Infierno Encantador

Sinopsis

Alison Ortiz y su hermana Danneel buscan sobrevivir a un mundo apocalíptico. En el camino encontrarán obstáculos, amistad y amor.

Genero:
Adventure/Romance
Autor/a:
Medusa
Estado:
En proceso
Capítulos:
8
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Born to die

Ese día me desperté a las 5:30 como siempre para empezar a prepararme. La primer clase la tenía a las 7:40, y todavía me tenia que duchar. De mi departamento hasta la Universidad de Oregon tengo solo 20 minutos en auto, pero siempre me tardo tanto en alistarme que aunque no quiera llego tarde. Mi hermana me dice que si no empiezo a trabajar en mi disciplina no voy a poder ser una buena abogada por más titulo que tenga. Siempre tan buena ella.

Estoy por salir cuando me suena el celular, es Danneel.

- Alison, seguis en casa? - se la escuchaba agitada.

- Sí, en realidad estaba a punto de salir, estas bien? te escucho rara.

- ¡No salgas!, esperame ahí. Cerra todo y por nada del mundo le abras a nadie, digan lo que digan, al menos que sea yo. -colgó.

La verdad es que Danneel siempre me hacía bromas, decidí ignorarla. Respecto a que la escuchaba extraña no le dí importancia. Mi hermana estudia actuación y le gusta divertirse conmigo.

Seguí mi rutina como si nada.

De camino a la universidad me encontré con el peor de los escenarios.

Lo primero que ví fue como la señora Harris le arrancaba la cara a su propio hijo, con la boca, y continuó comiéndolo como si fuera la torta más rica del mundo. Baje de mi camioneta y le comencé a gritar que pare, que estaba loca, me ignoró. No voy a mentir, no pretendo hacerme la fuerte, me mee en mis jeans. Era una escena totalmente desagradable de ver y no podía entender que es lo que pasaba. Cuando pude salir un poco del estado en el que me encontraba, subí al auto, y llamé a la policía. Nadie contestaba. Llamé a mi hermana, tampoco.

Cuando el llanto paró, baje y volví a insistir en gritarle a la señora, ya se había comido a su hijo hasta el dorso. Cuando me escucho se dio vuelta y lo que ví no era humano, claro, que se esté comiendo a su propio hijo tampoco lo es, pero es que el humano no me sorprende, pero esta mujer tenía una cara demoníaca, en su boca llena de los restos del chico, su piel parecía podrida y su extremidades se veian rígidas. Comenzó a caminar hacia mi emitiendo unos ruidos raros. Volví a llamarla pero estaba fuera de sí. No quise esperar a ver que hacía si me alcanzaba así que me subí rápido a la camioneta y arranque en dirección a mi casa.

De camino intente llamar de nuevo a Danneel, y a la policía. Ya no tenía señal.

Me crucé a los Yale y estaban en el mismo estado que la señora Harris. Seguí de largo.

Cuando llegue a mi casa, el auto de mi hermana estaba en la puerta pero a ella no la veía. Estaba tan cagada que no quería bajarme para investigar. Me quedé ahí encerrada, llena de pis y con un miedo terrible. Pasaron horas hasta que la ví aparecer por la esquina. Con su ropa llena de sangre, una cuchilla en la mano y cinco "personas" detrás. Empezó a gritarme que abra. Se lanzó a la parte trasera de la camioneta y cerró la puerta enseguida. Quedó tumbada, en silencio.

- Que olor a meo que hay acá -rompió el silencio después de unos minutos.

Me largue a llorar desconsolada.

- ¿ Estás bien? , creí decirte que no salgas.

- Es que no pensé que hablabas en serio, que voy a pensar que la calle es un infierno - dije entre sollozos.

- Tranquila. Necesito que me digas si alguna de esas cosas te toco, sangró encima tuyo o te hizo algo. Poné atención Alison.

- No. Las vi de lejos. Elta Harris se estaba comiendo a su hijo, Danneel. Se lo estaba comiendo. ¿Qué mierda está pasando?

- No sé. Cuando salía de la casa de Robert para venir a buscar ropa, nos encontramos con el pueblo lleno de estas personas así, y a Robert uno le mordió el brazo. Nos metimos de nuevo a la casa y trate de curarlo, pero le había arrancado un pedazo de carne. Enseguida perdió la conciencia por el dolor, supongo. Y trate de gritar por ayuda pero esas cosas empezaron a golpear por todos lados para entrar, agarré esta cuchilla por las dudas y trate de despertalo pero cuando despertó estaba igual a ellos. Me atacó, y lo tuve que apuñalar. No le hizo nada Alison. Seguía como si nada. Se me lanzó y caí al suelo, y en el forcejeo le clave la cuchilla en la cabeza y recien ahí murió - me contó llorando.

