UN ALFA INÚTIL

Sinopsis

Chanyeol nació con un futuro prometedor al ser el primogénito del Alfa Jefe de la manada, pero su vida cambió radicalmente cuando una tragedia se llevó aquello más preciado para un lobo. Desde entonces dejó de ser ese niño alegre y juguetón, y la sombra de la amargura lo cubrió por completo. Ahora que regresa a su manada, deberá enfrentar sus miedos más grandes al ser un alfa inútil que no puede asumir el liderazgo de su gente y ni siquiera puede reconocer a su otra mitad. 🐺Pareja principal: ChanBaek 🐺Mención: KaiSoo - HunHan - ChenMin - SuLay - KrisTao 🐺Género: omegaverse AU! - Romance - Drama 🐺Contenido BoyxBoy 18+ 🐺Iniciada: 01/04/2022 🐺Finalizada: 20/04/2022 🐺Historia Original 🐺Historia participante en el Diversity Fest ChanBaek

Genero:
Romance/Fantasy
Autor/a:
VictoriaCB
Estado:
Completado
Capítulos:
24
Rating
5.0 10 reseñas
Clasificación por edades:
18+

1. Cuando el tiempo pasa y nos hacemos viejos

Los días normales son los más peligrosos, esos en los que todo está tranquilo, el sol brilla en el cielo, la suave brisa acaricia y todo parece estar perfectamente bien.

Son esos días en los que no se está preparado para que ocurra una tragedia, los que terminan marcando un antes y después en la vida. Esos días que se vuelven inolvidables y no precisamente por una celebración especial, sino porque son un tatuaje grabado a fuego en la memoria del día en que todo cambio.

Chanyeol lo sabe bien, por eso odia los días normales y recuerda como si hubiera ocurrido ayer y no hace diez años, el día en que su mundo se vino abajo.

Era un maldito día normal, él se despertó como todos los días en el mismo cuarto con sus hermanos, cada uno tenía el suyo, pero sus hermanos menores: Sehun y Yoora, siempre insistían en dormir con él y se colaban en las noches a su habitación invadiendo su cama y, aunque él siempre refunfuñaba, la verdad es que a Chanyeol le encantaba que ellos hicieran eso. Su deber como el hermano mayor era cuidarlos y qué mejor manera de hacerlo que dormir todos hechos un nudo de piernas y brazos.

Luego de su rutina típica de bañarse, vestirse, peinar su rebelde cabello y cepillar su dientes perfectos, Chanyeol bajó a desayunar, peleando con sus hermanos por la silla al lado de su padre, era suya por derecho, él era el primogénito, pero sus hermanos amaban molestarlo y, a veces, cuando Sehun lograba ganarle, usurpaban su lugar con la complicidad de sus padres. Era absurdo, era ridículo, pero era una especie de tradición familiar, la tenían desde que eran más pequeños ya que sin las risas que su batalla generaba no se podía empezar el día.

Ir a la escuela también fue algo rutinario y sin ninguna complicación, él era un pequeño alfa de trece años, incluso su amigo Jongin era un poco más alto que él y eso no le afectaba mucho, después de todo, su padre era el Alfa Jefe de la manada, era un lobo fuerte y poderoso, el mejor en batallas y cacería, y tampoco era el más grande de todos en su forma humana, pero su lobo era feroz e invencible. Él creía que sería igual, ese era su destino, suceder a su padre y hacerse cargo de la manada cuando fuera adulto.

Los Park siempre habían liderado y eso no iba a cambiar, él sería el mejor, se esforzaba cada día en aprender más, en fortalecerse más, y estaba muy orgulloso de ser el mejor en todas las pruebas físicas y de rastreo, sus maestros siempre decían que sería un excelente Jefe algún día. Solo tenía que continuar de esa manera, ser cada vez mejor, enlazarse con el omega que la Madre Luna le hubiera destinado y tener muchos cachorros. Ese era el plan de su vida a esa tierna e inocente edad.

