UNICO
Existen muchas personas que, en un momento dado de la relación, deciden ‘oscilar’ desde su compañero sexual habitual a otra distinta mediante el consenso de ambas partes, y hay muchos motivos implicados en esta decisión. Para empezar, no todas las parejas que establecen una relación entablan una modalidad monógama, sino que algunos introducen a una tercera (o más) personas en la relación.
Pese a que en el imaginario colectivo el amor está construido sobre la idea de las relaciones monógamas, el deseo y los afectos funcionan de manera distinta.
Es frecuente que, en pareja, alguno de los miembros se sienta puntualmente atraído por otra persona, sin que esto implique una infidelidad emocional o sexual. Para atajar estas emociones, que ocasionalmente pueden ocurrir en pareja, hay algunas opciones sexuales con las que los miembros implicados se sienten cómodos, y pueden servir para dar rienda suelta a estas fantasías: el intercambio de parejas es una de ellas.
Lo más frecuente es que el intercambio de parejas consista en que cuatro personas (dos parejas) que se conocen y se atraen entre sí mantengan relaciones sexuales con uno o varios miembros de la otra pareja (en heterosexuales, normalmente del sexo opuesto), y que esta relación sea únicamente sexual; con frecuencia, esporádica. Al ser una experiencia ‘controlada’ y que, además, se vive en pareja, esto contribuye a disminuir los celos o el estrés emocional de sentir que nuestro compañero puede estar ‘traicionándonos’. De hecho, lo habitual es que las parejas que se intercambian estén presentes en la misma habitación cuando la relación sexual tiene lugar, o que incluso ellos mismos también participen de ella de alguna manera.
Así que después de casi seis años de relación, un compromiso programado para finales del próximo año y la monotonía presente cada día de relación que Taehyung tenía con su prometida, la idea de buscar algo que le de un nuevo toque a su relación antes de unirse para siempre no era tan descabellada.
Y no lo mal entiendan, Taehyung ama a su novia y sabe que ella le ama de regreso, pero era imposible no sentir que las cosas avanzaban sin variedad alguna.
Al menos no como en sus primeros años de relación.
Misuk y él habían experimentado demasiado durante sus primeros años juntos, pues congeniaban demasiado bien en todos los aspectos, así que descubrir qué les gustaba a cada uno no era tarea difícil.
Luego del cuarto año ambos con sus carreras terminadas y trabajos estables comenzaron a considerar el matrimonio como el siguiente paso para su relación, sin embargo la muerte del padre de Misuk retrasó los planes de proposición y ambos decidieron que era mejor esperar.
Por lo que al quinto año Taehyung compró un lindo anillo de compromiso con ayuda de su madre, y finalmente se propuso a su novia quien aceptó contenta. Los planes de la boda les han tomado demasiado tiempo, dinero y esfuerzo, porque Taehyung quería lo mejor para su novia, no es menester mencionar que la ama y que él haría lo que fuera para que estuviera contenta.
Aún si demostrarle su amor implicaba un último esfuerzo antes de contraer matrimonio.
“¿Estás segura qué esto es necesario? No me molesta del todo experimentar entre nosotros, pero involucrar a una tercera persona no era lo que imaginaba cuando hablábamos de algo nuevo entre nosotros”. Misuk le observó desde la cama, cubierta únicamente con la sábana de la cama en la que momentos antes habían compartido un encuentro sin variabilidad.
“No es una tercera persona, Tae. De hecho es otra pareja o pueden ser varias, depende de nosotros. El retiro es solo de una semana, dentro de tres meses es la boda y todo saldrá bien, si después de la boda aun quieres que sigamos haciéndolo podemos contactar al club y buscar otra pareja o si ya no estamos cómodos entonces podemos detenernos y que quede solo como una experiencia.”
Taehyung suspiró pesado, masajeando el puente de la nariz fervientemente. Subió sus pantalones de vestir los cuales no abotonó, dejó su camisa blanca en el final de la cama, a los pies de su prometida.
“Prometes que después de el retiro no habrá una segunda ocasión, ¿cierto?”
“Claro que sí mi amor, te lo prometo”, le afirmó arrodillándose en la cama extendiendo los brazos para que Taehyung encontrara refugio en ellos. “Siento que después de tantos años juntos necesitamos algo así antes de unirnos para siempre. Te amo y lo sabes y yo se que me amas y nada de esto nos afectará porque nosotros somos personas adultas y maduras. Solo será esta vez.”
Y con esa simple frase, el domingo de esa semana la feliz pareja se encontraba en el aeropuerto con destino a una paradisíaca isla privada en donde un discreto club tenía hogar. Durante el vuelo, Taehyung no encontró realmente algo para distraerse por lo que durante las tres horas de vuelo se estuvo removiendo en su asiento mientras que su amada prometida dormía plácidamente en la ventanilla de su fila.
La ansiedad le estaba molestando, al punto que necesitó ir al sanitario, quizá si humedece su rostro un poco la sensación desaparecería. Decidió que estar un momento dentro del baño le serviría para calmarse.
