Serie Salamina N° 8 Los Aristizábal. Jerónimo

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Sinopsis

Margarita es una mujer que sabe lo que quiere y a quien ama, ella aun lleva en su piel las huellas de su primer amor, un amor que abandonó para salvarle la vida y que ahora sabe que esta casado con una mujer buena con dos hijos y que además ella va a trabajar para ella. ¿Jerónimo perdonará el abandono de la mujer que le marcó la vida? ¿Podrán trabajar juntos a pesar de que todo les separa menos el amor que sienten ambos?

Estado:
Completado
Capítulos:
19
Rating
4.5 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Prólogo



La mujer desde la esquina de su habitación vio un largo y frío cuchillo que brilló en la oscuridad, y que estaba en la mano de una perversa mujer. La ve que camina lentamente hacia el cuerpo del varonil hombre que duerme pacíficamente en su cama.

La joven petrificada mira la escena inmóvil e incapaz de gritar para alertar al hombre dormido y con ojos llenos de terror ve como la intrusa da pasos lentos y seguro, y que poco a poco se acerca cada vez más y más al hombre.

Está paralizada.

Un frío recorre todo su cuerpo el cual está cubierto de un fino sudor frio, siente que sus entrañas se estremecen dentro de ella debido al terror que está experimentando. Su respiración es dolorosa, entrecortada y prácticamente jadea, pero no logra gritar.

—¡Lo va a matar!— grita llena de angustia.

Aunque su voz no ha salido de su endurecida garganta por el pánico que está sintiendo al saber que el hombre que ella tanto ama va a morir y ella no puede hacer nada para evitarlo.

—¡Por favor !— logra gemir y balbucear las palabras— no lo hagas por favor.

La mujer que lleva el cuchillo en las manos gira su cabeza de manera tenebrosa y con ojos fríos y que brillan como el hielo, la mira y se clavan en el rostro de la aterrada joven.

Sonríe de forma malévola.

Mostrándose cruel en esa sonrisa que aflora en su bello rostro dejando aún más paralizada a la joven.

—Lo voy a matar — estira las palabras susurradas en el silencio de la noche alentando más el terror de la pobre joven que en ese momento tiembla y llora de pavor — y tú lo verás — sonrío fríamente la mujer.

—¡Por favor! — gime la joven— mamá no le hagas daño — solloza con voz entrecortada— haré lo que tú me pidas, pero no le hagas daño.

Unas manos cálidas y fuerte sujetan unos hombros bronceados y desnudos y zarandean con fuerza al cuerpo inerte de la joven que yace profunda en un sueño muy inquieto.

—Maggi, Maggi, despierta —los ojos negros de Cat se llenan de lágrimas porque está desesperada por despertar a su amiga — Maggi, por favor despierta, chiquita — gime al ver el horror que su amiga está sufriendo en la pesadilla— chiquita, despierta, despierta— vuelve a sollozar.

Maggi está en la fría habitación, está a oscuras y ella observa como el cuerpo sinuoso de Marisol, su madre se mece de manera suave a través de la cama donde su esposo duerme plácidamente y no se ha podido percatar del peligro que está acechando.

—Mamá no lo hagas, por favor— ruega desesperada y une las manos en señal de súplica y se arrodilla llorando— por favor haré todo lo que tú me pidas.

Los ojos de Marisol, la mira con odio y a la misma vez, su sonrisa muestra el deleite de saber que ha ganado nuevamente.

—¡Por favor! — suplica de rodilla nuevamente— no le hagas daño.

Marisol sonríe y sus dientes brillan intensamente.

— Aléjate de él para siempre — sonrío de manera fría— para siempre.

— Maggi, Maggi,— Cat vuelve a zarandear fuertemente para lograr que ella despierte, su negro cabello cae sobre su cara y de pronto abre sus ojos y estos están cristalizados por el llanto y se ven como si no tuviera vida. Se ven fríos y vacíos— Maggi, por favor, chiquita despierta — grita otra vez la joven desesperada.

—¡¿Cat?!— murmura la mujer que aún no ha logrado despertarse y que se encuentra bañada en sudor helado, mirándola con ojos desorbitados pregunta —¿Qué pasó?

Cat la abraza con desesperación y al ver tanto dolor en el rostro de su amiga y no logra poder contener el llanto.

— Maggi, Maggi, — ellas son amigas de años atrás y se conocieron en la universidad y al ser del mismo pueblo, la amistad de ella se afianzó— por favor respira chiquita—le decía con palabras dulces en medio de su propia angustia.

Con el rostro pálido y lleno de sudor Maggi mira la expresión de su mejor amiga, que esta pálida y temblorosa, tal vez como esta ella misma, y es cuando se percata de lo que está sucediendo.

Un nudo tan fuerte y grande se ha formado en su garganta, y que amenaza con ahogarla. Ella ha vuelto a soñar con el recuerdo y el sufrimiento de su pasado, y comienza a llorar con angustia y dolor que desgarra su alma y corazón.

—Cat — gime mientras golpea su pecho con el puño de su mano para tratar de mitigar el dolor que siente— Fui tan cobarde que deje que ella, mi propia madre destruyera mi matrimonio —lloraba con tanto dolor que no lo soportaba.

—Oh, Maggi, eso pasó hace mucho tiempo, sólo olvida —le dijo su amiga mientras con manos temblorosas limpiaba el rostro de ella tratando de consolarla.

—No puedo — dijo en medio del llanto desesperado y cargado de angustia— aún lo amo.

— Chiquita— murmuró en medio de la angustia — debes olvidarlo, tienes que hacerlo, porque él ahora es casado. Sabes mejor que nadie que a partir de hoy él se casó con ella.

— Sí, lo sé, lo sé — gimió y sus lágrimas caían sobre su rostro. Estaba muriendo cada vez más.

Todo lo había perdido, hasta la esperanza.