parte única
Harry intentaba caminar lo más normal que podía, pasaba por los pasillos y saludaba a los alumnos que llegaban más temprano para estudiar en la biblioteca. Cada sonrisa que les daba, era una mueca de placer oculta.
No podía parar de maldecir a su estúpido novio, Louis Tomlinson.
Bueno, tal vez también tenía él un poco de culpa al haber aceptado los juegos de adolescente hormonal que el ojiazul proponía. Tenía 19 años, seguía en la etapa de tener encuentros sexuales en lugares arriesgados y follar a Harry casi todos los días.
Pero cuando su novio 8 años menor lo miraba con ojos de cachorrito, mientras adormiladamente lo besaba y comenzaba a penetrarlo con tres de sus dedos, era difícil decirle que no le ponga un buttplug, pero mierda, no llevaba ni media hora y ya se arrepentía demasiado.
Salió de su divagación al entrar a la sala de profesores, cada uno de los docentes sumergidos en preparar las clases que debían dar ese día, por lo que Harry siguió sus pasos. Se acercó al termo con agua caliente que había preparándose un té para después ir a su escritorio.
Se sentó rápidamente, olvidando por completo que hacer eso significaba que el juguete iba a enterrarse más profundo en él, y como Louis le gustaba ir con todo o nada, obviamente había elegido el buttplug más grueso y largo que encontró, este tocando con fuerza el punto dulce de Harry al sentarse.
Un suave gemido escapó de sus labios antes de que pudiera detenerlo, afortunadamente sonó más como un quejido, por lo que recibió un “¿Te sientes bien, Harry?” de otro profesor. El chico con las mejillas levemente rojas y la voz un poco temblorosa respondió.
- S-si, solo desperté con unas puntadas en mi estómago, nada que no pueda soportar.
- ¿Estás embarazado, Harry? – Bromeó una de sus colegas, todos riendo, Harry incluido.
Si pudiese quedar embarazado, tendría un equipo de fútbol completo. A Louis le fascinaba la idea de correrse muchas veces dentro de él y que usara un buttplug después, así el semen del chico no salía y se quedaba dentro de él por la cantidad de tiempo que Louis decidiese.
Pasó una hora y el reloj marcó las 9:50 am, por lo que empezó a caminar al salón de clases, siseando ya que el juguete se movía un poco con sus pasos. Llegó tan solo dos minutos después, dirigiéndose a su mesa y dejando su maletín sobre esta, comenzando a preparar el power point que debía proyectar ese día.
Poco a poco la sala comenzó a llenarse, siempre esperaba a que sean las 10:10 para que llegasen todo los alumnos y pasar la lista, pero como siempre, Louis se dignó a aparecer diez minutos después de eso junto a su grupo de amigos.
- Tomlinson, Malik, Payne y Horan. ¿Les parece correcto unirse a esta hora a la clase?
- Lo siento, profesor, nos distrajimos con algo – Obviamente, fue Louis el que respondió, guiñándole el ojo, Harry puso en blanco los suyos.
- Vayan a sentarse y dejen de hacer que pierda mi tiempo – Los chicos fueron a sus asientos y la clase siguió con normalidad.
Habían pasado treinta minutos, solo treinta minutos, cuando decidió ver a su novio y descubrió que ya no estaba concentrado. Louis era horrible concentrándose, si alguien lograba que prestase atención por veinte minutos de corrido, merecía un premio.
La mirada del ojiazul se encontró con la de él, la intensidad de su mirada poniéndolo nervioso y provocando que olvide por un momento lo que estaba explicando, una sonrisa burlona posándose en los labios del menor.
Harry pensaba que la sonrisa era por lo que el chico había causado en él, pero estaba tan equivocado.
De un momento a otro, pudo sentir como algo dentro de su trasero vibraba y ahora entendía la sonrisa que el menor le había dado. El buttplug era un vibrador a control, y Louis había decidido prenderlo en mitad de la clase.
Ya era difícil ocultar los jadeos que querían escapar de su boca cada vez que se movía, pero el hecho que de vez en cuando Louis encendiera la vibración, era incluso peor. Tenía que morder sus labios para no gemir. Pero en un momento, el ojiazul puso el nivel máximo, por lo que un quejido resonó en la sala de clases y Harry tuvo que agarrar con fuerza el escritorio.