Por poco cumplía con su cometido, sintiéndose ligeramente mejor, hasta que escuchó que llamaban a la puerta.
Por poco olvidaba que era un baño público, después de todo.
Salió de éste, moviendo el cuello para liberar tensión, chocando con una persona porque ingenuamente tenía los ojos cerrados mientras caminaba.
“Disculpeme”
“Es mejor si los tienes abiertos, así no terminas en los brazos equivocados”. La voz del joven resonó en sus tímpanos, sacándolo de su ensoñación.
“De nuevo, una disculpa. Ya puede pasar”. Le dijo señalando la puerta del sanitario.
“¿Se encuentra bien? Se ve muy pálido.”
“Estoy bien, gracias. Solo tengo un poco de ansiedad por el vuelo.” El otro asintió, los labios haciendo una mueca.
“Viaje de negocios, ¿no es así?”
“¿Qué? Oh, no. Estoy de viaje con mi prometida.” El joven de cabello negro sonrió esta vez abriendo los ojos tambien para luego decir.
“¡Qué coincidencia! Yo también estoy viajando con mi prometida, la planeación de la boda nos tiene exhaustos. Elige este color, elige el menú, elige el arroz para la ceremonia” Imitó una voz más aguda. “Son demasiadas cosas”.
Taehyung asintió, sonriendo ligeramente. “Casarse implica demasiadas cosas, y lo peor es que no termina ahí”.
“Siempre hay algo nuevo que hacer, lo sé”.
Ambos rieron por un momento, olvidando el espacio donde estaban, o sea en los sanitarios del avión.
“Si me disculpas, tengo que entrar”, el joven le dijo, señalando con la mano la puerta del sanitario.
“Lo siento, pasa”.
La conversación con el desconocido hizo que Taehyung olvidara un poco el mal rato por el que estaba pasando. Regreso a paso ligero a su asiento, encontrando a Misuk ya despierta, retocando su maquillaje.
“¿Todo bien mi amor?”, su prometida le preguntó y Taehyung asintió tomando de nuevo su lugar a lado de ella.
“Todo bien, estaba en el sanitario. Venía con la intención de despertarte, no tardamos en aterrizar, nos estarán esperando en el aeropuerto y luego nos llevarán hasta la isla en una linda lancha.”
Misuk sonrió para él, abultado un poco los labios en señal de querer recibir un beso de su prometido, Taehyung se lo concedió, acariciando de paso las mejillas de ella.
Luego de tomar sus maletas, tal como lo prometió, un hombre los esperaba en la entrada del aeropuerto con un letrero con sus apellidos. Taehyung lo saludó con una leve reverencia.
El camino al puerto para tomar el otro transporte fue de unos treinta minutos, lo cual era poco a comparación del tráfico que la joven pareja tenía que sufrir al vivir en una ciudad grande.
Con ayuda de otras personas, Taehyun y su prometida pronto se encontraban en la pequeña lancha en camino a la isla donde el club al que Misuk contrató estaba. El atardecer se convirtió en noche justo al llegar al lugar. Fueron recibidos con bebidas de bienvenida, así como un mozo los acompañó en el trayecto a su habitación.
“A las diez de la noche empieza la ceremonia de bienvenida, el código de vestimenta es prendas únicamente negras, así como es obligatorio llevar estas”. El mozo indicó, entregándoles un par de antifaces dorados. “Los esperamos”.
Misuk saltó contenta en la cama una vez que estuvieron adentro, la cual tenía en el centro un corazón formado con bastantes pétalos de rosas rojas. En la mesa de noche podían encontrar una botella de champagne junto con un par de copas. La mujer las tomó rápidamente para llenarlas con el líquido dorado, luego entregando una a Taehyung.
“Tae, tomaré un baño para estar lista a tiempo, ¿Me acompañas?”. Taehyung negó con la cabeza mientras sonreía.
“Desempacaré mientras estás lista, si entro contigo ahí ni siquiera iremos a la ceremonia”. su prometida hizo un puchero y caminó hasta donde Taehyung para besarlo .
“Estoy segura que la pasaremos excelente”.
Dos horas después, con la vestimenta adecuada, perfume llamativo y antifaces colocados, la pareja llegó al vestíbulo donde otras parejas con atuendos similares a los suyos se encontraban ya esperando. Había meseros por todas partes, entregando copas con champagne, Taehyung tomó dos para ellos. Se mantuvieron a una distancia considerable de la multitud.
Algunas parejas parecían ya conocerse, porque platicaban con entusiasmo, mientras que otras se mantenían alejadas tal como ellos.
El sonido de prueba de un micrófono se escuchó en la sala, indicando que el show iba a comenzar. La música empezó a sonar y Taehyung (al ser más alto que su prometida) pudo alcanzar a ver como un grupo de personas con trajes de baile entraban a la sala al ritmo de la música.
Los bailarines se dispersaron por el salón, siendo amenizados por los presentes y también por los trabajadores del hotel.
Era un gran evento en totalidad.