Su mamá siempre le hablaba del lazo con su destinado y lo hermoso que sería. Sus padres se conocieron desde bebés, fueron buenos amigos siempre y cuando descubrieron que eran destinados, fueron los más felices del mundo, ellos habían tenido una vida tranquila y feliz, eso era lo que él anhelaba más que nada. Por eso, secretamente pedía que su buen amigo Baekhyun, ese omega pequeñito de cabello rubio y mejillas redondas, fuera su pareja, no solo era muy bonito, también era tierno, dulce y divertido, siempre lo hacía reír con sus bromas, se contaban todo y se entendían tan bien que Chanyeol estaba seguro de que los dos serían una buena pareja.

Si no era Baekhyun, tal vez pudieran ser Kyungsoo o Luhan, ellos también eran omegas hermosos y muy buenos amigos suyos.

Cuando el reloj marcó las cinco de la tarde, sonó la campana que anunciaba el fin de las clases y todos los niños y jóvenes de la manada salieron alegremente; el atardecer empezaba a bañar de tonos anaranjados el cielo y su paisaje rural se veía simplemente hermoso, era una preciosa, perfecta y normal tarde de otoño.

Iban jugando y charlando en el grupo que siempre caminaban juntos a casa, todos vivían cerca porque sus padres eran amigos y, además, ocupaban los cargos más importantes de la manada, así que, cuando algunos estaban ocupados, todos los niños se quedaban en una casa haciendo sus deberes y jugando, especialmente esto último.

Todo era cotidiano, hasta que una ráfaga fuerte de viento vino arremolinando las hojas caídas en el suelo, los omegas empezaron a saltar y jugar a atraparlas en el aire, pero los tres alfas se pusieron en alerta, ellos percibieron un aroma que no era propio de su manada y eso no era normal, a excepción de las festividades típicas, era muy poco común que llegara algún visitante, y más, sin ser anunciado previamente. Los lobos eran demasiado territoriales, sería un riesgo muy grande para cualquiera que se adentrara en el terreno de una manada sin ser esperado.

El olor no pertenecía a un solo lobo, los niños pronto percibieron a varios y Chanyeol le ordenó al pequeño Sehun de once años que corriera a informarle a su padre, su lobo era sumamente veloz y su pelaje oscuro le permitía camuflarse fácilmente. Así lo hizo Sehun y se convirtió dejando sus ropas atrás, corrió tan veloz que los demás lo perdieron de vista en un instante. Jongin gruñó cuando se dio cuenta de que todos los aromas percibidos eran de alfas y eran muchos, ellos tenían que esconderse, porque ni siquiera todos juntos podrían pelear contra un alfa adulto.

Yoora y Kyungsoo recogieron todas las pertenencias del grupo y treparon a un árbol para ocultarlas, convertidos en su forma animal podían defenderse mejor, y al ser aún jóvenes, sus aromas podrían pasar desapercibidos. Desde su escondite los vieron, eran unos diez alfas grandes, enormes, más que cualquiera de su aldea, más que cualquiera que hubieran visto antes, y en ese momento empezaron a temer, ellos aún no podían percibir las feromonas, pero estaban seguros de que esos lobos desconocidos olían a violencia y maldad.

Yoora era la única mujer del grupo y la más pequeña de todos, ella solo tenía nueve años, por eso, no pudo controlar sus emociones y empezó a llorar por el miedo, Baekhyun la acogió en un abrazo para consolarla y los dos jóvenes alfas se prepararon para todo, aunque también estaban muertos de miedo, si los atrapaban los matarían de un solo mordisco, no era momento de pretender ser valientes, lo más sensato era esconderse y rogar para que no los vieran.

Pero ellos no sabían que aquellos alfas estaban en su manada precisamente buscándolos a ellos, a tres de ellos. Los lobos pertenecían a una manada rival con la que habían tenido enfrentamiento algunos años atrás, se suponía que ya tenían una tregua que establecía que ninguno de ellos podía acercarse al territorio del otro, pero evidentemente la estaban violando. Su misión era encontrar a los tres hijos de Junmyeon y asesinarlos, sin herederos, la manada sería vulnerable y los enemigos estaban seguros de que el Jefe estaría tan devastado por la pérdida de sus hijos que sería fácil de derrotar, incluso podría matarse él mismo por la terrible pena.

