Prólogo
Déjame llorar hoy.
Mañana volveré a ser fuere
{Jung Hoseok }
Mirándome frente a aquel enorme espejo no podía hacer más que llorar, me veo hermoso y lo sé, pero por dentro me estoy quedando vacío, siento tanto enojo y tristeza, ¿y lo peor? Asco, siento tanto asco de mí.
El sonido de la puerta abriéndose me hizo dar un saltito en mi lugar asustado, me seque las lágrimas y me voltee para ver de quien se trataba.
Un cabello grisáceo se asomó por la misma, sonrió mostrando sus pequeños dientes y caminó hasta mí, solo pude llorar con más fuerza cuando sus brazos me rodearon haciendo que mi cara se ocultara en su pecho.
–Tranquilo Hobata todo estará bien—al escuchar aquel tonto apodo levanté mi cara mirándolo enojado—pareces un cachorro enojado con la cara toda roja—siguió riéndose haciéndome enojar cada vez más
–Eres un idiota Yoongi—lo empujé gruñendo y caminé de vuelta hacia el espejo.
El tonto de Yoongi caminó detrás de mí, me abrazó por la cintura y apoyó su mentón en mi hombro. Éramos tan diferentes y a la misma vez, tan parecidos.
Yo vestía un impecable traje blanco, mi cabello negro y lacio caía frente a mis ojos oscuros, mis labios rosados simulaban la forma de un corazón, mi piel estaba levemente bronceada, mis mejillas un poquito abultadas y cuando sonreía dos pequeños hoyuelos se formaban en estas.
Mientras que mi mayor era más pálido que un muerto, tenía unas enormes ojeras, uno de sus ojos era entre azul y gris mientras que el otro era oscuro como la noche, sus labios eran pequeños y resecos, no era muy alto de estatura, pero estaba bastante fuerte a comparación de mi delgado cuerpo, vestía ropa deportiva y su cabello gris estaba peinado hacia atrás mientras algunos mechones rebeldes caían frente a sus ojos.
–Nunca perdonaré a papá por hacerte esto...—suspiré bajando mi cabecita
–Descuida, todo estará bien, es por el bien de los negocios de papá.
–¡¡¡Pero no eres una puta niña!!! ¡¡¡No puede obligarte a casarte con otro maldito hombre!!! Solo tienes 17 años no sabes ni lo que te gusta.
–Me gustan las chicas gato idiota—lo miré frunciendo mi seño
–Dime eso cuando lleves un mes durmiendo entre los brazos de un hombre, diciéndole esposo, tomando su mano...
–¡¡¡Ya cállate!!! Me dan ganas de vomitar solo de pensarlo—me puse mi gorrito negro e hice puchero viendo mi reflejo en el espejo.
–Si tú estás así no quiero ni imaginarme cómo está el idiota de Kim, es un maldito mujeriego, casarse con un hombre debe ser asqueroso para él—me quitó el gorrito y acomodó con sus manos mi cabello.
–Qué feliz soy de casarme con otro hombre al cual le doy asco y vivir el resto de mi vida siendo un puto maricón infeliz—gruñí
–Es hora Hobata... sé que no estás listo, pero... es hora—asentí bajando mi mirada mientras suspiraba
–Deberías estar usando traje
–¿Por qué crees que eres tú quien se casa y no yo? Soy indomable—ambos reímos mientras yo me enganchaba de su brazo y salíamos camino a la ceremonia, al pasar entre las personas todos me miraban, algunos felices, otros simplemente con asco.
Mi hermano mayor le entregó mi mano a aquel chico y no pude hacer más que temblar asustado al ver como se alejaba dejándome con aquel desconocido.
Levanté mi mirada y lo vi, su cabeza ladeada mirándome serio, su cabello blanco cayendo frente a sus ojos azules que me miraban con intensidad, parecía un ángel, de seguro todo esto era un sueño y pronto despertaría en mi cómoda cama al lado de mi tonto hermano.
Pero la voz del cura comenzando la ceremonia me puso los pies sobre la tierra, esto era real y yo, Jung Hoseok, me iba a casar con el hombre que tenía al lado.
–Kim Taehyung ¿aceptas a Jung Hoseok como tu esposo y prometes serle fiel...?
–Acepto—dijo aburrido y con tono cansado sin dejar siquiera que terminara de hablar.
–Jung Hoseok ¿aceptas a Kim Taehyung como tu esposo y prometes serle fiel tanto en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad y así amarle y respetarle todos los días de tu vida?
No... no quiero.
No lo amo.
No quiero vivir el resto de mi vida al lado de este hombre.
Mis manos temblaban, quería huir, mire a mi alrededor y vi a mi padre mirándome serio, amenazante, a su lado mi hermano me sonrió y asintió.
Suspiré cerrando mis ojos, sabiendo que me condenaría a mi mismo por el resto de mi vida.
Que a partir de ahora ya no dependería más de mi hermano.
Me estaba entregando a otra persona.
A un hombre.
A Kim Taehyung
Mi... esposo
–Acepto
–Por el poder que se me ha concedido yo los declaró marido y... ¿Esposo? Puede besar a la... al novio.
¿Beso?
Entre en crisis, mis manos sudaban y miré a mi hermano suplicándole que me ayude, él solo apretó sus puños con rabia y bajó la cabeza, mi padre le apretaba el brazo evitando que viniera hacia mí.
Solo tengo 17 años aún soy pequeño para besos.
Aún soy pequeño para casarme
No quiero.
–Hey...—una voz ronca me hizo dar un saltito en mi lugar y mirarle a los ojos.
–Nunca he besado...—susurré bajito mirándole a los ojos.
–Solo cierra los ojos y finge que me besas—susurró de vuelta mientras colocaba su mano en mi mejilla y se acercaba mucho a mis labios, cerró sus ojos y yo hice lo mismo.
Los aplausos y gritos de todos nos hicieron saber que se habían creído el beso. Nos separamos mientras yo le susurraba un "gracias" y él solo volcaba sus ojos caminando hacia donde estaban mi papá, mi hermano, y sus padres.
Lo seguí tímido y en silencio.
Mi papá era un hombre no muy alto de estatura, de cabello blanco y ojos entre grises y azulosos, delgado y elegante, mi hermano se parecía mucho a él mientras yo me parecía más a mamá la cual era delgada, dulce, tierna, elegante, su cabello rubio le llegaba a la cintura y sus ojos eran tan negros como los míos. A veces la extraño tanto.
El señor Kim era alto, delgado, no vestía elegante sino más bien relajado, su cabello entre azuloso y gris y sus ojos negros. A su lado una chica joven, delgada, alta, elegante, con cabello negro y lacio que llegaba por su cintura y un flequillo que cubría su frente, ojos negros y un lunar en su pómulo izquierdo debajo de su ojo. Al inicio creí que ella sería la madre de mi ahora esposo, pero mirándola de cerca lucía demasiado joven como para serlo y no tenía ningún parecido con el chico.
–No sé cómo vas a soportarlo el resto de tu vida, chico—comenzó a hablar mi papá mientras reía—ni yo que soy su propio padre lo aguanto—baje mi cabeza apretando mis labios tratando de contener las miles de lágrimas que se formaban en mis ojos.
Mi hermano fue a hablar, pero alguien se le adelantó.
–Pues, ahora es mi esposo, yo me encargaré de soportarlo y amarlo por el resto de mi vida. Ahora si nos disculpan debemos aprovechar nuestra noche de bodas.—tomó mi mano sacándome rápidamente de allí y yo no pude hacer más que seguirle en silencio
(Créditos de la hermosa portada a sundossm)
KJM_TAN 💜