Misuk aplaudía al ritmo de la música mientras Taehyung mantenía su brazo alrededor de la cintura de su prometida no sabiendo bien cómo actuar, después de unos minutos la música cesó dando lugar a la voz de un hombre a escucharse en su lugar.
“Bienvenidos sean todos al Club Joy, donde nosotros nos encargamos de que ustedes disfruten”. Una ola de aplausos inundó la sala. “Estamos contentos de recibir una vez más a una nueva o quizá no tan nueva- ¡Hey Minhyuk! Es bueno verlos de nuevo.” el hombre alto saludó a la pareja la cual levantó sus copas en forma de saludo a la audiencia. “Como decía, es bueno verlos aquí. Mi nombre es Kim Seokjin y soy el fundador de este maravilloso club de libertad. Durante su estancia podrán encontrar diferentes actividades en las que podrán conocer a sus futuros swingers. Por supuesto hay actividades recreativas, como clases de baile, waterpolo y muchos otros.” Una nueva ola de aplausos se escuchó y Taehyun sí participó en esta ocasión.
“Esta noche, en la ceremonia de bienvenida generalmente las parejas deciden pasear por la sala, beber un poco y entrar en confianza conversando con las otras parejas, por lo que nosotros nos encargaremos de poner el ambiente para ello”. Acto seguido las luces de la habitación se hicieron más tenues y una música de jazz comenzó a sonar de fondo.
“Por favor, disfruten la noche”.
Taehyung sonrió para su prometida, la cual estaba bebiendo de un solo trago el líquido dorado, dejó la copa en la bandeja de un mesero que iba pasando para luego preguntar a Taehyung.
“¿Quieres dar una vuelta?”
Luego de saludar a un sin fin de parejas (diez), Taehyung sentía su energía social acabarse rápidamente. Podía ser producto del viaje o quizá de la incomodidad del lugar, no podía saberlo.
“Amor”, Misuk le llamó y Taehyung forzó una sonrisa. “Tengo que ir al sanitario, si quieres puedes ir afuera y te encuentro en un momento”. Su prometido no dudó ni un segundo en asentir, caminando en dirección contraria a la mujer.
El patio del hotel era enorme y muy bonito. Estaba adornado por pequeñas luces en el suelo y desde donde estaba se podía ver (oler y sentir) el mar. Taehyung aspiró profundo, llenándose de la brisa fresca. Tomó asiento en una de las bancas, dando la espalda al hotel. No había muchas personas afuera, de hecho el lugar estaba desértico, así que decidió que era buena idea quitarse el antifaz para dejar descansar su rostro de él. Los minutos pasaban y Taehyung cada vez encontraba más la tranquilidad de la noche por lo que aprovecho cada momento que tomó para escapar del bullicio.
Escuchó como alguien carraspeó a sus espaldas, girando la mitad del cuerpo para verlo, encontrándose con la figura esbelta de un hombre que llevaba unos pantalones de vestir justos al cuerpo junto con una camisa de botones que entallaba un poco más de lo que Taehyung consideraba cómodo y por supuesto su respectivo antifaz. Pronto recordó que él no traía puesto el suyo, por lo que rápidamente lo tomó para colocarlo.
“No hace falta, en algún momento aleatorio nos veremos el rostro, ¿no?” Taehyung asintió, sonriendo extraño. “¿Puedo sentarme? ’, el hombre le cuestionó y no pudo hacer más que asentir con la cabeza.
“Hay mucha gente nueva este año, ¿es su primera vez? No te reconozco”
“S-si, es la primera vez que venimos”.
“Ah”, el otro solo dijo girando su rostro para encarar el mar. Taehyung mantenía la mirada fija en el hombre joven a su izquierda que de repente sonrió.
“Estamos ocupados para esta noche, pero tienes toda la semana para buscarme. Tu prometida es guapísima”.
“¿Cómo conoces a Misuk?” Taehyung preguntó, y el hombre se giró a verlo a los ojos.
“No la conozco, se encontró con mi novia en la entrada del baño y las dos comenzaron a conversar de lo lindos que eran sus zapatos”. No pudo hacer otra cosa que asentir, porque con lo último, Taehyung reconocería a su prometida en donde sea. “Me dijo que estabas aquí y me pidió hacerte compañía, pero ya veo que eres de los que prefiere estar solo.”
“Si tu prometida sigue interesada, se pondrá en contacto con mi novia, ella es quien organiza los encuentros”.
Y sin más, el pelinegro se levantó y emprendió camino por donde regresó. Taehyung se quedó atónito, pues tenía una idea de cómo funcionaban los encuentros en un lugar así pero eso no fue suficiente para prepararlo.
Veinte minutos después, y varias llamadas después, Misuk apareció en el patio del hotel buscando a Taehyung.
“Hola mi amor, estuve buscándote”.
“Tengo media hora aquí Misuk. Estoy muy cansado para quedarme en la fiesta, mañana tendremos oportunidad de conocer gente, vayamos a dormir.”
