One more night | drarry

Sinopsis

Draco solo quiere una noche más. 𝗖𝗢𝗡𝗧𝗘𝗡𝗜𝗗𝗢 𝗛𝗢𝗠𝗢𝗦𝗘𝗫𝗨𝗔𝗟 draco malfoy x harry potter. HARRY POTTER fanfiction. au! muggle modern era 𝗗𝗜𝗦𝗖𝗟𝗔𝗜𝗠𝗘𝗥 ninguno de los personajes me pertenece, créditos a J.K Rowling. NINGUNA de las imágenes utilizadas me pertenece, créditos a sus respectivos autores. no adaptar, resubir o traducir sin mi consentimiento. © 2022 | vantemalfoy

Genero:
Romance
Autor/a:
Sam
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
5.0 2 reseñas
Clasificación por edades:
13+

One more night


Recomiendo escucharlo con ‘Dancing with your ghost’ de fondo!

—¿Sería una locura pedirle matrimonio? —le preguntó Harry a Hermione, quién lo miró sorprendida y negó con la cabeza.

—Claro que no. Se nota que se aman, además sería especial. ¿Lo vas a hacer está noche?

—Si. Antes del cierre final.

En el baile de graduación »

La música se detuvo abruptamente y todos los presentes que estaban tomando, bailando o simplemente charlando, voltearon a ver al chico que manejaba la música.

—Tengo un pedido especial. Solo observen.

«Put your head on my shoulder», empezó a sonar y Harry se acercó a Draco. Los estudiantes recién graduados se movieron hacia atrás dejando a la pareja en el medio, siendo iluminados por la tenue luz violeta del foco.

—¿Me permite esta pieza, señor Malfoy?

Draco entrecerró los ojos, sin embargo, extendió la mano para que su novio la tomara. La mayoría de los presentes observaban enternecidos y algo asombrados la gracia y agilidad con la que se movían Malfoy y Potter por el salón, al ritmo de la canción. Antes de llegar al verso final, Harry se arrodilló ante Draco y extendió una cajita de terciopelo verde.

—¿Deseas casarte conmigo? —la sonrisa del rubio se incrementó antes de asentir feliz. El salón estalló en vitoreos y pronto, la sala se sumió en felicitaciones a los recién comprometidos y deseos de buena suerte.

Felizmente casados, se mudaron a una casa lo suficientemente grande para ellos dos en un poblado donde vivían Pansy y Hermione, uno alejado de la ciudad, un lugar donde se respiraba calma.

Draco y Harry eran felices.

—¿Podrías cerrar por hoy? —preguntó Hermione tras él, Draco asintió.

—Por supuesto, ve tranquila.

—Todo va a estar bien. Te quiero. Si pasa algo, no dudes en llamarnos a Pansy o a mí. —Tomó su abrigo y se marchó luego de que Draco le diera una respuesta afirmativa.

Cerró el candado y se aseguró de que todo en el club estuviera apagado antes de emprender el camino hacia su casa. Decidió que esa noche iría a pie, era aproximadamente una hora de camino. Quería llegar lo más cansado posible, de esa manera podría caer dormido ni bien tocara la almohada.

A metros de su jardín, recibió una llamada de su mejor amiga pidiéndole que salieran a algún bar o club y pasaran la noche divirtiéndose. Draco no quería.

—Sí, mañana probablemente —susurró lo suficientemente alto como para que la chica escuchara.

—Pero- ¡Vamos! ¡No has salido en semanas, Dragón! —replicó Pansy y Draco se tragó el nudo en la garganta antes de decirle que no se sentía con ganas y cortar la llamada.

Entró a la casa y tiró la puerta tras de sí, importándole poco o nada si quedaba mal cerrada.

Las calles estaban desiertas, el cielo despejado y todo estaba en absoluto silencio. El recuerdo de las salidas en plena madrugada que tenía con Harry lo hicieron sonreír inconscientemente.

Echó un vistazo a la cocina en penumbras, no se sentía con las suficientes ganas como para cocinar algo, tampoco quería pedir comida a domicilio así que simplemente; se sacó el abrigo, lo dejó colgado en el perchero, tiró las llaves -las cuales, con suerte habrán caído en su sitio- se sacó los zapatos a tropezones y ni siquiera se molestó en encender la luz de alguna habitación. Llegó hasta la cama sin fuerzas y se tiró. No se molestó en meterse bajo las sábanas, mucho menos ponerse el pijama. Simplemente cerró los ojos y esperó a que el sueño llegara por él. Cosa que jamás sucedió, eran las once y media cuándo él se tiró en su suave cama y ya pasaban de las dos de la mañana: Draco seguía sin poder pegar el ojo.

