Our Cold Storm || Kookmin ||

Sinopsis

Si bien dicen que las personas curiosas nunca se aburren y que su vida es un eterno estudio de la alegría, pero para el joven Park trascendería en diversas emociones al ver que la tormenta traía consigo a un nuevo Alfa. Un Alfa sin un ápice de sociabilidad con un corazón frío, y fue allí cuando Jimin supo que no solo la lluvia parecía ser fría y solitaria. ¿Querrá la madre luna darle buena fortuna? ♡ Bienvenidos a Our Cold Storm ⛈ ♡ Los invito a amarla como Jimin amará a Jungkook. ♡ No se aceptan adaptaciones y/o copias. ✿ Inicio: 13|07|23

Estado:
En proceso
Capítulos:
14
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

I

I: Wind


Las gotas de lluvia se oían sobre el techo de las viviendas del pequeño pueblo, oyendo como los ventanales eran golpeados con fuerza por las fuertes ráfagas que trataban de arrancar de raíz los grandes árboles que se erguian hasta el cielo como si fueran enormes edificios en las tierras, dejando sentir sobre el mismo suelo las vibraciones de los impetuosos truenos que se oían en lo más profundo del bosque, seguido así de fuertes rayos que iluminaban el cielo obscuro y que algunos recaían en las copas de los árboles más altos, produciendo así el inicio de fuegos que no tardaban en apagarse por la torrencial lluvia.


Era la época donde se transitaban fuertes tormentas, trayendo consigo muchos problemas para transitar por fuera del pueblo, dejando los caminos obstruidos por los árboles caídos o por el espeso barro que tardaba en secarse por la gran humedad que los rodeaba, y poder realizar así el reabastecimiento de cada vivienda, pero a Park le agradaba estar privado del exterior, de las cercanas ciudades y de las personas que frecuentaban de vez en cuando su territorio, y es por ello que dormía plácidamente en sus cobijas, dejando su ventana libre de cortinas y oyendo la tormenta que se posaba sobre toda su persona.


Para cuándo el muchacho había decidido despertarse el reloj en su mesita de luz marcaban las 08:00 A.M, llegando a captar el petricor que provenía del exterior, él a gusto se estiró sobre su cómoda y cálida cama, tallando sus ojos de color avellana para comenzar su nuevo día que lo recibía con el cielo atestado de nubes grises.


Park Jimin, un joven lobo con características de ser la reencarnación de la madre luna como un Omega destinado a una pareja que cumpliera el rol del mismísimo sol, pertenecía a una de las familias de la manada Raksha ubicada en la zona norte del país, la más fría durante las épocas de tormentas y la más cálida en tiempos de verano, eran una manada con alianzas fuertes debido a sus líderes.


Tenían un fuerte sentido de la justicia y de la lealtad, esos dos valores se encontraban arraigados desde tiempos inmemorables y siempre se cumplían al pie de la letra, educando y otorgando los valores más exquisitos que existían, siendo así una manada ejemplar y deseada por aquellos enemigos que querían ver la destrucción de la misma.


Pero aquello era irrelevante para el joven Park, desde pequeño había sido criado como si fuera una muñeca de porcelana, teniendo los cuidados más delicados y con sus necesidades completamente cubiertas por quienes eran los líderes, siendo educado por los profesores más capacitados del pueblo y poniendo sobre su camino un sin fin de oportunidades que decidió no utilizarlas debido al cansancio por la constante presión de todos los pueblerinos que le rodeaban, independizándose de quienes eran sus padres adoptivos y poder alcanzar así su paz tan deseada desde hace años.


En sus planeas tenía la idea de alcanzar a ser el mejor Omega en defensa personal para postularse como guardian nocturno de la manada y poder recorrer los bosques con libertad, evitando seguir los deseos que le imponían por simplemente parecerse a la madre luna que tanto adoraban, sintiéndose desplazado de los demás Omegas que tenían la libertad que él no poseía.


Entre pensamientos escuchó vibrar su celular sobre su cama, sujetándolo luego de haberse cambiado de ropa.


—¿Hola?


—¡Chimchim! —Una voz amable y alegre se escuchó del otro lado de la línea. —Estoy afuera de tu casa, tengo noticias. —Jimin rodó los ojos pensando en que quizás sus noticias serían otro tipo de súplicas de volver a su hogar por parte de sus padres adoptivos.


—Oye, si es lo de la semana pasada prefiero que te ahorres saliva. —Respondió mientras abría la ventana de su habitación, dejando que el viento frío ingresará.


