Capitulo 1
Viernes por la noche
Las discusiones entre su padre y su madre empezaron a escucharse, ella estaba en su cuarto escuchando los gritos solo pensaba:
—¡Ay no! ya van a empezar.
Ella se sentó en su escritorio, prendió su bocina, le subió el volumen a la música y solo se puso a escribir.
Ella estaba escuchando música, mientras se ponía a escribir ideas para su nueva historia, en ese momento su mamá llegó a su cuarto y le habló:
—¡Keyla!
Ella dejo de escribir, le puso pausa en el reproductor de música y saludo a su mamá:
—Hola ¿ahora porque estaban discutiendo?
Su mamá le respondió:
—No te preocupes, todo está bien. ¿Ya guardaste las cosas en cajas? te recuerdo que mañana ya es sábado, vamos a ir hablar con la encargada de los deptos para cerrar el trato e irnos a vivir al nuevo depto.
Ella le contestó:
—Ya casi tengo todo listo, solo me falta poner la ropa, el calzado, es poco; solo que estoy tomando un descanso y me puse a escribir.
Su mamá le comentó:
—Por cierto, mañana es el día de la diosa del cielo, recuerda que tu abuelo la festeja, me pidió que te dijera para que vayas en la tarde, yo no podré ir, tengo que ver lo de la mudanza a los departamentos.
Ella asintió y sonrió:
—Claro, me encanta ir y más porque estarán mis tíos y primos.
Su mamá comentó:
—Esta bien, mañana tenemos que ir temprano a ver los departamentos, nos quedamos de ver con la encargada. No te quedes despierta muy tarde por favor.
Ella le contestó:
—Sí mamá, hasta mañana.
Cuando su mamá se retiró, ella sintió un alivio y comentó:
—Lo bueno es que ya se acabó la discusión.
Ella siguió escribiendo en un cuaderno, mientras escuchaba música...
Dandara vivía una vida solitaria, tenía unos hermanos sobreprotectores, se sentía en una prisión, no tenía libertad alguna.
Ella anhelaba con todo su corazón poder llegar a salir de esa prisión en la que ella se sentía, su mayor anhelo era encontrar esa ciudad que su mamá le había mostrado...
Ella empezó a bostezar y pensó en voz alta:
—Me iré a dormir, ya es tarde, mañana continuaré escribiendo.
En eso pensó en voz alta:
—Debo tener mi ropa para mañana, no quiero andar a las carreras.
Ella se levantó, cerró el cuaderno y acomodó las cosas de su escritorio.
Fue a su clóset, estuvo checando la ropa, cuando se decidió por un conjunto, solo la puso en un gancho y la colgó en su clóset.
Ella comentó:
—Ahora si, a dormir.
Solo apagó la luz de su habitación, fue a su cama, y se quedó dormida.
Al día siguiente
—Keyla, ya levántate. ¿Quieres seguir durmiendo o quieres venir con nosotros para que conozcas el departamento donde vamos a ir a vivir?
A ella se le hacía difícil levantarse, y abrir los ojos.
Ella le contestó:
—Quiero seguir durmiendo.
La mamá de Keyla le comentó:
—Esta bien. Yo y tú papá vamos a ir entonces, primero vamos a desayunar y terminando nos vamos.
Ella se tapó la cara con la colcha, para seguir durmiendo.
Su mamá salió de su habitación y se fue a la cocina, ahí estaba el papá de Keyla, él le preguntó:
—¿No va ir?
Su mamá respondió:
—Dijo que quería seguir durmiendo.
El papá de Keyla le comentó:
—Esta bien.
El papá de Keyla agarró una taza y empezó a servirse su café, mientras la mamá de Keyla hacía el desayuno.
Mientras tanto
Keyla seguía con los ojos cerrados, pero luego se quedó pensando:
—Debo de ir, quiero saber cómo será mi habitación.
Ella se quitó la colcha de la cara, se levantó de la cama rápidamente, aunque bostezaba diciendo:
—¡Genial! de nuevo no pude dormir mis ocho horas.
Ella fue al clóset, escogió su ropa, que tenía colgada, salió de su habitación, solo se dirigía al baño.
Su mamá al verla le preguntó:
—Crei haberte escuchado decir que no querías ir.
Ella la vio y le comentó:
—Cambie de opinión.