Los alfas se dispersaron y cuando los niños dejaron de verlos, creyeron que era el momento de correr, así que lo hicieron; corrieron tan rápido como podían, aunque Jongin y Chanyeol debían reducir su paso para no dejar atrás a los omegas que por naturaleza eran más pequeños y lentos. Todos avanzaban en grupo hasta que Yoora se tropezó y cayó lastimándose una pata, ella era una omega pequeñita, casi la mitad del tamaño del lobo de Chanyeol y este le ordenó a los demás que siguieran adelante y él se regresó por ella, la cargó en su lomo como pudo y trató de avanzar, pero los quejidos de su hermanita habían sido escuchados por los enemigos y un grupo de cuatro alfas rápidamente los rodeó.

No hubo nada que Chanyeol pudiera hacer, él no era rival ni para uno solo de ellos, mucho menos para cuatro. Se acorraló a sí mismo contra un gran tronco escondiendo a su hermanita en su espalda y rezando para que Sehun ya hubiera encontrado a los adultos y la ayuda llegara rápido, antes de que los destrozaran. Uno de los alfas se convirtió a su forma humana y era un tipo grande de mediana edad, mayor que su padre, con una fea cicatriz en la cara y una sonrisa siniestra.

─Cambien, quiero sus nombres. ─ordenó con una voz gruesa y potente que hizo estremecer a los dos pequeños.

Chanyeol negó con la cabeza, estaba muerto de miedo y en su forma humana sería aún más débil y vulnerable, no podía hacerlo, él debía proteger a la niña.

─No me gusta repetir, cambien ahora o lo harán siendo cadáveres.

Los lloriqueos de Yoora se convirtieron en sollozos cuando estuvo en forma humana y Chanyeol no tuvo más remedio que cambiar también.

─Sus nombres.

─No le diré nada. ─respondió Chanyeol desafiante tratando de tragarse el nudo en su garganta por el susto.

─Dime tu nombre nenita o le arrancaré la garganta a tu impertinente hermano.

─Yo-Yoora.

─¿Eres Park Yoora? ─La niña le dio un asentamiento de cabeza─. Vaya, es mi día de suerte, los primeros mocosos que encuentro son justo los que buscaba. ¿Tú eres Chanyeol o Sehun?

─Chanyeol.

─Perfecto. ¿Dónde está tu hermano?

─No lo sé, debe estar en casa.

─Mmmh, todo no podía ser tan fácil ¿verdad? Bien, acabaré con ustedes y luego iré por el otro.

Ante esas palabras, Chanyeol se convirtió de inmediato y gruñó ubicándose nuevamente frente a la niña, pero solo recibió una carcajada del hombre y un golpe que lo lanzó a un lado, incluso como humano el intruso era mucho más fuerte que él.

Chanyeol aulló al estrellarse contra el piso y cuando el tipo iba a tomar a Yoora del pelo, llegaron algunos alfas de su manada al rescate. No estaba su padre, pero sí venían algunos lobos importantes y rápidamente rodearon a los intrusos que no se amedrentaron para nada, estaban dispuestos a pelear e iniciaron el ataque.

En medio de la confusión, Chanyeol hizo que Yoora se subiera en su lomo y empezó a correr rumbo a su casa lo más rápido que podía. Estaba cansado, asustado y sus patas no daban más; a lo lejos escuchaba gruñidos, aullidos y alaridos, esperaba que su gente estuviera ganando. Pero ese día la suerte no estuvo de su lado, él fue interceptado por uno de los intrusos que, de un zarpazo con sus filosas garras, los hizo caer a los dos y le dejó el lomo sangrando.

Aún con el intenso dolor de la herida, Chanyeol se levantó e intentó proteger a su hermanita, pero nuevamente fue atacado y estrellado contra un árbol, estaba aturdido, el golpe en su cabeza lo dejo fuera de combate un momento y cuando pudo levantarse de nuevo, deseó no haberlo hecho jamás. Su pequeña hermana estaba tumbada en el suelo en un charco de sangre que venía de su garganta desgarrada, sus ojos abiertos no brillaban más, la luz se había apagado en ellos para siempre.

Lleno de ira y dolor, arremetió contra ese enorme lobo, no sabía de dónde estaba sacando fuerzas, pero alcanzó a morderlo en una pata y en el lomo, Chanyeol se montó sobre él enterrando sus garras en los costados para sostenerse y mordió su cuello tan fuerte como pudo. Sintió el metálico y horrible sabor de la sangre en su boca y quiso vomitar, pero siguió mordiendo hasta que consiguió arrancarle un pedazo.