No tuvo que insistir mucho, quizá en la habitacion tuvo que acceder a tener sexo para que Misuk se relajara y pudiera dormir, pero solo lo hacía para el tener él tener una noche tranquila.
Por la mañana, ligeros besos lo despertaron.
Ligeros besos y un masaje en la entrepierna.
“Tae, amor”. Misuk le llamó y Taehyung le sonrió entre besos. “Despierta, tomemos una ducha juntos. Y eso sí lo hizo despertar completamente. Misuk se levantó de la cama y caminó desnuda al baño el cual tenía una tina de hidromasaje perfecta para la ocasión.
Se pasaron la mañana completa en el agua, teniendo dos rondas de sexo, lo cual para Taehyung requeria esfuerzo descomunal porque no había cenado y por obvias razones tampoco habia desayunado. Por lo que decidieron que sería mejor bajar a comer y así inscribirse en una de las actividades recreativas que el hotel ofrecía.
Tomaron una buena porción de comida del buffet, compartiendo leves caricias y algunos besos castos.
“¿Crees que puedo tomar una actividad yo sola?” Misuk pregunto y Taehyung ladeó la cabeza. “Es decir, es que vi que tienen clases de nado sincronizado y yo muero por tomar una, pero se que no te gusta, así que pregunte y el hotel tiene campo de golf, y maravillosamente las clases son a horas simultáneas así que no me extrañaras tanto, ¿Qué dices?”
Taehyung accedió a fingidos regañadientes, aunque en realidad se encontraba muy emocionado porque él adoraba practicar golf.
Así que después de las cinco de la tarde, Taehyung ya se encontraba en el área de golf en donde le entregaban el equipo de golf. Abusó un poco de su apellido y pidió prestado un carrito de golf que lo llevaría a la parte tranquila del campo para así no tener que compartir la jugada con alguien más.
Muchos lo llamaban ansiedad social, pero para él solo era privacidad.
El campo era bastante grande, así que unos veinte minutos después Taehyung estaba bajando una pequeña bolsita negra de tela la cual estaba llena de pelotas de golf. Con un atuendo ad hoc a la ocasión, junto con bastante protección solar, Taehyung jugó unos diez hoyos por su cuenta, todos hechos en no más de tres tiros. Nuevo récord.
El atardecer empezaba a aparecer en el cielo, así que consideró que era buena idea regresar para tomar un baño y después cenar con su querida prometida. Habían hablado durante la mañana y ambos acordaron que solo tendrían un encuentro con otra pareja y que ambos decidirían cuál sería.
Tomó todas las cosas con las que había jugado y caminó al carrito de golf, tomó el lugar del conductor y se dispuso a ponerlo en marcha. Justo en ese momento escucho como le llamaban.
“¡Hey!”, el grito se escuchó de su izquierda por lo que seu guró en esa dirección
.
Pudo divisar a lo lejos a un joven corriendo. Llevaba unos shorts negros cortos con una camiseta ajustada de color blanco. El chico siguió corriendo a él y llegó en pocos minutos.
“Hey”, le dijo con la voz agitada y Taehyung le saludó con la cabeza.
“¿Qué se te ofrece?” preguntó con pocos ánimos, pues había pasado un excelente tiempo solo y quizá si era ansiedad social lo que tenía porque estar con desconocidos no le gustaba mucho.
“Uy, una pizca de amabilidad no vendría mal”. Taehyung hizo mala cara. “¿Me puedes llevar? Vine a correr pero se hace de noche y no me gusta regresar solo.” Taehyung le observó fijamente, y solo señaló la parte de atrás con la cabeza.
“Ve atrás”.
Pero el chicó no escuchó (omitió) lo que el otro le dijo y se sentó a un lado de él. Taehyug suspiró y la verdad era que no tenía muchos ánimos de arruinarse la tarde así, por lo que se limitó a asentir y conducir.
“Me llamo Jungkook”. Dijo sin más y el mayor le observó por el rabillo del ojo. “¿Tú como te llamas?”.
“Taehyung”.
“Ah. No hablas mucho, ¿cierto?”
“No te conozco y no soy bueno socializando”.
“Vaya, además de arisco también eres ciego”. Taehyung detuvo el coche, girando lo suficiente para ver a Jungkook.
“¿De qué hablas?”
“De verdad no me reconoces”. El mayor encogió los hombros y continuó con la marcha. “Me has visto tres veces con esta y no me puedes reconocer, seguramente usas gafas”.
“Pues lo siento por no recordar tu rostro, Jungkook o como te llames, te dije que no soy bueno socializando”.
“Cuando me dijiste que viajabas con tu prometida jamás me imaginé que vendrían a un lugar como este. No me malinterpretes pero no te ves como el tipo de hombres que viene aquí”.
Taehyung frenó de golpe y Jungkook se deslizó ligeramente hacia el frente.
“¿Tu..?”
“Si, si. Nos vimos en el sanitario del avión, nos vimos anoche en el patio del hotel y te he visto a lo largo del día rondando aquí y allá”.
“¿Estás sig-”
“No, no estoy siguiéndote. No me interesas de esa forma. Al menos a mi no, mi novia cree que eres sexy”.