- P-perdónenme, chicos. Mi estómago no está de lo mejor hoy día y me vino una puntada muy fuerte.
- ¿Necesita que vaya a la enfermería a buscar algún remedio, profe? – Dijo Louis, el tono de burla siendo obvio solamente para su novio, quien lo fulminaba con la mirada.
- No se preocupe, Tomlinson – Su voz salió tensa y cubierta debido a que apretó su mandíbula, recordándose a sí mismo que no debe matar a Louis porque lo ama y en realidad sí le pondría triste su muerte.
Siguió la clase cuando Louis apagó el vibrador. Miró el reloj y casi grita al darse cuenta que todavía queda una hora completa de clases. Lo que significa que el ojiazul iba a estar torturándolo por todo ese tiempo frente a sus alumnos.
Una hora que iba a tener que acallar sus gemidos, simular la cara de placer, e intentar que la erección no sea visible en su pantalón. Iban a ser los sesenta minutos más largos de su vida.
Pasaba el tiempo y de vez en cuando Louis encendía el vibrador. Estaba siendo considerado, porque no lo encendía tan seguido y el tiempo máximo que duró torturando a su chico fue no más de un minuto.
Pero cuando vio que quedaban veinte minutos de clase, decidió empezar la verdadera tortura (para Harry en realidad, porque el ojiazul adoraba ver como las piernas de su novio temblaban un poco y se cerraban ante el placer, sus mejillas sonrojándose y sus labios algo hinchados por morderlos.)
Encendió el vibrador al máximo nivel, las piernas del ojiverde flaqueando por un segundo, pero recomponiéndose lo más rápido que pudo. En su mente comenzó a repetirse que iba a ser solo por algunos segundos, pero no sabía que Louis tenía otros planes.
Ya llevaba más de un minuto siendo estimulado, y pudo sentir que su erección había crecido y mucho, hasta estaba seguro que presemen comenzó a salir, manchándolo. Agradecía haber elegido unos pantalones negros.
- C-chicos, espero que no les moleste que haga lo que queda de la clase sentado, el dolor aumentó un poco – Todos le creyeron debido a su temblorosa y sudorosa apariencia, pero solo uno de sus alumnos sabía que en realidad, no era dolor lo que sentía. Todos le respondieron que no había ningún problema.
Cuando se sentó, nuevamente el buttplug se enterró profundamente en él, y ahora mezclado a la vibración, fue un placer que recorrió cada parte de su cuerpo. Pudo sentir como el presemen salía en grandes cantidades. Se sentía tan sucio pero algo en eso le encantaba.
Cada vez que miraba hacia Louis, una burlona sonrisa se plasmaba en su rostro y le guiñaba el ojo cínicamente. El joven sabía lo que causaba en el mayor, y cada vez que adquiría esa actitud de superioridad sobre él, lo único que lograba era hacerlo sentir como si fuese la nada misma, pero le calentaba tanto pensar así.
Intentaba poner atención a la clase que estaba dando, pero quería llorar por lo mucho que se erección dolía y lo estimulada que estaba siendo su entrada. La rozó suavemente y de forma secreta, intentado aliviar un poco el dolor, pero solo lloriqueó más debido a lo sumamente sensible que estaba.
- Chicos, dejaré que avancen en sus ensayos en este rato que queda de clases, siento que ya les he pasado mucha materia – Dijo Harry, aunque realmente era porque sentía que si seguía hablando, iba a comenzar a gemir descontroladamente y posiblemente llorar de frustración.
Y obviamente, Louis se había dado cuenta de eso.
- Profe, ¿podría resolverme una duda primero? – Harry quería matarlo.
- C-claro, Tomlinson. ¿Cuál es su duda?
- Sobre las fases de Freud, ¿hay una que sea más importante o que tenemos que ponerle más énfasis? – Y ahora, Harry quería matarlo aún más. Pensó que el menor aprovecharía de resolver una duda que realmente tuviese, pero preguntó algo que manejaba a la perfección y solo para hacer que su novio sufriese más.
