café. Dejándolo solo, con las lágrimas saliendo de sus ojos. Tal vez fueron segundos, minutos, horas, pero ahí seguía, sentado en la esquina. Congelado, como si el mundo se hubiera detenido, aunque podía ver a las personas de fuera caminar con prisa, pero él no podía moverse. Desearía que le hubiera dicho que lo odiaba, que le daba asco, cualquier cosa que lo ayudara a odiarlo un poco y hacerlo menos doloroso. Jongdae estaba enamorado, pudo haberlo soportado si fuera una mujer, pero era un hombre. Jongdae se había enamorado de otro hombre y no era él. Todas esas noches de insomnio, sobre pensando el como un hombre heterosexual reaccionaria, pero Jongdae no era heterosexual, aun asi, Baekhyun no era la persona dueña de su corazón, justo como lo era Jongdae del suyo, no puedo evitar pensar que si tal vez lo hubiera dicho antes todo sería diferente. Tal vez su amor sería correspondido, ¿Habría sufrido Jongdae encontrando y enfrentando su sexualidad tanto como él?
La presión en su pecho solo creció, quería tomar su teléfono y llamarle a Jongin pero no podía mover sus brazos, se sentía tan patético, tan débil, como un corazón roto podía dejarlo así de vulnerable, él ni siquiera había sido rechazado horriblemente, Jongdae se había comportado tan amable que Baekhyun quería tirarse de un barranco y culpar del dolor a sus heridas físicas, por que no sabia que hacer con las del corazón.
El dolor y las lágrimas no le dejaron ver a la persona que se sentó a su lado,Baekhyun quería gritarle que se fuera, que lo dejara solo. Pero cuando siento los cálidos brazos rodearlo, se desmoronó pero volvió a respirar al mismo tiempo. Mientras que el extraño lo consolaba con un abrazo demoledoramente cálido y un beso sorpresivo que le devolvió la vida, Baekhyun volvió a vivir.