¿Qué mierda?
Taehyung dejó de ver al otro y siguió conduciendo sin decir una palabra durante todo el camino, llegaron al recinto y el primero en bajar fue Jungkook.
“Tu prometida organizó una cena mañana para conocernos, usa algo lindo, Elaine dice que te ves bien de negro”.
Lo siguiente pasó en automático, de hecho Taehyung no sabe cómo es que llegó a la puerta de la habitación, ni siquiera molestarse en tocar la puerta, porque era su habitación a final de cuentas. Avanzó solo unos pasos solamente, no yendo más allá del pequeño pasillo porque solo pudo escuchar como un gemido salía de una boca conocida, de una voz conocida.
Fue directamente a donde escuchó más ruido, la luz del baño guiandolo junto con algunas prendas regadas en la habitación. Desde el umbral de la puerta pudo ver como su prometida estaba en la tina, en un baño de burbujas, restregandose en el cuerpo de otra mujer, la cual le besaba los pechos.
La imagen podría ser erótica para cualquier otro hombre, pero para Taehyung se sentía como una punzada de dolor, en la cabeza, en el pecho, en las manos. Dios, la rabia le llegaba de todas partes, de verlas, de escucharlas y quizá debía salir de ahí si no quería cometer algún delito.
Pensaba retirarse silenciosamente, pero tuvo el infortunio de tropezar con el desnivel del suelo, llamando la atención de las mujeres.
“Tae..” Misuk dijo y salió rápidamente de la tina tomando del estante una bata de baño. “Tae, espera”.
Taehyung se giró para enfrentarla, tomándola fuertemente del brazo, quizá aplicando más fuerza de la que debía, pero a este punto realmente no se podía controlar más que eso.
“Te puedes quedar con tu maldito retiro, ¿Me escuchaste? Quédate con toda esta mierda que te gusta. Accedí a esto porque quería que nos fuera mejor pero ya veo que para ti un simple revolcón vale más que seis años de relación. ¿Sabes qué, Misuk?” Taehyun la soltó y la mujer solo lloraba desde su lugar sin decir nada. “Terminamos”.
“Tae, no. Escúchame por favor”.
“Perdiste todo derecho de pedirme favores. Fui un completo idiota por creer que podría salvar una relacion contigo. Puedes irte a la mierda si quieres, a mi no me importa lo que te pase”.
“Estoy enamorada de ella…” Misuk dijo y Taehyung detuvo sus pasos. Del baño salía la mujer con la que había encontrado a su prometida, parándose detrás de ella.
“Nos conocimos hace unos meses cuando hacía compras, he querido decirte, he buscado la forma de que nosotros terminemos pero..”
“Te pareció más amable traerme a este circo y hacerme verte coger con ella que hablarme como una persona civilizada. Vete a la mierda Misuk no me vuelvas a buscar en tu puta vida”.
Taehyung salió de la habitación, con la cara deforme del enojo y si, el orgullo herido. Su relación de años, con alguien con quien pensaba formalizar se fue a la mierda por algo así. Incluso se sentía insultado por la forma en la que ella actuó, en otra situación, Taehyung habría entendido.
Cuando llegó a la planta baja no lo pensó mucho y fue directamente al bar a pedir una botella del alcohol más fuerte que le pudieran dar. Cuando la obtuvo, en realidad no tenía un plan por lo que sentarse frente al mar a beber no le parecía tan descabellado. Cuando llegó pudo ver cómo un grupo de personas estaba frente a una fogata a unos doscientos metros de él. Suficientemente lejos para no escucharlo llorar.
La soledad le duró poco, porque pronto alguien se sentó a su lado, palmeando la espalda un par de veces en el proceso.
“Lo siento”
“¿Por qué te disculpas?”
“Por haberte hecho traerme y por decir lo de tu prometida. No fue mi intención incomodarte”.
“No tengo prometida”.
Jungkook lo observó de pies a cabeza, deteniéndose en la botella de whisky que reposaba en la mano derecha del hombre.
“Acabo de encontrarla en nuestr-, en la habitación, en la tina donde hoy en la mañana cogimos, besando a una rubia”.
Oh.
“Así que no tengo mas prometida, todo se fue al carajo”.
“Hey”, el menor le llamó y Taehyung se giró a verlo, con los ojos rojos, pero sin una lágrima. “No es tu culpa, ¿Okay? La gente no sabe valorar a las personas buenas que tienen alrededor”.
“Ni siquiera me conoces Jungkook, no sabes si soy una buena persona”.
“No tengo que conocerte para saberlo. Viniste hasta acá para rescatar una relación. Pudiste haber hecho muchas cosas cuando la encontraste y aún así tu estas aquí sacando tu frustración sin dañar a nadie”.
Y con eso si obtuvo reacción del mayor, pues pronto estaba recargado en el hombro derecho de Jungkook sorbiendo la nariz.
“Sacalo, te hará bien para que te calmes”.