—No, es algo emocionante y candente. —El uso de aquellas palabras hizo negar al joven de hebras rubias, saliendo de su habitación para ir directo a la entrada de su pequeña casa.


Una vez que abrió la puerta se encontró al señor sonrisas y tal parecía ser que se le caerían los labios de la enorme sonrisa con la que cargaba.


No era de extrañarse para Park.


—Pasa Hoseok.


—¡Nada de pasar! —Chilló el albino y tomó el antebrazo de su amigo, empujándolo hacia fuera de la entrada y obligándolo a cerrar la misma. —Iremos a verlo.


—¿Ver a quién si se puede saber? —Cuestionó mientras era arrastrado por su ansioso amigo dejando sus huellas marcadas en la tierra aún fresca por las lluvias.


—Anoche llegó un nuevo integrante.


—¿Cómo pudo llegar un rezagado con la lluvia?


—Eso es lo de menos, no te das la idea de lo sexy que es.


Usualmente su amigo era extrovertido y tal vez tenía un inadecuado comportamiento cada vez que miraba a alguna posible pareja potencial.


—¿No era Jackson súper sexy para tí?


—¿No te cansas de hacer preguntas? —De un momento a otro ya se encontraban frente a una gran multitud de jóvenes que murmuran entre sí cosas inaudibles para los oídos de Jimin y solo porque el rubio no quería oír.


Por su parte comenzó a observar a su alrededor, notando que las casas eran más grandes que la de los demás pueblerinos.


—¿Acaso estamos...?


—Si, en el patio de mi padre. —Una pequeña risa brotó de los labios de Hoseok.


—Esto es ridículo. —Bufó cruzándose de brazos. —Si tu padre me ve, va a tratar de convencerme de volver con mis padres.


—No te preocupes por eso, ya he hablado con él. —Haciendo puntillas trató de visualizar la entrada de su casa mientras se sostenía del hombro de un Omega que no estaba del todo contento por haber sido arrastrado allí.


—Que tu le hables es como si yo le dijera que no. —Soltó sus palabras molesto.


—Cállate y mira. —Le codeó desfrenadamente y Jimin le golpeó sus costillas al sentir dolor en su brazo izquierdo por los constantes codeos de su amigo.


Varios gritos se escucharon en la parte delantera de la multitud y Hoseok era uno más que se integraba en ella.


—Es demasiado sexy.


Jimin no podía visualizar más allá de las cabelleras que atravesaban en su camino y ni aunque diera pequeños saltitos lograría ver lo que a todos les hacía suspirar por lo cual terminó por restarle importancia.


Era un integrante más en la manada, alguien que no conocía y mucho menos le interesaba saber de su vida o como es que era su personalidad y tal vez hasta no le agradaría conocer sus gustos; pero quizás Jimin se estaba engañando a sí mismo creyendo que no le importaba en lo absoluto el conocer a alguien ajeno a su gran familia que invadía su territorio, trayendo consigo nuevas costumbres y tal vez, diferentes valores por lo que decidió quedarse allí, junto a su amigo que comenzó a tirar de él nuevamente, llevándolo directo hacia la entrada de su casa donde visualizo la cabellera de su líder siendo acompañado por una silueta desconocida.


Fue allí cuando sintió como cada célula que recorría por todo su cuerpo hervía bajo su piel, queriendo salir por cada poro y causándole un gran aumento de sus latidos que ponían presión en sus oídos dejándolo privado del sentido auditivo, ejerciendo mucha presión en su pecho como si algo se posará sobre él e inmovilizando sus piernas como si estuvieran ancladas a la tierra, sintiendo un picor que parecía ser como si dos agujas se clavaran en su clavícula dejando un rastro de vivacidad que lo ponía sumamente nervioso al punto de asfixiarse.


De pronto se soltó del agarre del castaño y empujó a todo aquel que obstruia su camino, perdiendo la fuerza en sus piernas de un segundo a otro y cayendo con todo su peso sobre la tierra húmeda, clavando sus uñas y rasgando su pecho para poder alcanzar a respirar un poco de aire para sus pulmones.


No lo entendía. Nadie entendía que ocurría.


Su cuerpo había quedado en el frío y húmedo suelo, siendo elevado por alguien que lo tomaba entre sus brazos, y que, dentro de la poca visión que poseía, notó una silueta que conocía bastante bien y que al parecer le decía palabras inaudibles para el joven Park, perdiendo todo sentido y quedando en una total oscuridad.