La mamá de Keyla, sirvió la comida, llegó con su esposo y comentó:
—¡Adolescentes!
El padre de Keyla se quedó en silencio.
Ella se metió a bañar. Cuando salió del baño vestida, fue al espejo y se peinó su cabello.
Después de observarse en el espejo, pensó en voz alta:
—Me veo bien.
Traía una blusa blanca con un estampado de un colibrí en su jaula, su pantalón de mezclilla.
Ella siguió pensando en voz alta:
—Lo único que me falta son mis tennis blancos.
Antes de salir, observó su cuarto y pensó:
—Debo tender la cama.
Tendió la cama, acomodo todas sus cosas en su lugar y luego comentó con una sonrisa:
—Ahora sí, todo está en perfecto orden.
Salio de la habitación, se fue a la cocina, se sirvió cereal y se fue con sus papás para sentarse en el comedor.
El papá de Keyla le comentó:
—Tu mamá ya habló a la preparatoria que vas a ir a estudiar.
Ella seguía comiendo mientras escuchaba a su mamá, ella le comentó:
—Es la preparatoria 7, dicen que esa escuela es muy recomendada.
Ella le preguntó:
—¿Ya no iré a la preparatoria Central? todavía no termino el año escolar.
La mamá de Keyla le respondió:
—Ya no irás ahi, se ha hecho el traslado a la preparatoria 7.
Ella se alegro y exclamó:
—¡Que bien! ya no quería ir a esa escuela.
El papá le preguntó:
—¿Y eso porqué? ¿tuviste algún problema en esa escuela?
Ella pensó:
—Debi haberme quedado callada, ahora van a empezar con las preguntas.
La mamá de Keyla le comentó:
—Tu papá te está hablando Keyla, respondele.
Ellapensaba:
—Detesto tener que contestar, es incómodo.
Ella miró a su papá y le contestó:
—Una chica me estuvo molestando, no quiero hablar del tema.
El papá de Keyla comentó:
—Esta bien.
Ella pensaba:
—No me gusta mentir, pero solo recordar lo que me pasó en esa escuela, es algo que no quiero recordar.
Ella le preguntó a su mamá:
—¿Cuándo empiezo la preparatoria?
La mamá le respondió:
—Este lunes, empezarás en la nueva escuela.
El papá de Keyla vio la hora en el reloj de la pared, se levantó del comedor y comentó:
—Debemos irnos ya.
Le dio un sorbo a su café, y le comentó a Keyla:
—Encárgate de los platos, para poder irnos, te esperamos abajo.
Keyla solo asintió.
Ella empezó a recojer los platos, fue a la cocina y la limpio,
mientras recordaba ese momento que pasó en la escuela...
Keyla fue con el chico que le gustaba, él estaba recargado en el barandal de las escaleras y al verlo, él le sonrió, le saludó:
—Hola Keyla ¿cómo estás?
Ella agarró valor y le comentó:
—Mario, me gustas.
Él se sorprendió y le contestó:
—Eres muy bonita pero no estoy interesado, a mí me gusta alguien más.
En ese momento llegó la amiga de Keyla, fue con él y le dio un beso en la boca, vio a Keyla y le saludó:
—Hola Keyla ¿ya conoces a mi novio?
Ella se quedó asombrada, después de que ella le había dicho a su amiga que ese chico le gustaba, sonrió y se fue disimulando que no le afectaba, sin decir una palabra.
Se acabó el recuerdo
Ella pensaba:
—Vaya amiga, es mejor que no regrese a esa escuela.
Al terminar de recojer la cocina y el comedor, se dirigió a su cuarto, agarró su celular y sus audífonos.
Ella bajo las escaleras hasta llegar con sus padres.
Keyla le comentó:
—Ya estoy.
Los papás de ella la vieron, el papá siguió platicando con los de mudanza por teléfono:
—Bien, así quedamos. Los esperamos mañana a las 9 a.m. Gracias.
El padre de Keyla colgó y comentó:
—Ya quedó mañana a las 9 a.m. ahora hay que irnos ya.
Cerraron la casa y se dirigieron al carro, mientras Keyla se subió y se puso sus audífonos, le puso play al reproductor de música.
Mientras tanto
En el Pueblo Alegre hay unos deptos que se llaman El Paraíso de la Morada.