Y así fue como Taehyung se pasó unos cuarenta minutos llorando sin cesar en el hombro del otro, mientras Jungkook le acariciaba el cabello esporádicamente. El mayor regresó a su posición original limpiando las lágrimas que quedaban en su rostro.
De la nada, soltó una risa.
“Soy un idiota, ¿cierto?”
“Tal vez si, pero en tu estado dire que no”.
Ambos rieron nuevamente, amenizando un poco el momento amargo.
“Y pensar que me sentí mal por tratar de conquistarte en el avión”, Jungkook contó y Taehyung se ahogó un poco con la bebida.
“¿Cómo que conquistar?”
“Si” El otro afirmó y Taehyung se giró completamente para ver al menor de frente. “Cuando fuiste al baño, te seguí. Pensaba robarte un beso pero luego dijiste que venías con tu prometida y me detuve”.
“Pero… Me dijiste que venías con tu novia”.
“Ah… Ella…” Jungkook hizo el ademán de pensar sonriéndole a Taehyung. “Elaine no es mi novia, su papá cree que somos novios pero solo le ayudo a encubrir que es lesbiana”.
“Me dijiste que le parecía sexy”.
“Si bueno…Eso lo dije yo”.
Taehyung se rió y el menor le siguió.
“Elaine es una buena amiga, veníamos a estos lugares porque ella estaba experimentando. De hecho nunca me acosté con ella, ni con ningún chico de las parejas. Elaine es hija de papás extranjeros, no deberían ver mal el que su hija guste de otras chicas, pero cuando se enteraron que veía a una mujer la amenazaron con mandarla lejos y por eso fingimos”. Jungkook recargó los codos en la arena viendo fijamente a Taehyung, éste le regresó la mirada solo por unos segundos.
“Yo soy gay también, pero mis padres lo saben y no me restringen. Te vi en el avión y me gustaste, es la prueba clara”.
Las cosas escalan muy rápido algunas veces.
Porque dos segundos después de las confesiones, la boca de Taehyung encontró hogar en la de Jungkook, besándose violentamente, las lenguas rozándose en provocación.
“He querido besarte desde que te ví, y ahora que lo cumplí puedo sentirme en paz”.
“¿Es lo único que querías? Porque me puedo detener aquí”.
Dios, Taehyung ni siquiera debía preguntarle, porque al segundo Jungkook se puso de pie tomándolo de la mano para encaminarlo a la entrada del hotel, ninguno deteniéndose cuando ciertas voces femeninas los llamaban. Subieron a la habitación de Jungkook, éste teniendo una batalla singular con la llave de la puerta que no entraba en la ranura de tarjetas. Taehyung le tomó las manos suavemente, guiandolo para lograr la misión.
“Tenemos toda la noche, tranquilo”.
La puerta se abrió de par en par y les tomó dos segundos acoplarse a la escasez de luz en la habitación. Taehyun cerró la puerta detrás de él, sorprendiendo a Jungkook cuando le abrazó la cintura por la espalda. Repartió varios besos a lo largo del cuello, deteniéndose a morder ligeramente el lóbulo del menor.
“Si quieres parar, dimelo”.
Pero a este punto estaba más que comprobado que lo que menos quería Jungkook en estos momentos era detenerse. Porque al segundo siguiente se giró para quedar de frente al mayor, rozando su nariz contra la otra, besando solo el labio inferior.
“Dime tu si quieres detenerte”.
El mayor quitó sus zapatos, y Jungkook no perdía tiempo por lo que ya se encontraba desabotonado los pantalones de vestir del otro, tomándose la libertad de bajar su mano un poco más acariciando por encima el pene semiduro del otro.
Antes de que Taehyung le hiciera avanzar más a la cama, Jungkook se arrodilló frente al mayor, bajando los pantalones de éste junto con su ropa interior. Metió sus dedos a su boca llenándolos de saliva para luego esparcirla en toda la mano y luego tomar el pene del mayor. Masajeo despacio de arriba a abajo y Taehyung hacía su único trabajo de quitar el cabello del menor de su rostro para verlo a los ojos.
La imagen en sí siendo la cosa más sensual que Taehyung vio alguna vez, ver al menor tomar su pene con la mano húmeda, de rodillas ante él fue suficiente para terminar de endurecerlo.
“Te ves tan bonito así”
Y si era un incentivo, Jungkook lo tomó, porque pronto tomó el pene del otro con un poco más de presión, aumentando la velocidad un poco. El gesto fue bienvenido cuando sintió como el mayor daba pequeños simulacros de embestidas, considerando esa su señal. Detuvo los movimientos de su mano para humedecer sus labios con el líquido preseminal de Taehyung.
Lamió primero la punta, en un camino que para el mayor fue tortuoso, más Jungkook disfruto ver como las pupilas del otro se agrandaban ante la imagen. Metió la punta a su boca primero, sonando un pequeño ‘pop’ cuando Taehyung sacó el pene para tomarlo de la base, encaminado a la boca del menor.