Cuando por fin empezaba a sentir los parpados pesados, unos suaves labios tocaron su frente. Abrió los ojos y esbozó una pequeña sonrisa.

—Volviste a casa —susurró al aire, a su lado, Harry sonrió.

Dragón... —murmuró el moreno. Draco lo miró y correspondió la sonrisa. Una vieja canción empezó a sonar en el tocadiscos y Harry extendió la mano hacia Draco, quién la tomó sin dudarlo.

—¿Desde hace cuánto no bailábamos esta canción? —preguntó apoyado en el hombro de su marido.

—Desde nuestro baile de graduación, cariño —contestó Harry mientras tarareaba al ritmo de la canción.

Las horas pasaron y el reloj marcó las cuatro y cuarenta de la mañana.

—¡Quiero un pastel de chocolate! ¿Hacemos uno?

Draco no podía negarle algo a aquellos ojos esmeralda. Así que ahora se encontraban en la cocina, cocinando el dichoso pastel. Harry observaba con cariño como su esposo revolvía la mezcla del pastel, hasta que Draco se volteó hacia él, enseñando que ya estaba lista para empezar a hornearse. Luego de un rato, el reloj inteligente avisó que la torta estaba lista con un pitido.

—A comer —anunció Draco, sirviendo en un sirvió de platos una rebanada para él y su pareja antes de sentarse a comer.

—¿Recuerdas cuándo jugábamos y hacíamos fuertes en nuestras casas y pasábamos toda la noche metidos ahí, aun teniendo clase al día siguiente?

Draco terminó de tragar el último pedazo de pastel antes de contestar.

—Sí, no había poder humano que te hiciera despegarte de la cama hasta el mediodía. Recuerdo que mamá tuvo que decir que estábamos enfermos en más de una ocasión porque ninguno quería levantarse.

Harry tomó su mano con cariño. Draco añoró esos recuerdos.

—Agarra las sábanas que están en el-

—¡En el armario! ¡También vivo acá, cielo!

—Cierto, lo olvidaba... —respondió Draco arreglando los sillones.

Minutos después, Harry llegó con las sábanas y unas almohadas de más, las tiró al suelo y ayudó a su pareja. Después de quince minutos, el fuerte estaba terminado y dentro se encontraba la pareja jugando cuatro en línea. La luz de la luna que entraba desde la ventana abierta los alumbraba directamente. Draco terminó ganando, así que Harry le propuso una revancha jugando otro juego.

—¡Te voy a ganar!

—¡Olvídalo! —exclamó Harry apurándose a escribir.

—¡Terminé!

—¡Púdrete! —reprochó el castaño haciendo añicos la hoja. Draco rio por el berrinche y lo abrazó.

Se acostaron dentro del fuerte y se taparon con una manta, luego de unos minutos de cómodo silencio, Draco susurró:

—En realidad no había terminado, me faltaban dos espacios. —Sintió un golpe sin fuerza en su pecho y la sonrisa de Harry en su cuello.

—Te amo, Dragón —susurró Harry.

—Y yo a ti, cariño. Hasta mañana.

—Adiós.

Draco, aun sin abrir los ojos, corrigió a su esposo:

—Te he dicho varias veces que no es adiós, se dice buenas noches o hasta mañana.

Harry presionó un suave beso contra su frente y sonrió, acariciando su mejilla.

—Adiós.

Draco negó y le restó importancia. Se acomodó sobre su pecho y finalmente, durmió al lado del hombre al que amaba.

A la mañana siguiente, Pansy ingresó a la casa del rubio acompañada de Hermione, encontraron el fuerte, una hoja vacía junto a otra que tenía las conocidas marcas del «stop» y un pedazo de torta sin tocar encima de la mesa.

Se acercaron al pequeño fuerte, encontrándose a Draco, quién dormía plácidamente con lágrimas secas, abrazando un marco con la foto de Harry dentro.

Pansy sostuvo el poster entre sus manos, Hermione desvió la mirada reteniendo las lágrimas.