En esos departamentos hay un gimnasio, canchas de básquetbol, canchas de tennis, albercas, lavandería, cerca de ahí está la preparatoria 7.
El autobús viene a la entrada de los deptos y recoge a los estudiantes de la preparatoria.
Había un joven en esos departamentos que vivia con su mamá su nombre era John, él tenía 18 años.
Los padres de John se divorciaron, el papá de él le fue infiel a su mamá, John le guardo mucho rencor a su padre y como los pleitos eran todo el tiempo de padre e hijo, decidieron los padres de él, mejor divorciarse.
John vivía con su mamá, eran solo ellos dos. John vivió una infancia muy dura con su padre, por esa razón era poco expresivo, era agresivo, todo lo resolvía con golpes.
La mamá como John se fueron a vivir en ese depto.
Él tenía a un amigo menor que él, tenía 14 años, su nombre era Santiago. Este chico era popular entre las chicas, pero era pésimo en los deportes.
John decidió ayudar a Santiago en los deportes y desde ahí empezaron a tener una amistad.
John como Santiago tenían a dos amigos: Victor y Rodrigo.
John se sentía escuchado por Víctor, él era su mejor amigo, cuando a John se le venía todo encima él era el único que le escuchaba.
Los cuatro eran los chicos más populares en la prepa...
John y Santiago estaban jugando en las canchas de básquetbol con Víctor, mientras Rodrigo solo los observaba jugar...
John le comentó a Santiago:
—Vamos Thiago, debería ser fácil para ti este deporte.
John le pasó la pelota a Víctor, y él se la regresaba a John, Santiago intentaba atrapar la pelota pero no podía.
Santiago exclamó:
—¡No se vale John!
John solo se burlaba:
—Pon atención. Jajaja
John le pasó la pelota a Víctor y él encestó en el aro, los dos exclamaron:
—¡Si!
Santiago comentó:
—Bien, admito me ganaron.
John como Víctor se sentaron en una banca dónde estaba sentado Rodrigo.
Santiago agarró la pelota y fue con ellos, y solo comentó:
—Los dos son buenos en el básquet.
John chocando la mano con Víctor, exclamó:
—¡Somos un buen equipo!
John tomó su bote de agua, así como Víctor y Santiago.
Victor comentó:
—Mi chica me contó que mañana en la noche a Cathy le van a festejar su cumpleaños y quiere que vaya con ella.
El celular de John empezó a vibrar y luego sonó el timbre..
John comentó:
—Ahora regreso, es mi novia, me está hablando.
El sacó su celular y contestó la llamada:
—¿Qué pasó amor?
Maritza le respondió:
—Hola, quiero que vengas a mi casa hoy a las 4 p.m.
John le respondió:
—Claro que sí ¿pasa algo?
Maritza le respondió:
—Yo...solo quiero verte.
John comentó:
—Esta bien, te veo más tarde, te quiero.
Maritza comentó:
—Igual, adiós.
Pasado un tiempo en Las Lomas...
Maritza estaba con su amiga Luna.
Luna era una chica aperlada, era mediana de estatura, ojos y cabello café.
En la sala, solo ella le comentaba:
—Mira amiga, yo te recomiendo que termines mejor con John. Tú con quieres estar es con Joaquín ¿no?
Maritza le comentó a su amiga:
—No es fácil, John puede cometer una locura.
Luna le comentó:
—Ya le estás siendo infiel con Joaquín, si se llega a enterar va a ser peor, así que antes de que lo sepa es mejor que lo termines. Con John no tienes futuro, y con Joaquín tienes la oportunidad de darles una mejor vida a tus padres.
Maritza estaba indecisa y le comentó a su amiga Luna:
—Sé que tienes razón, Joaquín pronto será el brazo derecho del mafioso más importante y no me faltará nada, él me lo ha prometido.
Luna le comentó:
—¿Lo ves? así que solo debes hacerlo.
Maritza asintió y comentó:
—Al final nunca pude querer a John, es buen hombre cuando lo conoces pero aún así le falta mucho para ser el hombre que yo quiero en mi vida, prefiero a Joaquín. Gracias amiga no se que haría sin ti.
Luna y Maritza se levantaron del sillón y ella le comentó:
—Ya me tengo que ir, nos vemos el lunes en la preparatoria. Adiós.