“Abre” y la orden fue recibida de inmediato, Jungkook abriendo la boca dándole espacio suficiente. Entró despacio, tratando de no ir demasiado violento para no asustar al menor, sin esperarse que Jungkook pronto empezó un vaivén con la cabeza. La calidez de la boca del menor le hacía sentir chorrear gotas y gotas de líquido preseminal. Jungkook se veía tan bien, se sentía tan bien que pronto se sintió celoso de no hacerlo sentir así como él lo hacía sentir a él. Detuvo las ligeras embestidas, levantó a Jungkook del suelo y lo pegó a él. El pene de Taehyung rozando con el vientre descubierto del menor que en un momento que no vio ya estaba sin camisa.
Taehyung lo besó agresivo, hambriento y Jungkook recibió todo lo que el otro tenía para darle abriendo un poco más la boca para jugar con la lengua del otro. EL mayor lo gira, en realidad sin despegarse de él, pronto Taehyung está besándole el cuello desde atrás mientras lo sostiene de la caderas, rozando su erección contra el culo del otro. Deshizo con manos hábiles el nudo de los shorts que el otro traía y los dejó caer en cuanto considero que solamente estorbaban.
“Arrodíllate en la cama”, el mayor le ordenó y no necesitó más que eso para hacerle caso. Taehyng le guió hasta casi el centro de la cama, únicamente los pies sobresaliendo en esta. El mayor repartió besos desde la nuca, recorriendo la espina dorsal del menor, y Jungkook no pudo contener el gemido cuando Taehyung le mordió entre los omoplatos.
“Eso dejará marca”
Los besos continuaron hasta llegar al coxis y Jungkook ya se sentía demasiado dócil para el mayor, sin necesidad de otra orden se inclinó completamente quedando en cuatro sosteniéndose de sus extremidades que se sentían temblar.
“Me leiste la mente mi bonito”.
Y luego no pudo escuchar más, porque Taehyung dio una lamida juguetona en su entrada, reaccionando instintivamente en gemidos. El mayor no detuvo su intromisión y pronto tenía una mano rodeando el pene mientras la boca y lengua jugaban con su entrada, humedeciendo y mordiendo levemente. Jungkook sentía en las piernas, en el vientre el orgasmo acumularse, más Taehyung no se lo puso fácil.
“Resiste un poco más ¿Si? Se sentirá mejor”
Y la simple promesa le hizo girarse para quedar con la espalda en el colchón, abriendo las piernas en invitación al mayor y ésta fue aceptada de inmediato, Taehyung colocándose entre ellas. No quiso perder mucho tiempo, así que como pudo, tomó saliva de su boca, esparciendo entre el pene del otro y del propio para luego tomarlos con una sola mano y dar pequeñas embestidas, las cuales fueron bien recibidas porque Jungkook ya tenia la habitacion llena de una petrola de gemidos bonitos que llegaban directamente al mayor en forma de punzadas en el pene.
Es que Jungkook era delicioso en todos los sentidos.
Y lo mismo podía decir Jungkook de Taehyung, quien le veía fijo, sonriendo de lado cuando el menor le tomó los hombros como si quisiera detener los movimientos. Taehyung tuvo un poco de piedad y alentó el ritmo, haciendo la fricción más fuerte, presionando las caderas un poquito más y Jungkook ya no sabía con qué voz gemir.
“Entra ya” El menor le ordenó y quizá iba a arrepentirse de no tener siquiera un poco de lubricante en la habitación. Taehyung por su lado pensaba diferente cuando se arrodilló entre las piernas del otro rozando las manos en la entrada del menor.
“Ve que mojado estás y ni siquiera he entrado”. Ni siquiera le dio oportunidad de responder porque Taehyung ya tenía un dedo entrando hasta el nudillo, lo movió despacio, siendo suficiente para que Jungkook le recompensara el trabajo con un largo gemido cuando insertó el otro.
“Ya entra” le volvió a ordenar y quizá debía apurarse un poco porque de pronto su pene se sentía inservible por no estarlo usando para profanar el cuerpo del menor.
Tomo un poco de los fluidos que el menor le estaba regalando, y con ellos lubricó su pene de arriba a abajo, tomando la base para alinearse a la entrada del menor y Jungkook le facilitó un poco el trabajo abriendo las piernas lo mas que pudo.
La entrada fue lenta, y un suspiro con mezcla de gemido salió de los labios de ambos con solo la primera intromisión.
Taehyung se sentía gigante en el cuerpo de Jungkook, y el mayor le concedió quedarse quieto cuando entró completamente. Las paredes del menor abrazándolo le incitaban a moverse, pero el rostro de queja de Jungkook le hacía detenerse.
Pero tenerlo dentro no es suficiente para Jungkook. Lo comprobó cuando el mayo le regaló la primera embestida y Jungkook juraba ver estrellas en el techo. De esa embestida vinieron unas cuantas más al mismo ritmo, ahora con el mayor sobre él, con los codos apoyados a los costados para no aplastarlo.
“Ah- Taehyung” jadea despacito y el otro le regresó la atención tomándole las muñecas para juntarlas arriba de la cabeza de Jungkook, usando un poco de presión.