El enorme alfa se sacudió y cayó llevándoselo con él, de tal manera que Chanyeol recibió en su lomo el impacto contra el suelo y luego el peso del lobo que se le vino encima, aplastándolo y haciendo que su hocico se golpeara muy fuerte contra una roca. La sangre empezó a brotar sin tregua y sus ojos poco a poco se apagaron hasta que todo fue oscuridad.


Sehun había corrido tan rápido como sus cortas patas se lo permitieron y llegó a la aldea para alertar a todo el mundo, su padre y los alfas de la patrulla estaban haciendo rondas en el río, así que solo los presentes pudieron ayudar y correr en auxilio de los niños mientras les avisaban a los guardianes.

No fue suficiente.

La batalla fue feroz, lograron matar a siete de los intrusos, los otros alcanzaron a escapar. Cuando el Alfa Jefe llegó a la escena, se encontró con una pelea bastante desigual, los intrusos eran imparables y él debió encargarse de la mayoría con su poder especial. Al final, se podían observar los cuerpos de los intrusos y doce miembros de su manada muertos, entre ellos un alfa importante de la patrulla, el padre de Luhan. Los aullidos de tristeza de las parejas e hijos de los caídos se escuchaban por toda la aldea, fue un día muy trágico para la manada.

Los otros niños habían llegado después de Sehun y estaban a salvo, les contaron a los adultos que Yoora había tropezado y Chanyeol se quedó para ayudarla. El escuadrón de búsqueda salió al bosque, ya era de noche y la luna no brillaba, el cielo estaba tan oscuro como sus corazones. Cuando los encontraron, las cosas solo se pusieron peor.

Hasta ese momento Junmyeon y Yixing habían pensado que la angustia desgarradora en su pecho se debía a lo que estaba ocurriendo, al ser responsables de la manada ellos sentían con más peso las pérdidas, pero comprobaron que no era solo eso al encontrar a sus hijos bañados en sangre. El aullido de Junmyeon resonó en todo el bosque, estaba deshecho, su pequeña hijita había muerto de la forma más vil y su hijo mayor estaba gravemente herido. Yixing perdió el conocimiento apenas los vio.

Byun Jongdae, el médico de la manada, hizo todo lo que pudo para salvar al joven alfa, logró detener la hemorragia y sanar las heridas, aun así, el chico estuvo inconsciente cerca de una semana. Cuando despertó, Chanyeol ya no era el mismo. Ese niño alegre y juguetón que se preocupaba por todos y siempre estaba dispuesto a ayudar, se había ido.

El terrible recuerdo de lo sucedido con su hermanita lo atormentaba, él tenía pesadillas horribles, cualquier ruido lo asustaba y le daban ataques de pánico al entrar al bosque, el trauma era muy grande y lo peor de todo vino cuando, al pasar los días, descubrieron que su falta de olfato no era temporal. Su capacidad de oler no volvió cuando sus demás heridas sanaron; ni el humano ni el lobo podían percibir ningún olor característico de su especie.

Junmyeon decidió mantener esto en secreto, un lobo sin olfato era una completa tragedia, perdía sus habilidades e instintos, hubiera sido más fácil perder una pierna o hasta la vista. Si Chanyeol no podía volver a oler nada, difícilmente podría sucederlo, él no podría cazar, tendría gran desventaja en una batalla, emparejarse sería un problema y jamás disfrutaría de la intensidad del amor y el sexo con su destinado porque todo giraba en torno al olfato y las feromonas. Era un verdadero desastre.

Creyendo que la aldea no podía ofrecerle el tratamiento que necesitaba su hijo, lo envío a una ciudad más avanzada en donde vivía el hermano de su esposo, allí, lejos del bosque, de los horribles recuerdos y las limitadas opciones, tal vez el muchacho podría sanar en cuerpo y alma y regresar cuando fuera más fuerte para enfrentar sus demonios.

Entre lágrimas, abrazos interminables y muchas promesas, Junmyeon se marchó con su hijo, dejando a su esposo Yixing con el corazón en carne viva, a su hijo Sehun preguntando una y otra vez porqué les pasaba todo eso si ellos eran buenos. Y a un grupo de amigos con el corazón roto, especialmente un pequeño omega rubio que no paró de llorar mientras veía cómo se alejaba su mejor amigo.