El ojiverde comenzó a explicarle, parando de vez en cuando para no gemir y cerrando sus piernas con fuerza. Louis había empezado a bajar y subir la vibración del juguete, sabiendo que eso lo hacía reaccionar más.
Harry intentó explicarle rápido, mirando constantemente el reloj para saber cuánto quedaba de clases, rogando que el tiempo pasase más rápido para poder ocultarse en el baño de profesores y aliviarse finalmente.
Pero ya llevaba mucho tiempo siendo estimulado, y ni siquiera se dio cuenta de lo que había pasado hasta que un caliente líquido pudo sentirse manchando su ropa interior y parte de su muslo. Se había corrido, en mitad de una clase.
Y Louis lo supo al ver la cara de pánico, pero también alivio de Harry. Pudo sentirse endurecer de solo pensar que su chico estaba completamente sucio ahora, sus pantalones y ropa interior manchados con su corrida.
No podía seguir así, por lo que les dijo a sus alumnos que podían irse temprano, terminando la clase cuarenta minutos antes. Todos salieron y apenas estuvo vacío el salón, se paró, sus piernas temblando, y comenzó a caminar rápidamente hacia la sala de profesores para poder limpiarse y cambiarse. Sabía que, debido a Louis, necesitaría cambiarse la ropa en algún momento.
Podía sentir unos pasos seguirlo a una distancia prudente. Podría reconocer los pasos de su novio de cualquier forma.
Llegó a la sala de profesores, y al haber terminado la clase con anticipación, esta se encontraba vacía. Abrió su maletín para buscar la muda de ropa limpia, pero la puerta cerrándose llamó su atención.
Ahí estaba su novio, parado frente a él con su característica sonrisa burlona que volvía sus piernas débiles, su despeinado pelo, penetrantes ojos azules, y la suave aura dominante que provocaba que todos le hiciesen caso al dulce chico.
- ¿Pasó algo que lo tuvo tan incómodo durante la clase, profesor? – Dijo sarcásticamente mientras se acercaba a su novio. Harry rodó los ojos.
- No te hagas el idiota.
- Cuida tus palabras, bonito. Sabes que no me gusta cuando me faltas el respeto – Y sin decir más, tomó al rizado de la cintura, pegando sus labios en un desesperado y caliente beso. Sus lenguas se encontrar, Louis dominando el beso, mientras danzaban juntas de una forma extremadamente erótica.
El ojiazul llevó sus manos al culo del mayor, comenzando a masajearlo muy cerca de su sobreestimulada entrada. Harry no podía hacer nada más que gemir y jadear, completamente absorto en el placer.
- L-lou, estamos en la sala de profesores, alguien puede vernos – Dijo Harry mientras el chico había dejado su boca para comenzar a atacar su cuello, mordiendo y marcando.
- ¿Y? Te conozco muy bien, cariño, sé que te encantaría la idea de que alguien vea la puta sumisa que te vuelves por mí, dejando que haga lo que quiera contigo – El rizado soltó un quedadito gemido, cada toque y palabra lo sentía mucho más que lo normal debido a la sobreestimulación en la que se encontraba.
El ojiazul comenzó a desabrochar el pantalón del chico con desesperación, él también había aguantado mucho las ganas de tomar a Harry, doblarlo sobre el escritorio y comenzar a follarlo en frente de todos los alumnos del rizado, dando un espectacular show ante lo caliente que son los gemidos del mayor.
Bajó las sucias ropas, sacándolas del cuerpo del chico y dejándolo desnudo de la cintura para abajo. Lo dio vuelta y empujó su parte delantera para que quedase pegada al escritorio y así el culo del ojiverde esté a su completa disposición.
Agarró la roja y mojada erección de Harry en sus manos, apretándola y provocando que un suave grito y muchas lágrimas comenzaran a caer, al mismo tiempo que con la palma de su mano, empujaba el buttplug más hacia adentro, torturando al rizado.
- Estás tan sensible, podría hacer lo que sea contigo y te tendría gimiendo muy fuerte que hasta tus alumnos escucharían como te coge alguien de segundo año – susurraba en el oído del mayor quien apenas era capaz de hablar.
-L-lou.
- ¿Qué pasa, amor? – Harry lo miró con ojos de cachorro, Louis sabía lo que quería, pero le gustaba escucharlo salir de la boca de su novio – Usa tus palabras, cariño.