Rompí en llanto. El novio de Danneel había sido un buen apoyo para nosotras en el último tiempo. Estábamos solas en Oregon, nuestros padres viven en Georgia y Robert fue un gran amigo. Ya no está.

- Ali, tenemos que ir a casa con mamá y papá. Si va a pasar algo, quiero que estemos todos juntos.

- Sí. Pero, ¿Cómo se supone que vamos a salir de acá?

La camioneta estaba rodeada de las personas que venían atrás de Danneel.

- No sé.

Luego de aproximadamente media hora, en la que mi hermana estuvo pensativa y yo llorando, sin aportar nada bueno, habló.

- Hay que pasarlos por arriba con la camioneta. Hacer marcha atrás y pasarles por arriba. Necesitamos entrar al departamento a buscar cosas para el viaje - me olfateo - y ropa limpia.

- Esta bien. Pero maneja vos. Yo no puedo hacerles eso.

- Bueno Ali, salí y dejame hacerlo.

Y así fue, mi hermana les paso por arriba con mi camioneta nueva, que tanto trabajo me costó ahorrar para comprarla. Ahora estaba llena de esa mierda.

Una vez que piso a todas estas personas, y nos aseguramos de que no podían moverse con facilidad, fuimos corriendo al departamento a buscar provisiones para el largo viaje que nos esperaba. Quise darme una ducha pero no había agua, por lo que tuve que enjuagarme como pude con el agua mineral. Armamos un bolso con otra muda de ropa cada una, guardamos toda la comida y bebida que pudimos, a escondidas de Danneel guarde mi computadora, me había dicho que solo lo necesario pero es que para mi lo era. Todos mis apuntes de la carrera estaban ahí.

- Ella se va a tener que quedar - me grito desde la cocina.

Un ardor nació desde mi estómago, me acerque a la puerta.

- ¿ Qué? - le dije seca.

- No podemos llevarla, es peligroso. Ya te conté que esas personas se sienten atraídas por el ruido.

- Me importa una mierda - grite - ella viene con nosotras y se terminó la conversación.

- Alison, no se puede. Deja de ser caprichosa. ¿ No ves las situación en la que estamos?

- ¿Pretendes dejarla acá sola, encerrada, a su suerte?

- Después volvemos por ella.

Sentía mucha rabia, no podía creer lo que me estaba diciendo. Ainoha era mi hija, mi bebé, como pretendía que la deje sola y me fuera tan tranquila. No lo iba a permitir.

- Si Ainoha no va con nosotras, no me muevo de acá. Si tengo que morirme de hambre por no poder salir, lo voy hacer, pero no la voy a dejar sola.

Me ignoró por completo y siguió cargando el bolso. Me fui a mi habitación y la llamé a Ainoha, enseguida vino corriendo, moviendo su colita, tan feliz y dulce como siempre. Nos recostamos en la cama juntas. Me quedé dormida.


-Alison, Alison, despertate - me sacudió Danneel.

Todavía con los ojos cerrados tantee a mi costado para saber si Ainoha seguía conmigo, no estaba.

- ¿ Donde está Ainoha? - me levante exaltada.

- En el auto, vamos.

Salimos corriendo, cerramos bien el departamento y nos fuimos. Nunca imagine que ese sería el último día que vería mi casa, por la que tanto luchamos tener. Nuestra cocina con todos los electrodomésticos del mismo color, mi habitación con mis libros, y mi ropa. Dicen que lo material no importa en situaciones de vida o muerte y es verdad, pero duele un carajo dejar atrás tu vida, tus pertenencias, saber que cualquiera puede entrar y revisar tus cosas, te sentis humillada.

- Cargue todo en mi auto, porque tu camioneta es imposible de usar, sería más cómodo, sobretodo por la perra, pero si me acercaba esas cosas me querían comer. En el baúl están los dos bolsones de alimento de ella - señaló el auto con la cabeza, donde Ainoha estaba olfateando por la ventanilla apenas abierta, es un dogo argentino, así que mi hermana tenía razón, nos hubiera venido bien ir en mi camioneta, pero nos las íbamos arreglar.

Teníamos que llegar a Georgia como sea.