“Te sientes tan bien, eres tan bonito”.
Los elogios tenían algo en la voz de Taehyung, algo que Jungkook solo puede contestar con lloriqueos por la intensidad de los empujes.
Dios, Taehyung quería ponerle un altar a la deidad que tenía debajo de él.
La posición de pronto es incómoda, por lo que Taehyung decide tomar la pierna derecha del menor y llevarla al hombro besando de paso detrás de la rodilla y Jungkook no dice nada más que un gemido.
“Así que sientes rico si te beso aquí”, le dijo para luego repetir la acción, haciendo a Jungkook llevar la cabeza hacia atrás. El mayo nunca cesando los empujes haciendo que Jungkook solo quiera sentir más.
Mas, mas, mas.
Taehyung se lo regala, joder si que se lo regala, cuando gira un poco la cadera para tocar el punto mas dulce de jungkook, haciendo que el aire se le atasque en la garganta, los ojos de ponto siendo lancos porque no puede decir que la sensación es energetica, es electrica es erotica.
“Más rápido”
Y es solo es el permiso que Taehyung necesita para empujar más fuerte unas pocas veces mas, pronto sintiendo un cosquilleo en el vientre que seguramente comparte con Jungkook quien no está viéndolo, pues tiene la cara escondida en una almohada la cual muerde fuerte queriendo contenerse.
Taehyung lo siente tensarse, en señal y recorre el cuerpo del menor con la vista el cual está masturbandose debajo de él para ayudarse a terminar. La vista haciendo maravillas sintiendo su propio clímax llegar, el orgasmo otorgado para los dos siendo una exposición de fluidos, olores y sabores.
Jungkook tiene el labio entre los dientes, sintiendo como chorros y chorros de semen son depositados dentro de él, el líquido caliente escurriendo cuando Taehyung se retira poco a poco.
Taehyung le mira y Jungkook le regresa la mirada, el pecho de ambos subiendo y bajando rápidamente y se ríen.
“¿Estás bien?” El mayor pregunta y Jungkook solo alcanza a asentir con la cabeza.
“¿Tu?”
“Estoy perfecto”.
Por la mañana, la cama que los últimos días se sentía vacía y fría, estaba siendo ocupada por un bulto caliente.
Dicho bulto se quejó alto cuando una punzada de dolor le llegó a la entrepierna.
“Quítate de encima, quiero ir al baño”
Taehyung se movió como pudo, dándole espacio al menor para salir de la cama.
“Tu teléfono ha sonado toda la mañana”
“Que se vaya a la mierda el teléfono, quiero dormir”.
Las próximas horas fueron un sube y baja de emociones. Lastimosamente, Taehyung tuvo que encontrarse con su ahora ex en la recepción, mientras ella hacía check out del hotel junto con su ahora pareja.
“¿Elaine?” Jungkook preguntó y la rubia abrió los ojos de par en par cuando notó a Taehyung a su lado. ¿A dónde vas? ¿Quién es ella?”
Taehyung observó a las mujeres, no soportando mucho la presencia de ellas, por lo que se retiró en dirección al comedor del hotel.
“Kookie”, la rubia le llamó y Jungkook se encontraba más que sorprendido por la presencia de cierta mujer detrás de su amiga. “Ella es Misuk, ella es… Mi novia”. Jungkook abrió los ojos de par en par, queriendo decir un par de groserías que se la pasaban por la mente, sin embargo la mirada que recibía de Taehyung a lo lejos le hizo saber que si a él no le importaba lo que ellas hicieran entonces a Jungkook tampoco.
“Llamame cuando llegues a la ciudad” Jungkook le pidió y la rubia solo negó con la cabeza.
“Iremos a Europa de aquí, mi abuela nos recibirá por el momento, mis padres siguen sin estar de acuerdo con nuestra relación y yo no quiero dejarla”.
Un año después.
Taehyung se encontraba en su oficina, esperando pacientemente por correos que necesitaba para terminar su trabajo del día, sintiendo una ligera ansiedad porque la fecha era importante y no quería molestar a cierto jovencito.
Una notificación apareció en la pantalla del ordenador en señal de haber recibido la respuesta a su trabajo. Un: ‘Todo correcto Kim’, de su jefe era lo que resaltaba, indicando que podía dejar la oficina.
Bajó las escaleras lo más rápido que pudo, yendo directamente a su coche, casi lanzando sus pertenencias en el asiento de atrás. Arrancó y el camino de quince minutos se hizo de ocho cuando Taehyung se pasó un par de semáforos rojos.
Y aun así, llego tarde.
Porque Jungkook ya estaba en la entrada del restaurante en el que el mayor lo había citado a una hora exacta y sabía que su novio era una persona exageradamente puntual.
“Llegas tarde”
“Tu llegaste temprano”
“Yo” puntea en el pecho del mayor. “Yo llegué a tiempo. Entremos ya, muero de hambre.”
Y así, un cálido veintiuno de septiembre, Jungkook y Taehyung cumplían su primer aniversario de novios.