- Te necesito, necesito que estés dentro mío, por favor.
- Está bien, pero primero saca el buttplug – Harry estaba llevando una de sus manos a su entrada para sacar el juguete, pero Louis lo detuvo – Sin usar tus manos, se un buen chico para mí.
Harry solo se limitó a asentir y obedecer, Louis se alejó un poco para poder apreciar la acción, viendo como el chico hacía fuerza con su entrada, el buttplug saliendo de esta lentamente, provocando que Harry sintiese cada milímetro salir de él.
Cuando el juguete finalmente salió de su agujero, la entrada de Harry comenzó a abrirse y cerrarse, buscando estar llena nuevamente con algo. Louis decidió jugar un poco más con él, pasando uno de sus dedos por el contorno de esta pero sin meter siquiera la punta. Harry llevó su culo hacia atrás, intentando meter uno de los dedos del menor, pero solo recibió una fuerte nalgada y un sonido de desaprobación.
- Mierda, ya no puedo esperar más, necesito sentirte. Y apuesto a que el profesor Adams también está muy ansioso de ver cómo te follo.
- ¿Qué? – Louis solo apuntó a la puerta, donde se podía ver al profesor de matemáticas viendo todo con sus mejillas teñidas de rojo. El rizado iba a decir algo más, pero el ojiazul lo penetró con fuerza en una embestida, incluso provocando que el escritorio se corriese un poco.
Las embestidas del menor eran rápidas e intensas, abusando completamente del estimulado agujero de su novio quien era un completo lío de gemidos. El saber que alguien los estaba observando, lo había calentado aún más, e inconscientemente comenzó a gemir con más fuerza.
Las manos de Louis lo sujetaban con fuerza de su cadera, estaba seguro que marcas iban a quedar después. Un hilillo de presemen cayó de la punta de su pene al suelo, demostrando lo excitado y necesitado que estaba.
Louis sabía encontrar su punto dulce con facilidad, pero a propósito solo lo estaba rozando, desesperándolo aún más de lo que ya estaba. Podía sentir lo profundo que se enterraba en él y lo mucho que el grosor del chico lo abría, miró hacia adelante y pudo ver al profesor tocando su erección por sobre el pantalón, Harry solo pudo poner los ojos en blanco intentando no gritar de placer.
- ¿Te gusta que él nos esté viendo, no? Tocándose al ver como abuso de tu agujero y lo mojado que estás, llorando ante el más mínimo toque. ¿Te gusta que sepa la zorra ofrecida que eres y que no te importa que te esté follando en la sala de profesores?
Harry miró a Louis con sus ojos cristalizados, intentando decirle todo el placer que sentía, pero no lograba articular ni siquiera una palabra que no sean jadeos o gemidos. El ojiazul llevó una de sus manos al muslo derecho del rizado, levantándolo y poniéndolo sobre la mesa.
En ese ángulo, podía embestir con más profundidad y apreciar bien cómo su duro pene entraba y salía con fuerza del agujero de su novio, apreciando también lo mojado que estaba. Embestía lo más rápido que le era posible, sabiendo que no tienen mucho tiempo antes de que sea el recreo.
Louis salió de él, poniéndose a un lado mientras separaba sus nalgas, demostrando más su abierta y ahora rojiza entrada. Metió tres de sus dedos en ella como si fuesen nada, dejando a su novio expuesto y a la vista del profesor Adams.
- Mira cómo ve lo abierto que estás, te apuesto que hasta está pensando en follarte él mismo, sentir tu caliente agujerito envolverlo, pero eres solo mío, eres la putita de tu alumno, ¿no? – Harry asintió completamente avergonzado – Dilo.
- S-soy la puta de mi alumno.
- Muy bien amor – Louis escupió en la entrada de Harry, su saliva entrando en ella y lubricándola, para enterrarse nuevamente en él, volviendo a hacer los rápidos movimientos, solo que esta vez, si abusaba del punto g del chico.
El rizado había empezado a gritar, sus piernas temblaban y si no fuese por las manos de Louis sujetándolo, estaría tirado en el piso, lleno de sudor, semen y lágrimas. Llevó una de sus manos a su boca, intentando acallar los fuertes gemidos que intentaban salir, pero al hacer esto y por la poca fuerza que tenía en esos momentos, su pecho cayó en el escritorio, dejando su culo más levantado y expuesto para el uso de su novio.
Louis se agachó, buscando entre las prendas que estaban esparcidas por la ropa interior de Harry, y cuando la encontró, la tomó y la llevó a la boca del rizado.
- Abre – El mayor obedeció y Louis puso la sucia prenda dentro de su boca, Harry lograba probar la corrida de hace unos minutos atrás en ella – Muy bien, así nadie más nos descubrirá.
Siguió penetrándolo, el rizado gimiendo libremente ante la prenda que lo callaban, y el profesor observando con atención cada pequeño movimiento, viendo cómo el duro miembro del alumno se metía de forma dura y profunda en la rojiza entrada de su profesor, el mayor siendo completamente sumiso ante él.
El ojiazul llevó su mano al pene de Harry, comenzando a masturbarlo para que este se corriese primero y así lograr sobreestimularlo hasta su límite, las lágrimas corrían con fuerza y el presemen empapó la mano de Louis, sirviendo para estimular y mover con mayor rapidez su mano por el duro falo.
No tardó mucho más para que el rizado explote en la mano de su novio, su corrida cayendo sobre esta, ensuciándola. Pensó que Louis iba a embestirlo más lento o salir de él y masturbarse para llegar al orgasmo, pero siguió con el mismo ritmo en el que estaba.
El ojiazul sacó la prenda de la boca de Harry y llevó su mano manchada de semen en cambio – Límpiala – Y nuevamente, el rizado obedeció sin rechistar, limpiando con lamidas de gatito la mano del castaño.
Cuando esta quedó impecable, Louis lo tomó del cuello, llevando la espalda de Harry a su pecho, ambos estaban completamente pegados. El ojiazul hizo una leve presión en el cuello del rizado, debido a esto el chico no lograba gemir.
- Mira, mira cómo el profesor Adams ve lo bien que te folla tu alumno en el mismo lugar que ustedes revisan las pruebas y preparan las clases. Te apuesto a que se estará preguntando a cuántos alumnos le vas entregando el culo, tal vez incluso piensa que te gusta que se roten contigo, llenándote de semen entre todos.
Louis sostenía la cabeza de Harry de forma que el chico viese al profesor observarlos mientras era penetrado sin piedad alguna. Un transparente líquido comenzó a salir de su pene indicando lo sobreestimulado que estaba, solo pudo cerrar los ojos y dejar que este cayese, manchando sus muslos y parte del escritorio.
- Mierda, bebé, me gusta saber lo bien que te hago sentir, dios – Las embestidas de Louis eran más erráticas, indicando que estaba al borde de su orgasmo – Me voy a correr dentro tuyo y así el profe verá cómo mi semen te llena y lo mucho que te gusta eso, lo patético que eres por dejar que tu alumno te use como le de la gana.
Louis dio un par de embestidas más y mordió el cuello de Harry mientras se corría en su interior, haciéndolo para evitar gemir. Seguía moviendo sus caderas suavemente mientras dejaba que su semen saliese por completo, el caliente líquido sintiéndose muy profundo dentro del rizado.
Apoyó su frente en el hombro de su profesor, ambos intentando calmar sus respiraciones. Después, salió lentamente de él.
Se detuvo para apreciar como su semen salía de la abierta y usada entrada de Harry, siguiendo un recorrido por sus muslos mientras el mayor no paraba de temblar, completamente destruido. Buscó en el maletín de Harry por pañuelos, y cuando los encontró, comenzó a limpiar a su novio, siendo muy cuidadoso al limpiar su agujero.
- ¿Estás bien? – Harry asintió - ¿Seguro?
- Si, amor. Solo no sé cómo veré al profesor Adams ahora sin morir de vergüenza.
Ambos rieron y se besaron suavemente y de una forma mucho más tierna, después se dirigieron al baño para limpiarse de una mejor forma y compartir mimos y pequeños besitos.
Y tal vez, Louis tuvo que salir por la ventana debido a que llegaron todos los profesores a la sala, y no había forma de que él saliese sin ser descubierto.